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[Pasado | Bones] ¡Es momento de poder actuar! - Versión para impresión

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[Pasado | Bones] ¡Es momento de poder actuar! - Elara Vangrim - 22-12-2025

El día estaba demasiado movido, ¡pero muy movido! en Isla Karate y Elara sentía que tenía demasiada energía acumulada. No sabía si era por el sol o porque simplemente no podía quedarse quieta viendo como todo el mundo cargaba cajas pesadas y se gritaban de un lado a otro.

Ella quería ser útil, quería demostrar que los revolucionarios (o al menos los aspirantes como ella) estaban ahí para el pueblo, para ayudar al prójimo... ¡y eso es lo que ella quería lograr! Sea como sea, no quería quedarse de brazos cruzados sin poder hacer nada.

Así que ahí estaba ella, saltando de un lado a otro cerca de los puestos del mercado.

— ¡Yo le ayudo con eso! ¡Cuidado con el escalon! — gritaba Elara mientras corría hacia un señor mayor que cargaba un saco de arroz.

Intentó agarrar un extremo del saco, pero como sus alas se agitaron por el esfuerzo, terminó levantando una nube de polvo que hizo estornudar a medio mercado. Se puso roja como un tomate al instante. Era un error muy común, pero eso no iba a evitar que Elara, la gran revolucionaria, se esforzara para poder seguir haciendo de las suyas.

— ¡Lo siento! ¡Perdon! nee~ ... no era mi intención — decía mientras hacía pequeñas reverencias, golpeando sin querer a un vendedor con la punta de su ala blanca. ¡Otro problema más! Elara se estaba esforzando muchísimo, y esperaba no tener ningún inconveniente más, pero sabía que era difícil para alguien tan torpe como ella.

Estaba muy nerviosa. Quería ayudar a los demás, ser ese ángel que traía justicia y ayuda, pero la verdad es que era más como un pajarito mareado que no sabía en donde caer. Se acomodó el flequillo y miró a todo su alrededor, viendo a quien más podía ayudar. Vio a unos hombres cargar maderas, y notó sus pectorales fornidos. Se apenó y sacudió su cabeza rápido, porque su fetiche la traicionaba demasiado.

— ¡No es momento de mirar eso, Elara! Concéntrate... nee~ — se susurró a sí misma mientras daba saltitos sobre las puntas de sus pies para ver por encima de la muchedumbre.

Se sentía feliz de intentar ayudar, aunque fuera de forma tan torpe como ella lo estaba haciendo en estos momentos. Sus alas no paraban de moverse de la emoción y su honestidad le hacía sonreír a cada persona que pasaba, aunque algunos la miraran raro por estar saltando así en medio de la calle.
 
Ella solo quería que ese día fuera especial y que alguien necesitara una navegante... o por lo menos alguien que supiera sostener una bolsa de papas sin tirarla al suelo.


RE: [Pasado | Bones] ¡Es momento de poder actuar! - Dr.Bones - 23-12-2025

Era extraño ver a Bones por las calles de la ciudad en pleno día, puesto que normalmente solía aparecer cuando los rayos de la tarde comenzaban a disminuir en el horizonte. No obstante, aquel día se sentía algo vacío, ciertamente mucho más nostálgico que otras veces, producto de un sueño que había tenido sobre su antiguo hogar.

Todo había sido tan vívido: la música swing sonando en aquel viejo reproductor de su abuela, llenando la casa de vida y armonía. Pero todo se desvaneció cuando recordó los ojos blancos de su abuela y su cuerpo sin vida sobre el suyo, mientras intentaba sobrevivir al ataque de aquellos piratas que habían saqueado a su tribu.
Eran malas noches cada vez que aquella pesadilla se repetía en su cabeza, haciéndolo volver a sentir aquel vacío que lo invadió cuando abandonó su hogar por primera vez.

De pronto, sus pensamientos se vieron interrumpidos por los gritos y quejas de un grupo de personas que se encontraban cerca de su posición. Alzó la mirada y vio alas blancas agitándose, polvo en el aire, estornudos y disculpas atropelladas… todo en medio del caos que se estaba desatando frente a sus ojos.
En medio de aquella polvareda se encontraba una chica de actitud avergonzada, con las mejillas sonrojadas, disculpándose sin parar por haber armado semejante alboroto.

