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[Aventura T3] Jungla Escandalosa [P.R] - Iggy Rock - 29-12-2025 Dia 87 de invierno/ año 16
Algún lugar perdido en la Jungla/ Little garden
Musiquita
El crepúsculo iluminaba la costa de Little Garden, tiñendo sus aguas y el cielo de colores vivos carmesíes. Las olas rompían furiosamente contra las rocas, en un vaivén incesante. Todo aquel lugar, en su totalidad parecía haberse quedado congelado en el tiempo. Un mundo perdido, ajeno al resto de islas, ignorando los eventos que habían sucedido a lo largo de la historia. Pero en aquella bahía, posiblemente oculta para los más expertos y aguerridos aventureros, pero fácilmente accesible para dos idiotas que se perderían hasta en un pasillo recto, se imponía una megalítica construcción, devorada por enredaderas y vegetación, recordando que hasta en aquel paradójico escenario, el tiempo también era real. Aquella playa parecía un paraíso prohibido. De arena fina y forma semicircular, se hallaba rodeada de altísimos acantilados, no había una entrada, tampoco una salida. Por lo que tan solo Kelvin y María sabían cómo habían llegado ahí, para el resto de mortales, es un misterio sin explicación lógica. Alguna que otra palmera colocada aleatoriamente aderezaba el paisaje, pero lo que más destacaba era aquel pórtico. Construido en mármol, de estilo clásico y planta rectangular llamaba la atención hasta sin querer. Seguramente construido por gigantes en alguna era olvidada, custodiaba la entrada a una gruta, la cual se extendía hasta lo más profundo del acantilado sin parecer llevar a un final. Varias de las columnas ya estaban destruidas y los grabados de los frisos deteriorados hasta llegar al punto de ser borrados. Pero lo que sí se había conservado era el frontón, el cual estaba decorado con un pulpo tallado en este, extendiendo sus tentáculos de forma aleatoria por la pieza triangular de la estructura. Y ajeno a todo, subido sobre una de las columnas destruidas, un joven contemplaba la oscuridad de aquel huevo en la montaña, sin percatarse de la intromisión de los dos turistas o viajeros. Era un tipo bajito, vestía una camisa blanca, pantalones gruesos marrones y un poncho de cuadros. Sus ojos permanecían cubiertos por una capa espesa de flequillo color azabache. A sus pies, varias piezas de equipo de exploración yacían desordenadas, desde cuerdas, ganchos algunos farolillos y un par de mapas garabateados. Parecía estar descansando con las piernas cruzadas y con la cabeza gacha, cubierta por un sombrero de pescador color verde militar. Aquel chico daba pequeñas cabezadas, coqueteando con caer de la superficie donde se hallaba sentado y como si fuera la crónica de una caída anunciada éste se precipitó hacia el suelo de piedra, produciendo un sonido seco y doloroso. -Mierda… ¿Me había quedado dormido otra vez? -Murmuró para si mismo, levantándose y comprobando que no tenía nada roto, crujiendo cada hueso y músculo de su cuerpo. Al echar la vista atrás se fijó en las dos figuras que había detrás de él, una más notoria que la otra. -Eh… ¿Cuánto tiempo lleváis ahí mirando? ¿Sois los becarios? -Miró un con estupefacción y terror la puesta de sol justo detrás de ellos, y acto seguido comenzó a recoger su campamento improvisado de forma torpe y abrupta, queriendo terminar con ello lo antes posible. -¿Por qué no me habéis despertado antes? Joder, joder ahora vamos con retraso, tenemos que llegar a la cámara central antes de que anochezca. -Recriminó de rodillas guardando la mayoría de objetos que había por el suelo en una mochila de viaje.
Off
RE: [Aventura T3] Jungla Escandalosa [P.R] - Kelvin Einstein Nagumo - 03-01-2026 ▻ Sus pasos son más relajados y despreocupados en ese lugar, pues se encuentra a gusto, cómodo, como si de alguna forma, perteneciera a ese lugar. Su cuerpo no destaca más que el de los que normalmente encajan, siendo que él tiene un tamaño más adecuado y acorde a la estatura media de todo lo que allí puede encontrarse, desde la fauna hasta la flora, que parecen creados para seres de tamaño descomunales, al menos midiendo desde el baremo de tamaños que el joven Nagumo ha podido ver hasta el momento. ⏵ Es así que el joven se cae por un extraño camino que no ha visto mientras se desplazaba, hasta encontrarse en una playa aparentemente vacía, sin presencia de nadie, salvo una figura que el muchacho aún no alcanzaría a ver. Tras levantarse, colocarse sus cosas en su lugar y sacudirse la arena de encima, el gigante comienza a caminar por la zona, buscando algún indicio de lo que pudiera ser aquella ubicación, y por qué está en esa zona y con una estructura aparentemente hecha por gente de la talla del rebelde. El joven se encamina por toda la zona, hasta dar con la curiosa construcción, claramente hecha por una raza con conocimientos de construcción, no es algo hecho naturalmente, es algo creado por alguien. El tiempo ha deteriorado mucho del edificio y la estructura en general, siendo apenas perceptibles la presencia de antiguos grabados en las paredes y columnas, y notorio el grabado de una especie de pulpo o calamar que se extiende hacia la pieza central Un joven se cae de bruces al suelo, un golpe realmente doloroso, parece ser que se ha quedado dormido, y por lo que dice, parece ser algo habitual. ⏵
Inventario
RE: [Aventura T3] Jungla Escandalosa [P.R] - Maria Merlot - 04-01-2026 …………………………………. Narrador / María Merlot …………………………………. ¿Dónde estaba? No lo sabía… Pero... ¿Importaba?
