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Vals [Pasado - Miyori] - Lana - 02-02-2026 En Salsita hay un rio que separa lo feo de la ciudad de lo “lindo”, y yo estaba en ese lado, del lindo, donde sus calles no eran húmedas, ni sucias, sino al contrario, las luces funcionaban un poco mejor porque la gente era algo de “campo”, y la gente se divertía de otra forma, pero de una manera más exclusiva. Crucé a este lado porque tenia ganas de ver que tan distinta se sentía la noche cuando no se trataban de fiestas en las calles. En la orilla del mar flotaba un barco, no era grande, tampoco pequeño, pero por dentro… por dentro era otra cosa. Por fuera parecia discreto, imitaba el lujo, pero era un lujo antiguo, de madera. Tal vez el barco era de algún tipo que no pertenecía a Salsita, pues no es algo que se suele encontrar, como un barco le puede pertenecer a cualquiera, desde adentro tenía un parecido a un palacio flotante, una imitacion. Luces cálidas derramándose sobre los cuerpos de los invitados que visten elegantes trajes, resaltando cuellos, manos, espaldas rectas; madera pulida que no crujía al pisarlas, las alfombras suaves y con patrones elegantes, amortiguaban mis pasos y hacian que mi andar fuera silencioso. La fiesta no era ruidosa, no era de esas que se desbordaban hacia la calle y terminan mezclando sudor, meado de perro o de humano con alcohol barato. No, esta tenía reglas, muy visibles. Tenía su manera de separar a los lugareños del lado humilde de las personas “importantes” (como si lo fueran), y se podía sentir esas miradas rápidas que escaneaban cuerpos, posturas, maneras de moverse. Juzgaban a gusto. Era una gala. Había músicos en un extremo del gran salón, sostenían violines, principalmente, un par de instrumentos más acompañando, pero el violín llevaba la voz. Tocaban una especie de melodía, que no era de esas deformadas que a veces intentaban imitar en el otro lado feo de Salsita cuando quieren sentirse finos por una noche. Esto era música que no exigía atención, pero aún así estaba presente, envolviendo todo, y controlaba mi respiración sin que yo lo pidiera. No me encontraba bailando junto con los demás invitados. Estaba en el pasillo lateral, del costado del barco, el que da hacia fuera del salón, apoyada en la baranda con el peso cargado en una sola cadera, dejando que la brisa me rozara los brazos descubiertos y enfriaba mi pecho apenas contenido por la tela. Desde ahí respiraba el aire salino, sentía el vaivén suave bajo mis pies y observaba las estrellas reflejándose en la oscura superficies del profundo mar. El cielo estaba lleno de estrellas salpicadas por todos lados, realmente era un cielo despejado en el que se veía el más allá. Mientras disfrutaba de aquello, tenía una copa en la mano, dentro llevaba alcohol, el vaso estaba frio y me gustaba sentirlo contra los dedos, contrastando con el calor que se acumulaba en mi cuerpo. El vestido negro estaba ajustado a mi cuerpo, siguiendo cada curva, pero no era mío, lo robé de una de las habitaciones de los invitados, entre como si fuese mi casa. Ahí tenia muchos vestidos colgados, perfumes, y elegí el negro. Tampoco tenía invitación. No había sido invitada. Si me quedaba en el pasillo mi cuerpo se perdería entre las luces y las sombras. No estaba donde se suponía que debía estar, pero me gustaba disfrutar de lo que no era mío. Podía disfrutar lo que otros tienen, observar, beber, escuchar, existir sin explicaciones. A veces me daba vuelta para observar el interior del salón. Las personas que estaban dentro bailaban la melodía que tocaban los músicos, algunas parejas se movían despacio, hasta estar muy pegados entre ellas, manos apoyadas en