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[Pasado] Arribando están las nuevas noticias | Privado - Choi Hae-won - 24-01-2026

Día 30 de Primavera, año 17

Hay días en los que caminar por el puerto puede otorgar a un alma atormentada esa extraña sensación de paz que solo alguien así puede disfrutar. Por lo general, tendría la posibilidad de disfrutar de la brisa marina como quien trata de sostener con fuerza la conexión con esa gran masa de agua. Triste es, para Choi Hae-won, que su capacidad de volver a disfrutar del mar y nadar en él se haya cortado cuando tomó aquella elección hace días.

Comer una fruta del diablo no fue la decisión más sencilla. Bien pudo haberla entregado, vendido e incluso dejado en aquel cofre, pero la primera mordida que le dio le instó a no detenerse hasta que tuviese incorporada la fuerza de esa maldición convertida en don. Saber que no tendría la capacidad de volver a sumergirse en las aguas del mar es, en sí mismo, un sentimiento certero de ruptura mental que parece quebrantar sus ilusiones.

Con tal de volverse más fuerte y proteger a los civiles, tiene que estar dispuesta a todo lo que sea necesario.

Deberá protegerse. Deberá cuidar su cuerpo con el fin de no morir tan fácilmente ni caer ante las adversidades más duras. Sus capacidades para nadar y sus muchas clases no le servirán para nada a partir de hoy, y esa incapacidad es la que más le duele. Al observar el mar de lejos, la dama solo puede contemplarlo con una extraña nostalgia en su mirada tranquila y su dulzura inigualable. Escucharlo cantar es lo que más disfruta en tiempos como esos, sin embargo, no está allí para eso.

Vendrían nuevos reclutas, y ella se encargaría de guiar a uno de ellos, o al menos esas fueron las órdenes. Por supuesto, se acercaba el día para retirarse nuevamente de la isla y, de esa manera, volver a trasladarse. No tenía claro cuál sería el nuevo destino por el que tendrían que pasar, sin embargo, la preparación tendría que estar a la orden del día sin importar qué pase en el mundo que ahora mismo los alcanza y arrastra impiadosamente.

No dice nada al ver cómo es que uno de los transportes se acerca a la zona portuaria. Ella solo se acomoda el cabello detrás de la oreja cuando el viento empieza a soplar con fuerza. Tendría que recibir, según tiene entendido, a un Bucaneer... o algo así logró captar de uno de sus superiores, el que habla como si todo el mundo pudiese entender esos términos raros que solo esa persona usa.


RE: [Pasado] Arribando están las nuevas noticias | Privado - Dashrath Rifenhardt - 26-01-2026

La embarcación recién estaba atracando sobre el muelle, por lo que me había despedido hace nada de una mujer demasiado dulce quien todavía seguía en mi cabeza y de su abuelo que no puedo sino comparar con mi maestro, inevitablemente cargando un pesar nostálgico luego de haber tenido que rechazar la oferta de quedarme junto a ellos en esa vida sencilla y agradable que parecía únicamente preocupada de ofrecer buen servicio de transporte, preguntándome en silencio sí había tomado la decisión correcta, únicamente marche con una maleta en mano y mi uniforme blanco en dirección al costado que se había fijado con sogas en bolardos, cruzando con medio salto.

Llegando a la isla tropical del Reino Samba, seria recibido por la cálida fragancia de sal y palmeras que hartaría a cualquier marino acostumbrado a las costas pero que bien lograba sentirse gustosa una vez cada desembarco, entonces todavía afligido en la nostalgia de lo que pudiera haber sido, hice mi mejor intento buscando mantener mi atención en presente y aunque mi mirada iba distrayéndose entre la multitud de personas, aromas y puestos, inhale con calma, exhale con pesar, di un paso hacia adelante y deambule sin rumbo buscando un primer puesto de comida en el que poder gastar un poco de dinero, nada de pescado, provisiones de barco o cosas así parecidas.

