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Cocina en la playa (Ya quisiera ser yo) // Presente Relativo - Versión para impresión

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Cocina en la playa (Ya quisiera ser yo) // Presente Relativo - Rackham Uker - 12-01-2026

Su cuerpo se despertó de golpe, sudado, acalorado, con la respiración agitada y con los recuerdos del sueño que tuvo, frescos en su mente. Una pesadilla, una a la que no quería volver, una que se iba a borrar de su memoria en un par de horas, pero que de igual manera no le evitó que en sus ojos aparecieran lágrimas. Se levantó sin esperar a que ese sueño desaparezca de su mente, decidido a al menos hacer algo productivo.

[Imagen: Kjpn2K4.jpeg]

Tocaba su hombro mientras avanzaba por el barco, llegando hasta la cocina improvisada y rebuscando entre cajas y cajones. Un café rápido, un desayuno simple, nada que lo hiciera perder tiempo. Maki no parecía estar en el barco, no la había escuchado o visto desde que despertó, así que rápidamente asumió que le tocaba ser el cuidador del navío en ese día, cosa que no le molestaba. Limpió la taza ahora vacía, se calzó una de sus camisetas y tomó su espada, todo en una maniobra ya entrenada, marcada en su mente como las cicatrices en su piel.

El sol lo recibió en cuanto salió a cubierta. Viniendo del interior casi lo deja ciego por un momento, pero se acostumbró con rapidez y continuó su avance. Sus pasos lo llevaron hasta la punta más cercana a la playa, lugar desde el que no temió lanzarse hacia abajo. La gran cantidad de metros de caída no fueron suficientes para que su cuerpo cediera a la gravedad, aterrizando sobre la arena, doblando sus rodillas para evitarse daño. Se reincorporó y continuó caminando, hasta que se encontró con una roca grande, mayormente enterrada bajo la arena, en un área donde la marea no alcanzaba a humedecer nada.

Como todos los días desde que llegaron ahí, se sentó sobre la roca y cruzó sus piernas. Cerró sus ojos y relajó la postura, su mente comenzó a divagar entre recuerdos, felices o tristes, eso no importaba. ¿Qué estaba haciendo? Meditando, un tipo de entrenamiento que su maestro le había dicho que debía perfeccionar hace mucho, aviso al que no había hecho caso hasta que esa persona dejó este mundo. Las visiones de su pueblo siendo destruido no tardaron en volver, repetir cada cosa que pasó por su mente sería consumir nuestro tiempo, pero el aguante del cocinero no fue el suficiente como para soportar los ataques de su propio cerebro.

Se levantó, ahora enojado tras no ver avances en su entrenamiento, tanto que sacó su arma y dio un espadazo al aire. El ruido del aire siendo cortado pareció acallar todo lo demás, al menos por un momento, hasta que los animales y la vegetación siendo movida por el viento volvieron a hacerse oír. Chasqueo la lengua, girando un poco la katana entre sus dedos, algo que hacía para calmarse, pero que ahora decidió mirar con atención.

¿Cuándo había aprendido a hacerlo? Era una cosa tan natural que no se había tomado el tiempo en pensarlo. Su mano izquierda tenía destreza, tomaba el arma con seguridad, conociendo cada centímetro de la piel y los músculos que debía usar para cada movimiento. Lo contrario fue cuando paso el arma a su mano derecha, movimientos toscos, un agarre casi temeroso, tuvo que repetir los movimientos con su mano izquierda para ver si podía copiarlos en su mano no dominante. Estuvo así bastante tiempo, el suficiente para que el sol ahora brillara justo encima de él, probando movimientos que usaba para pelear, notando como no podía realizarlos con la misma destreza si portaba el arma en la otra mano. De nuevo, volvió a frustrarse, ahora por pensar que todo este tiempo había sido un ciego, dejando salir un grito sin contenerse.

¡¡¡¡¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHH!!!!

Luego de eso, volvió el silencio, lo suficiente para que pudiera escucharse un sonido casi gutural y ansioso. Su estomago sonaba, pedía comida luego de tantas horas sin nada más que un poco de café.

