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[Pasado/Social] El moderno Prometeo - Alana Sahiba - 03-02-2026 El barco estaba en silencio por una vez, si bien no era un silencio absoluto pues nunca lo es en un navío pirata, pero sí uno distinto: el crujir lento de la madera acomodándose, el vaivén suave del casco contra el agua, el rumor lejano de la tripulación repartida entre guardias, descansos y pequeñas rutinas nocturnas. En la tripulación se empezaba a contemplar la idea de dejar atrás Little Garden y continuar con nuestra travesía pero aunque el tema hubiese salido a relucir, aún no habíamos desplegado las velas ni levantado el ancla para avanzar. Esa noche, con el cielo lleno de estrellas, no podía dormir, así que me dediqué a limpiar el equipo, asegurarme de que nada de lo que había usado en la caza se echara a perder o atrajera cosas que no queríamos cerca y, cuando ya no me quedaban tareas por inventarme, me dediqué a cepillarme la cola, pues estaba bastante enredada tras tanta pelea. Necesitaba orden. Algo tangible. Algo que me hiciera no pensar. La adrenalina de la caza aún no se había ido del todo y, cuando eso pasaba, quedarse quieta no era una opción. Subí a cubierta descalza, con el suelo aún tibio por el sol del día, y fue entonces cuando lo vi. Han estaba allí. ¿Estaría haciendo algo en particular? ¿Vigilando tal vez? ¿Entrenando? ¿Han necesitaba entrenar, aún a pesar de su gran resistencia? Quizás simplemente estaba apoyado en la barandilla, cerca de la borda, pensando en la nada, viendo el todo, despreocupado y a la vez preocupado. Había algo en su postura que no encajaba del todo con la calma del mar. Una tensión mínima en sus músculos, casi invisible, como si incluso al descansar estuviera preparado para levantarse de golpe. ¿Serían tan solo imaginaciones mías? En ese instante me paré a pensar en que no sabía nada de Han. Le había conocido en una iglesia, le tenía por un hombre de fe. ¿Fe a qué? ¿A qué tipo de dios? ¿Siquiera sería a algún ente que consideraría superior? Después de ver su capacidad de regeneración, ¿sería capaz de creer en algo superior a él, capaz de dar y quitar la vida? Sé de algunos a los que este hecho se les habría subido a la cabeza y su ego no les dejaría pensar. Me detuve, a mí y a mis mil pensamientos. Pude haber dado media vuelta. Pude haber bajado a la bodega, o haberme encerrado en cualquier tarea absurda para no molestar, tal y como había estado haciendo hasta ahora. Pero no lo hice. Porque había momentos, muy pocos, en los que el mundo parecía ofrecerte una pausa, y si no la aceptabas, te la cobraba después. Avancé despacio, sin anunciarme, y me acerqué lo suficiente a él como para que pudiera oírme si prestaba atención, lo suficiente como para no tener que alzar demasiado la voz—. No sabía que estarías aquí —dije al final, rompiendo el silencio con una voz más baja de lo habitual. ¿Siquiera me escucharía? Capaz estaba tan absorto en su propia mente o tareas que ni se percataría de mí o de mi voz—. Pensé que… bueno. Que estarías descansando —añadí en el mismo tono, por si acaso lo anterior no fue suficiente para anunciarme. Me apoyé también cerca de la borda, a una distancia prudente, ni demasiado cerca, ni demasiado lejos. El mar se extendía ante nosotros como una lámina oscura, tranquila, casi engañosa. Respiré hondo—. He venido a dejar unas cosas de la caza —añadí, como si necesitara justificar mi presencia en la cubierta, como si aún no me creyese con el derecho a pasearme libremente por el barco—. Y a asegurarme de que el barco… —me encogí de hombros—. Ya sabes. Que todo esté en su sitio. Mentira a medias. Pero las mentiras completas rara vez salen bien. No le miré de inmediato, pues intentar mirarle desde mi posición podía suponer verle los pelos de los tobillos (porque a la nariz no alcanzo a divisar). Me quedé observando el reflejo de las estrellas en el agua, cómo se rompían y volvían a unirse con cada pequeño movimiento del mar. — Supongo que después de un día como hoy… a cualquiera le cuesta dormir —murmuré. En realidad no sabía qué había estado