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Música y tarta, para alimentar cuerpo y alma.- [Pasado][Miyori Hoshino] - Versión para impresión

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Música y tarta, para alimentar cuerpo y alma.- [Pasado][Miyori Hoshino] - Hiiragi Kaminari - 30-01-2026

Día 28 de Invierno, Año 16. 
Localización: Reino Samba,  Zona central, Plaza de las bebidas calientes.
 
Hacía ya una semana desde que Hiiragi había llegado a la encantadora isla de Samba, incluso en invierno el clima era cálido, estaba a unos cómodos veinte grados centígrados lo cual le ahorraba el problema de necesitar comprar ropa adecuada a la estación o conseguir asilo para esconderse del frio, aquello era una prioridad baja lo cual le permitía enfocar sus energías en comprar, vender y divertirse en la isla, aquella primera semana de libertad había comenzado siendo maravillosa.
 
Tal vez haya tenido que sustentarse chupando caña de azúcar o masticando fibra exprimida de caña de azúcar durante un día o dos, pero tras una semana de hacer diversos trabajos y correr por toda la isla comprando y vendiendo cuanto articulo lograba caer en sus manos, para este momento ya tenía dinero suficiente no solo para trabajar sino para divertirse o invitar a otras personas a comer y beber si es que se le antojaba, particularmente aquel día de libertad ella estaba antojada de compañía, té y charla así que eso había buscado.
 
Se encontraba en una de las plazas de la zona intermedia del reino Samba, donde la diferencia de estratos sociales era visible pero menos evidente, era a lo mejor que podía aspirar para entretenerse tras un día de trabajo productivo, aquella plaza en particular era conocida por sus tés y cafés calientes acompañados de dulces y tartas, había establecimientos accesibles para gente que apenas tenía más dinero que los trabajadores de las plantaciones hasta algunos establecimientos donde servían y atendían por precios que ella agradecería lograr conseguir en tan solo una semana de trabajo.
 
La plaza rodeada por aquellos establecimientos era grande y agradable, no de las que tenían una fuente en el centro pero si gozaba de un pequeño parque agradable a la vista desde los locales y cualquiera podía disfrutar de la sombra de los árboles, allí de vez en cuando algún artista ambulante se escuchaba o daba algún show para ganarse el pan del día y con suerte algo más.
 
El suave sonido de un violin llamó la atención de Hiiragi, sus largas orejas de conejo se reclinaron un poco en la dirección del sonido mientras ella comenzaba a caminar en dirección a quien fuera él o la artista callejera que estuviese dando aquel espectáculo. Luego de recorrer un poco llego al lugar destinado, varias un buen puñado de personas estaban disfrutando de las melodías que aquella artista en particular era capaz de generar, la Humink se quedó mirando y escuchando plácidamente mientras el show continuaba.
 
Una vez que el espectáculo hubiera terminado Hiiragi se acercaría a la interprete -Hola, buenas tardes señorita, tengo que halagar su magnífica presentación y encantadora presencia han atrapado no solo mi atención sino que también mi interés.- expresó alegremente la que era una mujer de cabello blanco, ojos rojos como un par de rubíes, piel caucásica pero no pálida, con orejas de conejo que llevaba un poncho hecho con telas harpilleras y a modo de bolso cargaba con una mochila creada a base de un bolso de patatas, en su espalda cargaba lo que parecía ser un puñado de cañas de azúcar envueltas en más harpillera, la fibra más barata y menos delicada para usar como vestimenta o para cualquier tarea.
 
-Mis disculpas, con la emoción olvide presentarme.- dijo la joven magramente vestida mientras realizaba una profusa reverencia teatral pero adecuadamente ejecutada -Mi nombre es Hiiragi, soy una mercante ambulante y si usted me concede el placer, estaría encantada de invitarla a tomar una bebida en uno de los establecimientos cercanos, acompañado, por supuesto de alguna tarta, pues a esta hora creo que ambas no merecemos un premio.- expresó agregando un tono entre pícaro y cómplice en el último tramo de su formal presentación e invitación.


RE: Música y tarta, para alimentar cuerpo y alma.- [Pasado][Miyori Hoshino] - Miyori Hoshino - 30-01-2026

Día 28 de Invierno, Año 16. 
Localización: Reino Samba,  Zona central, Plaza de las bebidas calientes.
 

