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[Social][Pasado] ¡Novatos entrometidos, a formar! - Versión para impresión

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[Social][Pasado] ¡Novatos entrometidos, a formar! - Akira Raito - 03-01-2026

Día 41 de Invierno, Año 16
 
La manera en la que se habían marchado de aquel bar hacía unos días tanto Akira como su compañero les trajo alguna que otra bronca por parte de sus superiores una vez llegaron al cuartel. No había un día que no se los cruzaran por los pasillos que les volvieran a recordar la importancia de actuar con cautela, y más aún cuando todavía desconoces contra quien te enfrentas. Si bien era verdad que sabían la dirección del bar y que nada bueno podía cocerse allí dentro, sí que había algún que otro civil que simplemente había salido a cenar con su pareja o amigos y que se había llevado unas buenas piñas por parte de su compañero crustáceo…
 
Y como bien este le avisó al rubio, los dos se la iban a cargar porque eran un equipo. ¡Y qué manera de ser equipo! Habían salido tan victoriosos que hasta estaban a punto de asignarles a una división, por fin.
 
Akira regresaba a las habitaciones de nuevo con una nota escrita por aquel oficial tan malhumorado que no dejaba de recordarles lo “mal” que habían actuado aquella noche. El pobre Armando, el dueño del bar, aquel que le escupió a Akira a la altura de los pies, se acercaba al cuartel día y noche exigiendo que las tareas de reconstrucción aligeraran, que estaba perdiendo dinero. Y tenía toda la razón del mundo.
 
Alguna que otra vez Akira se había acercado al bar a ayudar a recolocar las maderas de las paredes y a clavar algún que otro clavo para reparar las sillas y las mesas. Era una tarea que le estaba empezando a resultar agradable, quien iba a decirle al rubio que además de navegante iba a despertar curiosidad no solo por el mar sino también por la madera. Lo pensaba en frío y, aunque su compañero Juan fuera un manitas, nadie mejor que Akira podría conocer las necesidades de un barco, y más ahora si estaban a punto de asignarles un número de división.
 
Con la nota en la mano, entró en la habitación de su compañero tras dar un par de golpes en la puerta, levantando la nota en alto tan pronto abrió la puerta, sin esperar respuesta de su compañero. Ya habían comido y probablemente se encontraba durmiendo la siesta, ya que sabía que no estaba de servicio—. ¡Reasignación por méritos! ¡Destinatarios: Soldados Sebastián, Raito, Enji y Birkisson! ¡Observaciones: El comando reconoce el desempeño excepcional y la ejecución exitosa de objetivos bajo presión crítica! ¡Resolución: Se aprueba el ascenso operativo! ¡Nueva unidad: División número 93! —se lanzó corriendo a abrazar a su compañero mientras daba saltos de alegría.

Contenido del comunicado



RE: [Social][Pasado] ¡Novatos entrometidos, a formar! - Juan Sebastian - 03-01-2026

El frío hacía mella en los cuerpos, pero afortunadamente este día dio algo de tregua, el sol brillaba y no soplaba aire, lo que lo hacía mucho más llevadero. La misión había sido un éxito, pese al empeño de nuestros superiores en lo contrario. Con Diosdado fuera de escena, seguro que habría algo de paz en Baterilla. Los detalles eran poco más que eso, detalles, una puerta rota...Todo el bar destrozado...Algún civil que se vio envuelto en la acalorada disputa... 

El chivato de Armando seguía armando alboroto en el cuartel pese a nuestros esfuerzos puestos en la construcción, Akira había demostrado tener buenas habilidades trabajando la madera, una vida entre barcos y mareas al final se hacía notar. Yo por mi parte, ayudaba cada vez que tenía un hueco con las barandillas y cubertería que se había roto. Apreciaba mucho que Akira compartiese la responsabilidad de lo ocurrido, sabía perfectamente que la había cagado al perder la cabeza en el calor del momento, pero una bronca repartida con un amigo pesa menos.

La comida transcurrió con normalidad, después de tanto tiempo había forjado una gran amistad con Akira y el tiempo con el siempre era tiempo que disfrutaba enormemente. Por fin tenía una tarde libre, sin tener que ir a ayudar al del bar o patrullar por la isla. Tenía clarísimo mi plan para lo que quedaba de día, mantita y a dormir, o eso pensaba... Cuando ya estaba apunto de conciliar el dueño alguien tocó la puerta, me incorporé para abrir mientras pensaba —Por favor que no sea el teniente, por favor que no sea el teniente...— Pero antes de que me diese tiempo a levantarme, la puerta se abrió, di un suspiro de alivio al ver que se trataba de Akira, pero aún no bajé la guardia, podía venir mandado por un superior para mandarnos a hacer tareas extraordinarias o algo por el estilo.