[Imagen: AGBzDPV.jpeg]

Maki no había vuelto, así que no se le ocurrió mejor cosa que cocinar en la playa. ¿Qué podría salir mal de eso?





RE: Cocina en la playa (Ya quisiera ser yo) // Presente Relativo - Han - 12-01-2026

Las frondosas junglas de Little Garden tenían numerosos recursos aprovechables: Desde maderas regias que podían ayudar a Kayseira a reparar nuestro barco, pasando por alimentos deliciosos para que la tripulación no pasase hambre, hasta plantas con factores medicinales que podían usar nuestros médicos para sanar nuestras heridas y enfermedades. En alta mar es muy importante estar bien provisto de materiales de reparación, medicamentos y comida, pues uno nunca sabía cuando podía haber una emergencia o cuando nos podíamos perder y tuviésemos que tirar de reservas. No es que desconfiase de las expertas habilidades de Zhang como timonel, pero era tuerto, en algo podía afectar eso, o tal vez moviesen nuestro barco a alguna parte con nosotros dentro, después de ver que una mujer es capaz de convertirse en hielo, ya nada podía extrañarme, confundirme quizás, pero extrañarme no. 

Aquella mañana yo había salido de mi embarcación solo, con un zurrón colgado de mi hombro derecho, para recolectar cosas que nos fueran útiles en el barco, quien sabe, con encontrar cosas comestibles a mi me valían, pero tal vez encontrase pedazos de madera que le valiesen la pena a nuestra carpintera, o a lo mejor me topaba con una antigua reliquia del pasado que nuestros eruditos estudiasen, la verdad es que iba sin expectativas ni requisitos, si consideraba que era útil, iba a zurrón. Lo que mas encontré eran lianas, bastante flexibles y resistentes, al igual que algunos hongos que no resultarían tóxicos y frutas, pero debía admitir que también había logrado cazar un par de reptiles pequeños para esta isla, pero suficiente como para que tres o cuatro personas comiesen sin pasar hambre, la verdad es que había resultado un paseo fructífero. "Hmm... Se acerca la hora de comer, quizás debería volver al barco para preparar algo a esta panda." Pensé mientras alzaba la mirada del suelo para observar la dirección de la que había venido, dispuesto a irme sin mirar atrás. 

Ese era mi plan, pero el destino a veces juega de forma caprichosa con nosotros, pues claramente no tenía la intención de que mi viaje por aquella isla terminase allí ese día. Sin previo aviso escuché un alarido, un grito que parecía iracundo, pero humano que provenía de la costa, por suerte no andaba demasiado lejos y pude distinguir la dirección de lo que fuese que emitiese ese grito. Me giré rápidamente con un rostro de preocupación y algo de miedo mientras agarraba mi bolsa con fuerza, no sabía muy bien si para protegerla o para soltar tensión en mi cuerpo. "¿Qué ha sido eso? Parecía un grito..." Me mantuve inmóvil por un segundo, pero mas pronto que tarde comencé a dar pasos tímidos en la dirección de alarma mientras reflexionaba ante el hecho. "No era la voz de alguien conocido, tampoco viene de la dirección del Wu Wei... Podría ser alguien en problemas" Mis intentos de avance comenzaron a aumentar, acelerando el paso hasta que, sin saber muy bien por qué, comencé a correr, esquivando ramas, saltando grandes raíces y piedras, todo con tal de llegar cuanto antes, como si yo pudiera ser el salvador de nadie, aunque tal vez, fuese la curiosidad lo que me movía y no las ganas de ayudar a alguien. 

