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[Fic][Entrenamiento]Agua que Perfora la Piedra - Kazan - 25-02-2026 Dia 22 Verano, Año 17
I. La llegada Kazan debia de encontrar lo que habia venido a buscar pronto, no tenia mucho tiempo para lograrlo. Debia de volver para cumplir la promesa de Seraphine. El niño que recibió a Kazan en aquel muelle cuando este llegó a la isla y fue preguntando por mismo sobre donde encontrar el mejor maestro de la isla señaló la montaña, una enorme y que parecía que no habia sido plantada en la tierra con intención de que ninguna persona se atreviera a transitarla. No lo hizo con timidez ni con el gesto dubitativo de alguien que teme equivocarse. Lo señaló con el brazo entero como si hubiera respondido esa misma pregunta mil veces antes y la respuesta fuera tan obvia que elaborarla resultara una pérdida de tiempo para ambos, o tenia muy claro que aquel individuo al que habia dirigido el gigante era a ciencia cierta el mayor portento marcial de la isla, o le estaba gastando a Kazan la misma broma que le haya gastado a todos las personas que se habian bajado por aquel lugar. Después dio media vuelta y volvió a sus asuntos sin mirar atrás siquiera. Kazan contemplaría la montaña, concretamente el lugar al que habia señalado el crio. Dos mil metros de roca vertical que brotaba del centro de la isla como si la tierra hubiera decidido en algún momento remoto levantar el puño, que es la misma idea que tuvo en su momento Kazan cuando llegó a la isla. Los gigantescos bonsáis crecían salvajes y algunos desafiaban a toda logica que pudieras tener sobre crecimiento de vegetacion, raíces aferradas a grietas y ramas extendidas sobre el vacío. A diferentes alturas se podian ver estructuras de madera y piedra que se incrustaban en la ladera. Aquella imagen visual tan potente era lo que Kazan habia venido a buscar. Los dojos. Estos se distinguían por el sonido antes que por la vista a fin de cuentas los artistas marciales de aquel lugar no eran famosos por ser silenciosos, pero si por partir rocas con sus movimientos y precisamente eso era lo que se escuchaba. La pipa había muerto diez minutos antes de toda aquella conversacion pero Kazan la sostenía aún en la mano izquierda, estaba tan absorto en sus pensamientos que estaba pasando por alto el fumar. "Por lo menos tres dojos a la vista desde aquí. Probablemente más escondidos en la roca." Tocó un cuerno con dos dedos, pensando. El Gyojin Karate no estaría en los niveles inferiores a fin de cuentas un arte que trabaja con el agua que existe en el aire, que convierte una gota en proyectil letal, no se practica en los flancos accesibles de la montaña alli seria muy facil acceder a ese agua que el maestro intentaria educar para que sea accedida por medios especiales desde el aire. Y dado que el mar estaba abajo, la conclusión era geométricamente simple. Arriba, siempre arriba. Parece que el mundo se cercionaba de que el tambien tenia que ir hacia arriba a pesar de los 10 metros de altura. El gigante azulado pudo ver como el camino que ascendía por la ladera estaba marcado con piedras planas incrustadas, desgastadas por décadas de pies que subían y bajaban cada dia en pos seguramente de entrenar. Kazan evaluó el ancho como era costumbre hacer para alguien de su envergadura. Eran dos metros justos y esto resultaba en suficiente para sus pies. Aun asi sus hombros y parte de su cuerpo sobresalia facilmente del camino en las partes mas estrechas. El estaba tranquilo puesto que no era la primera vez, ni sera la ultima, que el mundo le quedaba pequeño y el siempre se adaptaba a esto. Ajustó el kanaboo sobre el hombro derecho y empezó a subir lentamente. Porque si algo habia aprendido en sus viajes es que donde la gente normal tiene que tener cuidado, el tenia que tener dl doble de cuidado. II. El ascenso A los cuatrocientos metros de altitud encontró el primero de los dojos. Se trataba de un dojo abierto con alguna pared faltante en algunos de sus lados y un suelo liso y perfecto. Doce estudiantes golpeaban el aire en formación sus movimientos eran ondulantes, los brazos describiendo espirales. El gigante analizó aquello, sabia que no era Karate Gyojin pero admiraba como aquellos chicos eran capaces de propagar las vibraciones a traves de sus impactos, un arte mortal ciertamente. Siguió subiendo. A los ochocientos metros, encontró