Tenía unos días de haber llegado a la hermosa isla de Samba, su clima era cálido y no me parecía incómodo su temperatura, podría andar con mi vestido playero favorito sin sentir la brisa gélida del invierno, no, Samba era totalmente tropical y por eso me sentía a gusto transitar en su localidad.

Independizarme no fue fácil, ganarse la vida como lo hacía en mi pueblo natal no era lo mismo al estar fuera de una zona de confort donde ya me proporcionaban alimentos, techo y sin duda comodidades que al estar sola podría decir que extrañaba o me hacían falta, ¿pero que puedo decir?, supongo que alcanzar los sueños nunca suele ser fácil. No puedo decir que tenga una gran cantidad de dinero en mi bolsillo, no, de hecho es casi nulo mi ingreso y puedo decir claramente que el hambre me ha estado fatigado desde muy temprano.

Mi fuentes de ingresos han sido meramente a esfuerzo de mi música, tocar algunas canciones a cambio de comida en algunas cafeterías o restaurantes, o tocar mi violín en lugares concurridos en busca de alguna limosna que pueda nacer del corazón de los habitantes del lugar.
 
Estando en Samba he podido conocer su cultura, su gente, su comercio, su hospitalidad, y su amabilidad, pero así mismo he conocido las miradas afiladas del egoísmo al verme como quizás una indigente, pero nada de eso importaba, estaba aprendiendo, a conocerme, a tocar nueva música, a saber que había más allá de mi hogar y de mi isla.
 
El medio dia se acercaba y consideraba que era momento de aprovechar a tocar mi música, y cuando estuve dirigiendome a el centro de la plaza fue entonces que puse mi estuche de violin negro sobre la sera rocosa de la plaza, y la dejé abierta para que algunas monedas de los habitantes pudieran caer, según lo que ellos quisieran darme, yo sería agradecida. Al apoyar el violín azul sobre mi hombro y colocar mi mejilla sobre la madera fría, suspiré, cerré los ojos y solo pude recordar a mi familia, entonces sonreí de manera cálida y susurré - Por Favor…denme algo de suerte hoy…- Conjuré amena y con mi mano deslizando el arco sobre las cuerdas empecé a interpretar mi canción favorita. No recuerdo cómo o cuando la aprendí esa canción, sólo sé que llegó para quedarse en mi corazón y en mis recuerdos, la hermosa canción del “Sake de Binks”


“Hola, buenas tardes señorita, tengo que halagar su magnífica presentación y encantadora presencia han atrapado no solo mi atención sino que también mi interés.” Dijo, y mis ojos grises se asombraron ante la presencia de aquella mujer, era hermosa. Piel caucásica, orejas de conejo y cabello del mismo tono del color blanco, y sus ojos me llamaron la atención, eran rojizos como el más precioso de todos los rubíes, y su fisico sin duda despampanante ante la mirada de cualquier ser vivo, pero lo que más me asombró fue la manera tan casual para hablarme, y eso… me hizo feliz.


Antes de que yo pudiera agradecerle por su elogios me interrumpió para presentarse y segundos despues para invitarme a tomar una bebida caliente acompañados de una tarta, su mirada de complice sugeria una salida entre chicas y secretos.


-Encantada de conocerla Hiiragi, es un hermoso nombre…- Dije con cierta sonrisa gentil mientras colocaba el estuche de mi violín sobre mi hombro sin apartar la vista de su mirada - Mi nombre es Miyori Hoshino una simple músico que trata de ganarse el pan de cada dia jejeje - Afirme con cierto sonrojo mientras me acercaba un poco más a ella - Me alegra mucho que mi música sea de su agrado, aún soy una aprendiz, pero intentó dar lo mejor. - Afirmé segura y esperanzada de que iba por el buen camino del aprendizaje.


-Y por supuesto que me encantaría disfrutar de alguna golosina con usted, me honra que quiera mi compañía, hace tiempo que no tengo una conversación decente con alguien…- Expresé feliz, no tenía amigos, y más lo que he conseguido estos últimos días es quizás acoso de algún borracho, hombres de cantina o de algún degenerado de la calle, al verme sola por las calles quizás también piensen que soy alguien desamparada o que busca la vida fácil en algun callejón, asi que tener una amiga me vendria bien justo ahora. - ¿Dónde está el lugar?, le acompaño.