Tras una carrera no demasiado larga terminé llegando a la playa de nuevo, no en la que la Mano Vacía había atracado, sino otra parte de la costa que rodeaba a la isla, donde resultó haber también un barco atracado. Me acerqué a este cauteloso, no sabía de quien era ese navío, por lo que no podía saber si los del interior eran hostiles o no. No parecía haber nadie en su interior, así que miré a los alrededores, viendo huellas en la arena que conducían a unas rocas cerca del mar, decidí seguirlas para desentrañar el misterio del alarido fantasma, solo me lamentaba de no haber cogido mi lupa del camarote. El camino no era complejo ni largo, y ya desde cierta lejanía se podía ver a un hombre sentado en una roca, jugando con una espada, aunque parecía estar molesto por algo que yo desconocía. Estando a una distancia de seguridad levanté la mano y alcé la voz para que el hombre de pelos canos me escuchara. -Disculpa ¿Estas bien? Antes escuché un grito.- Claramente no se veía un arma conmigo, solo mi flauta en mi cinturón, mis guantes y el zurrón que cargaba con vegetales y algo de carne. Mi rostro mostraba preocupación, pero no por mi estado, sino por si ese tipo estaba bien, quizás se había hecho daño y no podía moverse, pobrecillo, condenado a ser devorado inmóvil por el mar o un depredador. 


RE: Cocina en la playa (Ya quisiera ser yo) // Presente Relativo - Kayseira Ashter - 15-01-2026

¿La verdad? Odio estos sitios y el clima de las islas tropicales. Un poco irónico si pensamos en que no me afecta ni el frío ni el calor y la humedad es algo relativo…¿Pero habéis intentado encender un cigarro en una jungla? Pues eso, me he pasado quince minutos peleando con un cigarro casi mojado que he logrado encender a duras penas.

-Que horrible es el tabaco mojado.-Gruñí entre dientes ante aquello, mientras caminaba cerca de donde había salido Han. Había decidido acompañarle porque ya estaba cansada de estar en el barco por hoy, pero bueno.

Al parecer la vida tenia otros planes.

-¿Qué cojones? ¿Quién se muere? -Empecé a apretar el paso, siguiendo el sonido de aquel grito que había sonado antes. Al menos para mi suerte sonaba a humano, después de todo ya había tenido mis pequeñas aventuras con animales gigantes en este lugar.

Cuando me di cuenta, ya estaba en la playa, me llevé la mano a la frente a modo de visera para poder ver mejor quien estaba allí. A uno lo reconozco como la palma de mi mano, ese pelo negro y largo y esas ropas son claramente de Han,al que habia intentado seguir antes de que se fuera.

¿El otro? Ni idea, la verdad, pero tenia que ser el que había gritado porque yo los gritos de Han a estas alturas ya los reconozco.

-¡HAAAAAN! ¿Estáis bien? -Y mi grito debe de haber sonado en la isla de al frente, la verdad, cosas de ser ruidosa pero la verdad ahora mismo estoy algo preocupada. Deje que el cigarro se muriera en mis labios, después guarde la colilla apagada, congelada en un bolsillo para que no molestara.

Trote un poco por la arena, hasta llegar donde ellos estaban en poco tiempo, ladeando suavemente el rostro al verles.- ¿Quién se ha muerto? ¿O alguien se ha cortado una mano? Sea como sea, excelentes pulmones.- Levanté el pulgar con una sonrisa divertida, como no había sangre a la vista podía permitirme el comentario algo más animado, no se acababa el mundo de momento.

-Casi me pierdo en la jungla por intentar seguirte Han, que lo sepas.-Le dije con algo de queja, llevándome la mano a la cadera. Refunfuñe ante aquello sin poder evitarlo, pero también era culpa mía por andar siguiendo sin avisarle.

Me giré para mirar la parte de la playa en la que estamos, nuestro barco estaba en diagonal a unos metros si no estoy mal, en caso de que al hombre de verdad le pase algo podemos ir a buscar a uno de nuestros médicos. Un escalofrío recorrió mi cuerpo ante aquel pensamiento.

Vale que es útil, si, pero ya estamos teniendo un médico cada dos tripulantes y yo me pongo nerviosa si lo pienso demasiado. Tal vez Alana pueda darle un vistazo, Zhang andaba por allí dando vueltas con Silencio si no me equivoco.

¿Y en caso de que sea algo mental? Bueno, siempre podemos decirle a Lan que le haga un porro.


