Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece
[Presente Relativo] | Punching Bag - Versión para impresión

+- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com)
+-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3)
+--- Foro: Grand Line Paraíso (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=227)
+---- Foro: Corriente Rakusei (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=148)
+----- Foro: Arabasta [Cuarta isla] (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=161)
+------ Foro: Alubarna (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=162)
+------ Tema: [Presente Relativo] | Punching Bag (/showthread.php?tid=3285)



[Presente Relativo] | Punching Bag - Onizuka Jin - 25-02-2026

19 Verano, Año 17
05:27pm
Arabasta
Vengo de Aquí

Cómo odiaba el condenado sol abrasador. Llevaba ya algún tiempo allí y ni siquiera parecía que fuera a disminuir ese condenado sol. Tuvo que rendirse sobre la corbata y abrigo de traje, quedando solo con su camisa blanca y pantalones oscuros. Qué poco lo soportaba. No es que tuviera nada planeado, solo salir un poco, ya estaba cansado de encontrarse encerrado en un solo punto sin moverse. Necesitaba un poco de aire fresco, incluso con el terrible calor del sol. Pudo haber salido en un horario nocturno, pero era mejor analizar el lugar en horarios donde las personas pudieran estar más activas. ¿El motivo? Quería seguir viendo sus capacidades, aquella novedad que hacía poco había descubierto. Desde un barco era imposible poder darle el potencial, más si siempre estaban los mismos. Desconocía completamente si había alguien más, dudaba sinceramente que siquiera conociera a nadie más que con quienes había viajado. ¿Cuánto tiempo había pasado? Ni siquiera lo recordaba. 

Un poco de turismo, ver personas quizás lo volvería un poco más calmado. El camino desde el casino hasta allí había sido algo largo, su estancia no pretendía tampoco ser demasiado prolongada, mas sí deseaba desconectar un poco. La añoranza era una sensación extraña. Antes de salir del barco se dio el "privilegio" de aprovechar otro más con tal de darse el alivio sexual, pensando de nuevo en aquel que añoraba. Se sentía extrañamente mal, como si realmente no fuera lo que deseara, pese a que ni se molestó en mirar a la cara a nadie. Era más sencillo solo cerrar los ojos y creer que era quien deseaba. El cigarrillo lo acompañaba durante su camino hasta ver, no demasiado lejos, la ciudad con unas estructuras que nunca antes había visto. Quizás llegó a escuchar, pero era la primera vez que veía en primera persona un lugar así. Sus ojos se elevaban ante las estructuras con formas de lo más curiosas. Además, el lugar estaba sorprendentemente concurrido, los ropajes eran totalmente distintos y, ciertamente, había algo de sentido. Si no quería uno abrasarse allí, quizás debía tomar ejemplo. Solo deseaba que aquello terminara pronto. Cerró sus ojos, quiso tomar algo fresco después de andar hasta allí. Se terminó desabrochando un par de botones de su camisa dado que el calor le pudo, una vez más. No hubo queja en palabras, sí en su propia mente. Elevó su mano, sacudiéndola frente a su rostro como si aquello lo ayudara un poco. No, desde luego no sentía que hiciera nada. 


La gente, a diferencia de él, parecía muchísimo más habituada a esa temperatura. No se percató de que, tal vez, hubiera alguien que sí conocía a sus espaldas. ¿Se habrían visto? ¿Quizás no? No era relevante. Se acercó al puesto, entregando algunos Berries, terminando con más botellas de agua de las que inicialmente había previsto, quién sabe. Elevó sus cejas, encontrándose, de reojo, con un cabello y ropas de lo más característicos que le resultó, ahora sí, más familiares. 

 
—¿No es...?

No iba a confundirlo, primero era mejor verificarlo. ¿Quizás estaba equivocado? Quién sabe. La curiosidad le pudo más que la razón en ese momento y todo bajo, por supuesto, precaución. Se acercó al sujeto. ¿Estaba solo? ¿Cuándo había llegado allí? Claro que recordaba la mención de una tripulación y aquel "médico con tendencia a llamar tontos" a todos. Sus pasos se aceleraron un poco más, sin saber bien hacia dónde iba. Recordaba con claridad lo mucho que había disfrutado de aquel pequeño enfrentamiento. ¿Quizás ahora eso habría cambiado? La adrenalina ascendió, las ganas de regresar a aquel confrontamiento con un topo que supo moverse, pelear. ¿Quería volver a pelear? Ay maldición, posiblemente sí, mas no quería verse hostil como en su primer encuentro. 

