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[Pasado] Jugemos con las nubes - Versión para impresión

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[Pasado] Jugemos con las nubes - Seraphine Soyer - 19-02-2026

Fecha: Día 65 Primavera 17

Entrelazó los dedos sobre su pecho y miró al cielo naranjo, despejado, con pocas nubes, recibiendo el calor del sol sobre su cuerpo, algo que no la molestó en absoluto. Incluso pareciendo ser una pequeña flor que estaba en su apogeo, su fuente de alimento, con lo cómoda que se sentía, y sonrió, sus ojos fijándose en las pocas nubes que veía, descifrando las formas que obtenían con el pasar de los minutos que las veía allí arriba.

Con rapidez, Baterilla se convirtió en uno de sus lugares favoritos, en especial aquel lugar donde se expandía una enorme cantidad de vegetación verde delante de ella y agradeció el no poseer ninguna clase de alergia, ya que aquel montón de plantas le ayudaba un montón a recargar su energía, no pareciendo que un par de horas atrás, Seraphine había tenido un montón de pesadillas. Con el pasar del tiempo, estas se reducían; sin embargo, aquel capítulo de su vida parecía nunca cerrarse y a veces el flujo del pasado se movía al presente, en el mundo de sus sueños, haciendo aparecer a ese bastardo, con el látigo entre sus manos y la joven skypean, ya volviendose rutina cada vez que pasaba, se preparaba para un pequeño picnic, con sándwiches y una manta.

Y tras una buena hora caminando, solía dejarse caer en la hierba, escuchando los instrumentos de la música mientras se metía en un fuerte episodio de disociación. Soltó un pequeño suspiro, parpadeando varias veces para no caer dormida, y se enfocó en la nube más grande, que estaba siendo afectada por los colores del amanecer, tornándose su alrededor poco a poco azul. —Es…— Frunció el ceño. —Demasiado redonda— Una pelota, eso fue lo que decidió y miró la otra, no difiriendo demasiado de la otra en cuanto a su forma y dejando escapar un gruñido silencioso, Seraphine rodó por la hierba, su largo cabello envolviéndola por completo, casi imitando la forma de los capullos de las mariposas.

—Y pensaba que ya debería haberlo superado.

Se mordió el labio inferior, sentándose sobre sus rodillas, su largo cabello despeinado, apuntando en todas direcciones y tomó un sándwich de atún.


RE: [Pasado] Jugemos con las nubes - Hasegawa Shin - 09-03-2026

Luces, difusas y confusas, alumbrando un semblante de piel impoluta, pulcra, pero que da claras señales de cicatrices invisibles, en sus ojos llenos de ojeras, la mirada algo caída y una ausencia particular de su más típica sonrisa, característica en el ego que siempre expande hacia el resto alguien como él.

Pero en esa ocasión, estaba solo, no había nadie a quien sorprender. 

Mientras sus compañeros se preparaban para una pequeña odisea por el South Blues, Shin manifestaba una serie de misiones y asuntos personales inconclusos que lo ataban a Baterilla. Incluso Ruri había viajado desde Samba, y pronto iniciarían la caza de uno de los engendros más desgraciados que era capaz de recordar, y para más inri, se trataba de un familiar no tan lejano.

Quizás por eso, y memorias más profundas, llenas de nubes negras que clamaban tormenta, era que no podía descansar, ni tan siquiera cuando el cansancio llamaba a los gritos contra la puerta de su consciencia. El albino entonces decidió salir de su lugar provisional de descanso, al no estar en servicio no hizo falta ponerse su uniforme típico, y en su lugar se puso una camiseta negra, y encima el haori blanco que tanto le gustaba, acompañados de pantalones en el mismo tono. De su cintura colgaba la espada heredada de los Hasegawa, el clan que tantas desgracias y recuerdos bonitos le había traído, y así salió a pasear entre la maleza, lugares alejados y puro campo.

El cielo anaranjado le daba la bienvenida a un nuevo amanecer. Otro día que sus antiguas camaradas no verían, ya que sólo tenían permiso de habitar la sombra que dejaba su silueta, un fiel recordatorio del mayor error en su carrera, y en su vida. Intentaba ignorarlo, para no sobrecargar sus pensamientos, y justo en el momento más difícil de todos, es que la vio.

