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You're nothing special we lose everyday - T2 P Relativo - Gwendolyn - 28-01-2026 45 de Primavera, Samba.
Escuchas música a lo lejos, suena en una calle por la que has pasado, la diversión y la alegría está ahí, pero no es al sitio que tienes que ir ¿Estás seguro de esto? Quizás te lo preguntes, pero el deber llama ¡Y la ley te ha pedido ayuda a ti! A ti, nadie más que a ti para esta situación, por lo tanto luego de un largo día estudiando el caso, aquí estás. Frente a una puerta roja en un sitio corriente. Seguro habrías esperado una puerta negra de metal, un lugar de mala muerte que se cae a trozos, pero no ¡Es como cualquier hogar! Porque jamás te esperarías que tu vecino tenga un sitio así ¿No? Un par de golpes son suficientes para que alguien abra la puerta, es una mujer de lentes que se los acomoda al verte. ![]() —Huh, y tú quién eres — Entrecierra los ojos, te revisa esperando que digas algo ¡Tu nombre será suficiente como para que te deje pasar! Te apunta con su mano derecha, como si llevase una pistola y entonces sonríe — Ah si, eres el tipo al que están esperando. Pensé que serías más… maleante — la última palabra sale arrastrada, como si no quisiera decir la palabra correcta, quizás ¿Asesino sería mejor? ¿Psicópata? ¿Un maníaco? Pero esas declaraciones son muy fuertes para lanzarlas en la calle — Pasa. Un paso atrás y la puerta se abre por completo, mostrándote un sitio que se ve completamente normal. — ¿No traes compañía o un bolso? Seguro la trajiste anoche, sí debe ser algo — ¿Traer qué? ¿Por qué no te da explicaciones? Es como si supieras algo que deberías conocer, un detalle mínimo que hará que todo encaje… y lo hará eventualmente — Vamos chico ¿Cómo te llamabas? La muchacha se mueve con suavidad, son pasos que resuenan por la madera, hasta que finalmente abre un armario lleno de ropa que en realidad no parece de ella. Un par de golpes y un tirón ¡Tadá! La puerta se abre dejando ver que hay algo, pero tienes que bajar al sótano. Son cuarenta escalones en un pasillo que no es estrecho, podrían pasar al menos tres personas ahí, a lo desconocido, a lo que algunos dirían que es en realidad tu destino. Ya en el piso inferior, a un montón de metros bajo tierra te encuentras una bonita recepción que tiene hasta algo que se asemeja al aire acondicionado ¡Todo muy lindo y cómodo! Seguro es un cachivache con un dial de esos. No es la guarida del horror, sino más bien un sitio finamente decorado, lleno de luz, pero con un silencio perturbador. No se escucha nada dentro, no hay personas, no hay cuchicheos, solo está el tacón de tu anfitriona que indica que debes moverte para seguirla, hasta llegar a una puerta más ¿Cuántas van ya? ¿Tres o cuatro? La abre, dejando ver una sala negra, con cada objeto en su interior de ese color y entonces aparece un hombre sentado detrás de una mesa, simple, no hay ni un ápice del lujo del exterior. Dentro de tanto negro vez algo que te llama la atención, son fichas de colores, lo único que ahí parece ser distinto. ![]() —Shin— te llama el hombre con aspecto ligeramente desaliñado. Es mayor que tu ¡Y podrías jurar que lo has visto antes! ¿Pero de donde? ¿De de esas aburridas reuniones de clanes en donde todos se odian y se quieren sacar los ojos? Sí, debe de ser de por ahí ¡Quizás si hubieses puesto un poquitito más de atención sabrías! Pero ya es muy tarde para eso — Qué diablos haces aquí — tu llegada ha producido algo en él, lo suficiente como para hacer un ademán de prender un cigarrillo solo porque estás frente a él — Bueno no importa, tendrás tu razones y yo tengo las mías para dejarte entrar. ¿Cuáles serán? Quizás si le preguntas te pueda contestar. —Siéntate muchacho, antes de que comencemos a jugar. No te quedes como tonto ahí mirándome ¿Fumas? Saca uno. Porque luego de esto seguro las cosas van a cambiar.
