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A la luz del gran faro [Aventura T1][Sigrid Birkisson][Presente Relativo] - Maki D. Zen'in - 08-12-2025 Viernes por la mañana
Día 45 de invierno, Año 16 Faro de Baquella, Baterilla Día soleado pero con posibilitad de chispas de lluvia El barco desde el norte llego sin contratiempos, solo uno que otro muerto durante la noche, pero nada de importancia ni de recordar. Solo marineros borrachos y civiles enfermos. Cuando llegaron a tierra descendieron todos ordenados, y retiraron todas sus cosas, Billy era delgado medio miope, pero sin duda era un buen tipo, acompañaba a Luna, una chica por la cual sin duda tenia sentimientos, pero no deseaba confesarse por miedo a perderla. Luna por su parte era aficionada a las joyas, un espíritu creado e instruido para la creación de las piedras preciosas. Era mas feliz, puliendo, engarzando y cortando metales preciosos que haciendo cualquier otra cosa. Billy cuando arribo se acerco a los carruajes y evaluó algunos precios… pero… tenían muy poco, sin embargo, un viejo arrugado casi de ojos cerrados por los surcos de sus ojos era un viejo amigo de Billy… —Vulkan!!! Vulkan vive?— dijo alzando los brazos. Y Billy lo reconoció, solo que la ultima vez que lo vio tenía como ochenta arrugas menos. —Viejo Charles… Claro que VULKAN VIVE!!!— Respondió Billy aludiendo a su padre. En poco tiempo se pusieron al día y para su fortuna el anciano tenia una diligencia, caballos, pero lamentablemente no tenía un chofer. Billy entonces estaba en un problema… tenia que junto a Luna entregar un cargamento de chapitas para los nuevos oficiales de la marina, meros adornos, como placas que autenticaban su militancia con nombres personalizados dorado y azul. Con la leyenda de la división a la cual pertenecerían —Billy que sucede?... tu puedes conducir la carreta, vamos no es como si fuera un barco… o si?— replicó la chica, pero parecía que a Billy le preocupaba otra cosa. Llevo a un costado a su compañera de viaje y le susurro en el oído su mas grande temor. Bandidos… A pesar de todo Billy cargo las cosas en el carruaje, poco a poco como dilatando las cosas… pero Luna no quería correr riesgos, perder un cargamento podía significar la bancarrota absoluta, por ello se acerco a varios de los que venían con ellos… entre todos podría haber algún prospecto de guardia. Podrían paga algo incluso por servicios de escolta. Los aventureros deben recorrer el camino hacia el norte pasando por un camino lleno de palmeras por el borde del gran faro, era un camino relativamente corto, pero. Existía una parte del camino que se acercaba hasta lo que parecía ser un bajo nivel, una especie de cala oculta donde lo bandidos atacaban uno de cada cinco carruajes, era un montón… el grupo? Los Reynolds un viejo cascarrabias y sus dos hijos. Estaban identificados pero la marina no solía tener protocolos para alejarlos de las calles ni mucho menos rehabilitarlos o encarcelarlos, era un verdadero desperdicio de fondos el ir tras ellos, así que simplemente se desentendían de ellos esperando que los mismos ciudadanos usen sus propios fondos gastando en seguridad. Pocos prestaban atención a Luna y esto comenzaba a encresparle los pelos de ira. Era temperamental y poco paciente a diferencia de Billy que era mucho, muchísimo mas pacifico. Un intento mas… se dijo para si misma. Hablo con la siguiente persona… —Disculpe… necesitamos…. Woa que grande es usted… dis…disculpe… necesitamos escolta. Vamos al cuartel de la marina y necesitamos pasar un largo trecho asediado por dicen una banda de borrachos… usted de casualidad usted tendría interés e acompañarnos?... tenemos música y comida… aunque no tenemos demasiado que ofrecer mas que solo una joya para adornar su cuello. Que le parece?— la voz de ella era apacible, pero denotaba nerviosismo. O quizás algo de impaciencia pues gesticulaba demasiado con las manos en cada palabra que surgía de ella.
