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Protocolo Anticongelante de la Iguana y el Pez :: PA :: Privado. - Maria Merlot - 15-03-2026 Narrador / María Merlot
Día 56 de Verano.
Año 17. 7:00 a.m. En algún lugar escondido, Isla de Drum. La vista que se extendió ante los ojos ámbar la dejo muda. Aunque su color favorito fuera el rojo, el blanco le quedaba precioso, y ver tal escenario etéreo la hizo pensar que era un hermoso sueño. El frio que desde hacía días empezaron a sentir se debía a todo eso. La nieve en cubierta la había hecho sonreír cuando salió por primera vez, dejándose caer sobre sus rodillas, tocando, oliendo y probando. Frio, frio, frio. Rodó, se divirtió, hizo ángeles de Merlot y cuatro muñecos que representaban a sus nakamas. Thrym le había pedido amablemente limpiar la cubierta, ella encantada acepto; su diversión ayudo a sus amigos.
Cuando el barco atraco, María ya tenia tres pliegos de ropa encima. Las aguas en ese lugar estaban muy frías, nunca había nadado en una playa así… debería intentarlo, pero luego, primero, y por su misma personalidad, quería explorar aquel sitio. Habían visto una ciudad, pero como piratas medio buscados, no podían anclar a la vista de todos. La pelirrosada, con su sonrisa encantadora busco a su Unnie, con quien hizo las pases en alta mar… una historia que contar en otro momento, pero que ahora, luego de todos esos eventos desafortunados en Little Garden, podía verla de nuevo a los ojos, podía seguir siendo su inútil y tonto Atún. Sus miedos infundados resultaron ser más maquinaciones de su cabeza que de la realidad. Maki no la odiaba, Maki la amaba tanto como María la amaba a ella. Y saberlo, hinchaba el corazón de la mestiza, quien veía en la Valquiria Besado por el Sol, como su mejor amiga en todo el mundo. — Unnie… vamos al pueblo ese que vimos. ¡Vayamos a comprar ropa! Quiero algo peludito, pero no peludo real… eso sería muy cruel — se colgó del brazo bueno de la mujer que ahora tenía el cabello rosado, por su culpa — Vamos a buscar para todos: Algodón de Azúcar, Thrym-sama, Rochallor, Cara Melor, para ti y para mí — enumero a todos sus nakamas actuales, luego soltó el brazo de Maki y se sentó en la baranda del barco viendo hacia las montañas — … sobre todo para Algodón de Azúcar, no deja de temblar — susurro preocupada por su querido objeto de fanatismo. Antes de salir, la mestiza fue al camarote, no podía ir a un pueblo con tres capas de ropa. Así que uso el suéter negro que se quedó de Einarr, en conjunto con unos pantalones de mezclilla, y sus botas a juego con el suéter. El frio, debía acostumbrarse si quería ir a nadar, igual pronto tendrían ropa de invierno. Día 56 de Verano.
Año 17. 9:13 a.m. Reino de Sakura, Isla de Drum. —… y Kelvin-sama con un fuerte golpe de su bastón derribo al pequeño enano Howard. ¡Fue increíble! Y me llevo en su hombro, y su barco se llama Miðgarðsormr, es todo negro así súper oscuro, al parecer es porque les gusta mucho ese color, al Príncipe Einarr y a él… — en el trayecto María le iba contando a su Unnie sobre sus amigos, aquellos que no eran piratas y que ella no lograba entender bien su bando, aunque eso no importaba, porque para ella eran sus más recientes y queridos nakamas.
¡Fue el destino!
Desde aquel momento que lo vio en el muelle de Samba ayudando al pequeño niño. Se alegro de haberlos encontrado luego en el naufragio, en Whisky Peak y posterior en Little Garden. María solo podía contar las aventuras positivas, su mente (y los grillos) ya había enterrado las desventuras.
Llegar al pueblo, aunque difícil por sus nulos sentidos de orientación, fue aun más maravilloso a los ojos de la mestiza. Nieve y arboles color Hyakinthos. ¡ESTABA ENAMORADA DE ESE SITIO!
