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[Presente relativo] ¿Con menos calor no había? - Versión para impresión

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[Presente relativo] ¿Con menos calor no había? - Kiyoshi Maeda - 25-02-2026

19 de Verano, Año 17
11:00



Calor, calor y más calor. Es realmente increíble lo mucho que dista el clima entre una y otra. Mientras que en Drum, Kiyoshi debió vestir incontables capas de ropa para evitar enfermarse a diario, en esta su outfit ha debido mutar bruscamente. La ropa formal ha tenido que quedarse bien guardada en el barco, pues usar camisa, corbata y saco con este calor… No, ni Kiyoshi es tan testarudo. Así que hoy podemos decir que está utilizando ropa ligera, la cual consta con un pantalón más informal de color negro, una camisa celeste con manga corta, la cual tiene el último botón sin colocar, su típica mascarilla y gafas de sol para más estilo. En la espalda porta sus dos rifles puestos en cruz.

Rainbase es una de las varias ciudades que tiene Arabasta, no siendo la más grande ni la principal, pero sí una en la que predomina la civilización. Con esto nos referimos a que Kiyoshi disfruta cualquier sitio donde se pueda vivir el día a día de manera normal en comparación a lo sufrido en Little Garden. Recién ahora es capaz de valorar lo que en el South Blue consideraba casi como normalidad. De hecho, hasta podemos decir que no ha sido tan gruñón desde que se acostumbró a Drum. El encontrarse con sitios más aptos para él, ha logrado que su mente se encuentre más tranquila.

Lo anterior no significa que ahora sea un tipo agradable, los sepultureros no tienen tan buena suerte como para que suceda esto. Bueno, no es que alguna vez hayan tenido buena suerte para empezar, y esta vez no será la excepción.

El cuarteto de piratas se encuentra paseando por las calles de la ciudad, cada uno centrándose en las cosas que le importan. Curiosamente, Kiyoshi no revisa implementos médicos, medicamentos ni nada por el estilo. Se centra en comprar toda bebida fría no alcohólica que le permita estar hidratado constantemente. Jugos, bebidas, de todo. Tiene en un pequeño bolso que carga unas botellas de agua bien frías que prepararon antes de abandonar el barco, pero no son suficientes. Además, algo saborizado siempre viene mejor.

— ¿Te das cuenta, topo tonto? La gente de aquí no es tan tonta. Saben que el clima ayuda a vender bebidas frías. Deberíamos pensar en un emprendimiento, de seguro Uker y Varo Ganchin atraerían mucha clientela. — O la espantarían, si es que la gente anda bien actualizada respecto a los carteles de búsqueda. La verdad es que Kiyoshi aún no se acostumbra al hecho de que las recompensas de todos hayan crecido. Él no se esfuerza en ocultar su identidad ni nada por el estilo, como sí intentó hacerlo el espadachín en Drum. Para el médico, es una estupidez. Él se considera una persona correcta que no tiene que esconderse ni esconder nada que lo involucre.

¿Debería ocultar a sus compañeros? Sería discriminatorio.

— No me has comentado cómo te sientes ahora que eres más famoso. ¿No temes que la marina venga a por ti? No me saco de la cabeza la historia de Uker, uniformados que emboscan piratas. — Comenta mientras camina tomando un enorme vaso con jugo de mango, hielo, aspirando de una bombilla. Obviamente aprovecha la gran cantidad de gente a su alrededor para que sus palabras se pierdan y solo sean recibidas con atención de su compañero. — Aunque si los derrotamos, diría que hasta nos convendría. Deben andar con mucho dinero, y siempre nos escasea.

¿Los Piratas de la Sepultura emboscando y buscando enfrentamientos con marines? Puede suceder. Raro que sea Kiyoshi el de la idea, pero mientras más tiempo pasa, más se va adaptando a la forma de ser tan repentina que adoptó Eros desde su estadía en Little Garden. Aun así, sigue siendo el último bastión de la resistencia que busca resolver problemas pacíficamente y que no sea todo una lucha sin cuartel.

— Oye, Tontovaro, ¿traes más bolsas de hielo contigo en la mochila? Mi jugo ya se está entibiando y necesito estar hidratado o me cansaré. Hay que usarlas o se derretirán y se te mojará todo. — Gira el cuello para referirse a su compañero mink, el cual debe estar cerca. Por mucho que todos revisen puestos diferentes, la idea es estar todos a una distancia prudente. A fin de cuentas, pasean por una avenida comercial. Mucho puesto de comida, bebidas, ropa, ya sea en establecimientos fijos como puestos más ubicados en la calle. El “pasillo” que recorren tiene un ancho de unos veinte metros. Realmente hay mucho que ver y conocer.