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RE: A la luz del gran faro [Aventura T1][Sigrid Birkisson][Presente Relativo] - Sigrid Birkisson - 09-12-2025 El viaje no había sido nada del otro mundo y ese era precisamente el problema. Para Sigrid, cinco metros de energía vikinga amarrados a la disciplina de soldado raso, estar en un barco durante días sin poder beber, entrenar como quería, porque podía romper la cubierta o siquiera unirse a los desarreglos de los civiles era una prueba de paciencia más dura que cualquier combate. Su deber era mantenerse firme, alerta, erguida y con la sonrisa lista para cualquier emergencia, pero nada ocurrió. Ni una pésima tormenta, ni un pirata despistado, ni un monstruo marino buscando desayuno. Solo olas tranquilas, brisa constante y un silencio que se le metía en los huesos. Eso y el rechinido de la madera que, si ella no fuera tan olvidadiza, probablemente hubiera bautizado con nombres propios. Aun así, llegaron a Baterilla el viernes 45 de Invierno sin contratiempos, aunque corrió el rumor de un par de muertes repentinas que el capitán tendría que explicar más tarde. Pero incluso eso había pasado lejos de su alcance. Nada emocionante, nada que pudiera resolver con una gran sonrisa o con un golpe bien dado, solo viaje. Un par de personas intentaron hablarle durante la travesía, pero Sigrid, siempre amable, solo podía pensar en una cosa: llegar al cuartel de la Marina. Era su primer día oficial como soldado, el verdadero inicio de la historia que quería escribir, la oportunidad de demostrar que los buccaneers no eran solo fuerza salvaje, sino lealtad, justicia y una sonrisa gigantesca. Por eso, cuando pusieron pie en tierra, no se permitió perder tiempo. Ajustó el uniforme especialmente confeccionado para su altura, estiró la espalda como si despertara de una larga siesta y se dispuso a caminar hacia el cuartel. La distancia era larga incluso para ella, pero Sigrid la vio como un calentamiento ligero, hasta que aquella chica se le acercó. Habían viajado en el mismo barco, pero no habían intercambiado palabra alguna. Aun así, la muchacha, quizás con algo de timidez, le pidió ayuda. La respuesta de Sigrid fue inmediata, explosiva y llena de entusiasmo sincero. Su rostro se iluminó, sus ojos brillaron y soltó una risita de esas que solo ella tenía: —¡Awwwwww! ¡Claro que sí! VIKYKYKYKY. ¡Yo también voy al cuartel de la Marina! ¡Será un honor ayudarte!—. La sola idea de que alguien necesitara de ella le calentó el pecho como si el Invierno no existiera. Era honrada, humilde, auténtica hasta el hueso. Que alguien confiara en ella tan rápido la hizo sentir como si le hubieran dado una pequeña misión, su primera misión oficial, y no pensaba decepcionar. Enderezó los hombros, sonrió con fuerza y se dispuso a caminar junto a la chica, lista para enfrentar lo que viniera, aunque fuera simplemente una caminata hacia el futuro. —¡Yo estaba dentro desde que dijiste “disculpe”!— dijo Sigrid con esa voz que retumbaba como un tambor de guerra alegre, inclinándose un poco para poder mirar mejor a la chica, aunque seguía sonriendo de oreja a oreja —¡Pero si hay música y comida es aún mejor! VIKYKYKYKYKY— añadió con una risa vibrante que hizo girar más de una cabeza en el muelle, sin perder el entusiasmo, dio el primer paso para caminar junto a la muchacha, acomodando la alabarda en su espalda como si fuera un simple palito de madera, para ella, hacer buenas migas con todos era tan importante como respirar; un marine debía proteger, servir y sonreír a cualquiera, incluso a los comerciantes que solo venían a ofrecer sus productos. Ahora que por fin estaba en Baterilla, y que el cielo parecía rendirse al invierno igual que el mar al silencio, Sigrid sentía que había llegado el momento de demostrar todo lo que había aprendido desde aquellos días como recluta en el North Blue. Así que, sin dudarlo ni un segundo, enderezó la espalda, infló el pecho y declaró con orgullo silencioso, aunque su volumen jamás fuese realmente silencioso, que su primera tarea sería escoltar sana y salva a aquella chica y a su grupo, como una verdadera hija del Norte y soldado de la justicia que era.
