Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece
[Aventura T4 - P.Relativo ] Un ultimo aliento - Versión para impresión

+- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com)
+-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3)
+--- Foro: Grand Line Paraíso (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=227)
+---- Foro: Corriente Rakusei (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=148)
+----- Foro: Little Garden [Segunda isla] (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=152)
+----- Tema: [Aventura T4 - P.Relativo ] Un ultimo aliento (/showthread.php?tid=2804)

Páginas: 1 2 3


[Aventura T4 - P.Relativo ] Un ultimo aliento - Ubbe - 23-12-2025

Little Garden, 31 de Invierno, Año 16


El aire de Little Garden era espeso y húmedo, cargado de calor constante que se adhería a la piel como una capa de sudor persistente. La jungla no concedía silencio alguno: insectos ocultos entre la vegetación mantenían un zumbido ininterrumpido, criaturas lejanas se llamaban con sonidos profundos y, de vez en cuando, el suelo vibraba levemente bajo el desplazamiento de cuerpos de gran tamaño que se movían entre la maleza.
El terreno resultaba irregular y traicionero. Raíces gruesas emergían sin orden, hojas gigantes acumulaban restos de lluvia reciente y el barro aún blando cedía con un sonido húmedo bajo cada apoyo. Helechos de proporciones desmesuradas se alzaban como árboles, flores exóticas abiertas en estructuras imposibles dominaban el paisaje y la vegetación crecía sin ningún tipo de concesión a la comodidad.

En medio de aquel entorno salvaje, Gwendolyn avanzaba con cautela. Su figura contrastaba con la rudeza del lugar: movimientos suaves, medidos, casi frágiles frente a la inmensidad que la rodeaba. El bastón marcaba el suelo antes de cada paso, trazando un ritmo pausado que se integraba con el murmullo constante de la isla. El largo cabello, recogido lo justo para no arrastrar, se balanceaba lentamente, adornado con pequeñas piezas que tintineaban apenas al chocar entre sí.
El colgante de plata descansaba sobre su pecho, frío pese al clima tropical, balanceándose con cada movimiento. La cinta cubriendo sus ojos violetas permanecía firme, separándola de un mundo que, aun así, se manifestaba a través de vibraciones, cambios en el aire y variaciones sutiles en los sonidos que la rodeaban.
Fue uno de esos cambios lo que rompió la armonía constante del lugar.

Un sonido distinto emergió entre el fondo habitual de la jungla. Cercano, irregular. No correspondía a los llamados habituales de la fauna de la isla. Era torpe, entrecortado, acompañado de un roce nervioso contra el suelo y una respiración agitada que no lograba estabilizarse. El sonido se desplazaba de forma errática, acercándose y alejándose en pequeños intervalos.
A ese ruido se sumó un olor ajeno al entorno inmediato: tierra removida, vegetación aplastada… y un matiz metálico reciente, leve pero inconfundible.
La vegetación cercana se agitó y algo pequeño emergió entre las hojas. La criatura tropezó, recuperó el equilibrio con dificultad y volvió a detenerse. Sus pasos eran ligeros, descoordinados, y el temblor constante de su cuerpo se transmitía al suelo con claridad. No mostraba agresividad alguna, solo una inquietud evidente, una urgencia mal contenida.
La cría permaneció a poca distancia, emitiendo un sonido bajo, casi un lamento. Su respiración era rápida, irregular. Tras unos instantes, retrocedió varios pasos, se detuvo y volvió a girarse. Avanzó unos metros en otra dirección y repitió el mismo sonido insistente, esperando. Al no obtener respuesta, regresó y repitió el gesto, marcando un recorrido claro, deliberado.
No huía.
El aire se volvió más pesado en la dirección que señalaba. Para alguien con un buen sentido del olfato, podría notar que un olor más intenso se filtraba desde allí, mezclado con humedad reciente y vegetación aplastada. 
La cría emitió un llamado más agudo, cargado de desesperación, y corrió en esa dirección, deteniéndose de nuevo, como si aguardara que alguien la siguiera.
Little Garden continuó respirando a su alrededor, salvaje e indiferente, ajena a la escena que acababa de desplegarse entre la vegetación.

INFORMACIÓN DE LA AVENTURA



RE: [Aventura T4 - P.Relativo ] Un ultimo aliento - Gwendolyn - 24-12-2025

Las selvas nunca han sido sus amigas, porque la raíces la hacen caer al piso sin piedad, como brazos que quieren detener su andar. Es una advertencia silenciosa, de que quizás si avanza se perderá ¡Aunque en realidad no es una posibilidad! Se encontró a sí misma rondando de aquí para allá, aun así no sintió temor, no hay llanto o llamó a nadie. Supuso que si va adelante eventualmente encontrará a alguien que podrá ayudarla ¿Inocente? En exceso, pero también la fe la mantuvo tranquila, como si Dios le fuese a ayudar, dándole una mano en el peor de los momentos.

—Seguro me regañarán cuando noten que no estoy  — como una niña, seguro alguien le dirá algo con preocupación. Tonta por parte del doctor, porque lo es — Me pregunto si tardarán en buscarme como la última vez— se rió por lo bajo a pesar de todo, no por el gusto de hacerlos rabear, sino más bien porque se pudo imaginar la situación a la perfección.

Sus pasos fueron suaves y se acompasaron con el golpeteo del bastón, hasta que es un sonido lo que llamó su atención. Son pasos, pero no es una persona ¡Son dos! O uno de los dichosos lagartos que hay ahí, esos que aun no puede tocar, pero que sabe que existen… y que son muy peligrosos, tanto como para que le adviertan que no debería tocar uno, solo por precaución.

—¿Es que son venenosos?

No, ese no es el problema, pero podría serlo.

—Ah… que me podrían arrancar un brazo, huh ¿Qué tan seguro estás de eso?

¿Que muy seguro? Ah...

Si, esa razón la convenció un poco más, pero no del todo. No es suficiente como para hacerla dar un paso atrás, pero sí como para no correr a una aventura como esa. Con cuidado, paso a paso estará bien.

El lamento la obligó a avanzar y entonces se agachó frente al sonido, como si quisiera escucharlo con más atención. No hubo mirada que encontrar, por eso simplemente dejó el objeto que la guía caer al piso, mientras sus manos avanzaron en busca de tomar a quien parece estarla llamando.

Tocó una superficie rugosa y se sorprendió, porque no esperaba algo así. Lo levantó con esfuerzo, hasta que lo notó.

—Qué raro… Pensaba que sería distinto.

¡Y claro! Porque esa es una roca.

El chillido del animal adelantándose y volviendo a llamarla tinturó su rostro de vergüenza, si estaba ahí hace un segundo. Debe ser muy rápido o ella se ha tomado mucho tiempo — ¿Dónde estás? — habló como si pudiera escucharla o entender lo que dice ¡Quizás sí! Tal vez la respuesta es un no, pero no le importó el resultado, simplemente tomó una vez más el bastón y avanzó.

—¿Ésta vez si me dejarás tomarte? Ahora puedo cargar mucho más, como me toca mover cajas en el barco, ahora puedo llevar cosas más pesadas— infló el pecho con orgullo, en esa mentira que le han hecho creer, porque jamás se imaginaría que le dan lo más simple de cargar, simplemente para que sienta el sabor de prestar ayuda ¡Qué tonta e ilusa! Pero incluso ese poco le trae felicidad.

—¿Te perdiste? — avanzó una vez más con el objeto en su mano, el bastón que parece ser lo único que evita caerse a cada paso. No es infalible, pero sirve — Yo también me perdí — a saber en donde estarán los demás — ¿Pasó algo? P-Puedo ayudarte si quieres, pero me tienes que esperar — pero no es que pueda hacer demás, no es doctora, no puede ver, solo le queda hablar y aguantar.

—Estarás bien, no te preocupes

Porque quien debería preocuparse soy yo 

—Soy una persona con mucha suerte — mintió, es una mentira que a veces la cree cierta. Es como pedir a Dios para el resto del mundo, aparece cuando más lo necesita — Ojalá pudieses hablar ¿Eso no puedes hacer, no?

Porque tan suertuda no soy.

ପ(๑ˊᗜˋ๑)ଓ ♡ Ven aquí maldito dino, no huyas (? 



RE: [Aventura T4 - P.Relativo ] Un ultimo aliento - Ubbe - 24-12-2025

La selva respondió a la presencia de Gwendolyn con la misma indiferencia húmeda de siempre. Las raíces continuaron emergiendo del suelo como trampas silenciosas, obligando a la tierra a crujir bajo cada apoyo inseguro. Las hojas grandes, cargadas de agua, cedían su peso con un sonido sordo al ser rozadas, dejando caer gotas frías que contrastaban con el calor constante del ambiente.
El bastón marcó el terreno con un ritmo irregular, acompañado por el murmullo lejano de la jungla. Insectos ocultos siguieron con su zumbido persistente, y a mayor distancia, algo grande se desplazó entre la maleza, provocando una vibración leve que se propagó por el suelo antes de desaparecer de nuevo.

El sonido que había llamado la atención de Gwen no se detuvo. Por el contrario, se movió con ella.
Los pasos pequeños, torpes, se acercaron y se alejaron en intervalos breves, como si la criatura dudara entre avanzar o esperar. Su respiración era rápida, poco profunda, y el temblor de su cuerpo se transmitía al suelo de forma constante. Cuando Gwen se agachó, el sonido se detuvo por un instante, seguido de un roce nervioso contra la tierra húmeda.
La superficie que tocó primero no se movió. Era áspera, fría, inmóvil. Una roca parcialmente cubierta de musgo, clavada en el terreno. Apenas un segundo después, un chillido breve y agudo resonó a poca distancia, acompañado del ruido apresurado de pasos ligeros que se alejaban unos metros antes de detenerse de nuevo.
La cría no había huido.

Volvió a emitir aquel lamento bajo, insistente, cargado de una urgencia que no encontraba descanso. Se desplazó de nuevo, esta vez en una dirección clara, y volvió a detenerse, aguardando. El patrón se repitió: avanzar, llamar, esperar. Cada vez con menos energía.
El aire comenzó a cambiar a medida que Gwen avanzaba. Un olor distinto se filtró entre los aromas habituales de la jungla, más pesado, más denso. Vegetación aplastada se extendía en tramos irregulares, como si algo de gran tamaño hubiera sido arrastrado o hubiera intentado desplazarse sin éxito. La humedad del suelo se mezclaba con un rastro metálico reciente que no pertenecía al entorno natural.
El sonido de la respiración llegó antes que cualquier otra cosa.

Profunda, rota, acompañada de un gorgoteo húmedo que se repetía a intervalos irregulares. No era el sonido de una criatura alerta, sino el de un cuerpo exhausto, inmóvil, luchando por mantener el aire dentro de sus pulmones. El suelo, a pocos metros, vibraba apenas con cada exhalación pesada.
La cría corrió hacia ese punto sin dudarlo, emitiendo un llamado más agudo, desesperado. Sus pasos eran ahora descoordinados, arrastrados, como si el cansancio comenzara a pesarle tanto como el miedo. Se detuvo junto al cuerpo mayor, rozándolo con torpeza, insistiendo con pequeños sonidos entrecortados.
La selva no reaccionó.

No hubo respuesta de otras criaturas, ni movimientos bruscos entre la vegetación cercana. Solo el murmullo constante del entorno y esa respiración quebrada que persistía, aferrándose al aire con dificultad.
La escena quedó suspendida en ese punto:
Una cría alterada, un cuerpo grande y malherido, y la presencia silenciosa de Gwendolyn, rodeada por un entorno que no ofrecía soluciones ni advertencias claras.
Little Garden seguía su curso, ajena a la urgencia que acababa de revelarse entre sus raíces y hojas gigantes.

INFORMACIÓN DE LA AVENTURA



RE: [Aventura T4 - P.Relativo ] Un ultimo aliento - Gwendolyn - 25-12-2025

Un aroma que no había conocido antes, aun así en el cambio de un mar a otro llegó. Es el hierro que se derrama sin pedir perdón, como si tuviese prisa por salir. Apretó sus labios con suavidad, avanzando hasta que el bastón chocó con algo. Lo palpó con cuidado con la punta, no es un movimiento fuerte que busque lastimar, sino el determinado qué tan pesado es o presenta peligro. Pero no, un simple sonido lastimero que la hizo avanzar con su mano, tocando una superficie que sigue tibia, pero que si las cosas siguen de esa manera, seguro termine enfriándose más.

—Qué pasó — es una pregunta que no quiere conocer respuesta, aun así la hizo de cualquier manera. Porque incluso si no la hace ¿Cambiará algo con el destino? — Yo, uh, y-yo algo quizás pueda hacer — pero no hay una respuesta inmediata, porque pudo comprender que está lastimada, que sufre, pero no es médico como para saber cómo actual ¡Ni puede ver la herida! Es una situación en la que deseó estar con alguien más, porque siempre ha sido la compañía perfecta, más no la atracción principal, no desde que salió de la iglesia.

¿Qué le diría el doctor de la tripulación?

Que es una tonta. Y tiene razón, pero aun así se acordó de algo más.

—La herida, debería cubrirla, sí. Taparla con algo — aunque no fue experta, ni tuvo algo a mano. No es que exista una venda para esta situación, seguramente por eso no hizo nada más que quitarse con suavidad el vestido, sin importarle exponer la piel ante los árboles y la hierba, que son los únicos que la verán ¿O es que hay algo más que no puede encontrar?

Tomó la tela blanca que la cubre, dejándola en un sitio, con los objetos que carga en el suelo, para luego avanzar por la superficie, encontrando el sitio por el cual escurre el líquido que tinturó sus manos. Es una sensación desagradable, porque se pega a la piel con facilidad y le entrega un aroma que la obligó a fruncir el ceño — Me pregunto qué te pasó — volvió a tomar su ropa, con pasos torpes y un par de pruebas para alcanzarla. Una vez se encontró enfrente la arrugó — Lo lamento, no sé hacer esto. Solo sé que se hace porque…

Porque vive de la curiosidad y el querer saber más. Porque el que Dios lo hizo ya no es suficiente, es una excusa con sabor a poco, por eso ya no la bebió más.

—¡B-Bueno eso no importa! — usó su fuerza para presionar la herida. Seguro no lo ha hecho del todo bien y duele. Como si fuese un dolor extra, no hizo nada más que disculparse, sin ir para atrás — ¡Perdón! — perdón por no hacerlo mejor o quizás es perdón por intentarlo y fallar. Se disculpó sin importar la razón, aun así no se rindió.

Una vez sintió que la tela ha quedado en la zona se separó, con el rostro tinturado de angustia, mientras sus manos se mancharon de carmín, en una mezcla que no le va a gustar, porque no es dulce ni alentadora.

—Quizás… quizás hay alguien que nos pueda ayudar — le habló a la cría, sin saber si ha entendido lo que ha hecho o no — Cómo no va a haber nadie en esta isla como para ayudarme.

Meneó las manos, para luego pasarla por su piel, en busca de quitarse la sensación húmeda, manchándose más de la cuenta. Seguro parece que un accidente le ha pasado a ella o ha sido la culpable de un crimen al cual está buscando solución.

—Solo.. déjame intentarlo — tomó aire y avanzó a tropezones, notando como el aire se siente ligeramente menos denso. Una vez más llenó sus pulmones de oxígeno — ¡¿HOLA?! — seguramente a más de un animal espantó con el grito que soltó, pero no le importó hacerlo — NECESITO AYUDA, PORFAVOR — no especificó de lo que ocurrió — Hay alguien lastimado y creo… creo que está mal ¡Yo no puedo ver! Así que estaría muy agradecida si alguien me ayudara... un poco

Y aunque lo ha escuchado, sintió que aun no lo puede asegurar.

Porque todo siempre está incompleto, como ella misma.

ପ(๑ˊᗜˋ๑)ଓ ♡ Diosito ilumíname o elimíname (?



RE: [Aventura T4 - P.Relativo ] Un ultimo aliento - Ubbe - 25-12-2025

El entorno reaccionó antes de que hubiera tiempo para pensar en ello.
El olor metálico que impregnaba el claro se extendió con rapidez, mezclándose con la humedad constante de la jungla y filtrándose entre raíces y hojas aplastadas. La sangre, aún tibia, se escurría lentamente por la tierra blanda, marcando un rastro que no tardó en atraer la atención de la fauna menor. Algunos Insectos comenzaron a congregarse a cierta distancia, zumbando con insistencia, evitando el centro del claro como si algo allí los repeliese. 

La respiración de la criatura herida continuó, profunda, con cierta dificultad. Cada inhalación parecía exigirle un esfuerzo mayor que la anterior, acompañada de un sonido húmedo que no desaparecía del todo pese a la presión improvisada de Gwen. El cuerpo seguía caliente bajo las manos manchadas, aunque ese calor ya no se distribuía de forma uniforme, volviéndose irregular e inestable.
La cría permaneció cerca del cuerpo de su madre durante todo el proceso. No huyó, no se alejó. Sus pequeños sonidos se volvieron más frecuentes, respondiendo a cada cambio en la respiración de la herida. Cuando la tela fue colocada, reaccionó con un sobresalto breve, pero enseguida volvió a acercarse, rozando el cuerpo inmóvil con torpeza, como si intentara mantenerlo presente, sentía que Gwen no le hacía nada malo a su madre, la ayuda que buscaba parecía que había llegado. 
El grito de Gwendolyn rompió el equilibrio del claro.

El eco se propagó entre los árboles, haciendo vibrar hojas cargadas de humedad y provocando que, durante unos segundos, el zumbido habitual de insectos disminuyera. La jungla pareció contener la respiración. A lo lejos, algo pesado se desplazó entre la maleza, haciendo crujir ramas gruesas y provocando una vibración clara en el suelo antes de detenerse.
El silencio que siguió no fue tranquilizador, al contrario, fue un momento de pura tensión. 
Desde el borde del claro, la vegetación comenzó a moverse con lentitud. Las hojas grandes se apartaron, no de forma brusca, sino empujadas por un cuerpo de gran tamaño que avanzaba sin ocultarse. El sonido de pasos amplios, firmes, se hizo evidente, acompañado de una respiración grave y controlada.
El olor de la zona cambió de inmediato.
A la sangre se sumó un rastro animal intenso, antiguo, algo que pertenecía desde hacía muchísimo tiempo a la isla, llego a la zona atraída por los gritos de Gwendolyn y por el olor a sangre fresca. La criatura que emergió entre la vegetación tenía un cuerpo imponente, cubierto de una piel gruesa marcada por cicatrices viejas. Sus movimientos eran lentos, medidos, y sus ojos se fijaron directamente en el cuerpo herido.
La cría reaccionó al instante, y emitió un sonido agudo, breve, colocándose entre la bestia y su madre sin dudarlo. Su pequeño cuerpo temblaba, pero no retrocedió. Permaneció allí, firme en su intento inútil de interponerse.
La bestia se detuvo a pocos metros del claro.
No atacó.
Simplemente permaneció allí, observando, respirando con pesadez, siguiendo con atención cada sonido, cada movimiento. Su presencia llenó el espacio, haciendo que la selva a su alrededor pareciera aún más silenciosa.
La escena quedó suspendida en ese punto:
el cuerpo herido luchando por respirar, la cría temblando frente a un peligro demasiado grande para comprender, y la figura de la bestia, reclamando el espacio que la sangre había señalado.
En ese momento la bestia rugió, señalando que había encontrado a su presa. 
- ¡¡GRRRROOOAAAR!!
Little Garden no ofrecía advertencias ni soluciones.
Solo mostraba sus reglas, el ciclo de la vida. 

INFORMACIÓN DE LA AVENTURA



RE: [Aventura T4 - P.Relativo ] Un ultimo aliento - Gwendolyn - 26-12-2025

Hay algo que no pudo ver, pero se puede sentir, es una sensación, una tensión que solo se cortó con su respiración. Apretó sus labios antes de hacer un ademán de volver a gritar, cuando fue la criatura la primera en reaccionar. Por los sonidos que produce, le dice que algo no está bien, pero no ha huido a ningún lugar ¿Por qué será? — ¿Hola? — inocente, creyó que ha llegado la respuesta que pide, el visitante que puede ayudarle con un problema y no volverse uno más ¡Qué ilusa ha sido! Sus manos taparon sus oídos ante el grito del animal frente a ella.

No es algo que esperara en realidad.

—Qué está pasando — fue incapaz de ver lo que sucede, pero es una costumbre. Un día más de aquello. Pasó en cabos gemelos, pasa ahora, volverá a suceder en un futuro seguramente y se preguntó ¿Es que es su destino permanecer sin ver? Sin hacer nada más que esperar.

—¡E-Espera! — no supo qué tan grande es la bestia, podría estar equivocada si da un tamaño, por lo tanto no supuso nada, simplemente intentó descubrir en dónde está ¡De dónde ha venido y a qué! Aunque es obvio por lo que ha escuchado de los moradores de la isla — No esperaba esto…

Tragó saliva, sintiendo el aroma del hierro y aunque no ha probado la sangre, la sintió en los labios, en una sensación que auguró un mal momento.

Se encontró sin bastón y el objeto que la ayuda a cantar, por lo tanto con un tropezón simplemente giró su cuerpo avanzando a tropezones que intentaron ser un trote más que suave. Seguro al darle la espalda el animal va a reaccionar, pero no le importó, simplemente avanzó en busca de aquello que ha dejado atrás.

Una vez sintió el calor de la madre, palpó el suelo con las manos incluso, esperando tener suficiente tiempo. — ¡Aquí está! — es el micrófono lo más importante, como si no necesitara el bastón para andar, además ¿Qué hará? ¿Golpear con un palo al ser que la ha intimidado? — se levantó sin cuidado, balanceándose y estabilizándose con sus manos para no caer. — En dónde están…

Tanto movimiento la mareó, aun así el sonido pudo darle pistas a donde caminar. Solo dio unos cuantos pasos cuando tomó aire y habló a través del objeto, sintiendo como su voz suena más alta que antes — ¡ALTO! — suena a regaño, como si fuesen dos niños, aunque en realidad quiso dar tiempo a el más pequeño.

Volvió a tomar aire, incluso se escuchó el sonido a través del micrófono y entonces cantó. Es una canción que ha aprendido en el mar, habla de la fuerza de un hombre para lograr lo que se propone. Aunque lo que está frente a ella no es una persona enfrentándose al mundo, quizás se sintió como tal.

Recordó las palabras de su grupo y aun así decidió no echarse para atrás. Porque la última vez fue de esa manera ¡Y se arrepiente! El sentimiento sigue ahí, sin encontrar una cura o manera de arrancarlo, por lo tanto no dejó que otro aparezca para acompañarlo.
—¡Deberías irte ya!

¿A quién se lo dice, a la bestia o al malestar?

ପ(๑ˊᗜˋ๑)ଓ ♡ Ay Diosito nos vamos a morir y Gwen ni enterada 



RE: [Aventura T4 - P.Relativo ] Un ultimo aliento - Ubbe - 26-12-2025

El canto aún vibraba en el aire cuando la tensión terminó de romperse.
La cría reaccionó antes que nadie. El sonido, amplificado y firme, pareció encender algo en su pequeño cuerpo agotado: un impulso desesperado e instintivo, ajeno al cálculo o al miedo. Con un chillido agudo, se lanzó hacia adelante, impulsándose con una velocidad torpe, pero decidida, arrojándose contra la figura imponente que ocupaba el borde del claro.
La respuesta fue inmediata y contundente. 
La bestia giró la cabeza con un movimiento seco y preciso, impactando a la cría de lleno. El golpe resonó con un sonido contundente, sordo, y el cuerpo pequeño salió despedido directamente hacia el suelo de donde habi saltado. No hubo tiempo para un segundo intento. La bestia avanzó siquiera sin preocuparse por la cría y un instante después, la enorme pata descendió sin vacilar, clavándose sobre el cuerpo tembloroso de la cría y hundiéndolo contra el suelo con un crujido húmedo.
La bestia retiró la pata con lentitud, como si el acto no mereciera prisa alguna. Su respiración se mantuvo profunda, tranquila, cargada de una seguridad absoluta. Había dado aquel paso como cualquier otro, su intención no era mofarse de la cría, simplemente así era la naturaleza, la bestia tenía hambre, y la cría estaba en medio. Cada paso hizo vibrar el suelo, el olor a sangre se intensificó, mezclándose con el aliento caliente del animal mientras se aproximaba sin prisa, saboreando el momento. La respiración rota de la criatura herida se volvió más irregular, más débil, como si el aire comenzara a faltarle.
La figura de Gwendolyn quedó incluida en ese avance inevitable. No como objetivo inmediato, sino como presencia ajena al orden natural que la bestia estaba reclamando. Su cabeza se alzó apenas, evaluando, antes de volver a centrar su atención en lo que consideraba una comida asegurada.
El viento removió todas las hojas de la zona, haciendo así imposible escuchar nada fuera del claro, de igual forma, seguramente, lo que sucediera en el claro tampoco se escucharía fuera, lamentablemente para los integrantes del lugar. Ni el sonido de una canción, ni el sonido de una ayuda desesperada. 
La bestia cazadora siguió avanzando hacia gwen, paciente, segura de que el claro ya le pertenecía, entre sus pasos y su respiración, hacía obvia su posición para cualquiera que pudiera escuchar. 

INFORMACIÓN DE LA AVENTURA



RE: [Aventura T4 - P.Relativo ] Un ultimo aliento - Gwendolyn - 27-12-2025

Todo es una maraña de sonidos que no encajan, no supo qué ha ocurrido ni en dónde ha terminado las cosas. No supo siquiera en dónde está de pie, porque la oscuridad siempre es igual, incluso si las raíces le susurran lo contrario, para ella lo fue.

Lo sintió avanzar y se preguntó qué pasará ¿Una vez más no hará nada? Es observar sin ver nada, permanecer esperando un milagro que seguro no llega. Antes los demás encontraron la respuesta, pero ahora no hay más gente, la solución tiene que ser propia.

Y la respuesta más simple es huir de ahí, buscar ayuda a gritos ¿Pero para qué? Al volver, el destino le susurró que su trabajo ya habrá terminado y que no existirá manera de encontrar otro veredicto, por lo tanto permaneció, con el terror subiéndose por las piernas, pero ahí se encontró de pie. No se movió ningún centímetro, incluso si el instinto dice una cosa y la razón otra… ambas se encontraron de acuerdo con que la peor de las opciones es la que está tomando.

Los pasos y el sonido que produce la criatura la asustaron y no hizo nada más que llevar sus manos al frente, protegiendo la zona del torso, junto a su cabeza también, en un acto de reflejo que ha nacido de la nada. Jamás lo necesitó hacer, pero ahí se encontró un impacto que no pensó vivir.

La presión del impacto la obligó a quejarse, como si fuese una muñeca que alguien ha tirado, terminó sobre la tierra, en un quejido que se ahogó entre las plantas y la soledad de la situación. La presión sobre su brazo izquierdo apareció y un grito que jamás escuchó de sí misma salió, porque nunca ha vivido un dolor de esa manera, es agudo y sale desde el estómago, raspando la garganta por su fuerza.

La reacción de su parte fue inesperada e instantánea, tanto que seguro asustó a la criatura, esa que ha intentado probar más que el líquido que se desliza por una piel que ya no es impoluta y blanca.

Es tan frío como el peor de los inviernos, incluso se acompañó con lluvia ¡Y aunque no viene del cielo! Sintió las gotas desplizarse por el rostro, mientras el quejido por la nueva herida expresó que no está bien, incluso se retorció entre las hojas, tinturándolas de carmín, mientras el cuerpo no deja de bajar en temperatura. Cualquier otra persona estaría en problemas, pero su cuerpo intentó defenderse sin haberlo aprendido nunca, es lo natural.

Detener a la sangre para que no se derrame y alejar al mal de esa manera. Seguro no le ha causado sorpresa a la criatura, porque lo que ha hecho no es normal, no en esa isla al menos.

¿Por qué tiene que ser así ?

