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[AutoT1] No todo lo que brilla es oro [presente relativo] - Versión para impresión

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[AutoT1] No todo lo que brilla es oro [presente relativo] - Cill Blinton - 04-01-2026


Bahia este, Reino de Samba
88, invierno, año 16


El sol en aquella región por estas alturas del año se ponía pesado, dejando atrás un tímido invierno que no se hacía sentir frío casi... Paradisíacamente pesado, abrazando con calor aquella región tropical, y bañando con aquel halo dorado que tantas civilizaciones han dedicado su devoción. El viento soplaba suave, aunque con la suficiente frescura como para refrescar a cualquier incauto que fuera atrapado al descubierto bajo el sol. Esa mañana, a diferencia de una rutinaria, los puertos no veían el movimiento tan ajetreado que solía haber ni los puestos ni tiendas estaban tan abarrotados como podrían encontrarse normalmente. La calma era tanta que a los más inquietos podria tranquilamente sofocarles. No obstante a mí lejos de ello, me encontraba totalmente relajado, como pez en el agua... Descansando a la sombra contra una pared en soledad, acompañado solo por el ruido de aquella cantina de mala muerte, el griterío, y alguna que otra botella chocar, algunos borrachos apostando, otros diciéndole cosas subidas de tono a la mesera, y otros inclusive discutiendo...

Días anteriores había estado involucrado en una serie de eventos desafortunados que le habían llevado a tener que movilizarse más de lo que quisiera. Usualmente era un espíritu libre que vivía sin complicaciones y fiel a su libertad, haciendo lo que quería, de la manera que quería, usualmente haciéndole guerra a todo aquello que atentaba contra su idea de libertad, o sus valores morales o éticos, por más gris que estos fueran... Puesto que en realidad el pelinegro jamás podría aseverar que era un "tipo bueno" pero tampoco estaba alineado con lo que se concibe como un villano... Era una figura extraña en realidad, difícil de encasillar bajo algún lineamiento. Por eso no era de extrañar quizá encontrarlo ayudando a alguien solo por interés o curiosidad en el cómo llegó a necesitar una mano, o quizás en contraste en los lugares más ilegales apostando, bebiendo, peleando, puesto que era una de las cosas que más le gustaban. Quizás era necesario comprender ese contexto suyo, como para poder comprender como podía aparecer siempre en situaciones tan contrastantes. Como por ejemplo dos días atrás, estar envuelto en una pelea a gran escala dentro de un circuito clandestino de apuestas, donde una banda de criminales de poca monta decidió irrumpir en aquel oculto antro, queriendo robar todo el dinero allí presente, como también extorsionar a los dueños, para vender un ficticio servicio de protección.

Por un instante había pensado en desenvainar la katana y solucionar rápido las cosas… Estaba teniendo buena racha ganando algo de dinero, y no quería desaprovechar aquella repentina suerte. Aunque para su asombro, entre las apuradas y amenazas de los sujetos, algunos gritos y gente asustada, al observar bien, no pudo más que por un momento dudarlo… Lo que pintaba simplemente partirle la voluntad de corajudos a unos imbéciles que se creían que por ser más u ostentar más fuerza que los más débiles, de repente se había complicado más de lo que deseaba… Bien sabido era que en aquel antro, no había mucho buen trigo que digamos, pero jamás había imaginado que las tornas iban a decantar por tal giro inesperado… ~La marina… Y yo que creí que sería una noche más…~ pensé mientras pitaba mi cigarro al fondo de aquel salón en tal tugurio.

Estaba intentando encontrar una solución a toda ésta situación que se estaba levantando, no quería perder mi dinero, ni mi racha, ni menos que menos algún efecto personal… Sin embargo meterme con la marina no era algo que quisiera hacer, por más brutos, débiles y torpes que estos parecieran… Cada segundo contaba, y no iba a dejarme ni robar ni quería que se arruinara la velada… No por altruismo, pero prefería ser yo el que se llevara el dinero más que unos sucios marines que jugaban a ser piratas parecía… El abuso nunca me había gustado, y menos que menos la opresión… La libertad era algo que siempre había defendido sin bandera, sin bando… Y el ruido de botellas romperse, gritos, armas apuntando civiles, y espadas desenvainando era algo que cada vez más me invitaba a inclinarme por tomar una decisión, sobre todo cuando naturalmente, en su saqueo, los infantes llegaran al fondo del salón, donde yo me encontraba…

— ¡VAMOS ESCORIAS! NO TENEMOS TODA LA NOCHE — gritó uno de los cinco infantes que había irrumpido en el antro. — Todos ustedes sucios criminales si no quieren tener problemas con la marina y dormir en el calabozo será mejor que empiecen a entregarnos todo su dinero — espetó descaradamente el que parecía el cabecilla del grupo — Y tú sucio cantinero si quieres seguir teniendo tu negocio en pie será mejor que también nos empieces a pagar lo correspondiente a una semana de recaudación ujujujuajaja — amenazó riendo asquerosamente aquel gordo y grotesco sujeto. — Oficial no podemos costear tal gasto, por favor entienda — le dijo temblorosamente asustado aquel tendedero para recibir un golpe en la cara y caer al suelo mientras el jefe de aquellos infantes, pasaba a la caja para tomar para sí todo el dinero. A su paso, rompían botelllas, vasos y aterrorizaban a todos, que para ellos no eran más que vulgares criminales. aunque lejos de estar delinquiendo sólo eran gente con vidas bajas. pocos recursos. y entregados a las apuestas y juego, vicios, e incluso venta de servicios. Aunque para los ojos de éstos de la marina, no fueran mas que solo escoria, detrás de cada uno de ellos, de ellas, había una historia, aciertos, errores, pecados, bondades… ¿Quién era lo suficientemente justo para poder juzgarlos?... Y en cada uno de esos rostros se podía ver la impotencia y enojo por la opresión, como quien a regañadientes acepta un destino injusto contra el cual no pueden pelear… Todos habían caído rendidos ante la resignación, no obstante yo me mantenía callado aún en el fondo sin llamar la atención, había prendido un cigarro y empezado a fumar mientras observaba lo que ocurría.