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RE: You're nothing special we lose everyday - T2 P Relativo - Hasegawa Shin - 29-01-2026 Ah, el deber; Nociones de profunda interiorización pues sus significados varían enormemente según la mente que lo piense, en el caso del albino resultaba imposible alejarse de una regla única en su vida, y esa era descuidar a los necesitados, dejar a su suerte a quienes no pueden hacer nada por defenderse, y quizás ese sea el motivo principal por el cual evitó bajo toda circunstancia posible hospedarse en las zonas más adineradas de Samba, pese a poder hacerlo sin ningún tipo de problemas. El cóctel ideal para realizar algunas misiones de incógnito, relativamente alejado de su llamada "zona activa caliente", en donde algunos lugareños ya reconocían levemente la cara del marine, resaltando entre las pintas generales que habitaban por allí. Iba con varias mudas de su haori blanco, misma prenda que seleccionó para aquella ocasión, y no se veía barato precisamente. Además, el perfume refinado delataba su cuna de oro, haciendo fácil el ubicar que no pertenece a un sitio como aquel y ayudando a la idea de identificarlo, o recordarlo al completo tras un primer contacto. Sin embargo, aquel día debía utilizar todos sus recursos sociales para diluir cualquier tipo de reconocimiento inicial que lo vincule a desmontar actividades corruptas o ilegales por las inmediaciones, y una vez se alejó de la música y la alegría, posicionándose frente a la puerta roja, sonrió con un deje de confianza que en parte lo ayudaba a mantener la tranquilidad como mayor baza. Antes de golpear la puerta, se acomoda las gafas de sol negras, y termina quitándoselas al sentirlas una molestia en interiores, guardándolas en un bolsillo interno, posterior a eso sí hace notar su presencia. Sus ojos cerúleos se deslumbran al presenciar la figura de una pelirrosa, su belleza es indiscreta y el porte que trae resalta su posición autoritaria, como guardiana de la puerta. La inspección no pasa desapercibida, y parcialmente decide contestar únicamente con su nombre, intentando facilitar el ingreso para luego comenzar con su propio juego particular, al final, se le daba exquisitamente bien desvariar y entretener a las personas. —Hasegawa Shin. —aseguró, previo a contestar el segundo comentario. —Estamos en las mismas. Yo no imaginaba que alguien tan dulce me recibiría desde el principio, si es una estrategia para que baje la guardia... está funcionando. —asiente, utilizando un tono tan meloso que según quien escuche, puede volverse adictivo, traspasando entonces la llamativa puerta una vez se le permitió y sintiendo que todo había comenzado al cerrarse a sus espaldas. Salta a la vista que una de sus intenciones principales es embelesar a la chica que lo recibió, aunque sus siguientes frases le complicaban abrirse paso entre el trabajo para intentar que fuese ella quien bajase la guardia. Dejaría de llamarse a sí mismo un donjuán experto si no pudiese hilar lo recibido a una forma de redirigirla a donde le interesaba, y con ello en mente decidió que estaría bien empezar por su nombre. —Ya se lo dije, señorita. ¿Por qué mejor no me dices tú cómo te llamas? Así estaríamos en igualdad de condiciones. —su sonrisa fue sutil, el tono acompañó los gestos, y esperó pacientemente la guía en el interior de aquel lugar. Lo del armario fue original, y el descenso hasta aquel sótano se hizo ameno entre el vaivén suave del andar contrario. No contó los escalones, pero sí memorizó la ruta, tanto como para poder guiar, o en el peor de los casos realizar un escape preciso, prestó toda la atención que pudo en función de ello, manteniendo la efectividad a su nivel máximo. Fue sorprendido por el cambio de temperatura en el interior de la recepción, aunque ignoró aquel detalle cuando se vio obligado a seguirla a otra habitación, esta vez totalmente negra salvo por unas fichas frente a otra presencia adicional, esta vez masculina. A lo mejor sus truquitos de seducción no serían tan efectivos con aquel sujeto. Ante el hombre, entrecierra los ojos. Él lo llama por su nombre y asume que es normal considerando que fue la llave que permitió su ingreso, ¿pero qué hay de esa sensación de familiaridad tan elevada? Una incertidumbre muy parecida a cuando se tiene una palabra en la punta de la lengua, pero nunca termina de llegar. —¡Tú! —le señala, porque evidentemente no le recuerda bien y no quería quedar fuera de la fiesta. Nota que la pelirrosa sigue en ahí, y toma asiento. El juego no se describe y no sabe del todo bien de qué forma va a poder entretenerlos hasta la llegada de los refuerzos, lo cierto es que debía encontrar una manera de mantenerlos ahí sin que sospechen nada, por ello centra su atención nuevamente en la mujer. —Oyeee, ¿me recuerdas cómo se llama? —se coloca el dorso de la mano a un costado de la boca, enfocado a la fémina, expresando aquel susurro que simula no ser escuchado por quien tiene delante, aunque era evidente que todos pudieron oírlo. Una de las clásicas payasadas de Hasegawa. —No fumo, mi estimado. Dicen que pudre los dientes, ¿y quién soy yo para arruinar esta sonrisa? Sé que alegra a más de uno verla... —el ego de siempre, la charlatanería usual. Ni en una misión como esa podía quedarse tranquilo y centrado en el deber, pero quizás es por eso que lo eligieron, la naturalidad y tendencia hacia la estupidez en las situaciones menos indicadas. —¡Pero! —exclama repentinamente, elevando la diestra hacia el techo, con el dedo índice levantado —Sí que bebo, ¿podría pedirle alcohol a alguno de ustedes? Claro que mi condición es que los tres compartamos una copa... —desinhibición, claro, apostaba por ello, aunque tenía que tener cuidado, porque su tolerancia no era buena precisamente.
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RE: You're nothing special we lose everyday - T2 P Relativo - Gwendolyn - 29-01-2026 Tus interacciones han llamado la atención de la mujer, una sonrisa, eso has provocado en todo tu juego, pero es una media, como si supiera lo que haces ¡Aun así! Le causa gracia, quizás es por eso que ante tu pregunta mira al hombre y se rie por lo bajo, incluso si él le regresa la mirada con un rostro molesto… muy molesto, tanto que a cualquiera le daría hasta una pizca de miedo.