Sentada, comiendo un sándwich, con una aparente calma envidiable. Su altura llamó la atención de Shin casi de inmediato, pero aún mas importante, las alas en su espalda junto al largo cabello le traían memorias de alguien que conoció hace tiempo, en Isla Karate. Una skypean, había aprendido a diferenciarlos de los lunarian por el tono de piel, y lo supo de inmediato.

Decidió acercarse, curioso, o quizás buscando un poco de interacción social para descargar su mente de malos pensamientos, y fue entonces que elevó la diestra, saludando con la misma energía incansable que siempre aparenta. —¡Oeeee! ¡Que taaaal! —exclamó.

Pues claro que se trataba de otra apariencia más. En su gesto cansado y atormentado volvía a aparecer una sonrisa tan brillante y soberbia que era capaz de eclipsar las pistas sobre su verdadero estado. Uno genuinamente roto.

—¡Woah! ¡Eres altísima! —concluyó, comenzando a moverse alrededor de la mujer. Primero mirándola desde su lado izquierdo, luego por la derecha, e incluso por detrás, inspeccionándola. Al final, se puso de cuclillas delante de ella, intentando mirarla a los ojos.

—Mi nombre es Hasegawa Shin, ¡el futuro mejor marine de la historia! —manteniendo la postura, alzó ambos brazos, animado —Me daba curiosidad saber que hacía una skypean sola por aqui, y encima tan temprano... —observó hacia un lateral, medianamente reflexivo —No es típico, y lo que no es típico siempre me llama la atención, hehe. —la sonrisa vuelve a mostrarse deslumbrante, casi tanto como el prominente amanecer, ensombreciendo esas cicatrices invisibles gracias el gesto, o su pequeña risilla final.

Cuando molestaba con su excentridad a otros, sus demonios parecían bajar el volumen de sus voces. Al menos durante breves instantes.


RE: [Pasado] Jugemos con las nubes - Seraphine Soyer - 11-03-2026

Quizás la reacción a la voz fue desproporcionada, si es que consideramos la diferencia de tamaño entre ambos, pillada por la sorpresa, su cuerpo tembló, casi pareciendo que su corazón iba a salir volando de su pecho por el susto, no reaccionando de inmediato, parpadeando, tuvo que hacer rápida memoria de donde se encontraba, que hasta ahora, no cometió ninguna acción que requiriese que lanzasen los sabuesos a por ella y giró su cabeza, con lentitud en dirección a la voz, siendo en ese momento donde lo encontró.

Y no se podía decir que el desconocido tuviese buen aspecto, no diciendo nada al principio o más bien, no escribiendo, ladeó la cabeza, buscando los ojos de él, debiendo incluso de mirar hacia abajo para hacerlo, con restos de su comida en los bordes de los labios, su largo cabello, moviendo un poco por la fuerza del viento, cuando habló respecto a su altura, no pudo arrugar su nariz, sin darse cuenta que su expresión decía: Sí, es la primera vez que escucho eso.

Gruñendo, silenciosa, estiró su mano, en búsqueda de la canasta, sacando lo que parecía ser otro sándwich, algo nerviosa, por como el albino se movía a su alrededor, sintiendo su pulso acelerarse un poco, controlando sus ganas de dispararle con una flecha entre las cejas, la estaba haciendo sentir como si estuviese de vuelta al mercado de esclavos y aquello no le gustaba nada.

Dio un pequeño asentimiento cuando se presentó, pero los engranajes de su cabeza giraron al escuchar la palabra marine, frunciendo un poco el ceño y se mordió el interior de su mejilla, no queriendo delatar de alguna forma, que el trabajo del recién conocido le puso algo nerviosa y entrecerrando sus ojos, esperó el momento perfecto, para que dejase de hablar y le estampó el nuevo sándwich directo a la boca, buscando callarlo y seguido de eso, le colocó otra manta sobre los hombros, casi pareciendo envolverlo, al estilo de tener un bebé delante de ella, tirando hacia abajo, con la poca fuerza que tenía, para intentar que se sentase.

—Seraphine Soyer— Sonrió, escribiendo en su libreta. —Sí, soy alta, me lo dicen mucho, no podía dormir, lo de ser el mejor marine de la historia es debatible y…— Acercó su mano al cabello, queriendo colocarle a Shin unos cuantos mechones detrás de la oreja. —Te vez hecho mierda, ¿estás bien?— Sacó un par de postres, empujando en dirección a Shin.



