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Palm of the Wanderer [Presente absoluto / Tripu] - Alana Sahiba - 09-12-2025 Día 47 de invierno del año 16
El mar tenía ese olor salado que no se despegaba de mi nariz (inconvenientes de navegar en alta mar). Y aun así, después de toda la aventura en los Cabos Gemelos y la calma de Whisky Peak, me sabía a sitio seguro, a calidez. Necesitaba ese respiro, ese mecer del barco con las olas. Probablemente todos lo necesitábamos, aunque algunos no lo admitieran. Desde mi tamaño, el nuevo barco (y en realidad el anterior también) bautizado como Wu Wei era como una ciudad flotante pero Kay se había encargado de que tuviese mi pequeño espacio seguro. Por la mañana, el viento soplaba tan fuerte que tenía que agarrarme a los nudos de las cuerdas—. ¡Buenos días! —exclamaba siempre al encontrarme con el primer tripulante ya despierto. A veces podía ser Kayseira cargando herramientas o tal vez Han tocando una de sus melodías. A mediodía, el barco olía a la comida de ese día. Por las tardes, el mar se volvía una especie de espejo, donde la luz era devuelta en distintos tonos. Me gustaba escuchar las voces de la tripulación, los pasos sobre la madera. Little Garden. Solo el nombre me ponía la piel de gallina. Sonaba a casa pero algo me instaba a pensar que no era así, que por el contrario era un sitio donde, en mi tamaño, un mal paso me convertiría en aperitivo. Y aun así… estaba impaciente. Había algo liberador en no saber qué te espera. Algo que te despeja la mente, como si todo el caos previo (en este caso la torre, los derrumbes, el Cabaret, las despedidas) se quedara atrás. Por las noches, el barco entero cambiaba: al inicio era barullo, la felicidad de ver acabar un día más y contarlo para ver un nuevo amanecer; después, silencio. Me gustaba recorrer la cubierta cuando todos dormían o casi dormían. A veces pasaba un rato largo sentada en el borde de mi casita moviendo las piernas al aire, allí donde había dejado vendas, agujas, una bolsita con hierbas y un trozo de tela del Cabaret que aún olía ligeramente a perfume. Al amanecer decidí que ya estaba bien de acurrucarme como si fuese una ardilla traumatizada. Me asomé fuera, respiré profundamente y, sin más, eché a andar por la cubierta. Bueno, andar… en mi caso es más como hacer parkour entre cuerdas, barandillas y botas ajenas. La rutina en el barco se volvió familiar. — ¡Buenos días… si es que estáis despiertos! —grité por costumbre, porque nadie suele mirar hacia abajo. “Será cuestión de tiempo que se acostumbren” quise pensar. Avancé por la cubierta, buscando algo de comida para saciar mi escueto apetito. Cualquiera diría que tengo buen despertar pero lo cierto es que mi cara era algo parecido a “que nadie me hable”. A veces aún pensaba en Gwendolyn. En Eros, en Mercedes, en la música y en las luces. Sentía un nudo en el estómago. No era tristeza, o no solo, era… algo parecido a saber que ya no pertenecía allí. Que ese capítulo se había cerrado sin avisar. Que lo que me mantenía aquí no era solo la petición de Dong, sino el hecho de que… me habían hecho una casa. Y entonces, cuando ya creía que la travesía no tenía mucho más que ofrecer, vi una masa al fondo—. ¡Tierra a la vista! —alcé la voz y corrí hacia la proa con la cola levantada como un banderín, como si mis piernas midieran un metro. Probablemente el navegante en cuestión lo sabría desde hacía un rato pero para mí fue una novedad que me puso en alerta. Me sacó una sonrisa tan grande que me dolieron los mofletes. — Bueno… —susurré, apoyando una mano en la barandilla antes de volver a alzar la voz—. Espero que estéis listos, chicos. Aunque primero lo primero: desayunar. ¡No queremos desfallecer antes de llegar a tierra! —solo esperé que hubiera alguien cerca contemplando la misma escena que yo y no dejándome hablar sola, al aire. — ¡Tengo tanta hambre que me comería un buey entero yo sola! —lo cual no era poco, dado mi minúsculo tamaño. Incluso para un gigante podía resultar ser bastante comida para un simple desayuno. Mis pasos, de vuelta hacia donde venía el olor de la comida, desvelaban el entusiasmo y el chute de adrenalina que había sentido al ver a lo no-tan-lejos la isla. RE: Palm of the Wanderer [Presente absoluto / Tripu] - Han - 09-12-2025 Frondosas selvas, y titánicos árboles en antaño arropaban aquella isla, las leyendas de grandes reptiles que reinaban