cinturas ajenas, rostros cerca. Di otro sobro del alcohol que me calentaba la garganta y el pecho que se helaban con la brisa y pensé que necesitaba algo más, algo para fumar, pero ahora justo no tenía nada. RE: Vals [Pasado - Miyori] - Miyori Hoshino - 02-02-2026 El tiempo que he estado en el Reino de Samba me ha dejado varios momentos divertidos y llenos de aventuras que jamás pensé haber llevado a cabo, o tan siquiera vivirlos. La mayoría del tiempo me encontraba en la zona central conociendo personas, conociendo los establecimientos y también me ha tocado la fortuna de aprender música nueva que antes no había escuchado jamás. Era la zona rural de Samba, una vida más comercial y me atrevo a decir que también más hogareña, más calidad. Pero tenía que ser realista, me estaba acostumbrando a esta vida y no podía permitir crear una zona de confort del cuál cuando zarpe me duela dejar esta tierra como el día que tomé rumbo fuera de mi hogar, Baquella. Mi manera de ganar recursos económicos no han sido en grandes cantidades, conseguía ganarme el pan y el pago de algún alquiler de habitación a esfuerzo de mi música, cuando tocaba con el corazón y los habitantes me dejaban algunas que otras monedas. He tenido suerte supongo, ya que no he padecido de hambre ni de un techo sobre mi cabeza desde que mis pies tocaron el suelo de Samba. Conocí músicos excepcionales en esta plaza durante un festival increíble, músicos más talentosos que mi persona, pero que aún así me han tomado mucho cariño y me han enseñado algunas que otras cosas en mejora, y hoy, su grupo fue invitado a tocar a una fiesta de gala situada en la zona más pulcra del Reino de Samba, una zona con mayor estatus social del cuál yo no estaba acostumbrada, sentí nerviosismo al pensar que tocaría música para aristócratas, ni siquiera tenía la ropa adecuada para asistir, ni mucho menos tanto dinero para comprar un vestido. En cuanto expuse mi excusa y el motivo del cuál no podría acompañarlos, uno de los músicos me dijo que no me preocupara por eso, que podía prestarme uno de los vestidos de su hija que intuía teníamos la misma talla, y no se equivocó. Horas más tarde, durante la noche para ser precisos, nos transportamos a lo que parecía ser la zona del puerto de Samba, pero toda la zona para ser más de lujo, más limpio podría decir como aspecto destacado. Los señores músicos me encaminaba hacia lo que parecía ser un navío no tan grande como un barco transportista, era un navío como algo más privado. Jamás imaginé que por dentro se escondía una joya de entretenimiento nocturno. Un palacio flotante era dicho por muchos y todas las personas vestían espectacular, elegantes y bien arreglados. Agradecí a todos los dioses del cielo y al señor Maeda por haberme conseguido el vestido de su hija para esta ocasión. El vestido que estaba usando era de un tono rosa en tonalidad un poco densa que podria confundirse con el rojo, por debajo de mi busto usaba un liston de satín de color rojizo y sobre la parte superior de mi pecho en la zona izquierda, usaba una rosa roja que me regalaron los señores músicos, todos estabamos en una misma etiqueta de ropa, como uniformados. Me peine de forma rizada con una especie de moño en la zona derecha de mi cabeza. Una vez recibidos por el organizador de la fiesta nos situaron en la zona central del salón y nos indicaron estrictamente el tipo de música que debíamos tocar durante toda la noche, era música meramente instrumental clásica, algo del cuál ya estaba acostumbrada a tocar la mayoría del tiempo. Teníamos prohibido tocar música “pagana” o coloquial que en mi parecer eran más acorde a una fiesta de verdad. Tras las indicaciones del organizador, y al ponernos de acuerdo con el orden de las melodías seleccionadas, cada uno nos concentramos en tocar las canciones y que se escuchara lo más limpio posible. Mi corazón no se sentía libre en lo más mínimo.