Me dispuse a contestarle, pero antes de que me diese tiempo a abrir la boca empezó a leer una nota que sostenía en alto, como un notario que lee un documento de suma importancia. —¡¿División 93?!— Dije en voz alta mientras daba saltos de alegría junto a Akira, —Esos cascarrabias solo saben dar sermones, pero no lo habremos hecho tan mal después de todo—por fin nos aceptaron lo que llevábamos tanto tiempo pidiendo, esto abría nuevos horizontes para nosotros, principalmente porque, como división, tendríamos más libertad de actuación por el mar. Una ves disipada la euforia ambos nos sentamos en la cama, mirando más detenidamente el papel —Las divisiones deben ser mínimo de tres, así que asumo que ellos son nuestros compañeros, Enji y Birkisson. Un grupo de cuatro eee... Me trae recuerdos— Con la emoción de la noticia ya no podía volver a dormir, así que me quedé con Akira en la habitación, fantaseando sobre el futuro de lo que ahora si que sería nuestra división


RE: [Social][Pasado] ¡Novatos entrometidos, a formar! - Sigrid Birkisson - 04-01-2026

Sigrid se encontraba en el Ala Médica de la base de la Marina en baterilla, ocupando una de las mesas reforzadas junto a la pared, revisando los informes médicos de los pacientes que había atendido durante este día mientras aún llevaba puesto el uniforme blanco de servicio, manchado aquí y allá por rastros de yodo y sangre seca que no había tenido tiempo de cambiar. A su alrededor, el ala estaba viva con el murmullo constante de heridos en recuperación, enfermeros cruzando pasillos y marines rasos como ella entrando y saliendo sin ceremonia alguna, porque aquel era el lugar donde nadie importaba por rango sino por resistencia.

Sigrid seguía siendo una soldado raso, el escalón más bajo de la Marina, y eso se notaba en cada detalle, no tenía despacho, no tenía asistente, no tenía más autoridad que la que se ganaba con el cuerpo y las acciones, y aun así, trabajaba con una sonrisa amplia y sincera, ayudando a quien lo necesitara sin preguntar demasiado. Fue en ese ambiente cotidiano, casi humilde, cuando un caracol mensajero mecánico se activó con un chasquido metálico, proyectando el comunicado oficial con letras frías y formales que contrastaban brutalmente con la calidez humana del lugar, y Sigrid alzó la vista al escuchar su apellido, ladeando la cabeza con curiosidad genuina mientras leía cada línea con atención honesta, sin entender del todo al principio lo que aquello implicaba.

A medida que avanzaba en el comunicado, sus ojos azules se abrieron un poco más, la sonrisa se congeló apenas un segundo y luego regresó, más grande, más luminosa, casi incrédula, porque aquellas palabras no hablaban de castigo ni de rutina, sino de reconocimiento, de méritos, de hazañas realizadas bajo presión crítica, de talento genuino que la Marina se negaba a desperdiciar, y aunque el texto era impersonal y rígido, Sigrid podía sentir el peso real de lo que significaba, quedaban relevados de sus obligaciones actuales, ascenso operativo inmediato, nueva unidad, despliegue inmediato. División 93. Mar del Sur. “Bienvenidos a la verdadera Marina”. El caracol se silenció y durante un instante Sigrid permaneció inmóvil, sentada, procesándolo todo con una honestidad casi infantil, hasta que una risa grave y excéntrica brotó de su pecho sin que pudiera evitarlo. —VIKYKYKYKY—resonó en el ala médica, haciendo que varios pacientes y enfermeros voltearan a mirarla con sorpresa.

—¡¿De verdad?! —exclamó en voz alta, llevándose una mano enorme al pecho— ¡Oh, mamá…! —añadió sin pensar, con los ojos brillándole de emoción, porque no era un ascenso elegante ni un rango alto, pero era una oportunidad, un reconocimiento que no se escondía detrás de libros o teorías, sino de acciones reales, de trabajo duro, de sangre y sudor compartidos con otros soldados rasos como ella.

No perdió el tiempo. Sigrid se puso de pie de un solo movimiento, el banco protestó bajo su peso y el suelo vibró levemente cuando dio el primer paso, ya guardando dejando de lado los documentos y arrancándose el uniforme médico para dejar al descubierto el habitual de la Marina, ajustándolo con rapidez torpe pero decidida. —¡Perdón! ¡Gracias! ¡Sigan respirando! —dijo a modo de despedida general, señalando a los pacientes con una sonrisa enorme mientras salía casi corriendo del ala médica, inclinándose para no golpear puertas ni marcos, avanzando por los pasillos con una energía contagiosa y ruidosa que anunciaba su paso mucho antes de que su figura gigantesca apareciera.