hace muchos siglos poblaban la ínsula. Las olas arrullaban y mecían el barco con gracilidad, mientras la brisa matutina empujaba el navío, recio y poderoso, erguido sobre la mar. No fue el primer barco que tuvimos, pero era el que nos conducía en aquel momento a la tierra de las leyendas, aunque qué isla no tiene su leyenda en este mar lleno de peligros. Navegando por el cementerio de piratas, el Grand Line, aguas misteriosas con grandes tesoros por hallar. “Tierra a la vista” Gritan al timonel, tuerto de un ojo y frío como el invierno, viraba y surcaba las aguas sin temor alguno. Las secuoyas se veían de lejos, y sin nadie en la costa, helechos gigantes por faldas y ruidos extraños desde el corazón del terreno. Sin idea de qué encontrarnos, Larry alza la vista y parece que algo recuerda, quizás a su familia, o tal vez un hogar solitario, sólo Dios descifraba su mirada. Los demás observaban tranquilos, al igual que yo, tan solo deseosos de bajar a las playas de Little Garden y vivir grandes y nuevas aventuras. Quizás habría bandidos, o tal vez un tirano, o solo hubiera calma, solo lo diría el destino. Las nubes se movían perezosas, por el viento soplado, y el sol se abría camino, entre todos esos nimbos. Con azul vivo y reluciente brillaba el cielo, y con los rayos del alba entonaba colores naranjas en el alzamiento del astro rey. Dong llevaba tiempo dolido, por la operación en aquel cabo, y los demás con menos heridas, solo nos quedaba recuperar la paz en nuestras mentes. A Cao habíamos perdido, y eso dejaba marcas y mellas, donde había un compañero había ahora un hueco vacío, aunque el puesto se había cubierto, era un camarada fallecido. Despedidas y encuentros, ese era uno de los ciclos de la vida, llorar por los que murieron y celebra a los que llegan, poco más se podía hacer realmente. RE: Palm of the Wanderer [Presente absoluto / Tripu] - Bai Mudan - 09-12-2025 La luna salía, ascendía y volvía a ocultarse mientras el Wu Wey mantenía su rumbo firme, cortando las petróleas aguas con un suave silbido. A aquellas noches les seguía siempre el amanecer, que se extendía sobre el barco y rozaba palos y velas con un tenue resplandor anaranjado, haciendo que todo el buque pareciera despertar junto a la tripulación. Así escapaban los días. El tiempo avanzaba sin sobresaltos, marcado —quizá— por algún grito de gaviota o por los peces que aparecían un instante bajo la superficie, como si saludaran al pasar. Era, en pocas palabras, como navegar sobre una calma vasta e infinita. Pero no todo había sido tan sereno. Una noche, durante uno de sus paseos por la alcázar, mientras contemplaba el inmutable estado de la mar desde la proa, Bai sintió —por un instante— un olor que no tenía por qué estar allí: una mezcla de humo de pipa y humedad salada. Incluso creyó ver la silueta de un hombre aproximándose a ella entre las sombras. No podía ser. A quien creyó ver ya no estaba. Sí, lo habían perdido. El mar bravo lo había engullido con sus fauces de espuma blanquecina. Era imposible que fuese él… ¿o no? Bai buscó alrededor en un impulso nervioso. Solo la luz vacilante de una linterna proyectaba sombras caprichosas sobre las vigas del techo. Debía de ser eso. Eso… o la culpa. Culpa por no haberle agradecido lo suficiente lo que él había hecho por ella aquel día en el mercado. Culpa por seguir avanzando cuando él ya no podía hacerlo. Desde esa noche, Bai había intentado no pensar más en él; reprimir lo que sentía para continuar adelante con aquel grupo tan variopinto de compañeros. Pero si a ella ya le costaba… ¿cuánto debía de dolerle a la joven humana de cabello blanco? Ella sí lo había perdido de verdad. Y aunque Bai no solía meterse en asuntos del corazón, el mar tenía una forma peculiar de unirla a quienes lo atravesaban con ella, creando una camaradería que nacía de afrontar juntos el viento, la sal y las pérdidas. Dentro de esa fraternidad callada comprendió que había alguien que necesitaba apoyo. Por eso, en aquella frágil igualdad donde todos cargaban con algo, Bai empezó a fijarse un poco más en Kay, aunque pudiera parecer que no era así. La buscaba con la mirada cuando subían a cubierta, comprobando si necesitaba compañía en silencio. Le dejaba, sin mencionarlo, el cuenco menos abollado en las comidas o una manta extra cuando el viento se volvía más áspero de lo habitual. No eran grandes actos, apenas gestos que podían