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Escalofríos en la Era Jurásica [Pasado] - Zhang Guolao - 14-01-2026 ![]() Escalofríos en la Era Jurásica [Pasado]
Little Garden - En algún pantano
Día 8 de Primavera, Año 17
—Hmmm... El calor en aquel jardín olvidado por los hombres no era simplemente una temperatura elevada; era una presencia, un aire húmedo y sofocante, que se pegaba al cuerpo viejo de Zhang Guolao y pesaba en sus pulmones con cada respiración. Llevaban en aquella gigantesca selva desde hacía un par de días, semanas o tal vez meses... no era fácil medir el tiempo en aquel lugar, pero el burro intentaba adaptarse. Zhang se encontraba apenas a unos cuantos metros de donde el Wu Wei descansaba en la orilla, y a pesar de su tamaño y de estar relativamente nuevo, aquel velero parecía una astilla frente a la brutalidad de la isla prehistórica. Zhang se encontraba alistándose para ir a buscar algunas plantas y flores para sus remedios, pero antes de hacerlo, observaba su morral intentando estar seguro de que estaba todo completo; un médico necesitaba estar preparado siempre. Mientras tanto, su pequeño compañero, Silencio, jalaba de su oreja izquierda, como si quisiera obligarlos a dar media vuelta hacia el mar. Un entorno tan gigantesco era terrorífico para un pequeño como él. El viejo burro logró observar, a unos metros de distancia, a la joven Kayseira, quien observaba la isla o pensaba quién sabe en qué. Zhang sonrió al verla a lo lejos. Era curioso estar cerca de ella en un lugar así; la usuaria de la Hie Hie no Mi era como un glaciar con forma humana. Incluso en aquel horno jurásico, el aire en su proximidad inmediata tenía un tono azulado; era como si su presencia fuera una promesa de que el invierno llegaría. Ella era como él: turistas en Little Garden. Ambos eran, pensó Zhang, criaturas del frío exiliadas del fuego de esta tierra. Quizás por esa afinidad de su fruta logia al frío, le era posible sentir cómo algo en aquella isla le robó un poco de su poder invernal, e imponente, hizo sentir su presencia en el ambiente. Un fuerte sonido, sacudió el interior de aquella selva. No fue un rugido. Aquello fue diferente. Fue una vibración que comenzó en las pezuñas de Zhang; un temblor leve, como si la isla estuviera gimiendo de dolor. Silencio soltó un chillido y se refugió instantáneamente bajo el sombrero de paja del mink. —Hmmm... —Zhang alzó la vista; sus largos años de experiencia en el mar y la tierra le advertían que algo estaba mal. Una sensación se apoderó de su pecho. Zhang volteó a ver a su compañera, pero antes de poder decirle alguna palabra, llegó una ola de calor... Si el aire ya era asfixiante, aquello era como si alguien hubiera abierto la puerta de un volcán. Un viento seco y con olor a podrido les golpeó el rostro de inmediato. Zhang no pudo evitar hacer un gesto de desagrado, mientras Silencio se apretaba su pequeña nariz. El vapor comenzó a elevarse del suelo húmedo, creando una niebla ardiente que les llegaba a las rodillas; las hojas que la tocaron se marchitaron de inmediato y murieron en el suelo. Zhang observaba atónito el espectáculo y miró a la joven de hielo. En sus ojos fríos entendió que ella también estaba atónita. —No es un volcán, ten cuidado Kay —murmuró Zhang; su voz era suave y tranquila. Dio un paso adelante; una capa fina de escarcha le cubrió las patas y, al instante, se evaporó en el entorno. —¿Será alguien vivo? ¿Lan? —murmuró Zhang, golpeando el suelo con su pata, sintiendo cómo el calor golpeaba su pelaje gris. No habían muchas cosas en el mundo capaces de afectar la nieve de Zhang; algo raro estaba sucediendo. —Vamos a ver qué está pasando, Kay. Avanzaron. No