Tenía nuevos compañeros, nuevos camarotes, una nueva unidad, y aunque seguía siendo una soldado raso en esencia, su corazón latía como si acabara de recibir la invitación a algo grande, algo real, algo que pondría a prueba todo lo que era, su fuerza, su honestidad, su fuego vikingo y su deseo genuino de impartir justicia con una sonrisa. Mientras preguntaba a quien se cruzara por el camino dónde estaban los camarotes de los demás soldados de su división, Sigrid no podía dejar de pensar que, pasara lo que pasara a partir de ese momento, estaba lista, y que la verdadera Marina, esa de la que hablaba el comunicado, iba a escuchar su risa mucho antes de verla llegar.

Al encontrar el lugar que le habían indicado su primer pensamiento fue tocar la puerta antes de pasar pero con su primer golpe a la puerta la misma terminó rota en su puño. —VIKYKYKY! SOY SIGRID BIRKISSON Y SERÉ LA MÉDICA DE LA DIVISIÓN 93— dijo, casi gritó mientras sostenía un pedazo de puerta en su mano.


RE: [Social][Pasado] ¡Novatos entrometidos, a formar! - Enji - 04-01-2026

—División 93, eh…

Enji sostenía la nota en una mano y se rascaba el cuello con la otra. Llevaba media hora sentado en la rama de un viejo árbol a las afueras del cuartel, pendiente del gran portón principal y de las caras que entraban y salían del edificio. Contó una miríada de soldados de espaldas rectas, chalecos y sudaderas, que eran esclavos del apremio. Caminaban presurosos, daban pasos largos y movían los brazos con la rigidez de las manecillas de un reloj, como si llevasen media hora de demora en la vida. Por otro lado, alguna chaqueta colgada en los hombros delataba a un rango superior, muchos más sosegados y pacientes en el andar. Ellos parecían convencidos de tener media hora de ventaja para llegar donde sea. Las cicatrices eran un puente entre ellos. Todos tenían alguna y su cantidad, tamaño o gravedad no parecía estar atada al rango. Así como había sargentos con una marca en el labio, había otros con la cara dividida a la mitad por lo que parecía ser la huella de una garra animal. Así como había soldados con un pie de madera, había otros con el rostro impoluto y la mirada brillante, arrogante e inocente.

¿Cuántos rangos debía de escalar para poder quedarse tirado en su despacho y que otros corrieran por él?

O cuántos hacían falta para tener un despacho.

Se había fumado el último cigarro de la cajetilla hacía cosa de veinte minutos. Veinte minutos de abstinencia. Veinte minutos de mover el pie y frotar la yema de sus dedos, inquieto. Necesitaba un poco de alquitrán en los pulmones y otro poco de veneno en la lengua para calmar esa ansiedad silenciosa. Saborear humo para pasar la noticia y todo lo que conlleva la formación de una unidad.

—¿A qué vendrá todo esto, Ford?

El pequeño gato se asomó desde su hombro. Era blanco con brillantes ojos celestes y tenía unos lentes de sol —sí, lentes de sol—, haciendo equilibrio sobre el puente de su nariz. Tras desperezarse echó un vistazo a la nota mientras sus patas se movían sobre el hombro de Enji, amasando.

Al cabo de unos segundos, Ford maulló.

Enji asintió, pensativo.

—Sí, puede ser —dijo—. Tiene algo que ver con esos bastardos de la División 117. Hijos de puta, hasta tienen un número más alto que el mío.

Arrugó el papel hasta convertirlo en un bollo y lo arrojó al suelo. Se descolgó de la rama, enganchó el chaleco marine al cinturón de sus pantalones y se dirigió a los barracones. Había leído los nombres de sus compañeros. Akira, Juan y Sigrid. Eran cuatro en total. Exactamente igual que la división que lo asistió —muy a su pesar—, en ese último encargo.

Llegó a los barracones y preguntó por los nombres impresos en su nota. La mujer, Sigrid, debía estar en el ala médica, y, según lo que le informaron, alguien había visto a Akira dirigirse a la habitación de Juan.

—¿Y como carajos encuentro la habitación de Juan?

—Tú ve hacia el escándalo y los encontrarás.

Fue la última indicación que le dieron.

Enji se colgó el chaleco en el hombro derecho y acarició a Ford en su hombro izquierdo mientras caminaba por los pasillos del barracón, mirando los nombres impresos en cada puerta. José, Roberto, María; avanzó poco más de cinco metros y perdió el tiempo leyendo tres nombres cuando el sonido de un golpe seco se hizo eco en el pasillo.