RE: Cocina en la playa (Ya quisiera ser yo) // Presente Relativo - Rackham Uker - 17-01-2026

La frustración se adueñaba de la cabeza del cocinero, más y más con cada segundo que pasaba. Le molestaba la idea de haber sido débil, de continuar siéndolo, de ser usado por los demás solo como un mero transporte para luego abandonarlo a su suerte. Había tenido esa misma discusión consigo mismo cada noche desde que los marines aparecieron en esa playa. ¿Cuánto tiempo más? ¿El problema era él en sí mismo? Después de todo su entrenamiento, ¿aún era tan…?

[Imagen: FfSpG7g.jpeg]
(Retrato más o menos certero de Uker en este momento)

Sus pensamientos y sus pasos se detuvieron, su cuerpo y sus pies giraron al mismo tiempo que sus manos buscaban su katana, incluso agachándose en ese proceso. Una postura defensiva, ni bien oyó a esas personas cerca de él, llamándolo, preguntando. - ¿Quienes…? -. Se detuvo, esas caras le parecían familiares, de algún lado. Parecían ser amistosos, pero no abandonó su postura incluso con buenas palabras, hasta que recordó de donde los conocía exactamente.

- Han Xiangzi y Kayseira Ashter -

Si, su mente pudo rememorar de donde los reconocía. 135 millones y 218 millones respectivamente. - Asumo que son piratas, sus recompensas subieron a la par que la mía, y si se encuentran en esta isla… -. Tal vez entonces habían estado en los Cabos Gemelos, sufriendo lo mismo que él. - Lamento mi comportamiento, no estoy… en mi mejor momento -. Bajó la voz al decir eso, pero así también sus brazos abandonaron la cercanía con su arma y optó por una postura relajada.

[Imagen: Yb84z9s.jpeg]

- No sabía que había alguien más aquí -. Sohem había aparecido, Owen y Gwen junto a él. Si la mujer se encontraba, eso significaba que la tripulación de Eros también, y en su barco habían venido Jin y la oni Odeth, por lo que Hyakintos, Jensen y Maria Merlot también estaban ahí. Toda la generación de nuevos piratas, algunos con mejor y otros en mucha peor situación, pero todos estaban ahí excepto por aquel burro con el que había formado equipo aquella noche, esa mujer que el periódico marcaba como muy peligrosa y el carnicero de Whisky Peak. - Debo preguntar, ¿forman parte de una tripulación? Parece un mar demasiado complicado como para avanzar sólo como un par -. Claro, dejó fuera el comentario de que prácticamente se trataba de su situación actual.

Fue en ese momento que recordó el porqué los dos extraños habían aparecido cerca de él. - Iba a cocinar algo. Se que no nos conocemos, pero no me agrada la idea de no ofrecer comida a quién puede estar hambriento -. Mientras decía eso, se acercó a la escalera de mano que llevaba a la cubierta del barco. Sus ojos se movieron, esperando una respuesta por parte de los recién llegados, ya sea con palabras o gestos. - Prometo que no es una trampa, por mucho que la recompensa sobre mi cabeza lleve a pensar eso -. Si, él mismo había visto ese cartel de WANTED, uno en el cual aparecía su rostro, nuevamente, pero que lo posicionaban como uno de los piratas más buscados de la era que acababa de comenzar.

Aún así, esos dos no se quedaban atrás. Kaysera igualaba a Maki, al menos en cuanto a recompensa se refiere, y ese tipo de cabello largo superaba a todos los que anteriormente fueron parte de su tripulación, solo faltando 8 millones para igualar a Zhang, alguien que había demostrado mucha más peligrosidad que el mismo cocinero la noche que lucharon juntos.

Seguramente podrían vencerlo, tal vez a Maki, no sería mala idea formar relaciones amistosas con otras tripulaciones, podría ayudarlo a aumentar su poder y a evitar cosas como lo que pasó en su llegada a Little Garden. Además, entre más gente conociera, más cerca estaría de reencontrarse con Zhang, con quien quería tener unas palabras.