Vestimenta de Miyori
RE: Vals [Pasado - Miyori] - Lana - 03-02-2026 No estaba atada a nadie, aun asi no me sentía libre, y cuando no quería admitirlo, me llenaba y me hundía con el alcohol, no por pena ¿o sí? Me movía en lugares ajenos, en experiencias que no me pertenecen, cosas que no son mías, vidas que no son mías. Me movía entre ellas como si pudiese apropiarme de todo el mundo sin hacer casi ningún esfuerzo. Pero lo hacía porque no tengo nada propio, nada que me ancalara de verdad y tampoco tenía dinero, me hacía falta y esa fue una excusa para estar aquí. Lo necesitaba, para tener algo que fuese mío, supongo, y como no tengo suficiente dinero, lo iba a conseguir de alguna forma. Pero… Robar es fácil, demasiado, no sentía drama, ni culpa, ni habían consecuencias inmediatas, ¿por qué quería robar? Ah sí el dinero… ¿pero en serio necesitaba el dinero para tener algo? Cuando robaba ya obtenía lo que quería, como el vestido y no necesité dinero… Me satisface el acto de cruzar donde no debo, y donde más quería cruzar era el mar. Cada vez que me quedaba viendo el horizonte aqui en el barco, pensaba en lo mucho que quería irme de aqui para volver a ver mi hogar, o al menos la idea, ya que volver ya no sería lo mismo, porque ya llevaba años en esta isla y aun no me había ido, porque dudaba cada vez que el pensamiento aparecía. Llevaba años girando en las mismas preguntas ¿cuando volveré a casa? Y cada vez que la respondía, lo hacia con otra pregunta ¿para qué? Si volveré significaba enfrentar nuevamente el silencio, la ausencia de toques, de caricias… Sin humanos, solo extraños. Aunque no lo iba a admitir, me quedaba porque quería seguir conociendo personas, pero no cualquiera. Necesitaba estímulo, algo que me sacara de lo típico, que me hiciera sentir lo que me hago sentir divirtiéndome sola, inventándome juegos y planes absurdos, como robar, golpear a alguien, o mentirle y comencé a pensar en algún plan, sin embargo, en medio de eso, cuando levanté la copa para dar otro sobro mi mano hizo un movimiento torpe, un temblor, un pequeño fallo y el alcohol salto fuera de la copa y sentí que el liquido frio se derramaba sobre mi pecho, empapando también la tela del vestido deslizándose hacia abajo. Inhale y solté el aire en un suspiro relajado, no era raro que me pasara algo así, era común, era un poco temblorosa y torpe cuando tenía hambre y mi cuerpo me lo recordaba de maneras sutiles, como esta pequeña traición. No seguí más afuera, porque el frío del alcohol contra la piel hacia que sintiera el aire más helado, por lo que quise entrar al salón. Probablemente ya era hora de cenar, pensé con la esperanza de que servirían mucha comida, una sopita, algo rico. Cuando entré sentí la calidez… quería buscar el baño y tambien quería comida… pero primero el baño, concéntrate Lana. La gente estaba tranquila ahí dentro, bebiendo, bailando, conversando, los músicos seguían tocando parados en su sitio como si fuesen una decoración más del barco y observé sus manos sobre los instrumentos, del cual no sabía qué eran, ni como lo hacian funcionar ¿como hacian eso? ¿Cómo crean esa melodía que me carcome por dentro? ¿Será magia? Me distraje por un momento con los músicos, pero la tela húmeda me hizo recordar que necesitaba un baño. Tenía que limpiarme, cambiarme de vestido y quería hacer algo al respecto. Me acerqué a los músicos, acercándome lo argumenté como para mirarlos mejor. hice un gesto con la mano, una especie de saludo e incliné la cabeza hacia un lado mientras sonreía, intentando parecer amable. Alcé un poco la voz para hacerme oir entre la melodia —Miau. ¡Heeey! Oigan, aló, disculpen. Necesito preguntarles algo, ¿Me escuchan o es que…? ¿Puedes bajarle el volumen?