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Bailando, platicando y quien sabe que más [Pasado][Cill Blinton] - Versión para impresión

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Bailando, platicando y quien sabe que más [Pasado][Cill Blinton] - Hiiragi Kaminari - 30-12-2025

Día 68 de invierno, Año 16
Aquella era una noche refrescante en Samba o al menos refrescante en relación al caluroso día tropical con hbumedad que había dominado las horas con sol durante toda la jornada laboral de los habítantes de la encantadora pero dividida isla del South Blue. Ya habiendo caido el sol los honestos trabajadores de habían dirigido a sus hogares, se enfocaban en descansar para sus largas jornadas de trabajo que los esperarían una vez más al día siguiente, sin emargo los jovenes con energia abundante, los que estaban allí de paso y los que tenían estamina abundante o deseos de interactuar que sobrepasaban con creces a la fatiga obtenida durante el día, estaban encaminados o dirigido a su modo a los establecimientos nocturnos, algunos con comida, otros con bebida, unos menos con entretenimiento y unos cuantos con todo lo anterior, uno de auqellos establecimientos nada refinados era donde aquella noche se encontraba una extranjera que había regresado a la Isla que tanto le agradabla, una Humink que allí bailaba.

El establecimiento se llamaba "Devil's nest" por sus fuertes bebidas y ambiente acalorado durante todo el día que parecia ser un infierno y uqe sin embargo gracias al frescor de la noche se permitia en aquella ocación dejar el aire fluir y a los que entraban no empaparse de sudor mientras comian y bebian. Allí estaba una humink de aspecto peculiar para la normalidad de aquel lugar, enormes orejas de conejo, ojos rojos como un par de rubíes, piel no tan clara ni palida pero si con parte de su cuerpo decorado por un pelaje blanco como la nieve que resaltaba a simple vista, un atuendo que en otros lugares llamarían escandaloso pero que nadie en Samba nadie miraría más de tres veces de no ser por el tamaño y proporciones del cuerpo de la jovencita de metro setenta y pocos de altura, sin contar orejas extendidas. Aquella jovencita se encontraba allí por el entretanimiento, par relajarse, pasarselo bien y encontrar con quien conversar y quizas algunas bebidas obtener, pero no buscaba grandes problemas por más de que supiera que no era el trigo más limpio el que se reunia el "La guarida del diablo" como algunos llamaban al no tan pequeño establecimiento que tenía musica de tambores e instrumentos tribales de fondo mientras en la barra y recorriendo las mesas los empleados ofrecian o vendian bebidas y algn bocadillo como si cada moneda prolongara sus vidas y cada berrie menos en los bolsillos de los clientes fuera una victoria para celebrar y justificar el ambiente festivo de tan encantador local.

La joven Humink bailaba ya había bailado suficiente para necesitar al menos un respiro, se fue a la barra a pedir un trago de jugo de fruta mientras miraba a su alrededor buscand conversasión con el primer hombre de buen ver que encontró -Hola, buenas noches ¿Qué trae a un buen mozo por este lugar? La bebida, la musica o la compañia ¿Cúal sera su elección buen señor?- dijo en tono jovial y algo bromista mientras se relajaba contra la barra para descansar un poco.

Referencia de Outfit



RE: Bailando, platicando y quien sabe que más [Pasado][Cill Blinton] - Cill Blinton - 03-01-2026

Para algunos la noche ya estaba bien entrada y el descanso los había encontrado ya en la profundidad de sus almohadas, perdidos en la oscuridad de sus habitaciones. No obstante, Cill tenía otra perspectiva, otro ángulo, para el pelinegro, la noche era aún joven, recién comenzando, y con más de una historia todavía por contar. El clima a pesar del invierno, era agradable en aquella región tropical, regalando una fresca brisa que mitigaba cualquier vestigio de calor acumulado durante el día, aún así, la sed del joven pirata era implacable. Esta noche no estaba con su saco característico, su cuerpo se encontraba adornado solo por su camisa abierta hasta el pecho, dejando ver la cruz que cuelga de su cuello, y su corbata. relajada y algo suelta dando un aspecto tranquilo. Como siempre, su katana, Lucky Sharp, colgaba de su lado izquierdo descansando dentro de su vaina.