RE: [Pasado] Jugemos con las nubes - Hasegawa Shin - 24-03-2026

El constante silencio estuvo a punto de hacer que arquee una ceja, podría vincularlo al miedo que le vio en su reacción cuando la saludó por primera vez pero llegados a ciertas instancias comenzó a hacerse demasiado evidente que la falta de palabras en la mujer se tornó inusualmente prolongada. No le importaba mucho, pues sus expresiones se leían como si fuese un libro abierto, podía darse cuenta rápidamente si fruncía el ceño o arrugaba la nariz, siempre le agradaron las personas así de expresivas, y eso enmarcó una sonrisa genuina en los labios del marine.

La cual se vio borrada abruptamente cuando finalizaron sus palabras, porque su boca fue invadida por un sándwich sin opción a réplica, y sumado a eso la hasta ese momento cálida mujer lo cubrió con una manta, pasando a escribir algo en una libreta y mostrándole los resultados. La ecuación empezaba a mostrar datos esclarecedores, y todo apuntaba a que era muda.

Considerando que ya había declarado un comentario demasiado evidente sobre la altura contraria, esta vez se guardó la pregunta y en vez de eso, mientras sujetaba la comida con sus manos y tragaba el bocado, acomodándose la manta, se centró en responder lo que la ahora reconocible como Seraphine Soyer le comunicaba. ¿Cómo que lo de ser el mejor marine de la historia era debatible? Infló las mejillas al leerlo, pero no llegó a decir nada porque la repentina cercanía física amainó sus intenciones, percibiendo la forma en que acomodaba una de sus hebras blancas detrás de la oreja.

Observó las palabras, cerró los ojos durante breves segundos y exhaló la fibra sensible que tocó esa frase, volviendo a hacer contacto visual e ignorando parcialmente los postres que le ofrecía. —Mejor que nunca, en mi momento más lúcido. Soy poderoso, tengo dinero, abundan los comentarios sobre que estoy buenísimo y qué decirte... se siente exageradamente bien ser yo. —se encoge de hombros, destilando sus tonos más egocéntricos.

—Cuando se trata de mí, nada es debatible, Seeeera. —y con una voz más "inocente", pronuncia aquel apodo mientras vuelve a sonreírle. Soyer podía percibir instantáneamente que estaba frente a un ególatra que no contemplaba la idea de estar mal, o verse en estados más bien precarios, por ello se apuró en cambiar de tema a algo que a todas luces sería molesto de cara a la mayoría de personas.

—¿Y tú? ¿Por qué no podías dormir? —ignoró que se encontraba en una situación parecida, con todo su cuerpo dando señales de ello, y pasó el foco de atención a Seraphine, esperando que escriba en su libreta mientras seguía comiendo el sándwich que le regaló —Te debo invitarte a comer por esto, recuérdamelo. —señaló la comida mientras... sí, hablaba con la boca llena, y ahora sí permitió que reine el silencio.


RE: [Pasado] Jugemos con las nubes - Seraphine Soyer - 02-04-2026

Sonrió al ver que Shin ponía de su parte y comía sin reproche, acercando su mano al brazo del chico, apretando un poco la piel, queriendo comprobar que todo estuviese en orden. —¿Seguro que te alimentas bien?— Entrecerró sus ojos, mirándolo directo al rostro y le devolvió con rapidez su espacio personal, ya manipulándolo demasiado para su gusto; si le hicieran aquello a ella, muy seguro que hubiese tenido un ligero ataque de pánico, todavía no encontraba del todo el equilibrio mental en cuanto a sus traumas. —Lo siento… Pero, eres libre de tomar algo más para comer— Sonrió, continuando con su propio sándwich, sus mejillas sonrojándose un poco ante el buen sabor, sintiendo el viento sacudir sus largos cabellos, tapando su rostro, y tuvo que apartarlos con una mano.

—La comida sabe mejor compartida.

