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Mini guerras [Pasado] [Cill] +18 - Maki D. Zen'in - 05-01-2026 La gente llega a ser cruel… tremendamente cruel. Sobre todo, aquellos que piensan que merecen premios o algún tipo de regalía solo por tener algún tipo de deformidad. Ahí estaban. Un montón de gente de tamaño menor. Enanos. Gente pequeña minks de diversos animales menores. Entre ovejas, roedores, cabras y otro tipo de gatos y perros menores. Todos ellos se reunían una vez al mes con capuchas blancas y gorros puntiagudos cantando maldiciones contra un tipo de personas que pocos creerían La iglesia de la sagrada rosa de hierro. Esta banda de enanos tenia un negocio, la forja de armas inútiles y ganaban con la reparación de estas cada día con cada arma rota se hacían mas y mas ricos. Pero había otra banda que hacia armas mas baratas… Los señores de la sagrada de rosa de Hierro contaba con una gran administración de señores del acero, o mas bien vendedores de armas que se valían de gran mano de obra, es decir niños huérfanos para crear armas las cuales vendían. Tal era la crueldad de estos dos bandos por controlar el comercio emergente de la ciudad que cada semana moría uno o dos niños. Y eso causaba muchos problemas sobre todo en las repentinas luchas de enanos contra niños… era terrible. Pues los enanos eran hábiles en la guerra utilizando cosas extrañas como insectos amaestrados, los que consideraban sus iguales con algún tipo de droga, el secreto de su guerra. Un misterio. Pero solo era un truco, usaban una neblina esparcida con unas armas que lanzaban agua, en ella mezclaban una especie de toxina que atraía a los insectos, principalmente langostas y estas se comían la ropa de todos los enemigos. Dejándolos desnudos y vulnerables. Los huérfanos eran muchos más y con armas de largo alcance. Y practicaban mucho. Maki se encontraba en la ciudad… recientemente se había levantado y se disponía a su rutina… una serie de ejercicios para fortalecerse, casi treinta minutos de ejercicios de abdomen, de brazos, de piernas y de flexibilidad… sudaba profusamente en su cuarto mientras sopesaba algún tipo de plan para acabar con esta guerra. La furia, la ira… la maldad comenzaba a hacer ebullición en su mente, en su corazón, ennegreciéndose cada vez más y más. Hasta que finalmente termino su rutina… tomo una simple toalla que apenas cubría su cuerpo para finalmente tomar una ducha… el agua fría deliciosa, su cuerpo caliente se sentía genial ahora. Entonces salió de la casa de hospedaje… su mirada sombría oscura… vigilaba una de las forjas de los minks enanos, esperaba un contacto, un señor de la noche eterna, un vil vagabundo que le diría donde escondían todos sus trucos estos estúpidos sectarios. Maki comía una manzana, una roja suculenta. También esperaba a otro. Uno que se decía podría ayudarle un pirata tonto que seguro estaba en ascenso, y necesitaba el dinero de la recompensa. O simplemente la reputación quien sabe. Ahí sentada con una pierna sobre un tocón de árbol… esperaba. Oscura y con la vista aguda. Llegaría aquel principiante para ayudarla o para entorpecerla?
RE: Mini guerras [Pasado] [Cill] +18 - Cill Blinton - 10-01-2026 Hace cuanto se enfontraba allí el pelinegro? Si tenía que dar una respuesta certera, le iba a resultar difícil poder dar una fecha precisa... Solo sabía que en haras de enconrrar algo de diversión, y dinero ¿Porqué no? Había llegado bastante lejos... Incluso revivía viejos recuerdos de su infancia, en el East Blue y como se vió arrastrado por la tragedia hasta el South Blue, de ahí en adelante todo una constante de rebuscarse la vida intentando sentirse lo más vivo posible cada día... Cill siempre había sido sencillo, seguía su tripa, donde su intuición le dijera que era por ahí. Vivía en una constante caza de algo que le emocione, o despierte sus sentidos, por lo demás si no le interesaba. pasaba de ello. Bajo esa premisa se vió en Sorbet, siguiendo algunos que otros rumores que siempre se solían escuchar en aquellos antros donde se entregaba al vicio. Había estado unos días dando vueltas, recabando información (dígase también de taberna en taberna buscando algunos infelices a los cuales sacarles el dinero en apuestas de mala muerte). Aunque hablando de lo que venía siendo su día Cill había comenzado temprano, había encontrado una zona de arboleda un tanto alejada