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RE: A la luz del gran faro [Aventura T1][Sigrid Birkisson][Presente Relativo] - Maki D. Zen'in - 10-12-2025 La respuesta de la gigante fue contundente e hizo que el rostro de Luna se iluminara como un sol radiante uno que le podría quemar si se despistaba, era el sol y ella era Luna que curioso. Cuando estuvo todo preparado dispuesto y acordado, Billy se sintió una vez mas afortunado, pero desdichado a la vez pues por primera vez podría tener un viaje a solas con Luna. ¿Bueno ya surgirán más oportunidades no es como que se muriese o sí? Al menos tenían alguien que les cuidara en su travesía… —…que bien que estes en la marina, pero ten cuidado esta todo rodeada la isla de astutos y sexys piratas. Ósea es decir… de esos tontos y sucios piratas…— El camino comenzó suave, con música Billy Vulkan cantaba de manera decente y hermosamente y solo se detenía para beber algo para aclarar la garganta mientras conducía la diligencia, Luna aplaudía con ganas y preparaba dentro de ella algunos sándwiches de carne y tomate, se le notaba los ojos algo raros al mirar al joven casi como si se intuyeran ciertos sentimientos. Podían desde dentro ver por una abertura el camino. De pronto a medio camino antes de llegar a la supuesta zona roja todo se fue al cuerno… emergió de entre las ramas un árbol que cayo casi sobre los caballos que se encabritaron, Billy se movió rápido, halo las cuerdas pero no era su mayor problema pues era solo una trampa, desde las alturas cayo una chica de cabellos rubios y super perfumada, olía a rosas y canela, una combinación extraña, el bastón que llevaba tiro al chico al suelo y se lanzo sobre el para inmovilizarlo… —Te mueves te mueres.— Apretó el bastón contra la mejilla de Billy pero no deseaba ser dominado… menos por una chica aunque fuera por sorpresa, pero escucho mas voces. —Sully, vamos mueve ese culo gordo, a saquear a robar, recuerda que sin matar, pero si hay una chica guapa pues… quien soy yo para limitar a mi muchacho Jiu jiu jiu— Se rio un viejo que apareció entre los arboles y se sentó en el árbol caído mientras recibía algo que la chica le lanzaba —Gracias Justine cariño, eres la preferida de papa— La bolsa de Billy, el dinero, algunos cachivaches y una libreta… quiso gritar algo pero el bastón se comenzó a aparentar su garganta. La chica apenas se movía, solo su ceño se fruncia aun mas cada que el se movía. Mientras un gran hombre de casi tres metros se acerco con un gran hacha en la mano. Una de dos manos que usaba con una sola, —Tranqui tronco, yo te aviso que hay… espero… mierda huelo rico aca, casi como huele Justine, creo que tengo algo de suerte pop…— El gigante se acomodo la entrepierna, clavo su gran hacha en el costado de la gran diligencia y se aclaro la voz mientras hacia una gran reverencia… —Salga señorita o quizás señoritas, tal vez la suerte me sonríe…— Era un tipo descuidado, su torso permaneció muy cerca de la diligencia, con sus ojos pegados a la chapa que giro y se abrió. Igual que su sonrisa y su lengua asquerosa.
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RE: A la luz del gran faro [Aventura T1][Sigrid Birkisson][Presente Relativo] - Sigrid Birkisson - 13-12-2025 Según Sigrid, aquel iba a ser un viaje completamente tranquilo, incluso después de que le hablaran de esos supuestos maleantes que rondaban la zona, porque con el orgullo inflado de una recién nombrada marine sentía, sin la menor duda, que podía patearle el trasero a cualquiera que se atreviera a causar problemas. De hecho, mientras caminaba, se prometió a sí misma que no usaría su arma de reglamento, esa alabarda que quería como si fuera parte de su propia familia, al menos durante su primera semana en la isla; no porque no la necesitara, sino porque quería demostrar que la justicia también podía imponerse con presencia, palabra firme y una sonrisa honesta. Las palabras de la chica —Astutos y sex— resonaron un instante en su cabeza, suficientes para levantarle una ceja y torcerle un poco la sonrisa, pero Sigrid decidió no darles importancia. Con un resoplido alegre y un gesto despreocupado, apartó aquel pensamiento de su mente, convencida de que nada ni nadie arruinaría su primer día en Baterilla, y mucho menos cuando tenía una pequeña escolta que cumplir y un futuro que empezar a construir paso a paso. Dentro de la diligencia, Sigrid iba prácticamente encajada, con las rodillas recogidas más de lo que le gustaría y los hombros tensos por lo reducido del espacio, una experiencia bastante incómoda para alguien de su tamaño, aunque jamás se quejaría en voz alta. El traqueteo