—Hmph… —dejó escapar una media sonrisa, divirtiéndole aquella sana inocencia de la muchacha, que parecía estar haciendo todo lo posible por ayudar a la gente, aunque claramente estuviera fallando en su objetivo.
Cuando Elara casi derriba a otro comerciante con la punta del ala, Bones avanzó un par de pasos. Su presencia resultaba extraña para muchos a esa hora del día, ganándose la atención de unas cuantas miradas mientras se acercaba al origen del caos.

En un momento se inclinó con elegancia y tomó el saco de arroz, ayudando a levantarlo, conteniendo la gracia que le provocaba verla ojear con poco disimulo a aquellos hombres fornidos que movían tablas de madera a un costado.
—Si sigues mirando a chicos fuertes en vez de centrar toda tu atención en lo que estás haciendo, vas a terminar ayudando… pero a que alguien pierda los dientes con tus alas —dijo en tono de broma amistosa, al verla tan apabullada entre sus buenas intenciones y el desastre que había causado.

—Creo que vas a necesitar ayuda extra si quieres ayudar tanto como te lo exige la cabeza. Así que, si lo deseas, podría darte una mano.

En esos momentos, Bones solo deseaba distraer su mente de aquellas pesadillas que aún revoloteaban en su cabeza, creyendo que era mejor ocuparse ayudando a la chica. Después de todo, la actitud alegre y vivaz de Elara parecía iluminar incluso el ánimo del médico brujo.


RE: [Pasado | Bones] ¡Es momento de poder actuar! - Elara Vangrim - 25-12-2025

Elara sintió que el mundo, o más bien, todo lo que pasaba a su alrededor se detenía un segundo cuando escuchó esa voz a sus espaldas. ¡La habían pillado! Y peor aún, la habían pillado mirando lo que no debía y eso la hizo sentirse demasiado avergonzada, porque no le gustaba en lo más mínimo que la encontraran haciendo algo que no debía, pero era inevitable, al menos para Elara, hacerlo lo menos complicado posible.

Se giró tan rápido que sus alas casi le dan un abanico de aire frío al recién llegado, y cuando vio a ese hombre de piel morena, sus ojos verdes se abrieron como platos. No era como los hombres de las maderas; él tenía una elegancia distinta, algo que la dejó un poco... ¿hipnotizada? ¡quizás! Pero se avergonzó demasiado. Quería estar tranquila, dentro de lo que obviamente. Para no tener ningún problema, ni mucho menos un inconveniente.

— ¡Ah! ¡N-No es lo que parece! —exclamó, agitando las manos frente a su cara mientras el rojo de sus mejillas se extendía hasta la punta de sus orejas puntiagudas, que vergüenza dios mío… ¿Acaso es que ella siempre estaba metida en una situación como esta de una manera tan vergonzosa? No le gustaba sentirse de ese modo. — Es que... el sol da un reflejo muy raro en los músculos... ¡y yo solo estaba analizando la resistencia de la madera! ¡Sí, eso! — no era mentira, pero Elara siempre le pasaban estas cosas demasiado avergonzadas. Era una situación demasiado incomoda… demasiado quizás. Pero al menos no pensó que se pueda poner un poco más compleja.

Escuchar que él se ofrecía a ayudarla fue como ver un rayito de luz en medio de su desastre. Le pareció que tenía una sonrisa amable, de esas que no te juzgan aunque seas un pajarito mareado. Elara se quedó mirando cómo él levantaba el saco de arroz con una facilidad que la dejó impresionada. No pudo evitarlo; su mirada bajó un segundo por sus brazos antes de volver a sus ojos con una honestidad que le quemaba. Elara se sorprendió bastante… ¡quizás demasiado! Y eso la hizo avergonzarse, inevitablemente… obvio.

— Eres muy amable... y muy rápido. Casi no te vi venir, nee~ —dijo, bajando un poco la voz y acercándose un paso, invadiendo un poquito su espacio sin darse cuenta. — La verdad es que sí, mi cabeza quiere ir a mil por hora pero mis pies parece que van en otra dirección. ¿De verdad me ayudarías? — le mencionó, después de todo… no era siempre normal, o común, que un chico tan amable te pueda ayudar de ese modo. Al menos Elara estaba muy contenta por eso.
Le dedicó una sonrisa amplia, para poder contagiar un poco su manera de ser, esperando de que, la situación pueda ser buena para ambos. De eso estaba segurísima Elara.

