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Italian standoff [Aventura t2 de Hiiragi +18] - Ryan - 12-01-2026 22 de primavera del año 17, Reino de Samba:
Era casi medio día, en una pequeña quebrada a orillas de la playa cercana a la jungla de Samba, las aguas golpeaban con relativa calma el roquerío y el sol golpeaba a plena potencia al estar casi arriba de todas las cabezas que trabajaban por aquella zona, después de todo, hoy se ponía dentro de aquel cañón entre rocas y el rio un gran mercado negro, en el cual entre el espacio que había de piedras y arena se apilaban cajas y cajas cuyo contenido era dudoso, que además hacía que no fuese el lugar con mayor espacio y seguridad que habría. Aprovechando dicho lugar angosto, de entre el diverso publico que se amontonaba para poder entrar, además como lo oculto que estaba a ojos del publico general un conjunto de diversas cuevas se entrelazaban, haciendo que los vendedores se pusieran como si fuesen grandes tiendas de comercio habitual, pero que adentro empezabas a ver toda clase de productos ilícitos, séase frutas importadas ilegalmente, armas de todo tipo o hasta drogas de mala calidad.Siéndose hasta donde vieras a la distancia un conjunto de agentes disruptivos organizados para delinquir, pero… ¿A quién le importaba eso? Tu objetivo aquí era conseguir objetos de valor, al menor precio, para poder revenderlos más tarde ¿Habrías logrado entrar de manera corriente? ¿O simplemente te habrías escabullido metiéndote por algún recoveco? Después de todo, no es que necesitaras algo para sortear a los guardias per se, o que fueses ahora una cara conocida por traer problemas… Por lo menos por ahora, por lo que ¡Solo quedaba divertirse y comprar! Suponiendo que no te robasen a la primera de turno, lo que ya trajeses encima, o quien sabe... Algo peor. Igualmente, no tenías que temer, todos aquí parecían ser gente común y corriente a simple vista, si es que ignorabas a alguno que otro maleante todos parecían ser o nativos ofuscados en vender a como dé lugar, o algún que otro exportador ilegal, sería que te adentrarías dentro de un sector de exportadores y ladronzuelos comunes dentro de la zona de lo cual tal vez te sonaría ya de algún lugar alguno, siendo ahí que verías por fin una cara más o menos afable con mercancía que valía bastante la pena, todo mientras el vendedor se te acercaba a insistir que tenía buenos precios. - ¡Bongorno señora! – diría aquel hombre con un extraño bigote que parecían ser dos puntas y un extraño acento extranjero que difícilmente podrías decir de donde provenía, pero que algo te decía, que no era de aquí ¿Acaso el hombre era del norte del mundo? ¿O sacado de alguna película extranjera? Fuese como fuese, lo tenías al frente tocándote con sus extensos brazos el hombro y haciendo gestos con las manos dignas de un mafioso, que por si fuera poco representaba bien, al vestir unas ropas bastante elegantes para el lugar, que sumada a su altura de alrededor de tres metros cincuenta, hacia que por lo menos fuese extraño verlo salir a ofrecerte algo desde aquella cueva, donde ocultaba todos sus tesoros, siendo así pues este te diría -Tengo los mejores “Canoli”, para poder ofrecerle, si es que se queda a revisarlo podrá ver la verdadera calidad. – Te hablaría tan afable como podría ser cualquier vendedor civilizado, que pudiera haber en esta tierra. ¿Qué vendería entonces este hombre? Solo si te quedabas podrías dilucidarlo... Pero en el fondo sabias que algo olía mal… Y se estaba acercando.