Cajita de Tabaco



RE: [Presente Relativo] | Punching Bag - Eros Focalor - 26-02-2026

¿Cómo había llegado Eros a Alubarna?

Caminando durante la noche, por supuesto, para escapar del calor abrasador del mediodía. Apenas llegó a la ciudad a eso de las 5 AM desde Rainbase había encontrado un lugar donde su plan fue ocultarse cubierto por una lona entre cajas de un callejón a la sombra donde poder dormitar con los guantes puestos como acostumbraba. No le costó descansar hasta que finalmente el movimiento de un gato en el callejón le despertó repentinamente levantándose como un resorte antes de mirar para todos lados. Ni marines, ni otros piratas, ni enemigos solo un gato que había logrado ponerlo en guardia. Con serenidad acarició al felino por un rato mientras sonreía sereno, y se alejaba del callejón dispuesto a cumplir su objetivo: Conocer la capital.

Con la mano debajo de su mentón el muchacho analizó para que lado caminar ¿Sur o norte? Sus piernas lo llevaron hacia el sur con curiosidad plena. Vestía solamente una camisa de algodón por lo que debería cuidarse de los cambios repentinos de clima, anoche había sentido frío en su camino a Alubarna pero se dijo que quizás podría conseguir algo de abrigo antes de que cayese la noche.

Deseaba empaparse de la cultura y las costumbres locales, aquí se veía un poco más de opulencia y como con todos los contrastes también un poco más de pobreza que en Rainbase. Un grupo de pequeños se acercó a él pidiéndole monedas, o comida. Eros sonrió divertido por la curiosidad de los mismos al notarse que era un forastero, y tomó su bolsa de berries usualmente oculta en el interior de su camisa de algodón para comenzar a repartir monedas y diestra y siniestra. Finalmente 1.000 berries habían sido regalados, y él aunque un poco más ligero de bolsillos se sentía satisfecho de haber ayudado.

Se detuvo finalmente en frente de una librería observando la lista de papiros, pergaminos y portadas que podía apreciar desde la vidriera. Estaba dispuesto a entrar pero notó como el cartel que asumía decía "Abierto" fue dado vuelta y las cortinas cerradas. Quizás no atendían piratas, suspiró asintiendo y se dispuso a seguir caminando.

Entonces lo vio

Estaba a unos diez metros de distancia, pero su apariencia era igual que la de aquel día en Whisky Peak. Nada había cambiado desde entonces ¿O quizás todo? Elevó la diestra en un saludo sereno, y pese a no mostrarse sorpresa en su rostro, intentó con toda su fuerza recordar el nombre del hombre frente a él. — Ese era... Espera, lo tengo en la puerta de la lengua —Se acercó un poco más aproximadamente siete metros para no parecer un loco que hablaba a los gritos en la calle. — Inuzukajin ¿Verdad? —Saludó a unos dos metros de distancia con una reverencia sutil de la cabeza.

El aura de Eros recordaba a una pira funeraria, un fuego cálido de hogar en muchos aspectos sin violencia intrínseca en si misma. Se veía como un fuego fatuo que oscilaba entre tonos violáceos y azulados.

Ataud



RE: [Presente Relativo] | Punching Bag - Onizuka Jin - 28-02-2026

El resultado fue positivo. No solo sí era quien creía ser, también pareció reconocerlo. La forma de saludarlo lo demostró. Ver una cara conocida por la zona se le hizo agradable incluso después de un viaje tan largo. No sabría decir si estaba en la mejor o peor condición y, sin embargo, sintió la curiosidad de nuevo llenarlo. Esta vez, a diferencia de la última, cargaba con dos katanas, una a cada lado de su cinturón. La separación entre ambos era de máximo dos metros. El tic en su ceja se presentó de forma automática al escuchar mal su apellido. Entre el médico pelirrosa y su nuevo jefe, parecía que el cambiarle el nombre u olvidarlo era un hobby. 

—Onizuka Jin.

Le corrigió de forma automática, sin pensar, costumbre que había adquirido tras las múltiples presentaciones. Elevó su mano, con los dedos índice y pulgar sus ojos como si descargara con el gesto el cansancio acumulado. —Puede llamarme solo Jin, joven Focalor. Creo que así es más fácil para usted recordarlo. — Apartó sus dedos, observando al joven. Quizás se había mal habituado, pero aquello le llevó a cuestionarse si realmente era la falta de memoria que conocía del médico y su nuevo jefe o, por otro lado, pensándolo mejor, tenía cierto sentido. Solo se presentó una sola vez, no es que hubieran acordado un reencuentro como el fortuito que se había dado allí. Pese a todo, fue educado, extendiendo una de las botellas que traía consigo.

