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Paint The Town Red - Pasado - Gwendolyn - 21-12-2025 Día 3 Verano año 16 ¿Lo has escuchado? Ese rumor extraño. No es una bruja o algo más, pero entonces ¿Qué será? Se escucha de un espíritu que busca venganza, fría como el peor invierno, congela todo aquello que está a su alrededor ¡Pero cómo puede ser eso posible en pleno verano! La gente habla, comenta el rumor, uno que no sale de ahí, pero que se esparce con facilidad, porque no ha llegado sola. Porque los animales del lugar parecen servirle pleitesía, como una reina ¿O una tirana quizás?
El rumor dice también que estés listo para que te roben tus cosas. Porque muchas han desaparecido desde que ella llegó ¡Una locura! Pero cómo es posible que todo el pueblo viva esta fantasía a la vez. Uno sería un loco, dos una coincidencia, tres ya da para pensar, pero el montón de gente qué. Qué se dice de eso. —Huh, qué ocurre — sintió el tirón de su vestido con suavidad. No es una persona, pero tiene pulgares también. Escuchó los sonidos del animal, esos característicos que sueltan los monos al andar — Iba a comprar, pero ¿Necesitas algo? — qué podría necesitar un ser como ese de ella. Seguro nada importante, aun así cuando la billetera termina en sus manos no hizo nada más que agradecer. No porque quiera robarla, sino más bien porque aun no entiende lo que es, pero Owen le ha dicho que las acepte, cuando llegó por primera vez con una a su hogar. A saber qué será. —Traje dulces hoy — sacó de su bolsillo un par y se los ofreció, notando como el animal los toma con cuidado. Seguro de ser otra persona habría sido más brusco, pero lo amable y tranquila de su presencia seguro se contagia a los demás — Espero que te gusten. Porque a ella sí le han gustado, tanto como para pedir unos cuantos más para otros, como si quisiera compartir el gusto que siente al llevárselo a los labios. —Me pregunto si tendrán lo que me han pedido — sacó un papel que no puede leer, uno que ha mantenido impecable dentro de sus ropas para que otra persona lo pueda leer — La última vez me dieron todo muy rápido — es raro, pero no lo suficiente como para no volver ahí, si han sido tan amable con ella. ¿O será algo más? Un terror que no debería existir, uno que ha nacido de mentiras y rumores que no puede escuchar. Avanzó por la calle, hasta que finalmente el bastón chocó con aquel objeto que reconoció, es una decoración que le indicó por su sonido que ha llegado. Un movimiento suave la hizo girar y entonces se chocó con algo. Es suave y no la dejó pasar. Con la mano que sostiene la bolsa palpó la superficie con suavidad, bajando con cuidado para entender qué hay ahí — ¿Un gato muy grande? — se siente de esa manera, por lo tanto siguió avanzando, notando como es mucho más grande que ella — ¿Un peluche? — de esos que le han regalado ahora en una muestra de cariño, que llega algo tarde, pero al menos puede decir que existió. —¡Señora Mary! — llamó a la dueña, una que se escondió un poco al escuchar como dicen su nombre — Hay algo en su entrada ¿Tiene que ver con usted? — lo escuchó respirar y el calor de su cuerpo le llamó la atención — ¿Familiar suyo? ¿Una mascota? ¿Cómo una humana podría ser familiar de algo así? No lo pensó mucho, porque la familia para ella es un concepto distorsionado. —Me gusta, es muy suave ¿Me lo podré llevar a casa? Una risa suave salió, mientras su mano no dejó de pasearse por el estómago ajeno, como si hubiese encontrado algo que le interesara lo suficiente. La malvada bruja se enfrentó a un temible ser, hecho para enfrentarse al mismo invierno ¡Qué encuentro! El encuentro más desafortunado. RE: Paint The Town Red - Pasado - Mei Blackclaw - 27-12-2025 A decir verdad, Mei era... Bueno, no precisamente tonta, pero no era tampoco el lápiz más afilado. Su padre había hecho lo posible por darle una educación decente, pero siendo él un ex pirata apenas capaz de leer y escribir de forma medio decente, pues inevitablemente un par de lagunas educacionales habían quedado. La liebre podría leer y escribir bastante bien, sobre todo lo primero porque amaba hacerlo, así como se sabía sus matemáticas básicas y la historia suficiente como para no quedar como una absoluta ignorante. El caso, que Mei no era la más lista, y eso llevaba seguido a que los únicos trabajos que encontrase fuesen solamente físicos. No culpaba a nadie por ello, de veras, ponerla a hacer trabajo pesado, fuese lo que fuese, era sencillo y bastante lógico considerando tanto su altura como su condición física general. Músculos fuertes y bien cuidados, piernas largas y