de donde se acumulaba la gente, un lugar perfecto para entrenar con su katana, y así pasó la mañana. Por el mediodía se encontraba en la habitación que había alquilado bajo un nombre falso. Decidió ablandar su cuerpo con una ducha bien caliente y relajar un rato allí bajo el agua, almorxo algo ligero, una sopa, y luego tuvo que ir a saciar su sed. El pirata estaba al fondo de una taberna como quien se sienta en su despacho. con un vaso de whiskey, un cenicero a su costado. cigarro en boca y leyendo el periódico, a ver si veía algo interesante. Su postura relajada, tirado hacia atrás, con los pies sobre la mesa, alejaba a cualquier alma curiosa que quisera acercarse, dando una especie de barrera invisible que lo mantenía resguardado de cualquier compañía indeseada. No obstante, en su lectura no dejaba de prestar atención a su entorno, y escuchar lo que sucedía alrededor. Por eso, sin alterarse, levantó su oreja prestando atención a dos individuos de dudosa procedencia y mal parecido hablando en la mesa contigua. No entendió mucho los detalles, pero, por lo que había escuchado no podía evitar el brillo en sus ojos... Sectas, guerras, gente pequeña con forma de animal, armas... Estas eran las clases de aventuras que le divertían, sonaba emocionante... Prestó atención al punto de encuentro y un poco las direcciones del más viejo al que parecía un joven pirata, mientras no podía evitar una maquiavelica sonrisa dibujada en sus fauces. El plan ya estaba trazado... Al momento de que el que parecía ser un pirata también se levantó y se adentró en la noche para dirigirse al punto de encuentro, Cill dió un trago abrupto acabando lo que le quedaba en el vaso de un solo trago, ajustó su katana a su izquierda y volvió a ponerse su abrigo negro, sobre su ropa gris oscura y salió tranquilo siguiendo al muchacho... No tenía nada contra él, pero desgraciadamente el conflicto de intereses ya estaba instalado... —Lo siento muchacho, no es contra tí, pero voy a tener que ser yo el que vaya allí...— fue seco y directo, el enfrentamiento ni siquiera había llegado a ser uno. Fue un golpe, directo y frío a su sien con la vaina de la katana para que quedase inconsciente. Ahora nada podría interponerse en su diversión... Llegando casi al punto de encuentro, encendió un cigarro, mientras se acercaba con calma, y comenzó a ver a aquella mujer comiendo su manzana. No hizo mucho espamento, solo se acercó sonriendo amablemente. —Perdón... ¿Te hice esperar mucho?— consultó esperando no haber perdido mucho tiempo con el pobre tipo al que suplantó RE: Mini guerras [Pasado] [Cill] +18 - Maki D. Zen'in - 11-01-2026 El rumor de todo el mal que estas guerras producían era tan grande que Maki necesitaba detenerlos a todos. Necesitaba terminar con la cruenta guerra entre enanos, unos de tamaño y otros de edad, pero ¿Cuál de ellos más mortífero? Nadie podría imaginar a que escala, o más bien a que mini escala. ¿Ideas? Tenía un par de cómo actuar, pero todas le llevaban a un gran incendio, una gran masacre y solo un par ir contra las monjas superioras para darle puñetazos a cada una hasta que olviden como se reza y lo mismo hacer contra los armeros enanos. Fumaba y comía su manzana con gran ansias mientras esperaba, deseando que se le presentase la oportunidad de masacrar a algunos idiotas… el problema era que no conocía directamente a aquel que le serviría de soporte, de ayuda, quizás sea un lastre pero necesitaba alguien que al menos le vigilase las espaldas. Alguien que no se tropiece con sus mismos pies de echo seria agradable pero sabia que en esta ciudad se podía esperar de todo menos competencia adecuada. Cuando vio al muchacho llegar se dio cuenta que podía equivocarse… lucia… maldición no lucia como un pirata, más bien parecía un donnadie escapado de una agencia de mala muerte. Rayos… que pensaba la gente que le contrato para esta misión? Quizás ponerle trabas?... en fin… Maki se levantó, le miro… le dio un nombre falso… —Kelentari, Sunweaver… vamos… llegas tarde…— Ladro Maki… caminando mientras miraba de reojo al hombre… Caminaron un par de calles en silencio y de pronto ella se detuvo, primero información, ella habia echo su tarea, primero la iglesia, liberar a estos niños era primordial, para ello había dos opciones… primero, darle una visita a la madre superiora, una matona de casi setenta, hermosa pero letal, y la segunda derechamente liberar a los niños, asaltando los calabozos que les retenían. —Cual me dijiste era tu nombre?