—Creo que le vendrá bien refrescarse, joven. — Sus palabras eran suaves y calmadas, no hubo hostilidad. Quizás habría comprado de más y, con el terrible calor que llevaban, ciertamente era mejor mantenerse hidratado. —¿Hace mucho que se encuentra por aquí? — Ya fuera que aceptara la botella o no, dependiendo del gesto, lo dejaría tomarlo y, por el contrario, solo lo volvería a guardar en la bolsa que traía consigo. 

Guardó un pequeño silencio, ¿en qué estaría pensando? Quiso probarlo, una vez más; activación del Kenbunshoku que apenas hacía poco había aprendido, un nuevo ejercicio de “auto entrenamiento”. ¿Se daría cuenta? Quién sabe. Quería ver sus reacciones, si su aura era capaz de cambiar en base a sus emociones. No funcionaba así, era consciente de ello, pero nunca se sabe. ¿Las auras se comportarían diferente en base a... lo que fuere? 

Pudo verlo con claridad, con esos dos metros de distancia. Su alrededor lleno de colores y formas, pero la del joven frente a él más clara. Su foco estaba puesto en él. Curiosamente, su pensamiento lo llevó a pensar que encajaba demasiado bien. Un degradado entre azul y morado, su ropa habitual y el lugar del que provenía. Todo en forma de unas llamas que lo envolvían, de forma continua y calmada, una mezcla de frialdad en los tonos de colores, pero calidez en la forma de su aura. Fue, cuanto menos, de lo más curioso de ver. 

—¿Recuerda nuestro último encuentro? Me gustaría probar de nuevo.

La media sonrisa se llenó en su rostro, recordando con más claridad aquel primer combate amitoso donde se conocieron. Quiso seguir viendo su aura, manteniendo un poco más el Kenbunshoku. Su poder era palpable, ¿quizás solo era por su forma humana? Ahora que conocía su otra forma, se preguntó más. Ese muchacho... resultaba inesperadamente bueno para su entrenamiento para mejorar su Haki. 

Sus katanas reposaban, una a cada lado de su cadera, en el cinturón de su propio pantalón, con las fundas, perfectamente envainadas. La sola idea de volver a enfrentarse al joven lo llenó de adrenalina. —¿Qué le parece, pues? Preferiría que fuera un lugar con menos personas, por supuesto. — Comenzó a caminar, recordaba un lugar cerrado, más seguro de las miradas ajenas, un lugar interior, o podrían ir al propio desierto. —Me gustaría darle una recompensa a cambio. Hace un tiempo que no me divierto peleando con alguien que sabe lo que hace. — Sus ojos se mantenían firmes en el joven, atento, preparado, atento a cualquier cambio que pudiera verse en su aura. 

Aceptaría, por lo que lo guió hasta un lugar más fresco. Lo atrajo hasta el lugar más tranquilo que recordaba, pasando por la montaña de gente y calor, hasta encontrarse en un callejón donde la sombra, al menos por el momento, los mantenía más frescos. Dejó la bolsa a un lado. El lugar era un simple pasillo. Había ocho metros de distancia entre pared y pared y 25m desde el centro, donde ambos se encontraban, entre detrás de Jin y detrás de Eros, formando el camino recto por el que acababan de llegar.

La primera vez lo supo, sus reflejos eran cortos y, esta vez, partiría de esa ventaja, a menos que ahora, después del tiempo transcurrido, hubiera mejorado, en ese caso sería un tremendo error por su parte. En su primer enfrentamiento, él había tenido la ventaja. Por ello, no esperó. Su movimiento fue fugaz, veloz, el movimiento instantáneo. Los diez metros que los separaron terminaron desapareciendo en un parpadeo, pasando hasta otros diez en el lado opuesto. El movimiento fue fugaz, veloz, un corte en horizontal en el instante que su fugaz y veloz movimiento pasaba de estar frente a él. El ataque se dirigió directamente debajo de su brazo y encima de su cintura, a un costado de su abdomen, concretamente al lado izquierdo y, en  apenas un parpadeo y tras las espaldas del sepulturero, podría escuchar el sonido del “clic” de la katana, mostrando la técnica que ya había utilizado en su primer enfrentamiento; Kageuchi perfectamente aplicado. Sus piernas se deslizaron en la arena del suelo en un intento de frenar, haciendo un giro de 180º con su cuerpo para no estar de espaldas a su contrincante una vez finalizó su técnica. Una vez tomó las distancias, desenvainó su segunda arma, rompiendo esos diez metros de distancia de forma instantánea para volver a atacarlo una segunda vez, esta vez con su otra mano, un golpe ascendente diagonal directamente aplicado al joven, pasando por su pierna derecha hasta la zona del hombro izquierdo y, una vez más, tomó las distancias de seguridad, conociendo la velocidad ahora a la que se movía. Era mejor estar preparado. Elevó ahora ambas katanas. ¿Se transformaría? ¿Pelearía ahora en su forma humana? Ahora mismo los separaban doce metros. ¿Qué tan veloz sería ahora?