—No sé su nombre, pero le dicen Minato — se escucha un chasquido por parte del hombre, es un gesto molesto pero ya está. Se acabó en parte el secretismo, aunque no te ha dicho el apellido — Samantha, ese es mi nombre, cariño — su mano se posa por unos segundos en tu hombro y las últimas palabras parecen un ligero ronroneo. —Traele al chico lo que quiere — el hombre de cabello negro mueve la mano y rueda los ojos ante tu respuesta, soltando el humo de un suspiro largo, aunque el mismo no va para cualquier lado ¡Podrías jurar que te lo ha tirado a ti! — Y no tardes. La mujer suspira y se va, te quedas con él, quien se acomoda en la silla, dándole otra calada a el cigarrillo. Hay un ligero silencio, en donde solo lo puedes oír fumar. Tomar aire, esperar, golpear el cigarrillo un par de veces sobre el cenicero y soltar el aire. —Nunca me agradaste — es lo primero que te dice, con simpleza y cansancio — Por eso que estés aquí es un golpe de suerte — con una señal de la cabeza parece avisarle a alguien que comience todo. No han esperado el alcohol, simplemente se escuchan ruidos en el exterior. Entran cuatro hombres con dos grandes bolsas que se menean, hay gente dentro. Puedes suponer que son personas por el tamaño y cómo se mueven ¡O son gusanos gigantes si quieres seguir con la fantasía! Una vez están en el cuarto, cerca de ustedes, se destapan encontrándose dos personas, maniatadas, con una cinta en la boca y ojos vendados. Tienes la mala suerte de que todas las caras son conocidas para ti ¿Es bueno o malo? Ya lo decidirás tú más adelante. El que está más cercano a ti es un compañero marine, ese que nunca podrá ser útil. No es bueno en nada, pero es siempre amable y diligente, será eternamente un recluta seguramente, no es diestro, no es bueno para pelear. Para lo único que podría servir es ésto, ser desechado llegado el momento. Y la otra es una chica, no es marine, pero te suena de las mismas reuniones de Minato, no se parecen en nada y lo peor, se ve lastimada, a mal traer. Incluso jadea constantemente. —¿Qué haces acá, quieres dinero? Seguro es para escaparte, no tenías madera para nada a fin de cuentas — es el desdén lo que se desborda de sus palabras y finalmente apaga el cigarrillo — Bueno, te explico. Vamos a jugar — de su bolsillo saca un revólver y lo pone sobre la mesa — Tiene seis espacio para balas, y le ponemos una. — movió el arma — Apostamos por un sitio para disparar y el que no le saque un trozo a la víctima gana los puntos. El que tenga más gana y todo se acaba hasta que uno de esos se muera — no da nombres, son cosas, es menos que un animal siquiera. Carecen de valor o importancia ahora que se han ofrecido como moneda de cambio. Hay una sonrisa divertida al decir eso, como si le causara una gracia inmensa la situación — Nunca pensé que te atreverías a hacerle eso a alguien, en eso tengo que darte puntos, tienes algo de agallas — una vez más, saca un cigarrillo, ya es el segundo — Pero creo que hay algo que me interesa más… Te dejaré apostarte a ti mismo. Si lo haces, estoy dispuesto a responder una pregunta por apuesta, pero si pides más de lo que estás apostando… no te diré nada, no te aproveches de que estoy de buenas. Es elección, pondrás en juego la vida de otro o la tuya. ![]() —Siempre me dijeron que eras un buen chico. Vaya mierda. ¿Lo eres, Shin? —Comienza tu apuesta.
Datos de aventura Ronda 2/6
RE: You're nothing special we lose everyday - T2 P Relativo - Hasegawa Shin - 30-01-2026 'Minato'. El nombre no le sonaba de nada, y no haberlo reconocido le hace pensar que desperdició una bala importante considerando el esfuerzo empleado, o las tonterías quirúrgicamente seleccionadas para hacerles creer que estaba fuera de sí y desconectado de la realidad. Sin embargo, halla esperanzas en el tono final que Samantha utiliza antes de irse bajo orden del moreno, incluso dando la apariencia de saber lo que intenta, parece tener cierta efectividad, y en cuanto volviese a hacer acto de presencia seguiría intentando atar los cabos sueltos con preguntas adicionales a la pelirrosa. De momento, debía enfocar su atención en el juego, que gradualmente se iría presentando frente a sus narices. Que hablando de esa parte del cuerpo, en cuánto nota el humo acercarse intenta apartar la cara de su dirección, aunque resulta inevitable sentir el aroma a tabaco, lo cual le hace arrugar la nariz. La frase es tajante, incluso roza lo hostil, pero Hasegawa estaba ligeramente acostumbrado a generar sensaciones semejantes en las personas. —Te diría lo mismo, pero... ni siquiera sé quién eres. —confesó, en un tono divertido —Hahaha... hah... —luego, una risa incómoda. Parecía que nada iba a evitar que el juego de inicio, en esa sensata forma del contrario para mantener el control de la situación incluso con las bromas fuera de tono que hacía el albino. Un juego de poder, la seriedad impartida mediante el moreno se diluye en palabras de Shin. La mirada de Hasegawa cambia inmediatamente cuando se da cuenta de lo que sucede, y quizás el motivo original por el cual lo enviaron a entretenerlos en lo que se gesta una redada. Tenían gente secuestrada, y no sólo eso, los utilizaban para juegos de apuestas con total impunidad. Shin reconoce al marine, y también siente una familiaridad extraña hacia la mujer. Frunce el ceño, notándose un malestar evidente en su expresión ante este escenario tan cruel y desmedido, mezclándose varias sensaciones en su cuerpo, al mismo tiempo e impactando contra todos sus límites de tolerancia. El silencio es letal en boca del albino, pasando a observar a Minato con ese mismo rostro repleto de rabia, ya no habían bromas naturales a las que pudiese acudir, pero