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[Pasado] [Social con Eros] Un pozo sin fondo - Versión para impresión

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[Pasado] [Social con Eros] Un pozo sin fondo - Varoganchin - 19-12-2025

Día 30 de invierno
Little Garden, algún lugar al este de la isla

Había perdido la noción del tiempo. Desde que salimos del South Blue no había tenido la oportunidad de explorar algún sitio tan interesante como este, por eso llevaba horas caminando por los alrededores del campamento que habíamos levantado tras nuestro naufragio. La selva me recordaba a la que había en Samba, pero esta era algo mucho más salvaje, como si los años no hubiesen pasado por ella y las plantas y animales conservaran sus formas ancestrales, potentes, adaptadas a un mundo mucho más peligroso del que tenemos ahora. Había encontrado algunas frutas de un tamaño exagerado; plátanos tan largos como mi brazo, mangos que parecían barriles y hasta algún coco que confundí con la cabeza peluda de alguna persona.

Continué arrastrando uno de los plátanos, de vuelta al campamento, pensando en cómo podríamos salir de aquella isla. ¿Tal vez deberíamos fabricarnos nuestro propio barco? Eros era buen carpintero, pero un trabajo así nos dejaría aquí varados durante demasiado tiempo. Además, está el problema de la navegación en estos mares. Rosse parecía conocer bien cómo manejarse por aquí, pero con él perdimos aquel artilugio que le indicaba el camino a seguir. Tampoco teníamos provisiones, más allá de unas cuantas botellas de licor y otras cosas que pudimos salvar. Aunque aquello no era el mayor de nuestros problemas, puesto que la isla prometía reabastecernos de toda la comida que necesitásemos si sabíamos movernos para encontrarla o luchar por ella.

El sol ya comenzaba a irse y la temperatura había descendido bastante, aunque a pesar de ser invierno, el clima de la isla hacía que nuestros cuerpos agradeciesen el frescor que traía la noche. Sequé el sudor de mi frente antes de continuar con mi pesada carga, no solo la que suponía la fruta que había recolectado. ¿Acaso había sido mi debilidad la que nos había llevado hasta aquel punto también? En pocas semanas había perdido a cuatro compañeros. Cinco si contamos al Crimson. Había dejado atrás media vida para unirme a un viaje que parecía haber terminado ya. Mi tienda, en la que tanto disfruté con los libros y reliquias que me traían, no era más que un sueño. Mis incursiones nocturnas en casas de nobles también habían desaparecido, aunque eso era algo que, si algún día salíamos de aquella isla, podría recuperar fácilmente.

Me acerqué con cuidado a nuestro campamento. No con demasiado sigilo, pues no quería aparecer de la nada y asustar a mis compañeros, pero tampoco quería causar demasiado alboroto y delatar nuestra posición. Aún no sabíamos qué nos podíamos encontrar en aquella isla, ni si estaba habitada o sí habría otros piratas como nosotros. Había que ser precavidos, por eso habíamos elegido una posición que nos permitiese permanecer ocultos. Aparté las últimas ramas antes de ver la luz de la hoguera. Eso fue todo lo que vi. Parecía que no había nadie. Tal vez aún no habrían vuelto de sus incursiones. Arrastré el plátano hasta dejarlo a buen recaudo, alejado del fuego para que no se echase a perder demasiado pronto y me senté. En el suelo, rendido.

Miré al cielo y cogí aire, profundo. Expiré. Maldije en alto, como si pretendiese que no solo yo sino los dioses, de haberlos, pudieran oírlo.

—¿Esto es lo que tenéis reservado para mi? ¿Una vida recluido, en una celda, un pozo o una isla?

Bajé de nuevo mi mirada y revisé de nuevo el campamento. Una hoguera presidiendo desde el centro, unas mantas a modo de catres y un par de cajas con la madera hinchada por la humedad y un par de petates. Eso era todo. Todas nuestras riquezas. Quizá había sido fruto de los pensamientos que nublaban mi mente, o tal vez el cansancio de un día explorando, que no fue hasta ese momento en el que noté algo distinto en el campamento. Un agujero. Grande y amplio unos metros más allá de donde se situaban nuestras escasas pertenencias. Debía ser algún intento de trampa para capturar algún animal que nos sirviese de cena y, a juzgar por los ruidos que salían de dentro, debía haber tenido éxito. Me levanté y fui agazapado a mirar que se encontraba dentro. Me asomé y me sorprendió lo que vi.

