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Bad Bunnys at the hood [Pasado |H. Kamikiri & M. Blackclaw] - Heras - 07-01-2026 Invierno del año 14, Sobert Sur. Barrio Cojonera.
Cómo detesto los inviernos, los detesto con mucha fuerza, la peor época para escapar es esta, los barcos no desembarcaron, la gente no tiene muchas motivaciones ni mucho intenciones de zarpar. Eso para mi es un dilema, un tipo tan guapo como seguramente está siendo buscado por las personas envidiosas de mis belleza y sensualidad. Tuve que moverme a los barrios más pobres, solo allí me siento seguro y no tengo que ver sobre mi hombro cada día y cada noche. Claramente oculto entre las ruinas, casas que se han degradado con el tiempo, cada quien busca su propio hueco donde meterse, limpiarlo o no depende de la higiene de cada quien. Por mi parte yo me había metido en una casa deteriorada que solo le quedaba tencho en la sala, el resto de las habitaciones estaban a la intemperie. No necesitaba mucho, solo un suelo donde dormir. Tras lo sucedido con aquella mujer loca y peligrosa mi confianza en las demás personas se había visto disminuida. Aquí en este barrio no estamos del todo abandonados a las de dios. Siempre al inicio de semana y un día cualquiera en medio de la semana pasaba un caballo a repartir bolas de arroz de harina. Era movilizador de gente ya que todos queremos comida y estábamos en una zona donde los trabajos y el dinero escasea. De vez en cuando se puede ver a marines negociando con las jovencitas, apaleando gente, o se lleva a alguien secuestrado. Mi tiempo aquí no ha sido mucho pero fácil fue mi adaptación. Más que nada porque en las noches me puedo mover con un camuflaje natural, el cielo nocturno era una sabana que me daba cobijo. Mi mirada por la ventana está pegada al marco de la ventana. Oculto, cómo todos, durante el día nadie sale, hace frío, los armadores no se van a desgastar y menos los que funden cobre. Las calles silenciosas, pero intranquilas. Cualquiera tendría hambre en esta situación, todos estamos esperando las raciones que debemos rendir por los demás dias. Mi cuerpo pide por algo de comida y poco a poco muy a lo lejos se escucha un repiqueteo. Tac Tac Tictac, Tac Tac Tictac. Es un andar entrenado de un carromato que viene de la zona más rica y mejor alimentada. Ostenta todo tipo de detalles que resaltan la diferencia social y económica entre las clases. Guardada por los diferentes militantes. Media docena llevan el uniforme de la marina y media docena llevan ropas de la casa y hacen juego con el carromato. No se guardan nada y van con sus rifles perfectamente en mano. No es coincidencia, hoy inicia la semana, pero esa onomatopeya está tan lejana y aun así hace un eco. Solo acompañado por ruidos de la brisa que ocasionalmente silvan entre las ventanas, los techos y las aberturas en las que pueda cruzar cambiando de dirección. Soplo mis dedos y los froto para mantenerlos calientes. No tengo muchas fuentes de calor así que debo conservarlo lo antes posible. La expectativa agota la virtud de la paciencia y cuestión de tiempo para que los más necesitados asomen la cabeza. Cuanto más cerca estén las provisiones, es más difícil resistir el mantenerse oculto. RE: Bad Bunnys at the hood [Pasado |H. Kamikiri & M. Blackclaw] - Hiiragi Kaminari - 10-01-2026 Hace ya casi una decena de meses desde que Hiiragi había podido probar por primera vez el fruto de la libertad y ya con ese regustillo entre sus labios es que deseaba explorar las islas del South Blue, conocer de su cultura, de su historia, los recursos que podía adquirir en cada lugar y como adaptarse tantas diferentes costumbres regionales para ayudarse en el futuro cuando lograse convertirse en una gran comerciante, pero para eso necesitaba experiencia en el mundo real y por lo mismo se encontraba en Sorbet Sur en aquellos momentos, envuelta por una capa de arpillera mientras cargaba un bolso y un bartulo envueltos o hechos del mismo material barato. Por fortuna obtenida