confundirse con rutina… pero para Bai eran su manera de cuidar, de asegurarse de que aquella muchacha de cabellos blancos no se hundiera sola entre las olas de su propio duelo. Otras veces, cuando Kay no estaba cerca, Bai dejaba que su atención se desviara hacia Han o Lan, observándolos interactuar mientras intentaba descifrar, por enésima vez, lo que el joven le había confesado en Cabos Gemelos. Y sí, era cierto que no había entendido nada, pero algunas palabras se le habían quedado enganchadas en la memoria como algas al casco: frases cuyo sentido intuía, aunque aún no lograba desentrañar del todo. Quizá por eso —o quizá por su naturaleza curiosa— sentía que debía averiguar qué ocurría entre ambos. Pero, en las ocasiones más frecuentes, Bai terminaba junto a Dong y Zhang, acompañándolos en un silencio cómodo mientras dirigían el barco desde la zona de mando. A Dong lo escuchaba mascullar entre dientes, a veces hablarle al timón, siempre atento al vaivén del mar. Zhang, en cambio, aportaba su ya característica muletilla, una especie de rebuzno breve que escapaba sin previo aviso. Y aunque Bai no aportaba gran cosa allí, su presencia encajaba sin esfuerzo: un par de ojos más vigilando el horizonte o unas manos listas para ayudar si algo se complicaba. Eran momentos tranquilos. Al menos hasta que escuchaba a Mahou tener algún desliz de torpeza o rompía ella misma el silencio con un grito ahogado al descubrir a Alana justo a su lado: aquella diminuta presencia que siempre parecía materializarse sin previo aviso y que, por alguna razón desconocida, lograba asustarla más que cualquier ola traicionera. Así transcurrieron sus días a bordo del Wu Wey hasta que llegaron a Little Garden. RE: Palm of the Wanderer [Presente absoluto / Tripu] - Mahou Chikao - 09-12-2025 El mal sabor de boca no se iba a ir de un día para otro, ella lo sabía, aunque trataba de ignorarlo enfocándose en el presente, sin embargo, por las noches no puede evitar repetir la misma escena una y otra vez en sus sueños en los que aquel extraño gyojin muere estrangulado a manos del mono topo. No es que le asustara presenciar ese tipo de cosas, ni que hubiera intentado detenerlas porque no lo habría hecho aunque pudiera, lo que la marcó fue saber que, si hubiese tenido la capacidad, lo habría resuelto de otra forma, porque Mahou considera que la muerte no es una lección para quienes hacen el mal, sino una vía fácil para escapar sin afrontar consecuencias reales. Durante todo ese recuerdo, Mahou no paró de repetir que se enfrentaría cara a cara con el gyojin, que lo llenaría de golpes en cuanto lo tuviera a su alcance, y que así demostraría de qué era capaz. Todo para que al final su oponente cayera frente a sus ojos sin permitirle cumplir su promesa, y que ahora jamás sería posible porque en el futuro no habrá un segundo encuentro donde pueda demostrar cuanto había crecido y en qué formidable luchadora se habría convertido. La situación escapaba de su control y Uo-chan se marchó con la imagen de una Mahou débil. Y ella sabe que es débil, no se siente mal por ello, por eso no temía recibir un poderoso golpe, pero le repugna pensar que incluso cuando se vuelva fuerte, no podrá cambiar la percepción que sus oponentes tienen de ella si cada encuentro termina siendo una cuestión de vida o muerte, algo que es frecuente en la vida pirata. Al despertar, ella mira el techo y se repite para sí - Yo no soy como ellos-uki. También sabe que no es la única que sufre, desde el dolor físico de Pong, hasta el pesar emocional por la pérdida de Cacao, aunque Mahou apenas lo conociera más allá de aquella fiesta del té, cree que como camarada ella debe aportar lo suyo y acompañarlos en el duelo. No es buena con las palabras de aliento ni le sale hablar desde lo personal, así que busca otras maneras de tocar el corazón de los demás siendo ella misma. Parte de querer ser fuerte es poder seguir adelante pese a todo, Mahou no puede hacer que los demás olviden su dolor, por eso no ha abordado el tema de la pérdida, pero ha decidido acompañarlos ayudando en cualquier tarea del barco para que pudieran continuar con el viaje que apenas estaba comenzando para ella. Recuerda que aún le debe un trago a Keisy, aunque a Mahou no le guste el alcohol, ella solo pediría un jugo de durazno. También a veces se cuelga la cola del mástil para escuchar las conversaciones entre Bang, Pong, Flan y Pay, y a