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(You Need Meat) Don't Go No Further [T3 Autonarrada - P.A] - Eros Focalor - 30-01-2026 59 de Primavera, Año 17 Calles del Reino Sakura, Drum Nevado, soleado. 10°C Nieve. Drum era distinto a su Baterilla natal, mientras que Baterilla era una isla trópical Drum estaba cubierta de un eterno manto de nieve. Eros no conocía la nieve hasta que llegaron con los Sepultura, y en cierto punto era algo que lo inquietaba. Hundía sus manos en la misma sintiendo los gélidos pinchazos de la nieve entre sus dedos cuando la sostenía por mucho tiempo, finalmente se derretía y se volvía poco más que agua con algún que otro copo de nieve suelto que se negaba a derretirse durante unos segundos. Eros estuvo así veinte minutos, de cuclillas en el centro de la ciudad cercano a una de las plaza cuando algo llamó su atención. Había niños jugando, corrían contentos jugando piratas y marines un juego bastante común entre niños. Cuando con uno de los palos con los que se perseguían golpearon sin querer a un hombre. El hombre parecía molesto, se veía amenazante de aspecto. Medía poco más de dos metros, era alto, de tez fornida y corpulenta y con un sable al costado de la cintura. No era un marine, eso podía decirlo. Eros afiló la vista mientras se levantaba de su posición para acercarse cuando notó que el hombre había agarrado del brazo a una niña pequeña, seguramente no tenía más de seis años y no le llegaba a Eros al ombligo siquiera pese a ser él relativamente bajo para los estándares de los humanos. La niña lloraba a gritos pidiendo perdón, el hombre llevó la mano a su sable y entonces no pudo desenvainar pues su muñeca estaba siendo destruida por el agarre del Sepulturero que observaba en silencio al pirata. Por el dolor, él mismo soltó a la niña pequeña girando hacia Eros. — Te pidió perdón tres veces… Los niños juegan —aclaró Eros avalando el actuar de los pequeños que habían huido, y de la pequeña que lloraba aterrada por la situación. El pirata sostenía su mano herida insultando a Eros a los gritos mientras se retiraba de la escena fácilmente humillado. La violencia era así, cuando alguien la aplicaba sobre los débiles era fácil ser quien moviese la batuta pero cuando alguien se la aplicaba a uno, entonces era dificil adaptarse al cambio de roles. Nadie quería ser presa en éste mundo. Durante unos segundos largos Eros observó a la niña en silencio. La mirada de Eros, inexpresiva y meditabunda parecía intimidar aun más a la pequeña de ojos dorados como los suyos hasta que finalmente el capitán extendió la diestra para ayudarla a levantarse del suelo. — Fuiste muy valiente —Elogió el capitán tratando con mucho esfuerzo de regalarle una sonrisa a la pequeña. La misma dudó antes de levantarse con ayuda del muchacho de 52 millones, se quitó la tierra del vestido y asintió con la cabeza en agradecimiento. — Gra-gracias señor… Aun sollozaba, pero Eros no parecía molesto ni perturbado por ello esperando que se calmase. Se agachó para tomar el palo con el que la niña jugaba, tenía tela en lo que sería su empuñadura, vendajes e hilo mientras que la madera había sido lijada y pulida para darle brillo. Era una muy buena espada de madera, Eros asintió pasando sus dedos sobre la misma sin sentir ni una sola astilla: La había tallado un carpintero, no un niño. — ¿Quien te hizo esta poderosa espada? —Bromeó el capitán extendiendo la misma nuevamente hacia la pequeña, quien no dudó en tomarla pero la abrazó como si fuese un peluche, quizás lo que más había temido era perder su juguete y no tanto así por su seguridad. — Mi mamá… Quiero ir con mi mamá Entendible se dijo a sí mismo el pirata asintiendo con la cabeza, entonces levantó el pulgar y se giró para seguir caminando como si nada hubiese pasado, porque no había nada más que hacer allí ¿Verdad? Caminó media calle y se detuvo, notando que la pequeña lo seguía pegada a él como una sombra. En respuesta él giró por un callejón para salir a otra calle y, tras unos minutos, notó que la niña seguía su rastro nuevamente. — ¿Te puedo ayudar en algo? —Inquirió curioso deteniéndose para girarse hacia la muchacha, causando que ésta se sobresaltó al escuchar su voz que la había detectado tan fácilmente. Con nerviosismo