torneadas, manos grandes para sujetar muchas cosas, simplemente Mei era perfecta para cualquier encargo. Que si, a la enorme liebre tal vez le gustaría casa tanto hacer trabajo de mostrador o en general cualquier cosa que no fuese de sentirse como burro de carga, pero no sé iba a poner a reclamar algo así cuando estaba pagando su estadía y era un poco menos terrible que estar plantando arroz en los arrozales. La familia que la estaba recibiendo, además de tener su propio lotecito de arrozal, tenía una pequeña tienda general en la parte más transitada del pueblo. Mei, lamentablemente, no estaba trabajando tras el mostrador porque... Bueno, directamente no entraba en la tienda, apenas podía asomarse un poco por la puerta y poco más, la maldición de medir cuatro metros y aparte estar grandota de otras formas. Se estaba encargando más de hacer repartos, llevar compras a domicilio y de paso recargar stock cuando fuese necesario. Fue haciendo esto mismo que se posó en la puerta cuando la muchacha pelinegra justo quiso salir. Era... Un poco raro, a decir verdad. No solo estaba Mei en su ropa interior -Dejémoslo en un incidente haciendo su más reciente reparto, la pobre liebre no quería hablar del tema-, sino que aparte la Mink podía percibir la tensión en el ambiente. No le molestaba demasiado que la tocaran, que Mei entendía su pelaje era toda una maravilla para los humanos, aunque si le causaba cierta vergüenza que la muchacha le estuviese tocando el estómago. Era al menos bonita, y eso le compraba cierto margen de tolerancia por parte de Mei, pero todo tenía sus límites. - ... No estoy a la venta -El tono de Mei era firme, no molesto, no aún, pero lo suficientemente como para que se notase que no le había hecho gracia el comentario. La liebre se enderezó, en lugar de arrodillarse para poder asomarse por la puerta, sacando su estómago del alcance de la muchacha- No sé quién seas, pero enserió no vuelvas a insinuar que soy un objeto o mascota, no te va a gustar lo que hago cuando me enojo -Era todo un reproche. RE: Paint The Town Red - Pasado - Gwendolyn - 04-01-2026 —¡¿Habla?!
Seguro la impresión se ve en su rostro, aunque no en sus ojos. Dio un paso atrás, moviendo sus manos para usar el bastón como apoyo. El golpe del mismo fue seco, como si la sorpresa hubiese alterado algo en ella, aun así no es demasiado — Juraba que era otra cosa… eras otra cosa — le habló a quien está frente a ella entonces volvió a alzar su mano, para asegurarse en donde está. Fue más cuidadosa una segunda vez, palpando solo con la punta de los dedos — ¡Ya se! Eres un mink, conocí uno que era un hurón, del color de la madera y las nubes de primavera — porque el café y blanco no los conoce, no existen los colores en su mundo, por lo tanto se relacionan a cosas. Cosas que espera que sean felices, para qué mentir. —¿Qué haces cuando te enojas? — no es una provocación, es una pregunta legítima, por una amenaza que no ha terminado de entender. Es una situación curiosa que llamó la atención de la gente — La verdad no sé qué deberías ser — apuntó a sus propios ojos, esos que se esconden detrás de una venda transparente, como si le dijera al mundo que hay algo que le impide ver, algo más allá que una decoración, claro — Eres muy grande, más que Varo. Mucho más, porque él parecía tener un tamaño similar al de ella, mientras que Mei no parece tener fin a pesar que mueve su mano con suavidad, sobre la superficie ¿Le dará cosquillas? — Gwendolyn Yang, ese es mi nombre, ya que dijiste que no sabías quién era — suenan a respuestas de una persona simple, quizás porque es incapaz de ver la maldad o las malas intenciones de los otros. No es que sea tonta, pero no pensó en algo agresivo de la situación — ¿Podría saber el tuyo? Lamento la confusión pensé que eras como… como una gran alfombra o algo así, lo lamento — se rió con suavidad, porque en realidad no conoce tantas cosas como para darse el lujo de buscar muchos ejemplos. — Me gusta como se sienten los mink — alzó su mano, para luego abrirla y cerrarla. Se movió con suavidad, intentando rodear a Mei, son pasos suaves que intentaron avanzar a la tienda — Obvio que no estás a la venta, el precio de la gente es invaluable ¿No? No hay quien pueda pagar algo así — es una risa suave lo que salió de sus labios, que llenó el ambiente, no es burla… es la ignorancia que se desborda, demostrándole al mundo una vez más, que no conoce horrores que en el futuro seguro se va a encontrar. No es la bruja malvada, sin importar lo que digan, el título le queda enorme. Aun así, cuidado que si todo sale mal el día se enfría. |