— Sería genial tener a alguien que no se caiga con su propia sombra. Además... —lo miró de arriba abajo con una curiosidad traviesa—... tú te ves mucho más interesante que esos tipos de las maderas. Tienes un aire... diferente. ¿Vienes de muy lejos? nee~ . Si me vas a dar una mano, espero que no te arrepientas, porque ayudarme a mí es un trabajo de tiempo completo. — sus alitas se agitaron de una manera animosa. Mientras que el rostro de Elara reflejaba claramente la emoción que sentía al momento de presentarse. Segura de ello, buscaba poder disfrutar de todo lo demás.
 
Se acomodó el bolso y, por un momento, se olvidó de los sacos de arroz y del polvo. Solo quería saber quién era ese hombre que aparecía justo cuando ella más necesitaba un ancla. Ya pronto tendría tiempito para poder preguntarle de lo demás.


RE: [Pasado | Bones] ¡Es momento de poder actuar! - Dr.Bones - 09-01-2026

Se notaba claramente que era una chica vergonzosa, algo que se hacía todavía más evidente al ver aquellas mejillas sonrosadas que comenzaban a teñirse de un rojo cada vez más intenso mientras intentaba explicar la situación. El nerviosismo se le escapaba en pequeños gestos, en la forma en que desviaba la mirada o en cómo buscaba las palabras correctas. A Bones aquello no le molestaba en absoluto; por el contrario, encontraba genuinamente adorable aquella actitud tan humana y espontánea. Le había tomado completamente por sorpresa darse cuenta de que había alguien observándola mientras ella, sin mala intención alguna, se deleitaba con la vista de los albañiles locales.

La explicación que ella dio, hablando de cómo los rayos del sol incidían sobre los musculosos pectorales de los chicos y de cómo aquello, según ella, guardaba relación directa con la resistencia de la madera, fue el punto de quiebre. Bones no pudo evitar soltar una carcajada. No fue una risa burlona ni despectiva, ni mucho menos; fue una risa honesta, cargada de diversión sincera. Aquella naturaleza vergonzosa pero a la vez luminosa de la chica Skypean hacía que le resultara imposible no sentir cómo su actitud adorable parecía irradiar de ella de una manera tan natural y contagiosa.

—¡Mhnnppff… hahahahaha! —se llevó una mano al rostro, intentando contenerse sin demasiado éxito—. Lo siento, de verdad, no pretendía reírme así. Es solo que… he estado pasando por un momento bastante complicado de mi vida estos días, asi que no sabes cuanto agradezco pode reir otra vez. —Dice recuperando el aire antes de volver a hablar.— Nunca imaginé que ayudarte terminaría levantándome el ánimo de esta manera —dice finalmente, mientras poco a poco se recompone de aquella escena que le había resultado tan graciosa.
Aprovechando el momento, se inclina ligeramente y comienza a cargar el pesado saco de arroz sobre su hombro, ajustándolo con cierta facilidad pese a su tamaño.

—Bueno, a decir verdad —continúa, con un tono más relajado, dejando escapar una ligera sonrisa— no sé si te habrías dado cuenta de que me acercaba  a ti de todas maneras, ya que estabas tan concentrada en no perder el equilibrio que seguramente un gigante podria haberse acercado a zancadas y ni te hubieras percatado.
Sus palabras llevan una pizca de picardía, casi en forma de broma, aunque se interrumpen cuando ella, sin rodeos, le dice que le resulta más interesante que aquellos albañiles a los que había estado observando hace apenas unos momentos. Bones abre los ojos con evidente sorpresa. No era algo a lo que estuviera acostumbrado; la mayoría de las personas lo miraban como si fuera un ser del más allá, un brujo extraño o alguien a quien era mejor evitar. Recibir un cumplido así resultaba, cuanto menos, desconcertante.

Carraspea levemente, intentando deshacerse de aquella breve pero inesperada vergüenza. Aunque no era alguien particularmente expresivo, aquel comentario sí había logrado tomarlo por sorpresa. Agradeció, en silencio, que el tono oscuro de su piel no delatara demasiado el leve sonrojo que comenzaba a instalarse en su rostro.
—Soy… carraspea… de Centaurea —comienza a decir, retomando la compostura—. Es un lugar con una flora y fauna abundantes, muy ricas en variedad. No creo que sea un sitio que normalmente recomendaría para ir de vacaciones, la verdad —añade, mirándola de reojo mientras continúa explicándose—. Provengo de una tribu de médicos brujos, los cuales tie…

Su voz se apaga a mitad de la frase. El recuerdo lo golpea con una fuerza inesperada; pensar en la muerte de su familia era suficiente para que aquellas viejas pesadillas amenazaran con regresar. Permanece unos segundos en silencio, con la mirada fija en el horizonte y una cara mucho mas apagada y horrorizada, hasta que se da cuenta de que ha quedado callado más tiempo del que pretendía e intenta volver a aquella actitud mas extrovertida para enmascarar el dolor.