y precaución bien tenida, la joven llevaba en su saco de patatas convertido en mochila, provisiones suficientes para un buen par de días si era ella sola, principalmente productos conservados con azúcar que había obtenido en la isla de Samba, el lugar donde había podido por primera vez disfrutar la libertad. Aquella joven de cabellos blancos ahora devenidos en grises por la suciedad igual que sus orejas de coneja se sentía un tanto asqueada por la dificultad que en aquella isla una podía llegar a toparse, las dificultades volvían a todos desconfiados y poco propensos a recibir desconocidos en sus hogares o facilitarle a ella las negociaciones en que se especializaba, aún necesitaba más tiempo para aprender el ritmo local, pero para eso necesitaría conseguir un lugar donde pasar al menos esa noche antes de seguir explorando y aprendiendo sobre aquel lugar. Así pues la jovencita estaba recorriendo el barrio cojonero, ya había fracasado en convencer a 4 personas de que le dejasen quedarse en su casa, pero la última de ellas al menos le había señalado donde había una casa abandonada y destartalada con huecos en el techo y que tal vez se juntasen vagabundos como ella, aunque Hiiragi se sintió ligeramente ofendida por el tono, agradeció profundamente la información y rumbo al medio derrumbado lugar se dirigió. Por fuera el lugar claramente no estaba en el mejor de los estados, pero era mejor que no tener un techo sobre su cabeza, con cuidado la joven golpeo la puerta y abrió la misma sin esperar respuesta, pues se suponía que era una residencia abandonada, pero al menos advertiría a otros que estuviesen allí si los había, de que una persona más llegaba. Le pareció ver una figura entre las sombras así que rápidamente comenzó a hablar -Hola, muy buenas ¿Le puedo pedir que compartamos asilo en esta invernal velada? Solo soy una viajera que está de paso y prometo no causar problemas.- comentó para empezar, dependiendo que clase de gente estuviese allí las posibilidades de retirarse eran reales, pero si no era nadie peligroso podría quedarse e incluso quizás compartir alguna historia, anécdota y algo de comida o calor. RE: Bad Bunnys at the hood [Pasado |H. Kamikiri & M. Blackclaw] - Heras - 23-01-2026 Mi vista que esperaba la aparición del carromato de provisiones se vio interrumpida. Pasos silenciosos de los que no me alcancé a percatarse hasta que su sombra dificulta ver por la ventana. Mi vista puesta con atención. Si, adentro hay sombras lo suficiente para cubrirme, pero si me ves desde afuera puede parecer una cueva de lobo. En silencio como el abismo que observa y espera paciente. Su silueta, humana, desde dentro no la defino bien, pero su cabeza me muestra algo que me llama mucho la atención. Sus orejas. Son curiosas, llaman mucho la atención, creo que es la primera persona que me encuentro que es tan liebre. No quiero asustarla, no me gustaría que se haga un escándalo, tampoco ocultaré que tengo algo de temor. La verdad en sorbet siempre tengo que mirar por encima de mi hombro una y otra vez. Nunca sabes quien puede darte la zancadilla, hasta el niño más pequeño te puede vender. Suspiré, la escuché y entonces decidí que me haría presente. Pasos ligeros al inicio, se puede escuchar como unas alpargatas hacen esos pasos. Intencionalmente suenan al momento en el que son visibles a la luz de la ventana. Si puede ver en la oscuridad me verá si no solo verá unos pies oscuros y de un tamaño considerable. No debo ser prejuicioso. —Buenas buenas.— Mi voz es grave, pero no como para ser de ultratumba. Suspiré tranquilamente, no mostré más de lo que debería aunque con suficiente atención podría ver mis ojos a lo alto. Visto por una altura encima de la suya, mi mirada café. —No es el mejor lugar para buscar asilo. Estan un poco lejos de donde se alquilan habitaciones. — Señalé con tranquilidad. —Pero imagino que si están por aquí en este barrio tan feo no es por gusto.