resumen
RE: Italian standoff [Aventura t2 de Hiiragi] - Hiiragi Kaminari - 12-01-2026 Hiiragi llevaba ya bastante tiempo en Samba, entre los periodos de tiempo que había estado en la isla de forma intermitente podría decirse que eran incluso años desde que había conocido por primera vez la libertad, aquello le hacía tener un aprecio especial por el Reino de Samba y sus habitantes, especialmente los que vivían con menos lujos y más cercanos al rio, eran personas cálidas y agradables, incluso los que vendían productos ilegales tenían un encanto en su actitud amigable a pesar de las dificultades a las que debían enfrentar o los productos con los que comerciaban. Sin embargo para muchos ella era todavía una extranjera, una foránea de rasgos exóticos, sin importar cuan bien se llevasen o cuanto platicasen, cuantas comidas y bebidas compartieran había gente que aún no estaba dispuesta a considerarla una de ellos, entre esa gente estaban los que transitaban el bajo mundo de Samba, los que vendían productos robados y toda clase de menesteres que no se podían llevar a las plazas principales. Pero tras investigar suficiente y merodear lo suficiente durante meses entre el invierno hasta ya pasados mediados de la primavera consiguió la información de donde se daría una de aquellas reuniones clandestinas donde la mercancía podría ser más barata de lo habitual gracias a sus orígenes sospechosos e incluso ella podría intentar vender algunos productos que daban cierta incomodidad vender en lugar más públicos pues podrían afectar su reputación con el común de la gente. El camino hasta la quebrada a orillas de la playa había sido relativamente fácil de manejar para quien llevaba suficiente tiempo deambulando por los pueblos, bosques y playas de Samba por tanto tiempo como ella, aún no era una experta pero ciertamente era mejor algunos de los locales que se habían limitado a vivir sus vidas encerrados en sus pueblos y hogares, la libertad de recorrer esos caminos en otro tiempo ocultos hacia sonreír a Hiiragi que no podía evitar sentirse excitada por lo que podría llegar a encontrar en aquel lugar. Tanto los guardias como quienes estuvieran atentos a la entrada de aquel mercado negro local podrían verla entrar, una chica de metro setenta con unas orejas de conejo felpudas y largas que se extendían una alzada completamente en sus treinta centímetros y la otra reclinada a un costado midiendo la mitad por estar caída apuntando vagamente a otro lado, ya no llevaba un poncho de arpillera sino que portaba una capa verde con algunas vetas y diseños azulados en el interior de la misma, era de materiales resistentes y cubría completamente su cuerpo cuando la cerraba hasta los pies donde se podían apreciar las metálicas punteras aptas para el combate en caso de ser necesario. En su espalda ya había dejado de llevar un saco de patatas atado con soga, portaba una mochila de viajes bien cargada con toda la mercancía que traía y sus posesiones materiales, también en la espalda llevaba envuelto en arpillera lo que al ojo avizor sería probablemente alguna clase de arma oculta o guardada para no ser amenazante. De entre tantos "mercantes" que había en aquel lugar, uno de pintas particularmente elegantes y pero extranjeras, el atuendo le recordaba un poco a cierto individuo que había conocido hace no tanto tiempo, pero fuera de eso nada más en común tenían aquellos individuos. Hiiragi lo observo con sus ojos carmesí de forma preventiva, no sabiendo que querría de ella pero no queriendo ser directamente antagónica de buenas a primeras, prefería optar por un tono cordial, amigable y dispuesto a comerciar pero precavido como cualquier novata que estuviera allí -Hola buen señor, estoy encantada de conocerle y escuchar de su buen "Canoli", pero espero sepa disculpar que prefiera escuchar y ver que tiene que ofrecerme desde aquí sin entrar antes de ver al menos alguna muestra de mercancía.- dijo mientras gesticulaba con una mano señalando a otros puestos -Con la mayoría de los comerciantes se puede ver y saber qué es lo que tienen para ofrecer y cuanto uno se puede querer arriesgar a intercambiar con ellos ¿Usted podría hacerme el mismo favor antes de invitarme a pasar a su encantador local?-
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RE: Italian standoff [Aventura t2 de Hiiragi] - Maki D. Zen'in - 21-01-2026 El calor de Samba se mezclaba con la eterna música de fondo de las bandas luchando por poseer el mejor ritmo de la isla, conseguirlo era cantar a viva voz que eran lo mejor de lo mejor y también se ganaban contratos jugosos. Los tambores, las trompetas, los clarinetes y las mujeres bailando exuberantes con poca ropa eran el pan de cada día y el mercado del bajo mundo no erra la excepción. Calles estrechas, puestos de comida, de artículos raros y de tonterías falsas era lo típico. Aunque una que otra pelea al mes al menos terminaba en muerte. No solía ser algo que siempre estuviera ligado al comercio de la zona. Alrededor de toda esta zona, lejos de ser oscura, oculta y alejada de la farándula de la noche, era alegre, iluminada y llena de vida y vigor. Las voces enérgicas, los pájaros de múltiples colores y las alimañas correteaban por el suelo asustando uno que otra damisela delicada.El las plazoletas improvisadas a la orilla del rio, adentrándose en cuevas que llevaban a ríos subterráneos