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División al completo. [pasado/social] - Versión para impresión

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División al completo. [pasado/social] - Kael Omuyaga - 04-02-2026

Día 63 de Primavera, Año 17

De alguna forma que aún no llega a comprender, incluso con los primeros rayos de sol entrando por la ventana anunciando el comienzo del día junto con el sonido de la fauna loca, Kael ha terminado asumiendo que sería buena idea tratar de pedir un navío a los altos mandos de la Marina. Durante la noche, antes de terminar quedándose dormido, en su mente ha estado barajando posibles opciones e ideas sobre las respuestas de aquellos que tuvieran la mala fortuna de atender su exigente petición. Puede que la Marina en lugar de ofrecerles una embarcación que no poseen, consideren una mejor opción avalarlos en caso de préstamo con el banco Goldreich que, casualmente, se encuentra en esta misma isla a unos cuantos kilómetros de la propia base.

Esa era una opción "generosa" dentro de la ya osada idea de pedir un navío por simplemente poseer una cara bonita y un número de división alto en la propia marina. En el caso más lógico, su petición sería desestimada y, si terminaban viéndolo como un acto demasiado interesado, quizás incluso terminen siendo revisados para reducirles el número de división.
El problema no era lo que él pudiese decir; controla sus emociones y su forma de expresarse con bastante soltura, y puede predecir el resultado según las expresiones de sus superiores en ese momento. El verdadero problema son sus compañeros, quiénes destacan cada uno más que el anterior por ser, simplemente, especiales en sentidos diametralmente opuestos los unos de los otros. 

Alistándose en apenas dos minutos con el uniforme planchado, se dispone a solicitar la reunión pertinente con el alto mando pertinente al cargo de la base, intentando no pensar en exceso en las posibles consecuencias. Se había prestado voluntario para tomar el cargo de las tareas administrativas de su grupo, y tal y como debía predicar, tenía que hacerlo antes de comenzar con sus horas de servicio.

—¿Qué se le ofrece, soldado? ¿Quién es usted?—Fue el único saludo que recibió el humano del ayudante-secretario frente a la oficina del Comandante, un buccaner que por lo menos lo triplicaba en altura.  

—Kael Omuyaga, División 75, señor. En nombre de nuestra división, nos gustaría solicitar una reunión con el Comandante o el Teniente al mando de ser posible, señor.

—Oh, así que eres tú.—Al escuchar su nombre, de un documento esparcido en la mesa pareció tachar algo escrito, dejándolo de lado en cuanto terminó.—De acuerdo, se procesará la petición y se te informará en cuanto esta sea posible. Mientras tanto, te recomiendo que vuelvas a tu barracón y busques al soldado St. George. Es miembro de vuestra unidad y se encuentra en la zona. Tiene órdenes de reunirse contigo para salir hacia Samba en la próxima embarcación el día setenta.

No podía considerarse sorprendido, pero sí algo confundido al escuchar aquellas palabras. Según había leído en los informes, el séptimo miembro de su escuadrón vivía desde hacía años en aquel lugar, algo en lo que no había caído en la cuenta hasta ese momento. Por suerte, y precisamente por haber leído los archivos que su compañero albino parecía no haber querido hacer, podría reconocer el rostro de aquel nuevo integrante del grupo. Dimitri St George, el quinto humano del grupo, y posiblemente otro de los mencionados por el Almirante Markus para unirse a él si consigue sobrevivir hasta llegar al nuevo Mundo. Si podía encontrarlo en los barracones, apenas un par de minutos serían suficientes para terminar de reunirse. Tenía en duda si habían sido informados sobre la llegada del resto de miembros de aquella División, pero incluso si ese no era el caso supuso que sería buena ocasión para presentarlo al resto en aquel momento, preparado para enfrentarse a las peculiaridades de cada uno de los presentes.

Volvió a entrar en aquel lugar que apestaba a sal y sudor, un hedor que por suerte apenas se podía apreciar en sus fosas nasales gracias a la perdida de su olfato, algo que ya había terminado de aceptar de forma permanente. Buscó con la mirada entre aquellos Marines que aún se estaban preparando para la jornada, buscando al muchacho entre los mismos hasta descubrir que el barracón era mucho más grande lo que había estado pensando. Al cabo de unos minutos, cuando decidió dejar de malgastar el tiempo, decidió que lo mejor sería, sencillamente, preguntar en voz alta.

—¿Alguien ha visto al soldado St. George?