— ¡Unnie miraaaaaaaa! ¡Como nuestros cabellos, como nuestro Algodón de Azúcar! — grito señalando los arboles rosados y corriendo hacia un lado, al mas cercano. Dio vueltas alrededor, maravillándose con la estampa que le recordaba a su apreciadísimo médico — ¡Debemos conseguir uno para el Flush Royal y hacer la fotosíntesis en tonos pasteles! — chillo emocionadísima abrazando el tronco.
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RE: Protocolo Anticongelante de la Iguana y el Pez :: PA :: Privado. - Maki D. Zen'in - 15-03-2026 ¿Día? ni idea nunca está pendiente de ello,
hace un calor de los cojones así que debe ser Verano aunque hay nieve.
Año el actual, no sabe cuál putas sea.
más menos las 7:00 A.M porque tiene mucha hambre.
Por la nieve seguro es la Isla de Drum.
Nieve… nieve y más jodida nieve por todos lados, odiaba la nieve el frio y la escarcha, abrigada con la nariz tapada y el brazo medio inmovilizado, la escarcha se le metía en todos lados, en el culo, las botas, entre las tetas, era un maldito fastidio, justo cuando sus botas cayeron en la playa todo era hermoso, todo era genial , aire puto fresco y delicado, pero solo pasaron dos minutos después de la primera nevazón y demonios, Maki lo odio, era como caminar con zapatos pesados todo el tiempo. El Royal anclado en una cala secreta era mejor protegida, y aunque le dio algo de preocupación dejar al doctor y al gigante le provocaba mucha más preocupación dejar que Merlot fuera a comprar cosas sola, por qué? Podían pasar cosas tantas cosas random que iban desde encontrar un cachorrito hasta casarse en secreto. Había visto los ángeles de nieve creados por Merlot y le encanto, pero… jamás lo diría —Claro… vamos a ese pueblo, seguro encontramos algo para Thrym. Me preocupa que se resfríe y perdamos todos los insumos médicos. Además… necesito algo de ropa, esta me queda algo grande, mancuernas y otras cosas de aseo personal. Necesito entrenar o me volveré débil.— Se tanteo la bolsa de berris antes de encontrarse con ella. El barco lucia bien. Pero quizás encontrarían algo para meterle algún tipo de mejora. Poca ropa decidió lleva a pesar del frio. Penso en llevar a Rochallor, y su Unnie podía ir sobre Cara-melo. Pero quizás no lo podrían soportar. Algo hablo de una especie de príncipe de un Meirdegerunginbon o algo así se llamaba el barco de una especie de gigante, al parecer desde que se separaron ella se metió en muchas cosas complicadas y Maki se sorprendió de todo lo que había pasado ella… sonrió con sus ultimas palabras. —Tu no tienes que preocuparte demasiado, solo se tu y cada persona que intente atacarte o hacerte daño finalmente e inevitablemente se convertirá en tu amigo o aliado… … … has crecido mi querido atún. Te has vuelto tan o más fuerte que yo misma… estor… orgullosa, PERO SI LE CUENTAS A ALGUIEN, TE NEGARE CARAJO JAJAJAJAJAJ— Dijo entre risas agarrándole el brazo para que caminaran ambas a la misma velocidad. —Nuestros?... sí bueno.— Replico un poco La escena era hermosa, botones de cerezos por todos lados, combinado con blanco era precioso sin duda, sonrió al ver la emoción de verlos, y asintió con la cabeza cuando ella sugirió un jardín… no era mala idea en absoluto, tener un pequeño jardín seria una muy buena idea. Y se masajeo la barbilla para pensarlo… —Si encontramos un retoño lo llevaremos.— Aseguro con una sonrisa a su hermana. Poco caminaron y pronto vieron a lo lejos las primeras casas, aunque la sirena en cada bifurcación deseaba ir al lado contrario de la civilización, era una tontería pero ya se había acostumbrado a no hacerle caso y a arrastrarla en la dirección correcta. —Primero comamos algo, que tal un cafe?... quisiera algo caliente y después compremos lo demás... que te parece algo de pastel?— Pregunto mirando primero alguna cafetería. RE: Protocolo Anticongelante de la Iguana y el Pez :: PA :: Privado. - Maria Merlot - 15-03-2026 Narrador / María Merlot
Además… necesito algo de ropa, esta me queda algo grande…
María le presto atención a lo que dijo su hermana, estuvo de acuerdo con casi todo. ¿Por qué su ropa le quedaba grande? Debería quedarle más bien… pequeña. La mestiza se miro por un momento… ella era casi de la misma complexión que la Valkiria Besada por el Sol. Bueno, no importaba, pronto compraría mucha ropa al gusto de la ex peliverde, y también mucha ropa para si misma. No tenia nada invernal, y eso la llenaba de emoción y muchas expectativas.