Sus pasos marcaban un ritmo tranquilo con la seguridad de quien sabe que no sabia que buscaba esa noche. pero sabia que lo encontraría. Sus ojos brillaron con intensidad y una sonrisa se dibujo en su rostro mientras avanzaba con sus manos en sus bolsillos, y con la zurda hurgando en este, para sacar un cigarro pronto a encender para disfrutar la primer pitada, aquella que siempre dicen, suele ser la mejor. Su vista estaba fijada en un lugar, inevitablemente quizas fuera por el nombre, quizas por la zona, o quizas por el azar de ser el primero en cruzarse en su camino, pero, "Devil's Nest" era un nombre dificil de ignorar, el nido del diablo era, para Cill, quizás, una llamada a donde el calor humano se agolpaba en vicio, lujuria, apuestas, baile, alcohol, quien dice también aventura, quien dice algo emocionante y vibrante para una noche que desde antes de salir, el pelinegro sabía que prometía no ser una más.

Dentro, uno podía encontrar de lo que fuera, mas Cill, nada buscaba, sin embargo ya habia encontrado todo. Estaba tranquilo en una barra, cenicero a su izquierda sobre ésta, con un cigarro encendido descansando allí. Justo frente a él, en la barra, un jarro de cerveza bien fría con algo de espuma en su tope. La alegría estaba haciendo gala de presencia, era un lugar justo como los que le gustaba, si buscaba pelea, la encontraría, si buscaba apuestas, las encontraría, alcohol, o cualquier cosa que un hombre como el pudiera querer. No demoró en dar el primer beso a ese jarro aliviando su garganta con esa cerveza para apoyar fuertemente la jarra sobre la barra. —¡Que buena está!— le exclamó animosamente al cantinero entre risas. —¡Sirveme otra por favor!— le pidió, que al parecer para sorpresa del cantinero, aquelle primer trago, habia sido el último, puesto que la había tomado entera.

Sin dejar de ver como el cantinero le servía nuevamente otra jarra de cerveza, pudo escuchar claramente la voz de la joven a la cual no había volteado a ver en el momento puesto que estaba hipnotizado por el burbujas y espuma de como se iba cargando aquella jarra... No obstante, su atención había sido entregada a aquella voz.

—Buenas noches— contestó amablemente sin desviar la vista de su futura cerveza. —Estimo que lo mismo que a usted, un poco de aventura y emoción— continuó con ánimos joviales y sonriendo. —¿El suyo? ¿Cuál es el motivo al que le debemos esta casualidad?— preguntó con curiosidad volteando a verla con una sonrisa, para asombrarse de su aspecto y vestimenta, nunca había visto algo así, y era tanto igual de llamativa con su belleza y reveladora ropa, como también intrigante. Sus ojos ahora habían sido cautivados entregando toda su atención a la joven coneja, observándola con un inocente asombro y maravilla, totalmente alejado de cualquier mirada cargada de alguna diferenciación racial


RE: Bailando, platicando y quien sabe que más [Pasado][Cill Blinton] - Hiiragi Kaminari - 03-01-2026

La humink sonreía de buen humor mientras hacia un gesto al encargado de la barra que le sirviera una jarra de cerveza a ella también -¿Por qué estoy aquí? Sencillo y complicado de responder a la vez- comento mientras posaba un dedo en su labio pensativa antes de responder -Podría decirse que soy una buena ciudadana en general pero de vez en cuando me gusta bailar con el diablo y dejar salir mi propia diablura.- explicó riéndose mientras seguía esperando su propia bebida mirando a su interlocutor, mirando su cabello, rostro, la cruz de su pecho y corbata mal atada como quien mira mercancía que le interesa per o no le termina de convencer.