había decenas de vendedores y era imposible capturarlos, aunque llegaran cientos de efectivos de la marina pues podrían esconderse o escapar por infinitas bifurcaciones o agujeros que salían a la superficie. Muchos excavados y tapados por niños que solían ganarse unas pocas monedas por crear un canal de huida. ![]() Lombardi era uno de esos que no escapan y en su lugar sobornaban o cobraban favores, decía ser el más rico de toda Samba, por eso había muchos mercaderes rivales que deseaban su caída. Entre ellos los que se hacían llamar Masons. Un grupo de esclavistas secretos que, aunque sonaba feo y poderoso, contaban con un par. Pero de fuerza a considerar. Se decía entre las calles que si se dejaba a estos Masons dominar el mercado se apoderarían pronto de la ciudad. Aun así parecía una feria o un mercado común, detrás de estos establecimientos y con las palabras claves podrías acceder a un sinnúmero de cosas invaluables solo por el hecho de quizás conocer al primo de un abuelo fallecido de tu perro que era hermanastro de tu gato. Lombardi había recibido a una de estas muchachas que se decían extranjeras y a decir verdad a él también lo consideraban aun uno, a pesar de ser ya residente y dueño de un local por más de veinte años por ello cuando tenía conocimiento de alguien que sufría su mismo infierno, solía acogerle con gran energía. Al principio eran sentimientos de protección verdaderos, pero después enredando favores entre uno y otro salía ganando de igual forma. —Descuide mancare, yo conozco a tutto en la isla y he sabido que aun no es muy benvenuto, giusto como su gran y nuevo mejor amico… el Grande LOMBARDI— Sus manos dieron una enrevesada voltereta sobre su propio pecho para caer sobre su enorme barriga y presentarse como un maestro de ceremonias de un circo de primera. Sus grandes manos adornadas, su cuello doblado por el oro eran tremendas basas de negociación y muy atractivo para ladrones y otros bastardos. Pero el siempre se rodeaba de personas que eran fuertes y podían defenderle. —Kukukukuku… claro que le mostrare Mancare… pero antes… quisiera saber si questo tiene lo necesario… tiene… morlacos?— Dijo agachándose en su increíble altura hasta las delicadas orejas de la muchacha. Pero antes de que esta responda él saca un gran fajo de billetes, enrollados pulcramente uno sobre otro. —En realidad necesito un gran favore, sabe… mis guardias están en una Questo molto peligroso… encuentran en una misión secreti cazando cierto bicho… y por bicho, me refiero…— Volvió a mirar a todos lados asegurándose que nadie escuchase. —… … … Esclavistas… son lo peor… questo sabe.— Dijo finalmente levantándose, pero no del todo, pues parecía que sus inmensas cadenas de oro le tumbarían un día por su enorme peso. ![]() El gran Lombardi entonces adelanto la mano hacia su propia tienda invitando a pasar a la mujer conejo y con cierto alivio entro con ella mientras vigilaba los alrededores… en las sombras, un reflejo, una hoja en una mano engrillada… estaba al acecho. Imperceptible a la luz de incluso los mas sagaces y habilidosos. Dentro Lombardi guarda silencio, y con un rostro muy serio se sienta en una gran silla frente a una mesa enorme donde dos ayudantes sin recibir ordenes comienzan a desplegar cosas invaluables, el “No° 1 de Detective Comics Superman”, una espada rota con la cabeza de un dragón de color verde, un parche que parecía haber pertenecido a un ghould, una especie de cristal que tenia una etiqueta con el nombre “Kyber”, una máscara de murciélago rota, pintada con una sonrisa de payaso donde debería ir la boca, teteras como lámparas, entre otras cosas. Al otro lado de la mesa mas al frente de la Chica había cosas mas comunes, espadas afiladas, bastones, arcos, cartas del juego de cartas Yu gi me!, ropa fina y otros cachivaches… —Mancare, usted se ve molto fuerte… pero también ambiciosa… que desea.? Que busca?— La sonrisa de Lombardi era amplia tanto que parecía que podría tragarse al mundo si así lo deseaba.
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RE: Italian standoff [Aventura t2 de Hiiragi] - Hiiragi Kaminari - 21-01-2026 Hiiragi sin terminar de convencerse de entrar sin más precaución al territorio de un comerciante de los bajos fondos, pero la oportunidad de hacer tratos con el mismo era sin dudas una oportunidad tentadora como para sobrepasar los posibles contras que tuviera que tener en cuenta al acercarse a "El Grande Lombardi" cuanto menos era uno de los comerciantes mejor provistos y con mejor disposición para la clase de relación que la mujer conejo estaba buscando en aquella ruidosa y enérgica comunidad que era la cueva de los bajos fondos de Samba. Tras volver a mirar a su alrededor que fuera a cerrarle el paso de salida en caso de emergencia y confirmar que no era el caso, la joven de ojos rubí asintió y suspiro antes de adentrarse en la tienda que era el territorio del gran Lombardi -Gracias por darme la bienvenida en su tienda Lombardi el Grande- dijo respetuosamente antes de hacer una leve reverencia para Lombardi -Tengo berries si usted las quisiera- La joven de orejas de conejo se quedó de pie mientas escuchaba lo que el comerciante tenía para decir y mostrar -Pero me gustaría más escuchar que clase de negocio tiene para mi usted, pues lo que vine a buscar era amistades y conexiones, aunque no rechazare unos pocos fondos para mis otros proyectos.