inicial era normal, casi monótono, hasta que algo cambió. Los caballos comenzaron a moverse de forma irregular, con tirones torpes y un ritmo que no coincidía con un simple bache del camino, y aquello bastó para encender la atención de la vikinga. Sus sentidos, siempre alerta incluso cuando sonreía, captaron la inquietud en los animales y su buen humor se volvió concentración pura en un instante. —Esto no es un viaje tranquilo—, pensó, mientras acomodaba el cuerpo como podía. Sin perder tiempo, y sin pedir permiso a nadie, realizó un movimiento brusco que hizo estremecer toda la diligencia, la madera crujió, las ruedas rechinaron y, en el siguiente parpadeo, Sigrid ya estaba fuera del carruaje, erguida como una muralla viviente en medio del camino, con una sonrisa amplia dibujada en el rostro y la adrenalina despertándole la sangre. Al parecer, aquel trayecto tendría muy poco de tranquilo y la acción acababa de comenzar. En el suelo se encontraba Billy, reducido y claramente superado, mientras una mujer de baja estatura lo mantenía inmovilizado desde arriba, apuntándole con una especie de palo o bastón improvisado, la escena congelada justo en el instante previo a que todo estallara. Fue entonces cuando la enorme sombra de Sigrid se proyectó sobre ellos, su presencia imponiéndose incluso antes de que hablara. Con la espalda recta, el uniforme tensándose sobre su cuerpo y una sonrisa tan grande como honesta, la vikinga dio un paso al frente y alzó la voz con total naturalidad, como si aquello fuera el trámite más sencillo del mundo —¡En nombre de la Marina, están todos arrestados!— declaró, convencida de que unas palabras claras y una buena actitud podían solucionar cualquier conflicto. Su tono era amable, casi cordial, como si estuviera invitándolos a cooperar en lugar de detenerlos, aunque en el fondo todos sabían lo inevitable, aquella sonrisa no era una negociación, era el último aviso antes de que la justicia se impusiera por la fuerza. —Caballero, no se acerque a la diligencia— advirtió Sigrid mientras avanzaba hacia el tipo musculoso que empuñaba un hacha, su enorme figura contrastando con la naturalidad de su sonrisa, como si aquello no fuera una amenaza sino una simple recomendación amable. No hubo tiempo para réplicas ni advertencias adicionales, en el instante siguiente, su brazo se movió con una contundencia brutal y un puñetazo directo impactó de lleno en el rostro del grandulón, haciendo crujir el aire y obligándolo a retroceder como si su tamaño no significara nada frente a la fuerza de la buccaner. —Hay una señorita ahí dentro que debo proteger— añadió con total serenidad, como si acabara de explicar una obviedad absoluta, mientras el eco del golpe aún resonaba, entonces soltó su risa estruendosa, vibrante y completamente fuera de lugar para cualquiera que no la conociera —¡VIIIIIKYKYKYKYKY!—, una carcajada que acompañó perfectamente la justicia directa que acababa de impartir, dejando claro que aquel hombre, por grande que fuera, había cometido el error de interponerse entre una marine y su deber. —No den ni un solo paso más— advirtió Sigrid con la misma sonrisa amplia de siempre, aunque esta vez había algo firme y absolutamente inamovible en su voz —o me veré obligada a golpearlos igual que al señor de aquí— explicó señalando al grandulón con un gesto despreocupado del pulgar, como si acabara de tropezarse solo, no había amenaza vacía en sus palabras, solo una promesa honesta, clara y directa, pronunciada con la tranquilidad de quien sabe exactamente de lo que es capaz y no necesita demostrarlo dos veces. —y tu chica, deja al enclenque de anteojos o tendré que golpearte con él mismo. — Era una extraña amenaza, pero conociendo a la vikinga era algo que probablemente si hiciera.
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RE: A la luz del gran faro [Aventura T1][Sigrid Birkisson][Presente Relativo] - Maki D. Zen'in - 13-12-2025 Los Reinolds, eran una banda de borrachos, al menos los hombres, pues la chica era asidua a robar perfumes y otras esencias de las tiendas y los que encontraban en los caminos, de hecho, lo que le impulsaba a ir a estos asaltos era el robar fragancias. Luna disfrutaba el paseo, el viento, la sal, el mar. Pero quien si disfrutaba era Billy, se sentía un caballero andante protegiendo a quien el creía podría ser… bueno en el momento adecuado, la mujer ideal para él. Solo esperaba ese mágico momento en que ella se diera cuenta de que le quería. La típica ilusión de un hombre tímido y cobarde. El traqueteo del camino y los caballos apenas relincharon, acostumbrados a la violencia poco reaccionaron a la trifulca, pero Luna de inmediato intuyo que algo pasaba… —Dios… son esos Bandidos?... maldición… vamos, salgamos a defendernos… cuidado señorita Sig… se nota que son muchos.