de una u otra forma necesitaba mantener la compostura, especialmente considerando que la chica mostraba señales de ya haber sido herida por lo que sea que fuesen a proponerle. Iba a salvarlos a ambos. Las reglas del juego, el revólver y su actitud son una mierda, el marine lo odia a penas presencia toda la situación y en el fondo agradece haber sido él quien está al mando de las decisiones, porque duda de que muchos otros marines tuviesen el decoro de evitar mediante todos los medios hacerle daño a las dos víctimas del secuestro. A Hasegawa no le importa nada más. La curiosidad murió en el momento en que ingresaron a los dos maniatados a la ecuación, y para él todo había cobrado un sentido superior. —Estás loco, desconocido-kun. —simuló olvidar su nombre, intentando picarle el ego. Además de, obvio, simular desorientación y una memoria poco privilegiada. Shin sujetó el arma y agarró una de las fichas rojas, dispuesto a apuntarse directamente en el abdomen, con una sonrisa que se dibujaba de oreja a oreja. —Pero yo lo estoy más. —agregó. —Si crees que voy a arriesgar vidas ajenas a la mía, entonces no me conoces tanto como creías... —la rabia existe en sus palabras, en el tono, aunque es en forma contenida. —Y no pienso preguntarte nada, no quiero saber de un imbécil como tú.
El juego daría inicio en ese preciso instante.
Shin sujetó los dados, al mismo tiempo que su contraparte. Lastimosamente en esta ocasión la suerte no estuvo de su lado, como en tantas otras, y repentinamente agua salada empezó a caer en la habitación, como si fuese una medida contra incendios y evidentemente, contra él. —Parece que me estuviste investigando. —indicó, sin miedo a jalar el gatillo. De un segundo a otro, el dedo apretó la susodicha zona del arma, y un sonido seco le hizo abrir los ojos de sobremanera. Se disparó justo en el centro del abdomen, inclinándose hacia delante gracias al dolor y en el mismo movimiento apoyando el arma sobre la mesa. Un líquido de sabor poco agradable le subió por la boca, obligándose a escupir sangre en un lateral, se empezaba a arrepentir de haber pedido alcohol para la ocasión, imaginando otro tipo de juegos. Si no fuese por seguir órdenes, le arrancaría la cabeza en ese preciso instante, sus poderes, su velocidad, su instinto, todo le indicaba que podía conseguirlo, pero de ser el caso él mismo habría liderado esa redada. —Supongo... que vamos por otra ronda. —susurró, levantando la mirada mientras presiona el lugar de la herida, desafiante, incluso más que antes. Trataría de que no dejase cicatriz con sus cuidados médicos extremos, sin embargo está claro que no iba a salir en una pieza de allí.
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RE: You're nothing special we lose everyday - T2 P Relativo - Gwendolyn - 30-01-2026 —¿Desconocido? Curioso, cuando eras un renacuajo me llamabas tío… aunque no compartíamos sangre — es la primera pista, se le ha salido y no tiene miedo en decirte ese detalle. Conoces su nombre ¿Pero será ese o le dirán así? Hay muchas dudas y al parece no quieres saber nada, por lo tanto él no hace nada más que dar una larga calada y levantar la cabeza ante tu respuesta.
No parece molesto por lo que le dices, sino más bien algo tiene en la mente. Seguro se pregunta algo, pero no tienes la respuesta, incluso si alzas la mano, seguro no puedas tocarla. ![]() —¿Investigarte? Pff… Ya quisieras que así fuera y no te conociera por otra cosa. Algo se prende arruinando el cigarrillo, ha llegado Samantha con un paraguas, mientras el agua cae y escurre. No parece haber problema, seguro porque todo se limpia más fácil de esa manera — Perdón, tardé porque no encontraba lo que me pidió el chico. Parece que se estropeó el sistema de limpieza, qué pena — ¿Por qué suena tan risueña a pesar de todo? Mueve un carro metálico, como una azafata ¡Ah! Pero aquí no existen los aviones, pero lo entiendes ¿No? —Apostaré por el hombro — apuntó el punto con la mano el sitio, mirando la ficha que le toca si llega a ganar — Puedes partir tú — hay un sexto de posibilidad que el primer tiro sea el elegido ¡Y te da! Qué mala suerte tienes, pero no pasa nada… no morirás, aun. No hay sorpresa de ninguno de los presentes cuando la bala estalla. El hombre solo tira el cilindro mojado al cuerpo de la chica. En un ademán de molestarla — Mala suerte, Shin — su mano tomó la ficha amarilla y la dejó en su lado de la mesa — Sigues siendo tan impulsivo como siempre — un movimiento es suficiente como para negar con la cabeza, como si te reprochara algo. —Y continuas jugando a ser de los buenos — no hay molestia en eso, una ligera nostalgia, como si recordara algo en el pasado — No te llevará a nada — su mano entonces buscó el arma, no ha tenido oportunidad de intentarlo siquiera — Bien otra ronda, sí, apostaré… Creo que la pierna aun la tiene buena, la derecha. La cabeza de la chica se menea y grita, porque sabe lo que va a pasar. La única salvación es que la suerte esté de su lado una vez más, aunque su suerte es tu desgracia ¿No es irónico? — Veamos — apretó el gatillo una vez, suena pero no truena nada, un segundo disparo y nada. — Tiene suerte ¿Qué tal tu? ¿La tienes? Porque creo que deberías haberte quedado en casa... la de verdad, no esa llena de tontos uniformados... ya sabes a lo que me refiero. Antes que hagas nada, Samantha carraspea y menea una botella, whisky parece que es. — No tiene sentido tomarlo con agua de mar, así que será como cuando era joven e inocente — lo destapa y bebe un trago, para sacarte de dudas, es la forma más gráfica de decirte que es seguro — Veo que lo necesitas más que yo, bombón. Sí, sigues con esa suerte… si lo vas a necesitar.