Por otro lado, no pudo evitar dejar escapar una pequeña risita silenciosa, colocando un par de dedos sobre sus labios, riendo por la reacción algo infantil de Shin, pareciendo tener un espejo delante de la skypean, muy de seguro, hubiese actuado de aquella misma manera cuando le dijeran algo así, que no era la mejor en algo que le gustase mucho, pero, por otro lado, de seguro, con sus inseguridades, le daría la razón, cerró sus ojos, palideciendo un poco, e intentó regularizar su respiración, resultando más fácil comparado con el año anterior, donde cualquier cosa podía mandarla a entrar en una espiral de emociones negativas. Por otro lado, mientras más hablaba, más alzaba una ceja.

—¿Y por qué suena más a que intentas convencerme de eso a que lo eres?— Ladeó la cabeza. —Aunque, con tu cabello blanco, ¿no abundan también las bromas de canas?— Llevó un dedo a su propio cabello bicolor, enredando un mechón en su dedo. —A verlo entonces— Sintió un brillo en sus ojos, divertida por lo que ocurría delante de ella. —Una pequeña muestra de poder— Aprovecharía ese momento para descubrir un poco más acerca del poder de diferentes marines; quizás le sirviese un poco en el futuro.  —No podía dormir— Se encogió de hombros y siguió escribiendo. —Malos recuerdos.

Lo señaló.

—Lo que yo no entiendo es que, si eres tan genial, ¿por qué el mentir para decir que estás bien?— Lo miró de los pies a la cabeza. —Para mí, una persona genial es alguien que no tiene que esconder cosas y, de paso, tampoco tengo la intención de burlarme de ti— Se mordió el labio inferior, dándole otro mordisco a tu sándwich. —Aunque lo siento si intento cruzar los límites para hablar de cosas, que no te sientas demasiado cómodo o estoy asumiendo demasiadas cosas. ¿Qué comida tienes en mente? Un helado no estaría mal.


RE: [Pasado] Jugemos con las nubes - Hasegawa Shin - 06-04-2026

Soyer era una persona bastante particular, la manera en que invadía su espacio personal y tomaba decisiones le recordaba a cierta parte suya relativamente salvaje, y le resultaba divertido. De hecho le parecían curiosas sus formas al expresarse verbalmente mediante lo que escribía en su libreta, mostrándole cada frase a su propio ritmo, pues parecía decir lo primero que se le venía a la cabeza, sin pensarlo dos veces, u ocupar ningún tipo de filtros. Otro punto a favor de ella.

—Claro que sí, de otra manera no duraría en mi trabajo. —contestó, a medida que seguía masticando y por supuesto, leyendo atentamente cada cuestión que la dueña de esos alimentos le dirigía —De eso no tengo dudas, aunque siempre depende el tipo de compañía- —asintió varias veces a medida que seguía respondiendo con la boca llena, definitivamente el marine más educado de los siete mares.

Lo de las canas lo descolocó, ciertamente, pues el blanco de su cabello era diferente al tono añejado en la cabeza de los ancianos, respiraba juventud y claro, fortaleza, la genética del albino era bastante privilegiada. —¡Pues porque dijiste que lo veías difícil! A veces uno tiene que decir las cosas con claridad para que se entiendan. —infló al pecho tras dejar ese punto esclarecido, y posteriormente se centró en el segundo punto. —Definitivamente no eres la primera que lo comenta. —confirmó entre dientes, simulando que aquello le pegaba en el ego, aunque ciertamente no le importaba demasiado, pues su autoestima era increíblemente alta.

—¡Jo, jo, jo! ¡Señorita! ¡Usted pide milagros! ¿Cómo pretende que le muestre mis poderes sin más? Todavía no conozco sus orígenes, de qué trabaja y por supuesto, si puede malversar esa información... —comunicó a modo de broma, se notaba por el tono de voz empleado, en realidad no la acusaba de nada. —De momento puedo decirle que mi mayor fortaleza está en lo que pretendo conseguir para el mundo cuando sea el mejor marine, y eso es cambiar el sistema. —no indicó inmediatamente el cómo, lo dejaría guardado en el baúl de los misterios por si Seraphine pretendía preguntar.

De momento no se sentía que sólo hablaba una persona, el escándalo producido por Hasegawa valía por dos, por ello cuando leyó lo de los recuerdos negativos su silencio se hizo notar más que las largas frases expresadas a todo volumen. Conectó con ello, estaba en la misma situación, y tras entrecerrar levemente los párpados volvió a retomar su ánimo habitual, intentando alejarse de la profundización sobre emociones más complejas, pese a los intentos de la mujer.