— Dijo agarrando con fuerza su martillo de joyero, la única arma o parecido a un arma que mantenía en su poder. —Mierda… si que eres un monstruo gigante…— Exclamó con horror el leñador que hasta hace un momento había tirado un enorme tronco. Todo un despropósito, el era el mas fuerte de los tres, pero se había cansado demasiado talando un gran árbol. Justine, la bandida perfumada, también se sorprendió, aflojo el agarre inconscientemente Al declarar que era de la marina todos quedaron estupefactos, Ralf sobre todo… porque apenas termino de decir eso… comenzó a correr como alma que lleva el viento, casi tan rápido como el puño que como un relámpago ataco al pobre Sully. Retrocedió, trastabillo, y la altura y sorpresa tan grande de la muchacha había hecho que bajara la guardia, no por su altura sino por que simplemente estaba encantado su corazón con ella. sin embargo, el día siguiente había dejado sus planes originales en el olvido, la causa? Fácil: -Mandíbula fracturada. -Esguince del pie derecho. -Ruptura de cráneo. -Piezas dentales 3 y 8 perdidas. -Cuatro dedos quebrados. -Corazón roto. -Replanteamiento filosófico con respecto a su oficio de Bandido. Cuando Sully cayo de espaldas, Billy se contorsiono, agarro la mano de la muchacha y con un suave movimiento como si el viento le impulsase le aplico una llave. Según su maestro de los viernes en la tarde que le obligaba a practicar MMA apretó hasta sentir un crujir. —ARRRGgggggg hijo de puta… solo quería un perfume…!!!!— Hablo muy bajito ya sintiendo el calor de ser derrotada subiendo por el cuello de su ropa. Billy se levanto de inmediato… busco una cuerda. Necesitaba asegurar a los maleantes… —Luna, lánzame una… cuer… da?... donde esta… Luna… LUNA!!!— Miro a todos lados… una gota de sudor corrió por su frente y Billy quiso ir al bosque. Pero antes de que algo pasara se dio cuenta que la muchacha emergía de entre los matorrales… con un paño… limpiando algo rojo del martillo que usaba para la joyería, su rostro apacible, calmado, pero sin duda agitado. —Que… que paso? Lu? Donde estabas?— Se pregunto mientras el mismo comprobaba entre las cosas del carruaje algunas cuerdas. —No ha pasado nada, el viejo se tropezó y se cayo sobre mi martillo ocho veces. Es todo. Creo que nuestra amiga aquí es tan intimidante que no recordaban como y cuando correr. Jajajajaj— Explico. La muchacha, pero Billy sabia que pecaba de impulsiva, sabia que no era muy rápida, pero si muy hábil con el martillo, seguro se devolvió a enfrenar a Luna y ella le dio una lección. —No vuelvas a hacer algo como eso Lu. Me preocupaste de más. —Si no hubiera estado la grumete y su amigo puñetazo en el tragamaíz. Nos habrían violado y arrancado la piel de seguro. Y mi piel es muy linda.— Aventuro la muchacha del martillo. Girándolo y guardándolo de un tiro en su funda. Billy no tuvo mucho trabajo pues la gigantesca señora que les escoltaba era tremendamente fuerte, continuarían el camino después de amarrar a los tres gravemente heridos malhechores. Ahora solo restaba sortear una playa. El agua a esta hora del di asubia en un tramo del camino hasta los tobillos inundando parcialmente la única forma de pasar desde la ciudad hasta el cuartel. A su sombra estaba el enorme faro de la ciudad. Un espectáculo digno de admirar.
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RE: A la luz del gran faro [Aventura T1][Sigrid Birkisson][Presente Relativo] - Sigrid Birkisson - 23-12-2025 Tenía un deber, y lo cumplía con un orgullo que le hinchaba el pecho más que cualquier medalla, porque para Sigrid la justicia no era una carga, sino un honor que llevaba con la sonrisa en alto. Aquella situación, sin embargo, distaba mucho de ser un verdadero desafío, frente a ella no había más que una panda de tontos novatos, delincuentes de pacotilla que parecían más payasos jugando a ser maleantes que auténticas amenazas, aun así, los había tratado con la seriedad que correspondía, advirtiéndoles claramente que no dieran un paso más, porque incluso los más ridículos merecían una oportunidad de hacer lo correcto. Cuando uno de ellos decidió salir corriendo, rompiendo filas con un miedo tan evidente que casi resultaba gracioso, Sigrid no lo persiguió. No porque no pudiera alcanzarlo en un par de zancadas, sino porque sabía exactamente cuál era su responsabilidad en ese momento, proteger a los inocentes, asegurar la diligencia y mantener la calma. Ya avisaría en cuanto llegara al cuartel