el conocido Okama Kempo. Y mas que por los golpes lo supo por la musica antes de ver siquiera el dojo. Era una melodía extravagante, aguda, que llegaba desde una plataforma que colgaba de la ladera en un ángulo improbable; mantener el equilibrio ahi era toda una proeza marcial que pocos podrian siguiera considerar. Maravillado por como los individuos eran capaces de desplazarse haciendo gran uso de sus piernas mientras daba golpes contundentes, siguió subiendo. El frío aumentaba con cada cien metros. Y al fin, a los mil trescientos metros encontró el agua. Primero como sonido el rumor constante de algo que corría sin prisa, el sonido que siempre lo habia acompañado en sus meditaciones. Después como la propia presencia física y es que habia una corriente que descendía por la roca delgada pero insistente, abriéndose camino por donde la piedra se lo permitía. Entonces lo pudo ver. El Dojo del Gyojin Karate era más pequeño de lo que Kazan había imaginado, se imaginaba que aquello estaria lleno de tipos grandes puesto que los gyojin tenia esa estructura osea y muscular que resultaban en personas mas grandes que los humanos. Pero se trataba de una superficie de treinta metros cuadrados de roca plana, tallada con precisión milimétrica para quedar perfectamente horizontal en medio de la ladera oblicua. Sin paredes. Sin techo. Muy sosa a decir verdad y en el centro exacto del espacio, una fuente de piedra poco profunda recibía el agua de la corriente y la dejaba rebosar por los bordes en hilos idénticos de agua desbordante. Alrededor de esa fuente, dispuestos en círculo a distancias matemáticamente iguales, descansaban bloques de granito del tamaño de un hombre adulto, cada uno perforado por docenas de agujeros del diámetro de un dedo. Y fueron esos circulos los que llamó la atención del gigante. Kazan observó los agujeros eran perfectamente circulares y perfectamente limpios. "Agua lanzada con suficiente precisión y fuerza para perforar granito puro. Por las profundidades... Esto es justo lo que necesito, con esto hasta el marine de luz lo podría haber golpeado" -Por las profundidades...- dijo para si mismo para anclarse en el presente mientras acariciaba con sus manos el borde de aquellos círculos, casi ennortado. -No se permiten visitas durante las horas de entrenamiento. La voz llegó desde la derecha era seca y sin inflexión de saludo ni de pregunta, no la necesitaba realmente. Era una frase directa como el tipo de frases que puede decir alguien que no acostumbra a recibir contestación alguna. Batch Kalão estaba sentado en el borde de la plataforma, los pies colgando sobre el vacío y la espalda perfectamente recta. Un metro noventa y dos de piel verde, músculo disciplinado, turbante blanco. Sus ojos miraban a Kazan con la evaluación fría del que cataloga antes de decidir, parece como si pudiera leer en el todos sus movimientos antes de que Kazan los procesase. No había admiración en esa mirada ni miedo, lo cual era inusual en alguien que miraba hacia arriba en lugar de hacia abajo -No soy visita. Vine a aprender.- comentaria Kazan de buena manera mientras le mantenia la mirada a aquel individuo. -El Gyojin Karate requiere sangre gyojin. ¿Eres un gigante? -Soy wotan. La mitad que no es gigante es gyojin.- Replicó Kazan con una sonrisa mientras señalaba sus escamas. Batch Kalão bajó la vista hacia los bloques de granito perforado. Luego la regresó a Kazan con la expresión de alguien que acaba de resolver mentalmente una ecuación pero algo en su mirada era de decepcion. -La mitad gyojin de un wotan es diluida. Inútil para las técnicas avanzadas. No sirves -Ga-ha-ha-ha-ha!- La risa resonó contra la roca y viajó ladera abajo, como si hubiera sido disparada desde un cañon. Un pájaro salió disparado desde algún punto y Batch Kalão no parpadeó. -Escucha bien, maestro. Si mi sangre gyojin fuera inútil, los océanos no me habrían respondido desde que tenía doce años. No vengo a discutir teoría. Vengo a que me corrijan la técnica. Que el tiempo decida como de tenaz soy en aprender lo que solo tu puedes enseñar.- III. La perseverancia
