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[Pasado] Masquerade | Lana - Social - Runin D. Kitay - 17-12-2025 Año 14, día 20, invierno.
Sorbet Norte Reino de Sorbet ![]() Miradas penetrantes, habladurías sin sentido, orgullo desmedido, silenciosas competencias que comparan bienes, mujeres, hogares y negocios. Excéntricas risas que emanan el hedor de poseer demasiado o de pretender tener más de lo que se dispone. Vasos que se estampan contra el suelo, criados que piden disculpas y contratantes que creen ser dueños de la humanidad misma. Descontrol, transacciones, danzas, melodías, infidelidades, libertinaje. ¿Una fiesta es suficiente para romper el espíritu de los hombres o el hombre por naturaleza mantiene un espíritu corrupto que desea escapar ante el primer trago bebido? Runin sonríe al maquinar ideas, escenarios, conversaciones tergiversadas y sonrojos prolongados. ¿Aquel hombre acaba de caer en una piscina? Colarse en una fiesta no es realmente loable y le gustaría decir que es interesante, pero después de un par de horas la situación se vuelve poco más que un cúmulo de borrosas personas que actúan como mente colmena. Sin vida, sin fascinaciones reales, sin nada que ofrecer. Un collar por aquí, un anillo por allá, una hermosa pulcera de oro. ¿Debería robar más? Si, debería. A la gente de “alta alcurnia” como les gusta llamarse, no les importa perder algo si no se dan cuenta de ello. Están preparados para decir cosas como “Debo comprar un nuevo reloj antes de mi siguiente reunión” o “Cariño, perdí mis aretes de rubí ¿Me compras otros?”. Quizá por eso mantiene guardado su pequeño botín en el interior del vestido, en medio de sus pechos, acariciando el corset. ¡Damas y caballeros! ¡Reúnanse porque pronto comenzaremos con el baile de máscaras!
![]() Una voz provoca más de un alarido de alegría. ¿Un baile de máscaras? Ahora entiende la excentricidad de algunos, el por qué de los guantes, de la emoción y las gabardinas, de las botas altas y los abrigos con cola. La fémina de piel morena oculta una pequeña risa y las personas se acercan al interior de aquella casa que parece más bien un pequeño castillo. Uno de los criados se acerca ofreciendo una máscara negra con dulces ornamentos color oro, lo toma sin vergüenza aunque no lo utiliza. ¿Confiar en lo que alguien puede ofrecerle? No se encuentra entre sus planes. Pequeñas mesas se encuentran a disposición de los invitados, en medio de ellas la pista se abre. El dueño de aquel hogar da palabras de aliento y nuevas bienvenidas aunque Runin ha perdido el interés en ello, no, prefiere tomar asiento apoderándose de una de las mesas, cruza las piernas una sobre la otra y se dedica a buscar su siguiente objetivo. ¿Quizá ese pendiente que parece hecho con esmeraldas? ¿Debería seducir al hombre que ostenta medallas inventadas en su solapa? ¿O decirle palabras lindas a la doncella de mejillas rosas que parece haber bebido demasiado aperol? Aquel abanico que lleva parece costoso y a ella le está entrando calor. Las personas van en aumento y la música vuelve a escucharse. El largo baile de máscaras da inicio y todos se disfrazan haciendo gala del misterio que no existe desde un inicio. La pista llama a más de uno a desatarse, permitiéndoles transformarse en lo que deseen. La danza estalla a media noche pero la oscuridad es joven, al igual que una Runin de dieciocho años, aquella que mueve los dedos al son de la canción. Unirse no estaría mal… después, siempre después. ¿De qué? Eso aún no lo sabe. RE: [Pasado] Masquerade | Lana - Social - Lana - 22-12-2025 Tarareaba una melodía que improvisé en el camino para no aburrirme, pero ya se me olvidó como seguía. Además, mi estomago no para de sentir hambre y me está poniendo un poco loquita, me hace perder la cabeza. ¿Cuánto tiempo llevo caminando en circulo? ¿Cuántas veces he visto ese