— Pregunto para empezar a romper el hielo, sabia que para que un buen equipo funcione primero debían saber algo el uno del otro, sus capacidades y quizás algo de su pensamiento, pero no había tiempo para tomar un par de birras y besuquearse en un callejón. No por ahora al parecer. Detrás de la pequeña capilla Maki se puso de espaldas a la pared… se inclino un poco y miro a su compañero de fechorías… —Vamos que esperas… sube a mi espalda para alcanzar la ventana… rápido antes de que lleguen los guardias de la ciudad… — La ventana a la que pretendía entrar Maki era baja pero no tanto, por lo que con un pequeño impulso y una mano amiga, podrían sin duda entrar a la casona, donde si tenían suerte podrían encontrar los aposentos de la madre superiora. Un par de puñetazos quizás podrían hacer cambiar de opinión a la religiosa y tal como sus enseñanzas si no se nace bueno, un par de palos en la cabeza siempre podrían convencer a cualquiera para apegarse a los designios de dios. ¿No? El interior del segundo piso de la construcción estaba en penumbras y afortunadamente la ventana daba a un pequeño baño, pero fuera de el se escuchaba gran algarabía, planes por realizarse y el ruido de numerosos pasos que Maki gracias a su oído privilegiado reconocía como pies de soldados, ruido de armadura y de espadas en sus fundas bailando el baño parecía de servicio, y apenas cabían ambos de pie en él. Fuera se escuchaba a la mujer, la vieja bruja planeando contra los enanos minks y los piratas mercenarios con mucha atención escuchaban, o al menos Maki, intentando descifrar sus planes. RE: Mini guerras [Pasado] [Cill] +18 - Cill Blinton - 25-01-2026 Todavía no entendía como había acabado allí el pelinegro, mientras iba fumando su cigarro, pensando que hubiera sido bastante útil haber quitado más información al pobre diablo al que le robó su suerte. Pero no podía ir en contra de su naturaleza, sonaba aventura, emoción, por sobre todo, diversión... Quizás era un tipo raro que encontraba divertido el peligro, la tensión, el reto, pero si había algo claro... Al momento de encontrar una dirección que le llevara a eso, no podía ignorarla... Y lo que le hacía emocionar, era el hecho de que no tenía ni la más remota idea de a que se adentraba... Solo podía disimular una sutil sonrisa que atrapaba su cigarro mientras llegaba donde la otra parte, aquella atractiva mujer comiendo su manzana. Como era de esperar, no hubo mucha parafernalia ni protocolo ni agradable reunión, aunque a esas horas ver a aquella comiendo una manzana y fumaba de una forma u otra le resultaba divertido. Mientras iba caminando con la atractiva peliverde, siguiendo los pasos de ella, logró ocultar una sonrisa al pensar que efectivamente si se había demorado un poco de más. Lo que realmente le divertía al pirata es que cada paso que iba con ella, cada giro, cada freno, él espadachín no tenía idea a donde estaban yendo o a que, y esas, eran las situaciones que más le gustaban.—¿El verdadero o el falso?— preguntó fingiendo inocencia en su sonrisa amable, ya sabía como eran estos trabajos —¿Cuál te digo?— una sutil sonrisa era el gesto final. Al parecer habían llegado a una capilla. ~¿Y ahora qué?~ pensaba intentando al menos imaginar que harían ahí. Que no podía hacerse idea de que harían en un lugar como ese. Sus ojos siguieron a la mercenaria yendo a ponerse contra el murony mientras apreciaba su figura sonrió levemente alzando las cejas levemente de forma rápida y volviendo a su lugar. Lo que ella planteaba era sencillo y la idea era clara. Cill se acercó a ella dándole un ultimo vistazo apreciando su figura, y luego ver como intentar ser la menos carga posible para ella. Cill dio un saltó rápido para apoyar suavemente un pie en el hombro de ella mejor plantado e impulsarse nuevamente a la ventana. Al verse dentro sonrió de incredulidad al pensar si caberían allí, pero no había tiempo, se volteó y su mano dio con la de su compañera para subir ayudandola finalmente a entrar en aquel reducido baño. Se dio cuenta ni bien verlo, pero no pensó que sería tan ajustado. Ambos improvisados compañeros se encontraban en aquel apretado lugar frente a frente, el pirata intentaba darle lugar, pero el roce entre una pierna con otra, hombros, pecho, era inevitable. Sus