— Sin mucho apego por estas tierras luego de esas últimas palabras creo que se había roto un poco el hielo. Claro, la duda sigue ahí, el repiqueteo poco a poco se hace más fuerte del carromato. Un paso más cerca y pude ver un poco más a detalle. Su indumentaria, su aspecto parecido al de un humano pero no serlo del todo. No pierdo mucho tiempo. —Claro pasa, pasa.— Mis pies vuelven a la sombra por un instante para hacer espacio para ella. Dentro de la habitación me acerco a la ventana desde las sombras y en algún momento la invitada será capaz de verme cuando esté suficientemente cerca. —Ponte cómoda, por allá, pronto llegaran las provisiones y podremos comer algo.— Claro mi indicación viene acompañada de señalar dónde se puede poner y claro que le cedo el espacio, igual no es como que algo pudiera empeorar mi situación. Además ella no tiene ese aspecto como para buscar por mi. —¡Atención! Firmes— Una voz de mando seca antes de que se sintiera a detenerse. Ojos se asoman de todo tipo de ventanas que de inmediato comienzan a estar muy pendientes de lo que sucede. El rechinar que identifica al carromato se detiene y de inmediato se comienza a escuchar cómo las personas están allí escoltando hacen un saludo a quien va arriba manejando el mismo. Uno de ellos saca un instrumento de viento. Cómo una trompeta y de inmediato comenzó a sonar lo que parece ser un himno. Todos observan respetando el momento en el que se presenta respeto. —Rápido, guarda tus cosas. Tenemos que prepararnos para ir.— Recomendé mientras la música que representa la isla está en curso. Entonces dejó de estar protegido de la oscuridad por voluntad al igual que mucho quiero acercarme y recibir lo que es para mi una manera de subsistir. Muchos me toman la delantera y se acercan para formar una fila y ser atendidos. —Bueno gente, aquí llego la ley, la ley soy yo, y bondadoso en esta encomienda venimos a traer alimento a los menos afortunados de la casa Laufeison. Póngase en formación de fila india para que reciban sus dosis. — Declaró el oficial que comenzó a señalar que quería la fila frente a él, aunque con un gesto un tanto obsceno ya que parecía que nos quería frente a su pelvis ya que señalaba de una manera un tanto curiosa. Apresurado voy a la fila y me pongo de último esperando no llamar la atención. —Amiga, apresurese.— No conozco su nombre ni nada, ni nada, pero no voy a compartir mi comida, que se apure y venga para que consiga con qué cenar. Mis manos le hacen gesto para que ella se acerque y se ponga junto a mi, estoy seguro que somos los últimos ahora, pero aún llegará más gente. —Venga, venga, disculpe, pero como se llama usted. Mi nombre es Heras.— Me presenté, aunque no fue de la manera más formal, pero pudimos hacer un poco de conversación mientras avanzamos. —Lamento las prisas. Pero es que no siempre están aquí. Entonces tenemos que aprovechar.— Ponerla en contexto sería una buena manera de hacer algo de conversación. RE: Bad Bunnys at the hood [Pasado |H. Kamikiri & M. Blackclaw] - Hiiragi Kaminari - 29-01-2026 Hiiragi comenzaba a aclimatarse lentamente a la oscuridad, no tenía una visión más aguda que la de tu persona promedio, pero al menos podía oír con claridad la cantidad de respiraciones que había en aquel lugar, solo una correspondiente a la persona de voz grave y pisadas ambivalentes pues sonaban pesadas pero no tanto como debería corresponder a un individuo del aparente tamaño que se veía por la oportunidad que tuvo la joven de mirar vagamente los pies de su "anfitrión" nada demasiado extraño hasta el momento. La invitación y esperanza de una comida relaja un poco a la Humink mientras entraba, cuando el sonido de una voz en el exterior y un vehículo deteniéndose era seguido por el inicio de una melodía dada por una agradable trompeta seguida por la afirmación de que se preparase por parte del anfitrión, rápidamente Hiiragi se acomodó la ropa y las riendas de sus saco convertido en mochila para poder seguir a la figura una vez que saliera de las sombras. Cuando la figura cubierta de sombras se asomase