— dije, esperando que alguno reaccionara y unos entendieron, pero tocaban con más lentitud con rostros de confusión. Fue entonces cuando vi a una pelirroja que destacaba, porque el rojo se hace notar. Su rostro era suave, sus ojos se veían felices, aunque concentrada, y su cabello rizado era lindo. Me llamo la atención, mi impulso fue dar unos más hacia ella y con una mano agarré uno de sus mechones. Lo tomé y lo enredé en mis dedos, disfrutando la suavidad de la textura comprobar si era tan agradable como parecía, y solo me faltaba sentir el olor, pero antes de hacerlo… —Oye, preciosa, sabes cuidarte muy bien tu cabello ¿por casualidad sabes donde se encuentra el baño? Lo que pasa es que soy muy torpe y se me volteó la copa encima. Me siento perdida por todo el alcohol que tomé… Ojalá me puedas ayudar— Dije con los ojitos cansados, sin quitarle la mano de encima. RE: Vals [Pasado - Miyori] - Miyori Hoshino - 04-02-2026 Mis ojos permanecían cerrados en total concentración para que la melodía que interpretaba saliera a la perfección, sin altibajos de equivocarme. Probablemente mis amigos músicos estaban igual que yo. No podíamos protestar, la paga sería buena, aunque las condicion de no movernos de aquí eran severamente estrictas. Abrí mis ojos para deslumbrarme con la luz del candelabro de cristal que en su centro iluminaba todo el salón, y también para visualizar a los invitados de la fiesta. Nadie nos prestaba atención, todos estaban inmersos en sus pláticas, bebidas y cortejos - *Esto se siente vacío* - Pensé en lo que mis dedos sostuvieron con algo de presión el arco de mi violín, estaba decepcionada, pero no podía demostrarlo. Fue entonces que me percaté de una hermosa mujer que vestia de negro, ojos celestes, piel nivea, y lo más hermoso de su apariencia, además de su despampanante cuerpo, era ese rubio extra claro con algunos mechones de diferente colores fantasía, rosa y azul a mi parecer. Ella alzó la mano e inclinando la cabeza hacia un lado nos saludó de forma enérgica para después hablar de forma más notoria “Miau. ¡Heeey! Oigan, aló, disculpen. Necesito preguntarles algo, ¿Me escuchan o es que…? ¿Puedes bajarle el volumen?” expresó abiertamente, a lo que mis compañeros descendieron un poco el ritmo pero sin dejar de tocar las melodías, estaban confundidos al igual que mi persona. -*¿Pasará algo malo?* - Pensé con algo de preocupación. La hermosa doncella se aproximó más hacia mi, no me moví en lo absoluto, y continuaba tocando el violín mientras le prestaba atención. “Oye, preciosa, sabes cuidarte muy bien tu cabello ¿por casualidad sabes donde se encuentra el baño? Lo que pasa es que soy muy torpe y se me volteó la copa encima. Me siento perdida por todo el alcohol que tomé… Ojalá me puedas ayudar” Finalmente confesó mientras tomaba parte de mis mechones y jugaba con ellos entre sus dedos, me sonrojé un poco por lo cerca que estaba y por la forma en que se refirió a mi como “preciosa” Ahora comprendí que la joven dama quizás estaba en un estado de ebriedad. Por fortuna la melodía que tocábamos llegó a su final, pero teníamos que empezar la próxima. Guardé mi violín en el estuche y lo coloqué sobre mi hombro. -¿Miyori? - Me llamó el señor Maeda, confundido por mi acción - ¿Que haces?, debemos comenzar la siguiente canción. - Los demás músicos también estaban preocupados por mi actuar. Me quedaría sin pagar, pero en fin de acabo no estaba aquí por el dinero, venía porque