rostros estaban inevitablemente cerca, apenas cabían ambos. Se ve que el baño era individual, y de poca importancia. Ella, se veía concentrada escuchando, analizando, y el pirata apenas identificaba algo de movimiento fuera, su mirada, se contraba en los ojos de ella, mientras se pregunraba riendo para sus adentros donde se había metido y a hacer que. La sutil sonrisa de no tener ni puta idea era ineludible. Sus rostros enfrentados estaban cerca, el calor humano desprendido de ambos cuerpos se sentía. Miraba los ojos de ella mlentras que si bien no tenía una capacidad auditivida tan precisa, identificó unos pasos cerca de la puerta del baño, mas se ve que dobló y se alejó. —¿Salimos o preferís esperar?— consultó Cill cuidando el tono de voz, acercando su rostro apenas más a ella. —Escuché a un guardia por fuera, supongo hay unos cuantos más...— comentó esperando a ver que prefería ver que haría la peliverde, sobre todo, porque aún no sabía ni que estaban haciendo allí, así que mejor esperar a ver que hacía. Cill no volvió a separar su rostro del de ella en el punto que estaba, aunque originalmente tampoco es que hubiera mucha distancia, lo mejor era no arriesgarse a ser escuchados RE: Mini guerras [Pasado] [Cill] +18 - Maki D. Zen'in - 30-01-2026 Odiaba esperar, odiaba cada minuto, cada segundo que le hacían esperar. Era cosa de tener paciencia y ella no la tenía, Maki era una desgraciada en ese sentido y solo por eso, decidió que quien sea que apareciese se llevaría un gran problema por delante. Cuando apareció el desgraciado ella solo pudo darle algo de veneno, pero pareció no importarle demasiado pues cuando le pregunto el nombre, el le respondió con otra pregunta. —Vale… sabes que solo los tontos responden preguntas con una pregunta… okey serás solamente “Ojete.” Te parece bien?...— Dijo lanzando la cola de marihuana que le quedaba entre los dedos. Consumía tanta de esa mierda que poco le relajaba y solo cuando bebía también se sentía mejor, más blanda, más dócil… pero ahora mismo no. solo estaba medio emputada. El salto al claustro fue buenísimo, poco ruido, pocos movimientos, todo ágil y a pedir de boca. Pero algo andaba mal… el lugar era un baño de servicio donde apenas cabía una persona para mear o cagar… Maki quedo de frente a él... pocos centímetros les separaban... y parecía que estarían un rato ahí. Ella insertada en la misión, deseaba escuchar mejor, que era lo que decían lo que querían, lo que elucubrarían para usar a esos niños en contra de los enanos fanáticos de la genética. Sus cuerpos se tocaban, era obvio, pero ella estaba metida en su misión. Sus pechos, sus piernas metidas en sus entrepiernas, el perfume de Maki danzando en el aire, calando dentro de él las almendras el dulce, él aroma más fuerte era el del jabón neutro, no solía usar perfumes con notas muy pesadas. El hablo algo… Maki justo casi escuchaba algo, rápidamente lo siseo poniendo su mano sobre la boca de él… su mirada era dura, su ceño fruncido, movió la cabeza y ella decidió que era una maldita mala idea estar ahí, estaba nerviosa, de pronto, al escuchar algo de bullicio. Trago saliva su pecho comenzó a subir y bajar, excitada, deseaba pelear, pero sabia que la vida de niños estaba en juego… —Silencio tonto… nos descubrirán.— su mano con fuerza en su boca se clavó… y... y… mierda… —Que haces… estas… estas empalmado o es tu arma?...— Maki identifico la cercanía de sus cuerpos, era una reacción natural, pero rayos yan pronto?... acerco el oído a la puerta… el guardia se había devuelto, dos de echo… ella mientras mantenía el oído en la madera sonrió al encontrarse con la mirada de él y medio “Amordazado”. La mano de ella lentamente comenzó a bajar… los guardias comenzaban a hablar tonterías, de sus mujeres, de sus jefes, de las monjas, nada interesante, de apuestas y de malditas extorsiones… era un lugar ciertamente que acabara en llamas. Ella sea aseguraría de ello… su mano se volvió al pantalón de él… deseaba distraerse… sería capaz de hacerlo este desconocido. Su mano se metió en su pantalón… como una veloz serpiente… ella se apego mas a su torso… necesitaba perderse en su perversión o saldría pateando la perta intentando matar a todos. Un baño de sangre solo convertiría a estas malditas putas en mártires y heroínas. —Parece que estaremos un rato aquí… se te ocurre como distraernos mientras?...