La negativa inicial duró un rato. Un rato en el que Kazan plasmó su presencia junto a la entrada del dojo, sin pedir ni suplicar simplemente se encontraba ahi. Se encontraba sentado con las piernas cruzadas en el único espacio de la ladera lo suficientemente ancho para sus dimensiones, pipa encendida, el kanaboo apoyado contra la roca detrás de él, observando todo lo que pasaba en aquel lugar. Los primeros minutos Batch Kalão ignoró su presencia con la perfección de quien lleva décadas practicando precisamente ese arte, el de ignorar todo a su alrededor. Los siguientes minutos tres de los seis estudiantes del dojo lo miraron más de lo estrictamente necesario maravillados por su altura y su color. Batch Kalão los hizo repetir la secuencia básica cuarenta veces sin pausa como corrección no verbal. Las siguientes horas empezó a llover llovió. Kazan no se movió. La lluvia empapó la túnica amarilla, pegó la tela a su piel cerúlea, convirtió su barba negra en cortina de agua pero no apagó su tabaco menos mal. Por lo que siguió fumando con la pipa cubierta por la palma de la mano. Al final de la tarde, Batch Kalão lo encontró exactamente donde lo había dejado por la mañana y durante un segundo imperceptible frunció el ceño, por primera vez. Finalmente el maestro se plantó frente a él con los brazos cruzados. -Antes de cualquier técnica, prueba de aptitud. Si fallas, te vas y no regresas. -Por las profundidades, de acuerdo.- Batch Kalão señaló la fuente central. En el reborde de piedra descansaban siete cuencos de barro, cada uno lleno de agua hasta el borde. Los colocó en fila sobre una plataforma de madera a quince metros del borde del dojo. -Llena ese agujero. Señaló el bloque de granito más cercano. Un agujero perfecto y limpio, de unos tres centímetros de diámetro como los que habia visto antes. Kazan lo miró, tambien miraría la distancia y los cuencos que lo separaban de quince metros. A decir verdad no era la distancia el problema. Era la escala de sus dedos, incluso los más finos, tenían el grosor de un antebrazo humano, demasiado grandes. Tomar agua de un cuenco del tamaño de una taza de té y lanzarla en cantidad suficiente para atravesar granito usando únicamente la fuerza cinética generada por la sangre gyojin era como pedirle a un elefante que se metiera en el agujero de un raton. Se puso de pie de forma pausada, como ya había acostumbrado a hacer. Sus diez metros se extendieron sobre la plataforma y la sombra lo cubrió todo sin necesidad de que Kazan se estirara. Los estudiantes del dojo habían formado semicírculo sin que nadie lo ordenara, a expensas de ver lo que iba a hacer aquel gigante. Batch Kalão se había posicionado a seis metros de distancia, brazos aún cruzados, expresión de quien ya sabe el resultado y solo está cumpliendo con el protocolo, se notaba a decir verdad que no queria enseñar a el gigante. Kazan sumergió el índice derecho en el cuenco más grande. Recogió una cantidad de agua irrisoria, una gota que habría resultado invisible en manos más pequeñas, pero que en la punta de su dedo tenía el volumen de una canica o algo incluso mas grande. Y respiró. "No es fuerza. O no solo fuerza. Es lo que pasa dentro de la gota antes de que salga. ¿O es la gota? ¿O soy yo?" El dedo disparó hacia adelante y la gota salió. Impactó súbitamente en el bloque de granito. Pero no lo perforó. Dejó una mancha húmeda perfectamente circular de doce centímetros de diámetro, como si alguien hubiera presionado un trapo mojado contra la roca. Técnicamente, era un fracaso puesto que no habia perforado nada. Pero en la practica, era algo que ningún humano y muy pocos gyojin de sangre pura habrían logrado en el primer intento, la gota había llegado al objetivo a quince metros sin dispersarse, sin perder forma, perfectamente intacta hasta el impacto y no solo eso ¿doce centímetros una gota?. Batch Kalão descruzó los brazos y una sonrisa emergio en sus labios. IV. El entrenamiento
La instrucción comenzó en ese mismo momento. No hubo aplausos y mucho menos un discurso inaugural. Ni siquiera una ceremonia de bienvenida. Batch Kalão se plantó frente a la fuente, sumergió tres dedos, y habló mirando el agua y no a su nuevo estudiante, el gigante de sangre diluida. -El Uchimizu no es violencia, quédate con eso. Los ignorantes lo confunden con un proyectil porque produce el mismo resultado que uno, y tiene la misma forma pero... Es un error de comprensión que les cuesta la vida cuando se enfrentan a alguien que lo entiende de verdad. Lo que lanzas no es agua. Lanzas una orden de lo que tu quieres que sea ese agua. -¿Qué diferencia produce esa distinción