la hora de la comida comparte sus duraznos con Altana y Pan. - ¡¿UN BUEY ENTERO-UKI?! ¡Yo podría comeeeer... un... un oso-uki! Cuando escucha tierra a la vista, y que hay una recompensa por taer a un gato nuevo al barco la emoción la vuelve a invadir, desde la altura, se apresura para poder ver la isla que de 'Little' no tenía mucho. - ¡Yo encontraré al gato-uki, será un gato increible, uno de esos que trae muchas rayas y es de colmillos enormes y puntiagudos-uki! RE: Palm of the Wanderer [Presente absoluto / Tripu] - Kayseira Ashter - 09-12-2025 Es como si me hubieran quitado una parte de mi, extraño, lo sé, si cada vez que pierdo a alguien me quitaran un trozo de mi corazón, a estas alturas, no debería de quedar nada. Pero aquí estoy, metiendo todo lo que queda de él en una caja, dejando aquella habitación vacía, como si él no hubiera existido, como si no hubiera estado allí. Esperando en silencio que eso se llevara su fantasma. Mis dedos pasan por la tela de aquella camisa que aún huele a él, como si una parte de mi se negara a soltarlo, como si temiera olvidarlo. Al principio aún podía notarlo allí, en la cama, entre las sábanas, como un abrazo silencioso, como si en cualquier momento pudiera aparecer por la puerta y sonreírme. Qué broma más amarga. Ha sido algo extraño, al principio solo dormía, como si una parte de mi temiera despertar y darse cuenta de que no estaba allí…Ahora apenas duermo, dándome cuenta de que ya no está aquí. Me cansé de buscarlo dormida, esperando que apareciera en mis sueños, y ahora mantenerme despierta es lo único que aleja esas pesadillas. Es de noche, de nuevo, se que quizás debería de hacer aquello con el resto, ellos tienen el mismo derecho o más de despedirse de él, de sus cosas. Pero necesito hacerlo, necesito fingir que aquello va a hacer que deje de doler. -Supongo que nuestro libro, nunca estuvo destinado a ser tan largo, y que nuestras promesas y para siempre, tenían un final más amargo del que pensamos.-Deje escapar aquellas palabras en un susurro que era ya amargo, las lágrimas a veces se congelaban al bajar por mi rostro, otras veces desaparecen en silencio, dejándose llevar por la brisa del mar. De esa forma deje caer la caja al agua, y las aguas oscuras se llevaron de nuevo todo lo que quedaba de la persona que amaba. Se que todos han notado como mi ánimo ha cambiado, al menos durante aquellos primeros días. Se que todos lo están intentando, y tal vez por eso hace tiempo que no me permito dejar que vean mis lágrimas. Yo aún no puedo dormir en su lado de la cama, y se que en realidad he mentido y me he quedado una de sus túnicas como bata. Y fue quizás cuando vi cómo se llevaron nuestro barco y que todo desaparecía con ello, en Whisky Peak, que empezó a ser todo más sencillo, fácil. Una parte de mi sanó con el tiempo y finalmente, ahora, todos, de camino a esta nueva isla volvía ser como estar en casa. Wu Wei era mi casa. -¡SEÑORES EL PRIMERO QUE ME TRAIGA UN NUEVO GATO A LA TRIPULACIÓN LE PONGO UN MUEBLE NUEVO EN EL CUARTO! -Grito de forma animada al ver el lugar de fondo, mientras miro a todos con una sonrisa, sin duda estoy deseando ver las nuevas historias que vamos a escribir y todo lo que pueda traernos de este nuevo lugar. Escucho a Mahou ofrecerse, me gusta su entusiasmo, las rayas suenan muy bien. RE: Palm of the Wanderer [Presente absoluto / Tripu] - Dongryong Lu Yan - 10-12-2025 Me había ido directo al carajo para visualizar a mero gusto del vasto horizonte azul de los mares que rodeaba a nuestra embarcación pero y sinceramente habría tomado la decisión de disponerme cual miserable vagabundo, arrojándome sin pesar ni pensar recostando de mi espalda sobre la canastilla de madera escondiéndome dentro de la estructura a manera que lejos de funcionar como el vigía parecía buscar reservarme cualquier interacción, manteniendo la mirada hacia el suelo y sobre mis piernas mientras inevitablemente exhalaba buscando reposar no deprimido ni nada parecido sino todavía reconociendo la marca dispuesta sobre la abertura entre mi camisa. La huella de circunferencia casi perfecta había cicatrizado por completo hace tiempo más todavia resultaba una imagen curiosa que me costaba reconocer de inmediato y me obligaba a recordar los sucesos en cabos gemelos, no estaba avergonzado o arrepentido de, pero igual disfrutaba distraerme luego de acabar con el mal sabor del funeral que habría