OFF ROL



RE: [Presente relativo] ¿Con menos calor no había? - Eros Focalor - 26-02-2026

El calor era una costa tremenda, Eros podía sentir como cada paso por debajo del sol abrasador de Arabasta marcaba un antes y un despues claro en su expectativa con respecto a la isla. Había escuchado de las tumbas de Arabasta, y de hecho quería conocerlas pero cada minuto bajo el sol era suficiente para hacerlo sentir nuevamente en la cima del Volcán de la Hora. Se abanicaba como podía usando la diestra a medida que avanzaban por la ciudad buscando un lugar donde beber cosas frescas y que, de preferencia, no los hiciese bajar la guardia nuevamente.

Eros estaba atento para ver si encontraba algun aserradero local, carpinterías o mueblerías donde poder conseguir madera para reparar a la Black Widow. Su curiosidad también lo llevaba a estar atento a la gente, las vestimentas, los edificios. Cada algunos pasos algo nuevo lo distraía de la charla con sus compañeros, repitiendo el patrón de acelerar el paso tras detenerse para alcanzarlos a los poco metros de separarse del grupo. Finalmente escuchó las palabras de Kiyoshi dirigidas a él hacia la notoriedad que habían ganado con el periódico.

— Pues... Si alguien piensa que nuestra forma de vida es injusta y merece castigo, entonces con gusto los esperaré pero defenderé los intereses de nuestra gente por encima de todo -Aclaró Eros en respuesta a las palabras de su amigo; si bien era cierto que ahora eran unos objetivos más grande, por ejemplo, para cazadores de recompensas y los marine se esforzarían el doble por detenerlos cada vez que los viesen, también era cierto que otros tantos evitarían problemas. Estaba claro que matar no pesaba a ninguno de ellos, y de lo único que no se vuelve es de la muerte decía Eros.

La idea de Kiyoshi hizo que el capitán se llevase la mano al mentón pensativo comenzando a hacer números tras cotejar el valor de munición, costes de reparación del navío, armas. — ¿Cuánto ganará un Marine? Me sentaría mal sacarle la plata a alguien que está trabajando... Por ahí tienen hijos chicos o familias... ¿Le robarían a algun noble, o a alguna persona corrupta? —Inquirió pensativo mientras andaba llevando la mirada uno a uno a sus compañeros.

No temía seguir ganándose el odio del Gobierno Mundial, si ellos quería considerarlos una amenaza por las acciones que estaban tomando en pos de cumplir sus objetivos sabía que enfrentarse era inminente. — Aprovechemos cada oportuni... —Entonces su discurso se detuvo cuando vio a unos niños pidiendo monedas, a los cuales les dio 500 berries a cada uno gastando 1.000 de su bolsa. Los mismos corrieron por la calle hasta la esquina donde un puesto ambulante con un gran bloque de hielo que era raspado en tazas estaba. La gente parecía amontonarse para conseguir un poco de ese hielo raspado, y Eros no podía ser menos.

Se puso en la fila observando el mecanismo. Usaba un sistema de palancas y engranajes para girar con una manivela, sin mucho esfuerzo. Escuchó que se le ponían salsas distintas, frutales y decidió que eso era parte de su aventura por Arabasta.

Relevante



RE: [Presente relativo] ¿Con menos calor no había? - Rackham Uker - 26-02-2026

- Yo digo que mejor no arriesgarnos a vender a la gente común -. Fue su respuesta ante la idea de empezar un negocio teniendo como gancho publicitario a dos de los piratas más buscados del Grand Line. No estaría en contra, al fin y al cabo él mismo sabía cuánto se debía trabajar para conseguir el dinero, pero claramente debería ser algo más orientado a piratas y revolucionarios, más que un negocio que algún civil pueda visitar. - Me gustaría tener una plantación, de diversas cosas, pero no creo que eso sea compatible con mi objetivo -. Ya tendría tiempo de buscar una vida tranquila en cuanto su sueño se cumpla, hasta entonces mejor seguir trabajando en conseguirlo.

Como siempre, debía ser quien más sufría el calor del grupo, pues pese a la temperatura se había visto en la necesidad de utilizar un abrigo con capucha para caminar por un lugar  concurrido. Llevaba consigo una botella de agua que iba tomando regularmente, no lo iba a matar el calor, pero sí que preferiría mantenerse lejos de las ciudades a no ser que sea muy necesario. - Ese lugar parece tener buenas cosas -. Dijo mirando un local pequeño pero que parecía contener verduras y frutas. Los precios no estaban mal, había asumido erróneamente que las cualidades de la isla harían más difícil conseguir ese tipo de cosas a buen precio.