Datos de aventura Ronda 3/6
RE: You're nothing special we lose everyday - T2 P Relativo - Hasegawa Shin - 30-01-2026 Hasegawa abre los ojos con bastante sorpresa, ¿tío? ¿Cómo demonios un bastardo semejante puede haber formado parte de su reputada familia? Llena de marines en servicio para el gobierno mundial y muchos otros en condición de retirados tras años de excelente servicio. No le entraba en la cabeza, se sentía como una mancha a un honor que jamás había condicionado sus acciones, pero esta vez sonaba personal, tanto que le hacía apretar fuertemente los puños, aún temblando por el dolor, necesitaba asistirse pronto o la pérdida de sangre empezaría a ser un problema, afortunadamente apuntó a un sitio no letal, minimizando los daños críticos. La llegada de Samantha no podía darse en peores circunstancias, con la concentración de Shin amainada y los ojos entrecerrados. Puede tolerar el dolor, a pesar que desde hace tiempo no lo sentía, sin embargo lo que traspasa sus defensas es la innecesaria forma de crueldad desmedida y misticismo que emana Minato, lo satura por dentro, quiere detener todo esto por la fuerza y aún así entiende que es demasiado riesgoso. Es la primera vez que siente impotencia, incluso con sus nuevos poderes, en apariencia capaces de volverlo todo realidad. Impulsivo, es lo que el hombre comenta, Shin no tiene respuesta inmediata pero algo es seguro, no va a darle la razón ni aunque la tuviese. Le deja hablar, hasta que ve la forma en que apunta a la chica lastimada —¡Oye! —la mano presionada en su abdomen, ensangrentada y goteando agua teñida de rojo, se dirige al pelinegro, apretándose en un puño... hasta que se confirma que no emerge ningún disparo desde el revólver, relajando su postura. Ignora las provocaciones posteriores, centrándose en su lugar en la mujer, ofreciéndole una botella de whisky, la cual no tarda en destapar y dar un largo sorbo, sintiendo los efectos casi de inmediato considerando su baja tolerancia. —Sammy, tú no te preocupes. —casi que ruge, entre dientes. —Apúntame a mí, Minato. Formo parte del juego, ¿por qué no los dejas a ellos en paz? —sus ojos abiertos en demasía parecen penetrar la propia cabeza del hombre, pues la rabia no se disimula. Así es como Shin decide declarar su apuesta, sujetando el revólver y señalándose el brazo, dispuesto nuevamente a disparar a ver si la única bala del cilindro decide impactarle tras girarlo. Elige una zona donde no hay venas importantes, sólo carne y huesos, más fáciles de recuperar aplicando cuidados intensivos rápidos, que esperaba, a este ritmo, se den pronto. Aprieta el gatillo, y la bala nuevamente lo perfora, Hasegawa apuntó de forma en que ni siquiera rozase el hueso, traspasando únicamente carne y músculos, lo cual no hacía el impacto menos doloroso. —Agh... no se... me dan estos juegos. —por dentro agradeció no haber apuntado contra nadie más que él mismo, y fue de esa forma que volvió a colocar el revólver en la mesa. Su odio contra la crueldad, contra personas como Minato, le hacían imposible intentar ahondar en lo que sabe respecto a los clanes y las vinculaciones del pasado, porque incluso ensangrentado y aunque siga sonriendo, sus ojos dilucidaban una realidad afín a sus verdaderas emociones. Absoluta ira.
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RE: You're nothing special we lose everyday - T2 P Relativo - Gwendolyn - 30-01-2026 —No me preocupo tanto como crees, cielo, pero agradezco que pienses que soy una buena persona, tehe — se ríe, no de ti, de la situación. Seguro le has causado ternura y gracia, por eso es que da un paso atrás y se cruza de brazos, con el paraguas aun en mano — Pueden seguir, hagan como que no estoy aquí.