RE: Música y tarta, para alimentar cuerpo y alma.- [Pasado][Miyori Hoshino] - Hiiragi Kaminari - 30-01-2026

La brisa invernal se mantuvo presente y refrescante para quienes hubieran estado correteando o moviéndose suficiente en Samba para entrar en calor aquel viento era una bendición que ayudaba mermar la pegajosa sensación de humedad tropical -Me alegra mucho que decidiera aceptar mi humilde invitación señorita Miyori- dijo volviendo a hacer otro pequeño gesto para demostrar su respeto a la artista callejera -Hay uno de estos establecimientos donde he querido comer desde que vi que tenían pastel de zanahoria- explicó mientras empezaba a andar.

La joven de ojos rojos empezó a caminar a una de las calles que rodeaban la plaza y estaban llenos de establecimientos, a uno de los que locales pequeños con una fachada de madera y sin segunda planta, un edificio humilde pero que orgullosamente permanecía de pie a pesar de la competencia que le rodeaba por todos los frentes, una demostración de su calidad o de sus precios accesibles tal vez, quizás de ambas cosas.

-Pues para ser una aprendiz su música me resulta bastante agradable.- reitero la mujer con felpudas orejas de conejo -El local se llama "El café de Hugh" parece que tiene algo de historia pero el dueño del local la mitad del tiempo está muy ocupado para contar mucho al respecto.- agregó mientras entraba al nombrado establecimiento de forma sonriente y relajada, algunas miradas se posaron en la extraña mujer conejo mientras que otras se dirigieron a la peli-naranja algunas miradas con curiosidad y otras con indiferencia, pero la mayoría de los consumidores seguían en sus asuntos.

Con el establecimiento a más de la mitad de su capacidad tomaba un momento encontrar o seleccionar una buena mesa donde sentarse, pero finalmente Hiiragi opto por una que estaba cerca de una columna y no tenía tan buena vista del exterior pero si permitía observar el movimiento que había en la cafetería.

La humink se tomó un momento para hacer el gesto y ayudar a su acompañante a sentarse como haría cualquier caballero que la invitase, por más de que ella no fuese un caballero la coneja entendía que la dama de orbes turquesa merecía al menos ser tratada con dicha delicadeza, en opinión de Hiiragi -Te recomiendo ir pensando que vas a pedir porque pasará a tomar el pedido dentro de un rato y no volverá durante otro buen rato sin importarle que hayas pedido algo o no, las desventajas de que solo el dueño y un empleado entiendan un local con esta concurrencia- explicó de forma lectiva mientras sonreía.

Era fácil notar que a pesar de querer agasajar a la artista Hiiragi había perdido un poco de su atención para dedicarla a mirar cómo se movía el local y cotillear que clases de personas concurrían a ese lugar, ahora que tenía la oportunidad de verlo como una cliente en persona, pero rápidamente regresó su atención a la artista.

-Dime ¿Que te ha traído a hermosa isla de Samba? Si es que no eres local claro.- preguntaba pues aún no sabía distinguir demasiado bien a los locales y sus atuendos o costumbres por fuera de la cultura que compartían los trabajadores del campo de cañas -Yo por mi parte he tenido la suerte de llegar aquí tras un incidente con mi anterior grupo de viaje, así que digamos que estoy haciendo borrón y cuenta nueva tanto en mi carrera profesional como vida cotidiana.- dijo antes de soltar una risita genuinamente alegre por su propia situación y la libertad que podía disfrutar.


RE: Música y tarta, para alimentar cuerpo y alma.- [Pasado][Miyori Hoshino] - Miyori Hoshino - 31-01-2026

“Me alegra mucho que decidiera aceptar mi humilde invitación señorita Miyori” Expresó la hermosa doncella de apariencia nívea y orejas de conejo, mientras caminábamos en dirección del establecimiento que ella recomendaba para sostener una buena conversación entre chicas. “Hay uno de estos establecimientos donde he querido comer desde que vi que tenían pastel de zanahoria” Agregó, a decir verdad hacía tiempo que no probaba una buena rebanada de pastel de zanahoria, si, esa seria una buena elección de merienda para el día de hoy. - Pues vamos, parece delicioso. - Respondí con una sonrisa amable, dejando que la emoción se mezclara en el timbre de mi voz.