para ir y acercarse en búsqueda del sustento ofrecido por las buenas gentes que representaban a la Ley en aquel lugar, emisarios de la casa Laufeison según el hombre de allí señalaba el lugar para hacer la fila correspondiente. Habiendo seguido a la figura que había emergido de las sombras hasta la fila, la Humink de pelaje blanco por fin podía apreciar adecuadamente su figura y tamaño del individuo en cuestión, era varias cabezas más alto que ella incluso si levantaba sus orejas para aparentar ser más alta seguía siendo pequeña en comparación al hombre de largos cabellos portados en cola de caballo. -Muy buenas tardes señor Heras, estoy encantada de conocerle y tener la oportunidad de compartir lo que con suerte cera una cena y una noche de refugio con usted.- dijo de forma humilde mientras sonreía felizmente por finalmente poder dar nombre y rostro a la figura que dentro de la oscuridad de la cabaña había sido bastante intimidante desde el punto de vista de aquella señorita. -Muchas gracias por guiarme y darme también la oportunidad de compartir con usted este golpe de buena suerte que hemos tenido.- afirmo mientras seguía sonriendo a medida que la fila avanzaba en aquel lugar -Señor Heras, disculpe si soy descortés, pero tiene una agradable apariencia a la vista en mi opinión.- comento con naturalidad antes de dejar de mirarlo para enfocarse en la fila y las personas delante de ellos antes de volver a mirar al hombre de ojos color café que le resultaba particularmente atractivo hasta donde se podía apreciar. La joven se mantenía bien envuelta en su capa de arpillera mientras avanzaban con cada paso -Me pregunto que nos darán para comer...- agregó mirando de nuevo en dirección al carro que traía las provisiones para la humilde gente de aquellas locaciones. RE: Bad Bunnys at the hood [Pasado |H. Kamikiri & M. Blackclaw] - Heras - 01-02-2026 Sus palabras, agradables, una chica muy maja, bueno, cualquiera que me llegue con un cumplido siempre me pondrá de un buen humor. Es algo que no puedo ocultar. Acomodar la cola alta de mi cabello para que esté bien ajustada ante sus palabras encantadoras. Poner atención a sus palabras al mirar hacia abajo y percatarme de sus largas orejas. Son bonitas, me llaman bastante la atención pero no como para preguntar por ellas, son admiradas es suficiente para mi. —Gracias, si me lo permites tú también eres una chica atractiva. — Comenté con sinceridad a su aspecto. El hecho de tener pelo y orejas no la hace por ello no tener una figura atractiva, un cuerpo atlético y unas facciones bien delineadas. Lo que más me llamó la atención eran esos ojos de color rojo, creo que no había visto a nadie con ese tipo de color de ojos y a mi me parecieron muy llamativos. —Bueno no estoy seguro de que clase comida nos puedan traer, pero generalmente siempre hay que conservarlo varios días, en invierno no vienen muy seguido.— Aclaré de manera simple, la situación no era la más prometedora pero no por ello debo tener los ánimos por el suelo. El trámite es sencillo las personas se presentan, dan lealtad al reino de sorbert y a la casa laufeison y luego de eso se les entrega la bolsa blanca que adentro tendrá alimentos. No es muy grande, pero promete al ser pesada que para cualquiera de envergadura humana tiene que agarrarla con las manos. La cola fue avanzando hasta que a mitad de camino se escuchó. —¡Abajo el rey corrupto!— Inmediatamente salieron debajo la nieve y de dentro de las casas cercanas. Hombres con cuchillos, bates, tridentes, decididos, dispuestos, de inmediato se les vio rodear a la media docena de oficiales que protegía la comida. —¡Congelados, nos llevaremos la comida!— Se gritó y de inmediato las personas que tenían sus comidas salieron huyendo, sin esperar compañeros. El caos es demasiado, las personas buscan cubrir a sus hijos, buscan un lugar seguro. Mis alas se abren ligeramente. Pensé en abrirme a las alturas del cielo, pero eso podría hacerme una objetivo de ataques. Los guardias comenzaron a apuntar sus armas de fuego contra quien se acercara. Inmediatamente las dudas de los oficiales se convirtieron en detonaciones. Bangbang Swash Swash Pin Bang.
