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[Pasado] Estrellas |Priv. - Choi Hae-won - 08-02-2026

Día 65 de primavera | año 17


Hace tiempo, pensó que las joyas eran un bien material completamente innecesario en la vida de las personas. Cuando trabajaba junto con su estimado maestro, que en paz descanse, ella no tenía muchas expectativas de futuro. Se unió a la marina gracias a una gran cantidad de factores que la condicionaron a hacer eso: ellos le dieron las herramientas para vengarse limpiamente de sus padres, le permitieron andar por caminos de rectitud y la ayudaron a rehacer su vida. 

Tenía que retribuirles de alguna manera. Ese pensamiento gobernó durante años su mente y guió cada uno de sus andares, hasta que se dió cuenta de que ese sentimiento de retribución no era tan necesario para sus propios principios. Ella ama su trabajo; le gusta estar al servicio del bien común y los rostros agradecidos de los ciudadanos realmente le otorgan felicidad. Sí. Sabe que es una organización corrupta y llena de falsedades más grandes que las islas del nuevo mundo, pero la realidad para sus pensamientos radica en que todos tienen, de alguna u otra manera, su paga. 


Es como el trigo y la cizaña que crecen en el mismo campo. Al final del día, si no dan frutos, serán cortados. Entre buenas o malas experiencias, Choi Hae-won se queda con las buenas: elegir el lado que ella cree que es correcto y relevante. No quiere otra cosa para su vida porque no lo necesita.

¿Por qué te cuento todo esto, mi estimado lector? 

Todo tiene que ver con uno de los motivos troncales que la llevó a elegir ese camino por encima de los demás: la justicia. Siendo Hae-won alguien que ve en los piratas una amenaza real, todo aquello que pueda joderles la hace feliz y le parece justo. Es raro, si se lo ve desde un punto de vista general. Años atrás, el odio hacia ellos se volvió indeleble cuando se topó con Pulmones Negros, un barco dañado, y una joya a punto de perder su brillo.

No esperó volver a ver a uno de los elementos clave de esa ecuación; el más importante de todos, sin duda alguna. No podría olvidarlo aunque quisiera. Por eso mismo, cuando le fue entregado ese expediente en el Reino Samba y su nombre fue revelado, ella entendió que la joya había dejado de ser objeto para tener un alma. Es el alma que habita detrás del estuche lo que a ella le importa, y por ello decidió apelar a su presencia para hablar con él directamente. 

Recuerda que fue en una noche como esa cuando le vio. Recuerda que hubo una gran cantidad de gritos e incluso insultos en el aire ese día. Recuerda cada maldita palabra proferida por ese sucio pirata cuando daba órdenes para encontrar a su favorito. Recuerda el desasosiego, la desesperación y el miedo en el rostro de ese muchacho. 

Y le hace feliz saber que no ha regresado a su captor; ella lo robó con éxito de las manos de aquel ser despreciable.

Él decidió por su cuenta ser una persona.

Por esa misma razón, ella permanece con la mirada fija en la luna. No sonríe, pero la tranquilidad de su mirada refleja la alegría de saber que su buena acción plantó en él la semilla de la verdad. Tristemente, no puede saber si él aceptará reunirse con ella tal y como se lo pidió a través de esa nota, pero aún si no viniera, ella hubiese caminado hacia ese sitio apartado. 

Puede ver el fulgor de las estrellas. Ama ese tipo de noches y todo lo que se guarda tras ellas.


RE: [Pasado] Estrellas |Priv. - Dimitri St. George - 08-02-2026

Lo último que esperaba era encontrar una nota en mi casillero. Estaba solo cuando la abrí:

«Tengo que hablar contigo. Es importante.
P.D. Holi~»

Aquellas palabras no generaron más que inquietud. Recuerdo que repasé el patrón de la caligrafía al menos cuatro veces, en un intento fútil por descifrar si había visto alguna similar entre mis antiguos compañeros. No era la de John. Descarté pronto la de cualquiera de los soldados con los que durante tanto tiempo había compartido barracón, porque era demasiado estilizada para pertenecer a alguno de esos brutos. Doblé la nota y la guardé en el bolsillo de mi camisa.

Barajé entre las opciones a alguno de mis nuevos compañeros de División. Sin embargo, ¿qué razón podrían tener para tal urgencia?

Suspiré.

Si quería descubrirlo, no tenía más remedio que acudir a la cita. Aunque lo más importante era… ¿quién demonios deja una nota anónima firmada con un «Holi~»?