- comento sonriendo hasta que fue traido a la mesa el asunto de los esclavistas, la siempre brillante o al menos siempre presente sonrisa de Hiiragi se dio por ausente brevemente mientras sus orejas se tensaban e instintivamente se ponía en guardia aunque no hubiera amenazas allí presentes. Entonces las preguntas el Gran señor entre los comerciantes la había hecho "¿Que desea?" y "¿Qué busca? eran preguntas que la peliblanca podría pasar horas intentando responder de diferentes formas o desde distintos puntos de vista, con diferentes enfoques para lograr cada objetivo, era una mujer que pensaba largo y tendido aquella clase de cosas, pero sabía que extenderse no lograría demasiado. -Quiero poder mi buen señor Lombardi- dijo mientras regresaba a sonreír como quien le ríe lo dicho a un niño, casi despreciando sus propias palabras en el gesto. Pero era cierto lo que decía -Quiero contactos para todo el blue y luego para comerciar incluso en el Grand Line, quiero dinero no como fin sino como parte del proceso, quiero el poder de no volver a ser encadenada ni la mascota de nadie contra mi voluntad.- expresó en un tono de voz que se volvía cada vez más bajo en volumen pero feroz en tonalidad, como si hubiera un depredador debajo de la encantadora conejita. Pero Hiiragi no se dejó llevar del todo o tal vez se dejó llevar más de lo deseado y simplemente se engañaba a sí misma, seguía esperando que algún guardia o empleado de Lombardi intentase tomarla por la espalda o le lanzara algo de improvisto, aguardando lo peor con el cuerpo aún más tenso por toda aquella discusión sobre los esclavos y los esclavistas. La sonrisa de aquella encantadora chica de ojos rubí se volvió más delgada y filosa mientras empezaba una vez más a hablar -Si tiene un encargo relacionado a esclavistas, me gustaría hacerlo tanto para ganarme su favor don Lombardi, como por amor al arte, puedo tolerar un poco de trata de personas pero jamás querría que se sientan demasiado cómodos en un lugar tan lleno de libertad y gente enérgica como es Samba.- afirmo mientras se tensaba de nuevo, sus músculos recordando también los malos tiempos en aquel maldito barco donde tantos años hubiera pasado como juguete de la tripulación.
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Jumping bunny
RE: Italian standoff [Aventura t2 de Hiiragi] - Maki D. Zen'in - 22-01-2026 Lombardi era un genio para los negocios, siempre captaba a los más fuertes y los más capaces, aunque era uno de los que se mostraba siempre grande, siempre dorado y siempre listo para dialogar y buscar el máximo beneficio. Era un hombre que conocía lo bueno y lo malo, y por ello era justo y siempre cumplía sus tratos y muy a su pesar cuando los tratos no eran cumplidos, se hacía con todo lo que el otro tenía. Era despiadado. Lombardi escuchaba como la joven estaba atenta a lo que sea que pasase alrededor, con su gran vista podía ver como los músculos de sus orejotas se movían a un lado y a otro intentando descifrar las habilidades que podría tener y sus capacidades. —Mmm… Mancare de mi alma, questo deseo solo un escolta capaz, una que me lleve a mi destino con mi cuello intacto de preferencia. Capice?— Dijo mientras se rascaba la sien con desgana, como si su vida ya estuviera en peligro. —Questo primo le explicara mejor— Lombardo entonces se hizo a un lado y empezó a hablar con otro de sus empleados en el oído… Entonces sea cerco otro… encapuchado, de ojos verdes en penumbras… —Buenas señora, mi nombre es Primo. Si gusta acompañarme mientras el Gran Lombardi realiza unos preparativos…— El encapuchado entonces llevo a la muchacha a la entrada. Ahí de pie el joven se echa la capa hacia atrás para explicarle… —Mire el señor Lombardi es un señor que secretamente lucha por el bien de la ciudad… hasta ahora ha acabado con muchas agrupaciones ilegales y ahora mismo esta terminando una gran cruzada, pero se ha quedado corto de personal, tiene que ir a un encuentro, para acordar la paz con unas personas, es un juego de cartas simple, pero el abandonar el mercado podría ser contraproducente… por ello requiere contratar guardias, por eso… — Fue interrumpido cuando de pronto se abre la puerta de la carpa. El ambiente se lleno del hedor de la sangre, del polvo y del hierro… los pasos de aquel que entro fueron firmes, decididos, y rapidos. Como nunca antes se hubiera visto en esta calmada tienda. Primo de inmediato supo que era… —CUIDADO LOMBARDI!!!— El encapuchado se interpuso cerrándole el paso al hombre, pero este solo hizo un movimiento… su espada resonó detrás de un clanck, cadejas brillaron en sus manos y pies y la sangre salió disparada y alborotada de un costado. Primo cayo al suelo herido, de muerte, Lombardi se asusto tanto que cayo de espaldas mientas otros empleados bajaban rumbo al exterior como almas que perseguía el diablo. Lombardi comenzó a sudar profusamente e antepuso su mano entre él y su atacante, tenía aspecto de un samurái, katana —Los señores Masons le manda sus saludos señor Lomnbardi— El samurai alzo la espada y mirando el rostro de Lombardi dicto sentencia —Lombardi Gatteres, por orden de mis amos… estas condenado a muerte, has las paces con tus dioses y muere.— La hoja en penumbra se ilumino tenue por la luz de las velas y el ahí al centro de la tienda se disponía a acabar con el contacto de la conejita.