por imprudencia, sino por curiosidad: el origen de aquel calor infernal parecía estar bloqueando la única ruta, y por ello comenzaron a acercarse aún más a esa energía. Luego de unos metros, y de esquivar un par de animales que escapaban del centro del lugar, llegaron... Era una montaña de carne. Un dinosaurio. Un cuello largo, una criatura diseñada por la naturaleza para imponer respeto y poder, ahora era la imagen de la debilidad misma. Zhang se lamentó un poco, y su instinto le obligaba a ayudarle de inmediato. Aquel ser estaba derrumbado sobre su costado; su cuerpo inmenso aplastaba la vegetación. Pero lo aterrador no era su tamaño, sino su estado. Su piel estaba en un rojo furioso, casi vivo, como si aquel animal estuviese brillando con luz propia. El aire sobre el animal se distorsionaba. Cada vez que la bestia abría su boca, era un grito herido; un chorro de vapor salía de sus fosas nasales, quemando la tierra frente a él. Era una fiebre prehistórica. Zhang Guolao sintió el peso del destino sobre ellos. Miró a su compañera y luego volvió la vista al paciente... —Bueno —dijo el viejo mink en voz baja, ajustándose el sombrero—. Parece que el destino tiene un sentido del humor cruel, joven. Ha puesto a dos seres del frío frente al paciente más caliente de la historia. Y me temo que para esto, una simple compresa fría no será suficiente. Zhang estaba listo para empezar, y esperaba que el pasado de Kay no afectara en esta situación; sin duda necesitaba de toda su ayuda.
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RE: Escalofríos en la Era Jurásica [Pasado] - Kayseira Ashter - 15-01-2026 A estas alturas de mi vida, no creo que el tabaco vaya a matarme, no es que el frío pueda hacerme algo, el calor a estas alturas se dobla a mi alrededor. El problema es que una enfermedad seguro que me destroza y teniendo en cuenta que estoy en un barco con tres médicos, SI, TRES. ¿Cuándo demonios se han multiplicado? Aprieto los labios alrededor del cigarro mientras farfulló algo que seguramente no se entienda. Intento no insultar tanto, maldecir, más cuando Zhang anda cerca. ¿Qué? Puede ser estupido, pero me cuesta soltar la lengua delante de gente que respeto, es como si volviera a tener quince años. -¿Pero qué?...-Susurré de forma suave ante aquello, el calor no me hace nada, no puedo sentirlo, pero acaba de reducir mi cigarro a la mitad como si el aire hubiera acelerado el proceso de quemado. Mire el cigarro sacándolo de mis labios con queja, luego mire a Zhang sin entender que acababa de pasar. -Ya eso puedo notarlo, he estado cerca de la lava de Lan y es algo totalmente diferente.-Refunfuñe con queja, otra señora experta en quemarme los cigarros como no tenga cuidado y ninguna de las dos nos demos cuenta. -Nah, Lan anda fumando en el barco mientras estudiaba unos libros raros.-Asentí ante las palabras del burro, acompañando a donde tuviéramos que ir. Empezamos a andar y lo vi, tirado, débil, cansado. Una versión grande de Larry con cuello largo y emitiendo un sonido adolorido suave, cansado. Se me encogió el corazón al verlo, lamentando su estado, me coloque de cuclillas al lado del pobre animal, buscando ofrecerle algo de calma. -Shh…Calma cariño, no te haremos nada.-Le susurré de forma suave, antes de alzar la mirada a Zhang con algo de duda. Intente calmarme, esconder el temblor de la mano que empezó en el momento en el que vi al dinosaurio así. Yo he estado en ese estado, una parte de mi se estruja, como si fuera una advertencia, como un recuerdo silencioso que me dice que no le ayude. Pero yo no soy asi, no soy capaz de simplemente dejarlo. -Tu me guias, Zhang, puedo cubrirlo de hielo pero tal vez si lo hago directamente pueda dañarle la piel…¿Tal vez cubrirle con una tela y luego aplicarle el hielo? Para que no le toque directamente.