![]() |
|
Animal de Medianoche [Pasado][Priv,Heras] - Versión para impresión +- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com) +-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3) +--- Foro: South Blue (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=7) +---- Foro: Reino de Samba (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=314) +---- Tema: Animal de Medianoche [Pasado][Priv,Heras] (/showthread.php?tid=3231) |
Animal de Medianoche [Pasado][Priv,Heras] - Dr.Bones - 18-02-2026 Se encontraba en un bar de mala muerte a orillas del río, uno de esos establecimientos clandestinos donde un gran número de piratas solía reunirse, aprovechando que la ley rara vez se aventuraba por aquellos márgenes olvidados. La isla de Samba, con su actitud animada, festiva y carnavalesca, parecía ocultar bajo su música y colores una red de secretos mucho más sombríos. En los pueblos más miserables, aquellos que se extendían cerca de los bordes del río que atravesaba la isla, la seguridad brillaba por su ausencia. La protección que debía estar en manos de los marines simplemente no existía allí. Nadie parecía preocuparse por lo que ocurriera en medio de aquellas calles deterioradas, abandonadas por gobernantes que preferían fingir que ese sector no formaba parte del territorio. Era el escenario perfecto para que distintos grupos de piratas hicieran prosperar sus negocios ilícitos sin supervisión constante. Contrabando, apuestas ilegales y bares clandestinos eran apenas la superficie de una realidad mucho más cruel. Por desgracia, no se trataba únicamente de juegos de azar o riñas de borrachos. Entre las sombras prosperaban actividades mucho más despreciables, como el tráfico de esclavos y menores. Incluso dentro del mundo pirata, donde la moral era un concepto flexible, esa práctica era considerada por muchos como verdaderamente detestable. No todos los criminales compartían los mismos límites, y aquellos que cruzaban esa línea solían convertirse en objetivos silenciosos de otros depredadores. Esa era una de las principales razones por las que Bones se encontraba allí, a altas horas de la noche. Durante semanas había seguido con paciencia los movimientos de un grupo de esclavistas que había divisado tiempo atrás en Baterilla. Los había estudiado con meticulosidad, memorizando rostros, rutinas y contactos. Eran hombres crueles, organizados y cautelosos; individuos que merecían un castigo acorde a la vileza de su oficio. No hacía mucho que el médico brujo había descubierto que aquella tripulación había llegado a Samba. Para su conveniencia, el rastro que llevaba meses siguiendo finalmente lo había conducido hasta esa isla. De los asesinos de su familia solo sabía un detalle concreto: pertenecían a un famoso grupo dedicado al tráfico de esclavos. Desde entonces, cada organización de esa calaña se convertía automáticamente en objeto de su escrutinio. Aquella noche se encontraba en un bar llamado “Veneno & Aguardiente”, situado en uno de los poblados más cercanos a la ribera. El nombre, casi poético en su crudeza, encajaba a la perfección con el ambiente del lugar. De madrugada se llenaba de piratas, bandidos y traficantes que sabían que los marines no solían frecuentar zonas tan peligrosas. El aire estaba cargado de humo, sudor y alcohol barato. En medio de ese escenario destacaba la figura elegante del doctor: frac negro impecable, sombrero de copa adornado con calaveras y huesos, postura recta incluso apoyado contra la barra. Sostenía un vaso del aguardiente local, preparado por una joven pirata que atendía el establecimiento con expresión endurecida por la costumbre. A pesar del entorno decadente, él mantenía una presencia casi teatral, como si el lugar fuera simplemente el escenario de una obra cuidadosamente calculada. Su mirada estaba fija en uno de los miembros del grupo esclavista: un hombre de larga barba, rostro cubierto de cicatrices, cabello anaranjado y un diente de oro que brillaba cada vez que reía con descuido. Bones mantenía una distancia prudente, aparentando indiferencia mientras analizaba cada gesto, cada palabra, cada contacto que el sujeto establecía. Sabía que enfrentarse solo a toda la tripulación sería un error estratégico. Necesitaba información, rutas, números, jerarquías. Paciencia antes que impulso. Sin embargo, algo en el ambiente indicaba que aquella vigilancia silenciosa estaba a punto de cambiar. La noche, espesa y cargada de presagios, parecía prepararse para romper la calma calculada del médico brujo. Y cuando eso ocurriera, el río de Samba probablemente arrastraría algo más que simples secretos. RE: Animal de Medianoche [Pasado][Priv,Heras] - Heras - 28-02-2026 Dia 26 de primavera/ año 17