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RE: Italian standoff [Aventura t2 de Hiiragi] - Hiiragi Kaminari - 23-01-2026 Hiiragi asintió a los comentarios pero se quedó de pie en el mismo lugar mientras seguía concentrando aquella incomoda y complicada energía que ahora era un poder intrínseco a su persona, por más de que aún no estuviese acostumbrada a utilizarlo, si aquel individuo “llamado” Primo abría la puerta para que entrasen varios soldados ella tendría una As bajo la manga -Buenas tardes señor Primero, espero que no le moleste si prefiero quedarme donde estoy parada mientras hablamos, no se preocupe, tengo buen oído así que no necesita gritar para que yo lo escuche a esta distancia.- dijo mientras acomodaba sus brazos para sujetar bien tanto su mochila como el rifle que llevaba envuelto en paños de harpillera y veía al Señor Primo alejarse un par de pasos hasta la entrada a la puerta desde donde ella con su agudo odio podía seguir escuchándolo sin que hiciera falta gritar por parte del encapuchado al cual escuchaba tranquilamente, la joven de pelo blanco estaba dispuesta a trabajar con el señor Lombardi por más de que aún no confiase del todo en él o sus hombres. Sin embargo aquella falta de confianza se veía levemente paleada por las explicaciones de Primo al menos mejoraban la perspectiva de la chica conejo sobre Lombardi, si es que aquellas afirmaciones y supuestas convicciones eran ciertas. Sin embargo mientras escuchaba al hombre encapuchado a la entrada de la tienda alguien se acercó a paso apresurado y dejando de ocultar su presencia -¡Cuidado Primo!- llegó a advertir a la nada, pues en vano fue aquella advertencia, ya era demasiado tarde para él, cuya última acción fue advertir a su señor del peligro inminente mientras un espadachín desconocido se había adentrado en la tienda. Hiiragi estaba aún de pie en el mismo lugar cerca de donde Lombardi le había mostrado aquellos artículos exclusivos, raro y de gran valor previamente, por cómo el espadachín había entrado estaba dispuesto a la izquierda de la coneja que había sido ignorada pues claramente no era una prioridad ni una aparente amenaza en aquella situación, o eso hubiera parecido -¡Los Masons no tendrán lo que quieren!- gritó la joven liberando un haz de luz desde sus propios ojos directamente al rostro del espadachín antes de abalanzarse a máxima velocidad, soltando la tira de su mochila para que cayera al suelo y dejase de restringirla mientras ella corría como el viento recorriendo aquellos míseros cinco metros para impedir aquel ataque, con toda las fuerzas que sus piernas pudieron reunir Hiiragi tomo impulso y giró antes de que su puntera fuera a chocar contra el filo del arma empuñada por aquel desconocido del espadachín chocando para ella empezar a girar en la dirección contraria. Sin dejar de girar sobre su propio eje la Humink empezó a hablar -Si tus amos te tienen encadenado ¿Porque les obedeces cuando podrías haber huido de este lugar sin herir a nadie?- exigió saber la oji-rubí que se encontraba desacelerando la rotación mientras que la tira de su rifle giraba con ella ayudándola a posicionar una de sus manos en el arma envuelta en tela de harpillera mientras ella misma se posicionaba apenas a un par de centímetros en el lugar para mantener su postura de combate mientras retrocedía acomodándose para estar en alcance de dar sus patadas y bloquear aquella espada de dos manos que su oponente empuñaba. La posición en que se encontraba Hiiragi no era exactamente la mejor para aquella pelea, el enemigo tenía la ventaja del alcance por su arma pero ella era rápida, su estilo ágil y lleno de movimientos quizás pudiera compensar aquella la ventaja que el hombre armado poseía, al menos hasta que ella también pudiera desenfundar su propia arma y equilibrar el campo de juego entre ambos -¿Te pagan por intentar asesinar a un hombre? ¿Tienen secuestrado a alguien a quien aprecias? ¿O solo amas la matanza? Dime cuál es tu precio y quizás podamos ver que no es necesario tomar una vida para satisfacer tus necesidades o deseos... Y de no estar dispuesto a negociar... ENFRENTAME SI TE ATREVES- exclamó Hiiragi que hablaba mientras luchaba pues estar en silencio mientras se combate sería algo contraproducente para ella, pero no solo hablaba, con una de sus manos comenzaba a desatar el envoltorio del rifle que aún no terminaba de dominar y que hubiera deseado no utilizar en aquella ocasión .