de la Marina de que uno se había escapado, la justicia no necesitaba prisas cuando se hacía bien, y ella tenía muy claro que su deber no era cazar por rabia, sino actuar con cabeza, honestidad y la convicción firme de que aquel solo había sido el primer paso de una larga carrera como marine. La única chica del grupo de los maleantes ya estaba reducida, atrapada bajo una llave firme de algún tipo de arte marcial ejecutada por el joven Billy, el muchacho que hacía de chofer de la diligencia y que, para sorpresa de Sigrid, resultó no ser tan inútil como su aspecto delgado y nervioso sugería. Aquello le arrancó una sonrisa aprobatoria, aunque su atención pronto se desvió cuando, apenas unos segundos después y tras asegurarse de que Luna estuviera bien, la mujer regresó empuñando su martillo, el metal aún manchado de un líquido rojo que Sigrid decidió ignorar por completo en esa ocasión. Después de todo, mientras nadie inocente saliera herido, algunos detalles podían quedar fuera del informe. —¡VIIIIIKYKYKYKYKY!— estalló en carcajadas al escuchar el comentario de Luna sobre los bandidos, una risa potente y vibrante que resonó por el camino como si celebrara una victoria más grande de lo que realmente había sido. Sin perder tiempo, y con la naturalidad de quien ya da el asunto por resuelto, Sigrid se internó entre los matorrales para localizar al tipo que claramente había recibido el golpe del martillo, decidida a asegurarse de que ningún payaso jugando a maleante quedara sin recoger tras aquella breve pero intensa lección de justicia. —Yo estoy aquí para ayudarlos en su viaje, y no permitiré que nada malo le pase a ninguno de ustedes— declaró Sigrid con la mano apoyada en el pecho y la sonrisa amplia, sincera, casi contagiosa —Se los prometo por la justicia que impartimos en la Marina— Una justicia que, en ocasiones, omitía ciertos detalles y procesos, sí, pero que para ella no perdía validez mientras sirviera para corregir el camino de los malos y proteger a quienes solo querían llegar sanos y salvos a su destino. Con los tres bandidos ya bien amarrados, Sigrid los acomodó sin demasiadas complicaciones en la parte trasera de la diligencia, como si fueran simples sacos de carga, y dio la orden de continuar el viaje. Avanzaron un poco más hasta que el camino los llevó frente al faro, pues la ruta habitual se encontraba momentáneamente indispuesta y no quedaba más opción que bordear la playa. A esa hora del día, el agua había subido lo suficiente como para cubrir el tramo final del sendero hasta los tobillos, inundando parcialmente la única vía que conectaba la ciudad con el cuartel de la Marina. Para cualquiera aquello habría sido una molestia, pero para Sigrid no era más que otro detalle del trayecto. Bajo la sombra imponente del enorme faro de la ciudad, la escena se volvió casi solemne; el reflejo del mar, el murmullo del oleaje y aquella torre colosal alzándose sobre ellos componían un espectáculo digno de admirar, incluso para una vikinga que ya había visto mares mucho más crueles.
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RE: A la luz del gran faro [Aventura T1][Sigrid Birkisson][Presente Relativo] - Maki D. Zen'in - 27-12-2025 El pobre trio de delincuentes no tenía nada que hacer, antes y por mucho tiempo se enfrentó a poca gente hábil, no tenían habilidad, no tenían rasgos característicos, no tenían en definitiva, karmas, nada que les distinguiera de perros salvajes que solo persiguen diligencias no por el botín sino porque pueden, influenciados los más jóvenes por su vago padre nunca pudieron desarrollarse de buena manera. Ahora sangrando, adoloridos y con un amargo clamor y suplicas en sus labios eran echados sobre la diligencia como parte de la primera parte de la aventura de la gran Marine que comenzaba a alzarse contra las sombras de la piratería. —Papa… espero que tengas un plan para escapar… no me gusta el olor a orines de las celdas del cuartel.