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[Pasado] Pureza, marine. - Versión para impresión

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[Pasado] Pureza, marine. - Kael Omuyaga - 22-01-2026

División setenta y cinco, un equipo conformado por miembros de la marine, siendo estos principalmente humanos en su gran mayoría durante los inicios, y sin embargo, no todos ellos se conocieron de la misma manera. ¿Cómo fue, entonces, el primer contacto entre sus miembros? Empecemos así con la introducción de, al menos, dos de sus cinco integrantes...

Kael no es de los que llaman la atención, y tampoco busca conversar con la gente si no es necesario. En este trabajo uno debe evitar ser un revolucionario. Destacar siguiendo el orden y las normas, demostrar que eres alguien a quién ellos pueden hacer crecer, hasta que seas equiparable a ellos. Él se informa, piensa y planea según sus posibilidades, y se prepara para actuar en consecuencia. En ese momento no es nadie, y está extremadamente lejos de serlo, así cómo tampoco sabe el tiempo que le tomará llegar a ningún lado. 

El problema es, como siempre, su compañero Hasegawa. Ese maldito irresponsable hace todo lo posible por llamar la atención de la forma más irresponsable posible, siempre buscando que todos le vean sin importar lo que puedan llegar a pensar. Sin duda no se quedará quieto por mucho que Kael haga. La pregunta es, ¿es más idiota el idiota, o el que sigue a ese zopenco?

En uno de sus trabajos habituales, no ha sino de montar guardia, un trabajo que busca evitar el desorden vigilando y patrullando, algo que no le llevará a ningún sitio, al menos por el momento. Por supuesto, siempre ha de tener un compañero, pero este no ha llegado a la zona todavía. A la vista de la plena costa, en el horizonte apenas se divisan barcos que llamen su atención. La luz del sol brilla en el cielo, y el clima es demasiado bueno como para no querer aprovecharlo descansando. Y sin embargo, él está ahí, velando porque otros puedan continuar con sus vidas mientras no hace nada más que estar...por ahora.

—Bueno, si no puedo hacer nada más, supongo que nadie se molestará...

Aprovecharía el momento para hacer sentadillas, un ligero entrenamiento para mantener su físico activo, sin llegar a cansarse, aprovechando el calor para sudar un poco. No debe perder la vista en sus alrededores, por lo que no intentaría flexiones mientras esté en este servicio.

—Ojalá poder entrenar en lugar de dedicar mi tiempo a esto.

Pero al final, uno como siempre, debe seguir las normas.


RE: [Pasado] Pureza, marine. - Dravenia Arclight - 25-01-2026

La vida del Profesional marine era un honor, poder llevar el inmaculado uniforme blanco era el top de un ser que debía ser respetado y según sus méritos admirado. Ella estaba justo el nivel de Dravenia, después de haber culminado la academia militar marine, se esforzaba por ser la mas destacaba en cualquier lugar y momento, si n importar cuan insignificante pudiera ser la misión o el trabajo a desempeñar.

Las guardias o el patrullaje era algo para lo cual se debía dedicar atención al detalle. Leer entre líneas la actitud de los individuos para detectar posibles hechos delictivos incluso antes de que estos se den. El servicio de guardia para Dravenia es un punto que no podía ser pasado por alto. Por lo que ser puntual y estar al tanto de todo era una prioridad.

—Entendido. Le haré saber eso al personal, mi Capitán. — Respondió con voz neutra a su superior después de haber recibido las instrucciones directas del jefe de la guardia de ese día. La guardia de Dravenia era Inspección, por lo tanto estaba encargada que los demás que estaba n de servicio estuvieran cumpliendo con sus funciones. Estuvo caminando entre los puestos de la marina que estaban ubicados en puntos estratégicos del lugar y cada encargado por puesto le entregaba las novedades del servicio.

—Firmes! Soldado raso Stallion, sin novedad en el puesto de guardia! — Se presentó de manera solemne el chico con el grado mas alto en el puesto. Dravenia le observó, paso revista al lugar, mirando cada rincón. Stallion se encontraba de pie inmóvil esperando que Dravenia, la guardia de Inspección, dijera algo, pero se notaba el temor en los ojos de aquellos hombres.

—Ajá... Esto es una maldita pocilga! — Dijo sin más la pelirroja. Era sabido que Dravenia era alguien estricta y por demás despectiva con el personal, mucho mas si estos estaban bajo su responsabilidad. —Es increíble que este puesto este tan sucio, desordenado y en este deplorable estado de presentación. Van a organizar este cuchitril y mañana al finalizar el servicio, estarán haciendo trabajos forzados hasta el ocaso. Espero haber sido clara. —

—E-entendido! — Responde el encargado del puesto a lo que Dravenia se gira y los deja, pero al mirar sobre su hombro puede ver a los hombres procediendo a cumplir la orden que la pelirroja les había encomendado.

