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¡Las aventuras de una dama! [Priv. Yuuki][PASADO] - Mari Ellie - 23-02-2026 ¿Cuánto tiempo había pasado? La primera negativa hizo que nuestra jovencita aventurera se sintiese desolada. ¡Imaginaos, queridos lectores, la negativa número 37! ¿Cómo era posible que sus padres no entendiesen el sentimiento de querer conocer su tierra natal? ¡Hasta se había asegurado de haber dicho solo eso para que no pensasen que quería ir más lejos! Vale que a la chica no se le había ocurrido pensar que la isla de sus ancestros no es precisamente un paseo a la casa del vecino pero, ¡esa negativa fue demasiado rotunda!
Por supuesto, había sido lo suficientemente bien educada como para no sobresaltarse ni perder las maneras. ¡Siempre la chica educada! Por lo que decidió tomar la mejor decisión que una chiquilla de su edad podría hacer: recopilar información.
¿Y cómo lo hace os preguntaréis, queridos lectores? De la única forma coherente, por supuesto.
Seguramente los padres entren en pánico cuando vean que de la ventana de su habitación se pueden ver las cortinas haciendo una cuerda que para nada está mal hecha. De hecho, esa cuerda estaba tan bien hecha que duró nada más y nada menos que cinco segundos aguantando el peso de nuestra jovencita. La caída seca dolió menos que lo que el pequeño gritito de dolor de nuestra aventurera dejó escapar.
Después de todo, solo había un piso de altura entre la habitación de Mari Ellie y el suelo.
Sí, damas y caballeros. La forma más coherente de demostrar a tus padres que vas en serio con lo que te has planteado es hacer una escapada sin decirles nada. Porque seguro que después no va a empeorar la situación provocando un cabreo de los mismos. ¡Para nada! En el libro más reciente que Mari había leído se podía comprobar que esta táctica era una táctica infalible realizada por las damas que se encontraban encerradas en sus castillos en contra de su voluntad cuando querían ir a conocer a su caballero de brillante armadura. ¡Y todo el mundo sabe que lo que sale en los libros es la mejor de las realidades! El plan simplemente no funcionó completamente porque no tenía experiencia previa. ¡La próxima le saldrá mejor!
Eso sí, se aseguró de salir vestida para la ocasión. Su diadema estaba perfectamente colocada para ocultar uno de sus rasgos y el chal perfectamente colocado sobre los hombros para ocultar lo que, para ella, es la cosa más bonita que tiene su especie. Sin embargo, si algo era claro es que esta chica es muy obediente. Solo tiene algunos momentos de rebeldía… Algunos.
¿Y a dónde fue nuestra señorita? Pues, obviamente, ¡a socializar! Estaba más que claro que solo hay una fuente de información más fiable que las fuentes escritas: ¡las experiencias personales! Y todo el mundo sabe que el mejor lugar para conseguir información es la taberna.
María iba caminando por las calles cuando, de pronto, se acordó de un detalle muy importante. ¡Las tabernas no son solo un lugar de recopilación de información, sino también un lugar al que va todo tipo de personas! Y cuando eso sucede, siempre van personas que no tienen la mejor de las intenciones… Por lo que, en su inmensa sabiduría, decidió ser precavida y dar varios paseos por la misma manzana alrededor de la taberna que ya había localizado días atrás. De esta manera, en cada vuelta podría comprobar con sutileza qué tipo de personas había ahí…
Y no fue hasta que dio una tercera vuelta que ella misma se percató que el plan no tenía futuro. Era necesario tomar otras medidas.
“¡A recopilar experiencia!” fue el pensamiento que se le vino a la cabeza.
Huelga decir que la primera impresión que se llevó del lugar no era la que se había imaginado. Lejos de encontrarse a hombres con pata de palo, se encontró… gente aparentemente normal. De un vistazo hasta ella podría saber que ese hombre del sable tenía pinta de ser, cuanto menos, alguien que había vivido mil y una aventuras. Sin embargo, nuestra jovencita no se atrevía a entablar conversación. ¿Por qué, os preguntaréis? Porque llevaba un parche en el ojo.
¿Y qué significa un parche en el ojo? ¡Por supuesto que no puede ser otra cosa que la marca indudable de un pirata! Seguro que el hecho de no tener una mano con un garfio y la pata de palo no son más que indicios de que no debe ser un gran corsario, sino alguien que todavía se está ganando su infamia.