tenido nuestro compañero cao poco antes de que por fin consiguiéramos un barco adecuado, reflexionando un poco sobretodo como el estratega hijo de militar quien innegablemente seguía siendo para así buscando apartar mi atención de mi abdomen y no irme a dormir de forma miserable, viendo a mis alrededores. No había mucho en la canastilla de madera siendo justos. Pero, ignorando algunas de las plantas que siempre dejaba guardadas de emergencia nuestra inconfundible pelirroja ardiente había traído conmigo lo importante, releyendo esta vez por vigésima vez (sí se me permite exagerar aún incluso cuando no me dispuse para contar) la última edición publicada del “World Economy News Paper” que distaba en gran medida que la anterior, principalmente porque el rostro de dos de nuestros integrantes se habían convertido en celebridades locales y estrellas ascendentes que en el mundo de la piratería solo podía traducirse igual que problemas innecesarios. La edición anterior solo hablaba de temas globales como el Banco Goldreich, la muerte de Wansot o incluso (podría decir que desagradablemente) su reemplazo inmediato con la figura de un afiliado a la Moneda Real, temas que escondían maravillosamente la mala fama que nos habíamos ganado por culpa del ahora difunto y aunque para el resto del mundo pudiera resultar quizás la edición mas aburrida visualizada hasta estos días, representaba evidentemente un anuncio internacional sobre todo para las dos figuras más populares quienes seria innecesario de resaltar, pero ¿que importaba cuanto siguiera leyendo sí no había nada que poder cambiar? En esta manera, recompuse mi postura y extendí de ambas alas, levantándome en vuelo por unos minutos en que abandonaba la canastilla del carajo para recordar a nuestro ilustre medico y navegante de los protocolos. Estaba sorprendido de que el viejo burro de Zhang se hubiera visto obligado a conducir la embarcación pero debo admitir que lo hacia igual o mejor que yo por lo que mi visita, literalmente caída del cielo para su vista, resultaba nada más un recordatorio de previsión, nada realmente sobre su manera de navegar sino en cambio para brindarle una mano a la hora de analizar con precaución aquellos lugares donde era mejor para atracar. -Eh! Viejo burro con disfunción eréctil ¿ya decidiste en donde atracaremos?- pregunte, grosero como siempre mientras que mi mirada lejos de ser desafiante o retadora perseguía la cabina con cierta preocupación innegable, tal vez haciéndome el tonto sin buscar mencionar o felicitar su evidente ascenso a la fama mientras que paraba en seco frente a la brújula que le había prestado durante todo el viaje por si la que tenia él no le servía de nada, -Little Garden no es una isla que disponga de un puerto o siquiera establecimientos pero es un punto de paso así que deberíamos aprovechar para un examen, no te lo tomes a mal vamos: ¿dónde crees que es mejor atracar?- justificaría nuevamente una misma pregunta siendo que como había sido el navegante hasta hace pocas semanas y Zhang no tenia la misma experiencia incluso aunque ahora demostrara ser mejor, deseaba probar su habilidad. Un instante despues habria levantado mi dedo indice. Habia recordado algo, le pedia un minuto o algo así mientras sacaba la cabeza de la cabina colocando ambas manos como vocina improvisada antes de gritar, tomando un poco de aire, tras recordar algo importante, -MAHOU RECUERDA SACAR TUS COSAS DE MI HABITACION, CREO QUE VI UNAS PANTYS AHI GUARRA.- bromee, aquello claro, era mentira, pero me dejaba una sonrisa intermedia de burla que compartiria a gusto con Zhang, porque claro, todavia estaba el den den mushi suyo, los guantes de li e incluso su baston, que me hubiera gustado quedarme si, era un buen baston, pero apreciaba a la monita.