—Las personas geniales son quienes tienen el poder de cambiar todo a su alrededor, Sera. —la señaló con la mano que sujetaba el sándwich, dando otro bocado en ese preciso instante —Y yo pertenezco a ese grupo. ¡No tengo nada que ocultar! —volvió a asentir repetidas veces, con un ánimo bastante elevado considerando el subtexto de todas sus emociones. Pero no demostraba ninguna grieta, quitando pistas sutiles, Shin se veía perfectamente bien.

—Háblame un poco de ti, ¿a qué te dedicas? —no omitió lo del helado, por supuesto —Al menos así sabré si es buena idea robarte más tiempo para el helado o tendré que esperar a otro momento. —y tras terminarse el sándwich, chupándose los dedos en el proceso, se quedó sumamente atento a la chica skypiean.


RE: [Pasado] Jugemos con las nubes - Seraphine Soyer - 08-04-2026

Arrugó su nariz pensando en las palabras del albino y asintió, no pudiendo evitar hacer una mueca. —En eso tienes razón— Apartó aquellos recuerdos de cuando tuvo que comer con una persona que no le agradaba durante muchos años, su corazón casi cayendo al suelo, y consiguió evitar atragantarse. —Pero, supongo que se podría decir, ¿tu compañía hace la comida más rica?— Ladeó un poco su cabeza, su largo cabello cayendo sobre una parte de su espalda y pecho. —Y recuerda cerrar la boca al comer— Alzó una ceja, dándole otro mordisco al nuevo sándwich que tomó, al haberse devorado el propio, y tuvo que mirar dos veces para asegurarse de que no se le hubiera caído o algo peor.

Entrecerró sus ojos, mirándolo directo al rostro y casi parecía estar echando humo por sus orejas, una parte de ella le decía que no debía confiar del todo en sus palabras, más allá de ser un marine, y soltó un suspiro, masajeando en parte sus mejillas que le dolían un poco por mantenerlas tan infladas, la personalidad del albino era divertida; no obstante, ya se veía en el futuro, algo cansada por su enorme cantidad de energía, si ya se cansaba de vez en cuando tras sus interacciones con Kazan, Moja y el resto de personas con las cuales se sentía segura, de seguro que la hiperactividad del albino la espantaría en cualquier momento. 

Y cuando soltó aquello, no pudo evitar sentir un poco de pánico en su interior, pero mantuvo una enorme sonrisa en su rostro, agradeciendo que las mentiras (karma de mentiroso) fuesen algo que se le daba bien; debía de dársele bien años atrás, para sobrevivir, pero ante lo de cambiar el sistema, no pudo evitar arrugar su nariz, pensando que quizás se encontraba ante alguien que veía problemas en el sistema y quería cambiarlos… cosa que la llevó a no saber si debía de sentirse insultada o no por sus traumas del pasado. 

—Entonces, tendré que conformarme con palabras, en vez de verdadera evidencia de que eres un… buen marine— Buscó meterse un poco con él, sacándole la lengua, y se dio golpecitos con el lápiz en la punta de su nariz. —¿Qué quieres cambiar?

No buscó seguir danzando más en respecto al tema de intentar que se abriese y le contase sus problemas, ya que cada persona era un mundillo diferente y quizás Shin no estaba en su mejor momento para hablar de ello, no obstante, no pudo soltar un pequeño “Ajá” en su mente, mirándolo con una ceja alzada, como si estuviese delante de un crío. —Soy una bailarina— Acomodó sus pies en suelo y apoyó su mejilla en las rodillas. —Bailo de todo un poco, me gusta en especial el flamenco. Aparte de eso, busco recuperar los días que perdí tras volverme una esclava.


RE: [Pasado] Jugemos con las nubes - Hasegawa Shin - 26-04-2026

La chica seguía escribiendo palabras en su libreta, mostrándoselas a medida que iba transcurriendo aquel momento, bastante más agradable de lo que habría esperado en un principio, al menos cuando decidió que sería su nueva víctima de tonterías y payasadas con la intención de pasar un poco esa mañana complicada, y su energía a pesar de la carencia de sonidos rellenaba cada espacio con una maestría que prácticamente podría parecer ensayada. Al albino le fascinaba, siempre se sentía atraído por ese tipo de personalidades, alegres y capaces de parecer que ocultan algo más, seduciendo con el misterio y camuflándolo hasta generar la curiosa sensación de que en realidad, todo está a la vista.