PRRACK.

¿Se acababa de romper algo?

Provenía del sur.

“ Ve hacia el escándalo. ”

Y allí se dirigió.

Finalmente encontró la puerta que buscaba —con el nombre de “Juan Sebastian” escrito en ella—, incrustada en el puño de una gigantesca mujer de largos cabellos colorados. Enji se paró unos metros antes, bajó a Ford de su hombro y sonrió. A la vez, una sustancia violácea empezó a secretar de sus manos, brazos, hombros, pecho y espalda.

—¡Oi!

La figura del pequeño hombre —pequeño al lado de sus compañeros de cinco metros—, llegó a la habitación unos segundos después de Sigrid. Toda su ropa se había disuelto en el líquido que parecía brotar de su cuerpo. Estaba desnudo, aunque la cantidad de veneno que brotaba de él había formado una gruesa capa que cubría su desnudez. La única prenda que había sobrevivido era su gorra blanca con el símbolo de la marina.

—¿Está es la sala de reunión de la división 93? —preguntó mientras se sacaba la gorra y tomaba la cajetilla de cigarros y el mechero que tenía debajo, escondidos entre sus cabellos blancos.bSacó un cigarro y lo encendió frente a sus nuevos compañeros—. Soy el sargento Enji, El Azote del Mar Negro, y seré su líder a partir de hoy —dijo y sonrió cuán ancho podía sonreír—. ¿Quién de ustedes, pelmazos —y señorita—, me hará un café?


RE: [Social][Pasado] ¡Novatos entrometidos, a formar! - Akira Raito - 06-01-2026

Los saltos de Akira y de su compañero no podían ser de otra cosa que alegría y emoción, por fin habían conseguido ser asignados a una división y no solo eso, los habían asignado juntos en la misma. Por un momento se le cruzó Develio por la mente, pero fue un pensamiento rápido que casi no tuvo tiempo de atrapar. Toda división necesitaba un médico, y seguramente alguno de esos nombres de compañeros a los que aun no les ponía cara fuera uno, pero el recuerdo de su amigo el gigante y de su trágico final en el muelle le hizo, de algún modo, volver a poner los pies en la tierra—. ¡Lo hemos hecho más que bien amigo, fíjate en la nota! —volvió a enseñarle el comunicado a su compañero, señalándole la parte en la que decía "desempeño excepcional".

—Si… Parece que cuatro es el escuadrón ideal… Espero que no les pase nada o que desaparezcan… —y en ese momento, ya no solo su antiguo compañero gigante, sino también aquella mujer medio caballo que les dijo que se uniría a la Marina le vino a la mente. Pero de nuevo, fueron un par de pensamientos tan rápidos que ni siquiera tuvo tiempo de atrapar en su mente, estaba demasiado emocionado con la nueva división, que ahora era momento de pensar en él y en sus nuevos compañeros, no en lo que se habían quedado por el camino.

Sin previo aviso, un puño atravesó la puerta de la habitación de Juan, dejando a Akira con la vista clavada en la puerta, que estaba siendo sujetada por una mujer enorme, de más de cinco metros de altura. Los ojos de Akira se abrieron como platos—. Wow… ¿Todos los gigantes son médicos? —le susurró a Juan, seguro que no se había olvidado de su antiguo compañero de once metros que también tenía especial interés en la medicina.

—¡AKIRA RAITO SEÑORITA, CON GUSTO, YO SERÉ EL NAVEGANTE! —le devolvió la emoción mientras de un salto se subía a la cama de su compañero y se colocaba ambas manos sobre la cintura, con posición de héroe y le mostraba los dientes en una amplia sonrisa. Teniendo en cuenta la altura de Juan y la altura de Sigrid, el pequeño humano era un moco al lado de los dos, si el tercero de sus compañeros también medía más de tres metros, sin duda iba a sentirse como una pulguita entre tanta gente alta.

De pronto, el último integrante apareció en escena. Este chico sí que no era mucho más alto que Akira, aunque se le veía algo flacucho para sus casi dos metros de alto, tenía el pelo blanquecino, varias cicatrices y estaba… ¿Desnudo? Preguntó por la División 93, por lo que sería el cuarto tripulante del grupo.

—Tío… Qué te pasa en el cuerpo, qué es eso morado… —ignoró por completo la petición de un café y su afirmación de que era sargento. Akira sabía perfectamente que era otro soldado como el resto de ellos tres, quizá a Juan o a Sigrid podría engañarlos, pero el rubio tenía el comunicado en la mano, de no hacía más de una hora y había dejado claro el rango que tenía Enji. Si había ascendido, había sido después de que le dieran la nota.

Intuía que iba a ser alguien divertido por la afirmación que acababa de hacer, y esa confianza con la que había intentado colársela para que hicieran lo que él decía había sido admirable, pero Akira estaba más preocupado en lo que brotaba de su cuerpo que otra cosa—. ¡Te está deshaciendo la ropa! —se acercó a un palmo de distancia, observando con curiosidad sus hombros y como no dejaban de secretar aquel extraño líquido.



RE: [Social][Pasado] ¡Novatos entrometidos, a formar! - Juan Sebastian - 06-01-2026

Una vez dispersada la euforia, Akira mencionó lo ideal que es un equipo de cuatro —Es bastante cómodo para poder combinarnos, y los suficientes para no vernos tan abrumados por los números, lo de aquel bar fue un jaleo...— No podía evitar fantasear sobre quienes serían nuestros nuevos compañeros —¿Crees que alguno de los dos será un cangr-— De repente un puño atravesó la puerta, dejándola destrozada. Se trataba de una chica muy alegre y escandalosa, con enorme, bastante más grande que yo, siempre era agradable no sentirme el grandullón del grupo. Su nombre era Sigrid, y sería la médico del grupo, siempre era agradable contar con uno, seguro que me acabaría haciendo falta... 

Akira se presentó y subió a mi cama, reduciendo considerablemente la brecha de tamaño entre los tres, le observé detenidamente, intentando calcular la altura que ganaba al estar subido en la cama mientras se presentaba a nuestra nueva compañera y una vez terminó imité su posé, con mis brazos en jarra sobre mi cintura —¡¡Juan Sebastián a tu servicio!! Soy Manitas, mucho gusto— Intenté igualar la intensidad de volumen de mis dos compañeros, parece que sería sencillo llevarnos bien —¿Las puertas de hoy en día no son muy frágiles? Ya no hacen puertas como las de antes...—

Antes de que me diese tiempo a pensar en nada más el compañero que faltaba se presentó. Pero para mi sorpresa no era un compañero más ¡Era un sargento! Claro no lo había pensado, si éramos una división, lo lógico era que nos asignen a alguien de alto mando como superior... Su nombre era Enji y lo único que impedía ver sus genitales era una capa morada y viscosa que supuraba de su cuerpo. Sin dudar ni un instante, adopté una posición recta y realicé un saludo militar —¡Sargento pervertido! ¡Juan Sebastián presente, señor!— Pensé por un momento en las palabras que salieron de mi boca y, para no perder la costumbre, la había cagado ¿Cómo se me ocurría decirle pervertido a un sargento? Pero bueno, una regañina más que menos, tampoco sería para tanto —Enseguida le traigo su café—. Cuando Akira se dirigió a él, le miré sorprendido, no solo seguía subido en la cama mientras le hablaba y se refirió a él como "Tío" Intenté hacerle gestos, pero había enloquecido —Claro esto tiene que ser su venganza, si compartimos la bronca del incidente del bar también compartiremos esta...Es su venganza...—

Todos estos pensamientos pasaron a un segundo plano cuando Akira se acercó al sargento para observar la sustancia que salía de su cuerpo —Es viscosa...— Entonces procedí a tocarla y la sensación fue como si decenas de avispas te picasen en un mismo punto —¡AAAHH AHHHH! DUELE JODER DUELE!— Mientras daba tumbos por la habitación quejándome del dolor tropecé cayendo encima de la cama y rompiendo el soporte del colchón —¡Auch! Mi cama...— Justo en ese entonces uno de los superiores apareció en mi puerta, o lo que quedaba de ella... —¡División 93! ahora tenéis asignada una hora diaria para la realización de ejercicios de grupo. Empezáis en 5 minutos, id marchando— Esto era ciertamente conveniente, si fuésemos a estar cinco minutos más en mi habitación esta no resistiría.


RE: [Social][Pasado] ¡Novatos entrometidos, a formar! - Sigrid Birkisson - 09-01-2026

No tardó mucho en llegar alguien más a la habitación, completando por fin el grupo; los cuatro miembros de la División 93 estaban reunidos. Sigrid, todavía con la emoción del comunicado latiéndole en el pecho, asumió de inmediato que todos compartían el mismo rango, hasta que el recién llegado se presentó con una seguridad particular, anunciándose como Sargento Enji, acompañado de un apodo grandilocuente que sonó más a leyenda exagerada que a presentación formal. La sorpresa no terminó ahí. Sin previo aviso y por razones que a Sigrid le resultaron tan incomprensibles como innecesarias, parte de la ropa del hombre comenzó a deshacerse como si hubiera sido víctima de algún efecto extraño o una demostración tan absurda como imprudente.
 
Aunque Sigrid tenía cuerpo y alma de vikinga, seguía siendo una mujer, y su reacción fue completamente instintiva. Un grito resonó en la habitación, corto y potente, seguido de un movimiento tan rápido como contundente: su puño impactó de lleno contra Enji antes siquiera de que pudiera explicar qué estaba ocurriendo. El golpe fue limpio, directo, y mandó al sargento a volar hacia el interior de la habitación, estrellándose contra el mobiliario con un estruendo que hizo temblar las paredes.
 
—¿PERO QUÉ DEMONIOS CREÍAS QUE ESTABAS HACIENDO?— exclamó Sigrid, con el corazón aún acelerado y el ceño fruncido, mientras recuperaba la postura y se plantaba firme en el suelo. No había malicia en su ataque, solo reflejos, protección y una honestidad brutal que no conocía filtros. Si aquello era una bienvenida a la “verdadera Marina”, como decía el comunicado, entonces estaba claro que la División 93 no iba a ser aburrida y que Enji acababa de aprender, de la forma más directa posible, que había límites que no debían cruzarse delante de una buccaner con sentido del deber. —SOY UNA DAMAAAAA— exclamó nuevamente la vikinga tapando su cara con absoluta vergüenza.

[Imagen: 2wvh89f.png]
 
No pasó mucho tiempo antes de que una presencia más pesada se hiciera notar detrás de ellos. Un superior se plantó en la entrada de la habitación con la autoridad suficiente como para cortar cualquier explicación pendiente, anunciando con voz seca que a la División 93 se le había asignado una hora completa de entrenamientos físicos, que estos comenzarían en cinco minutos exactos y que debían marcharse de inmediato si pretendían llegar a tiempo.
 
Aquello bastó para devolver a Sigrid al eje del deber sin necesidad de más palabras, giró el torso, miró al sargento Enji todavía recuperándose del impacto y, con una honestidad que no sabía ocultar ni aunque quisiera, inclinó un poco la cabeza. —Lo siento— dijo sin rodeos, sin excusas ni adornos, porque pedir perdón también era parte de la justicia que defendía. Luego alzó la vista hacia el resto de su nuevo equipo, la sonrisa amplia regresando a su rostro como si nada pudiera apagar aquel entusiasmo recién estrenado. —Les deseo mucha suerte— añadió con un brillo casi infantil en los ojos, no como una burla, sino como una promesa implícita de que iba a darlo todo. Sin esperar respuesta, giró sobre sus talones y comenzó a caminar en dirección al patio de entrenamiento, cada paso resonando con fuerza y determinación, lista para demostrar, desde el primer minuto, que su lugar en la División 93 no era un error ni una casualidad, sino algo que se habia ganado por sus propios logros.


RE: [Social][Pasado] ¡Novatos entrometidos, a formar! - Enji - 09-01-2026

Se plantó delante de sus nuevos compañeros de división y, uno a uno, los inspeccionó. De arriba abajo, escrutó primero al más llamativo de los tres: el gyojin. Alto, fuerte, rojo. Después estaba el rubio, cuya estatura rivalizaba con la suya entre los más bajitos de la división. Aunque, para ser justos, no se trataba de que ellos fueran pequeños, sino que sus otros dos compañeros eran enormes. Entre ellos, la pelirroja que había destrozado la puerta. Un grupo variopinto como poco, variado en razas, tamaños, complexiones y hasta géneros. ¡No se veían tantas mujeres en la marina como le gustaría! Tener a una en su división se podría considerar todo un golpe de suerte.

Pero ese golpe lo sentiría un poco más adelante.

—¿Qué? ¿Nunca viste el poder de una Fruta del Diablo? —Se cruzó de brazos y su arrogante sonrisa creció—. Esto que ves me valió el apodo de “El Azote”. Un solo toque, por mínimo que sea, puede significar la muerte para cualquiera.

Y no terminó de explicar las propiedades de su veneno cuando Juan, el gyojin, se acercó y, curioso, tocó el viscoso manto que secretaban sus hombros.

Enji puso los ojos en blanco y trató de darle un manotazo en el dorso de la mano, pero falló.

—¡Hijo de puta! ¡¿quieres morir?! —estalló mientras Juan se retorcía de dolor, sufriendo las consecuencias de entrar en contacto con el veneno de su akuma no mi—. ¡No queda de otra! Tendremos que amputarle la mano antes de que la infección se propague. ¿Quién tiene una espada? ¡Rubiecito, ayúdame! ¿Y donde carajos está mi…?

Y, entonces, por fin, el golpe de suerte llegó. Un golpe firme y seco. Impactó en su espalda baja y Enji, que no se lo esperaba para nada, arrugó la cara en un gesto de dolor sumamente exagerado. Lo próximo que sintió fue el tacto frío de la pared, el crujido de un escritorio que no soportó su peso y el ardor de las astillas clavándose en su cuerpo. Todo un escándalo. La habitación del pobre Juan había sido la principal —y primera—, víctima de la recién estrenada división.

Se levantó de un salto, la vena de su frente inflamada como picadura de abeja, pero, justo cuando estaba a punto de despotricar, un superior apareció en la puerta. Enji tuvo que morderse la lengua y escuchar de brazos cruzados, plagado de raspones. Tiempo que aprovechó, además, para inspeccionar a la pelirroja con mayor detenimiento.

«Mierda —pensó—, está buena»

Ya le había perdonado el golpe.

—¡Bueno! Parece que tenemos trabajo. Y por “tenemos” me refiero a “tienen” —dijo, nada más partir su sargento—. El rojo es Juan Sebastian, tú, grandota, debes ser Sigrid, y… bueno, por descarte, tú eres Akira, rubiecito. —Señaló a cada uno mientras se dirigía a la puerta. Salieron al pasillo y se dirigieron al patio de entrenamientos—. Hagamos esto rápido, ¿quieren? Díganme qué hacen. Como pelean. Sus especialidades. ¡El rojo se ve duro! Seguro resiste bien los golpes. ¿El resto?

Forzó ligeramente las piernas para caminar por delante, con la mirada puesta en el camino. El veneno, llegados a ese punto, había terminado de consumir su ropa. Enji caminaba, en efecto, desnudo, y con el culo blanco y pomposo saludando a sus nuevos compañeros.


RE: [Social][Pasado] ¡Novatos entrometidos, a formar! - Akira Raito - 11-01-2026

Aquel variopinto grupo de marines de tamaños y apariencias tan distintas no iba a dejar indiferente a nadie, sin duda la División 93 iba a ser el comienzo de grandes cosas. Ya no solo importaba que las misiones les salieran bien o mal, sino que hablaran de ellos, y eso estaba claro que lo iban a hacer. No había más que echar un rápido vistazo para ver que entre ellos no pegaban ni en pintura, pero eso sí, las risas las iban a tener aseguradas.

Akira se encontraba a un palmo de aquel hombre de cabello blanquecino, respirándole casi en la nuca y observando aquello morado que le brotaba del cuerpo, algo que podría incomodar a cualquiera dada la escaza confianza, pero sentía demasiada curiosidad que casi estuvo a punto de tocarlo. Casi. Ya que Juan se le adelantó y con cara de dolor, agonía y sufrimiento, empezó a destrozar parte de su habitación.

—¡¿Cómo que si quiere morir?! ¡¿Amputar?! —Akira adoptó rápidamente una posición defensiva tensando el cuerpo. Aquel que se hacía llamar sargento había infectado de a saber qué a su amigo crustáceo y estaba a punto de morir si no le cortaban la mano—. ¡Sigrid, tú eres médica, haz algo! ¡Se muere! ¡Y tú, qué es eso que te sale del cuerpo! ¡Contesta! ¡¿Es veneno?! —señaló a a Sigrid y a Enji a medida que iba refiriéndose a ellos, casi llorando por su amigo Juan y su posible muerte.

A Juan se le había quedado la zona más roja que de costumbre, que ya era difícil, y casi de manera instintiva, Sigrid mandó a tomar vientos al cuarto integrante del grupo. De pronto, un puño más grande que el rubio atravesó la habitación. Por un momento, Akira pensó que el golpe que le dio la mujer al nudista fue por haberle hecho daño a Juan, ya que apenas le dio tiempo a avisarle de su voluntad de "morir" cuando se llevó aquel buen puñetazo de la mujer gigante. El puño de la chica pelirroja era del tamaño del “sargento” Enji y le hizo volar al interior del cuarto de Juan.

La escena era la siguiente: un grupo de marines recién asignados a una división, en la que uno estaba encajado en el mueble de la cama, rota, y otro encajado en el escritorio, también roto. Akira miró a Sigrid casi partiéndose el cuello y luego regresó la vista al resto de la habitación. En apenas un segundo habían destruido todo el mobiliario.

—Madre mía… Empezamos bien… Como esto siga así vamos a necesitar un buen carpintero para arreglar el barco, ¿tenemos barco? —expresó mientras se daba una leve palmada en la frente y ladeaba la cabeza de izquierda a derecha, expresándole a sus compañeros que iban a necesitar cambiar esta manera de comportarse si querían ser tomados en serio… Aunque la verdadera pregunta era, ¿de verdad querían ser tomados en serio?