haciendo Han. Tan solo me faltaba hablarle del clima, del buen día que hacía hoy… En ocasiones me siento patética y la seguridad que aparento en momentos de peligro, desaparece. RE: [Pasado/Social] El moderno Prometeo - Han - 06-02-2026 Las noches suelen ser para dormir, o eso me gustaría a mi, pues dormir con los varones de la tripulación resultaba, cuanto menos, complicado. El que no roncaba, hablaba, el que no hablaba ventoseaba y el mas original, lo hacia todo a la vez, menos mal que los animales no dormían con nosotros, ya lo que me faltaba. No es que fuese demasiado escrupuloso con los ruidos, pero tenía el oído y escuchar aquella cacofonía noche si y noche también era bastante frustrante, aunque a veces, durante cortos periodos de tiempo todos se sincronizan formando una orquesta de ronquidos y ruidos varios que hasta parecía armónico. Aquella noche en particular Zhang tenía sueños bastante movidos, tuve que enterarme a las malas, pues cuando ya había logrado dormirme, un fuerte golpe me tiró de mi hamaca, un golpe que creí que me partió el pecho, por suerte era mas duro de lo que yo mismo creía. Caí al suelo con fuertes tosidos, casi que podía haberme matado el borrico. No desperté a ninguno, encima tenían un sueño pesado, o eso o me ignoraban dándoles igual. Miré a los lados aún sentado en el suelo, observando a todos en los reinos del sueño, sin poder yo acceder a ese mundo de fantasía, desterrado por el mismo Morfeo de manera cruel y perversa. Suspiré resignado y me levante mientras me frotaba los ojos para lograr rehidratarlos, estaba claro que esa noche la pasaría en vela. Caminé a cubierta, apoyando los codos sobre la balaustra que nos protegía de caídas accidentales al mar, algo bastante nefasto para casi todos nosotros y miré hacia arriba, observando el claro cielo negro, apreciándose la cúpula celeste en su esplendor por falta de contaminación lumínica. "Una noche sin luna" Aprecié al ver los cuerpos titilantes brillando con mas intensidad que una antorcha, formando patrones y siluetas con la imaginación las grandes constelaciones que los antiguos nombraron. De la misma manera que yo las observaba, parecía que ellas me observaban a mi, reflejándose sus luces levemente en mis corneas mientras sonreía embelesado por el increíble cuadro cósmico que se presentaba ante mi. Había un inmenso mar de misterios por descubrir en este mundo, pero fuera de él había un sin fin mas. Todo cambiaba a mi alrededor, todo excepto yo, apenas envejecía y mi cuerpo parecía inmutable ante el tiempo y las enfermedades, en parte me reconocí un poco en aquel firmamento, cambiando a una velocidad tan lenta que un humano jamás podría verlo cambiar. A veces me sentía solo, sobre cuando pensaba en el futuro ¿Acaso mi poder me hacía inmune al envejecimiento? Solo de pensarlo me aterraba, solo de pensar que todos se irían y yo me quedaría en este mundo, solo. No es que fuese algo que me preocupase antes, no, realmente esta angustia existencial existía desde que logré formar parte de un grupo de tripulantes, de amigos, de familia. Ya había sufrido las perdidas de mis padres y hace poco también las de Cao y las de Dong, azaroso destino, siempre quitas lo que mas importa a los que menos quieren que la vida cambie, triste ironía vital. ¿ A quién podría cantarles mis gestas? ¿Quién recordará las historias de La Mano Vacía cuando no quede nadie? Triste era esa realidad, realidad en la que no quería vivir. Sin embargo, al mirar las estrellas mi mente se despejaba de todo pensamiento, relajándome mientras formaba animales y guerreros uniendo los puntos del cielo nocturno. Tan absorto en ello que no me di cuenta de que una de mis compañeras se acercaba por detrás de mi. —. No sabía que estarías aquí — Esa frase me hizo dar un respingo, encogiendo una pierna mientras apoyaba mi peso en la otra, con los brazos cubrí el resto de mi pecho y mis ojos se clavaron en los tablones de madera del barco, intentando vislumbrar lo que había. -AAAHHH UNA RATA.- Dije al apreciar un cuerpo pequeño entre las sombras hasta que mi vista se acostumbro a la oscuridad. |