Siguió haciendo la ronda, pasando por los puestos hasta que llegó donde un tipo de cabello negro. Como llegó en silencio y a espaldas de aquel chico, quizás por eso aquel joven no notó que ella se encontraba a sus espaldas mientas lo observaba. —Solo un idiota descuida el servicio de guardia para hacer sentadillas ¿Qué demonios crees que significa “estar de Guardia”? — Pregunta molesta, este día solo había encontrado incoherencias en los puestos de servicio, pero no imaginó que tendría a un centinela haciendo tal cosa, lo que para ella se traduce como abandono de servicio. De la nata se escuchan gritos y personas corriendo. "¿Que demonios estaba ocurriendo?" Pensó mirando hacia el lugar donde ocurren los hechos, alguien trataba de escapar, eso seguramente seria un robo.



RE: [Pasado] Pureza, marine. - Kael Omuyaga - 26-01-2026

No supo cuándo ni cómo llegó, solamente vió como una figura femenina de bella cabellera carmesí había aparecido a escasos metros de distancia, reclamando una falta de cuidado en su puesto de trabajo. No esperaba ser sorprendido de esa forma, y la calma del lugar no generaba ruido alguno como para que sus pasos hubiesen sido difícilmente escuchados. Esa mujer había acudido a propósito en silencio, y no podía usar ese argumento en su contra, sino todo lo contrario.

—¿Descuidar?—Observó de reojo a la marine, continuando con aquellas sentadillas hasta terminar la serie, enderezando su postura.—Lamento el malentendido, tan solo estoy aprovechando el tiempo. Vigilar mientras mantengo mi posición tal y cómo indica mi patrulla...señorita.

Desconocía el rango de aquella inspectora, por lo que revisó su insignia...o la falta de la misma. Por lo que daba a entender, aquella mujer era un marine raso al igual que él, con la distinta tarea de revisar que todos hicieran bien su trabajo. No se sentía sorprendido, más pensó que su orgullo estaba subido en exceso para no ser superior ni un solo escalón. Por supuesto, él no haría ninguna mención al respecto.


Quiso continuar respondiendo, pero antes de que el primer grito en el cielo cesara de rechinar en los oídos, el de cabello azabache aprovechó sus rodillas recién ejercitadas para salir en carrera en dirección al ruido. Cualquiera que fuese la situación, él debía estar ahí, verificando que todo el mundo estuviese a salvo.


Había dejado a la mujer ligeramente atrás por su rápida reacción, llegando al lugar en no más de un minuto, mientras los gritos comenzaban a multiplicarse por el lugar, y los ciudadanos retrocedían en masa para alejarse de una zona concreta. La plaza del pueblo estaba siendo atacada por unos bandidos, saqueadores dispuestos a robar todo lo que encontrasen a plena luz del día. A sus ojos, o estaban desesperados o buscaban urgentemente una temporada en el calabozo.


No avisó a nadie, no dió una voz de alarma, y tampoco buscó tranquilizar a nadie. Se coló entre la multitud tan rápido cómo llegó, tratando de empujar a la gente lo justo como para tener de frente a los bandidos, y ni en ese punto se detuvo.
Uno de ellos, bastante esmirriado con ropas sucias de rallas blanca y negra, quién llevaba atado a su cabeza una cinta morada que trataba de cubrir su alopecia, lo veía llegar a una velocidad aceptable, sobresaltándose al pensar que la Marine había llegado apenas acabaron de comenzar. A simple vista, no parecían ser superior a cuatro o cinco, y todos ellos separados entre sí, intentando abarcar más terreno.


—¡Ha llegado la Marina! ¡Todos aten...!—No pudo terminar la frase, pues en su mandíbula el puño de Kael impactó con la fuerza suficiente como para sacudir aquel ladronzuelo hasta terminar cayendo al suelo, falto de estabilidad suficiente como para mantenerse en pie.


El primer golpe siempre era el decisivo, y aunque los números actuales de la marina eran inferiores al de los bandidos, él no estaba dispuesto a retroceder un solo paso. Esa tarde, el joven Omuyaga se había propuesto entrenar de alguna u otra forma. Gracias a los asaltantes, no solo se había librado de una pequeña bronca, sino que además, ahora tenía una excusa para poner sus límites aprueba.


—Avisad a la central. Decidles que manden algunos hombres para capturar a unos bandidos.—Mantuvo los puños en alto, colocando postura de combate ofensiva. Si ellos superaban en número, sería él quién se abalanzase a por ellos ahora que aún estaban lejos los unos de los otros.