Contenido Oculto
Con una sonrisa traviesa, la chica nado por debajo del mar… siempre por debajo de la superficie, para evitar miradas curiosas. Estuvo persiguiendo a un enorme pez de color anaranjado y ojos alocados, el pez jugo con ella hasta que la profundidad se fue reduciendo, cuando se percató ya podía colocar los pies en el lecho marino y podía caminar a la playa. Iba a quedarse un rato ahí, quizás algo bueno sucediera, debía evitar distracciones si quería regresar junto a sus nakamas. Con las botas en las manos, y su bolso de medio lado, impermeabilizado, con cierre y lengüeta protectora, fue saliendo del mar.
Un paso tras otro, con su particular vaivén encantador y seductor, la llevo hasta la orilla. No importa si habían personas o estaba en el medio de la nada, su toque divino nunca se perdía, era parte de su etérea belleza heredara de las sirenas. El agua se deslizó por la piel visible, y caía de las hebras rosadas hasta perderse en la arena. ¿El alrededor? Ella no era del tipo detallista, y menos si solo veía jungla, acantilados y agua… pero había algo difícil de ignorar, muy difícil la verdad… el sonido de “algo” cayendo. Por puro instinto corrió a ocultarse detrás de una de las palmeras opuestas a de dónde provino aquella… avalancha. ¿Estaba temblando? ¿Se estaba hundiendo la isla? ¿Los monstruos venían por ella? Con su vista enfocada en el cataclismo, vio surgir a un hombre… un cabello negro, una cara seria… una altura desproporcional. Lo conocía, lo conocía.
Lo había visto en el muelle del Reino de Samba. Se encontraron en el naufragio comercial del primo dorado. Y lo más importante de todo… ¡Era el amigo de su querido amado Einarr! Se trataba de… ¡El Gigantón! Lo siguió con sus orbes ámbar desde su escondite, este fue hacia... un lado y fue cuando su vista lo capto (y su cerebro proceso) las estructuras/construcciones que habían ahí. Y la otra personita que estaba cerca. María, sin más, se calzo las botas, acomodando muy bien su calcetín derecho… se sacudió un poco el agua, y se encamino hacia el hombre de increíble altura. Mientras iba caminado aprovecho para ponerse sus guantes de cuero, y ajustar bien su daga a su cintura. Cuando estaba por llegar, y gritarle para que le prestara atención… el otro individuo hablo.
Eh… ¿Cuánto tiempo lleváis ahí mirando? ¿Sois los becarios?
¿Qué era un becario? No lo sabía, y el gigantón tampoco porque respondió con su particular volumen de voz, que, a pesar de lo alto, siempre le parecía calmado. La joven rosadita detrás del gigante (no sabía si ya la había visto), sonrió dulcemente y saludo con su diestra al chico castaño, cuyo flequillo le resultaba especialmente tentador de levantar, solo para cotillar que había debajo. Luego, y para no perder la costumbre, llevo las manos a la boca para formar una especie de megáfono y procedió a comunicarse con el amigo de su querido amado Einarr — ¡HOLAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA, GIGANTOOOOOOOOOOOOOOOÓN! — alargo las vocales, y aunque gritaba, su voz no dejaba de ser tan hermosa como ella misma — ¿CÓMO ESTAS? ¿TE DOLIÓ MUCHO CUANDO RODASTE POR AHÍ? TE VI PERO ME ASUSTE Y ME ESCONDÍ PORQUE PENSÉ QUE VENÍAN LOS MONSTRUOS A COMERME, YO CREO QUE PUEDEN COMER PECES PORQUE DEBEN DE ABURRIRSE DE LAS HOJAS DE ESTA ISLOTA… — le empezó a contar como si se conocieran, y fueran grandes amigos, cosa que no era así, ella solo lo había visto aquella noche fatídica; pero a su compañero, el Ángel Bonachón, si que lo conocía, y en el corazón de la semi sirena resguardaba con cariño su amistad — ¿DÓNDE ESTA EL PRÍNCIPE EINARR? ¿LO TIENES EN EL BOLSILLO? — pregunto a todo pulmón por el hombre alado, a quien ella… había bautizado como un príncipe en Whisky Peak.