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RE: Palm of the Wanderer [Presente absoluto / Tripu] - Zhang Guolao - 11-12-2025 Aquella embarcación era gigantesca, y aunque habían dejado atrás al Lucky Dawn hacía un par de semanas, todos parecían llevar el luto a su propia manera… Las pérdidas nunca eran sencillas. Pero Zhang, después de ver morir a tantos a lo largo de los años, había aprendido que el duelo no era algo que debía cargarse demasiado tiempo: lo que no sueltas, te arrastra. Aun así, sabía que no todos eran como él. Kayseira se mostraba distante, intranquila, con una pena silenciosa que se reflejaba incluso en la forma en que caminaba. Zhang entendía bien ese dolor; la pérdida de un hogar duele más que la pérdida de un compañero. Y ver la tristeza de la chica… le lastimaba más que la muerte de Cao. Silencio, por otro lado, era uno de los más felices con el cambio de barco. Kai había trabajado arduamente para convertirlo en un verdadero hogar, y el pequeño mono lo celebraba aferrándose al cuerpo de Zhang mientras éste guiaba la enorme embarcación. Era la primera vez que manejaba algo tan grande. Y aunque al principio fue un problema, pronto logró dominarlo con paciencia y fuerza. Pero mover un barco no era lo más complejo… lo verdaderamente difícil era entender ese mar del demonio que era la Grand Line. Por eso, Zhang prefería navegar de noche: en la inmensidad de las tinieblas, todo tenía más sentido que bajo el sol. —Y con disfunción eréctil la tengo más grande que tú, gatito —bufó Zhang entre risas. Ya, después de tantas semanas, se había acostumbrado a los insultos de Dong. Y aunque ya no tenía aquella Akuma… había algo en ese gato que provocaba en Zhang unas ganas inexplicables de darle mimos. —¿Atracar? ¿Ya llegamos? —preguntó, mientras su diminuta compañera gritaba con todas sus fuerzas, que habían llegado a su destino. —Vaya vista de mierda… —añadió Zhang, frunciendo el ceño. Se mordió el labio mientras escuchaba las indicaciones de Dong. No tenía idea de dónde debía atracar; no había estudiado absolutamente nada sobre Little Garden. Como siempre, dejaría que el destino decidiera por él. El clima cálido y el verde salvaje le recordaron a Zhang sus días en la selva Anozama. El olor a peligro estaba en el aire… y eso lo hacía sonreír con cierta nostalgia. —¡Ténganse duro, señoritas! —gritó Zhang, moviendo el timón con una brusquedad torpe pero efectiva mientras el barco comenzaba a acercarse a la costa. Encontró un pequeño claro oculto entre matorrales gigantes y raíces que parecían piernas de gigantes dormidos. Era un puerto improvisado… pero perfecto para evitar llamar la atención. Con un último empujón, Zhang hizo encallar el barco en una zona segura y cubierta de vegetación. —Hmmm… pues mira tú qué elegante… el puerto cinco estrellas de Little Garden —murmuró con sarcasmo, rascándose la cabeza—. Si nos roban el barco aquí, sería un crimen de buen gusto. Apenas bajó la pasarela, Silencio saltó como si el suelo fuese de algodón, rodando en la tierra caliente y dando chillidos de felicidad. El pequeño mono alzó las manos como si diera gracias a los dioses por haber tocado tierra firme. Mientras fritaba con todas sus fuerzas, para que los miembros de la tripulación, le acompañasen en tierra firme. Zhang sonrió, dejando escapar un resoplido cálido.—Anda, pequeño… celebra mientras puedas. Yo iré rezando para que esta isla no intente comernos vivos en los próximos cinco minutos. - Zhang sonrió, y al llegar, agradeció al cielo por aquel viaje, era necesario revisar un poco el entorno, y por supuesto, comenzar a alistarse, no tenia pensado durar más que el tiempo necesario. RE: Palm of the Wanderer [Presente absoluto / Tripu] - Lan Caihe - 13-12-2025 La paz era relativa. Después de lo que había pasado en los Cabos Gemelos, tenía la certeza de que la derrota moral de haber perdido a un querido miembro de la tripulación era tan solo pasajera. Pero como los demás, yo tampoco podía aparentar estar feliz la mayor parte del tiempo. Dejé de fumar las semanas en las que nos encontrábamos en altamar, ocupándome de otras cosas y de ayudar a los demás, además de estudiar y enseñar a Bai a comunicarse de mejor manera mientras estuviéramos juntos, para que comprendiera más palabras y pudiera usarlas en un futuro. Por las noches, poco podía dormir sabiendo que Kayseira estaba penando de aquella manera, en ocasiones incluso haciendo la vista gorda cuando se le anegaban los ojos. Podía entender su pérdida, pero era algo que o la rompía o la fortalecería, y a pesar de que no interactuaba demasiado con Cao, no pude evitar un nudo en la garganta que se fue disolviendo con los días de trabajo en equipo en el barco: amarrando las sogas, soltando las velas, ayudando en la cocina y teniendo cenas entre todos. No consideré necesario hablar con Kayseira sobre Cao, aunque sí que la acompañaba en silencio en ocasiones. Ella luchaba como podía, y todos, incluida la nueva miembro de nuestro equipo, la maravillosa tontatta Alana, la