-También podría decirse que vengo en búsqueda de aventura, tragos, baile y buena compañía, dejar de ser la chica buena durante un rato.- comento sonriendo ampliamente viendo llegar también su bebida para darle un trago corto, la peliblanca no era una gran bebedora y no planeaba emborracharse de buenas a primeras en el nido del diablo sabiendo quienes por allí deambulaban pues ella sería consiente y decidiría que se hacía y hasta donde se bailaría -Soy Hiiragi y llevo ya un buen tiempo en la isla ¿Tu qué tal? ¿Tienes nombre o solo un buen portar?- preguntó burlonamente mientras jugaba un poco con los dedos de su mano izquierda sobre la barra junto al jarro de cerveza que ella tenía a disposición.

El ruido de aquel antro era siempre intenso o al menos más intenso de lo que a alguien con orejas sensibles le pudiera parecer ideal, sin embargo no llegaba a molestar de forma intensa o real a la oji rubí que enfocó directamente una de sus peludas orejas en dirección al buen bebedor que a su costado encontraba.

Los ojos de Hiiragi regresaron a la pista para disfrutar tanto del movimiento como de apreciar como todos allí se divertían a su modo, rodeando la pista mesas con cartas y apuestas que por el escándalo se manejaban más con gestos que con dialogo, alguna pareja sentada en los límites de la iluminación donde era difícil discernir que hacían o escuchar de que hablaban en la oscuridad, tanto en las mesas como en la barra había bebedores ya fueran borrachos o sobrios que el mesero disfrutaba complacer pues nunca dejaban de llenar sus bolsillos con cada petición a por "una más", un ambiente decadente pero enérgico, todo lo contrario al estilo de vida normalmente "pulcro" que la coneja demostraba cuando tenía que dedicarse a comerciar o hacer buena fama para sí misma.

-¿Te interesa bailar un poco cuando terminemos estas jarras de cerveza?- agregó atrevidamente antes de dar otro sorbo a su bebida dejándola en tres cuartos pero acercándola al pelinegro a ver si se la bebía también solo por apresurar la diversión o bebía tranquilo y mejor seguía disfrutando la plática con la coneja que estaba a su lado.


RE: Bailando, platicando y quien sabe que más [Pasado][Cill Blinton] - Cill Blinton - 12-01-2026

No era amigo de la noche, pero por alguna razón últimamente podía cualquiera encontrar encontrar al pirata dando vueltas una vez ya oculto el sol, entrada la oscuridad, iluminada por el brillo de la luna y las farolas, luces artificiales... Y eso que Cill solía preferir el día... Pero bueno, a veces las cosas no se van dando según preferencias, sino en base a lo que uno persigue, por más chato que fuere... Y últimamente se encontraba persiguiendo dinero, sí, pero a veces de las peores formas, no inteligentemente, a veces se le salía de la mano el juego, pero, era un pirata después del todo, entre risas y con una gran sonrisa siempre encontraba la manera de salir ganando. Aunque ese día en el nido del diablo no parecía que fuera a ganar, al menos no dinero, aunque por lo pronto ya no tenía en mente tal cosa....

La.cerveza estaba buena, fría y amarga, aunque suave a su garganta, un elixir... Y la nueva compañía que apremiaba a su lado ya había captado su atención, no podía ignorar una invitación a beber ¿Qué clase de alma haría algo así?... Sin mencionar que se sentía maravillado, jamás había visto a alguien parecida, Poco a poco su curiosidad e intriga iban en aumento, al igual que su emoción. Alzó su jarro hacia sí mismo para beber animadamente acompañando a la joven coneja y apoyó nuevamente la jarra para voltearse de lleno a la muchacha con poca ropa y orbes rojas, no podía dejar de verla con asombro, no uno racista, xenofobo, sino con asombro como de un niño que descubrió un nuevo mundo, la sonrisa de éste acompañaba a su peopia sutil risa al escucharla mientras la recorría con su vista y miraba las orejas... ~Acaso serán...~ su rostro delataba travesura, emoción, al final, todo indicaba que era sin duda ésto más interesante que cualquier juego y apuestas que pudiera meterse...