—Digamos que decidí salir de la isla para explorar los mares —retoma finalmente, con un tono más bajo pero firme—. Después de todo, hay demasiado mundo ahí fuera como para quedarse toda una vida en un solo lugar, ¿no crees?
La mira entonces y asiente brevemente cuando pregunta si va a ayudarle, como sellando sus propias palabras.
—Y claro que sí —añade con convicción—. He dicho que te voy a ayudar, y juro por mi palabra de médico brujo que haré exactamente lo que he prometido.
Finalmente, le dedica una sonrisa sincera a aquella alegre chica de cabellos rojos, cuya actitud animada y amable lograba contagiarlo de una calidez que no sentía desde hacía mucho tiempo.


RE: [Pasado | Bones] ¡Es momento de poder actuar! - Elara Vangrim - 15-01-2026

Elara se sintió muy mal, se sintió fatal y muy culpable cuando vio que la mirada de Bones se apagaba de repente. Ella era una persona muy sensible, muy empática, y se dio cuenta de que había tocado un tema que le dolía mucho al chico, un tema que era triste y complicado. Le dolió verlo así, con esa cara tan apagada y tan horrorizada que no pegaba nada con la risa tan bonita que tenía hace un segundo. Se quedó ahí mirándolo, con sus alas caídas y tristes, queriendo decirle algo para que se sintiera mejor, algo que le devolviera esa luz a los ojos que tanto le había gustado... Era triste.

— Centaurea... suena a un lugar muy especial, nee~ — susurró ella con mucha suavidad, intentando que su voz fuera un abrazo pequeñito para él.

Cuando Bones dijo lo de explorar el mundo y juró por su palabra de médico brujo que la ayudaría, Elara sintió un calorcito en el pecho, un calor muy agradable y muy reconfortante. Le parecía increíble que alguien que estaba sufriendo por dentro fuera tan noble y tan protector con una desconocida como ella. Su Honestidad no la dejó callarse y se acercó un poco más a él, caminando a su lado mientras él cargaba el saco con esa fuerza que la seguía teniendo un poco hipnotizada.

— Pues me parece que tu tribu tiene mucha suerte de tener a alguien como tú. Eres... eres como un héroe de esos que no llevan capa pero que salvan el día con una sonrisa, nee~ — dijo ella con un brillo de admiración muy claro en los ojos verdes. Le gustaban en cierto modo esas historias, debido a que era algo que al menos para ella era beneficioso.

De repente, Elara quiso ser útil, quiso demostrar que no era solo un "pajarito" y se acercó para intentar ayudarle a equilibrar el saco que Bones llevaba en el hombro. Pero claro, Elara siendo Elara, y con lo torpe que era siempre en los momentos menos indicados, no vio que había una piedra en mitad del camino. Sus botas resbalaron con un trozo de madera suelta y Elara soltó un grito de sorpresa, un grito muy agudo. ¡Era demasiado vergonzoso! Elara quería morir ahí mismo.

— ¡A-ah! ¡Cuidado, nee~! — exclamó mientras perdía el equilibrio por completo.

En lugar de caerse al suelo, sus manos buscaron algo a lo que agarrarse con desesperación y terminaron aferrándose al brazo de Bones. El empujón de su propio peso hizo que Elara terminara estampada contra su costado, con la cara pegada a su brazo firme y su cuerpo totalmente pegado al de él. Elara sentía el calor de su piel morena y el olor a plantas y a aventura que desprendía Bones, y se quedó ahí, atrapada entre sus brazos y el saco, con las alas envolviéndolos a los dos como si fueran una manta blanca y rosa.

Se quedó congelada, muy congelada y muy avergonzada al darse cuenta de que estaba prácticamente abrazada a un hombre que apenas conocía, pero que se sentía tan... tan sólido y tan bien. Su Fetichismo la traicionó otra vez porque, a pesar del susto, no podía evitar pensar que Bones era mucho más interesante y mucho más guapo que todos los albañiles del mundo juntos.