Nos adentramos en las calles que rodeaban la plaza de Samba. Explorar los distintos establecimientos no era una tarea complicada; simplemente pasamos de uno a otro, en busca de la cafetería que prometía ser la mejor elección para sentarnos a platicar, no apartaba mi mirada del camino y evitaba tocar a las personas cuando transitamos entre ellas, de vez en cuando miraba a Hiiragi para no perder el rastro, pero tambien podia notar las miradas curiosas de las personas al vernos pasar entre ellas, más bien, dirigidas hacia las orejas de la hermosa doncella albina - *¿Cómo se sentirán?* - Pensé al menos un instante pero al segundo siguiente rechacé por completo aquella idea, negando suavemente con la cabeza en silenciosa desaprobación. - *Debo respetarla, no debo ser imprudente.*

Un hermoso establecimiento antiguo permanecía humilde a la luz del día, su fachada parecía ser meramente de madera y no contaba con segunda planta como la mayoría de los demás establecimiento. “Pues para ser una aprendiz su música me resulta bastante agradable” comentó ella, y eso logró robarme una sonrisa de agradecimiento mientras estaba atenta a lo que me decía. “El local se llama "El café de Hugh" parece que tiene algo de historia pero el dueño del local la mitad del tiempo está muy ocupado para contar mucho al respecto” - Bueno, una buena historia es bien contada a su tiempo, supongo, quizás podamos tener suerte hoy de escucharla. - Respondí mientras ambas entrábamos al establecimiento compartiendo en cómplices alguna que otra sonrisas e ideas. Y claro, nuestra mera presencia resultaba peculiar para algunos comensales, otros únicamente estaban demasiado absorto en sus platicas como para prestarnos atención.

Aunque el establecimiento fuese pequeño era muy solicitados sus servicios, nos tomó unos minutos encontrar un buen lugar donde sentarnos, pero Hiiragi fue más rápida que yo y ya estaba tomando la mesa que estaba posicionada cerca de una columna, y mi sonrisa se amplió como si la chica coneja hubiese encontrado un gran tesoro. Al acercarme ella me ayudó a acomodar bien mi silla como si de un caballero se tratase pero la verdad era cuestión de modales, yo haría lo mismo por ella. - Muchas gracias Señorita Hiiragi. - Dije mientras me sentaba cómoda sobre la silla, y aprovechaba a dejar mi violín a un costado de las patillas de la silla. “Te recomiendo ir pensando que vas a pedir porque pasará a tomar el pedido dentro de un rato y no volverá durante otro buen rato sin importarle que hayas pedido algo o no, las desventajas de que solo el dueño y un empleado entienda un local con esta concurrencia” Explicó, y asentí con la cabeza entendiendo su recomendación, por lo que miré rápido la carta del local.

“Dime ¿Que te ha traído a la hermosa isla de Samba? Si es que no eres local claro.” Preguntó, lo que hizo que apartara mi atención del menú, aunque ya sabía que iba a pedir. “Yo por mi parte he tenido la suerte de llegar aquí tras un incidente con mi anterior grupo de viaje, así que digamos que estoy haciendo borrón y cuenta nueva tanto en mi carrera profesional como vida cotidiana.” - Lamento saber que hayas tenido complicaciones con tu antiguo grupo de viaje…. - Dije con empatía mientras comprendía esperando que no hubiera tenido ninguna otra complicación posterior a ello.

-Bueno…- Expresé suave mientras dejaba la carta del menú sobre la mesa y juntaba mis manos por encima de la mesa, observando los ojos carmesí de mi acompañante. - No soy de Samba, al contrario vengo de Baquella, de un pueblo llamado Baterilla…- Dije mientras mi mirada bajaba y recordaba mi pueblo natal con una sonrisa amena…- Mi familia se dedica a dos oficios, a la pescadería y a la carpinteria, mis hermanos y mi padre son hombres muy diligentes en el oficio jejeje - Dije con amor, recordando a esos hombres que tanto adoro. - Pero digamos que mi fascinación ha sido otra… - Subí la mirada para ver de nuevo a la señorita de aspecto de conejo - Me encanta la música, y es por eso que decidí aventurarme al mundo y conocer más de lo que he aprendido en mi pueblo, hasta el momento ha sido una excelente experiencia. - Sonreí feliz de mi decisión y de mis sueños. - Seguramente mi familia está preocupada desde que me fui, pero estoy segura que al volver a ellos, y descubran en mí una persona aún más talentosa, entenderán que encontré mi propósito en esta vida.