Hallé la respuesta al amparo de la luna. Una estampa peculiar, que bien podría haber pertenecido a una novela.

—¿Señorita Hae-Won?

Parecía hecha a medida para aquel escenario: tez pálida tocada por la breve claridad y cabellos albos enmarcando la menuda silueta. No parecía haber urgencia en su porte. Llevé la mano al bolsillo de la camisa para extraer la nota y extenderla hacia ella.

—¿Esta citación es suya?

Debo decir que el texto no instaba a pensar que aquella pudiera ser una de esas notas con las que una chica citaría a un chico para una confesión de amor. El escenario… era otro cantar. Sin embargo, empezaba a inclinarme ante la idea de que quizás alguien pretendía tenderme una novatada.

Me limité a sonreír con dulzura y aguardar la respuesta. La playa parecía desierta y no se me ocurrió lugar alguno en el que alguien pudiera haberse escondido.


RE: [Pasado] Estrellas |Priv. - Choi Hae-won - 08-02-2026

—¿Esta citación es suya?
—Efectivamente, St. George. Yo se la envié… Hmmm… sí, me olvidé de firmarla —El tono de voz parece no variar, haciendo un juego perfecto con su semblante tranquilo—. Agradezco que haya decidido venir, de todas maneras.

Tranquilamente pudo haberse negado. Pudo irse a descansar, y ella se quedaría allí sin ningún problema. La mirada se vuelve sería, pero no se aparta de la luna. Mucho tiempo atrás, ella habría sido bastante más radical e impulsiva de lo que ahora es; hay una claridad innata en un vacío inquietante. Algo extremadamente extraño en sí mismo. Cierra los ojos por unos segundos.

—Quería hablar con usted un rato. Es el compañero de trabajo que me falta conocer dentro de nuestra división —Suspira y lo mira de reojo cuando abre los ojos—. No quiero oídos indiscretos. Sólo necesito aclarar un par de asuntos.

La joven, lejos de ser alguien demasiado recatada en entornos que le generan cierta calidez de confianza, se sienta en la arena y observa en dirección las estrellas. Hace muchos años, Hae-won perdió todo lo que tenía y valoraba. Sus emociones se resignificaron y sus concepciones se torcieron un poco. De no ser por su maestro, ella jamás habría logrado mirar hacia adelante y reconstruirse.

—¿Qué lo motivó a convertirte en Marine? —Su mirada se vuelve a la luna—... ¿Justicia? ¿Venganza? ¿Deber? —Flexiona las piernas un poco, arrastrando el calzado en la arena—. ¿Cuál ha sido la motivación?

«Cuéntame un poco de tu vida, compañero, ¿cómo has estado?»

—Lamento si la pregunta le resulta extraña, y desde ya le digo que no tiene que contestar si no quiere —Suspira—. Puede mentirme, decirme la verdad o incluso obviarme y marcharse. Solo quería verlo de cerca y asegurar algo para mí misma…

Definitivamente, es él. Esta memoria nunca le ha fallado. Es la única maldición que reconoce como ventaja, aunque hay cosas que realmente desearía enterrar en las arenas del destino.



RE: [Pasado] Estrellas |Priv. - Dimitri St. George - 09-02-2026

Todo en ella me desconcertó.

Parecía envuelta en sedas y misticismo, pues en vez de la sonrisa que me regaló aquella primera vez —o de esa energía desbordante propia de un Holi~— todo en Hae-won era pausado. Una calma contagiosa, que agradecía sobremanera.

—Puede tutearme si lo desea. —Mantuve las formalidades a pesar de mi oferta, pues desconocía si lo contrario podría incomodarla—. Después de todo, somos compañeros.

Pasaríamos más tiempo juntos del que cabría imaginar. Seguí la dirección de su mirada hacia el firmamento y me hallé, sin darme cuenta, rascándome el lunar. Una costumbre adquirida, especialmente patente cuando me encontraba frente a situaciones que no interpretaba con claridad.

—¿Qué me motivó a convertirme en Marine? —Decidí ocupar un lugar a su lado, incluso si eso significaba llenarme los pantalones de arena—. La justicia, por supuesto.

Y la seguridad, en realidad. Sin embargo, esa parte la omití: el anhelo de sentirme dueño y único responsable de mi vida. Había llegado a Baterilla siguiendo las instrucciones de mi ángel de la guarda personal. Tenía razón cuando me dijo que aquí encontraría las respuestas que buscaba.