acompañamos en su dolor. —Hice bien en decidir estar aquí —pensé. Mirando por la mañana a la gente que despertándose y desperezándose, escuchaba la alerta de una nueva isla a la vista. —Little Garden —la reconocí, aunque no sabía casi nada sobre lo que se encontraba en su interior, aunque parecía... totalmente extraordinaria y grande incluso desde donde estábamos. Los ánimos generales de la tripulación ese día comenzaban a animarse, así que simplemente me reí con una carcajada cuando las conversaciones comenzaron a darse, apreciando a mis compañeros: —¡Tendremos que hacer un espacio, estará bien si Larry y Coatl tienen más amigos! —dije entonces, asintiendo a la búsqueda de un nuevo gato y escuchando cómo Zhang y Dong intercambiaban bromas, lo cual me hizo dedicarle una mirada a Zhang, levantar una ceja y sacar la pipa con hierbas frescas. El atraco fue turbulento, pero me quedé en mi sitio, dando tan solo un paso hacia atrás y flexionando las piernas mientras balanceaba mi peso para no caer en la cubierta. —Maestro Zhang, paciencia en la forja... —dije, tendiéndole la pipa desde la zona del timonel una vez atracamos, calentando el cuenquillo de la pipa con los dedos. —¡HEMOS LLEGADO! ¡DESEMBARQUEMOS! —grité con enjundia y alegría—. ¡QUE COMIENCE LA CAZA DEL GATO! —Solo espero que nadie llegue a esta misma zona, quedamos varados aquí un rato si nos roban el barco, aunque en ese caso, además de sobrevivir, ayudaríamos a Kay a hacer un barco —quería ser optimista, aunque eso también sería complicado. RE: Palm of the Wanderer [Presente absoluto / Tripu] - Alana Sahiba - 13-12-2025 No había oído el grito de “hemos llegado” de Lan, tal y como lo hacen los grandes. En mi caso estaba demasiado absorta en la imagen que se empezaba a vislumbrar frente a mí, la tripa me dio un vuelco. Ah, no, era hambre, sin lugar a dudas. Aunque también algo de entusiasmo por llegar a un puerto nuevo. El olor. La forma en la que el barco dejó de balancearse como si el mar, por fin, hubiese decidido soltarnos. Me asomé desde mi rincón, agarrándome a una cuerda con naturalidad, la cola enroscada por puro reflejo. Little Garden se alzaba ante nosotros como una mala idea demasiado grande para ignorarla. Verde, desmesurada, antigua. Nada de “little”. Nada de acogedora. — …qué sitio tan feo —murmuré para mí, con una sonrisa ladeada que no engañaba a nadie, mas esa reacción no quitaba el bombeo acelerado que había en mi pequeño corazón. Quise lanzarme a tierra como si hubiese llegado al paraíso (mas no lo hice), y no pude evitar esbozar una sonrisa baja en cuanto la imagen se dibujó en mi cabeza. El contraste nuevo que se iba a presentar en Little Garden siempre me hacía gracia: criaturas diminutas (y esta vez no hablaba tan solo por mí) celebrando en islas que parecían capaces de tragarnos enteros. Zhang refunfuñaba y peleaba con Dong con ese sarcasmo suyo que ya empezaba a reconocer como una forma rara de cariño hacia el mundo (o eso quise pensar por lo menos). Y Kay… Kay gritaba promesas de muebles nuevos como si eso no fuera, objetivamente, la mayor motivación posible. — Un mueble nuevo… —repetí en voz baja, pensativa—. Hay gente que mata por menos. Me dejé caer sobre Han con un salto corto cuando la pasarela que nos llevaba a tierra firme estuvo sujeta, aterrizando con ligereza, sacudiéndome la ropa como si el viaje no hubiese sido nada. Parecía absorto en sus propios pensamientos. Miré alrededor. Bai, tranquila. Lan, al igual que Bai, con esa calma suya. Hasta ahora ninguna de las dos me había mostrado otra faceta. Mahou rebosando emoción, reaccionando ya a las extravagantes propuestas de Kay, esa acerca de gatos imposibles con colmillos enormes. No pude evitar girar la cabeza hacia la selva al oírlo, casi como si pudiera vislumbrar ese ser del que hablaban. — Como ese gato exista, nos come primero a nosotros —comenté, medio en serio, medio divertida—. Pero oye, puntos por ambición. Desde la perspectiva de alguien tan pequeño como yo, Little Garden no era una isla que se pisara sin permiso. Era imponente por todo lo que ahí habitaba, más aún que los gigantes que habitualmente me acompañaban. Se escuchaban cosas moviéndose ahí dentro. Cosas grandes. Cosas con peso. Enrollé la cola despacio alrededor de mi cintura, gesto automático cuando algo me ponía alerta, y me giré hacia el resto con una sonrisa que no era del todo inocente. — Bueno… —dije, alzando