-He conocido muchas personas en Samba, sin duda inolvidables… - Dije mientras pensaba en aquel chico peli negro que conocí no hace mucho en el ultimo festival en la plaza. - Y hoy tengo la fortuna de conocerte a ti Hiiragi. - Recalqué sonriente mientras alzaba la mano en cuanto noté que el mesero nos dedicó una mirada notando que eramos clientes recién llegadas.

-¿Que hay de ti?, mencionaste que antes estabas en grupo de viaje del cuál tuviste complicaciones y comenzar de nuevo, supongo que también eres extranjera como yo, jeje.


RE: Música y tarta, para alimentar cuerpo y alma.- [Pasado][Miyori Hoshino] - Hiiragi Kaminari - 09-02-2026

La brisa de invierno seguía colándose por la puerta de madera del establecimiento, trayendo consigo ese aroma a caña quemada de las plantaciones lejanas que tanto caracterizaba al Reino Samba. Hiiragi Kamikiri escuchaba con una atención casi predatoria a la joven Miyori, moviendo rítmicamente una de sus largas y blancas orejas hacia la dirección de la voz de la artista, mientras la otra permanecía atenta al bullicio de la cafetería. La Humink sonrió de forma genuina, dejando que sus ojos rojos, brillantes como un par de rubíes, reflejaran la calidez que sentía al haber encontrado una compañía tan amena en medio de su recién estrenada libertad.
 
-Baquella, en Baterilla... suena a un lugar con un aroma muy definido a salitre y madera fresca recién cortada- razonó la joven de peludas orejas mientras acomodaba su mochila de bolso de patatas en el suelo donde no molestase. -La carpintería y la pesca son oficios muy nobles, pero entiendo perfectamente que una artista como Tú sienta que el mundo es demasiado grande para quedarse encasillada en un solo puerto.  La música tiene esa ventaja sobre los muebles o el pescado: no se pudre ni ocupa espacio excesivo en la bodega, pero puede valer más que un cofre de oro si se toca en el momento adecuado para la gente adecuada.- comentó con una risa traviesa, gesticulando con sus manos mientras el fino vello blanco de sus brazos resaltaba bajo la luz del local.
 
Hirragi asintió con una suavidad pausada cuando Miyori mencionó la fortuna de conocerla, sintiendo un pequeño latido de satisfacción en su pecho de conejo. Para alguien que había pasado tanto tiempo siendo una pertenencia, que alguien valorara su presencia por elección propia era un premio mucho más dulce que cualquier trato comercial que hubiera cerrado en la semana.
 
-No tienes que lamentar lo de mi grupo de viaje, meramente fue un cambio de administración forzado por el destino y la suerte- dijo la oji rubí soltando una risita que intentaba restarle importancia a la crudeza de su pasado, pasado que por ahora le ahorraría a Miyori la pena de conocer pues no creía que la joven tuviera estomago para escuchar su historia y luego simplemente disfrutar de una merienda por muy gratuita que fuese para ella.
 
-Digamos que el incidente me permitió darme cuenta de que soy mucho mejor jefa de mi propia vida que cualquier otro. Y sí, soy tan extranjera como la que más; he surcado tantos mares que a veces el nombre de mi lugar de origen se me desdibuja un poco, pero ahora mi hogar es donde sea que pueda hacer un buen trato y disfrutar de una charla tan encantadora.- explicó mientras su nariz de conejo realizaba un pequeño espasmo de curiosidad.
 
Justo en ese momento, el dueño del local, un hombre que parecía cargar con el cansancio de mil inviernos en sus hombros pero con una mirada diligente, se acercó a la mesa con una pequeña libreta desgastada. Hiiragi, aprovechando que el hombre finalmente les dedicaba su atención, se enderezó en su silla, dejando que su cola de conejo se acomodara en el espacio del asiento.
 