en la práctica? Es decir es lo mismo lanzar un proyectil que mi decisión de que el agua sea un proyectil- -Toda. Si lanzas un proyectil de agua, el impacto dispersa. Si lanzas tu mandato en el agua convertirse en roca durante un instante, el impacto perfora. Eso lo consigue tu sangre Gyojin. Kazan tocó un cuerno, confundido; muy confundido. La pipa descansaba apagada en el fajón rojo aunque debido a los pensamientos tan profundos estaba deseando cogerla. "Convertirse en roca durante un instante... Solo el tiempo necesario para que la física que aplica a la roca también aplique a ella. Adaptarse en el momento justo para ejecutarlo.." El maestro comenzó la demostración sin previo aviso. Sus dedos salieron del agua en un movimiento tan corto que Kazan, que llevaba cuatro décadas leyendo movimientos de combate, apenas lo percibió. La gota viajó. El bloque de granito a quince metros produjo un sonido como un tiro de pistola en miniatura. Un agujero nuevo, perfectamente circular, del diámetro exacto de la gota. Si ese disparo acuático hubiera golpeado a una persona, probablemente ya yacería en el suelo lamentándose por el dolor. -Lo que viste duró 0,3 segundos. El movimiento real ocurre en la última décima de ese tiempo.-Por las profundidades, y todo lo demas ¿que es?--Compresión. Tu esencia gyojin se concentra en la gota de agua para volverla solida. Después, el dedo simplemente... libera. Kazan miró sus propias manos. Cada dedo tenía el grosor de un brazo humano adulto, movia los mismos para cercionarse de que seguían ahi. La esencia de energía gyojin que describía Batch Kalão era un concepto que reconocía desde sus días de gladiador, cuando aprendió que los gyojin que enfrentaba en la arena no ganaban por fuerza bruta sino por algo que ocurría antes del golpe visible, algunos daban unos golpes que parecía evaporar todo a su paso. Siempre lo atribuyó a ventaja racial y lo era, pero ahora comprendía que era técnica. -Practica . Y Batch Kalão se retiró al interior del dojo como si la conversación hubiera concluido en el único punto posible, el suyo. V. Esencia Wotan El tiempo pasó y no obtuvo resultados. Pasó mucho tiempo en el que los otros jovenes descansaban pero Kazan seguia entrenando. Pasó bastante tiempo sentado junto a la fuente con los dedos sumergidos en el agua fría, intentando sentir lo que el maestro había descrito como la esencia de los gyojin. Pero no era capaz de percibir aquello, es cierto que el notaba que el agua era casa y protección, pero nada parecido a la esencia gyojin. El collar de cuentas rozó el dorso de su mano cuando se inclinó sobre la fuentey de forma automática lo sostuvo. "Tú nunca tuviste que aprender esto con calma. Nosotros aprendíamos todo deprisa, porque el lento pagaba el precio antes de llegar al segundo dia." No era nostalgia era una declaración de la diferencia entre este momento y los anteriores. En el Circo de Sangre del West Blue, el conocimiento se adquiría bajo condiciones que garantizaban su aprendizaje mediante una premisa muy simple, si no lo aprendias estabas muerto. Aquí había paz, montaña, agua y un maestro que aunque era reacio a enseñar te educaba. Era un lujo tan extraño que todavía no sabía completamente cómo estar en el si sentirse un elefante en un taller. Los seis estudiantes del dojo lo observaron practicar durante todo el rato. No se escondían. Lo hacían con la misma franqueza que el niño del muelle se habia quedado mirandolo. Kazan no les prestó atención formal pero se sentia comodo en su presencia, le gustaba rodearse de Gyojin tan entrenados en esta dote marcial. Lo unico comun de todo ellos era que permanecían siempre con la espalda recta. Batch Kalão llegó al rato, como si su cuerpo tuviera un reloj incorporado sobre cuando debía aparecer. -Estás usando demasiada mano. -¿Perdón?¿Y como utilizo poca mano?- -El movimiento de liberación. Estás usando cuatro dedos como unidad. La gota no sabe cuál seguir. Dale un camino, un único camino. Kazan miró su mano derecha. Batch Kalão lo vio dudar. -La gota recibe direccion de mas de una fuerte es por eso que se desintegra antes de llegar -Tiene sentido. Por las profundidades, como no me he dado cuenta de eso antes. Si dispersas una corriente no es capaz de ampliar su presion- Batch Kalão lo miró -Correcto. Practica con el índice exclusivamente hasta que el resultado sea consistente.