Necesito entrenar o me volveré débil.
Esa mención hizo que María asintiera, entendía a lo que se refería, y por eso ella también entrenaría, no sabía cómo, pero pensaría en algo que fuera con la fuerza descomunal que poseía. ¿Quizás subir a una de esas montañas para lograr resistencia? ¿Comprarse un arma que fuera más contundente? Tenía opciones, aun no se decida por ninguna.
… inevitablemente se convertirá en tu amigo o aliado. Te has vuelto tan o más fuerte que yo misma… estor… orgullosa.
Ahí, entre las palabras de la mujer algo creció en el corazón de la mestiza. Paso semanas triste por lo sucedido con su Unnie, y la solución siempre estuvo a su alcance: enfrentarla, disculparse, contarle sus miedos. En Alta Mar su vinculo creció, sería indiferente que les trajera el futuro, María siempre estaría de su lado… como una fiel nakama. ¿Amigos o aliados? Le gustaba pensar que el Príncipe Einarr y Kelvin eran sus amigos, preferiría tener amigos que compartieran su corazón, que aliados que compartieran una misión finita y frágil. ¿Qué sería el perfecto marine pelirrojo? María sacudió la cabeza, a veces pensaba en él pero era irrelevante, nunca más lo vería, su relación unilateral solo se basaba en las postales, y últimamente cartas, que ella prometió enviarles.
— No necesito contárselo a nadie, Unnie. En tus ojos se ve el amor que me tienes, tan cierto y verdadero como que el sol sale cada mañana y las estrellas siempre están resplandeciendo. También estoy orgullosa de ti, eres la mejor. Prometo algún día estar a tu altura… y yo siempre cumplo mis promesas — la abrazo por el costado inverso al brazo roto, no quería hacerle daño, pero fue algo fugaz, María no quería hacer enojar a la espadachina. Si encontramos un retoño lo llevaremos.
La mestiza oculto la sonrisa traviesa cuando su hermana replico el “¿Nuestro?”, se veía preciosa del color de Hyakinthos, y ser recibidas por un árbol tan parecido a él solo podría tomarse como buen augurio para su estadía en esa isla. ¡Ojalá pudieran llevarse el retoño! Ella dormiría a la sombra de sus ramas, perdida entre el color pastel que tanto le gustaba porque le recordaba al médico muy ético.
Primero comamos algo, ¿Qué tal un café?
Dejando de abrazar el árbol rosado, la joven asintió a la petición de su hermana. Algo caliente les vendría bien, después de todo estaban acostumbrándose a aquel clima tan… congelante. María con su habitual sonrisa, su largo cabello rosado y su etérea presencia, dejaba suspiros y muchas miradas por donde pasaba. Ella estaba acostumbrada a eso, en Little Garden había sido la excepción, los dinosaurios no se regían por la belleza física de las especies evolucionadas.
Con una pregunta aquí, y un guiño allá, un amable ciudadano las llevo a un tranquilo café… ¡con temática de cerezos! ¡Todo muy Sweet Cake! Justo así se llamaba el lugar. Los ojos de la mestiza recorrieron el sitio, los colores arcoíris, fue como salir del lienzo en blanco y llegar a un jardín lleno de vida. Se sentó en una mesa, curiosamente sus cabelleras rosadas combinaban con ese lugar, así se lo hizo saber la amable camarera, que primero vio a la semi sirena con brillos en los ojos, totalmente fascinaba por su toque divino, luego miro con recelo a Maki, y regreso su atención a María. — ¡Chocolate caliente y Pastel Vegano de Cerezos! Suena riquísimo. ¿Qué vas a pedir Unnie? — dijo con alegría viendo a la muchacha que las atendía, que le devolvió la sonrisa, luego miro a Maki con desagrado esperando su pedido. Algunos minutos después llegó la comida. María saboreo primero la bebida, que la calentó por dentro y después con la cuchara tomo un poco de pastel rosado vegano. Al probarlo sus ojos se abrieron y su sonrisa se amplió — ¡Esta riquísimo, Unnie! — aprobó dando otra probada de su ración de pastel. ¡Tendría que escribirle sobre ese pastel al pelirrojo!