—Conocí a Nyra cuando tenía dieciocho años. Ella era Marine. Me ayudó en una pequeña trifulca contra un alcohólico y, bueno, —Me encogí de hombros—, me di cuenta de que podía hacer mucho más desde aquí.

Puede que no fuera toda la verdad, pero poco importaba lo demás. Al ver la autoridad que destilaba y el modo en que muchos parecían respetar el uniforme, vi la oportunidad de dejar de recibir puñetazos en trifulcas de poca monda. Me remangué hasta los codos y apoyé sendas manos hacia atrás para reclinaeme y obtener mejor ángulo de las constelaciones.

—¿Y tú? ¿Qué te ha traído hasta aquí? —Hae-won apenas me miraba, así que intenté hacer lo mismo para no incomodarla—. ¿Este es el asunto importante que deseabas tratar?

Me costaba imaginar que no hubiera más.


RE: [Pasado] Estrellas |Priv. - Choi Hae-won - 09-02-2026

—Con que Nyra, ¿eh?

Hae-won no puede evitarlo. La sonrisa reemplaza de manera total el estoicismo que la acompañó momentos atrás. La suavidad de sus facciones le permite ser un poco más expresiva de lo que normalmente muestra. Es de esas pocas muecas graciosas que le dirige siempre a su mejor amiga, esa misma risa cálida que le regala al muchacho en su inconsciencia. 

Agradece muchísimo la intervención de Kuroshiro en su caminar. No podría hacerlo personalmente. Jamás. Pero dentro de su ser siempre habrá calidez para ella.

—Me alegra mucho que hayas elegido este camino, Dimitri —Lo llamaría por nombre ahora, aferrándose a la confianza que él le permitió tener—. Será genial tenerte como compañero de armas. No puedo esperar a ver qué habilidades tendrás o cómo te desenvolverás en el futuro. Estoy segura de que tienes más experiencias dentro de la fuerza que yo, que ingresé a los dieciocho años, y apenas tengo veintitrés.

Se ríe por unos momentos al caer en la cuenta de su edad. Sin embargo, se queda en silencio un par de segundos al pensar en una respuesta que le permita satisfacer la curiosidad de ese chico. Hae-won es alguien que no tiene miedo en decir la verdad de su pasado o contarlo como lo que es: una tragedia que la condujo a ese camino.

—Hmmmm… En mi caso, la venganza. O mejor dicho: encontré mi vocación gracias a la venganza —Sigue contemplando las estrellas—. Mis progenitores vendieron a mi hermana a un grupo de piratas. Lo supe porque ellos me lo contaron para evaluar mi reacción, la cual fue, evidentemente, fea —Sonríe, elevando la comisura izquierda al pensar en las reacciones de ellos ante su respuesta—. Trabajé por un año entero para recolectar pruebas y, cuando tuve todo lo que necesitaba, los refundí en una prisión gracias a una familia de Marines que vive en Sorbet. Lo hice justo antes de que ellos pudieran hacer conmigo lo que hicieron con ella.

Sin embargo… Esas verdades nunca dejaron de lastimar, no importa cuánto tiempo pase. Duele. Duele como siempre ha dolido, y más aún cuando el peso de la resignación le hace caer en la monstruosa realidad. Ella, probablemente, estaría muerta.

—De no ser por el cuerpo de Marines, mi hermana no habría recibido justicia. En un principio, creí que había ingresado a este lugar por pagar un favor que me hicieron hace muchos años, pero —Es entonces que mantiene el brillo esperanzador en sus ojos—... Me di cuenta de que amo mi trabajo. Tiene su lado feo y devastador, pero no lo cambiaría por nada.

El verdadero punto de su respuesta va más allá de la venganza, en realidad. La motivación por impedir que otros grupos de piratas hagan algo tan horrible es lo que la mantiene de pie. Sabe que, incluso dentro de las altas esferas del cuerpo de Marines, hay esclavitud y tráfico de blancas, sin embargo, hay que estar dentro de la fuerza para marcar una diferencia real en la sociedad y en todo su conjunto de variables.

—Ahora, tengo una pregunta más, Dimitri —El peso de sus palabras se vuelve un poco más solemne, más propio de alguien como Hae-won—... ¿Encontraste las respuestas que buscabas aquí, en Baterilla? 

«¿Te encontraste a ti mismo como persona?»