— Hablo Justine con un susurro, amarrada sobre el techo como mercancía… deseaba solo no haber hecho caso a su padre y sentía que las lagrimas caían por su mejilla, pero antes de que su madre muriera le había dicho que debía ser fuerte… mucho más que los músculos de su tonto hermano y su padre. Sollozó un poco y entonces surgió en su mente algo raro, nuevo… y si se hacía Marine?... Ralf poco podía pensar con la cabeza partida y medio vendada solo recitaba un poema ininteligible a en su mente con un tarareo incesante pensando en su esposa muerta por motivos misteriosos. Escuchaba a su hija la dulce Justine… pensaba en lo horrible que lo había hecho y en que quizás no tenía más que ofrecer que solo malos consejos… entonces algo surgió en su mente. Una idea loca… y si se hacia Marine? Sully por su parte inconsciente por el golpe de la gigantesca mujer pensaba solo una cosa. El ser aplastado de esa forma, tan fácilmente, con su mandíbula hecha pedazos soñaba con un paseo en campos de flores, un paseo de la mano de aquella que tan rápidamente se había vuelto un muro que no podía por más que se esforzase superaría. Su familia amarrada a su lado sobre la diligencia… entre sueños solo deseaba estar por siempre con ellos, que le recibieran con su amada gigantona en su casa, una cálida, una llena de pequeñas patitas corriendo por los pasillos. Pero como podría el siendo un bandido… pero… pero… y si se hacia Marine? Luna y Billy si bien no eran guerreros natos, se sentían aliviados des ser respaldados por tremenda y poderosa señora de la tormenta. Aunque también se sentían aliviados de que nadie resultase gravemente herido y que gracias a dios esa gigantesca arma se mantuviera descansando en la diligencia. Billy ayudo a Sigrid… bueno intento, pues solo amarro a los delincuentes mientras ella los subía como puercos. Entonces cuando llegaron al camino parcialmente inundado detuvieron la diligencia. Billy entonces se lanzó abajo y estaba nervioso, hablaba algo raro, algo para sí, errático se movía de un lado a otro, caminando como si hubiera estado debatiéndose entre algo bueno y malo, entre la paz y el caos… vio la sonrisa de ella al perseguir a ese desgraciado que escapaba, sintió la emoción al reducir a la delincuente que le enfrento, quiso sentir esa adrenalina que no le abandonaba… quiso desechar esos sentimientos de desasosiego y no le abandonaban… solo debía esperar unos minutos y continuarían otros treinta para llegar al cuartel. Afortunadamente. Algo paso y sus pensamientos se detuvieron. Era ella, una luz radiante abrió la puerta de la diligencia para estirar las piernas. Era ella, por quien estaba ahí, por quien hacia todo últimamente. Luna… su sol, su cielo y sus estrellas… ahí con el mar reflejándose dominado por el gran faro de la isla no lo soporto. Cayo una de sus rodillas al suelo… su cabeza agachada. Luna pensó que estaba herido… salto abajo como una gacela asustada y corrió a su encuentro. Pero algo le detuvo… una mano, no una cajita. terciopelo, con bordes adornados por filigranas en las manos temblorosas manos de Billy. Las manos de ella se fueron veloces al rostro con impresión. Su pecho latió a mil por hora y sin duda necesitaba un segundo no… no podía ser… los sospechaba, pero no lo creía. Billy… su amigo desde que tenia memoria. Su… su… espíritu guardián, siempre danzante, siempre atento y valiente a pesar de su debilidad. Un hombre justo, real, autentico. Fiel a sus sentimientos… sus ojos se encontraron y los ojos inundados de ambos se encontraron en medio del mar relampagueante, de las olas surcando el viento entonces los tres bandidos pusieron atención y de pronto La voz de Justine comenzó a alzarse y su hermano y su padre tarareaban acompañando la tonada que surgía de ella, una llena de vida, de pasión y esperanza. Dulce llena de paz, de vida, de esperanza por un futuro mejor. El espectáculo era emotivo y Luna solo pudo decir SI… cuando la cajita se abrió, le abrazo y no le dejo decir más al pobre Billy que solo pudo llorar de emoción. justo en ese momento el agua bajo lo suficiente y en un beso que sello su futuro decidieron seguir adelante… hacia su destino. Un futuro colorido y lleno de vida. El camino restante Luna y Billy fueron al frente, unidos de sus manos, ella con una joya simple en su mano, con la voz cortada. Arrimado al brazo de su flaco y flamante nuevo prometido. Al llegar al cuartel, ambos se despidieron de la gran mujer y le desearon paz y un futuro mejor. Como lo prometió entre sus dedos se movió una gran medalla que en manos de la gigantesca mujer parecería solo una chapita apenas del tamaño de un botón de su uniforme.
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—Sigrid, ha sido un placer viajar con usted. Espero que sus compañeros le reciban con una gran fiesta es posible que nos encontremos mas adelante. No olvide llevar a estos bandidos a los calabozos quizás le den un aumento no olvide preguntar por alguna recompensa.— Le hablo mirando a todos lados como si le confesase un secreto. Billy sobre la diligencia le miraba con emoción aun metida en el alma, no podía creer que había pasado este día. Lleno de emociones y un trato por cierto completado. Se quedarían un par de días en los alrededores del cuartel completando algunos pedidos especiales. Se volverían a ver sin duda.