—¡Ah! Que bien se siente cuando me dan la razón... —confesó, exagerando su orgullo e inflando el pecho, sin romper el contacto visual en ningún momento, con una sonrisa traviesa que podía dar a entender muchas cosas, desde positivas hasta combativas en los juegos verbales que tanto le gustaba desatar. 

—Claro que sí, Seeeera. Mi presencia es el mejor condimento, incluso más que el hambre. ~ —su tono alegre se mantenía, ocultando cualquier tipo de grieta, reforzando a cada segundo la máscara que tanto parecía disfrutar llevando y esos tonos melosos comenzaban a ser la guinda del pastel, saboreando la comida con un gusto todavía mayor al de hace breves instantes. —Cuenta con ello. Los modales hacen al hombre. —asintió varias veces, reafirmando sus palabras.

Poco después, comienza a leer cosas en la libreta, entre ellas una pregunta referente a qué quiere cambiar, y luego, la confirmación sobre su antigua condición como esclava. Shin abrió los ojos, con sorpresa y algo de pena, rebajando varios decibeles el tono de su voz y reduciendo las revoluciones de su energía, aquello merecía seriedad, hilando ambas frases escritas y esbozando una sonrisa por la forma en que Seraphine le había sacado la lengua.

El albino sólo pudo cerrar los ojos y ampliar la curva de sus labios. —El mundo. No concibo que exista algo como la esclavitud, y además sea avalada por personas formadas supuestamente para proteger lo que "está bien". —suspira, recordando los motivos que lo llevaron a convertirse en marine, a Himari, su ex pareja, quien fue criada por una madre que también había sido esclavizada.

—El sistema necesita algunas reformas. Y pienso ascender lo suficiente en la marina como para que no puedan evitar escucharme. —se señala con el pulgar, poniendo un gesto radiante y esperando una respuesta por parte de la chica considerando lo que ella le había confesado, sus ojos cerúleos brillando intensamente.

Obvio no iba a ignorar que era bailarina, pero a cada cosa su debido tiempo.


RE: [Pasado] Jugemos con las nubes - Seraphine Soyer - 01-05-2026

—De seguro que tus amigos te dicen que eres insufrible.

Lo miró directo a los ojos, con una ceja alzada, manteniendo una sonrisa amable, aunque en una parte de ella, podía apreciarse un brillo sádico, buscando meterse un poco con él por hacerla sufrir una personalidad hiperactiva que a veces, Seraphine no sabía donde agarrar sin cansarse, las personas como Shin podían ser a veces su peor pesadilla, ya que la dejaban plantada en su lugar, con los engranajes de su mente girando con absurda rapidez al punto de sufrir un cortocircuito, pero aquello no invoca malicia o furia en la de cabellos bicolores, ninguno de los dos tenían la culpa de ello y muy de seguro, que encontrarán un equilibrio donde se llevasen bien, Shin parecía ser de los que siempre tenían un buen momento, a excepción de un par de horas atrás y Seraphine quería una pizca de ello.

—No sé— Se relamió los labios, con un sonrojo manifestándose en sus mejillas. —Me viene otra persona a la mente cuando se habla de mejores condimentos— Arrugó su nariz, quedándose pensativa, casi pareciendo suspendida mientras pensaba en Moja, hasta que se dio cuenta de lo que hacía y ese sonrojo se volvió un volcán en potencia, un rojo hasta sus orejas, y de inmediato retrocedió un poquito hacia atrás, como un hámster. Odiaba que a veces Seraphine pudiese ser una romántica, haciendo un puño, y lo agitó detrás de su espalda; ahora solo falta que fuese virgen y tendría casi la mayoría de los atributos que se le asociaban a una tonta enamorada.

—¿Los modales no suelen incluir el ser modesto?