-¡Al fin, Señor Hugh! Pensé que tendríamos que aprender a cultivar nuestras propias zanahorias antes de que vinieras.- bromeó la comerciante con una sonrisa atrevida -Para mí, traiga una porción de ese pastel de zanahoria que tienes en el mostrador, asegúrate de que tenga suficiente crema, y un café negro bien caliente para bajar el dulce. Mi acompañante también tiene algo que pedirle, así que no se escapes todavía.- agregó Hiiragi, dándole el espacio a Miyori para que pudiera elegir lo que deseaba de la carta que antes habían estado ojeando.
 
Mientras esperaban que el pedido fuera procesado y el hombre se retirara, Hiiragi se tomó un momento para observar cómo el viento invernal que entraba por la fachada refrescaba el pelaje blanco de sus piernas, visible desde las rodillas hacia abajo. Sus sentidos agudos no dejaban de trabajar; evaluaba la calidad de la madera de las mesas y la rapidez con la que el otro empleado servía los pedidos, anotando mentalmente cada detalle del funcionamiento del Café de Hugh para tener la referencia el día que ella misma tuviera su propio establecimiento.
 
-Es fascinante lo que mencionas sobre buscar un propósito. Muchos pasan la vida entera sin saber si son el martillo o el clavo, pero Tú pareces tener muy claro que eres la melodía que hace que el trabajo sea más liviano.- comentó regresando su atención total a la artista peli-naranja, apoyando sus codos en la mesa con curiosidad.
 
La comerciante se inclinó un poco hacia adelante, dejando que sus orejas cayeran hacia el frente en un gesto de interés profundo. -Dime, Miyori... puesto que has conocido a tantas personas inolvidables en Samba ¿Ha habido algún músico o quizás algún viejo marino que te haya contado algún secreto de la isla que no se encuentre en los folletos para turistas? ¿O tal vez alguna leyenda local sobre la música de las plantaciones que te haya inspirado a tocar aquella melodía con esa melancolía tan especial?.-
 
Hirragi guardó silencio un segundo, mirando el estuche del violín negro que Miyori había dejado a un lado. -Y otra cosa que me genera mucha intriga... Ese violín azul es extremadamente precioso, nunca había visto uno con ese tono exacto de color. ¿Es una creación de tu familia de carpinteros o lo conseguiste en alguno de tus viajes? Me pregunto si el material influye en cómo suena esa canción.- pregunto con un tono que mezclaba la admiración con su naturaleza analítica de mercante ambulante.
 
La joven de ojos rojos se quedó esperando, disfrutando de la sensación de ser simplemente una cliente más en una tarde de invierno, mientras su cola de conejo realizaba un movimiento imperceptible de felicidad bajo la silla por el buen rumbo que tomaba la plática.


RE: Música y tarta, para alimentar cuerpo y alma.- [Pasado][Miyori Hoshino] - Miyori Hoshino - 09-02-2026

Estando en aquella cafetería pude sentirme de alguna forma reconfortada, ¿cuantas veces he tenido la oportunidad de sentarme a platicar con una amiga?. Mi camino ha sido solitario por los momentos. Y no me quejo, eso me ha ayudado a valerme por mi misma, y a no dejar que ni el frío de la calle ni el hambre me doblegase bajo ninguna circunstancia. Nunca he buscado libertad, pues mi tierra no me ata a una vida infeliz, pero Baquella quedó muy corto para todo lo que deseaba aprender de la música.

Las palabras encantadoras de Hiiragi me hacían sentir orgullosa de mi familia, los recordaba con mucho amor, y tenía razón, cuando ellos estaban cansados por sus labores, siempre parecían felices cuando les tocaba música con mi violín, o incluso cuando les cantaba. Cada vez que me llevaban a alta mar en sus embarcaciones, me solicitaban música para sentirse motivados, desde pequeña ha sido esa mi función.

Escuché con atención a la doncella con orejas de conejo, sobre lo ocurrido con su antiguo grupo de viaje, me dijo que eso no importante ahora, sin embargo, tal incidente le ha permitido conocerse más, darse cuenta que su vida estaba mejor administrada en sus manos que en las manos equivocadas. Confirmó que era extranjera y presumió de su suerte al haber surcado los mares, haber conocido tantos lugares que ya no sabia de donde provenía. —- Eso suena encantador, Hiiragi. —- Dije con una sonrisa amena, de cierta manera tuve cierta envidia, quería ser como ella, sin temor a surcar los mares.