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Energy
RE: Italian standoff [Aventura t2 de Hiiragi] - Maki D. Zen'in - 26-01-2026 Lombardi era un tipo de muchas artimañas y entre ellas siempre salía airoso, pero esta vez parecía que le habían emboscado, quizás por alguien ruin, impulsivo y maquiavélico, aunque la situación era desesperada siempre, ya era prácticamente una rutina que desearan su muerte al menos tres o cuatro veces por mes, de echo solo esperaba que este momento pasase hace varios días. Primo cayo al piso, Lombardi se asustó al ver por primera vez en años a un enemigo en su propia casa, en su propia tienda en este hemisferio atacándole sin temor de represalias o eso parecía que ocurría. El gordo Lombardi cayo rodando como un pequeño huevecillo recién empollado. Y su atacante estaba dispuesto a mandarlo al patio de aquellos que no hablan. El campo eterno de rosas marchitas. Las palabras de la muchacha fueron en parte una distracción… era una guardaespaldas?... Beck el espadachín esclavo creyó que era una de esas conejas prostitutas que se vendían como mascotas sexuales… craso error. La luz le cegó, tan intensamente que creyó que su cerebro se le fundiría… retrocedió… quiso lanzar un espadazo a ciegas, cumplir su misión, pero Lombardi con una agilidad felina digna de un gordo cerdo de doscientos kilos… bueno bueno… el gordo rodo por el suelo para huir detrás de la barra. El arma de Beck vibro… el golpe fue poderoso, pero lo podía aguantar. Se froto el rostro y escucho hablar a su ahora, enemiga y obstáculo. —Morir? no puedo morir hasta cumplir mi misión. Soy el ángel negro de la desesperanza, soy aquel que surca los acantilados del dolor, soy el arma de la noche eterna y nadie me detendrá. Por qué no hay cosa como rehenes, sangre o ansias de gloria. Soy esclavo por mis malas decisiones niña conejo, y dueño de mi destino, no puedes luchar contra mí, como no puedes luchar contra la muerte por que yo soy aquel que trae descanso eterno… prepárate. Por qué te daré chance de defenderte o huir si así lo deseas.— La oratoria del samurái era impecable, y mientras lo hacía acostumbraba sus ojos a ver nuevamente, eran palabras apenas que tenían sentido, pero le dio el tiempo suficiente para recuperarse de ese ataque a traición. Aunque era un asesino, un maleante y un despiadado, siempre iba de frente. Finalmente se sacude la cabeza, los pensamientos y medio recuperando la vista baja su cabeza... en un movimiento rápido enfunda nuevamente como un gran maestro de la espada y con un grito —KATSU!!!!— Lanza un corte rápido y poderoso contra su Hiiragi con el fin de vencerla. —Mi técnica es impecable, no podrás vencerme, solo rindete, corre con otro amo y deja a este perro morir en su inmundicia como todos los que enfrentan a mi amo.— Se dispone a cambiar su agarre, la parte de su ojo vendado se pone de frente a Hiiragi con el fin de poder medio evitar su destello de luz.
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RE: Italian standoff [Aventura t2 de Hiiragi] - Hiiragi Kaminari - 26-01-2026 La chica conejo suspiró aliviada en su mente al ver que había podido impedir la muerte de Lombardi de buenas a primeras, sin embargo el choque de su puntera contra la espada del hombre le decía que era alguien con fuerza suficiente para que ese corte hubiera sido un problema, lo cual complicaba bastante la situación para Hiiragi que hasta el momento nunca había estado en lucha directa con nadie que no fuera mucho más débil que ella misma. Por suerte para ella su oponente empezó a dar un discurso cegado mientras ella seguía desenvolviendo el rifle de las telas de harpillera, dejándose una de ellas sujeta en la mano izquierda. La joven de ojos color rubí no entendía del todo a que venía aquel discurso tan extenso sobre la muerte y ser el ángel de la desesperanza -Lo siento mucho hombre sin nombre, pero no me gusta dejar morir a gente cundo tengo el poder de al menos intentar evitarlo.- llego a enunciar antes de escuchar el nombre de la técnica de desenfundado de su ahora rival. Hiiragi lo había estado vigilando en todo momento, había visto el enfundado del arma, había visto el cambio de postura y creía estar completamente preparada para esquivar el ataque sin problemas, sin embargo fue incapaz de retroceder a tiempo, la velocidad con la que el filo de aquella arma cortaba el aire era suficiente para que primero llegara el sonido a sus oídos y luego del silbido los ojos de la Humink pudieran comprender del todo lo que había ocurrido, pudo ver que el movimiento de la espada ya había surcado el aire y se había manchado de sangre, su sangre. El dolor fue repentino e inesperado, algo nunca antes experimentado pero aún así la joven intento contenerlo y liberarlo en un solo gesto -¡AH!