Compró rápidamente unas cuantas frutas y volvió a seguir al grupo, entregándoles a cada uno su tipo de fruta favorita, o la que más los había visto consumir en lo que llevaban juntos. - No lo hago a quien no se mete conmigo -. Dijo con firmeza mientras le pasaba a Eros su parte, si es que se lo aceptaba. - Aún así, ustedes pueden hacer lo que deseen -. No iba a cortarles el “derecho” de obtener lo ajeno por medios ilícitos, eran piratas al fin y al cabo, pero no era algo que a él le llamara.

Ya que Eros se detuvo a esperar para comprar algo, el cocinero se movió a un lugar con sombra, un pequeño recoveco creado entre los edificios. ¿Fue para sentir el frío abrazo de la sombra? Si y no, en verdad se acercó al ver varios carteles de recompensa pegados en ese muro, por lo que se colocó junto a estos, recostado en la pared y habló. - Si fuera posible, me gustaría colocar una cocina en el barco, al menos algo muy básico -. Sin ver a sus manos, mano derecha se alzó un poco y coló uno de sus dedos en una pequeña abertura que dejó la parte mal pegada del cartel a su lado, estirando de esta hacia afuera y quebrando el frágil material. El cartel de “WANTED” ya no eran más que dos trozos separados y aún unidos a la pared, pero la imagen del buscado Varoganchin, junto a la mitad superior de su nombre, había sido arrancada de cuajo y se encontraba en las manos de Uker, siendo convertida en una pequeña bola que guardó en su bolsillo. - Podríamos cocinar cosas mejores, y no tendríamos que hacer tanto escándalo para encontrar un lugar donde hacer un fuego -.

Parecía solo hablar para que sus movimientos tengan naturalidad, y de alguna forma lo conseguía, pero también era un pedido genuino. Aún así, el dinero no los acompañaba, aún debían comprar madera para el barco, municiones para ambos tiradores…

“Es todo un tema…”

Esa frase vino a su mente mientras sus ojos se cerraban, recordando a una amiga que hace tiempo no veía. Levantó los párpados y vio su propio cartel de recompensa al otro lado de la calle, esos más de 250 millones que lo apuntaban como una de las personas más peligrosas de este mar. No le gustaba eso, no se sentía tan fuerte, se preguntaba que pensarían de él personas que lo conocieron antes, pero también sabía que no era algo que pudiera cambiar.

Suspiró y se relajó, todavía tenían un largo camino hasta poder llegar a su objetivo, por lo que simplemente debía tranquilizarse.

A decir verdad, ¿Cómo iba a conseguir la inmortalidad?

libro de recetas



RE: [Presente relativo] ¿Con menos calor no había? - Varoganchin - 26-02-2026

Me faltaba el aire. El calor me arrebataba las fuerzas a cada paso. Ni las ropas aireadas, ni las bebidas frías conseguían apaciguar sus efectos. Ese era uno de esos pocos días en los que desearía no estar cubierto con mi pelaje. El sudor no paraba de brotar de cada poro, como si el agua de mi cuerpo intentara huir buscando la sombra. Aún así, siempre me quedaba un resquicio para admirar una nueva cultura. Aquella era una cuidad muy distinta a lo que habíamos visitado hasta el momento. Algo de lo que solo había leído en alguno de mis libros. Ciudades incrustadas en medio del desierto. Siempre me había preguntado cómo podía vivir alguien en un clima como este. Y ese día, mis dudas se hicieron aún más grandes.

Atravesábamos la ciudad de Rainbase, la que en muchos textos era llamada «la ciudad de los sueños». Nunca sabré el verdadero motivo, pero de lo que estaba seguro era de que allí difícilmente se podría conciliar el sueño. Había leído sobre el gran casino que poseía esta ciudad y yo estaba deseando poder volver a uno después de lo sucedido en el casino de Drum. Estaba seguro de poder hacer una fortuna allí. Una cantidad de dinero que nos permitiese no tener que volver a preocuparnos por ello. Algo que nos hiciese cumplir todo lo que deseábamos. 