RE: [Pasado] Estrellas |Priv. - Dimitri St. George - 09-02-2026

Tuve una extraña sensación al principio. Tardé en identificar que el origen estaba en esa sonrisa que tanta familiaridad transmitía. Hae-won no me sonaba de nada, pero el modo en que respondía a mi supuesta historia, así como esa sonrisa cálida, me instaron a pensar que se me escapaba algún detalle. Aún así, correspondí la sonrisa. Hacerlo con ella o con cualquier persona que me rodeaba era ya tan mecánico que ni siquiera me paraba a pensarlo.

Después, Hae-won continuó hablando y yo devolví la vista a las estrellas. Agradecí que apenas me mirase. Los dedos se me crisparon en la arena. No lo soportaba. La idea de una vida de condena, a merced de la voluntad de otros, era algo que me retorcía las entrañas. Daba igual cuánto tiempo hubiera pasado desde aquello.

No dije nada.
No dije nada, pero pensé en aquella noche siete años atrás. Recordé lo cerca que había estado de regresar con Pulmones Negros, el modo en que mi mente se convencía de que podía tener un buen futuro a su lado, que no era tan malo. Quizás sí. Quizás no habría sido tan mala vida, pero jamás me habría pertenecido. No sé quién sería hoy sin la aparición de mi ángel.

—... ¿Encontraste las respuestas que buscabas aquí, en Baterilla?

Esa era una pregunta demasiado concreta.

Me quedé mirándola. Estudié su rostro con absoluto detalle, en busca de alguna particularidad que me instara a recordar si había visto a alguien similar. Tal vez había viajado junto a su hermana en el barco de Pulmones Negros o habíamos compartido cadenas antes de ser comprado. Nada. No habría podido olvidar a alguien con su aspecto.

—¿A qué te refieres?

Entonces temí, por primera vez en años, que alguien de la Marina supiera de mí más de lo debido. Pese a ello, mi pregunta nació calmada, con un toque ligero y una mueca de curiosidad. Decidí apartar cualquier idea conspiranoica.

Cuando quise darme cuenta, volvía a rascarme el lunar.

—Respecto a lo que le ocurrió a tu hermana… Deseo de corazón que pueda estar bien —susurré. Supe que había sinceridad en mis palabras por el modo en que se me encogió el estómago—. A riesgo de sonar imprudente, considero que esté donde esté, bajo las condiciones que sea, es más afortunada que muchos en su condición. —Apenas le dirigí una mirada de soslayo junto a una breve sonrisa—. Tiene quien la recuerde, la busque y la llore. Por duro que resulte para ti, para ella es una bendición. Tus sentimientos la liberan de ser una mera joya.

«Las joyas están destinadas a perecer algún día, en el silencio de la nada…». Pero la hermana de Hae-won la tenía a ella.

—Gracias a ti nunca perecerá en la nada. —Volví la vista al cielo estrellado—. Sé que es un consuelo un poco vago y, en cierto modo, crudo, pero estoy convencido de que para cualquier esclavo significaría mucho más de lo que podamos imaginar.


RE: [Pasado] Estrellas |Priv. - Choi Hae-won - 09-02-2026

—Gracias a ti nunca perecerá en la nada.
—... —Ella cae en la realidad en ese preciso instante: había tomado la decisión correcta al robarle—... Hmmmm.

No hay que negarlo: la verdad, en la crudeza de su peso, puede ser considerada una herramienta de poder absoluto y real. Choi No necesita mucho más; saber que el chico al que le salvó la vida en aquel entonces pudo reconducir sus sueños con sus propios pies le permite respirar tranquila.

Él fue un antes y un después.

—... Definitivamente, has crecido de manera espléndida, Dimitri.

Y el suspiro nace con un alivio real y concreto. No solo por las palabras que él le dijo, sino por el mero hecho de saber que se ha constituido persona en cierto sentido. La sonrisa permanece, al igual que la calma. Escuchar el sonido del mar trae viejas memorias, llenas de emociones y sensaciones que parecen entretejer el magnífico patrón de un cuadro perdurable en el tiempo.

—Imagino que aún tienes el mapa que te di hace años —Lo dice con total normalidad. Sabe que él no la ha visto—. Ese día, no pensé demasiado en lo que estaba haciendo. Mi mentor me había aconsejado no tocar las joyas de ese hombre… pero cuando te vi, no contemplé eso.

Era una sombra oculta en la penumbra de una noche llena de estrellas en aquel entonces. Tenía miedo, pero la rabia era más fuerte que eso; el dolor y la empatía fueron su motor primario para llevar esas acciones adelante. Nunca se arrepentirá de sus elecciones.