Un señor se nos acercó unos segundos después, parecía cansado, pero con una mirada diligente en el trabajo, comenzó a tomar nota de nuestra orden. Hiirgai exclamó su nombre, y ahí comprendí que se trataba del dueño del local, el señor que alberga una misteriosa historia. No parecía un buen momento para instarle a contar sobre cosas del ayer, el hombre estaba ocupado y se debía respetar.  —- ¿Está bien si ordeno lo mismo que tú?, hace tiempo que no como tarta de zanahoria. —- Expresé con una sonrisa tímida, no sabía si era re-celosa con su elección, y si no le incomodaba, entonces ese sería mi pedido.

En el momento que el señor Hugh se retiró con la comanda, un pequeño y escurridizo viento invernal se coló desde la entrada de la fachada, logrando que la piel se me erizará un poco, pude apreciar tal efecto también se reflejaba en Hiiragi, con la reacción de su pelaje y de sus orejas. Me pareció una reacción muy bonita.

—Es como dices, No quiero ser martillo, ni clavo… —- Usé su analogía sobre la elección en la vida y sus propósitos. —- Puede que mi melodía ayude aliviar las tensiones, pero oye… ¿No es mejor ser la iglesia, y borrar los pecados?, es como purificar. 

La hermosa Mink me preguntó por mis conocidos en Samba, parecía curiosa en sobre si he sido involucrada en algún chisme de secretos bien guardados por los marineros, o si he tenido la suerte de conocer músicos con leyendas guardadas en lo más profundo de su ser, o si quizás he experimentado la suerte de encontrar tesoros en tierras de Samba de los cuáles no se han podido acceder ni informar jamás. Tal suposiciones hizo que se me arrancara una pequeña sonrisa de mis labios, era irónico, pero no he sido afortunada, aún. —- Conocí a un chico, hace poco, en un festival en la plaza...

—- Su nombre es Cill, joven encantador con espíritu libre. —- Mencioné con los ojos cerrados, tratando de recordar su sonrisa y las facciones de su rostros, su personalidad siempre me pareció alguien de admirar, quería ser tan audaz como él. —- No puedo decir que me haya enseñado música, pero me hizo sentir más confiada de mí misma, y eso es algo del cuál le estaré eternamente agradecida.

Al parecer Hiiragi aguardaba con tanta curiosidad que era difícil no querer responder a todas sus dudas.Yo amaba hablar de mi familia, de mis amigos, de la música, era imposible no querer referirme a todos ellos con amor. Y ahora, tocaba presentar mi más amado tesoro.

—-Si, es mi gran tesoro….- Le respondí con una sonrisa cargada de ternura, mientras tomaba el estuche del violin y lo colocaba sobre la mesa, entonces procedí a abrir la cremallera de manera suave para no incomodar con el ruido a los demás comensales, y una vez abierta, la presenté. 

—-Mi padre la creó para mí, está hecha de madera de caoba y fue pulida y  pintada a mano….-Explicaba mientras observaba el objeto con gran cariño y ternura, segundos después extendí mis manos para que la joven albina pudiese tocar y observar de cerca el instrumento, me daba impresión que su curiosidad quería explorar cada detalle pulido en el violín. —- Amphitrite, así lo nombró mi padre.


RE: Música y tarta, para alimentar cuerpo y alma.- [Pasado][Miyori Hoshino] - Hiiragi Kaminari - 13-02-2026

Hiiragi se encontraba de muy buen humor, era la primera vez desde que había alcanzado la libertad que había tenido la oportunidad de disfrutar una conversación amena y tranquila en un establecimiento como una cliente común y corriente, el olor de los granos de café llegaba a sus fosas nasales y un poco de la fragancia del té también se hacía presente, era entre relajante y energizante. Escuchando el comentario de la joven sobre su metáfora y sonrió -Hay pecados que no pueden absolverse.-