María tomó la elección más sabia. Ir hacia la barra y pedirle al tabernero… Un vaso de leche.
RE: ¡Las aventuras de una dama! [Priv. Yuuki][PASADO] - Yuuki - 25-02-2026 Día 45 de Otoño | Año 16
Sorbet. De las tantas islas del South Blues, era una de las que se podía decir que tenía un tamaño considerable. Aunque tampoco era la más grande que había en aquella zona del planeta. Pero más grande que Baterilla sí que era. Y quizás un poquitito más grande que Samba. Aunque, similar que Samba, había una diferencia abismal entre los más privilegiados y los más humildes. Era claro que en todo el South Blues, a los dirigentes no les importaba mucho el bienestar general de la gente que allí habitaba. Recién había desembarcado Yuuki, yendo en un puesto muy adecuado para ella en el barco al que se coló: En la bodega de los víveres. Se escondió bien y se mantuvo quietecita, no saliendo de allí sino hasta que el barco amarró y la tripulación se fue. Aprovechó entonces para tomarse su té de la mañana. No podía faltarle. Y luego de eso, se fue a dar una vuelta por Sorbet. No le costó mucho ver que el sitio no era tan distinto de Samba, aunque sí que eran más trabajadores y menos alegres que en la otra isla. No estaba mal. Seguro que a los de su clan les habría gustado estar allí. Se les notaba bastante organizados pese a las diferencias sociales y económicas. Pero la iglesia... bueno, la iglesia seguro que a los de su clan sí que habría gustado. Pero Yuuki no era como los de su clan. O al menos no directamente. Pues ella fue a su propia iglesia: la taberna. Y allí entró y se fue buscando la barra. Tenía también algo de sed. Y a diferencia de antes, ahora tenía algo de dinero para gastar por su cuenta. Se pidió su bebida, que era cerveza corriente. Y estaba tomando con tranquilidad cuando una chica llegó allí. Por todo lo que se veía, la chica era una niña de casa.. y se notó más cuando pidió su bebida. Un vaso de leche. La birkaniana esbozó una sonrisa tierna y se guardó la burla mientras sus dedos tamborileaban en la tabla de madera de la barra. Le recordaba a sus años más jóvenes, cuando se escapaba para buscar problemas y aprendía una que otra maña. Aunque ella siempre tuvo un temperamento algo fuerte. La pelirrosa se mantuvo en silencio y seguía bebiendo, con algo de elegancia lo hacía, y eso junto con su propia apariencia, también resaltaba bastante entre todos los demás asistentes a dicha taberna. Pero mientras Yuuki se dedicaba a observar en silencio y recordar momentos más inocentes de su vida, alguien más venía a molestar a la chica que bebía su leche. Y no, no era uno de esos piratas machos malhablados que ya estaban echando ojo también. Era otra dama. Una que parecía estar bastante bien vestida y que, al notar a la chica, llegó para aprovechar y soltarle un sermón. —¿Qué haces tu aquí, niña? ¿No ves que este es un lugar de personas que no tienen nada mejor que hacer? Estas en malos pasos, ¡Vete a casa! Pobres de tus padres, ¿Saben ellos que andas rodeándote de gente que ha decidido arruinar sus vidas? Tu deberías estar aprendiendo cosas útiles no- Y no logró terminar de hablar cuando Yuuki estaba tirándole el vaso de madera vacío a la cara. Estaba colérica. Parece que se había tomado a personal ese regaño. —¡Ya cállate! ¿Quién eres? ¿Su madre? Se ha pedido un vaso de leche, ¡Idiota! Aquí nadie molesta a nadie. Y si pasa, ciertamente se gana un golpe... ¡IGUAL QUE TU! Tenía los ojos blancos y la cara roja de la ira. Y todos allí la habían escuchado. Y al darse cuenta de eso. Se calmó y la vergüenza se apoderó de ella. Se tapó la cara con las alas y luego de que la gente se riera y la señora a quien había gritado se fuera diciendo cosas como que iba a reportar a la pelirrosa, Yuuki se giró para hablar con la muchacha. —Dirás que soy un desastre... perdón. Pero no iba a dejar que te molestaran solo porque estas aquí. Disfruta de tu leche. Y mientras, ¿Qué te trae por aquí? Ciertamente no pareces ser de este ambiente, pequeña. |