Avancé atravesando el bazar junto a mis compañeros. Puestos de ropa, frutas y jugos nos marcaban el camino. El aire arrastraba el intenso aroma a las especias que descansaban en los sacos de algunos mercaderes que insistían en que me acercase a comprar unas pocas. Sin duda sería algo que Uker apreciaría más que yo. Uno de esos aromas me atrapó y acabé comprando un pequeño saco de una mezcla de especias en uno de los puestos. Avancé bajo el toldo que cubría las mercancías, deseando mantenerme a refugio del sol abrasador. Me resultó llamativo cómo se intercalaban los productos que se vendían en aquel mercado, una muestra de que cada uno vendía frente a su propia casa, o incluso lo que abundaba en ella. El siguiente negocio llamó mi atención; una mesa cubierta por una infinidad de pequeños objetos domésticos. Las cucharas yacían junto a marcos para retratos. Los cuencos tallados contenían anillos y collares. Cuadros, turbantes, chilabas... y al fondo, una pequeña montaña de libros. Mis manos se abalanzaron sobre ellos y comencé a hojearlos con cuidado, pues tanto el lomo como sus cubiertas estaban en muy mal estado. Temía que si lo abría sin demasiado mimo, lo que hasta ese momento era un libro pasase a ser un puñado de hojas dispersas por todos lados. Conseguí un buen precio por ellos. Tal vez fuese por el interés que había mostrado, o tal vez por la falta de compradores, pero el vendedor pareció estar contento de quitárselos del medio.

Me uní de nuevo al grupo mientras leía pequeños fragmentos salteados de uno de los libros. Uker se aproximó para darme un pedazo de mango ya cortado y aproveché el momento para darle el saquito de especias que había comprado.

—Toma, Uker. Seguro que tú sabes sacar un buen partido de esto —dije mientras le lanzaba la bolsa—. No se bien qué es, pero no me pude resistir a su olor —hice una pequeña pausa mientras mis compañeros debatían sobre a quién estaría bien robar o no—.  Nobles, ricachones, mafiosos... He robado a toda clase de ellos. Os puedo asegurar que muchos no lo echarían en falta. Y muchos de ellos ni siquiera merecen las joyas que tienen.

Pensaba en el arte. Mi antigua vida me había llevado a robar cuadros, estatuas, joyas y alguna que otra talla de manos de gente que no sabía apreciarlos. Por desgracia, el jefe Reena solo veía esas reliquias como una fuente de ingresos. Si volvía a robar ese tipo de mercancía, acabarían en el Black Widow.

Continué avanzando junto al grupo, utilizando mi sombrero para lanzarme algo de aire a la cara. Entonces, Kiyoshi se dirigió a mi. Llevé la mano a la parte de abajo de mi mochila, la cual comenzaba a humedecerse. Hurgué dentro para sacar los últimos pedazos de hielo, que flotaban libremente dentro de agua. Saqué los cubitos y se los pasé a Kiyoshi.

—Ten, Dichoshi. Son los últimos que me quedan. Deberíamos buscar más, pero no estoy seguro de que vaya a haber ningún vendedor por aquí.

Ni siquiera podía imaginarme cómo haría esta gente par conseguir tanto hielo para sus bebidas. O para aquello que fuera que estaban vendiendo en aquel puesto al que se dirigió Eros. ¿De dónde habrían sacado ese enorme pedazo de hielo? Como fuera, allí estaba mi capitán y pensaba esperarlo. Pero no estaba loco, no iba a hacerlo en esa fila que se había formado en mitad de la calle. Me aparté a un lado, a la sombra de los toldos. Tal vez lo hice buscando refugio. O quizá fue por el temor que había causado en mi saber que ahora era un hombre tan buscado. De cualquier manera, siempre había estado más cómodo en la oscuridad, apartado de las miradas. En las zonas en las que un mink puede ser uno con su lectura. Saqué otro de mis libros recién adquiridos y lo puse frente a mi rostro. Quería leer, pero también pasar desapercibido.



INFO



RE: [Presente relativo] ¿Con menos calor no había? - Kiyoshi Maeda - 27-02-2026

Vaya disyuntiva se acaba se presentar. ¿Qué se le pasa por la cabeza a Eros al preguntar eso? Por un lado, Uker se niega a robarle a los nobles y a los corruptos. Por otro, Varo tiene la mentalidad de que aquello se debe hacer ya que los otros no merecen todo lo que tienen. Kiyoshi antiguamente habría estado inmediatamente en el mando del pirata marcado, pues se negaba a ser considerado un ladrón y una mala persona. Sin embargo, muchas cosas han pasado desde esos tiempos y ahora su cabeza está llena de pensamientos contradictorios.