—¿Una diabla conejo?— preguntó entre risas mientras la examinaba y no solo eso, sino que se ponía de pie frente a ella y asomó su rostro para verle mejor. ~Si... Se vé real para mí...~ la duda era insostenible ya, la curiosidad estaba a punto de matar al gato... Sin dejar de observarla acerco su brazo a la jarra y bebió un trago más para descansarla nuevamente en la barra. —Yo soy Cill, un pirata— dijo con una amplia sonrisa riendo. —Y no se si soy bueno o malo— continuó en una suave carcajada —Pero suena divertido acompañarte— le dijo con una mezcla de emoción, intriga y picardía ~Yo necesito...~ se acercó un poco más a ella y sin darse cuenta su derecha acarició suavemente la.oreja que le apuntaba y empezó a reír alegremente sorprendido con una sonrisa imposible de ocultar —¡Vaya son reales!— exclamó entre risas el pirata que nunca había visto alguien de la raza de la joven, mientras preso de la emoción y curiosidad se había acercado aún más a observarla y ver el pelaje de sus orejas mientras pasaba suavemente el pulgar en forma de círculos en el dorso de la oreja que sostenía con su mano. Al darse cuenta que había invadido el espacio personal de la joven se sonrojó levemente y dió un paso atrás para beber un trago de su cerveza mientras desvió su mirada a la pista, luego de tomar un intencionalmente largo trago, dirigió sus ojos nuevamente a la coneja.

—Verás... Lo que quieras, claro que podríamos— dijo el pelinegro aceptando la invitación intentando encontrar la forma de decirle que realmente nunca había bailado como tal excepto como bailaban los piratas en altamar, riendo, tambaleandose juntos mientras beben y cantando a pulmón, pero quizás, hoy podría aprender alguna que otra cosa


RE: Bailando, platicando y quien sabe que más [Pasado][Cill Blinton] - Hiiragi Kaminari - 14-01-2026

A simple vista y oído parecía ser que el hombre de cabellos alborotados había tomado a bie el acercamiento de Hiiragi, al menos lo había tomado con suficiente humor para hacer una broma al respecto de su presencia en aquel establecimiento -Aún no me gané mis alas, así que solo conejita por ahora...- respondió bromeando mientras veía al sonriente individuo levantándose de su lugar para pararse frente a ella y mirarla con un interés extraño al entender de la peliblanca.

Aquel hombre la miraba con un evidente interés pero no el mismo tipo de interés que había visto entre cientos y miles de veces ya a lo largo de su vida la humink, era algo extraño y diferente, difícil de identificar de buenas a primeras pero el análisis se vio interrumpido por el ahora identificado como "Cill el pirata" regresando a la barra antes de aceptar la tranquila proposición de Hiiragi, cosa que la dejo sonriente y satisfecha, cerrando los ojos por un momento mientras asentia.

Lo siguiente que supo antes de abrir sus ojos era que una sensación poco habitual había optado por hacerse presente de repente, al abrir sus ojos la oji-rubí pudo entender fácilmente de donde venía aquella sensación, era Cill sonriendo como un bobalicón mientras que acariciaba con suavidad la oreja izquierda de la chica conejo -Diría que claro que son reales, pero mucha gente se ha sorprendido viéndolas o notando mi cola la primera vez, así que puedo entender la curiosidad... aunque he de decir que es poco cortes tocar el cuerpo de una dama sin previo consentimiento de la misma...- dijo de forma un tanto solemne antes de proseguir -¿Que harías si resulta que soy una espía de la marina? Podría arrestarte por comportamiento indebido y piratería, fácil y rápido- afirmo mientras sonreía amenazantemente antes de soltar una carcajada -Es una pena que no lo sea.- culmino mientras veía a los ojos a su interlocutor.

Sin embargo a pesar de las bromas y comentarios la coneja de pelo blanco seguía allí presente sin haber hecho ni un solo gesto para que el pirata dejase de tener su oreja disponible para acariciarla con suavidad, ambas orejas cayeron en un gesto natural cuando el pirata se apartó dejando desatendida la parte animal de Hiiragi -Excelente, me alegra que aceptaras mi invitación.- dijo antes de reformular sus ideas y agregar otra oración -Si lo pasamos muy bien te daré permiso de acariciar un poco más mis orejas de nuevo.- determino con una sonrisa.