—Pero qué?! ¿Qué haces aquí, amigo?



RE: [Pasado] [Social con Eros] Un pozo sin fondo - Eros Focalor - 20-12-2025

Aun no había caído la noche y Eros ya la anhelaba, estaba cansado en cuerpo y alma. Sus botas yacían en el campamento cercano junto con su abrigo. Hace un rato casi por providencia había llegado flotando desde lo que sería el naufragio del Crimson Stage un par de botellas de vino traídas por la marea, y cierto era que Eros no bebía pero cuando tuvo una de esas botellas en las manos en su vidrio oscuro pudo contemplar el pasado, la memoria de aquellos que ya no estaban, el mismo Crimson Stage. Inspiró profundamente descorchando una de las botellas que habían llegado, usó sus dientes para remover el corcho ante la falta de cualquier tipo de utensilio para ello. Le volcó un poco de vino al mar para brindar con los caídos, y procedió a tomar un buen trago de corazón.

Sentado cerca de la orilla del mar, no muy lejos de su campamento, el carpintero tomó un segundo trago. Por su pésima tolerancia al alcohol ya estaba lo suficientemente ebrio para que su mirada buscase la semejanza de sus compañeros en las olas, dispuesto a saltar para salvar lo que en su momento no pudo. — Otros muertos más que no estarán en lindos ataúdes, eh? Eros, Eros... —Dijo para si mismo tomando el trago más largo que pudo de vino, antes de empezar a toser por el amargor del mismo escupiendo un poco de la bebida en la arena.

Su mano acarició la arena, inspirando y se levantó molesto pegando una patada a la arena. Entonces vino otra. Molesto levantaba arena hasta que finalmente se agachó para comenzar a pegar puñetazos en la arena, y esto se mantuvo por unos minutos... Que se volvieron horas.

Finalmente allí estaba. Él y tres botellas de vino más que había recuperado gracias la corriente, con su espalda contra la arena rodeado de un agujero enorme que él mismo, con sus garras como topo, había cavado en esa playa. La luz naranja entraba por el agujero, Eros podía observar los colores del cielo y nada más tendido de brazos abiertos contra el suelo de tal foso. — ¡No los necesito! —Levantó el puño como si quisiera golpear el aire, pero finalmente su brazo calló lentamente y él, antes de poder enojarse también con su brazos, escuchó una voz conocida asomando por el agujero. Era Varo.

Se sentía más en paz ahora que el veterano había llegado, alguien que verdaderamente entendía la perdida, alguien que verdaderamente sufría en carne propia lo mismo que él. — Varo... Varito... Ven conmigo amigo, nos construí una casita que no se va a hundir nunca más... Te lo prometo —Espetó el borracho, comenzando a reír como un niño que acababa de decir algo que los adultos les habían prohibido. Pícaro, y jocoso ante la desgracia que colmaba su pecho.

Se sentó, extendiendo la zurda para tomar una botella y la ondeó para mostrársela al mink con una sonrisa en el rostro. — De la reserva de... hic... Rosse —Se la estaba ofreciendo a cambio de la compañía, obviamente.


RE: [Pasado] [Social con Eros] Un pozo sin fondo - Varoganchin - 05-01-2026

Mi sorpresa no vino por a quién encontré en el fondo del agujero. Eros era uno de los pocos compañeros que me quedaban, uno de los dos con los que viajaba en mi antigua tripulación. Esta nueva parte del mundo se había empeñado en demostrarnos que era salvaje, que estaba dispuesta a hacer cualquier cosa con tal de poner trabas en el camino de los que se habían echado a la aventura demasiado pronto. No llevaba mucho viajando, pero a esas alturas, el haber podido pasar por más de una isla a su lado ya me resultaba todo un hito a remarcar. El nuevo capitán y yo llevábamos juntos desde Samba, y parecía ser el último resquicio que me servía de ancla con aquel ladrón aventurero que partió del puerto aquella noche en busca de libertad. Cuánto habían cambiado las cosas...