Las duras y difíciles calles de Samba son inclemente, son cargadas de energía, se sienten tan grande este lugar que me da la impresión que no he podido coincidir con nadie en más de una ocasión. Mi cabeza se ha vuelto un problema, se ha vuelto un asunto complicado de llevar. Desde que entré que me tuve que enfrentar con Ignis me dí cuenta de que aquí las pandillas viven el mismo lugar que los transeúntes comunes. Coexisten con naturalidad durante el día, pero durante la noche, las cosas cambian, los territorios bajan sus fronteras y quien se equivoca lo paga caro. Mi recibimiento con ese líder me marcó, no como los tatuajes que llevo en la piel, pero de cierta manera me hizo su protegido. Las otras bandas sabían de esto y desde mi primera noche lo supe pues no podía caminar simplemente pues salía de la zona segura y fácilmente personas de otras bandas comenzaban a monitorear. No soy un detective o un sagaz espía capaz de notar quiénes son aquellos que tienen su vista sobre mi. Solo puedo ver ciertas sutilezas en el ambiente y cómo las personas cambian un poco con mi llegada. Si bien las personas de la media me tratan con un agrado y son encantadores, aquellos que pertenecen a un mundo más turbio no les gusta que los hombres de Ignis estén de aquí para allá. Las sensaciones en un popurrí demasiado enredado, moverme durante el día es un placer pero de noche debo regresar cagando leches. Esta noche, siendo mi segunda noche o tercera desde que llegué ya debo caminar con ojos sobre mis hombros y uno en la nuca para que no me quieran asaltar y darme unos navajazos. Los ojos en la noche se ocultan entre las sombras y aún estoy lejos de “mi barrio.” Maldito seas Ignis, querías quedarte conmigo a como dé lugar y ahora me has dejado una marca invisible. Los por menores de mi relación con él no los iba a revelar en este tema. Que estuviera claro que no me gusta tener que trabajar para una “Pran” que es como se hacen llamar a las cabecillas. Mis pasos usando las sandalias me llevan entre las pasarelas. Caminar y ver gente fumando, improvisando con instrumentos, otros simplemente bebiendo de una botella un líquido transparente pero que apesta. Me llevan a una taberna que no es la típica bien posicionada con salida a una calle principal. Una taberna oculta, cuyas salidas dan a pasarelas estrechas y vista desde afuera te preguntas ¿Cómo es que llegaron allí? Mi entrada, silenciosa a través del pasillo oscuro a un ambiente que no era menos tenso que mi situación, pero se notaba que allí adentro cada quien estaba en su asunto. Me gustó y si se prendía algún problema yo seguramente iba a salir por una ventana y desplegar mi vuelo. Mi presencia fue recibida como uno mas que llega a la cueva de lobos y miradas que van de soslayo. Un terrible edgy en el que me terminé metiendo. Bueno, toca tratar de desaparecer y tras una mirada aguda y felina que ve a todos y esquivo voy caminando con el claro deseo de llegar a un puesto cómodo y dejar caer mi trasero en el banco. Un rechinar y ruido de madera al ceder por mi peso de mi imponente y bien formada musculatura. Soy paciente y consciente, espero a que alguien venga por mi y decidi atenderme. Por una vez en la vida tengo dinero suficiente y no me duele mucho gastarlo. Hay que aprovechar la oportunidad. Mis alas que en un movimiento inconsciente se recogen y buscan estar plegadas, así evitar incomodidades con cualquiera. El lugar estaba adaptado a multirazas así que no me siento para nada incómodo en temas de espació. Sigo esperando hasta que llegue alguien a atenderme y comienzo a mirar aquella pared que está llena de representaciones de los más buscados hasta el día de hoy. Caras que ya he visto en otras oportunidades, de hecho muchos de esos carteles tengo una copia propia. Busco entre esas caras a ver si entre ellas está la de aquella mujer que vengo siguiendo la pista. RE: Animal de Medianoche [Pasado][Priv,Heras] - Dr.Bones - 05-03-2026 Si bien había muchos lugares donde se podía disfrutar de la bohemia en sitios mucho más protegidos de los peligros que traía la noche, este lugar era todo lo contrario. Las rutas de distintos delincuentes y piratas se cruzaban allí precisamente porque ciertas tripulaciones podían hacer negocios en una zona neutral. Podría decirse que era un lugar obligatoriamente pacífico… aunque tan tranquilo como un almacén lleno de barriles de nitroglicerina. Solo hacía falta una chispa para encender los ánimos en aquella taberna y que alguna tripulación