perro, sentado y quieto como una estatua, pero es al único que he visto, a nadie más, ¿donde estará el resto? Me senté a su lado, colocando mi mano sobre su pelaje, buscando una mejor solución mientras tengo este hambre que no me deja pensar, pero solo me hizo pensar más la cabeza, ¿tengo pulgas? ¿El perrito tiene pulgas? Maldita sea, espero que no. Miau. A lo lejos vi unos arboles, pensar da flojera, lo mejor es moverse. Me puse de pie, dejando al perro en su mismo sitio sin despedirme de él y caminé hasta el tronco más alto. Trepar me sale sin esfuerzo, porque mi cuerpo es ligero y mis manos saben dónde agarrarse. Ya arriba, rogué que el árbol no se moviera ni se quebrara, porque si se movía iba a caer de cara o de trasero. Desde la cima miré y busqué algun camino que me sirviera para llegar al oceano, pero… entonces vi unos arbustos muy cerca y más allá hay unas luces, se ve una casa chiquita con lucecitas dentro. Luz significa gente y gente significa comida, ¿pero tan pequeña eran las personas? Al bajar, noté que el perro me siguió, me sacó una sonrisa e inconscientemente le lancé un beso “Muack”. Junto con él nos acercamos a los arbustos y los atravesamos. Sentí cómo las ramas me tironeaban, rasguñaban mi piel y cómo algo engancha mi bikini negro y lo deja un poco suelto, pero ¿qué importancia tiene la modestia cuando se tiene hambre? Seguí caminando, hipnotizada por el brillo, como le sucede a los insectos que vuelan hacia su propia hoguera. La casita… solo se veía como una casita pequeñita de lejos, pero de cerca… es algo como… una casota. Me asomé al ventanal, observando a las figuras que se movían con la música, llevaban extraños trajes, cosas brillantes y en sus rostros ¿unas máscaras?… ¿o son sus verdaderos rostros? Todo me resultaba ajeno, una danza de extraños, riéndose, bebiendo, no lo entendía para nada. Entonces, al lado mío, se abrió un ventanal y salió una pareja, tambaleándose, besándose y derramando el líquido que tienen en sus vasos. ¿Habrá también comida? Aproveché de acercarme a ese ventanal abierto para entrar y el perro no se quedó atrás, entró conmigo y rápidamente perdí su rastro, pero cómo no iba a perderlo, si el lugar tenía una rareza y elegancia de la que no podía evitar quitar mi mirada al techo. Pero eso no duró mucho, porque unos tipos que bailaban chocaron conmigo sin siquiera mirarme, y eso me molestó, sin embargo… mi reacción fue empujarlos apenas, lo justo para recuperar mi espacio, no porque quisiera pelear, sino porque me recordaron que estaba aquí por una razón más importante que eso… necesitaba comer. Busqué mesas, cualquier superficie que pareciera sostener algo comestible, entre esas cosas, me costaba diferenciar qué era comida y qué no. Caminé empujando al resto que bailaba y tomaba y hacia… no se que cosas con las manos entre las piernas y… llegué a una mesa donde encima había copas y tomé unas flores de un jarrón porque se veían bonitas, vivas y pensé que tal vez eran algun tipo de comida elegante. Mordí, mastiqué y sabía bien, ¿esto era lo que comían? Que rico, pensaba al masticar el tallo de la flor con una mueca de satisfacción, sintiendo el sabor amargo en la lengua. Mientras seguía así, un hombre con un traje ridículo y una mascara de ¿qué carajos era eso? Se detuvo frente a mi, mirándome de arriba abajo con una cara de asco e incomodidad. —¿Qué clase de animal eres tú?— Alegó el hombre y me agarró del brazo con fuerza.
—Suéltame, maldita mierda. Me estas jodiendo la cena y el apetito con tu cara de estúpido… Tengo tanta hambre que podría comerte, pero hueles tan asqueroso que vas a hacer que lo devuelva. Miau— Respondí enojada, pero sin gritar, no tenía ganas. Simplemente escupí un trozo de pétalo de la flor a la cara del hombre. —Muack— Y le lancé un beso, sin querer. Mierda.
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