Cajita de Tabaco



RE: [Presente Relativo] | Punching Bag - Eros Focalor - 01-03-2026

Eros mantuvo la mirada serena sobre el mafioso esgrimiendo su habitual estoicismo mientras el otro corregía el nombre, asintió con la cabeza en respuesta pues era más que suficiente para darse por saludados. Pondría de sí para, a futuro, no olvidarse nuevamente. Ante el gesto de la botella, Eros levantó la mano negando con la cabeza tras observar la misma por unos segundos. Si bien agradecía el gesto por el calor de Arabasta, aceptar algo de buenas a primeras no estaba en su naturaleza, si acaso solía ser al revés.

— Gracias, pero de momento estoy bien, los mediodías son lo peor del verano aquí a la tarde ya mejora y las noches son demasiado frescas —El tímido capitán declinó con cortesía, entregando una reverencia de la cabeza en respuesta para retomar el hilo conductor del diálogo a las palabras del mismo.

— No llegamos hace mucho, poco menos de dos semanas. En Drum estuvimos menos de un mes, cuando llegamos a Little Garden nos quedamos varados… Ah si, si lee el periodico es mentira. No hemos exhumado ninguna tumba, ni saqueado nada más que secuestrado un navío. Hemos cometido crímenes, pero no los que dicen —Consideró pertinente aclararlo, no por él sino por la gente que le acompañaba. No quería que pensasen mál de sus amigos después de todo. Tampoco añadió muchos detalles al respecto pues tampoco se sesgaba demasiado por las noticias sensacionalistas. Asume que toda la información relevante que el otro quisiera saber, sería preguntada y lo que no, entonces no era necesario compartirlo.

La propuesta, no obstante, le interesó rascando su mentón pensativo para finalmente ponerlo en una balanza. ¿Cuánto tiempo podría perder? Había organizado todo para trasladar el Black Widow a esa ciudad, pero aún debía regresar con Uker y ponerse de acuerdo con los detalles finos de la operación… Se dijo que no podría tardar mucho, pero definitivamente siempre había tiempo para un poco de diversión ¿Para qué era un hombre libre sino? — ¿Una recompensa por golpearlo? De acuerdo —Ya era hora de que el mundo le diera cosas por pelear.

No titubeó al seguir al espadachín hacia el callejón, 50 metros de lado a lado. Jin se paró en el centro exacto pero Eros apenas ingresó se detuvo a unos quince metros de la entrada de la entrada del callejón para observar los alrededores, el suelo, la anchura del sendero y el largo del túnel y la longitud total de ese pasadizo cerrado aunque ancho comunicando las dos calles. No parecía haber muchos obstáculos, el suelo no estaba asfaltado, era de tierra por lo que cavar no sería difícil. Analizaba las distancias, cuando llevó su mirada hacia el espadachín cercano al centro de combate.

Mientras el otro parecía estar atacando el aire, Eros se transformó en su forma completa. Entonces Jin, que había terminado su kata al aire a unos diez metros y retrocedía tomando distancia de la posición del capitán. Apenas el espadachín le dio la espalda para alejarse de la posición donde, quizás un espejismo, le hizo pensar que estaba el topo en primera instancia el mismo aceleró con toda potencia para interceptar su intento de huida en línea recta.

Eros cortó la distancia que lo separaba de un Jin en huida con un salto rasante a la altura de la cabeza del pervertido para detenerlo con un potente puñetazo tensando todos sus músculos a la vez que liberaba una ráfaga de energía cinética ascendente por todo su cuerpo que buscaría que el impacto desde la nuca del mismo en pos de detener el paso del mayor al lanzarlo hacia el cielo dejándolo a merced del topo quien, mientras se elevaba el cuerpo del mismo posterior al impacto de su ataque inicial, se impulsó tras haber aterrizado de los dos metros sobre el suelo en lo que Jin ya ascendía cuatro metros, para entonces elevarse en un segundo ataque ésta vez a la espalda del espadachín cuyo cuerpo.