VI. Evolucion
Habia perdido la cuenta de cuantas veces habia lanzado el agua con el dedo. En algunas de las veces la gota llegaba al bloque pero impactaba en una zona de veinte centímetros de diámetro alrededor del punto objetivo. Otras veces la zona de impacto se redujo a diez centímetros. -¿Por qué el Gyojin Karate sobre otros estilos?- preguntó Kazan durante una pausa del entrenamiento, mientras el maestro revisaba el estado de los bloques de granito con delicadeza y cuidado. Batch Kalão no respondió inmediatamente, se tomo su tiempo para dar una mejor respuesta. Inspeccionó el tercer bloque, pasó un dedo por el borde de un agujero nuevo que Kazan había producido. El agujero tenía ocho centímetros de diámetro era demasiado ancho. Pero existía estaba ahi ¿su naturaleza wotan iba en contra de reducir el impacto?. -El Hasshoken trabaja con lo que ya existe en la materia. El Okama Kenpo trabaja con la energía del cuerpo en movimiento. El Gyojin Karate trabaja con lo que existe entre las cosas. -Ga-ha-ha-ha-ha! Apuesto a que si le pregunto al maestro del Okama Kempo me dira lo mismo pero del suyo.- -Entonces estará equivocado. -O los dos tienen razón desde dentro de su propio arte marcial.- La mirada de Batch Kalão fue breve y cortante y Kazan enmudeció ante aquella mirada que podria asesinar a quien estuviera delante. -Practica. Kazan sonrió bajo la barba negra y sumergió el índice en la fuente. "No lo convenció. Pero tampoco lo ignoró. Eso es suficiente por ahora. Quizás el también este aprendiendo" VII. Lluvia
Volvia a llover de nuevo. No la lluvia suave de antes sino algo más serio, viento que bajaba de la cima cargado de agua en ángulo era una tormenta de las que muchas personas se esconden por miedo de resultar heridas. Sin embargo todo el mundo alli entrenaba de todas formas. Kazan observaba a todos como en un estado asi seguia entrenando y mejoraban sus capacidades. Comprendió que la lluvia no era una interrupción sino parte del ciclo. El agua estaba en todas partes. "El Uchimizu necesita agua disponible. En un día como este, el agua está literalmente en el aire." Tocó un cuerno. "¿Puede lanzarse el agua del aire directamente, sin necesidad de fuente?" Llevó la pregunta a Batch Kalão en ese momento, cuando la lluvia aflojó lo suficiente para que la conversación no requiriera gritar y molestar a todos los que habia alrededor. El maestro lo miró con la expresión de quien reconoce la pregunta correcta y no está completamente seguro de cómo reaccionar ante ese reconocimiento.-Los maestros avanzados pueden hacerlo. Tú no estás en posición de planteártelo todavía.-Entiendo. Lo anoto para después, para cuando forme mi propio dojo. Por ahora la fuente es suficiente.- Otro silencio pero sin ser incomodo-La mayoría se lleva meses sin hacer esa pregunta. No era un elogio. Era una afirmación. Pero Kazan la recibió con la misma atención. VIII. Confianza Entonces Batch Kalão lo hizo dejar la fuente de agua que tanto le habia servido hasta ahora -Bloques de arroz. Señaló una pila de bloques prensados de arroz apilados contra la pared de roca. Cada uno tenía aproximadamente el tamaño de un ladrillo convencional. -Los bloques de granito ya tienen agujeros. Hazlo ahora sin agujeros realizados de por medio. Kazan miró los bloques, dudo por unos minutos pero como siempre hizo desde que llegó aqui; confio. Comprendió entonces inmediatamente la diferencia metodológica. Dejamos la base de un agujero ya creado, debia de concentrarse lo suficiente para crear el el agujero, algo dificil incluso aunque fuera en arroz.-Por las profundidades, el agujero en el granito era una muleta, una ayuda.