RE: Cocina en la playa (Ya quisiera ser yo) // Presente Relativo - Han - 26-01-2026

¿Es que nadie con el que me topara iba a reaccionar como una persona normal? Siempre que intentaba ayudar a alguien me apuntaban con un arma, me golpeaban o, como en este caso, se ponían en guardia empuñando una espada. ¿Dónde quedó el pensamiento positivo u optimista? Ni que yo fuese una persona imponente o que pudiese intimidar por su aspecto, de hecho, era más fácil que ese hombre musculado con mirada afilada me diese miedo a mi y no al revés. Para colmo de males, Kayseira había aparecido tras de mi, ahora no tenía que salvar mi pellejo, tenía que salvar el de ambos, aunque con su poder, podría resultar mas beneficioso si ella me protegía a mi.

Miré a mi lado viendo como Kayseira se acercaba ruidosa, como siempre, no era capaz de modular su volumen ni aunque su vida dependiese de ello. Preguntaba si pasaba algo, parece ser que desde la maleza había escuchado el grito y vino a ayudar como yo hice, que altruista era para buscar bronca casi a cada lugar que fuese. Aunque eso si, no perdió la oportunidad de echarme la culpa de perderse por seguirme en aquella selva inhóspita.-¿Pero que culpa tengo yo de que me sigas sin avisarme? Haber venido conmigo, so boba.-

Debo admitir que el hecho de que la mujer de pelo blanco estuviese a mi lado en tal situación me tranquilizaba, ya había visto de lo que era capaz, y sabía que sabía luchar bastante mejor que yo, así que con  ella a mi lado, no podía pasarme nada mas allá de un par de golpes. Levanté las manos hasta la altura de mis hombros mientras mi mirada, inocente y tranquila se clavaba en los ojos del hombre. -Tranquilo hombre, solo vinimos porque oímos un grito y pensábamos que necesitabas ayuda.- Sonreí tranquilo y apacible, como si el hecho de que portase una katana no me preocupase lo más mínimo. El tipo estaba claramente confundido, pues al darse cuenta de la verdadera situación que le acontecía se disculpó y retiró la mano del mango de su arma, pareciese que hubiera vivido una situación harto desagradable, pero no parecía tener ninguna dolencia, mi preocupación había sido en vano. Cuando logró serenar sus pensamientos comenzó a hacer sus pesquisas y suposiciones, incluso preguntando por si veníamos acompañados. "¿Qué pretende?" La verdad es que no era habitual que lo primero que alguien te preguntase era si estabas solo, eso era lo que preguntaban los tipos raros a los niños cuando se quedaban rezagados en el parque. Tampoco es que quisiera pensar mal, tal vez quería saber si teníamos compañía para poder ayudarlo, no obstante la precaución ante un desconocido debía premiar. 

Me acerqué un par de pasos al casco de su barco, bajando las manos y con un paso tranquilo. -Comprendo que debas preguntar si venimos en compañía, pero te pido que comprendas que no debemos responder a un desconocido.- Asentí levemente a modo de disculpa. Así pues escuché atento su oferta de comer algo en cubierta, no era la mejor idea meterse en el medio de transporte de un extraño que te ofrece comida, pero... Realmente no parecía querer hacernos daño, mas bien parecía querer evitar estar solo con sus pensamientos, y yo iba a corresponder su llamada de ayuda. Abrí los ojos con emoción mientras mi sonrisa pasaba de ser tranquila a ser emocionada. ¿Qué nos invitas a comer, dices?- Miré a Kay por unos instantes mientras contenía mi saliva todo lo posible, no era de decoro babear delante de una dama. -Ya que estamos aquí... Estaría feo rechazar su oferta.- Me di la vuelta rápidamente antes de que ella me contestase, realmente yo ya había tomado una decisión. -Décidido, en pos de una buena educación yo aceptaré su oferta.-  Claramente no era ese el auténtico motivo, pero tampoco era una mentira. Caminé por la quilla hacia cubierta, pensando en los manjares que tendría preparados.