se acercó nuevamente hasta el pirata, asintiendo con la cabeza. — Me da miedo irme sola, mis amigos se fueron y me quiero ir a mi casa… A medida que explicaba su situación la pequeña rompió en llanto nuevamente, y ésta fue un torrente sin fin de lágrimas. El topo no sabía cómo calmarla, por lo que decidió apelar a algo que quizás funcionaría con un niño de esa edad. — ¿Quieres ver un truco de magia? Trans for ma ción —Llamó haciendo una pose antes de convertirse en su forma completa, volviéndose un topo pequeño de no más de cien gramos. La pequeña parecía obnubilar al principio, sorprendida. Miró para ambos lados buscando al azabache solo para rendirse observando al topo ciego que se mantenía de pie frente a ella. — ¿E-Eres tú? El capitán de los piratas de la Sepultura asintió, y la muchacha no tardó en agarrarlo levantando al pequeño animal del suelo agarrado por el pellejo de su nuca. No lo estaba ahorcando, tampoco le molestaba la curiosidad de la muchacha analizando si se trataba de un disfraz pero comenzó a patalear cuando ya se empezaba a marear por estar girando en el aire de aquí para allá. De un salto se movió hacia la cabeza de la pequeña, sentándose en sus cabellos. — ¿Recuerdas cómo llegar a tu casa? —Inquirió el topo desde lo alto de la cabeza de la pequeña, asintiendo la muchacha sin dudarlo. — Mi nombre es Eros, te voy a acompañar hasta tu casa para que veas que estás a salvo ¿Sí? Pero no llores más, cuando la gente llora me pongo triste, nervioso y no sé qué hacer —La pequeña comenzó a reírse ¿Acaso había contado un chiste? Eros no entendía que a la pequeña le divertía ver a un adulto que se mostraba emocionalmente vulnerable o reconociendo que no sabía algo: Después de todo los adultos lo sabían todo. A medida que andaban por las calles de Drum, Eros observaba las calles, los comercios, a la gente, los callejones. Su wanted. El de Kiyoshi. El de Varo. El de Gwen. El de Owen… Entonces levantó dos mechones del pelo de la pequeña para que se detuviese, pues acababa de caer en cuenta. — Espera niña, ¿Puedes agarrar esos carteles por mi? Se los quiero llevar a mis amigos —Le pidió con ligereza antes de que la pequeña tras dudar unos momentos tomase los wanteds de cada uno de ellos, los enrollase y se los guardase en su bolso para dárselos después. — No me llamo niña, me llamo Tique —Aclaró la pequeña con más determinación en su voz que antes ahora que el susto había pasado. Las rodillas emparchadas de sus pantalones, sus manos encallecidas por jugar con su espada de madera y su sonrisa manchada de tierra dejaban en claro que era bastante aguerrida pese a todo. Parecía acostumbrada al clima gélido de Drum, era claramente alguien nacida y criada ahí. Finalmente, Tique señaló a la distancia una casa pequeña de ladrillo y lindos acabados en madera, un techo que caía a dos aguas de teja y humo saliendo de su chimenea. Había olor a pan recién horneado, ese aroma le recordaba a su familia. El topo se bajó de un salto. — ¿Esa es tu casa? —Inquirió el topo volviendo a su forma humana, lo cual nuevamente había maravillado a la muchacha. Entonces Eros sintió un disparo en su espalda, en su espina dorsal precisamente. La sangre brotaba desde su abrigo, y él se giró sorprendido. Quien le había disparado había sido un pirata que acompañaba a otro hombre, el mismo al que él le había fracturado la muñeca momentos atrás. — ¡Toma cabrón! ¡Eso le pasa a los que se meten con los Piratas Tres Pelos! ¡Jajajajajajajajaja! —Parecían celebrar como si Eros estuviese muerto, pero lo cierto era que no había sentido el disparo. En comparación a los embates del gigante del Little Garden, del maestro de Hasshoken del cual habían robado su barco o del Sakana que había enfrentado en Cabos Gemelos no eran más que unos novatos. Eros suspiró devolviendo su atención hacia Tique que los observaba asustada. Eros sin dudar posó su mano sobre los cabellos de la pequeña y asintió con una sonrisa serena. — Ve a casa ¿Sí? Y juega a taparte los oídos un rato —Le pidió, siendo obediente la pequeña en correr hasta su hogar abriendo la puerta y cerrándola trás de sí con un portazo. Eros entonces suspiró aliviado porque ya la había sacado de peligro, pero ahora le tocaba lidiar con quienes habían osado