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RE: A la luz del gran faro [Aventura T1][Sigrid Birkisson][Presente Relativo] - Sigrid Birkisson - 07-01-2026 Sigrid Birkisson permaneció de pie junto a la diligencia unos segundos más de lo necesario después de que Billy y Luna se alejaran tomados de la mano, observando cómo sus figuras se iban haciendo pequeñas contra el faro y el reflejo del mar, con la gran medalla descansando entre sus dedos como si fuera, tal como habían dicho, poco más que una chapita insignificante para alguien de su tamaño. Aun así, la sostuvo con cuidado, cerrando la mano lentamente alrededor de ella, porque entendía perfectamente el peso real de ese gesto, un peso que no tenía nada que ver con el metal ni con recompensas, sino con la confianza y la gratitud de personas que habían sobrevivido un día que fácilmente podría haber terminado de otra manera. Su sonrisa seguía allí, amplia, sincera, pero ya no era ruidosa; era una sonrisa tranquila, casi reflexiva, mientras exhalaba despacio y sentía cómo la adrenalina del combate y del camino comenzaba a abandonarla poco a poco. —VIKYKYKYKY —rió suave, rascándose la nuca con torpeza—Qué día tan raro—murmuró para sí misma, girando entonces la mirada hacia la parte trasera de la diligencia, donde los tres delincuentes seguían amarrados, gimiendo, tarareando o inconscientes según el caso, y al verlos así, reducidos, derrotados, no sintió orgullo ni desprecio, sino una mezcla incómoda de pena y firmeza. Sigrid no era buena odiando, y tampoco creía que la justicia necesitara rabia para cumplirse. Se acercó a ellos con pasos pesados pero calmados, inclinándose apenas para quedar a su altura, sus ojos azules observándolos uno por uno con una honestidad que resultaba casi más intimidante que su tamaño. —No voy a mentirles —dijo con voz grave, clara—Van a oler esas celdas de las que tanto se quejan y no va a ser agradable.—Hizo una pausa breve, ladeando la cabeza—Pero siguen vivos y eso —sonrió un poco — eso ya es más de lo que muchos consiguen.— No esperaba respuesta, ni perdón, ni agradecimiento. Solo se enderezó de nuevo y empezó a cargar la diligencia para el último tramo hacia el cuartel, levantándola y empujándola con la facilidad de alguien acostumbrada a hacer de su cuerpo una herramienta. Mientras avanzaba, no pudo evitar que algunas frases del viaje resonaran en su cabeza, ideas que parecían haberse filtrado en todos los presentes como una marea silenciosa ¿y si se hacía Marine? La pregunta le arrancó una pequeña risa nasal, porque sabía mejor que nadie que la Marina no era un camino sencillo, ni limpio, ni glorioso como muchos imaginaban. Ella misma seguía siendo soldado raso, el escalón más bajo, sin garantías de futuro ni promesas de grandeza, solo órdenes, trabajo duro y la responsabilidad constante de no fallar cuando otros dependían de ti. Al llegar al cuartel, entregó a los bandidos sin ceremonia, siguiendo el procedimiento con disciplina y sin exigir nada a cambio, aunque no dejó de inclinar la cabeza con respeto cuando el oficial de guardia tomó nota del caso. Luego, ya sola por un momento, apoyó la espalda contra una pared de piedra, sacó la medalla una vez más y la observó en silencio, girándola entre sus dedos enormes. Pensó en Billy, nervioso y tembloroso, en Luna diciendo sí con lágrimas en los ojos, en la canción improvisada sobre una diligencia embarrada, y algo en su pecho se acomodó de una forma extraña pero agradable. —Supongo que esto también es justicia.— Guardó la medalla con cuidado entre sus pertenencias, se enderezó y ajustó su uniforme, lista para seguir, porque sabía que aquel viaje no había sido solo un encargo más, sino el inicio de algo que empezaba a rodearla como un rumor persistente, historias, miradas, pequeñas decisiones que cambiaban vidas y aunque no buscaba fama ni ascensos, Sigrid no pudo evitar pensar que, si ese era el tipo de caminos que le esperaban, estaba más que dispuesta a recorrerlos, riendo fuerte, diciendo la verdad y cargando con quien hiciera falta, hasta donde sus enormes pasos pudieran llegar. RE: A la luz del gran faro [Aventura T1][Sigrid Birkisson][Presente Relativo] - PX-2 - 07-01-2026 ✓ Aventura TX: Completada Recompensas Narrador (Maki) — Puntos Mugiwara: 6 — Puntos de Rol: 10 — Berries: 15k Recompensas User (Sigrid) — Puntos Mugiwara: 5 — Reputación: 10 — Berries: 10k |