— Pregunto esperando respuesta, sin embargo, parecía que ya tenia una idea clara en mente… su mano se metió aún más dentro del pantalón de él… buscando su miembro, podía sentirlo vibrando… ¿Estaría listo? Probablemente… ella le quito la mano de la boca y guio la de el hacia su pecho… aunque fuera sobre su ropa, Maki podía sentir el calor y el fulgor de su corazón palpitando quizás por ella?. Eso esperaba. RE: Mini guerras [Pasado] [Cill] +18 - Cill Blinton - 03-02-2026 Hasta ahora todo iba de maravilla para la dupla improvisada, si bien Cill no sabía aún en que se había metido… Tampoco fuera que le importaba, había conseguido lo que quería romper la rutina con algo totalmente fuera de lo esperado, estaba para eso. No obstante la falta de información lo dejaba a la merced de la peliverde, puesto que desconocía la naturaleza de la misión en sí misma. No se quejaba, ni le preocupaba pero una parte de él estaba de manos atadas puesto que era difícil tomar decisiones sin tener detalles sobre lo que debían hacer, sin conocer su objetivo. A pesar de ello, o gracias a ello, depende el ojo que vea, es que terminaron aventurados en tal peripecia, que los llevó a naturalmente ágiles, colarse en el lugar por aquella ventana. Lo inesperado, era que ambos se encontraban juntos los dos, en un espacio que apenas era para uno y poco más. Los roces, el calor de sus cuerpos, el perfume de ella, todo era inevitable. Apenas algo de espacio sobraba como para acomodarse y eso, pero no mucho más; tampoco era un problema, la actitud de Cill no cambiaba seguía con la intriga viva y la emoción frente a lo desconocido y lo que le llamaba como interesante. El pelinegro en su afán de querer erradicar esa sensación de estar atado de manos, quiso comentarle algo respecto a la situación y lo que oía, cosa que se vió ofuscada por la flamante acompañante que había encontrado esa noche para ese trabajo. La mano de ella, tapó la boca del pirata, quien sorprendido simplemente se cayó, puesto que el oyó en parte lo mismo que ella. ~¿Pero qué?...~ es lo único que podía pensar sintiendo como ella presionaba sobre sus labios. Tampoco pudo evitar alzar las cejas levemente al escuchar su pregunta, ella pudo sentir como sonrió el pelinegro… ¿Empalmado? Ambos sabían que el mango de la katana presionaba un poco contra ella… En otro contexto seguramente hubiera echado a reír, incluso redoblar la apuesta, quizás prender un cigarro… Pero estaban en el baño, por hacer algo que aún no sabía aunque en su cabeza seguro estaba que sería atacar el sitio, no parecía un lugar muy “robable” o algo de eso… De pronto la mirada de ambos conectaron. Los ojos de ella ahora se veían distintos, ni fríos ni distantes… No había porque responder para Cill, al menos no ahora, solo miraba aquellas orbes doradas, y su sonrisa, mientras intentaba seguir escuchando lo que sucedía fuera, y al juzgar por ello, se estaban alejando, dejando en solitario aunque dentro de aquel baño, a los dos intrepidos piratas. La mano de ella comenzó a descender sobre sobre el cuerpo de Cill, sintiendo cada parte del recorrido, su tacto, su presión, mientras se mezclaba el olor de su perfume, el olor a lo que ella fumaba en su mano sobre la boca del joven de ojos ámbar rojizo. Estaban cerca, demasiado, como para que el pudiera sentir la respiración de ésta, como empezaba a elevarse, a profundizarse… Inconscientemente la suya acompañó a la de “Kelentari” si es que así se llamaba… Sin darse cuenta. ambos empezaron a acelerarse más de la cuenta ¿Se habrían olvidado dónde estaban? Posiblemente no, más que seguro, situaciones así eran pan del día para ambos lo más probable… ¿Importaba? Tampoco… Sobre todo si ella no tenía apuro, Cill tampoco, al fin de cuentas dependía de ella… La mano de ella continuó aventurandose con velocidad y determinación, no hubo dudas, sabía lo que estaba haciendo y fué incisiva, directa, segura y eso, era algo que Cill no podía ignorar, siempre le cayó bien la gente que hacía lo que quería y después pensaba, que se dejaba llevar y seguía sus instintos… Después del todo, él, casi siempre despreocupado y sonriente, también hacía lo que quería y vivía libremente sin pensar mucho en las cosas, o al menos casi siempre era así… Cill escuchaba ruidos de espada o metal, y le picaban las ganas, era amante de los combates, nada le hacía sentir más vivo y divertirse tanto como una buena pelea… Sin