quería tocar música, y no quería ganar dinero de una forma donde no me sentia comoda. -Lo sé…- Dije con una sonrisa totalmente amena, mientras tomaba la mano de la joven que me solicitó ayuda, no podía simplemente ignorarla, menos en ese estado. - Pero creo que ella necesita ayuda, la llevaré al baño y veré de qué forma puedo ayudarla después, lamento mucho tener que dejarlos chicos… - Expresé con una sonrisa suave a lo que ellos tambien me sonrieron y asentían con la cabeza en señal de aprobación. Ellos sabían que cuando se trataba de ayudar no podía dar marcha atrás. -Con gusto le ayudaré a buscar el baño, señorita…- Dije susurrante solo para que ella me escuchase, y la encamine hacia fuera del salon, me parece haber visto las puertas del sanitario en la entrada del pasillo, si no, le preguntaría a alguien del servicio. RE: Vals [Pasado - Miyori] - Lana - 05-02-2026 Inhibida o mareada puse algo de atención a la conversación que la pelirroja tenía con los demás músicos y por mi oído delicado, sensible es que algo pude escuchar, Miyori, quizas ese era su nombre y la verdad es que le podría quedar bonito, asi como su cabello oxidado que brilla y como si no me diera cuenta de sus ojos grandes que posaban en mi, provocándome ternura, una chica que que no pedía nada y aun así lo ofrecía todo, y el tacto de su mano con la mía se sintió como la forma en que ella llevaba tan íntimamente su instrumento, con cuidado, con respeto, con delicadeza. Dejamos atrás el salón, ese lugar donde ninguno de los presentes había aplaudido la presentación anterior, solo conversaban en el silencio, como ausentes críticos y cuando los músicos volvieron a tocar otra melodía ya no importaba, porque un escalofrío me recorrió el estomago cuando Miyori susurró y ella me llevaba, sentí que los pasos me tragaban, que el pasillo absorvía o se movía. Su mano seguía sosteniendo la mia y yo no quería soltársela, y me sentía como una invitada bien portada en un lugar que no entendía del todo. Miré a la pelirroja, su espalda, la forma de sus hombros, la línea de su cuello, y pensaba cuando fue la ultima vez que sentí la necesidad de probar, empujar o romper algo por desearlo, por quererlo y ella era una chica que habpia dejado su trabajo de una manera fácil, sin drama, solo para ayudarme, algo que me agradó mucho y me sentía agradecida, de tal manera que quería demostrárselo, y mientras pensaba acariciando un poco la palda de su mano con los dedos, acerqué mi cuerpo con el suyo, deteniendo su andar. Podía ser comodidad o intérpretes lo que me causaba la pelirroja, con su manera de ser tan suave, tan blanda, tan… y solo quería saber qué se sentía tenerla más cerca, para inspeccionarla, para comprobar si lo que creia deteniendo ella era real, si era tan suave como parecía. Con una mano la tomé de la cintura para tenerla frente a mi y di un par de pasos para presionarla a caminar hacia atrás en medio del pasillo. La mano que tomaba su mano subió despacio hasta su rostro, mis dedos tomaron su mentón, levantándolo, dejando su carita fija en mí. Era muy linda, entonces me incliné hasta que mis labios se presionaron contra los suyos. El contacto fue breve, pero cuando terminé de darle el primer beso volví a besarla nuevamente, un poco más lento y suave, y al dejar de hacerlo mi voz salió baja, soplando sobre los labios de la otra. —Gracias, preciosa, ¿tu nombre es Miyori?