—Vi a una persona que quería salir de allí, y no dudé en empujar un poquito para que salga del pozo… Aunque en esos momentos no era lo suficientemente fuerte como para protegerte como merecías —Suspira con alivio al final de sus palabras. Toma con fuerza el pequeño relicario con la foto de su hermana, que lleva siempre colgado al cuello—. Me alegra saber que no volviste, que te protegiste y valoraste, tal y como te lo pedí ese día.

Quiere creer que él halló todas sus respuestas, esas que buscaba con tanta desesperación.

—Además —«Ahora tu belleza sí puede provocar las emociones correctas», quiere decirle, pero se calla—... Seremos compañeros de división a partir de hoy~.

Sí. Eso está mejor.


RE: [Pasado] Estrellas |Priv. - Dimitri St. George - 10-02-2026

—... Definitivamente, has crecido de manera espléndida, Dimitri.

Saltaron todas mis alarmas instintivamente. La máscara con la que acostumbraba a vivir palideció al ritmo vertiginoso de mis latidos.

«¿De qué me conoces?» fui a preguntar.
—¿Nos conocemos? —reformulé en su lugar, como último intento por mantener la compostura.
—Imagino que aún tienes el mapa que te di hace años…
«¿Qué?»

Creí ser consciente de la rotación del planeta. Las estrellas me engulleron y me vi obligado a apartar la vista de ellas. Hae-won fue el único punto fijo en un escenario que no dejaba de girar, girar y girar. Así que me aferré a aquella imagen. El reflejo que el mar devolvía a sus pupilas. Sería imposible afirmar que alguien podría reconocer a una persona solo por eso y, sin embargo, habría podido jurar que lo hacía. Por supuesto que no era más que un delirio. Ahí estaba yo, prendido a aquella mirada, buscando el recuerdo de lo único que atisbé de ese ángel que resultó más menudo que yo. Solo que está vez también podía apreciar la tonalidad casi violácea de sus iris.

—Tú… —Me resultaría imposible describir lo que sentí—. ¿Tú eres mi ángel?

Demasiados detalles para ser una burda treta. La nota cobró sentido. El pánico me habría atenazado, si no hubiera estado demasiado ocupado contemplando con una nueva mirada cada detalle de Hae-won.

Durante largos siete años, aquella figura había sido para mí una suerte de ángel. Una figura heróica que imponía entre tantas capas de negros ropajes y voz indescifrable. Había sido un ente hecho de bruma. La única razón por la que no desterré ese encuentro a un producto de mi imaginación son los mapas que a día de hoy aún conservo, prueba irrefutable de que hubo alguien.

Me eché el cabello hacia atrás. Después, escondí el rostro tras mi mano.

No fue un ente omnipresente lo que me ayudó; fue una chiquilla asustada que también había perdido a su hermana. Alguien menor que yo. Una imprudente y, a la vez, una heroína. El corazón todavía repicaba con violencia, a juego con el oleaje que rompía en la orilla, cuando una pequeña risa hilarante brotó de mi garganta.

Sonaba rota, pero más real que ninguna.
No era capaz de refrenar esa sensación que mezclaba euforia, angustia y vergüenza.

¿Qué se le dice a la persona que salvó tu vida cuando un gracias suena demasiado vacío?

Me dejé ir hacia atrás. La espalda golpeó contra la arena pero no me importó. Seguía riendo cuando estiré los brazos a mi costado y todo en mí se llenó de arena. Mi pecho era un vaivén incesante atrapado por aquella risa que me permitía, por una vez, mandar a la mierda la opinión que otros pudieran tener de mí.

—Hostias, esto sienta bien —la risa se atenuó. Giré el rostro, aún tumbado, para volver a mirarla—. La verdad, sí que tienes aspecto de ángel. Te queda bien el apodo que te puse. —Me froté los ojos con el antebrazo—. Gracias… y eso… —Tomé una amplia bocanada de aire—. Me salvaste la vida esa noche. Te lo debo.


RE: [Pasado] Estrellas |Priv. - Choi Hae-won - 10-02-2026

—¿Tú eres mi ángel?
—¿Hmmmm?

¿Ángel? ¿En serio?

Abre los ojos de la impresión. Está sonrojada hasta las orejas, ¡¿c-cómo que ángel?! Eso es nuevo. Demasiado nuevo para el gnomo que realmente es. Mantiene la mirada en él, sin apartar el asombro que provocaron sus palabras. Es extraño, a la vez, describir sus reacciones cuando hay tanto por decir. La risa, la tensión que se rompe como quien corta una cadena con la presión de un empuje, la realización. 