Mi figura resaltaba de la muchedumbre que erguía a la soleada calle, pero siendo justo apenas era así por lo que podía permitirme no llamar demasiado la atención más allá de la curiosidad innata de quienes eran pueblerinos, dado que yo era un turista, no había como negar algo así, pero iba vestido con el uniforme de quienes se dedican para servir y que en muchas ocasiones terminan como carne de cañón entre las incesantes contiendas de piratas, por lo que nadie tampoco estaba demasiado animado en cruzar palabras conmigo, fuera por sus recuerdos de lo que significaba el símbolo azul para sus familias o para su pesar, fuera como fuera seguí caminando hasta llegar.

No a la base marine principal de Isla Samba. Después de todo, nunca nadie habría construido una base en estos paramos que delegaban más su cuidado a responsabilidad de una pequeña infantería medieval a ordenes del rey, un pequeño rey que no era demasiado diferente a un alcalde de pueblo siendo honestos, pero que permitía igual nuestra presencia y vigilancia por sí en alguna situación se requería la testificación o apoyo de la armada marine, detalles burocráticos que siendo realistas no iban a interesar ni a la isla, ni al regente y mucho menos a nuestros superiores que nos habían enviado en medio de la nada para hacer patrullaje de rutina, si somos algo realistas.

Así que, tal vez despreocupado o consciente de la realidad, a donde habia ido a parar es únicamente en sobre una pequeña tienda de hotdogs en donde habia pedido una de las especialidades de la casa para variar algo mi dieta.


RE: [Pasado] Arribando están las nuevas noticias | Privado - Choi Hae-won - 30-01-2026

Creo que lo encontré…

Bueno… En realidad, no es de extrañar en absoluto que así fuera. Si van a ponerse a analizar la situación, los Bucaneer no son precisamente difíciles de distinguir, no cuando tiene el uniforme de la marina puesto y mide unos tres metros de altura, a ojo de quien sabe medir por causa de su profesión. Es complejo para alguien como Choi socializar de lleno con las nuevas personas a su alrededor, pero no puede negarlo: le gusta conocer gente dentro de su propia facción.

Es verdad, de igual modo, que hay todo tipo de miradas en el ambiente en dirección a los que, como ellos, ostentan con aparente orgullo la imagen de la marina y todo lo que ello implica: desde admiración por el buen orden y la vocación a servir al bien común, hasta la de recelo, desconfianza e incluso odio, por haber sido afectados por la cara oscura de la organización. Y no lo puede negar. Claro que no. Pero ella tiene también ese extraño pensamiento de que, sin importar lo que ocurra, todo tiene su lado bueno y su lado malo.

Por supuesto, hay cosas que ella jamás podría perdonar, por más buena que sea cierta gente. No importan los motivos, no cuando se es consciente de que esto podría traer malaria a otras personas.

Por eso, no tolera a los piratas bajo ningún concepto. Así como tampoco detesta la esclavitud, la apropiación, la usura o la infidelidad. Son cosas que para ella rozan lo imperdonable. El peso de la moralidad le hace caer en la cuenta de que sus valores se han construido bajo la base que le ha sido enseñada desde que encerró a sus padres.

—Usted debe ser el señor Rifenhardt, ¿verdad?

Probablemente, no vuelva a pronunciar bien su apellido en mucho tiempo, aunque su memoria sea de lo más prodigiosa.

No sabe si está haciendo bien o no en presentarse de ese modo, pero lo que sí puede decir es una cosa: el desgraciado sí es alto. Muy alto. Demasiado alto. Levantar la cabeza para poder mirarlo al rostro es un poco incómodo, sí, pero sabe que tiene que acostumbrarse a ese tipo de cosas cuando se trata con personas de esa estirpe.

—Hmmm... Lamento interrumpir su comida —Levanta una mano hacia arriba, en caso de que él no la vea… aunque no cree que haga una verdadera diferencia al respecto de otras cosas—. Se me había notificado que vendrían compañeros a la isla y que usted sería uno de ellos. Mi nombre es Hae-won —Sonríe y realiza una ligera reverencia respetuosa—. Choi, Hae-won. Es un placer poder conocerle.

Es bueno ver a compañeros de aspecto fuerte entre sus filas. Por supuesto, ha visto y conocido cada cosa rara dentro del cuerpo de marines, que esto puede llegar a ser lo más normal que ha visto en mucho tiempo.