Comenzaron a sonar todo tipo de ruidos, sobre todo de disparos. Cosa que pone a todos los nervios. Sin duda alguna busqué inmediato ponernos en resguardo. —¡Al suelo rápido!— Dijo al lanzarme al suelo sobre ella en lo que suenan los tiros, los ruidos llenos de violencia y gritos de gente que es disparada o apuñalada. Ruidos de violencia sin sentido que hacen ignorar lo frío que es el suelo. Cubrirse con las alas sería una manera inconsciente de protegerte de la violencia y no es hasta el sonido del viento y el silencio calman un poco la situación es que me atrevo a alzar la mirada y ver cómo se encuentra todo, el suelo claramente tiene sangre y se ven la mayoría de los cuerpos en el suelo, el que no está en el suelo es uno de los atacantes que aun con heridas se está subiendo a la carreta. Mi mirada desde el suelo quiere enterarse de lo ocurrido. No puedo hacer más de allí. Tengo cierto temor por asomar la cabeza y llevarme una herida, pero por lo visto parece que quiere arrancar y robarse el carro que está aún casi del todo lleno de bolsas raciones de comida. —¿Y ahora qué hacemos?— Susurré en voz baja de un acumulado de muchas preocupaciones, tanto mías, como curiosidad de saber que es lo que estaba ocurriendo como saber que haré con la señorita conejo. Seguro pensara que es un barrio peligroso y querrá irse. RE: Bad Bunnys at the hood [Pasado |H. Kamikiri & M. Blackclaw] - Hiiragi Kaminari - 04-02-2026 Hiiragi sonreía honestamente tras escuchar al inmenso hombre de piel oscura halagarla pues aunque no era particularmente vanidosa, sentía felicidad de saber que el esfuerzo por mantener una buena apariencia a pesar de las dificultades era algo apreciado por ojos ajenos -Conservas eh... Y además entregarlas de forma gratuita a cambio de un gesto como ofrecer palabras ciertamente es una ayuda para los necesitados... pero siento que podría hacerse mucho más con otro enfoque...- la joven comerciante comenzó a razonar cuando los gritos se hicieron presentes. Un numeroso grupo de hombres asaltaran el lugar haciendo los que habían logrado obtener sus provisiones salieran disparados en todas direcciones para evitar ser robados mientras que el caos estallaba alrededor como las flamas en un pastizal seco -Con un demonio ¿No podían esperar a que el resto hubiera recogido su comida?- se quejó la joven mientras se lanzaba al suelo obedeciendo a Heras. El enorme hombre de ojos café cubrió a Hiiragi con su cuerpo dándole una seguridad y resguardo que la misma no había podido sentir en años, desde su infancia que no había habido nadie que la protegiera de nada y por lo mismo el gesto se sentía extraño, el calor de Lunariano se transmitía a la Humink por el contacto y era algo que le llamo la atención a la oji rubí pues incluso estando en el suelo aquello le resultaba agradable y hubiera podido disfrutarlo de no ser por el ruido de disparos y confrontación. El sonido de la lucha había sido amortiguado bajo la protección de Heras y sin embargo el agudo oído de Hiiragi había captado más de un desagradable crujir de huesos, último aliento o grito de dolor, recuerdos desagradables de su pasado parecían hacerse presentes mientras la mujer de pelo blanco se encogía sobre si misma temblando inmensamente no por el frío pero por el miedo y la angustia de aquellos sonidos que le recordaban al día en que perdió su libertad hace tanto tiempo. Aquel hedor era muy desagradable, la sangre era algo que la joven humink no hubiera querido tener que oler tan pronto tras emprender sus viajes para conocer cultura local, pero la violencia y el caos del mundo no tendrían consideración por un alma como la suya. Por suerte para la mujer con rasgos de conejo Heras la traería de regreso a la realidad con su voz preguntando respecto a lo que había que hacer. Finalmente Hiiragi acabo alzando la cabeza para contemplar adecuadamente la situación en la que estaban y su mente empezó a correr a máxima velocidad una vez más. -Hay que hacer algo...