—. Pregunté. El frío del vestido húmedo era una excusa válida para estar ahí, la mujer que caminaba conmigo la comencé a ver con atracción y sentí por un momento que el alcohol hubiese evaporado la necesidad de querer encontrar el baño o el hambre que tenía por comer un bocadillo. RE: Vals [Pasado - Miyori] - Miyori Hoshino - 06-02-2026 Sonreí al ver la imagen de una figura femenina en una de las puertas del pasillo que indicaba era el sanitario de las damas. Lo primero que haría era refrescar su cara con agua fría y si tenía ganas de vomitar la ayudaría de alguna forma, pensé ingenuamente. Pude sentir una mano deslizar mi cintura y lograr girar mi cuerpo al completo, estampando contra la pared del pasillo, para ser precisos a la par de la puerta del sanitario de mujeres. Sorprendida miré a la joven dama de pelo rubio que estaba en estado de ebriedad severo. Parpadeé unas cuantas veces sin comprender qué estaba pasando, ¿acaso la hice enojar?, pero su otra mano me tomó del mentón y me hizo verla fijamente a los ojos. La vi aproximarse, sus pupilas parecían perdidos en algún pensamiento del cuál no entendía nada, y con cierta sonrisa proveniente de ella, pude sentir como electricidad recorrer mi piel tras el toque de sus suaves labios contra los míos. Mis ojos se abrieron de par en par hasta lo máximo de su amplitud, y mi cuerpo se tensó de inmediato, ¡Me estaba besando!. Aunque fue un beso casto, logró que me quedara inmovil, aturdida por lo que estaba pasando en ese momento. Mis mejillas y mis orejas se tiñeron de un rubor totalmente rojo encendido, mi alma, mi cuerpo, y mis sentimientos jamás había experimentado tal situación, y menos con una chica. Volvió a besarme, esta vez era diferente, más decidida en dejar el trabajo bien hecho. Marcó un ritmo lento, suave, dejándome saborear el alcohol que aún permanecía en su boca, era casi embriagador pero no lo suficiente para arrojarme a la borda de la locura. Mis manos sostuvieron sus hombros al momento que recuperé la compostura y sin lastimarla intenté terminar aquel beso, mi primer beso. Al tener nuestros rostros separados, ella me sonrió y trató de confirmar si mi nombre era Miyori. -S-si…- Titubeé en un susurro con mis ojos fijos en los de ella, mi rostro seguía rojo de la vergüenza, y mi corazón latía rápido con la adrenalina del momento. - Mi nombre es Miyori, Hoshino Miyori…- Me presenté, saliendo de su zona de intimidación, lejos de la pared, a una distancia más conveniente. - ¿Se encuentra bien?, parece algo desorientada…- Dije algo preocupada, mientras recordaba que antes estábamos buscando el baño de damas. -Deberíamos enfriarnos el rostro, eso hará que se sienta mejor…- Expresé mientras le señalaba el sanitario. Estaba nerviosa, muy nerviosa. - Disculpe, ¿Cuál es su nombre? RE: Vals [Pasado - Miyori] - Lana - 08-02-2026 No sabía que ya estábamos tan cerca del baño, estaba lista para limpiarme, pero no todo se resuelve con agua fría y un poco de cuidado. Cuando la giré y su espalda dio con la pared, fue un impulso nacido por algo diferente y a la vez parecido a lo que es el deseo y la atracción, era la primera chica a quien besaba sin dudarlo. Buscaba la ternura que muestra en apariencia aquella tierna mujer pelirroja que me ayudó a encontrar el baño. Escuché su respiración con mi oído delicado ¿cómo estaría su corazón? Tenía el impulso de inspeccionar, probar, empujar, pero ese deseo de afecto no lo formulaba con palabras, solo se verifica con actos, teniendo en cuenta que nadie me enseñó los límites, el alcohol menos me hacía dar cuenta de cuando lo estaba haciendo. Tomé su afecto sin preguntar, sin sentirme culpable y sin querer huir. La tomé de su cintura como ella tomaba su instrumento y cuando mis labios tocaron los suyos creo sentir a ella reaccionar. Con los ojos entreabiertos vi sus ojos y como el color le subía a las mejillas. No la besé solo por ser una hermosa mujer, pero de todas maneras… Mis labios se movieron despacio y cuando sentí sus manos