Se había vuelto un hábito, escribirle sobre sus tonterías cotidianas… como si a él le importaran.
RE: Protocolo Anticongelante de la Iguana y el Pez :: PA :: Privado. - Maki D. Zen'in - 15-03-2026 La ropa de Merlot le quedaba grande en las tetas y ella quería ser mas sutil, pero le hizo una cara como quien le dice a otra “mongólica” cuando ella le miro con extrañeza, aun así, agradecía que la ropa de ella al menos fuera bonita… lo malo era que ella no lo era en absoluto, toda quemada como salvada de un jodido incendio, se miro las manos y se sintió fuera de sitio, como perdida en la nada. empuño ambas manos y la derecha le dolió e los mil infiernos… pero solo hizo una mueca de aguante. Parecía que estaba demasiado pensativa su Unnie, por ello solo le sonrió —Que pasa?... … … nada! ¿¿¿???, vamos… se que es duro lo que te digo pero tener aliados y protegerlos es mucho mas duro que solo vencer a todos. Requiere positividad, centrar tu mente y sobre todo, mucha paciencia… sabes que tengo poca. Pero intento cambiar por ti… por Hyakinthos y por incendio en la torre… ósea quiero decir Thrym… se lo merecen… merecen una compañera mejor para sus viajes. Merecen una Maki mejor… no la alcohólica drogadicta que conocieron esa tarde en la playa antes de partir.— Maki continúo caminando con ella, era una tarde fría, pero sentía un calor horrendo, quizás por las drogas o los analgésicos. Ella le abrazo de improviso y su rostro se deformo un poco en asco al encontrarse con los ojos de merlot… pero apenas ella desvió la mirada, el rostro de Maki se sonrojo… había encontrado lo que tanto busco en otros. Amor verdadero sin intereses ni condiciones. Una lagrima cayo por sus ojos directo en su garganta… nadie la vio… su sonrisa se dibujo en el rostro una vez mas y empujo cariñosamente a la sirena. —No te pegues tanto… no quiero oler a pescado podrido.— Dijo risueña. Lo del jardín no era mala idea, de echo había estado pensando y soñando en las largas noches de recuperación en todo esto de la tontería de crear uno. Era fácil crear áreas separadas y cerradas para emular de alguna forma las condiciones de las tierras desde las cuales pudieran sacar diversas plantas, pero lo que mas le preocupaba de momento era que Thrym durmiera al aire libre quizás un sistema de compuertas haría el trabajo. Sweet Cake era un nombre muy apropiado claro, no les costo nada llegar, la amabilidad de Merlot casi hizo que les llevaran a cuestas hasta el lugar donde vendían todo tipo de delicias, se notaba el amor natural de la gente con la sirena, no necesitaba para nada cantar para hipnotizar a la gente en cambio cuando miraban a Maki era como si mirasen a una capa de la mafia, se sentaba con las piernas abiertas como un hombre, con el rostro serio, casi irritado aunque en su interior estaba disfrutando el lugar, pero… no pasaba nada, estaba acostumbrada a que la mirasen con extrañeza como un bicho raro o una escoria de la sociedad. —Lo mismo supongo… o quizás LA CABEZA DE ESTA ZORRA SI NO DEJA DE MIRARME COMO SI ME HUBIERA CAGADO ENCIMA— Dijo medio preparándose para levantarse y partirle la cara a la chica que les atendía. Esta asustada medio retrocedió, pero Maki volvió su vista a su Unnie y esta le miraba con ese rostro que decía… atrás perro malo… muy malo… —Es broma señorita… si es tan amable lo mismo que mi hermana. Pero por favor traigamen una gaseosa cerrada. Escucho… cerrada.