Todo sucedió en un instante, Eros usó su otra extremidad superior para asestar un navajazo cual sable contra la espalda del entumecido espadachín, clavando sus garras con violencia en una técnica que el mismo ya conocía First Eulogy, finalmente impulsandose con la espalda del mismo como punto de soporte por su escaso peso para saltar nuevamente al suelo, cavando un agujero antes de que Jin cayese al suelo desapareciendo de la vista del mismo

Contenido Oculto


Ataud



RE: [Presente Relativo] | Punching Bag - Onizuka Jin - 12-03-2026

No conocía demasiado al sepulturero, mas sí recordaba haber leído dicho periódico, y la imagen de él. Una de las noticias que, de hecho, sí llamó su atención. Lo que sí recordaba era que, a diferencia de otros, sí tenía más respeto por los muertos, sin tener en cuenta, por supuesto, que el enfrentamiento se dio especialmente en un cementerio. También fue algo espontáneo que él mismo lo asumió como tal. 

—No se preocupe, joven Focalor.

Su rostro mostraba indiferencia, no estaba especialmente afectado por las palabras que parecía admitir. Probablemente fueran ciertas. —Tampoco es que yo esté especialmente eximido de ciertos crímenes. Mientras no me involucre a mí ni a mis jefes, no tengo problema con lo que haga o deje de hacer. — En algún momento dejó caer el cigarrillo, apagándolo con una pisada. —Además, usted me cae bien por ahora. Aunque sí siento curiosidad de cómo todo terminó en el periódico. — Pero eso, por el momento, se iba a dar en otro momento. Su ansia por un nuevo confrontamiento era mucho mayor a eso. —Estoy seguro de que estará más preocupado por los suyos que por usted mismo.

[***]

No fue capaz de percibirlo. Efectivamente su velocidad seguía siendo superior a lo que todavía podía percibir. Ni siquiera tuvo el tiempo de elevar sus brazos en un intento de protección, los golpes le llegaron uno tras otro, del mismo modo que sus técnicas. El dolor llenó su cuerpo, su cabeza comenzó a dar vueltas incluso cuando su espalda aterrizó contra el suelo en el momento de la caída. Por fortuna, las armas se mantenían en sus manos, ambas katanas. Emitió un quejido, tratando de enfocarse, todo le daba vueltas. No se percató de que su ahora contrincante ya se había acomodado bajo tierra en el momento. Sintió, para más inri, el entumecimiento no solo en su cabeza, sino cómo se extendía por todo su cuerpo, dificultándse más el poder moverse, mas no se le imposibilitaba. 

Sacudió su cabeza, tratando de mantenerse fijo, concentrado de nuevo. Conocía mejor ahora la situación, sabía que estaba desorientado y solo necesitaba esos escasos segundos para volver a enfocar la mirada de nuevo. Se levantó del suelo, ahora buscando a su alrededor. ¿Dónde diantres estaba ahora? No lo sentía tras sus espaldas y, aunque no fuese el caso, su cabeza se volteó buscándolo con la mirada. No había nadie... Si no fuera porque seguía con su oído agudizado. Sus ojos descendieron hacia el suelo, con una nueva sensación de dèja vú. Pero ahora era distinto. Recordaba la mención de su falta de vista y oído durante ese momento, pero que otra cosa era lo que podía volverlo detectable. La desventaja era el no poder verlo, si no fuera por...

Lo habría escuchado caerse, probablemente ahora mismo sabría dónde estaba posicionado, tenía que hacer otra cosa. Lanzar sus armas no iban a servir de mucho, moverse solo lo condenaría más a revelar su posición. Lo que sí debía hacer era detener la hemorragia cuanto antes. El tiempo apremiaba. Respiró hondo, solo se le ocurría una sola cosa. Colocó la diestra sobre sus labios, sosteniendo la misma con sus dientes por unos segundos, desabrochando su camisa. Se le estaba comenzando a volver pegajoso por la sangre de la herida que tenía producto de la técnica del topo. 