en mis hombros no lo me pareció un rechazo, solo una pausa, ¿quería respirar? Antes de separarnos intenté grabar el momento antes de que ella se me escapara. La miré con una sonrisa pero que ya no era una provocación. Luego respondió con un titubeo, confirmando su nombre y la vi alejarse un poco, creando espacio, pero no intenté invadírselo. Solté su cintura despacio, devolviendo su lugar, su dominio, su cuerpo, mientras ella también se movía a un lado. Mi mano quedó suspendida un segundo, indecisa, y después cayo a mi costado. —¿Estás bien? Lo lamento, ¿trabajas aquí, verdad? ¿Aquí tambien se paga con besos?— pregunté a la muchacha a quien la sentía confundida. A donde iba pagaba las cosas con besos, solo a las mujeres, aunque a veces no sabía quien era hombre. Ya casi con el tiempo llega a dar igual y mis actos ya casi no necesitaban una interpretación de que fuesen por algo emocional, o al menos eso me decía siempre, porque yo no creía en el amor. Lo reprimía hasta que desapareciera, pero no, nunca desaparece. Intentaba matarlo miles de veces diciéndome que todo es una ilusión y que sería una tonta en creer en los sentimientos. —¿Enfriarnos el rostro? ¿Quieres entrar al baño conmigo?— Le pregunté aun manteniendo la pequeña sonrisa. Si la mujer deseaba algo más creo que con ella sería la única con la que no dudaría en aceptar un momento así. Pero vaya… no podía pensar en eso ahora, tenía un plan. —Ah… mi nombre es Lana, solo Lana. Es un gusto, Miyori.— Respondí colocando mis manos detrás de la espalda. —Estoy bien… empapada. También necesitaré ropa nueva, ¿podrías buscarme algo?— RE: Vals [Pasado - Miyori] - Miyori Hoshino - 09-02-2026 La joven rubia me preguntó si estaba bien, ¿lo estaba?, ¡Mi corazón latía a un ritmo rápido!, era mi primer beso con una mujer, y la sensación y circunstancia era diferente ahora. No buscaba provocar que se me besara. Me preguntó si trabajaba aquí, y que si se pagaban con besos, a lo que yo solamente rechacé con la cabeza, interponiendo y cruzando mis brazos en rechazó de esa idea. —Solamente me reclutaron para tocar algunas canciones, pero me resultó más una molestia. — Mencioné, ya que no me gustó la experiencia de tocar solamente por obligación y no por amor. Luego me hizo unas preguntas sugerentes, logrando que aquel rubor que se había calmado nuevamente se encendiera, y parecía tomate vivo en todo mi rostro. —¡NO ME REFERÍA A ESO!— Refuté con una voz temblorosa pero también con cierto timbre alto en señal de negación. Entonces finalmente escuché su nombre, y tenia un hermoso nombre, muy elegante y a la vez enigmático. Realzaba su personalidad y tambien su fisico, era como un nombre que quedaba como anillo al dedo. Sonreí de manera dulce, gentil y más calmada. —El gusto es mío, señorita Lana. Luego me expresó que tenía el vestido empapado, y que necesitaba urgentemente cambiarse de ropa, a lo que yo presté total atención. —Con gusto le ayudaré…— Dije con una sonrisa amable. —¿Donde se encuentra su ropa, señorita? RE: Vals [Pasado - Miyori] - Lana - 09-02-2026 Me quedé mirándola un segundo más, me encontraba erguida y ella negó con la cabeza, se cruzo de brazos. —Entonces no es ese tipo de lugar. No era un juego la pregunta con pagar con besos. Es algo que me piden, pero supongo que eres más normal de los que he conocido— Dije sin burla, meditando de qué tal vez la chica venía de un lugar más protegido, y no le pasan cosas locas. Estaba igual que la pelirroja, a mi tampoco me gusta hacer cosas sin ganas. Alzo la voz para responder mis preguntas sobre el baño y parpadee dos veces o tres o muchas veces. —¿Por qué te enojas, pelirroja? Si fue algo que tú dijiste— Le pregunté confundida, claro, a