— No éramos nobles, pero a mí familia no le iba mal. Quizás no me habría gustado que alguien fuera a robarnos… — Y más de alguna vez sucedió, pues en este mundo nadie se salva de los malhechores. — Pero Varo tiene razón, así que creo que me decanto por su opinión. — Y cómo no lo va a apoyar si contento es que recibe los cubos de hielo que le tiende —aunque no se le nota en la cara esa felicidad, como de costumbre— y que de inmediato echa en su caso. Nuevamente la bebida está fría y le hidrata como corresponde. — Debe haber, pero no son tontos, de seguro venden el hielo bastante caro.

Todos esperan a la sombra mientras Eros decide hacer una fila interminable para comprar. ¿Es que no piensa en sus pobres compañeros? Si siguen su camino, luego costará mucho encontrarse. Aún con la capacidad de olfato que pueda tener el topo, con tanta gente en lo alrededor, será complejo.

Repentinamente a Kiyoshi se le enciende la ampolleta de la cabeza y decide ser un buen compañero, aunque a su criterio, siempre lo es. — Le daré más dinero a Eros para que también compre para todos nosotros. Si hará una fila tan larga, que al menos valga la pena la espera. — Abandona a paso lento su sitio resguardado de los rayos del sol y cruza la calle amplia camino al capitán de los Sepultura. Lo que el médico no se espera es que la gran concentración de gente le haría una trampa.

Para empezar, Kiyoshi sufre bastante estos sitios tan concurridos, por lo que camina más lento que de costumbre y levemente erguido. Al separarse momentáneamente de su gente de confianza, experimenta cierta fobia social que le impide concentrarse del todo. Ignorando este detalle pero confiando en su capacidad, un grupo de pequeños ladrones ha puesto la vista en él. Algunos, de los mismos a los que Eros les compartió de su dinero. La ambición se ve en sus rostros y la creencia de poder pasar por encima del mundo se transmite a través de sus sonrisas.

Leves señas entre el grupo de tres muchachos son más que suficientes para saber cuándo actuar. El primero decide pasar por la espalda de Kiyoshi y le da un empujón que lo obliga a trastabillar. Este concentrado en el monedero del cual piensa sacar berries que entregarle a Eros, apenas se mantiene en equilibrio y al ver hacia atrás para ver qué pasó, es atacado por el frente. Otro muchachito con una gran rapidez de manos le quita el dinero y sale corriendo. Silba y de inmediato sus dos compañeros salen corriendo, mezclándose entre la masa de gente.

Kiyoshi se avispa pronto y empieza a correr tras ellos, no sin antes avisarle a sus compañeros. — ¡Ladrones! ¡Muévanse, tontos! ¡Van hacia allá! — Los otros son más rápidos que él y con mejor capacidad de rastreo, por eso les avisa pronto para que se pongan manos a la obra. Más vale que el topo abandone su fila y se ponga a correr, que para algo es el protector de la tripulación.

— Malditas ratas, si los encuentro los llenaré de agujeros. — Y cuando se meten con él, tiene poca paciencia antes de jalar el gatillo. Meterse con el dinero de alguien que ha sufrido mucho para ganarlo es algo que aprenderán a la mala que no debe hacerse. — ¡Creo que doblan por la izquierda!

¿Podrán seguirles la pista y alcanzarlos?


RE: [Presente relativo] ¿Con menos calor no había? - Eros Focalor - 03-03-2026

El capitán de la banda permanecía haciendo la fila como un buen ciudadano, de brazos cruzados y repartiendo su peso de un pie a otro mientras sentía el calor abrasador de Arabasta calcinándolo. Los murmullos del bazar y la gente a su alrededor no le impedían escuchar la conversación del grupo pese a la distancia, manteniendo su mirada ambarina sobre el resto. — Es dificil conseguir fuentes de ingresos honestos teniendo una orden de búsqueda y captura por nuestras cabezas... Estoy abierto a ideas, obviamente pero más que robar a otros criminales no se me ocurre mucho —Añadió sin importarle demasiado quien lo escuchase, pero si iban a meterse con alguien debería ser a alguien que viva de excesos, en opulencia, cuya vida no se vea arruinada por los Sepultura... De vuelta. Con la muñeca quitó la transpiración de su frente, suspirando para devolver su mirada al puesto de hielo raspado ¿De donde sacarán el hielo? ¿Será suficiente para quitarle el calor?