Retiró la katana de sus labios, manteniendo el Haki activo, viendo en todo momento si el topo se movía o no, a menos que aludiera a su velocidad una vez más. Su katana se posicionó boca abajo, clavándose en el suelo. La arena bajo sus pies era irregular, no era como una tierra común, teniendo en cuenta que las características serían distintas. La katana se clavó a apenas un metro frente a él, en línea recta. Activó el Haki en un radio de 50m a su alrededor y allí lo vio, claro como el agua. Era como ver, bajo tierra, una llamita del color de su aura, solo que con el tamaño que ahora tenía el topo.
Contenido Oculto


Cajita de Tabaco



RE: [Presente Relativo] | Punching Bag - Eros Focalor - 14-03-2026

Parecía que su ofensiva había sido efectiva, inclusive el espadachín había decidido quedarse estático.

Parecía comprender que moverse solo lo volvería un blanco fácil para el capitán de los Sepultura, pero no era el único que aprendía de los combates pues Eros estaba en su salsa. El mismo conocía suficientemente bien el modo de combate del espadachín para asumir que clavando la espada en el suelo en realidad estaría no bien intentando a ciegas apuñalarlo, si no más bien adoptando una postura para un siguiente ataque. En respuesta Eros decidió moverse en zig zag bajo tierra a la velocidad vertiginosa que lo caracterizaba, primero se movió tres metros hacia adelante separándose a seis metros de Jin, despues avanzó cinco metros hacia la derecha y ascendió un metro causando que la arena ahí se alborotase por un segundo para cavar nuevamente hacia el otro extremo avanzando otros diez metros finalmente moviéndose dos metros hacia atrás sin detenerse en ningún momento para finalmente salir de la arena a un metro por la espalda de Jin con su forma completa avanzando en un salto hacia el espadachín. El movimiento lo impulsó hacia la espalda del Goldreich a gran velocidad,

Ésta vez fueron sus patas traseras las que lo impulsaron, si no medía su fuerza lo mataría ¿Le importaba? Eros no mataba porque sí, claro está pero a veces dejarse llevar era sencillo. El movimiento del topo llevó su pata izquierda contra la espalda del espadachín para impactar en un inclemente golpe con el canto de la misma para impactar con un demoledor, y contundente golpe que buscaba sentenciar el combate sin más preámbulos.

Sentía la emoción del combate, pero algo hacía falta ¿Dónde estaba el dolor? La emoción primitiva que le recordaba que ante todo estaba vivo en un mundo lleno de injusticia, la emoción que le recordaba que debía seguir luchando por la libertad que había ganado. No estaba. Tenía 210 millones de razones para seguir luchando y, aun así, no estaba satisfecho parado en sus 4 patas a cinco metros de donde hubo terminado el espadachín tras su ofensiva.

— Le recomiendo que se rinda, o no dudaré en tomar su vida. Intentó emboscarme, y eso me hizo enojar.

Avisó Eros

Ataud



RE: [Presente Relativo] | Punching Bag - Onizuka Jin - 25-03-2026

Rápido. Incluso bajo tierra, con una forma distinta. Lo había subestimado. Por creer que con su nueva habilidad podría tener ventaja. Era demasiado veloz, demasiado rápido, ni siquiera lo vio cuando salió de la arena, pese a haber estado preparado él mismo para un ataque. El impacto fue inevitable, el dolor, más de lo mismo. Tampoco tenía nada para aprovechar su entorno más que la propia arena de entre sus pies. El impacto fue inevitable, cayendo de bruces contra la arena. Emitió los quejidos de dolor, sintiendo su cabeza darle vueltas. El entumecimiento regresó en forma de calambre, tratando de recomponerse. Le costó un poco más, su cuerpo estaba dolorido, todo. Jadeó, tratando de respirar, calmarse. 

Mierda.

Sintió la excitación. Ese maldito hombre sabía pelear, y no hacía más que demostrarle que sus capacidades para pelear eran más que excelentes. Sin duda necesitaba tenerlo a su favor, le gustase o no. Con el dolor, trató de incorporarse, sus brazos parecían dos pesos con el maldito entumecimiento que le destruía su cuerpo. Terminó sentado, elevando la cabeza, dejando escapar el aire de sus pulmones para recomponerse. Sin embargo, sus labios mantuvieron una sonrisa, con el sudor de la mezcla entre el calor, la excitación y el dolor. 

—Es usted increíble, joven.

Su padre desde luego tenía que estar orgulloso. Respiró una vez más, dejando caer su cabeza para emitir un nuevo quejido cuando sus manos revelaron algo. Un botiquín de primeros auxilios. —No hace más que impresionarme. Ni siquiera viéndolo bajo tierra con mis propios ojos parece que haya podido con usted. — Sus manos abrieron el kit, primero tratando su herida, la primera que había sido un corte, deteniendo así la hemorragia. Eso iba a tomar algo de tiempo. —Y veo que su cabeza no tiene precio por casualidad. Sabrá defenderse bien.