— Dijo con una sonrisa o un intento de una… distorsionada, maléfica, maquiavélica. Tenia calor… mucho, aunque apetecía chocolate caliente, sentía que si lo hacía se moriría derretida por dentro. Cuando llegaron las cosas se veían realmente deliciosas… lo primero fue la cola… la abrió de inmediato y levanto un dedo sobre el rostro de la camarera… el agua gasificada cayo por su garganta y parecía acabar con el incendio que se le propagaba por dentro… —Una mas por favor… o dos… si mejor dos…— Menciono cuando por fin la dejo continuar con el servicio… por que tenia tanta sed? No sabi… mierda… fiebre. Mare…o… dijo algo sobre un pelirrojo Pastel… Gaseosa… Cabeza de pastel… Colores pastel… Color… Rojo… Cartas… Delicisa .s.asdisoso.. sustancisa.. siosos… Que?... Donde que es un… … … … Pastel he?..... Maki cayo de costado al suelo su cabeza reboto contra el porcelanato de la cafetería. Una de las camareras grito de la sorpresa y Maki no supo más. Pudo ver como Merlot saltaba de su puesto… que haría en esta situación… RE: Protocolo Anticongelante de la Iguana y el Pez :: PA :: Privado. - Maria Merlot - 16-03-2026 Narrador / María Merlot
No te pegues tanto… no quiero oler a pescado podrido.
La voz risueña de su Unnie le alegraba el día. Lo sabía, aunque ella se hiciera la dura, la Valkiria Besada por el Sol poseía un enorme corazón, tan o más grande que el de Thrym. Saberse cerca de la dama verde, la hacia sentir segura. Maki era la guerrera más poderosa de la tripulación, aunque en la actualidad estuviera con ciertos problemas físicos… médicos. Hyakinthos se estaba encargando, y seguramente en cualquier momento ella estaría al cien por ciento de capacidades, era cuestión de tiempo, María así lo sabía porque tenia fe absoluta en su hermana, pero sobre todo en las habilidades de Algodón de Azúcar.
La semi sirena, aunque lo ignoro, no fue ajena a como todos la trataban a ella… y como trataban a su Unnie. En el South cuando salían juntas, también solía suceder; las personas eran tontas, no sabían que la verdadera belleza, y la más valiosa, era la interior, eso María lo aprendió de Leviatán, cuando era muy joven, él le enseño que un monstruo no lo es por cómo se ve, sino por como actúa. Su hermana actuaba con justicia, principios y amor hacia los suyos. La sonrisa de la pelirrosada se mantuvo a pesar del arrebato de Maki D. Zennin. Si, definitivamente su hermana era única y especial, y eso a ella le fascinaba en partes igual. El pastel vegano de cerezos estaba delicioso. Los ojos ámbar se posaron sobre la lata de gaseosa y sus oídos captaron el sonido refrescante. El chocolate caliente estaba bien, luego bebería agua u otra cosa. Una más por favor… o dos… si mejor dos…
Con un tatareo dejando sus labios cada vez que daba un bocado, María estuvo extrañamente callada, después de todo no podía hablar con la boca llena — Unnie… tu crees… Hmmm… qué… pueda aprender a usar la espada como tu… quizás con tu ayuda … — empezó a decir, moviendo un pedazo de pastel con la cucharilla que no se llevo a la boca, no había levantado la mirada, sabía que esa arma era la especialidad de la valkiria, pedirle que le enseñara a blandir una, o más bien continuar con lo que inicio en Karate y que quedo a media por la separación, se sentía como mucho con demasiado pero no perdía nada intentándolo.
Cuando alzo la mirada, se encontró con una escena que pensó no volvería a vivir. Su hermana estaba ahí pero parecía ida, y luego, en cámara lenta se fue de lado, cayendo al suelo, por suerte del lado del brazo bueno. El sonido de la cabeza golpeando el suelo, un grito a lo lejos. María solo abrió los ojos como plato, se levantó lo más rápido que pudo y se dejo caer sobre sus rodillas sujetando la cara de Maki — ¿Unnie? Retiro lo dicho, no hace falta que me enseñes a usar espadas, no te desmayes por eso. ¡Unnie! — hablo rápidamente sujetando sus mejillas con ambas manos, estaba ardiendo. ¡Como no se dio cuenta!