Sin embargo, lo que más me chocó fue el cómo lo encontré. Tirado en el suelo, polvoriento. Disfrutando el contenido de una botella de vino, una de las últimas cosas que nos quedaban del Crimson. La primera sensación que recorrió mi cuerpo fue el desconcierto; ¿qué iba a ser de nosotros si perdíamos la guía de nuestro nuevo capitán? Pero rápido, esa sensación voló al darme cuenta de que él también se sentiría desorientado. Él también había perdido muchas cosas. Comprendí al instante que ambos estábamos en la misma situación. Perdidos, sin un rumbo fijo que seguir, superando una vicisitud tras otra. Luego sentí cómo mi pecho se calentaba. Una sensación de compañerismo inundó mi cuerpo al oírle llamarme amigo. Un sabor dulce, con tonos amargos al entender su dolor por haber perdido nuestro barco, o lo que para unos piratas es, nuestra casa.

—Eros... No podemos... —dudé, pero finalmente me deslicé por el lateral de aquel agujero que más bien podía parecer una madriguera—. Sí, estoy seguro que esto no se hundirá nunca. Si eso, se inunda —dije observando hacia los lados—.

Él se rio tras su comentario, se sentó y comenzó a agitar una botella mientras me miraba, como el que llama a un perrillo para que juegue con él. Yo negué ligeramente con la cabeza, mi palma extendida hacia él, aunque sin saber cómo, sus siguientes palabras funcionaron como un extraño conjuro sobre mi. Puede que fuesen sus palabras que me indicaron que era una de las botellas de Rosse o tal vez, la extraña idea que vaga en el imaginario común, de que las penas han de ahogarse con alcohol, pero cuando quise darme cuenta, me hallaba sentado junto a Eros con la mano extendida y tomando la botella. Miré la etiqueta, como si supiese de añadas o denominaciones.

—De Rosse, ¿eh? —suspiré—. Parece que esto es todo lo que queda de los Cabaret.

Miré a Eros un instante, justo antes de llevarme la botella a los labios y dar un trago largo. El vino bajó por mi garganta dejando una ligera sensación de quemazón al fondo de mi paladar. Carraspeé y agité mi cabeza. El sabor que me había dejado me resultó desagradable, pero pronto comprendí por qué la gente bebía licores, pese a ser la primera vez que probaba el alcohol. Un calor comenzó a fraguarse en mis adentros, una ligera hoguera, reconfortante. 

Di un fuerte trago más y le pasé la botella de nuevo a Eros.

—¿Crees que esto tendrá un final? —pregunté mirando al cielo—. A veces pienso que el mundo solo es una espiral de desgracias. ¿Habrá algo bueno para nosotros allá fuera?

Quedé mirando las estrellas entre recuerdos y fantasías sobre el futuro.



RE: [Pasado] [Social con Eros] Un pozo sin fondo - Eros Focalor - 08-01-2026

Eros dejó escapar una risa profunda mientras se recostaba en el suelo, comenzando a mover los brazos para empezar a dibujar un ángel de tierra húmeda en el suelo. No le molestaba la suciedad, pero sabía que si Kiyoshi estuviese cerca seguramente lo regañaría. — ¿Un final? Estamos escapando del final, el final es la muerte... No hay mucho más que eso, y lejos de aceptarla nos estamos aferrando con uñas y dientes la... Hic... Vida —Replicó el capitán sentándose nuevamente con cuidado para descorchar otra botella, usando los dientes para remover el corcho con un sonoro 'Pop' que resonó en el agujero. Volcó un poco del contenido a la tierra, una tradición para los que ya no estaban. — Pero está bien... Estoy cansado pero ahora solo podemos intentar salir lo mejor parados con la inercia de la toda la mierda que pese a todo nos sigue impulsando hacia... —Contuvo un eructo, tapándose la boca con la mano para exhalar lentamente antes de devolver su mirada a Varo.

— ¿Que te estaba diciendo? —Entonces una carcajada serena escapó de sus labios, negando con la cabeza al pensar en todo lo que habían perdido. — Toda mi vida me crie entre ataúdes, velorios y cortejos fúnebres Pero toda mi vida también estuvo repleta de violencia desde joven... Protegiendo las tumbas de los profanadores, los piratas que querían robar, todo eso pero no es hasta ahora que comencé a explorar el mundo, y volverme consciente de mi fuerza que me doy cuenta que quiero más —Elevó la mirada hacia el firmamento, enfocándose en la luna para extender la diestra casi en un intento de reclamarla para sí aunque desistiendo rápidamente con una risa más que acompañaba el pensamiento efímero del borracho.