La muchacha extendió su mano derecha al joven para agarrarlo de la muñeca y llevarlo a la pista de baile -No te sientas incomodo, solo déjate llevar y yo te guiaré con mis manos o mi voz.- dijo tras ver algo de nerviosismo y un tono rojizo en el rostro del joven, tal vez fuera la bebida o la vergüenza, en cualquier caso ella no tendría problemas en dirigir los pasos.


Aunque se llamase el nido del diablo, el establecimiento donde se encontraban seguía estando en Samba un reino con pasión desbordante por los bailes tanto tradicionales como más modernos, el ritmo movido era lo que más parecía ser popular en aquellos lugares donde la coneja frecuentaba deambular o bailar, quizás porque buscaba tipos específicos de diversión en un ritmo que le permitiera agitarse y sudar con la pasión de los locales. -Venga Cill no tienes que frenar, solo da pasos en mi dirección y aléjate de mí se me pego demasiado, se mi espejo y responde a mi conversación.- dijo mientras sonreía ampliamente mostrando los dientes por la felicidad y emoción.

Con cada paso que daba la coneja de cabello blanca parecía querer saltar de emoción, moviéndose lento para ella pero rápido para quien la viera o tuviera que bailar con ella, se acercaba al pelinegro con movimientos intensos y luego se apartaba para que él fuera quien tuviera que seguirla, alzaba la mano para que él imitase y luego girar bajo los dedos de su compañero de baile antes de ofrecerle la oportunidad de hacer lo mismo.

El ritmo no era constante pues con cada mejora de Cill la oji-rubí subía la presión con emoción de bailar un poco más -Puedes centrarte más en quedarte en los mismos lugares donde dar cada paso mientras yo hago los voleos a tu alrededor también si te estoy sobrepasando por demasiado.- casi que gritó mientras movía los hombros el cuello y todo el cuerpo siguiendo el rimo de la festiva guitarra que mantenía a los que estuvieran el pista en movimiento dándoles el ritmo para elegir si zapatear, bailar o simplemente rebotar en el lugar al son de la fiesta carraspeada de una buena guitarra.


RE: Bailando, platicando y quien sabe que más [Pasado][Cill Blinton] - Cill Blinton - 27-01-2026

La noche comenzaba a bifurcar tomando un camino que gustaba al pirata, lo improvisado y la aventura, la sorpresa y dejarse llevar por su diversión. El ambiente era propicio para que se rompieran los planes y ver simplemente que ocurría. Música, gente bailando, gente buscando gente, gente ahogando penas, gente nadando en alegrías ¿Y la compañía?... La compañía improvisada que la noche había traído era increíble y genial para el pirata, quien nunca había visto a alguien de la raza de la atractiva coneja. Incluso, sintiendo simpatía en la actitud de ella, despertando su interés. Ciertamente a pesar de su actractivo tan exótico, se veía alguien divertida, y eso para Cill era simplemente más que suficiente.

La charla, fluyendo naturalmente, le generaba esa intriga de seguir hablando más, saber que más hay para decir... Los comentarios de la albina, con quizás picardía, quizás complicidad o quizás simplemente simpatía, eran divertidos, al menos para el pirata, aunque quizás también era un poco el efecto del asombro.

Cill no pudo evitarlo, ser él volvió a relucir siendo él mismo, cuando se dio cuenta acariciaba la oreja de la joven con ojos carmesí, mientras sonreía grandemente. Las palabras de la coneja, entre grandilocuentes y geniales habían caído bien al pelinegro que encontraba divertida aquella conversación, sonaba con una seguridad que al pirata le gustaba. La sonrisa de Cill empató la energía y significancia de la de la coneja.
—Pero si no fuera consentido me lo hubieras dicho— comentó riendo levemente. —Seguramente sería muy divertido si fueras de la marina... ¿Una pena? ¿Te gustaría atraparme?— preguntó devolviendo aquella sonrisa pícara y amenazante. —No creo que fuera ni rápidoni sencillo— continuó ahora con una gran sonrisa amable y una seria y profunda mirada en sus ojos, aunque libre de amenazas en ellos.

Cuando se quiso dar cuenta, Cill ya era presa de la mano de Hiiragi, quien tenía atrapado a éste llevándole impune, con libertad total, de esa libertad que contagia, de forma que el pirata solo se dejó arrastrar por ella y le lleve donde quisiera. En medio de la pista, e irónicamente, aunque rodeados por mas gente, un ambiente de conexión más directa. ¿Cómo alguien se sentiría incómodo en dicha situación? —Parece divertido. Me dejo llevar y tu me guías—le repitió sonriente dejándose llevar ya comenzando a hacerle caso.

Las guitarras sonaban adueñandose del lugar, y los ojos de aquella oji-rubí brillaban intensamente mintras su cuerpo comenzaba a ser adueñado por el ritmo y su cuerpo comenzar a fluir danzando libremente de forma grácil. El pelinegro en principio cumplía como podía con los designios de aquella joven, e intentaba ser su espejo, aunque sus movimientos aún eran más toscos que los de ella y a veces ocupaba un pequeño ajuste de su compañwra de baile. ~Se mueve tan libre... Como una espada de un gran maestro~ pensó intentando encontrar aunque sea la más vaga comparación a la fluidez de la danza de su pareja. ~Como la espada...~ siguió pensando mientras intentaba seguirle el paso a Hiiragi, y comenzó a sonreír ampliamente el también, como quien da con el eurecka. Había comprendido que le era más fácil y divertido incluso bailar, hacerlo, vivirlo con los ojos de una danza de espadas, y su destreza natural para aquello comenzó a notarse pues su cuerpo, ahora más relajado, comenzaba a flotar acompañando de manera harmoniosa y fluida a la albina. Incluso atreviendose a arriesgar con hacer gkrar sobre su mano un giro de más, para dejarla ir deslizando su mano por la cintura de ésta, como un limpio corte horizontal en la retaguardia luego de un movimiento evasivo, o como si hubiera replicado el movimiento de otra pareja que se entregaron a la danza también.

En el vaivén de los cuerpos a través del frenético ritmo de aquellas guitarras, tambores, el clima, el ambiente, generaba un espacio entre ellos donde Cill se olvidó un instante de la gente que les rodeaba. —Creo que me gusta esto de bailar— le dijo sonriendo con complicidad y contento de empezar a entender como era a su propia manera, además de disfrutar de su compañía, mientras la tomaba en uno de los gkros para dejarla ir, luego traerla aún tomada de la mano y hacerla volver para quedar frente a frente aus rostros y ahí aprovechar para haberle dicho lo dicho y echando a reír sutilmente, con una sonrisa se alejó unos pasos hacia atrás señalandola con un dedo indicándole que viniera con él y vuelva a acercarse, a desafiarla a ella.

¿Qué hacía? No tenía idea, pero lo que si tenía en seguro era que le gustaba esto, aunque de curiosa manera encontrara la forma de adaptarse a bailar, el resultado estaba. —¿Y ahora a donde te sigo coneja blanca?— preguntó entre risas de forma inocente mientras acompañaba sus movimientos.


RE: Bailando, platicando y quien sabe que más [Pasado][Cill Blinton] - Hiiragi Kaminari - 29-01-2026

El aire en el "Devil’s Nest" se había vuelto una amalgama espesa de humo de tabaco, olor a ron barato y la humedad punzante que emanaba de decenas de cuerpos entregados al frenesí de la danza y tal vez fuera por formar parte de ese frenesí la joven mercante lo disfrutaba. Hiiragi sentía cómo el calor del local se adhería a su piel, humedeciendo el vello blanco que nacía en sus hombros y descendía hasta sus codos, mientras sus orejas de conejo se agitaban con espasmos rítmicos, captando cada nota rasgada de la guitarra que dominaba la estancia. La peliblanca soltó una carcajada llena de vitalidad al notar el cambio drástico en los movimientos de Cill; aquel hombre, que apenas unos minutos atrás tropezaba con sus propios pies, ahora se desplazaba con una fluidez técnica que le resultaba sorprendente.

La Humink se dejó llevar por el giro que el pirata le propuso, sintiendo el roce de su mano por su cintura antes de ser lanzada hacia afuera y atraída de nuevo con un tirón firme. Sus ojos rubíes brillaron con una chispa de análisis comercial mientras estudiaba la nueva postura de su compañero; Cill ya no bailaba como un aprendiz, sino que marcaba cada paso con la precisión de un espadachín ejecutando una serie de estocadas invisibles, claro que eso no era exactamente a lo que ella estaba acostumbrada a la pista de baile pero era algo nuevo y divertido de compartir. Aquel momento de despertar y brillar mental del pelinegro no pasó desapercibido para ella, quien disfrutaba de la armonía que ahora compartían en la pista, donde el blanco de su pelaje y el negro de la cabellera de él se mezclaban en un torbellino de contrastes cuando sus cuerpos se acercaban lo suficiente entre paso y paso de baile.

-Parece que has encontrado un lenguaje que tus pies entienden mucho mejor que mis instrucciones, Cill o tu eres un excelente aprendiz o mis habilidades como maestra de baile son mejores de lo que yo esperaba.- comentó la joven con una sonrisa traviesa mientras sus orejas se orientaban hacia el rostro del pirata, enfocando toda su atención en sus gestos. -Esa forma de moverte... es casi como si estuvieras trazando mapas con los pies o cortando el aire con cada giro. Me gusta, tiene un filo que no esperaba encontrar en un pirata tan sonriente de cabello desarreglado, espero que no te ofenda superar las expectativas de esta coneja.- agregó, dejando que su cola de conejo realizara un movimiento rápido de satisfacción mientras se acercaba de nuevo a él tras el desafío de su dedo índice.

Se colocó frente a frente, dejando que la música fluyera a través de su cuerpo esbelto de un metro setenta, permitiendo que la adrenalina del baile hiciera que su corazón de conejo bombeara con esa fuerza que tanto le gustaba sentir. El sudor perleaba su frente, bajando por su cuello y desapareciendo bajo el borde de su ropa, pero Hiiragi no parecía dispuesta a detenerse a menos que fuera necesario. Sin embargo, su curiosidad por el hombre que tenía delante empezaba a competir con su deseo de seguir saltando.

-¿A dónde me sigues? A donde el viento nos lleve, aunque por ahora mis pies se preguntan si prefieres seguir gastando la madera de esta pista o si el pirata tiene sed de algo más que movimiento.- dijo la peliblanca, ladeando la cabeza con ese gesto tan suyo que hacía que una oreja cayera perezosamente mientras la otra permanecía erguida antes de también caer más lentamente. -Podemos volver a la barra y dejar que la garganta se refresque un poco mientras me cuentas cómo un hombre que baila como si blandiera un arma terminó acariciando las orejas de una "posible espía" de la Marina. Tengo un interés meramente profesional en saber qué clase de historias guarda un tipo tan peculiar como Tú.- sentenció con una mirada cargada de picardía y una seguridad que rozaba la provocación, probablemente porque era en cierto sentido una provocación.

Para Hiiragi, el baile era una forma de conocer un fragmento del alma de las personas, pero las palabras eran la moneda con la que ella realmente comerciaba. Estaba deseosa de escuchar anécdotas de mares lejanos y aventuras prohibidas, algo que solo un pirata con esa mirada podría ofrecerle. -La elección es tuya, navegante de tabernas. ¿Seguimos siendo el espectáculo de la noche o nos retiramos a conspirar entre vasos de ron y cerveza?- concluyó con una risita, esperando ver si Cill prefería la acción física o el intercambio de palabras en la penumbra de la barra.