¡Fiebre! ¿Por qué no dijo nada? María levanto la mirada, buscando a la amable camarera, con una sonrisa adorable, aunque en su interior estaba preocupadísima, y lista para matar a quien fuera, le pregunto — ¿Envenenaste la bebida de mi hermana? — la mirada ámbar que le dedico helaría a cualquiera.
— ¿Qué? No, para nada… jamás haríamos nada así, Señorita — comento uniendo sus manos frente a ella con una evidente inquietud por el estado de la comensal. — Entonces, ayúdame… ¿Hay un lugar dónde mi hermana pueda reposar, por favor? Con agua fría y paños, debo bajarle la fiebre hasta que venga nuestro médico — solicito, sonriéndole… la sonrisa que arrebataba corazones y que evitaba que le dijeran que no. María cargo a su hermana, con todo el cuidado que el amor en ella era capaz de demostrar. La chica la llevo a una especie de desván que usaban como habitación cuando cerraban muy tarde. Había una cama, y una ventana con vista a la calle. El agua y los paños no tardaron en llegar, haciendo que María iniciara las labores de enfermería, no sin antes haber hecho dos cosas: 1. Revisar a Maki en busca de sus medicinas, le dio la pastilla que parecía estar tomando para esos casos.
2. Den Den Mushear a Hyakinthos para que supiera la situación, y le diera instrucciones médicas, por ahora, ella creía tenerlo todo bajo control. — Eres una tonta, Unnie. No debiste salir así, yo pude venir sola. ¿Acaso no confías en mí? ¡Te mostrare que si soy capaz! — musito cambiando el paño de su frente. Tal vez lo mejor sería cargarla y regresar al Flush Royal, la ropa podría quedar para otro día.
RE: Protocolo Anticongelante de la Iguana y el Pez :: PA :: Privado. - Maki D. Zen'in - 16-03-2026 La sanación iba de maravilla, sin embargo, Maki se olvidaba de algunas de las pastillas para evitar la fiebre o el dolor, sentía que quitarle el dolor era quitarle parte de su aprendizaje, pero no era del todo cierto pues, aunque se iniciara en el camino de los primeros auxilios como médico de combate sentía o intuía que quizás algunas cosas no eran como lo decían los libros por lo que decidía cambiar un poco las dosis de los medicamentos… graso error. Pues estos estaban cuidadosamente hechos por el doctor de la muerte de los Death Man Hand. El era un experto, ella una principiante. No solo la camarera, las viejas con sus ropas elegantes, los niños le apuntaban con el dedo e incluso los perros le ladraban, todos parecían intuir que no era una buena persona, o que al menos no tenía sus manos limpias de sangre, sentía algo de vergüenza y deseaba ir como hace años, con capucha y el rostro cubierto para que no le reconozcan, pero… no sentía que era lo correcto, que era aún más humillante ocultarse por su forma física. Solo deseaba que hubiera una forma de… ¿Sanarse?... no… que mierda estaba pensando… Maki era ella, sus experiencias, sus vivencias, sus vicios y su actitud… Maki era… MAKI ERAN SUS CICATRICES. —eS… paDa… si PoR qu…e No— Balbucearon sus labios antes de caer de cabeza al suelo. A decir verdad, la sirena tenía todas las capacidades físicas como para volverse una espadachina letal, rápida, precisa y con la destreza suficiente para por lo menos derrotar a quien se le parase en frente subestimándola porque vamos… todas las que manejaban espadas se veían como verdaderas gorilas, ella no era la excepción, Maki parecía más hombre que mujer y en parte eso era algo que… Ash le había dicho… bueno antes de todo. Antes… de morir. bueno de ser asesinado… justamente asesinado. No supo mas por unos segundos, segundos que parecían ser eternos se vio ahí, en ese campo de juncos en Marine Fort, uno donde su padre entrenaba y donde bueno… colgaba marines por orden de los altos mandos. Podía ver como manejaba la espada, el escudo, como se movía raudo y ligero como una avispa, atacando y defendiéndose tratando de enseñarle a Maki o Mai… no recordaba, pero lo que si recordaba era que siempre estaba