Esto lo terminó de confirmar el que se hacía llamar sargento, el hombre nudista al que a partir de ahora y gracias a la ocurrencia de Juan iba a ser apodado como “el pervertido”. Este hombre se hizo con la vanguardia de la marcha que inició Sigrid en dirección al campo de entrenamiento, y es que acababan de recibir a voces un aviso, por parte de uno de sus superiores, para acudir a los ejercicios de grupo.

—Bueno amigos, vayan contando cuál es su estilo de lucha, si vamos a ser un equipo tenemos que conocernos bien… ¿O prefieren que el entrenamiento sea dándonos de hostias entre nosotros para ver de lo que somos capaces? —pronto le pasó por el lado el hombre desnudo, dejando ver su culo blanco al resto de sus compañeros. Y casi sin pensarlo, Akira a modo de burla le imitó ligeramente, no haciendo nudismo igual que él, pero si bajándose los pantalones y andando con el culo al aire. Todo esto sin que Enji le viera, ya que le seguía a la distancia justa y necesaria para ir colocándose detrás de él y seguir imitándole la gracia mientras miraba a sus compañeros y se reía.

Lo que no pensó fue en que la reacción que tuvo Sigrid podía volver a repetirse, y que probablemente ya no solo quedaría rota la habitación de Juan, sino también cualquier mueble o pared de los pasillos. La pobre había sentido mucha vergüenza de ver a Enji desnudo, pero a fin de cuentas, ella culo también tenía. Este estaba siendo, sin duda, un buen comienzo para la división.



RE: [Social][Pasado] ¡Novatos entrometidos, a formar! - Juan Sebastian - 12-01-2026

El dolor del inicial del veneno se disipó, aunque seguía siendo increíblemente doloroso, era como la picadura de un escorpión Akira se preocupó por mi como de costumbre —Estoy bien estoy bien, solo escuece— El dolor era verdaderamente insoportable, pero no quería que se hiciese un alboroto al respecto. Antes de que me diese tiempo a reincorporarme, pude observar como una figura pasó fugazmente frente a mis ojos, nada menos que el sargento pervertido, que había sido brutalmente impactado por Sigrid —Mi escritorio...—  Sigrid tenía razón, había que guardar las formas delante de una dama, una dama bastante fuerte y temperamental, pero una dama. 

Akira preguntó por el Barco, era algo que me preguntaba desde que hablamos hace tiempo sobre hacer una división —No tenemos barco, el teniente me comentó que no podían darle esos recursos a todas las divisiones que se formaban. Ya nos buscaremos la vida jajaja— Era algo que teníamos que tener en mente sin un barco en el futuro no podríamos ir a ningún sitio formalmente como división —Podríamos juntar dinero entre todos, a ver...— Empecé a hurgar entre los restos del escritorio que había roto Enji con su cuerpo desnudo en busca de mis ahorros —cincuenta, setenta, cien... Tengo algo más de cien mil Berris. Aunque no tengo idea de lo que podría costar un barco...—  

Tras el pequeño incidente del veneno o lo que fuese que supuraba el sargento Enji y el nudismo, pusimos rumbo a la zona de ejercicio. —Yo soy un cangrejo-tortuga, comí la fruta Kame Kame, aguanto mucho, golpeo fuerte— Iba caminando al lado de Sigrid mientras Akira y Enji se adelantaban y mostraban sus pomposos traseros con la libertad de un corcel que corre por las llanuras  —JAJAJAJA— Usando la pinza en un intento mímico de emular un altavoz dije—¡Que culitoooss!— Parecía que íbamos a ser un grupo... Curioso, pero al menos nos lo pasaríamos bien. 

Después de andar y charlar por los pasillos llegamos al gimnasio, que estaba bastante bien equipado y nos dispusimos a hacer estiramientos mientras continuábamos la charla —Me toca preguntar ¿Por qué os habéis alistado en la Marina? Yo personalmente quiero convertirme en un héroe para la gente— Sin dudas la división estaba llena de personalidades fuertes y estaba seguro de que personas con tanto carácter tenían muchas cosas detrás con las que cargar, en los tiempos turbulentos que corren, uno no se alistaba a la Marina por que sí. Mientras nos estirábamos y con el afán de mostrar mi encantadora forma tortuga, me transformé en mi forma completa y seguí estirándome con mis cuatro patitas de tortuga. —¿Quién es tan fuerte como para levantar una tortuga? Al que lo consiga le doy una vuelta por el cuartel montado en mi caparazón.— En mi forma completa mi peso era similar a mi peso habitual, por lo que no esperaba que nadie lo consiguiese, pero tenía ganas de verles intentarlo, por las risas
Tortuga