La sangre me empezó a hervir desde el momento en el que comencé a ver los abusos, pero se me engordó la vena cuando vi que uno de esos animales había golpeado a una joven mesera a puño cerrado dejandola noqueada en el suelo. La lucha interna conmigo estaba entre dejar pasar la situación y todo lo que estaba ocurriendo, o de una vez ya intercedía y cortaba toda la estupidez de esos marines. El robo y terror contra los presentes continuó, acompañado de insultos, golpes, incluso cortes, mientras seguían saqueando a todos, y uno de ellos se plantó en la puerta para que no saliera nadie. Para ese punto ya no podía continuar viendo, la opresión, la injusticia de meterse con quien no debían, y el abuso contra gente que no jugaba a ese mismo juego… No se trataba de justicia, se trataba de desbalance en el poder y meterse con la libertad de aquellos que simplemente querían disfrutar como podían y aprendieron, por más reprobable que fuera para algunos.

Mi mano derecha se aferraba fuertemente al mango de mi katana y mis impulsos ardían en rabia. Estaban arruinando lo que parecía un gran momento y una oportunidad de divertirme y ganar dinero… Ya sabía que no podría quedarme sin hacer nada, la pregunta solo era en que momento.
Aquellos bribones ya estaban llegando a donde me encontraba… Mis ojos estaban desencajados en furia, mi mirada estaba en llamas, totalmente fijada en aquel cerdo que se acercaba maloliente, desalineado, fuera de forma, impresentable, y solo refugiado detrás del uniforme de la marina… Que aún siendo pirata sentía que le faltaban el respeto a aquella prenda…

— Eh tu, el del fondo, anda danos todo lo que traes, ahora, si no quieres tener problemas con nosotros. Somos la marina imbécil — inquirió el desagradable mientras se me acercaba con aires de grandeza y una sonrisa cínica. Por mi lado, yo solo me limité a ignorarlo mientas fumaba mi cigarro y miraba como se acercaba. — ¿Entiendes estúpido? Somos de la marina imbécil, tú no eres nadie, solo un pobre dia... — alzó la voz burlonamente mientras apoyaba su mano en la mesa golpeandola. Solo para que con total asco, sin siquiera terminar de dejarlo pronunciar sus inmundas palabras, reventarle la mandibula violentamente con mi katana, sin siquiera desenvainarla, con un fuerte golpe contundente, con el cual la luz de sus podridos ojos se apagaron, había caído en seco al suelo para sorpresa de todos, totalmente noqueado, incluso baba cayendo de su boca abierta.

La mirada de todo el lugar se dirigió a mí y al marine en el piso, ni siquiera un alma se atrevía a comentar en murmullos… En ese momento, el de la puerta comenzó a venir hacia mí, junto a los otros tres que quedaban, dejando espacio para que todos huyeran y no quedara nadie allí excepto yo y esos desagradables criminales disfrazados de justicia.

— Eres hombre muerto basura, te metiste con nosotros, la mari…— comenzó a quejarse uno de los idiotas —[b]Me importa un carajo quien mierda sean— solté con desprecio y en tono de burla mientras exhalaba el humo de mi cigarro y me ponía lentamente de pie. —No son más que unos patéticos, gordos, miserables y ridículos ladrones…— les dije aún sobradamente con cara seria volviendo a pitar mi cigarro —Y esos son de los que más asco me dan— finalicé súbitamente con una seriedad sepulcral.

La pelea no duró más que unos instantes, fue un golpe a cada uno el que los noqueó. No me importaba quien fueran, lo que hacían simplemente no estaba bien a mi manera de ver las cosas y que se hayan querido meter conmigo fue lo único que necesite como catalizador para darles su merecido a aquellos abusadores fuera de forma.

Observando todo lo ocurrido, mientras me daba cuenta que mi cigarro estaba casi terminado, procedí a apagarlo a presión en la frente del cabecilla de estos haciendo que pegue un grito ahogado de dolor —Recuerda gordo inútil… Tu evitas los robos, no los haces… Y tampoco te metes con la gente que está en paz sin hacer nada malo— le dije mientras retorcía la colilla en su frente aplicando presión mientras apagaba el cigarro, y tomé el botín de éstos tipos, todo, y una botella de ron, y me fui corriendo entre risas. Al final me pude divertir poniendo en su lugar a unos bravucones, y llevarme dinero… Quizás tendría problemas, pero había valido la pena.

Me fuí rápido de allí ante la alegre mirada de aquellos que habían sido aterrados antes y esperaban fuera, prefería ahorrarme más problemas, por lo cual me fuí a refugiar a los muelles, esperando que el agua pase bajo el puente.


RE: [AutoT1] No todo lo que brilla es oro [presente relativo] - PX-4 - 05-01-2026

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Aventura Autonarrada: Completada
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