Tus palabras hacen mirar de reojo a Minato, mira a la chica, porque en realidad has salvado a tu compañero ¡Qué acto más noble! Uno que te hace desvanecerte con cada segundo, pero seguro él lo recordará. Todos los presentes lo harán — Solo estoy saldando cuentas con su familia. — suena cansado, agotado por tan solo pensar la situación — Hiroshi Ruri. — nunca has hablado con ella, tampoco lo habrías hecho. No es importante a pesar de su apellido, una más o una menos en esa línea da igual. Desechable e inútil — Su padre mató a mi esposa e hijo — hace un ademán de buscar su cajetilla, incluso saca el cigarrillo de pura ansiedad, pero es obvio que no lo va a poder prender por lo que ocurre alrededor. Un chasquido de la lengua, uno molesto por recordar. —Así que por eso hice lo mismo. Bueno, estoy en proceso de, me tomo mi tiempo, no tengo prisa. Ha hecho lo mismo, pero provocando más desgracia a su paso. Tan peor que no tiene perdón. Lo sabe, en su mirada se ve que aunque no siente culpa, sabe que está mal, porque la muerte de alguien más no traerá a la gente de regreso. ![]() —Hasegawa Yuudai ¿Lo recuerdas? No es su nombre, es imposible que las fechas calcen, porque lo recuerdas jugando contigo a veces. No muchas, pero soñando en hacer el bien ¡Si hasta su nombre le ha trazado un camino! Un héroe que nunca fue en la realidad, pero sí en las fantasías de niños que merodean una finca llena de adultos. “ Cuando seamos grandes iremos a la misma división y te podré ver todos los días ¿No suena genial, Shin? ¿T-te gustaría? ” La bala suena, te has hecho daño una vez más ¿Qué tanto duele? ¿Cuánto podrías soportar? Seguro no mucho más, aunque no hay rastros de tu sangre, toda se ha ido por el agua, escurrido sin dejar rastro. Solo escuchas como toma otra ficha y la deja en su lado de la mesa, no se inmuta, como si hubiese hecho esto miles de veces. —No se te dan estos juegos. Pero se te daba bien comerte todas las cosas dulces… como te comes todas las balas ahora, cosa tuya supongo. Hasta para las cosas malas eres ambicioso — no se está burlando de ti, no hay sonrisa, pero sí está siendo sarcástico. — Te vas a morir si no comienzas a tener algo de suerte. Te quita una vez el arma, la recarga con una bala lentamente y vuelve a dejarla sobre la mesa. —Le daré al muslo, el derecho. Ya le di ahí el otro día, pero… no le rompí nada, así que todavía sirve — toma el arma, vuelve a hacer lo mismo que la vez anterior. Son tres veces que nada sale. — Te he dado una oportunidad más ¿La siguiente será la buena o no? — Tres tiros y una bala, una vez más tendrás que apostar lo que te queda. —Ruri siempre ha sido muy desdichada, pero creo que ahora llegó alguien con una suerte peor. Lo ves tirarse el cabello para atrás, porque comienza a molestarle por lo mojado que está. —O con un apellido más maldito. Depende de como quieras verlo.
Datos de aventura Ronda 4/6
RE: You're nothing special we lose everyday - T2 P Relativo - Hasegawa Shin - 31-01-2026 La sangre sigue cayendo por su brazo izquierdo, sufre algunos espasmos, temblores irreconocibles para alguien de su talla, y no es que sea precisamente conocido o de cierto rango particular en la marina, para nada. Todo es en base a su ego, a la confianza que formó a lo largo de los años, sentirse así de impotente lo fastidiaba a niveles irremediablemente altos, pero no lo muestra, sus reacciones físicas son producto del dolor, y aquello seguía avanzando poco a poco. Sin embargo, el dolor de la bala no dolió tanto como saber el nombre de la chica, o en su defecto, quién fue el hijo del hombre que tiene adelante, mucho menos suponer el parentesco a nivel clan que comparte con Minato, alguien vinculado de forma directa a los Hasegawa. Si bien, nunca fueron un orgullo real que definiera su vida, ostentar ese apellido durante sus años de vida en Sorbet era sinónimo de respeto. No fama, o halagos vacíos, sencillamente respeto, y ver que se estaban volviendo a las viejas tradiciones entre clanes le quemaba por dentro, porque así era hace siglos, ahora las cosas habían cambiado. Quería a los Hiroshi por su madre, sentía un vínculo genuino hacia los Hasegawa por su padre. Él era un símbolo de esa unión. Observa a Ruri, luego a su compañero marine, y una vez más a Minato, siente que poco a poco las cosas escapan de su control, tosiendo sangre y sintiendo su visión borrosa. Si los refuerzos no actuaban pronto todo se iría al garete, perdería el conocimiento y terminaría fracasando en su objetivo, pero debía inventarse algo para que dejase de intentar disparar a la chica, o ciertamente corría el riesgo de que ella muriera sin más. Cierra los ojos con fuerza cuando vuelve a apuntarle a ella. A cada sonido nuevo que emerge aprieta los dientes, hasta finalmente percatarse de que volvió a dejar el arma en la mesa, suspirando brevemente de alivio. No iba a darle lecciones de vida, ni responderle a sus discursos de villano vengativo, porque sabe que eso no va a cambiar nada, y quizás podía llegar a comentárselo una vez lo tuviesen tras las rejas. No obstante, mentiría si dijese que no quiere decirle nada a la cara. —Ojalá la venganza fuese tan buena como para tranquilizar un corazón como el tuyo. No funciona así, tío, y jamás vas a poder cambiarlo. —utiliza ironía en sus palabras, y vuelve a sujetar el revólver, tomando una ficha negra y colocándose de pie. Carga el arma, hace girar el tambor y se apunta en la cabeza, manteniendo una sonrisa casi psicótica, sabiendo que está apostando su vida en ese preciso instante. —Si para ti la vida es un juego, entonces juguemos, Minato. —cerró los ojos con fuerza, pensando durante breves segundos utilizar su fruta y hacer algún tipo de trampa con la velocidad, pero se resigna a último momento y confía en que si ha de morir intentando mantener su filosofía, así sería. Presiona una vez. Dos. Tres. La bala no salió. El silencio se hace eco en la sala, Shin apoya el arma en la mesa y aún de pie y sangrando, comienza a reír con un desquicio impropio de su estado habitual. Parece una burla, o un psicópata, navegaba en el punto medio de ambos mundos y no podía evitar dejar de reír. —¡Vamos, Minato! ¡Apuesta en mi contra de nuevo! ¡Apúntame a mí! ¡Soy el tesoro del clan Hasegawa, la envidia de los Hiroshi! ¡Seré el que llegue más lejos que cualquiera de nuestra familia, intenta hacerme daño en su lugar! —las risas continúan mientras lo señala, desinhibiendo su ira, el odio acumulado, en una muestra de que su estado mental es tan variable como las emociones más fuertes que sienta en ese preciso instante. Lo cierto es que es un último intento por salvar el bienestar de Ruri, y por dentro no sabe del todo si va a funcionar, menos después de jugársela de esa forma. Es real que podría haber muerto allí.