presente compactando todo lo aprendido e intentando memorizar todo lo que podía, donde golpear, cuando hacerlo, cuando retroceder, el combate inteligente, el combate sin esfuerzo, pelear como mujer y destrozar como hombre. Era su dicho… una vara en la cabeza cada que se olvidaba algún paso. No quiso decir nada, pensó que solo era la sensación de calor producida por el exceso de nieve o alguna movida similar pero no. era fiebre, la infección avanzaba rápido, aunque no era letal, debía tomarse sus pastillas, las dosis correctas y descansar. El cuidado con que le trataba era sublime, Maki sentía físicamente como era llevada en una nube por el cielo para alcanzar el sol, el calor aumentaba, ella solo disfrutaba y no sentía nada, no había cansancio, no había dolor ni mareos, no había nada que le esclavizara ni le retuviera solo su propia mente que se apegaba a aquello que sentía era su… Maldita sea… Merlot,… Hyak, Thrym… Cara melo y la jodida polla Fue entonces que en su pensamiento tan potente le dio la voluntad para despertar… abrió los ojos, se encontró de frente a esos caramelos que le miraban, sonrió, su mano se fue su rostro, acariciando una de sus escamas… estaba a salvo, quiso incorporarse pero el dolor y el mareo le impidió hacerlo… la camarera que le había mirado feo antes ahora le miraba con una piedad infinita. Ella sonrió… no podía mirarle a los ojos… se sentó en la cama con la ayuda de Merlot y acaricio con dulzura una pequeña escama de su rostro… —Cariño no te preocupes… solo… me tomo las pastillas y seguimos…— Ella ahora contra todo lo edgy que era se le acerco y con ambos brazos, aunque estuviera roto le abrazo con fuerza… para después darle un caluroso beso en la mejilla. La camarera le acerco un vaso de agua y desde un bolsillo de su falda saco seis pastillas y se las tomo… Pocos minutos después se sentía mucho mejor… —Bien Atún… donde esta la tienda de ropa? Necesito algo ajustado y flexible que no me muestre como una colegiala porn star!!— Dijo con la misma energía de siempre. RE: Protocolo Anticongelante de la Iguana y el Pez :: PA :: Privado. - Maria Merlot - 20-03-2026 Narrador / María Merlot
¿Qué haría?
Esperar. La joven pelirrosada solo se quedó sentada a un lado de la cama de su hermana, remojando el paño en el agua fría: una y otra vez. La situación le parecía un deja vu, de cuando estuvo inconsciente por el ataque del gigante en Little Garden. Las recaídas, al parecer podían ser frecuentes hasta que se recuperará por completo. La amable camarera, luego de ofrecerles la habitación, estuvo pendiente de que no les faltada.
— ¿De Verdad no quieres que llame a un médico? — pregunto la muchacha mientras veía la escena, una que emanaba devoción de la sirena hacia la iguana.
— No, ya hablé con el nuestro. Todo estará bien, solo debo bajarle la fiebre — respondió María, volteando a verla para dedicarle una de sus sonrisas más hipnóticas — … gracias por tu ayuda, Xandra — le comento, viendo como un sonrojo se extendía por el rostro de la camarera. El efecto de su apariencia siempre hacia eso, causar reacciones en los demás… y no era para menos, ella representaba lo mejor de dos mundos: el acuático y el terrestre. Una etérea hija de las olas. eS… paDa… si PoR qu…e No
Los balbuceos de su hermana no tenían sentido alguno, pero la fiebre parecía ir bajando. Mejor regresaban al barco, luego vendría por la ropa y la papelería, necesitaba de ambos. Lo primero para abrigarse ella y los suyo, lo segundo para continuar con sus hobbies de escritura.
Cariño no te preocupes… solo… me tomo las pastillas y seguimos…
Esa voz de la Valkiria Besada por el Sol le causa siempre… inquietud, sin embargo, el gesto de tocar su mejilla le resto cualquier importancia. Ver a su hermana despertar hizo que la mestiza le dedicara una suave sonrisa. La ayudo a levantarse. Iba agregar que regresaran cuando la peliverde le estampo un beso muy sonoro en la mejilla. