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La ninfa del mar - T1 Presente Relativo - Versión para impresión

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La ninfa del mar - T1 Presente Relativo - Gwendolyn - 27-12-2025

Baterilla 80 de Invierno.

Te han llamado, es una oferta única que no deberías desaprovechar. Es dinero fácil, por unas horas de consejos y compañía, eso se supone y es lo que te han dicho ¿Qué cosa tan mala podría salir entonces? No hay muchas preguntas, tampoco respuestas, pero en un sitio tan tranquilo nada podría pasar. Incluso si tu cliente es un idiota, es un paseo y ya está ¡Seguro mañana ya ni recordarás lo ocurrido! Un nombre perdido en el tiempo.

En la costa, frente al puerto que tiene la isla te espera un barco. Ahí, bajo el abrazador sol y la humedad del aire, te encuentras esperando. Se suponía que llegaba hace treinta minutos, pero nada, solo el sonido de las olas resuena, hasta que el dichoso barco aparece, carga con el pétalo más joven de la familia Von Der Streithorst, que no tiene fama alguna, pero sí un apellido rimbombante ¡Seguro ni sabes cómo pronunciar su nombre! Pero no te preocupes, que seguro ni su hija más joven puede hacerlo, esa con la que te encontrarás en unos minutos más, cuando el barco finalmente se acerque.

Las palabras de los hombres indican que finalmente anclarán al barco, para dar paso a la doncella que se dice más delicada de todas ellas. Nerea es su nombre, y será bueno que lo recuerdes para acercarte a ella.

Lo primero que salió y se asomó fue su mano, altamente decorada que espera la ayuda de alguien para moverse. Sus movimientos fueron gráciles, efectivamente es brillante como una flor en plena primavera, con una sonrisa confiada simplemente se encontró frente a ti, sonriendo y mostrando sus colmillos. No es humana, no es mink, es una mezcla entre ambas, con rasgos inconfundibles.

Sus ojos se pasearon para un lado, luego al otro, con las manos sobre las caderas tomó aire, como si una reina fuese a hablar, lo mejor será prestarle atención.

[Imagen: dpXS3O4M_o.png]

—Vaya mierda de isla, con este calor hijo de puta no dan ni ganas de caminar. Seguro está lleno de imbéciles, que tengo que hacerlo todo yo.

Tan dulce ella.

—Tu debes ser Dr Stone — la puedes ver acercarse a ti, extender su mano y si se la das, notarás que aprieta fuerte en lo que parece casi un golpe. — Me hablaron de ti, sí algo me dijo mi papá que curabas gente y hacías esa cosa de persona inteligente. No le presté atención porque eran muchas palabras... me dijo de venir, le dije que NO, luego me dio una generosa cantidad dinero y aquí estoy — rodó los ojos divertida, como si sumar números de más de dos dígitos fuese molestia y por eso no lo hará jamás ¿Cómo es eso de aprenderse las partes del cuerpo? ¡Una locura! — Así que vamos a ser amigos por hoy ¿Qué te parece?

Suena a que tiene opción, pero el dinero ya está en tu bonito cofre, así que lo mejor será acompañarla ¿No?

—Me dijeron que solo pescaban en esta islucha con aroma a alga, seguro ni saben lo que es el dinero — habló comenzando a caminar al pueblo, mientras su mano se mueve con suavidad invitando a ponerse a su lado — Bueno, ahora sí, porque está el banco ¿Todavía usan cositas de piedras? ¿Llevan ropa? ¿Taparrabos?

Seguro se ha imaginado que son indígenas peligrosos, por eso estás aquí o en realidad es un padre que no confía en su hija, pero es la que podía hacer el encargo… a medias.

—¡AH! Olvidé presentarme, sí. Qué tonta yo, tehe — no hay duda, incluso se puede ver como su rostro se levanta ligeramente, carraspea y se prepara — Soy NEREA, la hija menor de los Von Der Streithorst. La hija más noble, buena, simpática, amable, bonita, preciosa, apolínea y por sobre todo HUMILDE de la casa.

Sus palabras suenan animadas, como si ésta fuese una gran aventura.

—Ahora vamos, Mr One, que tengo un sitio que conquistar.

¿No se supone que viene a otra cosa?

Lo ideal será caminar al pueblo, para demostrarle lo contrario, y buscar el lugar ideal para poner el futuro negocio familiar, que crecerá a base de mucho esfuerzo... ajeno. 

Información aventura - Ronda 1/4



RE: La ninfa del mar - T1 Presente Relativo - Dr.Bones - 31-12-2025

Desde su llegada a Baterilla, Bones no había tenido muchas oportunidades de trabajo gracias a la falta de conexiones que tenía ese lugar. Más encima, había caído en problemas con una familia de mafiosos a los cuales había estafado con unos cuantos berries, así que era imperativo que consiguiera algo que le diera dinero rápido, cortante y sonante.
Aquello había hecho que tomara una decisión drástica, una que estaba lejos de relacionarse con juegos de apuestas o estafas a piratas borrachos, lo cual quedaba fuera de su área de confort. Ya que, para aquel trabajo, no solo tenía que trabajar en horario diurno, sino que también tenía que aguantar a la hija menor de alguna familia petulante con algún apellido de tres partes, tipo Von Ber Bimbong o algo así.

A decir verdad, no tenía interés ni en el abolengo de la familia ni en si necesitaban protección para su hija menor, ni tampoco en si el lugar que tendrían que elegir para el negocio familiar sería el adecuado. Lo único que le importaba al médico brujo en esos momentos era conseguir una buena cantidad de dinero para poder disfrutar de la vida nocturna de aquel lugar y, de paso, lograr que aquellos mafiosos no intentaran cortarle el cuello cada vez que lo veían por Baterilla.
La espera se prolongó más de lo debido. El sol hacía que aquella demora pusiera de aún peor humor al médico brujo, quien se había colocado bajo una de las lonas donde almacenaban frutas y congelados, donde la temperatura lograba ser un poco más tolerable. Pasaron más de treinta minutos antes de que el barco que estaba esperando llegara al puerto.
Bones, en esos momentos, estaba mirando hacia donde una chica gyojin de figura curvilínea bajaba de un barco comercial mientras se abanicaba con un grupo de cartas abiertas como si fueran un abanico, mirando hacia un costado cuando escuchó unos insultos, sin creer que provinieran del barco de aquella elegante familia.

—Vaya, la gorda de la verdulería debe estar peleándose con su esposo otra vez —dijo por lo bajo el médico brujo, antes de ver a aquella joven muchacha bajar del barco con actitud elegante, extendiendo su brazo hacia su dirección.
Bones tomó con elegancia la mano ajena antes de sentir el apretón de la chica, haciendo que el moreno solo sintiera titilar los ojos mientras sonreía forzadamente, pensando únicamente en el dinero, antes de colocarle un sombrero de barril a la muchacha.

—Es Bones… Dr. Bones. Para servirle, señorita —corrigió, aún con una actitud amable y servicial, acompañándola a caminar por el puerto en dirección al centro de la ciudad—. Bueno, claramente esta ciudad no es lo que podríamos llamar una metrópolis, pero creo que al menos ya tienen conocimiento de “pantalones” y dinero. Aunque mucho lo usan solo para alcohol y apuestas.

Decía el médico brujo mientras caminaba apoyado en su bastón de huesos negruzcos, avanzando junto a la chica entre las primeras tiendas de la zona comercial.

—¡Ah! Olvidé presentarme, sí. Qué tonta yo, tehe—

De eso no hay duda, pensó el médico brujo antes de sonreírle y escuchar con atención aquella sarta de adjetivos valorativos que se dedicaba a sí misma, con un aire tan animado que resultaba tan empalagoso como comer chocolate dentro de una colmena llena de miel.

La sonrisa amable de Bones era forzada, al igual que la risa que escapó de su voz después de escuchar cómo gritaba su nombre y se calificaba de humilde tras semejante baño de ego.

—Hehe, claro. Es un gusto, señorita Nerea. Se ve que es alguien bastante… radiante —dijo con un dejo de sarcasmo, antes de escuchar que volvía a equivocarse con su nombre y hablaba de conquistar un lugar, obligándolo a corregirla nuevamente.

—Es Doc… —suspiró—. Ojalá esto valga la pena —añadió mientras se acariciaba el entrecejo con los dedos para soportar el estrés, antes de seguir los pasos de aquella energética muchacha.


RE: La ninfa del mar - T1 Presente Relativo - Gwendolyn - 31-12-2025

Te presentas y por su apariencia se ve complacida, no te ha dicho ningún tipo de adjetivo, porque es una dama comportada y recatada, pero por como se mueve su cola, podrías decir que algo de agrado le causas, más con esa presentación amable. Una sonrisa confiada es lo que da mirando al frente — Claro que es un gusto — sus ojos se cierran y su sonrisa se ensancha por tus palabras ¿Cómo no hacerlo si un par de golosinas son suficientes como para hacerla feliz? — Y sí, claro que soy radiante. Como el sol, las joyas, las moneditas… y no sé, algo que brille — su mano se mueve para restarle importancia a que solo puede enumerar tres cosas ¡Pero alégrate! Porque quizás podrían haber sido menos, realmente se está esforzando.

Ella va adelante de ti, volteándose de vez en cuando para que le afirmes si va bien o si tiene que girar. Seguirá tus órdenes al pie de la letra, porque aunque es la que comanda, sabe que no tiene idea en dónde está parada, por lo tanto de manera discreta busca las señales. Puedes ver como el calor comienza a afectarle, se nota porque las orejas que han estado meneándose, descienden eventualmente. Ya no están arriba, sino que descansan sobre su cabello, además que se ha limpiado el mentón un par de veces.

—Vaya clima de mierda ¿No te dan ganas de romper todo?

¡Finalmente en la ciudad! Ha sido una caminata hablando de tonterías -en realidad Nerea no debe haber parado de hablar, contándote… — Y como te decía, el bastardo del gyojin me dijo que seguro me daba miedo tirarme del barco al mar, porque era una niña mimada, así que le dije ¿Quién te crees hijo de mil putas? Y le escupí en la cara ¡Con flema y todo! Debiste ver su reacción cuando se pasó la mano por la mejilla — una risa sale extremadamente fuerte, una divertida a pesar de lo que te cuenta, como si no fuese asqueroso. Un trámite más en el trabajo de su muy ajetreada vida  — Le pegué una patada en las bolas que supongo que tiene, por irrespetuoso y luego me tiré por la borda. Con vestido y todo, ahí aprendí que tienes que sacarte los zapatos al lanzarte al mar, no lo olvides — apunta a sus botas excesivamente largas, levantando una de sus piernas, como si te contara una gran anécdota, porque lo ha sido para ella. — Luego no quería sacarme del agua, así que tomé el cuchillo de mi cinturón y… pero bueno, esa es historia para otro día porque veo que llegamos.

No hay forma de saber qué pasó, pero se ve bastante viva, así que todo debe haber salido bien.

Para ella.

—OH, el pueblo es… un pueblo. Quién lo diría, igual tremenda cagada, es bastante feo — una de sus cejas se levanta y ambas manos terminan en la cintura. Hay una sorpresa legítima en ella, como si hubiese creído que vivían dentro de cuevas, pero no ¡Casas! Qué curioso, quién diría que un banco puede levantar una civilización tan rápido -En realidad eso es lo que piensa-  — Vamos Mr Juan… aunque…

Hay algo en su mente, algo que parece un juego muy divertido que se acaba de inventar y ahora eres parte de él. Se te advertido que es especial, por eso la paga es buena a pesar de ser tan simple.

Son tres pasos adelante y simplemente se tiró al piso — ¡AHHHH! — es una mala actuación, porque es tan inteligente como buena actriz — ME DUELE, DOC ION — su mano se acercó primero al muslo, como si le doliera ahí, aun así quizás es raro que le duela esa zona, por lo tanto bajó al tobillo palpando cada parte de su pierna, como si le preguntase a alguien si debería elegir ahí o no — El tobillo me rompí, el tobillo.

Y aparecen las lágrimas de cocodrilo, porque está llorando ¿O será sudor? Lo que sea, escurre por su rostro, esperando que hagas algo  — Deberías cargarme al sitio, así como mi héroe. — te mira, parpadea y vuelve a mirarte — Podría darte un extra por esto — su sonrisa se enchancha al decir esto, porque el extra suena tentador — Y quizás tenga a mi futuro mejor cliente, quién sabe.

El acto se ha acabado pronto, pero el show sigue ocurriendo, tanto que la gente mira a tu alrededor, se preguntan qué está pasando.

[Imagen: aI0qP0G3_o.png]

—A veces la mercancía hay que cargarla, con cuidado que viene algo delicada —con fragilidad como la flor que es, claro ¡No vaya a caerse un pétalo! — ¿No ves que me rompí el pie? — apunta al contrario que te mostró inicialmente, porque a esta altura ¿Importa? Tu y ella saben la verdad. El mundo igual.

—Si no lo haces me romperás el corazón también.
Si es que existe, claro.

Información aventura - Ronda 2/4



RE: La ninfa del mar - T1 Presente Relativo - Dr.Bones - 09-01-2026

Se notaba claramente ese tono alegre y enérgico en la voz de la chica, con aquella curiosa personalidad enérgica, violenta y adorablemente dulce todo a la vez. Era realmente algo verdaderamente curioso de observar, ya que, al parecer, toda aquella opulencia en la que vivía la chica la tenía viviendo en una burbuja, ajena a la realidad del resto de los mortales por tomarse algo como el tener que analizar el terreno en donde iban a colocar aquel negocio. Pero de todas maneras esto beneficiaba al médico brujo, el cual le mostraba las áreas más interesantes en cuanto a comercio y densidad de gente, atendiéndola lo mejor posible ya que necesitaba el dinero que le podría dar este simple paseo por la ciudad.

Como una radiante esmeralda, tal vez una hermosa perla de las profundidades del South Blue. —dice, complementando aquellos sinónimos de “algo brillante” halagándola un poco más al ver que le gustaba que le endulzaran el ego—. Después de todo, era su misión mantener a aquella joven chica feliz mientras daban aquel paseo por la ciudad.

La pregunta hizo que Bones se diera cuenta de que la chica parecía estar derritiéndose por aquel abrasador sol que parecía tener la intención de asar hasta las gaviotas que daban vueltas por el puerto.

—No sé si la respuesta sería romper todo, pero si es que le interesa, hay un mercado por la ciudad que vende quitasoles de tela blanca que ayudan a resguardarse del calor. Son muy prácticos y muchas chicas los usan en estas épocas.

La caminata continuó con aquellas pintorescas historias de la chica, que parecía un marinero borracho contando una historia en medio de un bar de mala muerte. Era impresionante cómo su físico era tan opuesto a la manera en la que hablaba, aunque en esos momentos el médico brujo simplemente le seguía el juego. La manera en que reía y aquellos cuentos de marinero borracho hacían que muchas personas se giraran extrañadas, preguntándose si realmente eran esas palabras las que salían de la boca de aquella joven y hermosa joven.

Después de unos momentos más llegaron a la entrada de la ciudad. Irónicamente, la historia de la chica se ponía interesante justo en el momento en el que habían llegado, haciendo que la atención de su acompañante cambiara a denostar al pueblo, el cual seguramente sería mucho más feo que los palacios y grandes urbes de donde ella provenía. El médico brujo solo suspiró en un gesto de paciencia, terminando por sorprenderse ante la manera en la que la chica se lanzaba al suelo intentando jugar en una pésima actuación de haberse lastimado.

Al ver cómo se tomaba el muslo y quejarse de que se había lastimado el tobillo, su amor a la medicina le dio un profundo deseo de lanzarla a un barril y patearla cuesta abajo otra vez hacia el puerto, pero el dinero en esos momentos era importante, así que dio un profundo respiro antes de acercarse a ella y tomarla en brazos, cargándola por sus muslos y su espalda, acunándola entre ellos antes de mirarla con una ceja alzada.

—Lo importante es que no se haya lastimado, señorita Nerea… No me gustaría que tuviera que ver el lugar indicado para el negocio de su padre con su “tobillo” lastimado —dice caminando con ella en sus brazos mientras maldecía por aquel día caluroso que acentuaba aún más la molestia que tenía que aguantar por unos cuantos berries.


RE: La ninfa del mar - T1 Presente Relativo - Gwendolyn - 09-01-2026

Suena bien su propuesta del quitasol, pero ya está en el suelo, pensando que tienen que cargarla ¡Quizás de haber llegado la propuesta antes habría caminado más! O tal vez no, quién sabe, después de todo esa historia no ocurrió. Un misterio que se quedará oculto por siempre.

—Pero si te dije que me lastimé — sus cejas subieron, porque en realidad, lo ha dicho, que sea mentira es otra cosa — ¿Es que estás sordito, Doctorcito? — no suena a que se está burlando de ti, sino más bien una legítima preocupación, incluso sus manos aplaudieron como si quisiera ponerte a prueba, el primer aplauso es lejos, el segundo se acerca a tu oído ¡A saber como reaccionarás! Pero a ella le causa gracia, por eso se ríe, pero despacio — Bueno, mientras me cargues todo bien, ajá.

Cuando la levantas puedes ver cómo suelta un sonido de legítima diversión, no llega a ser un “yippie” pero lo habría sido si la subida fuese más alta — Bueno, llévame a donde creas que es un buen sitio. Mi papel mágico me dice que… — de su bolsillo saca un trozo de papel arrugado y descuidado. Hay palabras en él que le dan un mensaje a la hija más pequeña de la familia, indicaciones que no ha seguido, porque le piden que sea discreta y que no cause problemas.

¡Ah, también que vaya a la calle comercial principal! Esa frase está escrita en rojo y remarcada al menos cinco veces, porque un padre conoce a sus retoños.

[Imagen: JhIkReFW_o.png]

—Me dice que sea feliz, tehe — no, no dice eso. Pero para qué hacerle caso a un tonto papel que a nadie le importa. La observas arrugarlo con las manos, para luego tirarlo a la calle, dejándolo atrás, mientras el sol no deja de castigar a la gente que está exponiéndose al mismo — Llévame al infinito y más allá.

En realidad es cerca y más acá de lo esperado. Son unos cuantos metros, un par de calles seguramente, cuando los ojos de Nerea se abren, mucho. Como si hubiese visto a un fantasma ¡Incluso lo apunta! Ahí está el espectro de su buen humor, que se ha muerto en ese instante.

—ALLÁ — no es recomendación, sino una orden que puedes seguir o no. De no hacerlo, seguro Nerea se bajará y correrá a donde quiere ir, porque está empecinada en llegar al sitio que ha elegido en ese preciso instante. — NO PUEDE SER. SE SUPONIA QUE NO HABIA NI UNA PUTA ALMA EN ESTA ISLA DE MIERDA.

Sí puede ser y ahí se lo encontró.

Ya con sus pies en la tierra puedes ver como un local humilde tiene un cartel, es la indicación que en un futuro alguien llegará para ubicarse ahí. Incluso existe un mensaje, uno en el que la humink arranca y rompe.

—Esa hija de puta, siempre un paso adelante de mi ¡Ya verá! — el rostro de Nerea toma color, no es que el sol le haya quemado la piel, tampoco es que sea familiar de un tomate, pero de pasar un extraño… seguro piensa que por ahí va el cuento — DOC, ayúdame con esto.

¿Con qué te preguntarás?

La miras patear el cartel inicialmente, para luego sacarle un trozo de madera, como si necesitara urgentemente un arma — Ya elegí donde quiero estar — no dice si es aquí o allá, porque la respuesta no es en dónde va a colocar su local, sino qué hará ahora. El movimiento de su brazo y cadera evidenció que va a golpear algo con fuerza, con tanta que el calor parece haber desaparecido.

Es el momento de decidir si la detienes o te unes a ella.

[Imagen: AsesYlW2_o.png]

—Así que te gusta robarme las ideas, zorra — irónico que lo diga ella ¿No? Más con esa oreja y cola. No hay señal de a quién se lo dice, pero suena llena de rencor — Ya verás lo que te espera. Vamos ayúdame, BONES, que tienes que justificar tu pago ¿No? Mientas más hecho mierda quede, mejor, tehe. 

Información aventura - Ronda 3/4



RE: La ninfa del mar - T1 Presente Relativo - Dr.Bones - 17-01-2026

Bones seguía cargándola entre sus brazos, más por conveniencia que por verdadera consideración. Su intención era simple: evitar problemas innecesarios con el padre de la chica y mantenerla lo suficientemente complacida como para concluir el encargo sin contratiempos. Desconocía por completo el grado de irresponsabilidad que habitaba en aquella muchacha, por lo que se limitaba a tolerar sus actitudes infantiles con la paciencia forzada de quien solo piensa en terminar rápido y cobrar después aquel cuantioso botín prometido.
No obstante, era innegable que la joven tenía un talento especial para poner a prueba la paciencia de cualquiera. Bastaban unos minutos a su lado para notar que Nerea jamás había recibido un “no” por respuesta, y que el mundo, para ella, parecía existir únicamente para satisfacer sus caprichos.

El médico brujo dejó escapar un largo suspiro cuando la vio deshacerse de aquel papel, arrojándolo sin el menor cuidado, consciente de que seguramente contenía indicaciones importantes. Para cuando reaccionó, ya era demasiado tarde para dar marcha atrás. Resignado, decidió continuar el viaje con la muchacha aún entre sus brazos, avanzando por el camino polvoriento mientras una incómoda duda se instalaba en su mente: quizá no era demasiado tarde para arrepentirse de haber aceptado aquel trabajo.

Fue entonces cuando, de la nada, un grito desgarrador brotó desde lo más profundo de los pulmones de la chica. El sonido fue tan repentino y agudo que Bones cerró instintivamente su ojo derecho, sorprendido, mientras un pitido punzante le atravesaba la oreja.

No se movió de inmediato. Más que el sobresalto, lo que realmente le había molestado era aquella forma autoritaria y estridente de ordenarle que se detuviera. Sin embargo, antes de que siquiera pudiera exigirle una explicación, Nerea saltó con agilidad desde sus brazos, dirigiéndose hacia un cartel de madera que colgaba torcido en uno de los locales que parecían haber sido abandonados hacía tiempo.

Dr. Bones se quedó unos pasos detrás, cruzado de brazos, observando la escena con una mezcla de hastío y creciente irritación. Nerea comenzó a descargar su furia contra el cartel, golpeándolo, pateándolo y arrancando fragmentos de madera como si algo hubiese despertado en ella una rabia incontrolable. La violencia de sus movimientos contrastaba con su apariencia, recordándole a un niño mimado haciendo una rabieta tras no obtener aquello que deseaba.
De manera sorpresiva, el médico brujo intervino. Con un movimiento rápido y preciso, le arrebató el palo que estaba a punto de usar como arma, aprovechando la diferencia de altura para sujetarla del cuello de la camisa. La levantó del suelo con facilidad, como una madre alzando a un pequeño gato por la piel del lomo, obligándola a quedar suspendida en el aire antes de clavar en ella una mirada firme y penetrante.

El rostro de Bones ya no mostraba aquella paciencia casi infinita que solía exhibir. En sus ojos se reflejaba con claridad la molestia acumulada, el fastidio de ver cómo aquella chica hacía cuanto le venía en gana sin dar explicaciones, sin advertencias, sin el menor respeto por quienes la rodeaban.

—Ya está bien —dijo con voz grave y controlada—. Dejé que hicieras lo que quisieras mientras buscábamos un lugar, tal como me lo pidió tu padre. Me reí de todas tus gracias e incluso te tomé en brazos cuando me lo pediste. Pero ahora ya agotaste mi paciencia. Vas a explicarme, ahora mismo, qué está ocurriendo y qué es lo que estás planeando.
Sus palabras fueron pronunciadas mientras la sostenía en el aire, como a un animalito al que se le da una reprimenda, dejando claro que, por primera vez desde que habían comenzado aquel viaje, el médico brujo no estaba dispuesto a seguir tolerando sus caprichos.


RE: La ninfa del mar - T1 Presente Relativo - Gwendolyn - 18-01-2026

No se sorprende demasiado ante tu reacción, aunque sí con tu fuerza. Un movimiento de sus brazos es suficiente como para quitarse la prenda y caer sobre el piso, no la vez preocupada por lo que ha perdido, un trozo de tela cara, pero tiene más en casa. Aun así su rostro se ladea ligeramente sin dejar de verte.

—Osado movimiento, Bones — su mentón sube y sus dedos juguetean como si pensara algo — Pensé que tenías más paciencia que esa. Supongo que no era infinita — se mira la mano cubierta por un guante unos segundos, antes de volver a ti — No tengo que darle explicaciones a un simple trabajador ¿Sabes? Me ayudabas o no, supongo que ya tomaste una elección.

Puede o no ser la correcta, lo importante es que has elegido.

La cola de Nerea se menea con suavidad, antes de ensanchar su sonrisa al verte.

—Estás despedido — hasta aquí llega tu viaje con ella, puedes zarpar a donde te plazca ahora que no eres responsable de ella. Libre al fin, seguro ella tiene planes que no te va a contar, porque como tu bien sabrás ¿Qué mago revela sus secretos?

—Yo seguiré con mi misión —

Y ahora tiene una nueva, más no dice nada más, simplemente sacó un caracol y lo alzó, para llamar a alguien.

—Ya encontré el sitio que quiero, volveré al barco sola, el tipo con el que vine tuvo un incidente y se fue, pero ya le pagaron ¿No? Así que da un poco igual  — el incidente se llama desacuerdo de intereses, pero para qué ser tan específica. — Adiós doctor, espero que se rompa una pierna.

¿O eso es lo que le dicen a los actores antes de una actuación?

Bah, da igual.

Nerea mira por última vez el sitio, golpeando el cartel con el pie una última vez antes de irse.

¡Felicidades! Has ganado el dinero ¿Pero a costa de qué? O de quién. Lástima que ya no podrás saber.

Información aventura - Ronda 4/4



RE: La ninfa del mar - T1 Presente Relativo - Dr.Bones - 21-01-2026

Bones se quedó observando a la chica durante unos segundos, impávido ante su evidente molestia. Sus reclamos, amenazas y lloriqueos le resbalaban como el agua salada del mar; poco le importaban las pataletas de una niña remilgada como esa. Si algo había logrado captar su atención, no había sido su actitud altanera ni sus palabras cargadas de veneno, sino la forma en que había conseguido escapar de su agarre. A pesar de su complexión escuálida y frágil, la muchacha había demostrado una destreza inesperada, liberándose con rapidez y precisión. Aquello le resultó curioso. No todos los días alguien lograba zafarse de él con tanta facilidad.

En su mano aún permanecía la prenda superior que había arrancado en el forcejeo. La observó durante unos segundos, girándola con desinterés, mientras los quejidos de la chica seguían resonando a lo lejos. No sentía culpa alguna; si acaso, una vaga sensación de fastidio por haber tenido que lidiar con alguien tan ruidoso.
El médico brujo se mantuvo en silencio todo el tiempo. Si hubiera sido por él, la habría ahogado en el mar sin pensarlo dos veces, hundiéndola hasta que las burbujas de oxígeno dejaran de emerger a la superficie. Aquella idea cruzó su mente con inquietante naturalidad, pero no pasó de ser un pensamiento fugaz. Al final del día, lo único que realmente le importaba era la paga. Los berrys prometidos llegarían a sus manos hiciera lo que hiciera, y si eso significaba soportar los lamentos de la chica durante un rato, era un precio aceptable. Más aún si, al final, se libraba de ella y de las tonterías que no dejaban de brotar de su boca.

No le interesaban en lo más mínimo los planes ni las intenciones de aquella muchacha. Para él, no era más que un encargo más, un trámite desagradable pero necesario. Así que cuando Nanae terminó por alejarse de su lado, Bones arrojó la prenda que aún sostenía a un basurero cercano y soltó un suspiro cargado de alivio. El trabajo estaba hecho. El pago, asegurado. Y lo mejor de todo: ya no tendría que aguantarla.

¿Qué mejor recompensa que esa?

—Bueno… esa sí fue una experiencia que no quiero volver a vivir, ewa. —murmuró para sí mismo, antes de comenzar a caminar sin rumbo fijo por el puerto.

El sonido de las olas chocando contra los muelles y el murmullo distante de la gente lograron calmarlo ligeramente. Mientras avanzaba, pensó en qué haría con el dinero que había recibido hacía apenas unos segundos. Las opciones eran claras, y una en particular le resultaba especialmente tentadora. Divagando mientras que en su mano se oaseaban sus cartas que jugueteaban entre sus dedos.

—Creo que iré a uno de los bares del puerto a celebrar que me he sacado este peso de encima —pensó, con una mueca torcida dibujándose en su rostro—. Después de todo, tuve bastante paciencia para soportarla sin cortarle la lengua,ewa.
Con ese pensamiento, siguió su camino entre callejones y tablones húmedos, en busca de un lugar donde el licor fuera fuerte y abundante, algo capaz de borrar el mal sabor de boca que aquella desagradable interacción le había dejado.


RE: La ninfa del mar - T1 Presente Relativo - PX-2 - 22-01-2026

Nota para el Doctor Bones: Recuerda que el karma muletilla es para cada vez que tu personaje hable, no una vez por tema.


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Aventura T1: Completada


Recompensas Narrador (Gwendolyn)

— Puntos Mugiwara: 6

— Puntos de Rol: 10

— Berries: 15k


Recompensas User (Doctor Bones)

— Puntos Mugiwara: 5

— Reputación:10 + 5 karmas

— Berries: 10k + 3k karmas

STAFF DE NAKAMA NO MI