-Dude un momento, mientras me rascaba la nuca, en este momento estaba pensando en muchas posibilidades, todas las que pudieran llegar a ocurrirse en mi mente. -Tal vez si no traer unas maderas, cerrarlas a su alrededor y darle un baño con agua helada.-Podía improvisar una piscina de madera para el animal, luego poner la nieve para que se vuelva agua y el hielo, pero no se que tan agresivos podemos ser con esto. Al final era mejor que el profesional dictara aquello. Mientras tanto intente mantenerme firme, mirar al animal y centrarme en su dolor, en ayudarle, en hacer algo por él. Si pensaba en él, no podía pensar en mi. RE: Escalofríos en la Era Jurásica [Pasado] - Zhang Guolao - 16-01-2026 Los sonidos de auxilio hacían eco en toda la isla, y el calor que emanaba de su cuerpo enrojecido comenzaba a volverse asfixiante. Zhang arrugó la nariz, mientras terminaba de acostumbrarse a aquel olor. Mientras esto sucedía, el burro observaba de reojo a su compañera, quien, con un movimiento involuntario, agitaba ligeramente su mano. Soltó un pequeño soplido, recordando lo que esta escena podría significar para Kayseira. Zhang golpeó el suelo con su pata, esta vez no por instinto, sino para recordarle a la joven que el cuerpo a veces nos obliga a actuar. —Ya somos todos unos expertos en dinosaurios, confía en nosotros —dijo Zhang con voz tranquila recordando a Larry; aquel burro siempre había sido bueno con los animales. Por un instante, aquella criatura pareció haberles entendido y, tras un momento de mirarles fijamente, volvió a aquel sufrimiento inexplicable. El suelo cercano tembló nuevamente cuando aquel animal lanzó un grito. —Todo va a estar mejor —dijo Zhang hacia la bestia, mientras observaba a Kay y hacía una mueca indicando que, posiblemente, no lo estaría. Zhang se lamentó en silencio y, esperando que la bestia no le entendiera, le susurró a su compañera—: Si sale mal, tendremos carne de sobra —bromeó, justo en el momento menos adecuado. Zhang dio un paso y, estando más cerca, intentó investigar un poco la situación. —No es solo fiebre... —murmuró el viejo médico, señalando unos restos de cáscaras rojas y moradas cerca del hocico. Luego de ello, el mink giró sobre su cuerpo para ver mejor a su amiga y, ajustándose el sombrero, le dijo: —Tu idea de la piscina es buena, pero para cuando terminemos de llenarla, ya tendremos sopa de dinosaurio. - ese pensamiento le hacia sonar las tripas. Zhang se agarró la nuca mientras Silencio le limpiaba el sudor de la frente. —Usemos tu otra idea. Creo que puedo hacerle algún tipo de recubrimiento con nieve, pero esta no duraría mucho; allí podrías usar tu habilidad para congelarlo sin lastimar su cuerpo —parecía la solución más razonable, o al menos la más accesible. —¿Lista para enfriar el infierno, Kay? —dijo entusiasmado, intentando darle ánimos a su compañera, quien como siempre era indispensable—. Si sobrevive, nos tomamos unas copas —añadió el burro, quien aunque no solía beber, había aprendido, acompañado de la Mano Vacía, a ver el mundo con otros ojos. El poder nevado se manifestó y exhaló un aire helado que cubrió su entorno. Pronto, Kayseira, el dinosaurio y Zhang estuvieron cubiertos de una capa de escarcha que enfrió sus cuerpos de inmediato. —No aguantará mucho tiempo, Kay. No necesitaba decirle mucho más; Zhang le dedicó una sonrisa y asintió con rostro confiado. Por un momento, el dinosaurio descansó, pero aquello apenas estaba comenzando, bajar su temperatura era apenas el primer paso.
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