embargo no podía dejar de lado la sensación que le generaba el calor de su compañera pegando su cuerpo aún más al suyo, sintiendo incluso como este reaccionaba cada que inhalaba, que exhalaba, como le contagiaba su calor, sus pulsaciones elevando, claro él no era inmune a la situación, la calentura y excitación también le golpeaba. Ella tocándolo era difícil no despertar, la sangre fluía, las pulsiones llegaban, el volumen se sentía en su mano, el miembro de Cill se erectaba poco a poco mientras sentía la presión de la mano de Maki en él. Ella soltó su rostro solo para llevar la mano a su pecho… El cual él no dudó en apretarlo, firme, en una fuerte caricia como quien amasa un bollo envolviendolo hacia arriba. Ella preguntó algo, no importaba responder para él, al menos no en ese momento… Solo se dejó llevar y con su otra mano, la tomó de la cintura, y la pegó aún más a su cuerpo, y bajo rápidamente a su glúteo sujetandolo fuertemente con toda la mano extensa en combinación con el pecho de ella. Su rostro se acercó al de ella, no suave, rápido, disminuyendo casi la nula distancia pero no apuntó a su boca, fué directo a su oído y mordió levemente el lóbulo de ésta marcando presencia con sus dientes, haciendose sentir —Si quieres que perdamos el tiempo, apuro no tengo, y algo se nos va a ocurrir— le susurró al oído mientras hizo pulsar su apresado miembro para que ésta lo sintiese… La respiración de ellos, más cerca que nunca, acompañaba al momento. La mano de Cill se aflojó del pecho de ella, alejándose de su suavidad, su calor y comenzó a trepar sin despegarse sobre ella, acercándose a su cuello, sintiendo una que otra cicatriz para tomarla de él presionando con seguridad, pero sin excederse. Acercó el rostro a ella, mientras apretaba el trasero de ella aún y jugaba con esa parte sutilmente. La distancia se aseguró que sea nula, al punto de ambos sentir como respiraban mutuamente en sus rostros sus labios casi se rozaban. —Mantente en silencio Tonta, nos descubriran— dijo calmadamente, sonriendo con sutileza. Al fin y al cabo figuradamente y literalmente, estaba en manos de ella. RE: Mini guerras [Pasado] [Cill] +18 - Maki D. Zen'in - 16-02-2026 Las monjas hablaban detrás de la puerta, con otros guardias… se escuchaba… risas… planes locos… desvaríos… todos… todas locas. Cada tontería que hablaban era atentamente escuchada por Maki en ese pequeñísimo baño de servicio. Uno que apenas cumplía las normas de higiene y de espacio mínimos. Seguro era austero como quería aparentar la congregación. De pronto escucho lo que necesitaba, hablaron sobre un plan de hacerse con el negocio de los minks, un negocio capaz de potenciar sus ganancias. Era emocionante, por cierto, estar a centímetros de morir, tan cerca de guardas de elite capaces de destruirlos a ambos intrusos solo con sus armas. Las monjas también a veces eran guerreras pero a esas si que podía dominarlas la propia Maki con facilidad, no conocía al otro que habían mandado con ella pero suponía que era alguien más o menos capaz a pesar de su semblante tan viva como los ojos de un pez muerto. Su tacto, juguetón era impropio, imposible, aun mas en este momento, uno de peligro. Maki era del tipo de persona que disfrutaba poner nerviosa o incomoda a la gente y perdía pronto el interés de quienes eran inmune a ello. A los que actuaban con desdén y se hacían los duros o bordes. Eso no le llamaba, aun así. Esta era una de esas situaciones, un punto inflexible donde decidiría el destino final de cualquier tipo de relación que pudieran tener, de trabajo, de amistad o de cualquier otra. Las posibilidades eran muchas, no infinitas pero muchas. Su mano subió y bajo, lentamente por su miembro, atrapado entre sus agiles dedos, su tacto atrevido era delicado y atendía a una necesidad desesperada de relajarse. Era una mujer extraña y se comportaba como una loca. Su rostro muy cerca y pegado a el suspiraba poco a poco mientras le tocaba. Mientras le recorría con el aliento la piel, olvidaba su misión? Claro que no, solo disfrutaba el momento… le gustaba el tipo? Claro que no, solo liberaba su afición de molestarle. Era una puta?... claro que no. las putas cobraban. Su mano cada vez más rápido tocaba el miembro del otro mientras se apegaba más y más, con sus tetas pegadas a su torso, con su pelvis moviéndose poco a poco frotándose, intentando obtener algo de