Dijo accidentalmente pues no era algo que fuera dirigido para Miyori, tan pronto como se dio cuenta de lo que había dicho la joven levanto ambas orejas nerviosa y carraspeo la garganta antes de continuar -Digo, hablando de la metáfora, no soy tan buena persona para ser una iglesia y perdonar a todo el mundo, estoy bastante lejos de ser una santa, después de todo soy comercianete, el opuesto a muchos ideales eclesiásticos.- dijo intentando quitar hierro al asunto

La muchacha de ojos color rubí disfrutó de escuchar el resto de lo que tenía que decir Miyori en lugar de aportar nada, se sentía avergonzada de haber dejado escapar un poco de la oscuridad inherente a su propio pasado por accidente, quería ser una mujer feliz, enérgica y alegre así que se aseguraría de serlo. Mientras escuchaba a la muchacha de ojos azules como un par de zafiros o el cielo de primavera Hiiragi se fue relajando cada vez un poco más, cuando la muchacha finalmente explicó el nombre e historia del violín, Hiiragi no pudo evitar sonreír con dicha y envidia a partes iguales.

A simple comentario la familia de Miyori parecía ser un tesoro por sí misma -Ralamente se nota que te has divertido y el amor que sientes por tu familia, espero que en ningún momento lo olvides ni dejes de sonreír, no importa lo que el mundo te tiré, asegúrate de aferrarte a las cosas que te ayudan a sonreír y disfrutar, a las buenas memorias y seguramente podrás inspirar una fracción de esa dicha en otros también.-

-Darle un nombre y asegurarse de que fuera algo único, tu padre realmente se esforzó mucho seguramente... Valóralo y usado para traer alegría y libertad en los corazones de todos los que escuchen tu música, yo sé que puedes hacerlo, además...- pero las palabras de la joven de ojos rojos se vieron interrumpidos por la llegada de Hugs que ya había preparado las ordenes de ambas muchachas, un buen par de porciones de tartas de Zanahorias con las bebidas pertinentes -Muchas gracias señor Hughs- dijo felizmente, antes de seguir hablando con Miyori, contándole de sus sueños de viajar por todos los mares, tener una inmensa red comercial y poder disfrutar de ser una mujer libre durante mucho tiempo, un futuro que nunca llegaría para Hiiragi Kamikiri, pero eso es algo que ella misma no sabría.


RE: Música y tarta, para alimentar cuerpo y alma.- [Pasado][Miyori Hoshino] - Miyori Hoshino - 18-02-2026

Hiiragi tenía razón, me he divertido demasiado, y el amor hacia mi familia me mantiene con fé día con día. Y cuando me expresó y aconsejó sobre aferrarme a las cosas que me ayudaron a ser mejor, sentí muchos deseos de realmente ser una persona que inspire a los demás. Ser recíproco es lo más importante.

Me encantaba la manera en como ella hablaba, de una forma tan sabía, y eso llenaba mi corazón. Me parecía divertido como gesticulaba algunas frases acompañadas de acciones rítmicas de sus orejas. Eso era adorable sin duda. 

Nuestra conversación se vió interrumpida por el señor Hughs, que ahora dejaba a merced de la mesa nuestros pedidos. — Muchas gracias también. — Dije con una sonrisa amena hacia el señor, y luego miré a la hermosa Mink … —- Muchas gracias por invitarme.

Nuestra tarde fue de ensueño, acompañadas de delicias y postres. El frío no se colaba más, mi corazón estaba tibio y sé que el de Hiiragi también. La escuché atenta entre bocados de la tarta de zanahoria, la escuché con sumo cuidado. Sus sueños eran maravillosos, sus relatos algo de inspirar, y sobre todo, admiraba saber que era una mujer con espíritu libre. De ahora en adelante, cada vez que me encuentre frente al mar, y frente a una aventura, trataré de pensar en ella y lo afortunada que soy por haberle conocido.

En mi corazón suelo guardar las más hermosas piezas musicales, cada uno de mis seres queridos componen una nota, y claro que Hiiragi ahora se encontraba dentro de esa melodía. No concluí mi día sin antes haberle dicho.

— Gracias por todo.


RE: Música y tarta, para alimentar cuerpo y alma.- [Pasado][Miyori Hoshino] - PX-6 - 21-02-2026

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TEMA: CERRADO


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