Sus ojos se elevaron. Ahora mismo se le imposibilitaba moverse por tener que aplicar las curas en sus heridas. Pese a su conocimiento, no tenía suficiente práctica para terminar más rápido de lo que lo hacía. —He usado Kenbunshoku, y ni así. Es realmente fascinante usted, joven. — Reveló la información como algo por encima. No sabía si conocía al respecto, tampoco si hacía falta. Solo lo observaba calmadamente, activando su Kenbun y buscar alguna intención hostil, pero no podía verla. Incluso en ese tipo de situaciones el contrario era demasiado amable. Observó los objetos dentro del botiquín desapareciendo lentamente, hasta que sus heridas parecían aliviarse en el dolor. Dejó de lado el objeto, ya vacío, ayudándose de una de sus katanas para poder ponerse en pie. —Pero esta vez no lo atacaré a traición. Lo tendré en cuenta, jovencito.

Cajita de Tabaco



RE: [Presente Relativo] | Punching Bag - Eros Focalor - 26-03-2026

¿Verlo bajo tierra con sus propios ojos? Asumió que la cantidad de golpes que le había dado en la cabeza ya habían surtido quizás un efecto negativo en el espadachín que ya se había puesto a hablar incoherencias, aunque eso sería problema en todo caso para el médico que lo atendiese despues de la contienda, ahora el foco estaba puesto en una simple realidad: La vida y la muerte se estaban jugando. Que intentase confundirlo con vanas palabras no le molestaba, la condescendencia del mismo era esperable visto que siempre hablaba con suficiencia hacia él por lo que tampoco lo halló característico ¿Pero el topo simplemente esperaría mientras el otro hablaba, y procedía a curarse? Conocía el aroma de los insumos médicos, antisépticos, los botiquines como los que usaba Kiyoshi y que él mismo había llegado a aplicar en si mismo bajo tierra en la pelea con el gigante.

La matemática era simple. Si Jin planeaba curarse las heridas en el momento era porque, quizás, en su mente seguía sin darse por vencido era el único motivo para no retirarse sin más desde la perspectiva de Eros: El combate seguía, y Jin estaba más que dispuesto a seguir pensó el topo. Sin dudar ni un segundo apenas escuchó que Jin profirió la palabra "Jovencito" el topo aceleró a máxima velocidad elevándose en un vuelo rasante del suelo. Eros había calculado la cabeza de Jin cuando se estaba levantando, por lo que el impacto del topo se dio en la boca del estomago del yakuza.

Las garras derechas del topo impactaron contra el estomago de Jin, la ejecución de la técnica sería inevitable por la vertiginosa velocidad del topo que prácticamente se había impulsado como una saeta contra su rival apenas este se estaba levantando ejecutando la Segunda Elegía. La pelea seguía, la competencia deportiva ya parecía estar despertando una faceta inesperada de Eros, una faceta competitiva ¿Estaba molesto? El nunca se molestaba si aquellos que él quería no estaban involucrados ¿Entonces porqué lejos de disfrutar los combates ahora empezaba a sentir furia?

Estaba dispuesto a seguir descargando su furia, pero cuando Jin aterrizó en el suelo no hubo atisbo para levantarse. Espero unos segundos más parecía que ya lo había matado.

Volvió a su forma humana, suspirando mientras observaba el cuerpo del yakuza en el suelo ¿Acaso se había excedido? Rascó su nuca pensativo por unos momentos, y decidió hacer lo que le había recomendado Varo.

— Bueno, si se murió no le va a servir de nada, si sigue vivo podrá venir a buscarlo —Rascó su nuca pensativo asintiendo, y caminó hasta el yakuza para comenzar a tantearlo. Contrario que cuando había enterrado al gyojin, ésta vez no dejó bolsillo sin palpar o par de la ropa del yakuza sin palpar ¿Por qué estaba erecto el pervertido? Era la segunda vez que pasaba. Quizás cada vez que se veían le pedía a Eros que lo atacase por algun tipo de parafilia. — Creo que debería ir a terapia —Aconsejó al respecto de sentirse utilizado con fines sexuales, despues lo hablaría con Kiyoshi.

Tomó el dinero dejándole a Jin exactamente 1.000 berries, tomó las armas del mismo y envolvió todo usando los pantalones del yakuza como una suerte de bolsa de saco de tela improvisado para poder llevar las cosas más cómodo. Entonces asintió dispuesto a volver con su gente habiéndose granjeado una incómoda victoria que lo sexualizó, y trofeos de guerra que acompañarían el trauma.