encontrara la excusa perfecta para desatar un tiroteo. Por eso, cualquiera que cruzara esa puerta debía entender exactamente dónde estaba, dónde se encontraba su tripulación y cómo se conversaba y negociaba en aquel barrio de Samba. En aquel sitio se respiraba una paz tan frágil que incluso los murmullos parecían generar presión. Las conversaciones se mantenían en tonos bajos mientras varios grupos intentaban ponerse de acuerdo para preservar la neutralidad del lugar y negociar bajo el “Código de Conducta del Pirata”, la única razón por la que aquel sitio no se convertía en un campo de batalla cada noche. Había algo que tanto Heras como Bones tenían en común: ambos entendían el funcionamiento de los barrios bajos. El médico brujo, al igual que el lunarian, conocía los lenguajes de la calle, las conexiones con los mercados negros y los tratos que solo podían prosperar bajo la sombra de la ilegalidad. Bones contaba además con la protección de un exmarine que tenía conocidos entre las tripulaciones de la ciudad. Gracias a esos contactos había comenzado a conseguir trabajos, conociendo poco a poco a piratas y bandidos locales mientras ofrecía sus servicios médicos a quien pudiera pagarlos… o necesitarlos desesperadamente. Por eso, cuando vio a aquel lunarian entrar al bar —escondido entre pasillos y pasarelas intrincadas— no pudo evitar sorprenderse. Su tamaño hizo que varias miradas se giraran. La piel tostada, el cabello largo, y sobre todo las alas. Bones lo observó durante un segundo más de lo prudente, notando cómo aquel cuerpo imponente hacía crujir las tablas del suelo de la cantina bajo su peso. ¿Quién es ese tipo?- ¿Podría ser parte de la tripulación de los Verdugos del Alba? ¿O tal vez de los Nuevos Renegados?. —Penso. Pero algo no cuadraba. Nadie lo había presentado como miembro de ninguna tripulación. Un civil. Un intruso. Alguien que llamaba demasiado la atención para un lugar como ese. Algunos capitanes piratas ya comenzaban a mirarlo con interés, y eso hizo que Bones se preocupara. A pesar de su aparente calma, aquel lugar era en realidad un campo minado de negociaciones piratas. Si alguien sospechaba que el lunarian era un espía… o simplemente una presencia incómoda… la situación podía escalar muy rápido. Antes de que eso ocurriera, Bones reaccionó con rapidez. Se levantó de su mesa y caminó directamente hacia él, acercándose lo suficiente para que no quedara duda de que le estaba hablando. —Todas las mesas del local están llenas. Ven, siéntate conmigo. Te invito una botella de buen coñac. Eso fue todo lo que dijo el médico brujo mientras observaba los ojos del hombre alado. Había algo en ellos… un leve rastro de tristeza. No sabía si era una simple corazonada o si su experiencia en las calles le permitía percibir algo que se ocultaba detrás del silencio de aquel fornido desconocido. Bones inclinó ligeramente la cabeza hacia algunas mesas cercanas, un gesto sutil para que los demás capitanes entendieran que el recién llegado no era un extraño sin invitación. Aun así, todo dependería de lo que sucediera después. Tal vez estaba salvando una vida… o arriesgando ciertas confianzas con los piratas de aquella zona. —Ewa!! chico… casi pisas una zona minada. —dijo Bones en voz baja, mirando a los grupos de tripulaciones que se reunían y separaban para cerrar tratos, firmar treguas o reencontrarse con antiguos enemigos y viejos aliados—. Esta es la hora de las negociaciones en zona neutral en este bar. Colocó dos vasos frente a ellos sobre la mesa. Los había tomado —o robado— de la barra con la naturalidad de quien lleva años perfeccionando pequeños trucos de manos. Un segundo después, una botella apareció entre sus dedos con la misma destreza, lo que hacía perfectamente razonable sospechar que aquella botella de licor también le había salido “gratis” al médico brujo. —Por cierto… —añadió mientras llenaba los vasos—. No te he visto antes por estos lugares. Le lanzó una mirada curiosa. —¿Estás en alguna tripulación pirata… o solo eres un turista arriesgando la vida para saciar la curiosidad, como un gato callejero? Bones dejó escapar una leve sonrisa, soltando aquella broma ligera en un intento de aflojar la tensión que flotaba en el ambiente. Era un hombre apuesto, de rasgos fornidos aunque aun notaba esa tristeza en sus ojos, aunque Bones le ofrecía una sonrisa amable ya que prefería que el lugar se mantuviera en armonía, aunque no podía negar que aquel hombre le daba curiosidad. Alrededor de ellos, los murmullos continuaban. Secretos, negocios… y promesas que podían romperse con una sola palabra mal dicha. |