Viró su cabeza hacia el mink, y ladeó la cabeza pensativo. — Nunca me has hablado de tu vida antes del cabaret Varo —Era un reproche en cierto punto por parte del inquisitivo carpintero.


RE: [Pasado] [Social con Eros] Un pozo sin fondo - Varoganchin - 13-01-2026

Bajé mi mirada del cielo, despacio, como si el peso de mis pensamientos fuese suficiente para no dejarme mantener mi cabeza alta. Vi a Eros jugando en la tierra como lo haría un animal que busca librarse de los parásitos. La figura que dibujaban sus movimientos llamó mi atención, pero no más de lo que lo hizo pensar en la suciedad que estaba llenando su cuerpo. Aunque pensándolo bien, un topo estaría más que acostumbrado al contacto de la tierra húmeda en su cuerpo. Entonces me contestó. Sus palabras fueron un peso aún mayor para mi ya cargada conciencia. En parte, una carga, pues tenía razón y todos nos dirigíamos hacia la muerte. Apreté los labios hasta que mi boca formó una fina línea. En parte, las palabras de Eros eran también una liberación; todas las vidas tenían la misma última parada. 

Exhalé profundo mientras el capitán se incorporaba para abrir una nueva botella. Agarré de nuevo de la que ya había bebido. No por gusto, no por ganas. Pero sí por la extraña sensación reconfortante que empezaba a llenar mi cuerpo. Eros continuó hablando hasta que los gases de su interior decidieron tapar sus palabras. Creo que fue en ese momento cuando entendí en realidad por qué mucha gente bebía. En otra ocasión, tal falta de decoro me hubiese resultado de lo más obsceno. Sin embargo, en aquel momento, no pude contener una pequeña risilla. Eros también rio. Comencé a beber de nuevo. Un trago corto. El sabor parecía haber mejorado un poco. Ya no me resultaba tan amargo. Di otro trago más profundo mientras escuchaba al capitán hablar de su pasado. Una historia que me recordaba en parte a la mía. Había luchado desde pequeño, ¿sería por eso que era tan buen guerrero?

Paré de beber. Solo un instante. Vi como el carpintero miraba al cielo y extendía su mano hacia la luna. Pensé que lo más apropiado era dejarle espacio con sus pensamientos. Volví a beber de nuevo, mis ojos cerrados. Sin embargo este trago no fue largo, pues casi me atraganto al oír lo que me dijo Eros. ¿Acaso era una invitación a hablarle sobre mi pasado? Yo nunca lo hago. ¿Lo había hecho alguna vez?

—Bueno, antes de los Cabaret yo tampoco había salido a explorar el mundo —dije sorprendiéndome a mi mismo—. Antes de eso yo...

Las palabras salían de mi boca como si tuviesen vida propia. Tal vez el vino era el causante de aquella extraña sensación de valentía. O tal vez fuese algo que llevaba demasiado tiempo esperando a salir. Sea por el motivo que fuese, tomé aire y decidí seguir hablando.

—De niño... Yo era un niño normal. Me pasaba el día en la biblioteca, esperando que mis padres volvieran de sus viajes. Un día me colé en su barco para acompañarles a una expedición y... fue ahí cuando todo cambió. Cuando el mundo se empeñó en demostrarme que las cosas siempre pueden ir a peor. Acabé perdido, viviendo en la selva. Y luego en manos de un jefe mafioso. Siempre envuelto en robos y violencia —continué hablando, como si las palabras fuesen agua que acaba de encontrar un cauce por el que correr—. Años más tarde decidí huir y comencé a perder lo poco que me quedaba; amigos, el Crimson, mi tienda, a mi mismo...

Intenté deshacer el nudo que se había formado en mi garganta apurando de nuevo la botella de vino. Carraspeé un poco para aclarar mi voz. Bajé la mirada y ceñí un poco más mi sombrero, con la intención de ocultar mis ojos vidriosos. 