Espera que, si él no ha tenido suerte en el camino, sus compañeros sí lo hayan reconocido durante su ausencia en la antesala del despacho del Comandante.


RE: División al completo. [pasado/social] - Dimitri St. George - 05-02-2026

Los barracones eran, probablemente, el lugar más escandaloso de toda la Marina. Vestidos de uniforme, cada soldado infundía respeto y seguridad en las calles, pero esa imagen casi sacra desaparecía en la privacidad de la habitación común. Nadie imaginaría lo común que eran los gritos, las risotadas e incluso esas toallas que restallaban como látigos hacia nalgas ajenas.

Había quienes, tirados en sus literas, rogaban a bocinazos por un poco de silencio. En secreto, me sumaba a ese deseo. La mayoría de las veces intentaba pasar desapercibido, sentarme en mi cama (que era de las bajas) y hundir la nariz entre mis libros. Para mi desgracia, John siempre acababa tirando de mí para arrastrarme a los juegos de cartas.

—¡Venga, St. George! —exclamaba en ese momento, mientras tiraba de mi brazo—. ¡Nos falta un jugador, apúntate!

John era de los más jóvenes. Apenas tenía dieciocho años recién cumplidos y, por alguna razón que desconozco, parecía haberme adoptado como hermano mayor. Así que no me dejaba en paz.

Al fondo de la estancia, congregados alrededor de uno de los baúles personales que habían decidido emplear como mesa, un puñado de muchachos agitaban los brazos y coreaban mi nombre esperando que me uniera. Contuve un suspiro. ¿En qué maldito momento me había convertido en niñero?

—Hoy no puedo —sonreí con amabilidad—. Debo presentarme ante mi nueva División.
Los ojillos se le iluminaron.
—¿¿Cuál te han asignado??
—La setenta y cinco.

Una voz se elevó por encima de las demás, casi parecía que hubiera invocado mi nuevo destino.

—¿Alguien ha visto al soldado St. George?
—¡Está allí!

Bendita sea, mi oportunidad para salir de aquí. Le dediqué una palmadita en el hombro a John, una sonrisa de las que dicen «Lo siento, en otra ocasión será» y me acerqué al recién llegado, alias titán colosal. Tremendamente atractivo, todo hay que decirlo.

—Es un placer conocerle. —Mantuve la sonrisa y cuadré los hombros—. Soldado St. George para servirle, señor.

Le ofrecí la mano con firmeza para estrecharsela.

—Es un placer.

Decir que estaba nervioso sería mentir. Lo único que deseaba era meterme en la cama, coger un libro y evadirme del mundanal ruido. Sin embargo, esgrimí la sonrisa más encantadora, sutil y natural de todas las que había aprendido en mis años con Pulmones Negros.

—¿Sois de la División setenta y cinco? Me han informado que debía reunirme hoy con vosotros. Espero que hayáis tenido un viaje tranquilo.


RE: División al completo. [pasado/social] - Dashrath Rifenhardt - 07-02-2026

No estaba acompañando a Kael. Quiero decir, luego de 2 largos días de haberse discutido todo lo que necesitaba proponerse sobre papel no consideraba resultara necesario u oportuno desperdiciar más tiempo acompañándolo, razón más que suficiente a mi criterio para ir a mi ritmo, separándome una vez en la base, y trazando nueva ruta tal vez de manera imprudente por los estrechos pasillos mientras mantenía como objetivo un capricho personal, plenamente impulsado por un sentido de la cotidianidad, además de predecible o incluso nostálgico sí consideras como había acabado llegando no hacia una oficina, sino para variar hasta la cantina local abarrotada de soldados.

E inconsciente de lo porvenir, lejos de poder imaginar que estábamos siendo buscados por uno de los soldados faltantes en asistencia había decidido que no hacia falta preocuparse demasiado por los protocolos por este día, mordisqueando sin educación o temor a ensuciar mi rostro una empanada gigante, exhalando con periodo casi intercalado un respirar, un quejido, una infantilización, de su sabor recién cocido y a su vez del agrado matutino, sentado cómodamente mientras disponía de ambos brazos encima del comedor, observando a los soldados ir o regresar sobre sus tareas entre lo que tomaba un breve momento para buscar en el horizonte algunas noticias.

No esperaba demasiado del 75. Pero, me agradaba cada uno de sus integrantes hasta la fecha razón por la que inclusive había guardado una ración de comida para que no tuvieran que hacer una fila aquellos en la vigilancia, aunque claro, deben ser conscientes que iba por mitad de mi segunda empanada y apenas llegue a comprar seis por lo que esperaba que regresaran pronto, o por lo menos ese era mi testimonio mientras pensaba sobre salsa, disfrutando la tranquilidad de un entorno laboral que de no ser por nuestros constantes viajes por distintas islas pudiera quizás resultar menos especial para nuestra perspectiva, pero lo cierto es que pocas veces veníamos acá.