Tomó aire como si el mismo se le fuese a acabar, mientras su otro brazo aprieta el objeto para cantar, solo para resistir el dolor y no largarse a llorar.

—¿Por qué?

Es una buena pregunta, pero no supo a quién debe hacérsela. Porque ha ido en una seguidilla de infortunios que no acaban.

Intentó levantarse, empujándose con el brazo que puede mover con facilidad. Un primer intento fue suficiente, aunque se balanceó, aún fría. — Por qué, por qué, por qué — gritó enojada, sin saber quién es la fuente mayor de su frustración — ¡¿Por qué no puedo hacer nada?!

¿Es que no puede o que no quiere?

Sin importar la respuesta, la única constante es que es ella quien no es suficiente.

ପ(๑ˊᗜˋ๑)ଓ ♡ Primera Nomneada (? 



RE: [Aventura T4 - P.Relativo ] Un ultimo aliento - Ubbe - 28-12-2025

Para alguien sin vista, el mundo no se define por formas ni colores. No existe la anticipación que da una silueta ni la distancia que marca una imagen. La realidad llega primero a través del tacto: la presión del suelo bajo el cuerpo, la aspereza de la tierra, la humedad que se pega a la piel. Y, cuando algo va mal, llega también a través del dolor. El mordisco no tuvo tamaño ni dirección; fue una verdad inmediata, un impacto brutal que comprimió carne y hueso, que arrancó el calor del brazo y lo sustituyó por un frío profundo, antinatural. No hubo tiempo para entenderlo, solo para sentir cómo la piel dejaba de ser suficiente para contener lo que estaba ocurriendo. Después de eso, el mundo volvió a ordenarse del único modo posible: a través de sonidos, vibraciones y del peligro que se acerca sin necesidad de ser visto.

El sonido de una respiración pesada domina el espacio.
Es profunda, irregular. Cada exhalación arrastra consigo un peso que se transmite al suelo, haciendo vibrar la tierra blanda bajo el cuerpo. Entre una inspiración y una exhalación, el aire tarda demasiado en volver, como si el pecho que lo contiene tuviera muchos huecos que llenar.
Muy cerca, otra respiración se impone con dificultad.
La respiración propia es rápida, desordenada, pequeña. Temerosa sería una buena descripción. Es de alguien que teme, pero que no retrocede. Ya fuera porque no podía ver, o porque no podía dejar aquel claro abandonando a un animal herido. 

Luego están los pasos.
Vibraciones pesadas, acompañadas por el sonido equivalente al de un golpe contra el suelo. En ese momento, lo que podía oír Gwen eran unos pasos como los que hacía un momento habían avanzado hacia ella, ahora retroceder, algo más lentamente, como si la criatura que los provocase se acabase de asustar de algo, quizá un cambio brusco de la temperatura, o quizá el temor de lo desconocido. Cada paso se detiene lo justo para medir, para confirmar la trayectoria. 
El zumbido de los insectos se vuelve irregular. Algunos desaparecen por completo. Otros revolotean más bajo, incómodos, entrando y saliendo del claro sin atreverse a posarse. 

El mundo sin color, sin vista, se resume en eso, sonido, tacto, y olor. Esos tres sentidos, al no tener otro que es vital, aumentan ciertamente su agudeza y permiten escuchar, u oler, cosas que una persona con el sentido de la vista, quizá tardaría un poco más en percibir. 

Por eso, una persona sin vista, no era capaz de ver lo que estaba a punto de suceder, pero podía percibirlo de otras formas. 

El sonido de un viento cortante, como si algo apareciese a mucha velocidad atravesando el claro, seguido de un golpe seco. Un golpe que impacta y hace que se entrecorte una de las respiraciones del claro, la respiración más pesada queda entrecortada por un quejido. Tras estos sonidos, un golpe suena a unos metros a la izquierda, como si un cuerpo hubiera caído. Un cuerpo grande. La respiración profunda ya no está donde estaba hace un momento, y de hecho, una respiración más pequeña, agitada, sustituye a la anterior. Tras este caos de sonidos y temblores en el suelo, llega un sonido mucho más familiar. Palabras. 
- ¡Atrás! ¡Cuidado!
La voz es humana.
Firme. Femenina, pero algo ronca. Cansada, pero cargada de autoridad. Va acompañada de pasos rápidos y decididos que no dudan al avanzar. Los pasos se acercan hacia Gwen, y el olor de una persona agotada le llega de lleno.
- ¿Estás bien, muchacha? - La persona en cuestión palpa los hombros de Gwen asegurándose de que está más o menos entera, no se fija ni siquiera en su cara, se preocupa más de mirarle las piernas y los brazos y ver que está lo suficientemente entera como para poder huir. - ¿Acaso quieres morir? ¿¿A quién se le ocurre quedarse quieta ante ese bicho?? - 