Ataud



RE: [Presente Relativo] | Punching Bag - Onizuka Jin - 29-03-2026

No lo vio venir. No tuvo tampoco oportunidad. Solo sintió el dolor, el impacto en la boca de su propio estómago. Sus armas se desprendieron por completo de sus manos, pese a haberse tratado las heridas, lo único a lo que pudo llegar fue a ponerse en pie antes de volver a caer de bruces al suelo, ahora inconsciente, sin fuerzas para poder mantenerse despierto. Su cuerpo entumecido, su vista, lentamente, volviéndose borrosa. Lo último que podría llegar a ver era al contrario acercarse a él. No divisó del todo si en su forma animal, o en su forma humana. Quiso luchar por mantener la consciencia, pero no parecía que pudiera lograrlo, menos desde el suelo. 

Aparentemente, tendría mucho que aprender. Y más si buscaba proteger a aquel que buscaba proteger. Ahora mismo, solo era un inútil.

[***]

No supo cuántas horas habían transcurrido, ni el tiempo que hubiera pasado, solo que el cielo se había vuelto nocturno. El dolor todavía prevalecía una vez sus ojos comenzaban a enfocar mejor la mirada a su alrededor y, sin embargo, esta vez estaba solo. No estaba Eros, posiblemente se habría cansado después de perder la consciencia. El dolor no era tan intenso; la erección ya hacía tiempo que se había calmado.

Lo primero que hizo fue sentarse, buscar palpar sus armas en su intento de recuperar sus sentidos, viendo que no había nada cerca. Luego la memoria de su derrota. Chasqueó la lengua, viéndose todavía herido. Luego una extraña sensación de familiaridad que lo hizo descender la mirada hasta sus piernas. Un momento...

—¿Qué demonios...?

El arqueo de ceja se volvió pronunciado, junto a la extrañeza de la situación que se estaba dando. No le avergonzaba estar en esas condiciones realmente. ¿Qué demonios? ¿Acaso ese topo tenía fetiches extraños con gente inconsciente? No es que le importara demasiado, conocía la sensación después del “qué pasaba” Lo que no esperaba era encontrarse más vacío que antes. Aparentemente, le habían robado no solo su falta de consentimiento en algo como las relaciones sexuales en su inconsciencia, sino también su dinero y sus armas. Elevó su mano, suspirando largamente con cierto agotamiento. Aquello no era lo que esperaba cuando fue a enfrentarse al sepulturero. Aquel hombre era, sin lugar a duda, de lo más extraño. No es que no estuviera molesto, eso sí, podía sentir furia creciendo de su interior. La cuestión era, ¿siquiera lo iba a encontrar? Recordaba la mención de su barco. Sacudió su cabello, al menos había tenido la mínima amabilidad de dejarle algunos berries y, desde luego, no planeaba presentarse sin pantalones frente a su jefe, pero sí necesitaba vestirse. Terminó retirando su camisa, al menos para rodearla por su cintura y no revelar más de lo necesario, solo la parte superior y parte de sus piernas. Pese a la rabia inicial, mantuvo su calma característica. Lo que maldijo en ese momento era no tener ni los cigarrillos para poder fumar. ¿Se lo robó literalmente todo ese condenado...? Elevó la mano sobre su rostro, suspirando largamente. Eso le pasó por pecar de confiado. Ahora mismo quería golpear a ese hombre si lo encontraba. Lo mejor, por el momento, era regresar, tomar ropa antes de cruzar el desierto y ver si encontraba el barco donde pudiera estar aquel hombre. Primero era encontrar ropa, luego, darse unas caladas en algún cigarrillo. 

Cajita de Tabaco



RE: [Presente Relativo] | Punching Bag - Sentomaru - 31-03-2026

✓
Combate
completado



Valoracion Eros

— Calidad del rol: 1,75

— Personaje: 1,75

— Estrategia: 1,50

— Rolear acorde a las guias: 2

— Total: 7,0


Eros obtiene

— Puntos Mugiwara: 42

— Reputacion: 90 - 15(karmas)

— Robo: 1.004.600 berries




Valoracion Jin

— Calidad del rol: 1,75

— Personaje: 1,75

— Estrategia: 1,00

— Rolear acorde a las guias: 1,00

— Total: 5,50


Jin obtiene

— Puntos Mugiwara: 33

— Reputación: 45

STAFF DE NAKAMA NO MI