—En resumen: una pérdida tras otra —dije con una sonrisa triste en la cara, intentando disimular—. A veces pienso que debe estar bien estar al otro lado, ¿no?. Ser el que gane.

Agité la botella para comprobar el líquido que quedaba y decidí que por un trago más, no pasaría nada.



RE: [Pasado] [Social con Eros] Un pozo sin fondo - Eros Focalor - 15-01-2026

Escuchar a Varo hablar de su infancia dibujó una sonrisa en el rostro de Eros, tanto Kiyoshi como Varo tenían más o menos su misma edad y eso lo forzaba a preguntarse ¿Habrían sido buenos amigos cuando niños? ¿Cómo habría sido su infancia con otros jóvenes de su edad en vez de la clausura de las criptas, y su modesta casa en el cementerio del recóndito pueblo en Baterilla? Tomó otro trago largo de la botella pues no tenía sentido pensar en un pasado que no fue, ahora que el futuro inmediato parecía tan lejano. — Todavía no nos perdimos Varo —Aclaró el capitán levantando el puño hacia el firmamento como si estuviese dispuesto a golpear a la luna de ser necesario. Estaba seguro, había convicción en su tono. — Los voy a sacar a todos de ésta isla de... de... de mierda —Susurró el final, pero al menos lo había intentado con todo su ahínco. Eros estaba furioso con la vida, pero no se rendiría.

Sus ojos ambarinos se movieron hacia el explorador, asintiendo con la cabeza. — Desde que salí de Baterilla que conocí algo que nunca había experimentado antes: libertad. Y ahora estoy consiguiendo la fuerza para protegerla. Con gente que hace que valga la pena, y sí, estamos en una situación... —Otro trago, interrumpió su discurso teniendo que trastabillar ligeramente por el movimiento súbito de su cabeza cuando empinó el codo para tomar el trago de la botella.

El rubor de su mejilla denotaba cuan ebrio estaba. — En una situación compleja pero... Si no confías en ti, confía en mi, en Kiyoshi, en Gwen. Yo confío en ustedes —Rosse, Mercedes y Giyuu confiaban tambien ¿Y ahora que no estaban? Sentía que rendirse era en parte también dejar que la muerte de esos nombres fuesen definitivas pues recordaba todo lo que había aprendido en sus veinte años como sepulturero. Se sentó junto a Varo recostándose para contemplar la luna con las manos debajo de la nuca para acolchonar la tierra húmeda del agujero. A su lado, la botella de vino a medio tomar.

— Los sepultureros de Baterilla tenemos un dicho decimos que... La muerte del cuerpo es la primera de las muertes, pero la única que se lamenta ha de ser el olvido, porque esa es el verdadero fin de las personas —Suspiró llevando sus pensamientos para los aliados que ya no estaban. — Siempre fui alguien sumiso, y siempre acepté la muerte como algo natural pero... Ahora que soy libre empiezo a cuestionarme muchas cosas que siempre di por sentadas sobre los demás, sobre mí, sobre la vida, sobre la muerte... El bien... El mal... ¡Ah, si! Alana se salvó ¿Sabías? Me crucé una persona en Whisky Peaks que me dijo que ella se unió a otra tripulación tras los Cabos Gemelos —Y eso era un alivio.

Inhaló con profundidad cerrando los ojos para sentir el viento de la noche, el silencio. — ¿Volviste a saber algo de tus padres tras separarse? —Inquirió, como alguien que también había cortado lazos de manera involuntaria con su familia. A su padre lo había reclamado la muerte, a su madre la tristeza.


RE: [Pasado] [Social con Eros] Un pozo sin fondo - Varoganchin - 15-01-2026

Escuchar la confianza con la que hablaba Eros me hacia sentir una extraña satisfacción. ¿O tal vez sería fruto del vino? De cualquier manera, ambos podían interpretarse como el último regalo de Rosse. De un capitán a otro, me hacían sentir que había una luz al final del túnel excavado bajo tierra que parecía ser mi vida. Hablaba de sacarnos de esta isla, la que había confirmado un desastre que se venía mascando desde hacía semanas. También de libertad y de cómo protegerla. El creía haberla conseguido y yo... Yo me esforzaba en pensar que aún no la tenía. De momento solo me había dedicado a huir. Huir y sobrevivir. ¿Acaso aquello era ser libre?