RE: División al completo. [pasado/social] - Brooklyn Atwood - 10-02-2026

Tener una rutina ayudaba.

Desde tener responsabilidad hasta que su mente, a veces demasiado inquieta, se callara por un momento, no era que lo hiciera demasiado, generalmente dejaba que todo pasara a su ritmo, le gustaba tomar un día a la vez si era necesario, sin embargo, había situaciones, días o momentos que simplemente no podía contra ello. A veces, eran recuerdos lejanos de una vida que ya no se sentía como suya, a veces, eran esos momentos donde la realidad chocaba con tanta fuerza que te sacaba el aire de los pulmones y otras veces, solo era por ser llamada a la oficina de un superior, una orden que había llegado la noche anterior, y que no le había dejado dormir de forma correcta, quizás unas horas, pero cuando la alarma sonó ya estaba de piel, con ojos dorados brillando antes de que el sol saliera, pero ella ya estaba en el océano, nadar antes de que su día comenzara siempre le daba un punto de partida, le hacía sentir en casa, en calma y por supuesto, centrada, cuando volvió para arreglarse, vestirse de forma adecuada con el uniforme a su medida, se sentía menos inquieta y mucho más.

Brook llevaba poco tiempo en la base, los pasillos se veían iguales y los rostros se difuminaban, había sonrisas aquí, saludos por allá y gestos amables con aquellos que ni siquiera parecían tomarse el tiempo para darle una segunda mirada, no lo tomo personal, nunca lo hacía de todas formas. Tomo una bocanada de aire, lenta, llenando sus pulmones unos segundos antes de dejarlo salir, los nervios le picaban la piel, pero no podía alargar esto mucho más tiempo. Golpeo con gentileza la puerta, esperando con paciencia que no sentía, luchando por no balancearse de adelante atrás como una niña pequeña, un movimiento detrás de la puerta hizo que se tensara, antes que la voz masculina hiciera eco.

Un hombre estaba ahí, un secretario —o quizás alguien de un estatus superior- se veía cansado, hastiado de alguna forma que no entendía -porque empezaban el día ¿Cómo alguien podía verse tan amargado?- Se acercó con paso firme antes de detenerse, él la miró fijamente, con ese toque curiosidad, quizás pensando si le agradaba o no, los gyojin no eran raros ahora, pero tampoco tan comunes como para hacer que su presencia en la marina fuera natural.

— Soldado, ¿Quién eres y porque estás aquí?— Pregunto, sus dedos se entrelazaron, preguntas contundentes y quizás de molestia.

— Señor, Soy Brooklyn Atwood, me dijeron que me presentara a esta hora, señor— Su voz era limpia y bastante suave, pero era fácil de entender.

El hombre detrás del escritorio frunció el ceño, como si el nombre y la figura le resultara familiar, algo en su cerebro debió de coordinar, porque abrió un cajón, sacando una carpeta que abrió y leyó con prisa, antes que sus ojos se iluminaran ligeramente, algo de encontrar lo que buscaba con relativa facilidad.

— Oh, es verdad — Escribió algo, mientras alargaba una mano, quizás para hacer una llamada— Es para presentarte a tu nueva División— Dijo, Brook parpadeo, abriendo sus labios con sorpresa que apenas pudo mantener. — División 75, creo que hoy también tenían alguien más que reclutar — O algo así, parecía que quería decir, pero se mordió la lengua, en su lugar, el hombre tomo una taza olvidada y algo fría para dar un sorbo corto. Pronto se escuchó la voz del otro lado del Den den, el hombre murmuro algo sobre ser demasiado temprano o demasiado algo, Brook estuvo tentada a sonreír, pero no lo hizo. — Llamen alguien de la División 75, tengo otro miembro para ellos — Fue todo lo que dijo, antes de apagar y mirar a la Gyojin.

— Espera afuera —

— Sí señor, gracias, señor — Hizo un saludo antes de salir, apenas la puerta sé cerro detrás de ella, exhalo, apoyando su mano sobre su pecho, si, estar frente a un superior aún no era fácil, pero una sonrisa pequeña se dibujó en sus labios. Por lo menos, se dijo, tendría una división ahora, solo tenía que esperar.