Si Gwen pudiera ver su nueva acompañante, vería a una chica algo mayor que ella, tanto en estatura como en edad. Su vestimenta estaba completamente destrozada, como si llevase días sin cambiarse ni lavarse. Sus puños marcados por la supervivencia de la isla indicaban que era una luchadora, diestra en el combate cuerpo a cuerpo. Su ropa, en otros tiempos había sido un uniforme Marine, actualmente solo era lo que quedaba de él. 
Antes de poder entablar más conversación, la criatura se levantó después de haber recibido el golpe de la recién llegada. 
Mérida, así se llamaba la chica, se giró de golpe al escuchar que la bestia respiraba con furia, con la intención de encarar a ambas chicas y pegarse un buen festín al terminar la pelea. 
- Entre las dos podemos con esto, ¡Vamos!


INFORMACIÓN DE LA AVENTURA



RE: [Aventura T4 - P.Relativo ] Un ultimo aliento - Gwendolyn - 28-12-2025

¿Pelear es la opción que nos queda? No hay palabra mágica que nos saque de aquí, ni ruego que abra las puertas, cuando éstas han decidido poner llave y tirarla por ahí.

¿Es esta la única opción a pesar que se me enseñó que no?

Escuchó las palabras de alguien más, entre el pitido suave que se ha posado en su cabeza por el estrés. Se quejó una vez más, sosteniendo el aire para no largarse a llorar. Su cuerpo se apretó, como si la tensión fuese a lograr apaciguar el dolor, pero no ocurre. Se levantó, en un primer intento, debe ser la adrenalina que recorre el cuerpo, que la llena de una energía y vigor que nunca estuvo ahí, pero que ahora por necesidad apareció.

—E-Estoy bien — una verdad a medias, una respuesta que necesita, incluso su brazo arde, está bien, porque la piel seguro sana luego de unos días. — Yo, no sabía qué hacer — esa es la realidad, jamás ha tenido que enfrentarse a algo así. Encerrada el la iglesia, ha salido a un mundo amable con ella, encontrando la hostilidad contadas veces y ésta es la segunda, por lo tanto ¿Pueden culparla? — Pero no quiero morir.

No ahora, no así, no en este sitio. Lo que en el pasado habría aceptado con facilidad, declarando que es el momento que eligió para ella, ya no es. No quiso irse, porque es dejar atrás demasiado, cosas de las que se ha aferrado ¡Personas y promesas! — Además, no puedo ver — sus ojos permanentemente cerrados, seguro se lo dicen, por lo tanto va a huir ¿A dónde? —  N-No quería caerme.

Caerse dándole la espalda a la criatura, eso si habría sido la peor de las situaciones en su mente, aunque tal vez está equivocada.

—¡¿Estas segura?! — porque no ha visto el golpe, solo supo que ha intervenido de alguna manera. Es la respuesta de Dios quizás, es un suspiro agotado, porque la favorita no puede pelear una vez más ¿Sentirá decepción o en realidad es una resignación? Quiso preguntar, pero en realidad no hay nada que decir.

¿Por qué está tan insegura? Sintió su mano temblar, esa que sostiene aún el micrófono, mientras la otra cae a un costado, derramando con suavidad el líquido. No es tan rápido, no sale a borbotones como debería. Caminó al lado contrario de Mérida, como si fuese a escapar, despavorida por la situación, por la herida, por no ver ¡Hay tanto por lo que correr y dar saltos para alejarse de ahí!

Yo no puedo. No puedo, no puedo, no puedo.

Pero he prometido cosas más grandes que esto.

Por eso cuando se sintió a suficiente distancia se detuvo, como si hubiese marcado la posición especial. No hay número, no hay señal de que es suficiente, pero lo es. Debería serlo.

—¡Pégale tan fuerte como puedas! — Debería huir, porque siguen abriéndole puertas y ventanas para otra solución, pero se negó, porque sería abandonar una vez más ¡Ya se ha prometido que no lo hará!

Una canción, que ridículo debe ser que esa sea su respuesta, pero no lo es cuando el cuerpo reacciona al mismo. Se siente ese calor especial, uno que seguro aumentará el golpe en potencia. Es un empujón suave, que no lleva gesto ni cercanía, pero igualmente se siente.

—¡Acaba con él! — es un grito que no debería salir, porque ¿No debería pedir que todo se termine por la paz? Que no existan golpes o muertes de ningún lado, una solución pacífica, un felices por siempre que no existe ¡Que no llegará! — ¡Por favor!

Por favor, te lo pido a ti y no a Dios.

Pero a la que debería pedírselo es a mi misma ¿No?

Acaba con aquel que causa mal a los demás, haz algo para conseguir la dichosa paz.

ପ(๑ˊᗜˋ๑)ଓ ♡ HOLA MERIDA GRACIAS, AHORA PÉGALE AL BICHO PORFAVOR