Con su atención fija en la fila, no se percató de lo que estaba pasando no muy lejos suyo. Tardó quizás un segundo de más en reaccionar cuando escuchó la palabra "Ladrones" resonando por sus oídos. Entonces giró la cabeza y lo notó. El movimiento de los ladrones entre la multitud, su grupo comenzando a movilizarse para la intercepción inmediata. Su cuerpo no tardó en reaccionar disparado como una saeta fuera de la fila, la velocidad del capitán se esgrimió en todo su potencial explosivo pese al calor hasta que finalmente se tuvo que detener por el zigzag entre compradores, puestos ambulantes, transeúntes. Su velocidad no podía ser explotada en ese entorno teniendo cuidado de no chocarse con nadie. Chasqueó la lengua saltando hasta el techo de una casa cercana, una casa baja.

Volvió a tomar inercia sin frenar saltando de techo en techo, mientras desde la altura procuraba tener contacto visual con los ladrones en todo momento. Parecían conocer las calles mejor que ellos, eso estaba seguro, y eran escurridizos pero así tuviese que caer por encima de ellos como la noche de Alubarna así sería dispuesto a tomar una afrenta por su medico. Ellos tenían ventaja en cualidades físicas, pero los locales tenían mapeada toda la ciudad, los pasadizos y las callejuelas. Era todo una cuestión de saber jugar las cartas propias mejor que los persecutores. — ¡A tus 3, Varo! —Exclamó el capitán aprovechando su posición para que tuviesen una noción del paradero de los ladrones pese al tumulto de personas en el mercado.


RE: [Presente relativo] ¿Con menos calor no había? - Rackham Uker - 12-03-2026

- Oh, gracias -. Dijo en cuanto recibió el saco de especias de su compañero, echándole un ojo y dejando que su nariz se llenara de el aroma de estas. No podía negar que parecía una mezcla extraña, pero ya tendría tiempo de probarlo en cuanto volvieran al barco, por lo que se guardó el paquete en el bolsillo. Kiyoshi parecía compartir la opinión de Varo en lo referente a los robos, y era más que cierto que mucha de esa gente no lloraría por la pérdida de algunas pertenencias, pero para el cocinero era más que eso. - Si me limito a llevar a cabo actos malvados, no seré mejor que esa gente. Aún así, no es que esté buscando ser una buena persona -. Al decir esto, se giró para ver los carteles de Wanted, encontrando uno con su rostro, con una de las esquinas despegadas de la pared. - Una vida así no es posible para mí -.

Y antes de escuchar o seguir hablando, otro cartel llamó su atención. No fue la foto, pues se encontraba medio tapada por otros papeles, tampoco la recompensa dada por la captura de esa persona, pues 10 millones era mucho dinero, pero esa cantidad seguramente no representa a un pirata peligroso. Todo eso daba igual, al menos de momento, lo que llamó su atención fue el apellido de esa persona: Hoshino.

Ese apellido, no podía ser más que una coincidencia, ¿verdad? Los apellidos se extienden y existen a lo largo del mundo, pero nunca había conocido a otro Hoshino aparte de…

No pudo siquiera acercarse al cartel para ver el rostro de esa persona, pues en ese momento escuchó la voz de Kiyoshi gritando, anunciando que había sido robado. Su rostro se giró, miró la dirección en la que el médico apuntaba y se lanzó sin pensar. Eros tomó los techos, por lo que el cocinero se adueñó de la calle, sin tomar en cuenta lo que Varo o Kiyoshi harían. La idea del capitán había sido buena, muy buena, pero el conocimiento de la ciudad de esos muchachos los hacía presas difíciles, pero nunca imposibles. - Bien, entonces… -.

Lo meditó un momento y giró en una esquina anterior a la que esos tipos habían girado, consiguiendo entrar en un callejón con menos gente, pero más angosto. Por suerte, su velocidad y agilidad eran suficientes para, sin tener obstáculos en el camino igualar la de los ladrones, pero no superarla. Miraba cada esquina, podía verlos pasar casi que en paralelo a él, Eros avisó a Varo de una ubicación, por lo que el mink debía estar cerca, pero eso lograría que los tipos supieran donde se encontraban también. Era momento de aprovechar su agilidad.

Aprovechó lo angosto del camino para dar un salto hacia una de las paredes, usándola para impulsarse hacia el lado contrario  y volver a repetir el proceso en la primera pares, todo esto sin dejar de avanzar. Ese movimiento lo llevó a pararse sobre un cartel de madera, seguramente de algún negocio, el cual utilizó para llegar a un balcón cercano. Desde ese punto, escaló un piso más usando salientes de ventanas y decoraciones, para llegar al techo y poder visualizar desde ahí a quienes perseguían. Pudo verlos girar en otra esquina, ahora alejándose de él.

Si quería alcanzarlos desde ahí, tocaba lograr una hazaña.