Volví a beber, pero mi mirada esta vez no se fue al cielo. Miré a mi capitán para no despreciar ni una sola de las palabras que salían de su boca. Podía estar ebrio, pero todo lo que decía conseguía prender algo en mi interior. Algo que se alimentaba a su vez con el vino. No era furia, ni rabia, aunque me dolía haber perdido a tanta gente. Tampoco era felicidad, pues esas mismas pérdidas aún me lastraban. Sin embargo, algo se prendía dentro de mi; una fuerza que sería el motor de mi vida a partir de ese momento. Era la determinación.
Intenté aliviar la presión de mi garganta con otro trago más. Luego suspiré y quedé cabizbajo.

—Es difícil confiar en uno mismo cuando no has podido hacer nada por los demás —dije levantando mi mirada del suelo en dirección a Eros—. Pero no pienso fallar a tu confianza. Voy a darlo todo para ser digno de ella.

Tal vez, mis antiguos compañeros habían muerto por debilidad. La suya, la mía, la de todos. Pero ya no estaba dispuesto a pasar por aquello nunca más. Y menos aún sabiendo que mi nuevo capitán, aquel que había dado la cara en los peores momentos, confiaba en mi. Calé de nuevo mi sombrero y di otro trago más a la botella, esta vez por placer más que por inercia.

—¿De verdad crees que nadie muere hasta que lo olvidan? —pregunté con una leve sonrisa en mi cara. Aquello me parecía una idea brillante, la mejor manera de esquivar a la muerte—. Si lo piensas, es como los héroes y villanos de mis libros. Ellos son eternos —comenté mientras blandía la botella a modo de espada, dejando escapar alguna pequeña gota que salía disparada desde su boca—. Yo no quiero morir, Eros. Quiero ser recordado. Un gran sabio, o un aventurero. No, no, no. El mejor ladrón... —añadí arrastrando las palabras—. O el mejor enfermador —susurré con la cabeza entre los hombros y una sonrisa pícara en mis labios.

La embriaguez era ya evidente en mi, pero aún así, decidí dar un trago más. Me parecía buena idea. Abracé la botella bajo uno de mis brazos y me recosté. Sentía que no me importaba nada si me manchaba un poco con la tierra. Ya me limpiaría al día siguiente. Me sentía relajado como hace tiempo que no lo había sentido. Sin embargo, un nuevo nudo atenazó mi garganta cuando Eros preguntó de nuevo sobre mis padres. Metí mi mano bajo mi camisa, por el cuello, y comencé a buscar.

—No, nunca más supe de ellos —saqué la mano de la camisa, un colgante pendía de ella—, pero mi madre me dio esto justo antes de meterme en un bote salvavidas. En él había metido un par de papeles con los que decía que podría encontrarlos si alguna vez nos separábamos. Cuando me atraparon los hombres del jefe Reena se lo quedaron como seguro —dije acompañando la última palabra de un gesto con mis dedos—. Antes de fugarme le robé el collar de nuevo, pero dentro ya solo había algo de polvo ceniciento. Ya no tengo más pistas que sus investigaciones.

Guardé de nuevo el collar con cuidado. Ya no había rastro de las risas que había habido antes. Tan solo el pesar dentro de mi.

—Y tú, Eros, ¿sabes algo de ellos? ¿Mantienes el contacto con los tuyos?



RE: [Pasado] [Social con Eros] Un pozo sin fondo - Eros Focalor - 16-01-2026

Eros asimiló la historia de Varo, y no pudo evitar cerrar el puño con violencia ante la furia que le provocaba lo vivido por su compañero. Mientras mas conocía del mundo que durante tanto tiempo había habitado como un mero recluso de las costumbres de los funebreros de Baterilla, más entendía que ese mundo era un lugar despiadado que devoraba a los débiles, puros y nobles o los presionaba lo suficiente hasta romperlos, quebrar su integridad y forzarlos a defenderse. — Sí, nadie muere hasta que se los olvida. Todas las personas que he enterrado, todos los nombres que he grabado en lápidas y todas las elegías que he dedicado... Las recuerdo, viven conmigo, y hasta que yo no muera seguirán viviendo —Aclaró con convicción, con la fe ciega de un devoto pese a su agnosticismo.