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RE: You're nothing special we lose everyday - T2 P Relativo - Gwendolyn - 31-01-2026 ![]() —Lo fue. Realmente fue una de las mejores sensaciones en mi vida. Un recuerdo no tan lejano apareció, el mejor cigarrillo que ha probado en la vida, un silencio que calma la cabeza y una sensación de que todo ha vuelto a ser como debería, pero seguro no lo entiende. Es apagar un incendio que lleva mucho tiempo ardiendo, un resentimiento que ya no tiene nada para encenderse — Cuando te toque vivirlo lo entenderás. Sigues siendo joven, pero… viendo el camino que estás cursando…
Hay una pausa, te mira y encuentra su mirada. No hay enojo o burla, sino un gesto casi de pena por lo que dirá. —Lo vas a vivir y recordarás mis palabras.
¿Cuántos hombres no zarpan al mar en busca de venganza? ¿Cuántos de esos pueden decir como él que han saldado cuentas? Lamentablemente ha pagado mucho para cumplirla, por lo tanto, quiera o no, está en deuda. —No es un juego, este es el medio para lograrlo, podría ser cualquier cosa. Un hombre que nada tiene, no puede perder — ¿Qué va a perder, un apellido que no quiere? ¿Una familia que ya no tiene? Ahora mira a Ruri, tomando el arma, debería entonces quedar un tiro más para ella, ya que ha gastado cada oportunidad. La suerte ha tocado tu puerta Shin, por lo tanto se la has quitado a alguien más. ¿Estás listo para escucharlo? El arma se mueve a la pierna de ella, pero tus palabras lo detienen. No te confíes, porque tiene el dedo en el gatillo aun — Si mi hijo hubiese sido el tesoro de los Hasegawa, seguramente el clan habría hecho algo para buscar justicia. Pero como no éramos nada, no importó — son los que están abajo de la cadena, hombres que trabajan para alguien más, que podrían no tener nombre y da igual — No sabes el placer que me da pegarte un tiro, porque lo pensé muchas veces luego de que no hicieran nada para no agitar las aguas — el acabar con alguien importante, para que finalmente el mundo se alarme y haga algo ¿Cuántas lágrimas se habrían soltado por el muchacho de cabello blanco? Cientos ¡Miles! ¿Y por su familia? Un pésame escueto. Eso fue todo. A pesar de sus palabras, dispara, no a tu posición, sino en donde ha tenido la mira todo el tiempo. Es un tiro que provoca un grito, pero luego de eso no hay nada más que un movimiento inquieto por parte de Ruri… aun así no sangra. No le ha dado.
— Ah, fallé. No hay sorpresa. No hay otro intento tampoco, solo entrecierra los ojos, como si tus palabras lograran algo. —Oye, eso nunca había pasado ¿Te estás haciendo viejo Minato? ¿O es que el muchacho aquí te está enloqueciendo? — la mujer si suelta sorna, se rie detrás de una mano que busca esconder unos labios curvados para arriba — Apunta bien para la próxima, que se acaba el tiempo. El hombre solo frunce el ceño, gruñe despacio y vuelve a recargar el arma con una sola bala, para luego hacer girar el cargador y cerrarlo — Ya que estoy fallando, será aquí — se lleva la mano libre a su pecho, es una zona vital, una ficha roja que puede pasar tu puntaje y darle un punto de ventaja. Tu suerte es la desgracia de alguien más ¿Te lo he dicho ya, no? —¿Volverás a enloquecer y apuntarte a la cabeza hasta que te mates? Vaya futuro líder Y por primera vez lo ves sonreír en todo su encuentro.
—Un puto loco.