- -Todos los principiantes la necesitan. Pero alguien que decide tirar agua donde no la hay, no. Los primeros intentos contra los bloques de arroz produjeron resultados que habrían avergonzado a Kazan en cualquier otro contexto, la gota impactaba, el bloque se empapaba en una zona irregular, la superficie cedía de forma no uniforme. Nada parecido a perforación. Nada parecido a todo lo que ya habia avanzado en otras circunstancias con los bloques de granito. Pero en el sexto intento algo cambio. No fue dramático ni nada fuera de serie, la verdad. Fue simplemente que la gota llegó con una calidad diferente, era difícil de explicar para alguien que no tiene sangre de Gyojin. Pero el resultado había sido el esperado y es que la gota había conseguido atravesarlo. Kazan bajó la mano lentamente. "Ahí está. Eso fue diferente. No sé exactamente qué cambié pero sé que fue diferente." Batch Kalão, que observaba desde seis metros a su derecha, caminó hasta el bloque y examinó el orificio con la atención meticulosa que había dedicado a todos los bloques de granito previos. No dijo nada. Regresó a su posición.-Otra vez. IX. Repeticion Entonces lo que siguió fue lo típico, unos y mil disparos de agua para producir lo que a lo mejor había sido una suerte de un solo momento y una única vez. Batch Kalão tenía un nombre para ese proceso que le gustaba llamarlo como logica inversa. La primera vez que algo funciona es casi siempre accidental o de suerte. Puede ser que ese dia estes inspirando o que hayas desayunado mejor por la mañana y tengas mas fuerza de lo normal. El trabajo viene cuando a raiz de un suceso como ese analizas todo de forma minuciosa para sacar todo el juego a esa enseñanza. Kazan lo intentó con la misma paciencia metódica con que había sobrevivido décadas de arena hacer este estudio logico. El Circo de Sangre del West Blue le había enseñado una cosa sobre el aprendizaje que ningún dojo del mundo podría haberle transmitido de forma artificial, la diferencia entre esperar el momento correcto y crearlo. En la arena esperar era igual a morir. -Que se siente de diferente cuando se hace bien, que es lo que cambia.- La pregunta salió durante una pausa en la que aprovechaba para hidratarse, mientras Kazan sostenía la pipa con la mano izquierda, se encontraba en efecto meditando haciendo lo que mas le gustaba que era fumar. Batch Kalão cruzó los brazos. Era su postura favorita, Kazan lo había identificado en los días previos. -Como si el agua reconociera a quien se sumerge en ella. -¿Reconocimiento?--La sangre gyojin tiene una relación con el agua que no es metafórica, porque crees que somos capaces de respirar bajo el agua y otros seres no. Es una relacion biológica. Cuando el Uchimizu funciona correctamente, no estás lanzando agua contra tu enemigo. estas convenciendo el agua de que lo haga. Es por eso que aunque un humano pueda replicarnos, nosotros somos superiores en este arte, pura biologia. El humo de la pipa salió más despacio de lo habitual. Kazan procesaba. -¿Y si el gyojin no confía en su propia sangre? ¿Si pasó décadas usándola solo para destruir?¿Me estoy limitando por ello?- La pregunta salió antes de que la planteara correctamente. Batch Kalão lo miró -Eso es un problema tuyo, no técnico. Yo te explico la forma, usalo a tu antojo-Lo sé..Pero es que no soy ni gyojin.- El maestro no respondió inmediatamente. -Practica. X. Respuestas Entonces Kazan entendió que a lo mejor no se trataba unicamente de entrenar para lanzar la gota. Si aquello necesitaba de que aceptara su sangre gyojin para aquello, iba de algo mucho mas importante. ¿Acaso Kazan odiaba su naturaleza gyojin? No, por supuesto que no. Pero en su interior convergian dos naturalezas que lo habian empujado a ser el arma que otras personas empuñaron, por ende tenia cierto repudio a esas dos partes que convergían en una sola y creaban lo que Kazan era. "Cuarenta y cinco años. Treinta como herramienta de muerte. Siete como algo que intenta ser otra cosa. Y en este rato ha sido la primera vez que intento pedirle a mi cuerpo que haga algo que no sea destruir de la manera más eficiente posible." El collar de cuentas estaba frío. Lo sostuvo con la mano derecha. "¿Lo que le hago al agua cuando uso el Uchimizu correctamente es diferente de lo que le hacía a todo lo demás? ¿O es la misma fuerza con diferente dirección?