- Un corto grito de dolor salió inmediatamente de Hiiragi al sentir por primera vez el dolor de una herida como aquella, hace años había estado acostumbrada a los latigazos y golpes, pero era la primera vez que alguien lograba cortarla de forma tan violenta, obligándola a soltar aquel grito de dolor, que sin embargo no era una señal de rendición ni arrepentimiento para ella, con una mueca adolorida la coneja dio tres pasos rápidos a la izquierda de su oponente antes de lanzar una patada directa al torso de su oponente. Tras lanzar su patada como siguiente paso en su táctica de combate la joven retrocedió rápidamente dos metros mientras arrojaba la tela harpillera en dirección general al samurái, con suerte en su prisa por cortarla atacaría primero y confirmaría que era el bulto luego. Los pies de la coneja no se detuvieron, le dolía mucho el abdomen y podía sentir como la sangre lentamente manchaba su ropa mientras ella luchaba contra el dolor para correr apartándose del espadachín y comenzar a acomodar el rifle. -Tu técnica es buena guerrero esclavizado ¿Por qué dejas que tus amo utilicen tu fuerza contra otros en lugar de guiar tu propio camino si tan dueño eres de tu destino como afirmas? ¿O es solo una mentira que te dices a ti mismo para dormir en la noches?- pregunto en una mezcla de irritación y mofa la jovencita mientras que por fin podía poner a tono el rifle y cargarlo para empezar a disparar prontamente.
Jummping Bunny
RE: Italian standoff [Aventura t2 de Hiiragi] - Maki D. Zen'in - 28-01-2026 Era una mujer astuta, ¿Una guardaespaldas nueva? se preparaba mientras Beck se despejaba de su cegamiento Beck tenía todo calculado, era el momento de atacar y aunque había fallado se encontraba ahora listo para enfrentar a la chica esto le encantaba, la potencia de los golpes, medir destreza, provocar al enemigo, la sangre sobre la arena y el sudor en las frentes. Era como un juego de ajedrez para el y simplemente no podía vivir sin enfrentarse a promesas luchadoras y esta isla era perfecta, siempre en conflicto siempre moviéndose, siempre deseando sangre novata. El corte fue rápido, pero no mortal… no fue profundo ni con intensión aparente de desgarrar la carne hasta el hueso como lo hacía siempre. Aunque tenía todas las de ganar… el corte mostró algo más de piel de la muchacha al rasgar sus ropas y la temperatura de Beck subió un grado y eso lo distrajo demasiado… aun cegado por la acción anterior recibió el golpe de la enemiga… un golpe que le hizo entrar en razón y que le grito que estaba en un combate, no chillo, solo retrocedió y avanzo casi de inmediato para quedar en el mismo sitio... sintió su costilla según el fracturada, no quebrada al menos. Eso le recordó que no era tiempo de bajar la guardia pero lo siguiente, la muchacha moviéndose como una cucaracha hacia una esquina… Beck la leyó no era estúpido… sabia lo que se proponía en la esquina, su experiencia en combate le había proporcionado lecciones… su ojo, su status de prisionero. Giro la espada rápidamente sobre su cabeza y primero apunto a la chica. Con esa sensación de que huían de él, volvió a ser el confiado de siempre. —Beck… ese es mi nombre, antiguo Marine, honrado en servicio, caído en desgracia en lo personal. Esclavo de mis propios deseos… es todo lo que debes saber. Aparte de que tu vida está en mis manos. Elegiste bando, pero… seré magnánimo… te ofrezco un trato— Beck no podía evitar mirar la gran belleza de la criatura frente a sí. Trago un poco de saliva y su espada bajo un poco, mientras avanzo un metro lo suficiente para delimitar una distancia entre ambos. Una donde si era cruzada podría ser mortal… miraba un poco de lado a la chica… no deseaba ser cegado otra vez. había sido horrible.
Contenido Oculto
Continuo con su habladuría, confiado, amando el pelear, y sintiéndose superior en todo momento. —El trato es simple, ríndete ante mi…— Le apunto con la espada levantándola una vez mas y girando nuevamente el filo. —Dejare a Lombardi libre hoy, no tomaran represalias por Primo, lo conozco, él no me recuerda… pero era un bastardo, mal actor y desgraciado… pero este gordo debe irse de la ciudad… esta noche o volveré a terminar el trabajo… también… otra cosa.— Dijo mientras bajo la espada para aparentemente enfundarla otra vez. un signo de prepararse… para atacar otra vez. pero no… se cruzo de brazos. Con su guardia abierta… —Veo que estas casi desnuda… quítate ese brasier roto te ves deplorable… póstrate ante mi y solo levanta la cabeza cuando me vaya… mientras me voy… quiero que me llames amo y señor alabándome una y otra vez… solo así vivirás tu y ese gordo patético… trato?— Dijo sin prestar atención al que empezaba a huir sigilosamente. Lombardi poco a poco se movía detrás de la barra de atención aparentemente para escapar por detrás de Beck hacia la puerta. Beck solo sonrió y miro hacia atrás con un ligero movimiento al obeso comerciante. Sudando profusamente y con ojos llenos de terror.