Todo parece encajar en su mente.

—Lamento mucho si es que imaginabas otro tipo de persona tras la capa y la máscara —Sonríe con algo de torpeza mientras, desde su lugar, lo mira directo a la cara—. Debe ser raro darte cuenta de que ese ángel no es más que una criatura albina de metro sesenta… aunque en ese momento era aún más bajita.

Sí. Esa sola conversación le permite recordar muchas cosas, como los motivos reales por los cuales Wonwick había aceptado reparar el navío de Jorek: tenía que buscar a su hermana en cualquier sitio; tal vez ese barco la tenía. Por supuesto, no fue así, pero eso no permitió que su fé menguara. Obtuvo el valor suficiente para salvar una vida del aciago destino que había sufrido su hermana.

—No agradezcas; tampoco me debes nada. A ojos de algunas personas, hice algo muy malo —Sonríe con orgullo ante ese planteamiento—. Me convertí en una ladrona de joyas. Por supuesto, no me arrepiento en lo más mínimo de lo que hice. Me basta con mirarte para saber —Para entender y reafirmar dentro de su corazón—... Que tomé la mejor de las decisiones en ese momento.

Porque puede verlo feliz y libre, y eso es más de lo que ella misma jamás podría pedir. No es una heroína. Tampoco es un ángel. Es una chica que empujó un poquito para que él tome impulso para salir por sí mismo.

—Recuerdo cada palabra que te dije ese día, ¿sabes lo feliz que me ha hecho saber de lo mucho que lograste? —Hay emoción real en sus ojos brillantes y su enorme sonrisa—. Verte bien hace que pueda estar más tranquila. Por supuesto, no te puedo negar que me sigue preocupando tu salud… ¿La menta te ha servido al final?



RE: [Pasado] Estrellas |Priv. - Dimitri St. George - 10-02-2026


«Ladrona de joyas…»
El pensamiento me arrancó una sonrisa. No habíamos dejado de mirarnos y sentí que solo la marea sería testigo de la complicidad que se formulaba entre nosotros.

Nadie entendería jamás el vínculo que nos ligaba. Hasta esa noche, nunca me había parado a pensar qué había tras la mente del ángel que me ayudó. Al convertirlo en una figura mística, no me planteé si su gesto era altruista, un acto de rebeldía o incluso si temía las represalias. Pensé que había sido un acto de justicia divina. Un regalo que la vida me debía después de todo lo que me había arrebatado. Suponía que los ángeles eran criaturas objetivas y, precisamente por eso, creí que nunca habría vuelto a pensar en mí.

Todavía tendido sobre la arena, extraje del bolsillo de mi camisa una bolsa hermética repleta de hojas de menta. La alcé a las estrellas. La sonrisa no dejaba de tirar en mis comisuras. Era una sensación extraña.

—Desde entonces siempre me aseguro de llevar un buen puñado conmigo —respondí—. Me han salvado de más de un apuro.

No fue hasta que ingresé a la Marina que entendí cuál era mi afección. Darle un nombre no me aportaba nada en particular, aunque ahora sabía mejor cómo funcionaba y las situaciones que podían agravarla.

Guardé la bolsita de nuevo.

—También recuerdo con total claridad esa noche.

Aparté la vista. No era un momento de mi vida al que estuviera acostumbrado a regresar en mis memorias. Por lo general, intentaba no pensar en el pasado. En primer lugar, porque sabía que de él no obtendría más que una herida profunda. En segundo, porque siempre había creído que ya nada ni nadie me ataba a la vida antes de St. George. Desde la muerte de Rose, no quedaba nadie a quien pudiera importarle. Nadie que me conociera.

Inspiré profundamente.

—¿Has pensado en mí alguna vez? —Me giré de costado sobre la arena, con mi atención puesta en ella y la curiosidad dibujada en una ceja alzada y una media sonrisa—. Antes de que nos volviéramos a encontrar, quiero decir.

Apoyé el codo en la arena y el mentón sobre la palma, para poder contemplarla mejor. No me habría importado si la respuesta hubiera sido una negativa, porque éramos perfectos desconocidos marcados por un curioso momento. Sin embargo, el nudo en el estómago me revelaba que deseaba un sí por respuesta.

—Yo todavía conservo los mapas. Aunque ya no me sirvan para nada, me ayudaba a saber que fuiste real.