Buscó distraer como fuese posible su pequeña metedura de pata, sin entender por qué a veces tenía que ser tan honesta, el repentino cambio en su actitud no le pasó desapercibido, sin saber si debería golpearle o no con su libreta por mirarla de esa forma, con el pasar del tiempo, Seraphine se volvió más fuerte y quería que se respetase eso. Y sí debía de ser sincera, eran palabras que ya escuchó antes, Seraphine estaba batallando contra la esclavitud desde otra facción, no gustándole demasiado que, con el pasar del tiempo, en vez de reaccionar con alegría, el cansancio era palpable, dudando cada vez más si era posible el conseguir aquello, sintiendo que no podía decir nada cuando dejó a los demás esclavos atrás en aquella mansión embrujada y hasta el día de hoy no hizo nada para ayudarlos.

Sin darse cuenta, su expresión se tornó adolorida y bajó la mirada a su regazo, mordiendo el labio inferior, contando hasta diez y lo volvió a mirar directo a los ojos. —¿Y te asegurarás de mantener ese nuevo orden, aunque ya no estés entre los vivos?— Parecía que nadie pensaba en lo que venía después.



RE: [Pasado] Jugemos con las nubes - Hasegawa Shin - 02-05-2026

Las palabras leídas en la libreta iban variando entre cuestiones y frases repletas de personalidad, Seraphine era una mezcla bastante particular de carisma silencioso y reacciones inesperadas, le agradaba bastante. Lo que no podía dejar pasar, era el comentario dominante en esa página, asegurando que sus amigos lo acusarían de insufrible, Hasegawa por dentro sabía que era una de las amplias posibilidades, sin embargo, no lo iba a admitir, nunca, ni en múltiples vidas. Lo siento, reencarnación.

—¡Mis amigos me aman! Soy el alma de la fiesta, de hecho, no sé qué harían sin mí. Pobres de ellos al pensar en un universo donde yo no existo. —fundamentó, asintiendo varias veces y cruzándose de brazos tras haber terminado con su comida. Mientras tanto, las cosas avanzaban y al final terminó apreciando detalles curiosos en los gestos de la chica. ¿Labios relamidos y un sonrojo considerable al hablar de otra persona? Impresionante, eso no se lo esperaba, en lo más mínimo —¡Oye! ¡Yo hablaba de otra cosa! La juventud de hoy en día... —reclamó, grabándose a fuego esa reacción con una sonrisa que acompañaba los traviesos pensamientos de la alada. No negaba que le hizo muchísima gracia.

Ignoró el intento por desviar la atención, mucho más considerando que tras ello vino un momento mucho más serio que se terminó ganando la totalidad de sus pensamientos, incluyendo ideas sobre la vida que pudo haber llevado la pelirrosa. La pregunta que le hizo, también contemplando desde qué actitud fue realizada, le indicó lo importante que era para ella el tópico, y no podía ser menos, por lo tanto el albino mantuvo el porte, relajando el gesto y expresando una seguridad que pocas veces exhibe. Una mezcla de solemnidad y perspectiva absoluta sobre sus capacidades y deseos, sumándose la experiencia de vida que lo ha llevado hasta ese lugar.

—Para lograr algo como eso, deberían implementarse cambios gigantescos en el sistema actual. Como te dije, estoy dispuesto a conseguirlo, el mundo debe progresar y abandonar cualquier idea de superioridad sobre otros individuos. —niega con la cabeza, recordando a Himari.

—No pretendo morir joven, y si mis cálculos no me fallan eso me daría el tiempo suficiente para seguir haciéndome fuerte mientras defiendo lo que es correcto. ¡Sólo debes observarme, Sera! Estás frente a alguien que hará historia. —se señala en aquel comentario egocéntrico, incluso y si el tono general del contexto emana seriedad. Genuinamente cree lo que le dice.

—Nadie devolverá a los esclavos el tiempo perdido. Pero al menos la idea de una vida libre, con los años restantes a merced de sus voluntades, les dará el suficiente poder para decidir qué hacer desde ese punto. Y en mi caso, pretendo dar mi aporte a que otras vidas no sufran ese destino. —observa hacia arriba, aún cruzado de brazos y con una sonrisa en el rostro. —Quiero que todos puedan ver el mismo cielo. —y aquella frase quedaría guardada en su corazón, como mantra del objetivo a largo plazo que se estableció.

Muy a pesar de que intentaría lograrlo lo antes posible.