mi me pareció que al decir que quería lavarse la cara era que quería usar el baño. Me llevé un dedo a los labios, como si quisiera descubrir lo que la otra pudiese estar pensando. Mi mente pensaba mal muchas veces, con doble sentido, y antes de ser directa me gusta preguntar, pero parece que eso molesta igual. Después se calmó, estaba más tranquila al escuchar mi nombre. Pero su cambio de emoción me hizo entender que la muchacha no era apta para lo que pensaba hacer. Le pedí entonces a la sirvienta que robara… buscara una ropa de cambio y de allí di unos pasos en dirección del baño y entré, pero antes me detuve a decirle —Oye. Tocas bien esa cosa que tienes. ¿Y la ropa? Debes entrar a la puerta de allá, al final de todo esto—. Dije indicándole con la mano sin mucho esfuerzo, fue algo al azar. En el baño tomé algunos papeles, unos varios, los arrugué en mi mano y empecé a pasarlos sobre mis clavículas y el pecho, lo que molestaba era más el olor que le quedó al vestido, pero después de la limpieza salí, esperando no encontrarme con la pelirroja y fui de nuevo al salón, junto con los demás fiesteros y pasé al lado de ellos, con cuidado, tomando cada pertenencia. Aunque no podía decir que era experta. Hasta que de repente alguien gritó, un hombre —Ladrona, te vi sacándome el reloj! No te lleves mi reloj! te voy a hacer picadillo— “Carajo” fue lo unico que pensé y corrí. Corrí fuera del salón, pasé el pasillo, salté por la baranda y caí a la orilla, cerca de la arena mojada. No era buena idea correr ni caer con tacones. Cansada avance a la arena seca y me arrodille para ordenar lo que robé: el reloj, un anillo, un collar… pero espera, nada era de oro, todo imitación, ¿era acaso una fiesta de disfraces? RE: Vals [Pasado - Miyori] - Miyori Hoshino - 14-02-2026 —Supongo que intento hacerlo bien, jejeje, pero intento mejorar siempre. —- Confesé en el momento que ella me preguntó si tocaba bien mi instrumento. Luego me indicó que la ropa la podía conseguir en una habitación al fondo del pocillo, incluso seguí con la mirada su mano donde me indicaba el lugar de su acomoda. Sonreí de forma suave en señal de entendimiento. —Perfecto, iré por ello entonces, no tardo. — Aseguré mientras caminaba y me dirige a la habitación. Con cuidado abrí la puerta de la habitación, prendiendo las luces. Pude observar una cama matrimonial, paredes blancas, luz tenue de color azul y blanco, muebles en color rojo tinto, y un closet con puertas negras. —Ahí debe estar la ropa…— Dije para mí misma en lo que me adentraba con total seguridad dentro de la habitación. Abrí la puerta del closet, y para mi sorpresa, no encontré nada más que sacos masculinos. Jalé uno tras otro en busca de algún vestido que fuese adecuado para Lana, pero, no habia absolutamente nada. —¿Me habré confundido?. —- Pensé, en lo que recordaba una y otra vez la imagen de su mano señalando esta habitación, no podría haber margen de error. Caminé por la habitación una vez más, revisando cajones, equipaje, y nada daba indicio de que hubiese algo femenino. Salí de la habitación y me dispuse ir al baño nuevamente, ingresando trate de buscar a la joven rubia con la mirada, pero, me di cuenta que el lugar estaba vacío. ¿Se había ido?. Salí del baño, y entonces el salón se llenó de gritos y maldiciones, alguien robaba, las personas perdieron sus objetos valiosos. Y en menos de minutos, el caos se hizo visible, no era cuestión de tiempo para que nos echaran del barco. Una noche larga, pero… a la hermosa doncella de pelo rubio, y de sonrisa genuina como el sol, no la vi de nuevo, ¿estaría bien?, me preocupaba el como estaba. Y nunca olvidaría el beso robado ni lo que sabía, a licor. |