Miró rápidamente a los edificios que estaban al otro lado de la calle. Casi la misma altura, una distancia demasiado grande para asegurar que podría lograrlo. A la mierda, dio varios pasos hacia atrás y respiró hondo, solo para correr hacia el borde del precipicio. No moriría si caía, no se haría un daño descomunal, pero muy seguramente fuera a perder el rastro de esos muchachos, por lo que mejor cumplir el objetivo. Sus pies alcanzaron el borde, sus músculos se tensaron y sus piernas lo impulsaron hacia arriba y al frente, el aire en su rostro y el movimiento lograron que esa capucha que llevaba se hiciera hacia atrás, su vista enfocada en su punto objetivo le impidió ver con algunas personas miraban hacia arriba en el momento en el que una sombra extraña les tapaba el sol por un momento. Solo un par de centímetros más y…

Su píe derecho apenas aterrizó en el otro techo, pero su pie izquierdo resbaló en el borde y amenazó con llevarlo de nuevo hacia abajo. Por suerte, se aferró con sus manos y logró elevar su cuerpo para seguir corriendo, pero recibiendo un buen golpe en su cadera al chocar con el borde. - Bien, faltaba potencia -. Se dijo a sí mismo, mientras sus ojos se enfocaban en encontrar de nuevo a esos chicos.

Los vio correr, en otra calle concurrida, justo debajo de él. Ahora, sin nada estorbando su camino, podía correr sin limitantes y alcanzarlos.

Volvió a saltar, ahora hacia la calle, apoyándose de nuevo en otro cartel para volver a dar un salto y pasar justo por encima de los ladrones, usando el hombro de uno como apoyo para aterrizar mejor, logrando tirarlo al suelo tanto por la sorpresa como por el movimiento. Aterrizó a un par de metros de ellos, cortándoles el paso y obligándolos a detenerse, por lo que se apuraron a correr hacia la izquierda, en un callejón que no había visto antes, siendo seguidos por el espadachín.

No los había detenido, pero los había detenido e impedido su avance, obligándolos a girar hacia una dirección que antes habían abandonado. Si la coordinación de la tripulación era buena, podrán acorralarlos en poco tiempo.


RE: [Presente relativo] ¿Con menos calor no había? - Kiyoshi Maeda - 31-03-2026

Corre, Kiyoshi, corre, porque se están llevando tu dinero.

El pelinegro avanza como si el mundo se fuese a acabar, empujando a todo aquel que se atraviese por su camino. Afortunadamente, su físico se ha visto fortalecido los últimos meses, por lo que no pierde todos los choques como era antaño. Normalmente, tampoco se enfrentaría a niños, pues no es algo apto para alguien de su clase, pero seamos francos, dinero no es un bien que ha abundado en su vida desde que se lanzó a la vida de pirata. Como civil, le iba mucho mejor en ese aspecto. Por lo mismo, el solo hecho de pensar que se están llevando los berries que tanto le ha costado reunir provoca que le hierva la sangre. Para ayudarse a correr, se baja la mascarilla y así el aire fresco entre por sus fosas nasales, ayudando en su oxigenación. También, para mitigar los efectos de su asma, toma con la mano diestra un inhalador que transporta en el bolsillo inferior de su chaqueta, el cual se aplica a la rápida para así permitir que su respiración no le afecte tan pronto ni le juegue una mala pasada.

Su resistencia no es la mejor, y más pronto que tarde comienza a ver esto. Afortunadamente, al ya estarse alejado de zonas más concurridas por la población, logra escuchar mejor ciertos sonidos, percatándose de cierto ruido que proviene desde los tejados. Sin perder de vista a los muchachitos que se llevan lo que es suyo, mira de soslayo en dirección diagonal hacia arriba y derecha, pudiendo ver a duras penas a Uker. Al parecer, el cocinero y navegante de los Sepultureros no permitirá que uno de sus compañeros sea asaltado de esa forma. Kiyoshi, aunque no vaya a transmitirlo con palabras, lo valora bastante. La acción, no a él, aclaremos.

Les gritaría a los pendejitos que se detengan, pero sabe que eso solo hará que se canse más. Centra todos sus esfuerzos en correr, cuya fatiga cada vez es más evidente en su cuerpo al ver la gran cantidad de sudor que cae desde su frente. Es tan exagerado, que pareciese haber tomado un chapuzón en alguna piscina recientemente. No es de extrañar que sus ropas también se noten húmedas, al menos desde el interior, pues es todo su cuerpo el que transpira. — Deténganse, mocosos tontos. No aguanto más… — Y es que, en cualquier momento, se detendrá y tirará al piso a descansar.