Luego de gritar, aclaro su garganta, y ahora se enfoque en el hombrecito — Cof cof… hablar gigantez no es fácil. Si no modulas bien, puede afectar tu garganta… — le explico como si fuera un idioma antiguo y ella toda una erudita en la materia — ¿Qué es un becario? ¿Quién es usted, Señor? Y lo más importante… ¿qué es todo este desastre? — se agacho y empezó a ayudar a recoger cosas con el desconocido — … ¿Qué es esto? — tomo uno de los objetos y lo miro con curiosidad. Al tiempo que con su diestra llevo hacia atrás su cabello mojado, un cabello que hacía días había dejado de ser color celeste, y ahora reflejaba un hermoso color rosado… al principio el habito de retocarlo era fastidioso pero luego se acostumbro a mantener el tinte, después de todo lo hizo para parecerse más a su querido Algodón de Azúcar. ………………………………….
README
RE: [Aventura T3] Jungla Escandalosa [P.R] - Iggy Rock - 08-01-2026 Aquel hombre, ladeó la cabeza extrañado. Era cierto que no tenían mucha pinta de becarios, pero ante la ausencia de los auténticos, tuvo que conformarse con estos dos nuevos sujetos bastante peculiares. Pese a tener los ojos cubiertos por sujetos flequillo, no pudo evitar alzar la cabeza para contemplar la imponente figura del gigante. Con una leve mueca de satisfacción al verlo, y aún más al escuchar como se ofreció rápidamente para ayudar a llevar sus cosas. Ya había recogido casi todo, por lo que iba a denegar su oferta con amabilidad. No obstante antes de que pudiera abrir y pronunciar una sola palabra, una retahíla de preguntas comenzaron a salir por la boca de la otra persona que le acompañana. -AAAAAAA, ¡No toques nada! -Gritó, agachándose de nuevo y volviendo a recoger sus planos y objetos de medición que aún quedaban por el suelo de piedra blanca. -Un becario es una persona que está haciendo prácticas. En la empresa tenemos varios y pensé que vosotros erais unos de ellos, pues me dijeron que me enviarían un par por no dejarme solo en esta expedición. Mi nombre es Howard, me dedico a buscar tesoros antiguos desde hace ya unos años. Todo esto son mis notas sobre este lugar, que ya os explicaré por el camino de que se trata… -Contestó a todas las cuestiones de carrerilla casi sin pararse a respirar, a la vez que sus manos se movían a la velocidad del rayo guardando todo lo que estaba tirado en su mochila. Por último miró a la chica que quedó justo frente a él agazapada tras agarrar uno de los objetos, la cual lo hizo tratando de ayudar. -Eso… es un lápiz. -Suspiró extendiendo la mano para que se lo cediera, y tras ello se lo apoyó detrás de la oreja. -No tenemos tiempo que perder, pues la única forma de acceder a los tesoros que esconde este templo, se debe completar a una hora concreta, por lo que no tenemos tiempo que perder. -Se ajustó la mochila, y de un salto se puso en pie, comenzando a caminar hacia la enorme gruta que se hallaba ante ellos a paso ligero. No esperó pues se notaba que era una persona nerviosa, a cada paso daba pequeños saltitos de hiperactividad, como si se hubiese tomado ocho litros de café. -Si me ayudáis os prometo daros una porción de las riquezas que encontremos ahí dentro. -Prometió mientras su figura se perdía en la oscuridad del interior de la caverna. La luz rojiza del atardecer fue sustituida poco a poco por la bioluminiscencia de algunos hongos que crecían repartidos por las paredes. Haciendo que se pudiera discernir bien el espacio, sin necesidad de encender ninguna antorcha o farol. Pero aquello no era lo único que brillaba, debajo del poncho del cazador de tesoros también una tenue luz aparecía de vez en cuando de forma intermitente, detalle que únicamente MM pudo darse cuenta. El camino era serpenteante, pero la altura y anchura no disminuyó en ningún tramo pues el túnel era obvio que no había sido creado naturalmente, pues había sido las manos de hombres, o mejor dicho gigantes los que habían excavado esta galería. A ambos lados, glifos indescifrables, dibujos arcaicos de marineros y motivos de pesca adornaban los muros de aquella kilométrica ruta. Muchos de ellos ya desgastados por la humedad y la flora. -Bienvenidos al templo de Octavia, una de las mayores maravillas arqueológicas de la isla. Y si ha podido conservarse hasta nuestros días es por quedarse oculto en la aquella cala. “Casi inaccesible.” -Puso más énfasis en estas palabras debido a la inesperada intromisión de ambas personas. -Las leyendas sobre este lugar son cuantiosas, no se sabe con certeza quién lo creó, solo se intuye por la magnitud de las medidas que fueron gigantes. -A medida que avanzaban los frescos a su alrededor mostraban escenas cada vez más y más perturbadoras. Pues pese a la degradación de estos se intuía decenas de tentáculos descuartizando a los marineros que antes pescaban tranquilamente, cada vez de formas más violentas, para finalmente llegar a una puerta de piedra sobre la que en el marco superior volvía a ser presidida por una cabeza de pulpo idéntica a la del frontón del monumento de la entrada. Su expresión era amenazante, posiblemente podría tratarse de algún método de intimidación para que