— L-lo siento... ¡otra vez yo siendo un desastre! ¡Es que tus brazos son muy... muy resistentes y me parecieron un buen sitio para no morir, nee~! — balbuceó ella con la cara hundida en su hombro, sin ser capaz de soltarlo todavía porque sentía que si lo hacía, se iba a derretir ahí mismo de la vergüenza.

Levantó la vista un poquito, quedándose a centímetros de su rostro, sintiendo su respiración cerca de la suya. Estaba en una situación muy comprometedora, muy delicada, y sus alas daban pequeños espasmos de puro nerviosismo que seguramente estaban despeinando a Bones. Elara pensaba que el destino era muy raro, pero que caerse encima de un médico brujo tan amable era la mejor forma de empezar una aventura en los mares, aunque se muriera de la vergüenza por ser tan... tan ella.


RE: [Pasado | Bones] ¡Es momento de poder actuar! - Dr.Bones - 15-02-2026

El médico brujo pudo notar aquella dulzura en la voz de la chica. Incluso percibió, en la manera en que el cuerpo ajeno reaccionaba, que se veía algo acongojada por unos segundos; tal vez aquella actuación que había desplegado de buenas a primeras no era tan infalible como pensó en un principio. Aun así, al escuchar las palabras de Elara, también sintió una calidez en el pecho, como un abrazo verbal de alguien que parecía capaz de ver a través de sus caretas, aunque de una forma conciliadora.

Al recibir aquel halago hacia su persona, Bones terminó por sonreír con honestidad. Era alguien a quien le gustaban los cumplidos, y su pecho se infló de manera casi natural mientras miraba a la chica con renovada vitalidad.
—¿A que sí, verdad? Espero poder llevar el orgullo de mi familia por todos los mares; es lo que mi “Grann” hubiera querido.
Lo dijo sin darse cuenta de que había pronunciado aquel sobrenombre cariñoso que usaba para referirse a su abuela. En ese momento, la felicidad le impidió siquiera notarlo.


Era extraño. Aquella chica de cabellos rojizos lo hacía sentir tranquilo y liviano, como si aún conservara una parte de la alegría que le habían arrebatado años atrás. Sus brillantes ojos verdosos parecían intensificarse cuando el sol se reflejaba en ellos, y una sonrisa se dibujó en los labios de Bones cuando sus miradas se cruzaron.
De pronto, la voz de alerta de la joven lo hizo reaccionar. Un mal paso sobre una piedra lo llevó a perder el equilibrio, y se apresuró a sostenerse de ella, aprovechando que su mano libre ya se encontraba en dirección a su cuerpo. La tomó por la cintura para evitar que cayera al suelo.

—¡Cuidado!

Fue lo último que alcanzó a decir antes de que ambos cuerpos quedaran unidos en una cercanía sorprendente. Normalmente, Bones habría esperado a que la skypean recuperara el equilibrio para soltarla con caballerosidad. No obstante, algo en ese instante hizo que sus ojos se encontraran con los de ella, permaneciendo abrazados, sintiendo el dulce aroma de su cabello, lo que lo tomó por sorpresa y desconcierto.

—Seguramente eso se lo dirías a cualquier albañil de pechos grandes —dijo con un tono claramente bromista, aunque aún sorprendido y ligeramente avergonzado por la proximidad.

Había algo que le impedía dar por terminado el abrazo. Sentía el cálido cuerpo de Elara contra el suyo; era hermosa, especial de una manera única entre todas las mujeres que habían pasado frente a él en las islas que había recorrido a lo largo del océano.

—Elara…

Pronunció su nombre con una dulzura apenas perceptible, sin intención de decir nada más en concreto, solo de saborear aquel instante en el que sus rostros estaban tan cerca. Lamentablemente, fue uno de los albañiles a quienes la skypean observaba minutos antes quien lo sacó del trance.

—¡Necesitamos dos bolsas más de concreto!

La voz del hombre hizo que el médico brujo se apartara de golpe de la pelirroja. El sonrojo en el puente de su nariz se volvió más evidente, y carraspeó antes de desviar la mirada.
—Creo que será mejor ir a dejar cuanto antes los sacos donde te han indicado —dijo Bones, aún con el corazón acelerado por lo que acababa de ocurrir.