Pero sus deseos son bien recibidos por la Diosa del Destino. Finalmente, Uker alcanza a los pequeños bravucones y provoca que se detengan un momento, siendo esta la oportunidad que Kiyoshi ve para poder recuperar lo que es suyo. Sin frenar su avance, toma el rifle que tiene en su espalda y, tras quitar la munición actual y poner una más normal, lo deja listo para usarlo en caso de que deba realizar amenazas para recuperar los que es suyo. Sin embargo, los ladrones encuentran un camino de huida alternativo en su costado izquierdo, volviendo a correr. Lo que ellos no saben es que ahí están siendo esperados por tres tipos, siendo imposibles para ellos el pasar. Kiyoshi, al llegar a la entrada del callejón, se reúne con Uker. — Gracias por frenarlos, no sé cuánto tiempo más… podría haberlos… seguido… — Su respiración está bastante agitada, incluso su pecho suena, indicando que no está muy bien. Al notar que los niños se han detenido, aunque desde la distancia actual no pueda saber el motivo, se toma un segundo para aplicarse nuevamente el inhalador en la boca, buscando calmar el ataque que está recibiendo producto de su enfermedad.

Ahora sí, ya habiendo tomado un segundo aire, y con el rifle sujetado por la mano derecha, entra al callejón, no sin antes hacerle un gesto con la cabeza a Uker para que entienda que debe ir con él. Y claro, no puede dejarlo solo ahora que ya están a punto de recuperar no solo lo que es de Kiyoshi, sino lo que es de toda la tripulación. Ahí dentro, ya más cerca del punto cúlmine, pueden ver por qué los ladrones están frenados. Frente a ellos se encuentran tres marines de rango bajo, de esos que ya vio en Drum, acostumbrados a aprovecharse de su título y conseguir ganancias molestando a otros. Uno de ellos alza la voz. — Bien, muchachitos, será mejor que paguen lo que corresponde. Tenemos un trato de que yo me hago el ciego y el sordo a cambio del 80% de sus botines. — Y para lucir más intimidante, da pasos hacia adelante, en dirección de los cuatro muchachitos. Uno de ellos, el que tiene la billetera de Kiyoshi, con un rostro claramente sumido en miedo, responde. — ¡Y-ya, estamos hartos! Nos arriesgamos mucho al robar y ustedes se llevan casi todo. No nos alcanza para comer. — Debido al miedo y la distracción, no se percatan de que, al ir marcha atrás, chocan con los cuerpos del dúo pirata. Y probablemente Eros también esté cerca, o bajo tierra incluso, pues él y Varo Ganchin son los más rápidos de la tripulación.

Ante el choque, se voltean, encontrándose de frente con Kiyoshi y Uker. — Bien, tontos, yo no tengo nada que ver con esto. Denme mi dinero y listo. — De hecho, aprovecha muy bien el pánico y, estirando su largo brazo zurdo, toma la billetera y la guarda dentro de su ropa. — Bueno, Tontoker, ya podemos irnos. — Pero ¿acaso cree que la vida es tan simple? Claro que no. El marine de antes, respaldado por sus dos compañeros que se encuentran cada uno a sus costados, pero un paso por detrás, le corrige. — Ya veo, con que dos piratas buscados han aparecido frente a nosotros. Es increíble el ascenso que me darán por entregarlos. — Recién ahora Kiyoshi se da cuenta del problema que ha emergido frente a él. — Yo… yo… — Tiene un plan…

Kiyoshi siempre tiene un plan.

— Uker vale mucho más que yo, tontos. — Sale corriendo no sin antes empujar a su compañero hacia el frente, así él tarda en reaccionar y los distrae un poco, dándole tiempo a Kiyoshi de correr. Aun así, su compañero no debería tener problemas para huir. Como ya se dijo, aquellos marines son más boca que acciones, por lo que no hay nada que temer. Por ahora…

Kiyoshi, mientras huye, grita a todo pulmón. — ¡CORRE, TOPO! — Grita con la fuerza que le queda mientras se mezcla entre una extrañada multitud, buscando un lugar seguro para descansar. Seguramente el cuerpo le dolerá al día siguiente debido a tanto esfuerzo físico. Pero bueno, así, caballeros, culmina una de las primeras aventuras de este grupo en Arabasta. Breve, pero intenso, como les gusta a algunos. Lo positivo es que Kiyoshi recuperó su dinero. Nadie quiere ver a un hater como él molesto, así que problema solucionado.

OFF ROL



RE: [Presente relativo] ¿Con menos calor no había? - PX-4 - 31-03-2026

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TEMA: CERRADO

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