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RE: Italian standoff [Aventura t2 de Hiiragi +18] - Hiiragi Kaminari - 29-01-2026 Lamentablemente para la chica con rasgos animales, no había dejado sin aire a su oponente y con su aguda audición no había sentido el ruido de ninguna rotura de hueso por parte de su oponente a pesar del golpe directo que había logrado propiciar al mismo. La peliblanca ya había gastado su as bajo la manga y ahora dependería de luchar directamente lo que posiblemente fuera una pelea de desgaste, cosa que ella detestaba y para colmo de males Lombardi aún no había podido abandonar el establecimiento. Las preocupaciones de la chica con ojos color rubí se iban acumulando cuando volvió a escuchar la voz de su actual rival, se daba el lujo de presentarse y con bastante confianza para colmo de males y sin embargo Hiiragi no sentía que tuviera la oportunidad de interrumpirlo pues era demasiado amenazante para siquiera permitirle a ella contemplar una opción que le resultara digna del riesgo. Tras escuchar la propuesta de parte del ex-marine una parte de Hiiragi quería empezar a reírse mientras otra parte se relajaba. Las orejas de Hiiragi seguían alzadas pero su rostro empezaba esbozar una sonrisa de alegría -Gran y generoso señor Beck, agradezco profundamente que tenga en su inmensa capacidad espacio para mostrar misericordia y generosidad para individuos como nosotros oh gran maestro de la espada.- proclamo abiertamente mientras extendía sus brazos sonriendo antes de levantar su mano izquierda para des-enganchar el broche de la capa dejando que aquella resistente tela de viaje de color verde cayera al suelo exponiendo también los hermosos patrones azules que habían sido bordados en ella. -Muchas gracias honrado y generoso señor por darnos esta oportunidad de la que somos indignos.- dijo mientras dejaba caer el rifle sobre la capa caída dando un paso adelante para apartarse del arma y demostrar cuanto quedaba a merced del esclavo -Permítame agradecerle por su generosidad mientras aquel cerdo se va.- dijo mientras hacia un gesto echando a Lombardi de su propio establecimiento antes de empezar a remover lentamente la prenda superior de su atuendo sencillo, quedando ahora si solo con un sostén. -Oh gran Amo Beck, por favor disfrute del humilde espectáculo que su humilde servidora puede darle como agradecimiento por su generosidad y magnanimidad.- agregó mientras desabrochaba el cinturón de sus shorts para dejarlos caer al suelo y patearlos exponiendo su ropa interior -Amo Beck, gracias por honrarme con su mirada y la gracia de ser vista por tan magnifico individuo como es usted.- Dijo mientras giraba sobre si misma exponiendo su espalda, trasero y muslos ante el guerrero para seguidamente inclinarse y empezar a removerse las punteras, quedando verdaderamente desarmada antes de volver a girar y mirar a su "amo" con una sonrisa amplia que ocasionalmente temblaba al mezclarse también cierta emoción propia de la Humink. Con cada gesto que realizaba la joven semi-coneja exponía su cuerpo y a su vez lentamente danzaba para dar un espectáculo tan seductor como era posible para ella en esos momentos, no podía bailar rápido o hacer gestos complejos por el dolor del corte en su abdomen, ya el hecho de inclinarse para mostrar de aquella forma su cola de conejo, nalgas y muslos directamente al guerrero había sido un gesto doloroso físicamente, sin embargo la Humink consideraba que valía la pena -Oh gran, fuerte y guapo amo mío Beck, esta humilde sirviente se atreve a pedirte algo porque a diferencia tuya no sé cuál es mi lugar.- recito mientras lentamente movía sus hombros para que sus senos bailaran y las caderas lentamente bajaban hasta que finalmente sus rodillas tocaron el suelo. -Por favor generoso y magnifico amo beck, hónrame con tu toque, es lo que te pido, tu que eres fuerte y grácil, concede tu toque a esta insignificante mujer con la gracia de tus caricias.- insistió arrodillada mientras seguía moviéndose lo suficiente para hacer rebotar su pecho un poco y extendía sus brazos abiertos esperando la oleada de sensaciones que le produciría su ahora "amo” mientras una parte de sí misma recordaba sus años sirviendo a amos crueles y toda practica que había tenido en su momento para satisfacerlos con sus gestos y suplicas.
Jummping Bunny
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