—No es necesario que se detenga de su actividad. Quería hablar con usted para poder mostrarle los puntos de encuentro que patrullaremos por los próximos días, aunque seguramente le lleguen las asignaciones oficiales en breves a través de una misiva. No sabemos cuánto tiempo podremos quedarnos en la isla, pero sería interesante recorrer las inmediaciones para futuras operaciones.

Y, de paso, estar más al tanto de lo que puede ofrecer este sitio e investigar el modo de vida de sus habitantes, para futuras confrontaciones en caso de ser necesarias.


RE: [Pasado] Arribando están las nuevas noticias | Privado - Dashrath Rifenhardt - 13-02-2026

Buscaba ordenar un hotdog extra-grande, con extra-salsa y salchicha polaca, a razón de que con mi gran tamaño no iba a conformarme solo con las proporciones estándares que servían normalmente para el resto de los locales, necesitaba un poco más, proteína suficiente para mi cuerpo, pero claro tampoco era un gigante o algo semejante así que busque en la pizarra mientras esperaba en una fila de cuatro a nueve personas mientras avanzaba el paso, entonces llegado mi turno fui rápidamente bienvenido por la atención de un joven que podría apostar estaba con su primera chamba o tal vez la segunda, no por demostrarme inseguridad, sino porque era sencillamente joven. 

El chico me recomendó una serie de 3 combos que sonaban bastante bien, el primero ofrecía como extra papitas fritas y una bebida negra, el segundo ofrecía un extra de complementos y de ultimo el tercero era algo especial, un combo de parejas por promoción limitada que constaba de dos hotdogs y dos bebidas, pero este ultimo tenia como requisito ir acompañado para mantener todo el protocolo de etiqueta que buscaban mantener en ambiente, razón por la que, tentado por la última opción, saboree la idea de mentir para obtener un hotdog extra con mis proporciones entre lo que fruncía mi mirada hacia abajo y relamía por interior de mi boca a zumbido pensante.

Luego, de pronto, escucharía pequeña la voz de mujer buscadora que hacia uso de mi buen nombre por lo que naturalmente perseguí su voz ignorando brevemente la fila de clientes o la incomodidad del cajero esperando, para entonces encontrarme la figura de la pequeña mujer albina, quien estaba vestida con un uniforme idéntico que me ayudaba enormemente en identificarla como otro miembro de la marina que debía estar merodeando, entonces imagine, suponiendo sin más, que había sido informada de mi llegada  por estas fechas y claro estaba entusiasmada de brindarme un recorrido que podría usar de excusa, entonces no cabia duda de lo que decidiría.

-UHM Tomaremos el combo de parejas, y como, claro, me queda algo de dinero ¿Qué tal una ración de papas grande?- razone directamente hacia mi cajero habiéndome acercado 2 pasos hacia la niña.

-Uhm, lo supuse ¿eres el cerebro del equipo o algo así?- razone, fingiendo desinterés mientras analizaba a la joven soldado de reojo y regresaba mi atención sobre el establecimiento que permanecía entre sillas a entorno abierto, entonces antes de avanzar, habiendo pagado la orden, indicaría con un ademan un camino hacia la derecha que no tenia nada de distinto hacia la izquierda pero habría preferido para cualquiera de las mesas que estaban allí, escuchando la presentación de la joven quien habría dicho algo como choi pero que por mi baja atención siendo honesto no sabría del todo recordar el resto, a manera de que asentí, no por saber, no por entender, sino a deber.

-Choi.- repetí, inmerso y dudativo, haciendo hincapié evidente en que me costaba mantener el ritmo del dialogo sobretodo por la complejidad particular sobre su nombre nada fácil de comparar.

-El placer es mío. Dime, como gustes ¿sabes?: no me importa, pero todavía no es hora de trabajo para mi así que si quieres que conversemos finge que estamos en cita, me ayudarías a obtener un descuento y lo agradecería.- explicaría con sencillez pidiéndole una mentir, en un grado bajo y moralmente aceptable, para obtener un simple descuento y un bocado de comida mientras una tienda se beneficiaba de una estrategia publicitaria particular, entonces encontré un asiento, uno que estaba en medio de otros dos y removí la silla esperando que pudiéramos llegar a un acuerdo mientras el tiempo transcurría, mi orden venia de camino y apenas mantenía un ojo en ella.