Datos de aventura Ronda 5/6
RE: You're nothing special we lose everyday - T2 P Relativo - Hasegawa Shin - 01-02-2026 Reconoce que está frente a un hombre roto, una situación en la que siendo sincero, poco o nada puede hacer para remediar el daño que sufrió ni mucho menos el que ha causado. Siendo realistas, no hay razón en el mundo que justifique ninguna de ambas situaciones, con la diferencia de que entre todas las víctimas, sólo Minato decidió convertirse en un victimario, y escenarios semejantes deben cortarse de raíz. Manteniéndose de pie, lo observa, le escucha, mantiene el foco de atención fijo en los ojos de su pariente, y nada lo prepara para las palabras que le siguen, más allá de lo que ya había presenciado. La tensión aumenta a cada segundo que pasa, el revólver apunta nuevamente a Ruri y Shin aprieta los dientes, frunciendo el ceño mientras el tono cerúleo de sus iris refleja la inmisericorde crueldad de aquel hombre. No tiene respuestas inmediatas. No mientras aquel sujeto amenace la vida de alguien inocente, que ni siquiera formaba parte directa del plan de asesinato según la historia relatada por el propio Minato, ¿entonces por qué desatar esa furia contra quien no fue culpable? ¿Por qué no buscar el éxodo a nivel clanes de los culpables, junto al designio que ejerciera la propia justicia a semejante criminal? A más segundos pasan entre el levantamiento del arma y el disparo, los deseos de interponerse en medio empeoran hasta hacerse casi insufribles, sintiendo una ansiedad física bestial, todo su cuerpo expulsando temblores para remediar el brote repentino de energía mediante alguna vía. Sus oídos son víctimas de un zumbido, como si fuese una olla a presión, el vapor saliendo mediante las únicas rendijas disponibles, sacudiéndolo todo. Cree que estallará en conjunto con el disparo, y sus miedos se confirman cuando explota, desatándose una vorágine de terror que se veía incapaz de sostener. Cuando la observa, a Ruri, nota que no hay sangre, ni daños visibles en su cuerpo, algo que termina de confirmar el propio Minato, un fallo milagroso. Samantha le pica, produciendo una sonrisa amarga en los labios de Hasegawa, que no se borra ni cuando el pelinegro declara que va dispararle en el pecho, incrementando las posibilidades de muerte hacia el infinito. Sus provocaciones parecen haberle causado algo, removido rencores pasados que se afianzaron en su mente, como el hecho de que al no pertenecer a la rama principal nadie parece haberle ayudado con sus pérdidas, al punto de tomarse la justicia por mano propia. ¿Y qué mejor que desquitarse con el símbolo más grande de ese sector del clan que tanto parecía odiar? —Quizás yo haya olvidado quién eres, pero estoy seguro de que jamás vas a borrar mi nombre de tu memoria, Minato. —extiende ambos brazos, aún sin declarar su apuesta —El mundo será mío. Estoy seguro de ello. —eleva la vista al techo, donde aún gotea agua que lo mantiene empapado. —Consumí una de las míticas frutas del diablo. Me transformo en luz, soy más rápido y letal de lo que jamás podrás imaginar, ¿y sabes? Mantengo la bendición de mi clan intacta. —aún de pie, retoma una postura normal, con ambos brazos a los laterales de su cuerpo, aunque su diestra no tarda en presionar nuevamente la herida del abdomen. —Voy a llegar más alto que cualquiera, salvo que muera aquí, en la nada, a diez metros de profundidad en una isla como Samba... sería una pena, ¿no crees? —es entonces que se sienta, inclinándose hacia delante, tomando una ficha amarilla y cargándola en el revólver. —Eres un cobarde. Y que no hayas apostado tu propia vida en este juego lo demuestra. —su sonrisa presumida es una daga al pecho, aumentando el nivel de provocación que ya mantenía de por sí. —Matar a Ruri no va a devolverte a nadie. Matarme a mí tampoco, pero al menos harías más daño a los clanes y a nuestra futura reputación del que te imaginas. ¿Lo divertido? Si muero, no importará. —gira el tambor y esta vez se apunta en el hombro, sin quitarle la mirada de encima, seleccionando un sitio acorde para que la bala traspasase de un lado al otro sin lastimar nervios, tendones o sitios de alta importancia. —Porque de una u otra forma, yo sigo ganando.
Jaló el gatillo, y una nueva explosión de sangre le hizo echar la extremidad hacia atrás, soltando el arma sobre la mesa. La diferencia con las veces anteriores es que esta vez mantuvo su sonrisa intacta, más que desafiante frente al hombre que aspiraba a doblegarlo y en el camino llevarse la vida de alguien más. —Acertaste en una cosa y fallaste en la otra. —apoya entonces el revólver contra la mesa, de un golpe, deslizándolo contra Minato. —Sí, soy un "puto loco". Pero no quiero liderar los clanes, es un sueño demasiado pequeño para un mundo tan grande. —otra provocación, evitando mirar de soslayo a Ruri, porque es su mayor motivación para tanto desvarío mental, sacarlo del juego y que le dispare a él, o en su defecto vuelva a fallar. Cualquier opción servía, eso si el tiempo iba a su favor, porque empezaba a perder la noción del mismo, viendo borroso, respirando más lento, llegando a límites que no había experimentado hace mucho tiempo. Los ojos fantasma que lo vivían persiguiendo se materializaban, abrazándolo, consolándolo, susurrando que todo estaba bien. Sin embargo, aún no era su momento.
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