invitados no deseados se pensaran dos veces si querían proseguir más allá de este punto. Howard levantó la cabeza para mirar la escultura y la señaló con su brazo izquierdo. -Según los escritos, el es T’hulu, algún tipo de ser divino al cual está dedicado todo este espacio. Pero no le temáis, el era un ser bondadoso, capaz de través nueva vida a partir de la muerte. Solamente hicieron falta unos pocos pasos hacia adelante para llegar al final, pues detrás de la puerta se abría una sala circular con paredes de roca erosionada de cientos de metros sobre las cuales crecían las mismas setas que daban luz a los pasillos, no estaban decoradas como las de los pasillos, pero sí presentaban pequeños orificios circulares de unos cinco centímetros de diámetro. A los laterales destacaban seis estatuas de humanos con cabeza de cefalópodo de quince metros de alto. Cada una de ellas con un pedestal numerado bajo sus pies. Siendo la de la esquina superior izquierda la que comenzaba con el uno y tras ella, iban en sentido opuesto a las agujas del reloj. Pero lo que más destacaba en ellas era que cada una señalaba en una dirección. La primera hacia la derecha, la segunda hacia abajo, la tercera hacia arriba, la cuarta hacia la izquierda, la quinta hacia abajo y la sexta hacia la derecha. En el centro, un altar cilíndrico de diez metros de altura, sobre cuya superficie había grabado cientos de oraciones en un lenguaje que ni María ni Kelvin serían capaces de descifrar por sí mismos, sobre el cual descansaba una bandeja de color esmeralda. Y justo enfrente nueve tambores situados de tres en tres, cada fila situada a diferentes alturas siendo la primera la más baja y con los instrumentos de percusión de menor tamaño. Pero todos con las medidas justas para que un gigante fuese el único que los pudiera hacer sonar. Todos tenían el diseño idéntico menos uno, el del centro, el cual sobre la piel de la percusión presentaba una X verde. Howard miró al cielo estrellado, pues sobre sus cabezas, el techo presentaba una obertura circular por el que se podía ver el cielo ya completamente oscuro pues mientras caminaban había terminado de anochecer. Apoyó su mochila en el suelo y comenzó a rebuscar en su interior. -Bien, haremos lo siguiente. -Ya con una cuerda atada a un gancho de cuatro puntas en una de sus manos. -El “tesoro” solo aparecerá cuando completemos el ritual. Y para ello tenemos que completar las instrucciones que se indican en el altar. -Hizo una pausa dramática para mirar a ambos acompañantes señalando el cilindro de piedra. -Primero se debe hacer sonar la melodía correcta de seis notas. Vosotros os encargaréis de eso. Creo que el orden tiene algo que ver con las estatuas de alrededor pero aún no me he atrevido a probar nada pues indica que cada fallo conllevará consecuencias. -Esto último lo dijo con algo de preocupación y seriedad denotando que era importante que hicieran bien esta misión. -Tras ello habrá que verter sobre la bandeja sangre de mar, y acompañarla de la “lágrima de sirena.” -Al terminar esto sacó un besugo de su mochila y lo cargó en su hombro. -Pero de eso me encargo yo. Movió aquella cuerda en círculos y la lanzó hacia la parte superior del altar, comenzando a escalarla sin demasiado esfuerzo. -Y por cierto, también indica una pista más, “la muerte es la que trae prosperidad.” Puede ser algo de la leyenda de T’hulu, pero en el contexto de la inscripción se sobreentiende que también es algo necesario para conocer el orden correcto. -La suerte estaba echada, todo este plan dependía del ingenio de ambos, en intentar pasar con éxito el puzzle.
Aclaraciones
Inventario de Howard
Contenido Oculto
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Contenido Oculto
RE: [Aventura T3] Jungla Escandalosa [P.R] - Kelvin Einstein Nagumo - 14-01-2026 ⏵ La maldición de su coletilla, cada que abre la boca ha de soltar esa coletilla, que normalmente no sería un problema, pero podría causarle problemas si se decía en situaciones problemáticas o delicadas, como en una reunión con superiores o entornos donde eso podría desatar conflicto o interés en atraparlo como si fuera un peligro terrible. ⏵ ⏵ ⏵ ⏵ ⏵
Inventario
Info
RE: [Aventura T3] Jungla Escandalosa [P.R] - Maria Merlot - 17-01-2026 Narrador / María Merlot
…………………………………….. Un gigante. Un humano. Una mestiza. Un trió algo peculiar, unidos por la casualidad del destino, o tal vez por algo más grande, después de todo, nada era casual, sino causal. El grandote de cabello negro, le respondió a medias, no le contó nada sobre el Príncipe Einarr y eso la hizo hacer un puchero como una pequeña niña a la que no le dan su juguete favorito, pero luego la saludo y pregunto por su bienestar — Estoy muy bien, aunque estoy perdida. Nade hacia un lado, y ya no estaba el Flush Royal ¿Sabes dónde estamos? ¿Me ayudas luego a encontrar a mis nakamas? Aunque ellos siempre me encuentran primero cuando me pierdo… pero si voy contigo podría saludar al Príncipe Einarr — sus palabras fueron alegres hasta que menciono al compañero del gigante, y una media sonrisa de mona lisa se apodero de sus labios.