¿Debo aceptar que soy, lo que soy?" La pregunta no tenía respuesta inmediata. Volvió entonces a poner el índice en la fuente. No pensó en la técnica. No pensó en los bloques de arroz a quince metros. Pensó en el agua que tocaba su dedo, en su temperatura, en la forma en que encontraba los bordes de su piel. En como sus escamas se resfrecaban al contacto. "Somos lo mismo en origen. Vengo del océano igual que tú. La diferencia es que tú nunca olvidaste de dónde eras. Y yo ... yo olvidé todo" El índice salió del agua. La gota viajó quince metros en línea perfectamente recta. El bloque de arroz produjo un sonido como una rama quebrándose. El orificio que quedó tenía tres centímetros de diámetro. Los bordes estaban limpios como si hubiera pasado un instrumento de precisión. Kazan miró el bloque durante un tiempo que no supo calcular. -Ga-ha-ha-ha-ha!- XI. Wotan -Lo vi. Batch Kalão estaba de pie en el umbral del dojo. Kazan no lo había escuchado llegar, daba miedo que un individuo como el pudiera pasar tan desaparecibido. El maestro miraba el bloque de arroz con el agujero nuevo y luego a Kazan algo en sus ojos se pudo traducir como una señal de satisfacción y orgullo, era o eso o que estaba ya totalmente decepcionado con el gigante. -Ocurrió cuando dejé de pensar en lanzar.--Lo sé.-Por las profundidades... entonces la tecnica es no pensar en hacer la tecnica. Ga-ha-ha-ha-ha! Si lo hubiera sabido al principio me habría ahorrado...Te habria quitado muchos problemas de cabeza--Si lo hubieras sabido al principio no habrías podido usarlo. Kazan tocó un cuerno. La pipa seguía encendida en su mano izquierda."Debo de conocer la tecnica para olvidarla, debo saber quien soy para olvidarme."-Repítelo diez veces. Quiero ver consistencia antes de que sigamos. Y eso era todo, no habia celebracion habia instrucción. Y eso, comprendió Kazan en ese momento, era la mejor forma posible de reconocimiento que existía en este dojo. Sumergió el índice en la fuente. Dejó que el agua lo recorriera. Y disparó. Una y otra vez como si aquello ya formara parte de su dia a dia. El segundo bloque de arroz produjo el mismo sonido que el primero. El tercer orificio fue idéntico al segundo. Y asi sucesivamente hasta que para el séptimo, Kazan había encontrado algo que en el Circo de Sangre del West Blue habrían llamado aprendizaje ritmico, y que Batch Kalão habría llamado con toda probabilidad por su nombre técnico en algún texto antiguo del arte escondido del karate gyojin. El Uchimizu no era un proyectil, o al menos eso habia entendido. Era una conversación entre la sangre wotan y el agua. Para el décimo disparo, los seis estudiantes del dojo formaban semicírculo detrás de Kazan a distancias entre diez y quince metros, observando con la atención puesto que alguien habia logrado lo que ellos aun no dominaban. Batch Kalão descruzó los brazos.-Mañana empezamos el Hyakumaigawara.-Por las profundidades... ya me imagino lo que implica romper cien tejas.--Ciento una, en tu caso. Eres mas fuerte, ya sabes. Kazan lo miró. El maestro ya se giraba hacia el interior del dojo con el paso regular y absolutamente idéntico que siempre usaba.-Escucha bien, maestro. ¿Eso significa que has admitido que puedo aprender?--Significa que el agua no miente. Y entró al dojo. Para el maestro era dificil de explicar con sus palabras debido a su dogma que Kazan habia logrado algo de una forma rapida y sencilla, necesitaba ver mas de lo que podia ofrecer el gigante azulado. Kazan permaneció de pie en el centro de la plataforma, sus diez metros proyectando sombra sobre cinco metros de roca pulida. El índice derecho todavía húmedo y la pipa casi consumida. "Mañana, ciento una tejas." La sonrisa llegó sola. En aquel entrenamiento no solamente se aprendió a lo evidente que era lanzar agua a modo de proyectil, no. En aquel lugar lo que se entendió fue algo mucho mas, hablaba de como Kazan debia de aceptarse y transformar aquellas evidencias que lo hacian ser el arma que es, en algo positivo. En como utilizar esto a su favor pero sobre todo a aceptarse. Era Kazan, Marea Azul, Wotan y exgladiador.
RE: [Fic][Entrenamiento]Agua que Perfora la Piedra - PX-5 - 25-02-2026 ✓ Entrenamiento Gyojin Kárate Completado Kazan obtiene la técnica Uchimizu, lista para entrenar. |