- dijo sin convencerse demasiado a sí misma mientras sentía que los latidos de su corazón se volvían cada vez más intenso ya iba al doble de lo que un corazón humano podría latir -Toda esta gente depende de ese carro...- dijo mientras intentaba levantarse para empezar a dirigirse al carro mientras una nueva emoción se encendía en su interior. -Y quiero saber quién demonios son estos idiotas y porque causaron una masacre innecesaria.- agrego con rabia que comenzaba a nublarle la vista y el juicio, su corazón sonaba en el interior de su propio pecho a tres veces el ritmo que ningún humano hubiera podido sobrevivir, bombeando adrenalina que la impulso para abalanzarse a máxima velocidad a detener al bandido que intentaba robar el sustento de toda aquella comunidad hasta donde ella podía entender. RE: Bad Bunnys at the hood [Pasado |H. Kamikiri & M. Blackclaw] - Heras - 08-02-2026 — Lo que podemos hacer es una caridad con los demás y repartir lo que queda de comida. Que estos idiotas se maten entre ellos no tiene por que afectar a los mas necesitados.— Claro, por necesidad hablo de nosotros, pero también lo decía por los demás. No podríamos simplemente dejar a todos a su suerte por una riña. —No ganamos nada averiguando ahora mismo. Tenemos que movernos rápido. — Claro ahora mismo mi paranoia va de la mano con el hecho de que esto podía poner sobre mi miradas de las que no deseo. Una presión sofoca mi pecho como un peso invisible. Por un instante creo que el frío se vió vencido por otra sensación. Quité por completo los cuerpos del carromato y comencé a revisar las comidas. Me percaté de inmediato que habían unas pocas bolsas llenas de sangre, que no llegaba a la comida. Las descarté, nadie podía quedarse con esas bolsas, sería una diana. No pedí tiempo, llamé a mi compañera la conejo Huminik. —Ven ven, vamos a entregar esto rápido, que las personas se lo lleven, ellos de seguro vendrán a investigar y mejor que no encuentren nada que llevarse.— No importaba si venía la marina, si venían otros bandoleros, si era una secta revolucionaria o si eran una facción de piratas que quería ejercer control sobre esta zona de la isla. No me importan. Las personas necesitan esta comida más que cualquier otra facción y si tengo que robarles su botín lo haré con gusto. —Vamos amiga, subete y movamos esto de aquí. — Me puse al frente carromato y de manera inmediata comencé a tirar de él. Me costó, quien sabe que le pasó al animal con que lo estaban llevando, habrá escapado en medio de la trifulca. Soy el único capaz de llevarlo por mi tamaño y comienzo a tirar rienda fija que tenía el mismo. La rueda rechina, no cede inmediatamente y debo hacer pulsos para que el peso de la misma me ayude ayude hasta que noto que comienza a moverse poco a poco sobre le suelo frío. —Vamonos, vamonos rápido, empuja y subete.— Un tono imperativo que no es lo la media en mi, pero los nervios se apoderaron olvidando maneras y obviedades. Allí arriba había mucho que ofrecer a las personas y que bueno si todos comíamos sería mejor que no comer durante días en esta época difícil. Mover el carro del camino y llevarlo a otra zona igual de abierta y atraer a aquellos que no pudieron comer. Si eso es lo siguiente que podemos hacer. RE: Bad Bunnys at the hood [Pasado |H. Kamikiri & M. Blackclaw] - Hiiragi Kaminari - 13-02-2026 La joven de ojos rojos miro alrededor del lugar una vez más, el desastre que habían dejado aquellos hombres armados era evidente y lamentable, era la clase de cosas por las que Hiiragi no estaba convencida de unirse a causas como la de la armada revolucionaria, conflictos innecesarios pueden llevar a decenas de personas a sufrir como parte de los daños colaterales causados por dichos enfrentamientos entre dos bandos que a partes iguales proclamaban tener la justicia de su lado. El regreso a la realidad por la voz de Heras la hizo asentir antes de ir ella también a empujar el carro -Si, repartir esto con los más necesitados es la mejor decisión que podemos tomar en este momento junto a la de marcharnos de aquí porque pronto llegarán los problemas atraídos por el escándalo.