inmiscuirse en el día pacifico que estaba dispuesto a tener. No se colocó los guantes, haciendo sonar sus nudillos y cuello. — Dispararle a alguien por la espalda significa que estás dispuesto a ir hasta las últimas consecuencias… ¿Sabías? —Le explicó avanzando con una velocidad vertiginosa hasta posicionarse entre ambos dos. Posó sus palmas en la cara de cada uno de ellos, y con un movimiento descendente los clavó contra el concreto del suelo dejándolos inconscientes en tan solo un movimiento y al borde de la muerte. Hizo tronar su cuello. — ¿Alguno de ustedes es el capitán? —preguntó con curiosidad, pero no hubo respuesta por parte de los hombres que ahora yacían fuera de combate en charcos de su propia sangre, con sus cráneos fracturados. Eros suspiró, rascando su nuca para entonces sentir unos pasos que hacían retumbar el suelo. Un pirata con tan solo tres pelos, que medía tres metros y portaba un kanabo de tres metros se paró frente a él riendo con sadismo al considerarlo una víctima fácil que se había ganado su odio por herir a sus tripulantes. Entendible, Eros también odiaría a cualquiera que dañase a su gente. — Asumo que tu eres el capit- —Su discurso fue interrumpido por un golpe en la cabeza que lo derribó con violencia. Ese golpe si que lo había sentido, sintiendo un ligero mareo que lo desorientó lo suficiente para no poder escuchar las palabras del capitán mientras reía jactándose de su fuerza. ¿Qué decía? Pulga, insecto, 52 millones. Entonces su cerebro entendió lo que estaba pasando: Este hombre había reconocido su wanted, se estaba jactando de su fuerza por haber golpeado a alguien con esa recompensa con tanta facilidad, y acusaba que quizás era algo irrelevante en torno a la fuerza de las personas. De modo que él tenía menos wanted ¿Quizás 30-40 millones? Eso era alrededor del wanted de Kiyoshi, pero viendo la fanfarronería del enemigo Eros entendió que Kiyoshi estaba en otra liga. El puño de Eros avanzó girando la muñeca, todo su cuerpo se posicionó de manera precisa para que el movimiento de sus músculos se lanzará con una potencia inusitada en comparación a sus puñetazos habituales. Era una máquina perfecta que solo sabía hacer una cosa: Golpear. Third. Eulogy. El golpe impactó de lleno contra la cara del oponente, entonces avanzando Eros a la par que el gigante volaba metros hacia atrás para extender cada brazo. Sus manos como espadas se movieron hasta el esternón del enemigo, al unísono impactando con todas sus fuerzas contra el pecho del capitán enemigo. El mismo estaba aturdido por el primer impacto como para poder reaccionar al segundo impacto simultaneo. La pelea se había declarado para el lado del hombre topo, más no había matado en esa ocasión. Midió su fuerza para ello, levantando la cabeza del pirata para que lo escuchase. — Por favor, vete de Drum a primera hora mañana y no intentes nada más, o voy a venir a matarte a tí y a todos los que quieres. Muchas gracias, y lamento las molestias —Aclaró el pirata dejando caer el hombre para lanzar una patada en guillotina que lo dejó finalmente inconsciente e incapaz de defenderse ante el último embate. Entonces suspiró satisfecho, hizo sonar sus nudillos nuevamente y suspiró dispuesto a marcharse hasta que escuchó una puerta abriéndose.Era la casa de la pequeña, pero quien emergió no fue Tique si no una mujer de cabellos azulados y ojos dorados. Un poco más baja que Eros, pálida como él, quizás veinte años mayor llegando a sus cincuenta y con ganas en su cabello. Eros se giró dispuesto a disculparse, la mujer tenía un wanted en la mano “Eros Focalor” 52.000.000 Que incomodo que a tu hija la salvase un pirata ¿No? Realizó una reverencia por las molestias, y entonces sintió el ruido de los pasos de la mujer acercandose. Y un abrazo. Entonces un llanto, no entendía qué estaba pasando. — Al fin viniste… —Lloraba la mujer, y al escuchar su voz todos los recuerdos de su cabeza que estaban vagos, neblinosos, ocultos detrás de capas y capas de defensas de su propio cerebro fueron desbloqueandose uno tras otro. — Ma… má RE: (You Need Meat) Don't Go No Further [T3 Autonarrada - P.A] - PX-5 - 30-01-2026 ✓ Aventura Autonarrada: Completada RECOMPENSAS: — Puntos Mugiwara: 7 — Reputación: 20 — Berries: 10.500 |