distracción… su pecho fue presionado con algo de dulzura, suave, pero delicadamente, sus ojos parecían absortos en ella… le miraba extraño, ella no podía descifrar que pasaba ni que haría, solo deseaba vivir el momento y tanto que estaba incluso dispuesta a ser descubierta y morir en el momento. Su susurro y su mordida le calentó, sintió que algo se movió levemente en ella… apego la oreja a su aliento, tabaco, pesado, muy pesado, su mano se movió a su cuello y ella sintió el tacto eléctrico en ella, sus labios se acercaron, ella apretó mas firme, masajeo suavemente… le encantaban los hombres, su dureza, su virilidad… mamar y que se la metieran hondo, tan hondo como pudieran, su boca se abrió, el vapor de su temperatura se alzo por el ambiente, y su cuello pareció de pronto emitir calor como una locomotora, sus ojos se movieron entre los de él, su boca y podía sentir su agarre. Grande, fuerte y decidido… entonces el le hablo… —Lo se zopenco… no tienes que decírmelo… es… espera— Entonces escucho otra cosa que le intereso, una de las monjas hablaba de una especie de asalto. Esta noche… fabuloso, la mayoría de ellas saldrían con los guardias, suficiente para hacer pedazos a las que queden y destruir sus operaciones… Maki sintió y sintió que era el momento… entonces escucho otra cosa… un click... mierda cerraron la puerta del baño... giro el pomo unos segundos después, pero nada. cerrada. —Hijas de puta… ahora como saldremos?...— Intento un par de veces más, al otro lado ya no se escuchaba nada. se habían marchado. Mierda… Sin decir nada… Maki dejo sus pensamientos lujuriosos y cambio el chip… empujo al hombre contra el muro, poco faltaba en todo caso, y levanto su pie, para posarse sobre su rodilla, la otra sobre su pecho y en poco tiempo alcanzo el techo… —No te Muevas… se que puedo salir por el techo.— Cuando levanto el techo pudo ver una apertura… y para su mala suerte cuando metió la cabeza en el salo volando una paloma que anidaba ahí… Maki se sorprendió y perdió el agarre y con muy mala suerte cayo sentada sobre la cara de su compañero… apenas podía moverse, sentía como su rostro se impregnaba y se restregaba en sus partes y con gran dificultad, y con miedo pensaba que podía caer por la ventana. Ede pronto se detuvo y con un poco mas de esfuerzo se levanto de la cara del hombre y en poco tiempo volvió a subirse… ahora con un pequeño levantamiento Cayo de cara al otro lado de la puerta… alzo la mirada con una sorda maldición y no había nada… solo un gran salo con sillas, escritorios y una gran caja fuerte. Se levanto frotándose la nariz y abrió la puerta para su compañero. Ahora a registrar y robar todo lo que se pueda. Después… FUEGO. RE: Mini guerras [Pasado] [Cill] +18 - Cill Blinton - 19-03-2026 La situación había tomado un rumbo inesperado, claramente lo que había sido una peripecia en busca de diversión, quizás dinero, intentando encontrar algo de emoción se había tornado en algo por demás de fuera de lo común. Sin darse cuenta el pelinegro se había colado en un trasfondo más grande, donde habían movidas y parecía que la olla a presión, podía estallar en cualquier momento. En medio de todo eso, se encontraba con aquella peliverde compañera, que al darse cuenta estaban en aquel baño en tal acalorada situación. Sus cuerpos exudaban calor propio de lo que ocurría, sus manos se recorrían, y todo en aquel pequeño baño de utilería, en medio de la incursión al convento… Sin dudas era un trabajo de lo más peculiar. Había un contraste total entre el movimiento dentro del baño aquel y lo que ocurría fuera, dentro, todo más pasional, llevado por el impulso, por fuera, se movían las piezas para finalmente comenzar a tomar acción. Aunque parecía que la intrépida peliverde no tenía prisa. Era entendible, fuera de aquel pequeño y reducido espacio, aquellos dos no sabían a ciencia cierta con cuantos guardias o enemigos se podrían encontrar, después del todo, aguardar tiempo allí era sensato, y lo demás que ocurría, un aditivo tentador. Todo parecía indicar que aquellos dos, en aquella situación se entregarían a los impulsos más primitivos del humano, dejando escapar el lado más salvaje que puede alguien tener guardado para dejar salir en los momentos más privados, esos momentos guardados donde solo son dos personas ajenas a cualquier ávido ojo que pueda ver, para dejarse caer en lo profundo del deseo. El tacto de ambos, así como su respiración, sus latidos, todo aumentaba, todo se hacía más intenso, y se transformaba en un campo de guerra donde no había lugar para la piedad y solo eran protegidos por la ropa puesta y la cordura de no olvidar que estaban en medio de aquella misión. Las manos de ella se aferraban al miembro de él, capturando su virilidad para adueñarse completamente con una autoridad tácita que marcaba claras intenciones de dominancia, como si quisiera imponer su voluntad y presencia. Y claro, se hacía notar, la sangre fluía, el calor aumentaba. La respiración entre ellos dejando al oído sentir el aumento de los instintos como sus manos, dejar interpretar a los cuerpos que no había lugar a la decencia. No fue él, tampoco fué ella, lo único que había logrado frenar lo inevitable fué el mismo contexto. Por azar del destino, había comenzado la movilización por parte de los guardias y la gente fuera del baño, y esa había sido la campana que frenó la lujuria y quiso cortar la calentura de ambos en aquel instante. Ella se detuvo en seco, pidiendo esperar, acto que Cill comprendió y acompañó, después de todo, no eran animales… En el silencio, ambos pudieron escuchar el sello de la ironía, el pequeño sonar metálico, inequívocamente les habían encerrado sin saber de su presencia allí. Cill no quiso alarmarse, después del todo, gracias a sus habilidades abrir una puerta no era algo que le fuera una dificultad, pero ella no había dado tiempo a nada, se limitó a observarla en silencio, entendió lo que ella pretendía y se limitó a acompañarle con ayuda a subir, vista en alto, vió el momento exacto donde aquella paloma la agarró desprevenida, lo que le agarró desprevenido a él fue como ella había caído encima suyo, refregando su parte más noble en su rostro, y a cada intento de moverse, solo frotarla más contra su rostro. ~¿Justo ahora?~ pensó el pirata que había cambiado de chip también y más que disfrutar o aprovechar la ocasión intentó al igual que ella, ayudarle a incorporarse, sin poder evitar tener sus labios sobre los de ella, aunque no los de su rostro, siendo separados solo por aquel pantalón. Sus manos ayudaron a la inercia de ella por levantarse, apoyándose en el trasero de ésta, empujando suave pero firme para que se levante. No demoró en dar la vuelta, en el momento que ella se encontró del otro lado, Cill aprovechó a prender un cigarro, dió una buena pitada y acomodó sus ropas nuevamente. Al abrir la puerta por fuera ella, él salió, sin mucha idea de que hacer, puesto que ella no había revelado información. Vió una caja fuerte, no le dió mucha importancia, aquello era lo obvio, más bien, se dirigió a una de las ventanas que daban al exterior, y cuidándose al asomar la vista, podía ver como se alejaba un grupo de guardias junto a unas monjas. Volteó ahora para encarar un pasillo, que daba a una escalera que descendía… Su compañera, registrando la sala estaba ocupada en ello, por lo cuál el fué a asegurar el área. Cuidándose de no levantar la atención, o hacer ruido, descendió para encontrar uno de los guardias… Sencillo para alguien como él, un movimiento rápido desenvainando para atacar directo, pero no con el filo, sino con el mismo mango de la katana, justo en la nuca de éste. Cayó en el acto. Allí mismo lo revisó, y encontró un juego de llaves, y una llave que parecía pertenecer a una caja fuerte. Tomó todo, y lo arrastró arriba, para dejarlo atado con una cuerda que estaba por allí, igualmente pasarían horas hasta que despierte… Y no parecía quedar más nadie, quizás era el sereno… Se arrepentía ahora de no haberle sacado información pero descansó en la posibilidad de encontrar documentos o algo que indicara que ocurría o a donde se fueron. Lo mismo al final el destino de aquel guardia fue yacer inconsciente encerrado en el baño donde hacía minutos los encontró a los dos piratas enredados en lujuria casi a sucumbir ante ésta. Tras cerrar el pestillo, se acercó a la peliverde. — Toma, se las quité al guardia que cuidaba el lugar parece, no queda nadie aquí, el está apresado y encerrado en el baño, no creo que despierte. — le dijo mientras le entregaba el manojo de llaves, junto a la de la caja fuerte. Siguiente a ello se puso a registrar cajones, buscar información y objetos de valor también. — Este no es un convento común… ¿Quién es ésta gente? — preguntó mientras continuaba su labor |