- dijo dándole la razón al enorme hombre de piel oscura que la había protegido con su cuerpo y alas tanto de daño directo como el impacto mental de ver directamente aquella masacre que ahora mismo podía oler. Los esfuerzos por empujar el carro por parte de la mujer con orejas de conejo tenían resultados mínimos pero al menos evitaba ser una carga innecesaria para Heras en lo que el carro comenzaba a moverse, una vez que las ruedas comenzaron a andar el movimiento hacia que se sintiera menos incomodo, por momentos la joven dejó de empujar cuando veía que se dirigían a pasar por sobre algún arma u objeto que los pudiera frenar y se adelantaba para quitar el obstáculo del camino antes de que Heras llegase al inconveniente. Las palpitaciones del corazón de Hiiragi por el esfuerzo y correr desde donde empujaba el carro para luego adelantarlo e ira remover obstáculos la hacían no solo entrar en calor sino que prácticamente hervía, era suficiente para que ella perdiera la noción del tiempo, por suerte más pronto que tarde encontraron un lugar abierto donde poner el carro para que la gente pudiera acercarse sin tantas dificultades, guardó una ración para ella y otra para Heras antes de pararse en el carro. -Gente, traemos las raciones, vengan rápido y corran la voz- gritó en voz alta para llamar la atención de la gente cercana mientras ella se acomodaba y empezaba a preparar todo para repartir las provisiones de la mejor forma posible pues sabía que sin gente armada no podrían ponerlos en una línea ordenada como había sido antes, pero incluso un poco de caos era aceptable y esperable en una situación como aquella. RE: Bad Bunnys at the hood [Pasado |H. Kamikiri & M. Blackclaw] - Heras - 10-03-2026 La voz se corrió de manera rápida, las personas llegaron para llevar sus bolsas y entregar la comida a otros que la necesitan como nosotros fue mi buena acción. No se puede ser tan inhumano cuando se está en necesidad. No pude negar que tirar del carro fue un trabajo agotador, de ahora en adelante sentiré respeto por los animales de carga que acostumbran mucho usar para arrastrar todo tipo de actividades cómo estas. Hiiraguí fue la cara más amable que la de ella que entregó a las personas los alimentos y yo me encargué de hacer la mayoría del trabajo pesado. El esfuerzo que hice realmente no fué más que solo un esfuerzo en sus piernas, en sus brazos, contra el frío, pero el subidón de adrenalina me ayudó a hacer lo necesario. Lo odié, lo deteste, cada segundo, pero si yo fuera una persona que tuviera cuidando a mis hermanos menores y mis abuelos me habría encantado que otra persona fuera por allí y llevara comida que me sirviera a mi y a los demás. Mi cuerpo que sudaba contra el frío de Sorbert comenzó a generar más frío y mi respiración llegó al punto donde era visible ya que por dentro yo estaba ardiendo pero por fuera estaba helando. Los llamados de la Huminik me ayudaron, sus manos, su atención y su manera de tratar a los demás hizo que pudiéramos repartir la mayoría. Comprensible pues todos saben que no es buena idea salir así por que si. Claro que agarré unas bolsas para que nosotros pudiéramos comer algo. —Tenemos que regresar, si tenemos suerte podremos llegar antes de que el frío sea mucho más problema.— Indiqué de manera clara y comencé a caminar sabiendo que ella viene tras de mi. Estaba más que claro que no podíamos hacer más por ese barrio, siendo buenas personas estábamos rompiendo la ley, pero las necesidades de los demás no podían ser ignoradas del todo y menos si las nuestras estan allí. Podríamos comer algo,descansar y ya al día siguiente averiguaremos qué sucedió, ahora mismo solo somos unos malhechores más ante la ley. Solo nos queda escapar y esperar lo mejor. |