Suspiró, tomó otro trago. Y negó con la cabeza. — Mi padre murió hace un par de años, mi madre nos abandonó cuando yo era adolescente. La verdad es que ni mi padre, ni mi abuelo eran particularmente cálidos y mi madre era una mujer que no aguantó esa frialdad... Supongo —Aclaró sin ahondar demasiado, era algo que todavía no asumía pero cierto era que, aunque no lo admitiese en voz alta, esperaba ahora que recorría los mares quizás volver a toparse con su madre y, quizás, tener las agallas para preguntarle ¿Por qué no lo quería? Eso lo aterraba más que cualquier enemigo que tuviese en frente, más aun que la muerte misma. La incertidumbre era una espina que plagaba su mente.

Asintió con la cabeza para el mink, convencido de su nueva decisión. — Vamos a lograrlo entonces. Vamos a hacer que te robes el mundo —Si Varo quería ser el mejor ladrón, Eros iba a ser el músculo que lo hiciese posible. — También busquemos a tus padres, si están vivos tienes derecho a reencontrarte con ellos... Y si estan muertos, tienes derecho a saberlo, y a darles un entierro como corresponde —No negó la posibilidad, pues la muerte para él no era un tabú, una mala palabra, ni lo innombrable.

— Tengo mucho que aprender como pirata, cómo capitán, como hombre y como amigo pero... Te prometo que voy a dar todo de mi para que ustedes puedan brillar. Para que puedan reir, para que el mundo no sea quien nos quiebre —Se levantó del suelo, levantando el puño con convicción. — Si no que seamos nosotros quienes quebremos la crueldad del mundo —O morirían en el intento, pero había cosas que era mejor no decir en voz alta. Al menos no ahora.

Entonces levantó un dedo, cómo si estuviese por señalar algo en su discurso. — Pero primero tenemos que salir de éste agujero... Literal, y metafórico... Esta isla será muy interesante pero si no logramos avanzar hacia la siguiente isla terminaremos siendo comida de dinosaurio tarde o temprano —Y si iban al caso, el no creía que su carne fuese tierna.


RE: [Pasado] [Social con Eros] Un pozo sin fondo - Varoganchin - 17-01-2026

Escuché las palabras de Eros sintiéndome afectado por el torrente de emociones que me invadían. Empatía, nostalgia, euforia, confianza. Todas ellas, exaltadas. El vino ya recorría mi cuerpo como si fuese mi dueño. Y en parte lo era, pues era el que marcaba cómo me afectaban las cosas, cómo reaccionaba e incluso el que manejaba algunos pensamientos. Nunca hubiese pensado abrirme a otra persona con esa facilidad con la que lo estaba haciendo. Las palabras habían salido de mi boca sin pasar por el habitual filtro que impongo a todo; primero sopesar las consecuencias, luego, si eso, hablar. El tiempo había hecho que Eros me dejase de resultar un desconocido, y el alcohol se había encargado de que yo dejase de serlo para él. 

Cuando creces en situaciones difíciles, puedes llegar a pensar que tu situación es única, que los demás son privilegiados junto a sus seres queridos. No me paraba a pensar que podría haber otras historias similares a la mía. Personas que tuvieran que hacer frente a dificultades, que también se sintiesen solos o que buscasen la libertad. Esa noche, descubrí que el capitán y yo teníamos bastantes más cosas en común de lo que hubiera esperado. 

—El mundo... ¡que gran botín! —afirmé alzando la botella hacia el cielo antes de darle de nuevo un trago.

La tristeza arreó, solo un segundo. Pensar en mis padres siempre tenía ese efecto, y aquella noche mis sentimientos tenían más combustible. Sin embargo, la determinación de Eros me hizo creer que no solo era una fantasía. Noté como si mi pecho se hinchara, de valor o de seguridad. 

—No se ni por dónde empezar a buscar, pero si están ahí fuera, en algún sitio tienen que estar, ¿no? —dije arrugando la frente al notar la falta de elocuencia—. Vamos a hacerlo. Recorramos el mundo hasta encontrar lo que buscamos. Además, no están muertos; yo los recuerdo —concluí levantando el dedo a modo aleccionador.