un poco la voz para que me oyeran—. Si esta isla intenta comernos vivos en los próximos cinco minutos, propongo que al menos nos dé tiempo a bajar el equipaje. Sería de mala educación no avisar. Di un par de pasos atrás, o lo que para mí eran pasos, acomodándome mejor sobre el hombro de Han, desde donde tenía una vista privilegiada del grupo y, sobre todo, de la vegetación exageradamente grande que nos rodeaba. Desde ahí arriba todo parecía aún más desproporcionado, como si la isla se estuviera burlando de mi tamaño a propósito. — ¿Quién va primero? —pregunté, con ese tono ligero que siempre uso justo antes de que pasen cosas—. Porque yo puedo colarme sin hacer ruido… pero no prometo que la isla no me devuelva algo más grande, que no es difícil. Como si Little Garden hubiera escuchado la provocación, una sombra enorme se deslizó entre los matorrales. No fue un rugido, ni un ataque épico. Fue algo mucho más absurdo: un lagarto gigantesco salió disparado de entre la maleza… solo para frenar en seco al vernos, ladeando la cabeza con expresión confusa, como si se hubiera topado con una escena que no entendía del todo. Yo me incliné un poco hacia delante desde el hombro de Han, tensa. — Vale… —murmuré—. Primera regla de la isla: aquí hasta los lagartos te juzgan —el animal soltó un bufido, se rascó el costado contra un tronco enorme y desapareció de nuevo entre la vegetación, yéndose allá por donde vino. Me acomodé mejor, cruzando los brazos con una sonrisilla ladeada—. Bueno —añadí, ahora relajada—, de momento no nos ha comido nada. Diría que vamos bien. RE: Palm of the Wanderer [Presente absoluto / Tripu] - Mahou Chikao - 13-12-2025 De no ser por el aviso de Bong, Mahou se habría olvidado de las cosas que le había entregado anteriormente, estaba demasiado enfocada en la tierra a la vista, ya que desde su lugar en el barco podía apreciarse el ambiente único de la isla, con sus árboles y plantas gigantes, flores de colores y toda una atmósfera que la hace sentirse como una hormiga en una tierra donde todo era enorme, pero está lejos de sentirse intimidada por ello, más bien se llenó de emoción con solo imaginarse trepando entre aquellas ramas altísimas, pensando en el paisaje que la esperaría en la cima. Y sin olvidarse de los animales, si la flora era inmensa, lo que puede esperarse de su fauna era un escenario digno de sus sueños más creativos, es por ello que Mahou quiere cazar al gato más sorprendente qeu hubiera visto jamás, aunque Altana tiene razón en que una criatura de ese nivel podría devorarlos. - No si yo lo como primero-ukikikikiki - dijo entre risas. Como Flan dijo, es momento de desembarcar, y según Altana, lo mejor iba a ser bajar con el equipaje y tratar de colarse en el interior de la isla, la idea de explorar nuevos sitios es algo que fascina a Mahou, mientras escucha a su compañera no puede evitar dar pequeños saltitos en su lugar bajando y subiendo en puntas de pie varías veces al mismo tiempo que levantaba su mano para poder ofrecerse. - ¡Yo, yo yo yo-uki! ¡Voy por mis cosas ahora mismo-uki! - inmediatamente salió corriendo hacia el interior del barco, fue directo a la habitación de Bong y allí comenzó a recoger sus pertenencias. Enredó su cola en su Nyoiboo como de costumbre, sujetó su martillo apoyando el mango sobre su hombro, y para evitar confusiones, guardó en cada bolsillo su den den mushi y un shuriken, uno solo, por supuesto. También aprovechó para tomar algunos de sus duraznos, pensando en llevarlos como almuerzo durante la exploración en la isla. Regresó corriendo a la cubierta del barco, pues no quería perderse nada ni que se fueran sin ella, y aun así apenas logró llegar a tiempo para ver a duras penas la cola gigante de aquel lagarto que se perdió entre las plantas, pese a no haber apreciado por completo su figura, los ojos de Mahou brillaron, esto solo era una pequeña muestra de lo que le esperaba en la isla, y de solo pensarlo corrió hacia el borde del barco para ver mejor. - ¡Un mono lagarto gigante-uki! ¡Es como el primo de Garry-uki! - en una clara referencia a Larry. - Tal vez él pueda comunicarse con los demás lagartos para que nos den una especie de tour-uki. ¡HEEEY, mono lagarto-ukiii! - y comenzó a mover la mano alzada de lado a lado, esperando llamar la atención de aquella monstruosa criatura de la isla.
UKIKI COSAS
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