Luego cuando ayudo al hombrecito a recoger sus cosas, le pareció muy ansioso y contradictorio. ¡Quería ayuda y luego la rechazaba! Así que esa cosa con forma de consolador femenino era un lápiz, María lo miro como analizando sus palabras — Un lápiz, claroooo — le dijo con una sonrisa cómplice mientras le guiñaba uno de sus preciosos orbes ámbar. Después explico la misión, prometió regalos, y ordeno acciones. Si que era hiperactivo, tanto como ella. Lo cierto es que, no tenia a dónde ir, y si se quedaba con Gigantón, obtendría un premio mayor que todos los tesoros de ese templo: Reencontrarse con el Príncipe Einarr. Así que acepto acompañarlos como una “Becaria”. Al entrar al susodicho templo, el alba los despidió. Adentro no había antorchas, nadie tenía una pero la luminiscencia de unas plantitas en las paredes iluminaban sus pasos. Claro, ella tenía una leve ventaja, una gran vista. La joven mestiza iba detrás del hombrecito, y casi a la par del gigante, por eso pudo observar algo llamativo, quizás el hombre no era un humano, sino una luciérnaga; parecía salir un destello muy curioso de su cuello. ¿Si levantaba su poncho, descubriría un cuerpo luminoso? Su vena cotilla empezó a latir, tal vez pronto intentaría descubrirlo por su propia mano. Llegaron a una especie de encrucijada, lo que inmediatamente aparto la atención de María del hombrecito, y se quedo maravillada por lo que veía. Estatuas con cabezas de algún primo lejano, seis de ellas en total, y tenían números en sus pedestales — ¡Que simpático quien las enumero! Así no nos podemos confundir al hablar con ellas: Hola Número Uno, como te trata la petrificación, guapo — bromeo yendo a la siguiente — … tu esposa debe estar molesta, esperándote en casa. Despierta, primo y regresa con ella, esos pequeños cefadopolitos no se criarán solos, Número Dos — esta vez camino hacia el número tres y cuatro —… ustedes deben ser gemelos, son igualitos. Tener hermanos es divertido, tengo dos, Jensen y Maki, y son los mejores y más fuerte que conozco, mis hermanos son geniales — los recordó con una encantadora sonrisa en sus labios, extrañaba especialmente a la valkiria besada por el sol, tenía semanas sin verla. Así camino hacia la numero cinco y seis —… seguro ustedes han sido los instigadores de todos, se ven muy tranquilitos, ahí, tiesos como piedra… Respondan, rocas cefadopolicas… ¿Cómo puedo conocer todos los chismes del universo? — les pregunto alzando sus brazos y pidiendo una respuesta con fe, después de todo, estaba frente a un culto de monstruos marinos, y ella era una… marinita… estaban en confianza y familia. Luego de bromear, o tal vez no, con las estatuas se volteo al centro dónde estaban sus compañeros. El gigantón parecía concentrado en descubrir el misterio de los tambores. Así que ella empezó a rodear el circulo y pensar también: tambores, ¿era una luciérnaga el enano?, nueve de ellos, seis estatuas, hambre, ¿Por qué el gigante no la llevaba en sus hombros?, estrellas, ¿Debía pedírselo?, descifrar notas, ella desde abajo no veía nada… — GIGANTÓN, PIDO PERMISO PARA ABORDAR — le hablo como solía hablar a él: En Gigantez — ALLÁ VOY… — le advirtió, entonces se inclinó, tomó impulso, y salto: 12 metros exactos, un poco más arriba de la mitad del hombre, se sujeto de su ropa, y empezó a escalar, hasta llegar a su hombro derecho; después de todo, tenía mucha destreza y habilidad escalando gigantes, y este era más bajito que el suyo: Thrym — … soy una garrapataaaaaa grrrr grrrr grrrr — bromeo haciéndole cosquillitas en el cuello y luego soltó una sonrisa divertida — No me mates, solo juego contigo, Gigantón — esta vez hablo normal, después de todo estaba mas cerca de su oído — Oh, desde aquí es mejor la vista… mira, uno de esos tambores tiene una X… en los mapas de los cuentos piratas la X marca el tesoro… — dijo desde el hombro del gigante, en un tono de voz bajo, y considerando la altura, el pequeño hombre no podría escucharlos, ¿cierto? — ¿Sabes que creo? Eran una banda de percusión, y usaban este lugar para practicar, pero alguien malvado los petrifico, y por eso ahora son rocas… y quizás luciérnaga es su fan, y quiere despertarlos para que sigan conquistando el mundo de la música… y Octavia, debe ser su mánager — expuso su idea, como un secreto solo para Kelvín, luego prosiguió — … yo digo que pinchemos un, dos, tres, cuatro, cinco, seis y X… O tal vez… — se giro buscando con la mirada al hombrecito que estaba… subiendo por una cuerda — ¡OYE TU! ERES EL CAPITÁN DE ESTE BARCO… LEE BIEN ESAS INSCRIPCIONES, DANOS UNA RESPUESTA… ¿QUÉ TIPO DE MUSICA TOCABAN LOS CEFADOFOLICOS: ROCK, POP, CUMBIA, CLÁSICA? — con cada mención, hizo un gesto característico de esos estilos — O… SI LAS ESTATUAS SEÑALAN UN ORDEN, O QUE SÉ YO… VAMOS A REGRESAR A LA PLAYA, ENCENDER UNA FOGATA Y CONTAR HISTORIAS DE TERROR… ¿Crees que el príncipe Einarr se nos una? — esto último lo pregunto en un susurro a Kelvin mientras enrollaba un mechón de su largo cabello, en su dedo índice derecho. A la semi sirena, le gustaba mucho su amigo alado.
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RE: [Aventura T3] Jungla Escandalosa [P.R] - Iggy Rock - 19-01-2026 Tras hacer el mayor de sus esfuerzos, Howard llegó a la parte de arriba del cilindro de piedra que se usaba como altar. Al hacerlo, colocó el pescado que cargaba sobre la bandeja y se sentó con las piernas cruzadas a ver a sus dos acompañantes. Estos estaban enfrente de los tambores, pero en lugar de probar alguna melodía comenzaron a hacer cientos de preguntas. El primero fue el gigante el cual parecía tomar una postura más seria ante todo este asunto, pues por otra parte la chica de cabellos rosados comenzó a saludar a las estatuas como si tuvieran vida y le escucharan. -¿Sabe que son…? -Comenzó a hablar, para cuestionar sobre los actos de aquella extraña muchacha, pero acto seguido negó con la cabeza, comprendiendo que probablemente era un caso perdido tratar de entender su forma de actuar. Por lo que decidió tratar de contestar a las cuestiones del chico primero. -Tengo una teoría pero es algo vaga… La X es donde empieza el orden de la melodía. A partir de ese punto habría que tocar en el orden que indican las estatuas. -Se quedó pensativo, contando tos instrumentos y tras ello las esculturas. -Pero no puede ser tan fácil… No, no dejarían un tesoro así tan fácil de descubrir. Por ello creo que la frase de las instrucciones “la muerte es la que trae prosperidad es clave.” -Se quedó en silencio unos instantes, sopesando toda la información. -En cuanto a las consecuencias, no tengo ni idea, tan solo interpreto las escrituras, y estas solo advierten de un peligro al errar. A pesar de su actitud relajada se le veía nervioso, mira si a cada rato la obertura que había sobre su cabeza. Una vez terminado el monólogo ante las estatuas de piedra, la enérgica mujer subió abordando al gigante hasta quedar en su hombro. Y tras ello… Los sin sentidos no se detuvieron, a cada palabra se notaba como el buscador de tesoros sentidos ponía más y más nervioso pensando que no se tomaba esto enserio, no al menos tanto cómo él. Soltó un suspiro, se le hinchó la vena del cuello y cuando estuvo a punto de gritarle, la mujer de mirada ambarina comentó algo que le hizo cambiar de golpe su actitud. ¿Abandonar? ¿Hacer una hoguera en la playa? Se puso de nuevo en pie de golpe, llevando una de sus manos hacia delante con la palma abierta, intentando detener esa idea. -¡Espera! -Soltó con necesidad, casi como una súplica. -No os vayáis… ¿Y el tesoro? ¿No lo queréis? -Soltó nervioso, desesperado. -No sé deciros más… No… No sé descifrar más. -Se llevó la mano al pecho, pero no al corazón, si no al centro y apretó como si agarrara algo con fuerza. -Pero este es el proyecto de toda una vida, llevo estudiando este templo desde leer sobre él en uno de los libros de mi abuelo… -Volvió a mirar de nuevo hacia arriba contemplando la luz de la luna, la cual comenzaba a iluminar aún más aquella cámara. “Debéis comenzar por la muerte.” -Soltó en voz baja, casi como un susurro. -Todo este culto gira entorno a ese paradigma. Por lo cual no tendría sentido empezar por la estatua número uno. Eso es todo lo que he podido deducir. -Tras ello volvió a mirarles y con sus botas aún sobre la superficie de piedra, húmeda y musgosa, se giró sacando un pequeño cúter de su bolsillo con la mano derecha, se dio la vuelta y caminó hacia la bandeja de color verde donde había dejado el besugo. Quedó agazapado tras de esta y asintiendo levemente esperó a que esta vez los dos novatos en el arte de robar tesoros probaran algo.
aclaraciones
Contenido Oculto
RE: [Aventura T3] Jungla Escandalosa [P.R] - Kelvin Einstein Nagumo - 20-01-2026 ⏵ ⏵ ⏵
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RE: [Aventura T3] Jungla Escandalosa [P.R] - Maria Merlot - 22-01-2026 Narrador / María Merlot
………………………………….. La joven de largos cabellos rosados continuaba sobre el hombro del gigante, esperando sus respuestas, y por supuesto, también las del pequeño hombre luciérnaga. Había seguido al gigante porque lo conocía, y tenían un amigo en común, además, estaba perdida y esperaba a que sus nakamas la encontraran, ellos siempre lograban dar con ella cuando se extraviaba en los caminos de la vida. Quedarse con el gran Kelvin parecía una excelente idea, después de todo se sentía cómoda con su especie, aunque solo conociera a uno (Thrym)… y con él fueran dos.
Hasta ese momento no se había detenido a detallarlo, físicamente hablando. Su cabello negro azulado podría asemejarse con el cielo nocturno, aquel flequillo que sobresalía hacia un lado le daba un toque de personalidad; más allá, el único ojo visible, aunque no ahora mismo desde su posición, también tenía esa profundidad azabache, un foso de alquitrán con misterios por descubrir. ¿Cuál sería su historia? ¿Cuál sería su sueño? ¿Había comido vacas enteras como Thrym? ¿Dónde conseguía ropa de su talla? ¿Qué tendría en sus bolsillos? ¿Había una giganta en su corazón? ¿Le gustaría teñirse el cabello de rosado? Tantas preguntas por formular, en algún momento lo bombardearía. ¡Ojala fueran a hacer la fogata! Veo que despistada. Por desgracia, yo no te recuerdo, soy terrible con reconocer a las personas.
María se sorprendió por ese comentario, su boca formo una perfecta “O” mientras en su mirada se notaba el procesamiento de información… ¿Cómo no la iba a recordar? Ella tenia su imagen viva en la cabeza: en el muelle y en el barco que los llevo a la isla de los cactus. ¡Ella había hablado con él en gigantez! Estuvo a punto de indicarle que conocía un medico que podía tratar su cabeza, aunque dudaba que Algodón de Azúcar tuviera un remedio, porque después de todo, él también tenía esa… cualidad de olvidar personas — Entiendo… pero no importa Giganton, me presentaré hasta que me recuerdes… Soy María Merlot pero tu puedes decirme MM como lo hacen mis amigos. Y nos conocimos en el muelle, bueno, te vi de lejos, hiciste feliz a un niño… y luego nos reencontramos en el barco… y ahora aquí… y quizás mañana por algún otro lugar… — le comento con su manera suave y alegre de ser. Cuando él habló sobre Einarr la chica hizo un leve puchero con sus labios, y una fugaz sombra de preocupación paso por sus orbes ámbar… ¿Estaría perdido como ella? ¿Se sentirá solo y asustado? No lo sabía, pero una vez terminarán ahí le diría para ir en su búsqueda, esa isla sería un parque de juegos para el gran Kelvin.
Luego de ese intercambio la vocecita del explorador se hizo presente, atrayendo la atención de María; quien tuvo que mirar hacia abajo para divisarlo desde su posición. Dijo cosas, cosas que parecían muy enredadas y complicadas, si fuera por ella, como ya lo dijo antes, golpearía los tambores en la misma secuencia en que se encontraban. Su mirada aguda, noto un leve cambio en la postura del hombre, pero… cambio rápidamente a su habitual, o lo que ella creía era su habitual, modo ansioso/nervioso, entonces volvió a balbucear sobre tesoros, y más pistas. La cabeza de la joven se inclinó, evaluándolo por un momento… mientras la historia de su abuelo y el sueño de su vida, la hicieron conmover, haciéndola colocar una expresión de pena mientras sus manos se posicionaban a la altura de su propio pecho, creyéndole por completo al hombre — Luciérnaga. Nuestro bichillo atrapado en un frasco de tinta. Debiste contarnos todo desde el inicio. Ahora lo tengo claro… el libro, el abuelo, tus sueños de revivir esta banda musical… es como miel para mis oídos, y se derrama hasta mi corazón. Necesitas salir de la crisálida, vamos a ayudarte… vas a cerrar esta página del libro y luego ir directamente a visitar Ciudad de Legance, o llamar a las Mama Dash… ¡Necesitas dejar ese lápiz! Y empezar a vivir… — le propuso como una madre reprendiendo a su hijo, haciendo especial entonación en la palabra "lapiz". Ella recordaba una sección del periódico qué hablaba del negocio más viejo de la humanidad, y si estaba en esas páginas en blanco y negro, es porque era legal ¿No? Ese enanito debía empezar por algún lugar a vivir. Kelvin Smash
Su compañero pronunció y con el báculo en su mano empezó a tocar. María se acerco a su cuello, sujetándose con la mano izquierda del borde de su gabardina, o como pudo sujetarse mientras sus ojos veían con curiosidad el espectáculo y el sonido percutor resonaba en la estancia. ¿Qué pasaría? Ni ella lo sabía, solo se quedo ahí, expectante por el resultado de la melodía que “comenzaba con la muerte”.
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RE: [Aventura T3] Jungla Escandalosa [P.R] - Iggy Rock - 23-01-2026 ¿Lo harían bien? Howard se veía bastante desesperado, aguantando la respiración en cuanto les oyó hablar de temas cotidianos, como si fueran amigos o compañeros de aventura de hace tiempo poniéndose al día. No les prestó mucha atención. Tampoco les interrumpió pues sabía que si lo hacía era probable que se apresuraran o cometieran algún error que pudiera ser fatal. Fue solo cuando María se dirigió a él que volvió a prestarles atención, aquella muchacha se puso a recriminarle como si fuese su madre. Diciéndole que debería haber dicho lo del libro de su abuelo antes, y que ahora si estaba convencida en ayudarle, este ladeó la cabeza extrañado pues no entendía nada de lo que decía, como si su lenguaje fuera un dialecto demasiado complejo, del cual no había oído hablar en su vida. Pero pese a ello, se sentía encandilado por ella, no solía fijarse en las mujeres, pues se estaba más obsesionado por su causa que por ligar, pero en lugar de pasar de ella, como hubiese hecho de cualquiera simplemente sonrió y bajó la cabeza como aceptado la reprimenda. -Si mamá… -Dijo con un tono lento y pasota pero entrando en su juego, tratando de seguir la broma de la chica. No obstante había algo que le llamó la atención. “Luciérnaga”, ¿por qué le había llamado así? Que el supiera no veía ninguna parte de su cuerpo que emitiera luz. Se miró a sí mismo confundido pero pensó que sería otro de los fortuitos desvaríos mentales de la loca que tenía en frente, pues era como lo de que todo esto era una banda de música. No obstante aquel buen rollo terminó con el primer martillazo en uno de los tambores por parte del gigante. KELVIN SMASH
No hizo más falta que una sola nota para que sucediera la catástrofe. El sonido del timbal retumbó la sala circular. Las paredes retumbaron con la potencia y la fuerza de aquel golpe, pero no pasó nada en el altar. Fue en cambio una ráfaga de espinas la que voló en todas direcciones. No salieron de la nada, pues aquellos orificios que estaban repartidos por todas las paredes de la sala eran los causantes del funcionamiento de la trampa. no eran demasiado letales de por sí, pero si muchas de ellas estaban cubiertas por un pringue negro que se adentraba en el torrente sanguíneo provocando escalofríos y convulsiones inmediatas. ¿Veneno? Sí, algunos de los extintos animales que habitaban en este lugar producían sustancias con estas propiedades y quienes construyeran este lugar, parecieron integrarla en sus mecanismos de defensa contra intrusos. -Mierda… ¿¡Que coño!? -Howard arrancó una de estas espinas de un tamaño notorio para un humano pero casi imperceptibles para un gigante. Apretó sus dientes con furia mientras se puso en pie con furia, dejó el cúter sobre la bandeja y desenfundó su arma y apuntó específicamente a la chica. Su respiración era agitada y su cuerpo comenzaba a presentar los síntomas del veneno haciéndole no poder sostener la pistola con firmeza. -Se nos acaba el tiempo. -Volvió a mirar hacia la obertura sobre su cabeza, viendo como la luna cada vez estaba más cerca del centro de la misma. -De aquí no nos vamos hasta que hagamos esto correctamente, así que… ¿Qué tal se os da trabajar un poco de presión? -Se rió casi en un tono de burla, dejando atrás su fachada de buena persona, dejando más al descubierto su verdadera naturaleza. Con su mano libre comenzó a quitarse su poncho, tirándolo al aire con efusividad, revelando su trabajado y bien definido torso. Pues no tenía la complexión que podría tener una rata de biblioteca. Pero lo que más destacaba, más que sus abdominales, eran sus tatuajes. Impresos en su piel en tinta roja, bastantes tentáculos envolvían el abdomen de Howard y de su cuello colgaba un collar cristalino, que emitía un leve brillo azul fluorescente. Sin duda era este accesorio lo que había percibido la semisirena a través de la ropa. Finalmente se levantó el flequillo para apuntar mejor, revelando unos ojos verdes y penetrantes tras este. -Y no se os ocurra huir… o no dudaré en dispararos. Fallad de nuevo y primero me cargo a la loca inútil. -Dijo mira do directamente a esta, pues al menos su otro acompañante le servía para probar combinaciones en los instrumentos hasta dar con la combinación exacta. El aire se sintió más frío tras las hostilidades del cazador de tesoros, y la jungla se enmudeció expectante, ni un ave, ni un insecto, ni un animal. El verdadero concierto estaba a punto de comenzar.
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