—Eros, tú ya eres un buen capitán. Que digo bueno, el mejor. Y un gran amigo —las palabras se arrastraban al ritmo del vino—. Venga amigo. A salir de este agujero.

Me levanté y noté como mi cuerpo se resistía a permanecer recto. Di un par de saltos sobre mi pie derecho y conseguí no volver al suelo. Aunque el hecho de que las paredes decidieran quedarse quietas no ayudó en absoluto. Cerré uno de mis ojos y extendí los brazos hacia los lados. Por alguna razón que aún desconozco, aquello me resultó extrañamente divertido. Me reí. Conseguí estabilizarme mientras me acercaba a la pared que tenía en frente. Tal vez hubiese resultado más práctico quedarme en la pared en la que estaba apoyado desde el suelo, pero se ve que el vino no piensa de una manera racional. Estiré mis manos para sujetarme a la pared, pero mi derecha seguía aferrada al cuello de la botella. Era imposible escalar así, por lo que decidí dar un trago al vino —sí, otro más— y empujé la botella hasta encajarla en la parte de atrás de la cinturilla de mi pantalón. Clavé las garras en la tierra húmeda y salté. Mis pies intentaron correr por la pared, sin éxito alguno. Caí de espaldas. Sobre la botella. Se escuchó un crujido y note como mi espalda se humedecía. Llevé mi mano atrás y pude agarrar el cuello de la botella. Por suerte, no me había cortado.

—¡Oh, Eros! Lo siento. Yo... He matado la botella —hice una pequeña pausa sujetando en alto los cristales rotos—. ¡Ah, no! No está muerta. Me acuerdo de ella.



RE: [Pasado] [Social con Eros] Un pozo sin fondo - Eros Focalor - 18-01-2026

Escuchar las palabras de Varo llenó de lagrima los ojos de Eros. Era la primera vez que alguien le decía algo así, y así fuese por el efecto del alcohol se volvería un tesoro que nunca olvidaría pues su orgullo como guerrero no era ni un ápice del orgullo que sentía cómo amigo al saber que aquellos que moriría por proteger podían contar con él. — Dale, me parece una bue... —No terminó sus palabras observando cómo Varo intentaba salir sin éxito del agujero que había cavado en un momento de delirio. Contempló la situación con la inexpresiva expresión que lo caracterizaba simplemente analizando los movimientos del mink para finalmente dejar salir una risa a todo pulmón de su pecho, teniendo que sostenerse el estomago por la carcajada que no parecía querer detenerse por el furcio de su amigo. — Ay, Varo, no te preocupes. Yo me acordaré de la buena botella de vino que compartimos en un agujero quizás demasiado profundo —Aclaró antes de convertirse en su forma híbrida en un santiamén para comenzar a usar sus garras como palas comenzando a cavar en ascenso diagonal hasta formar un nuevo agujero con suficiente altura para que el ser de 2.5 metros pudiese salir sin tener que agacharse, por lo que Varo podría a su vez hacerlo.

— He aprendido algo útil siento un topo que como sepulturero no se me habría ocurrido... Cavar hacia arriba —Parecía una tontería, pero el hombre topo verdaderamente había ampliado su perspectiva respecto al acto literal, y metafórico de enterrar desde que tenía en instinto animal de una criatura que, irónicamente, estaba biológicamente adecuada para el rol que él había cumplido toda su vida. Nunca más tendría que sostener una pala siempre que tuviese sus manos. — Ahora... Voy a tapar éstos agujeros antes de que Gwen se lastime, o algo parecido —Debía ser responsable sí, una caída de esa altura sin darse cuenta podría ser un cuello roto para cualquiera y no podían dejar que la ciega se lastimase por que decidieron embriagarse en mitad de la nada.

Su mirada volvió a su amigo, mientras comenzaba a tapar el agujero con los montículos de tierra y arena que había sacado hacia el exterior al realizar el pozo de casi diez metros en primera instancia. — Mira, nublarnos la consciencia me ha ayudado a estar más en paz con todo lo que nos está sucediendo... Gracias Varo, verdaderamente no podría haber pedido mejores amigos. Ya vendrán las buenas, y cuando eso pase, te aseguro que todo habrá valido la pena —El estaba seguro de ello.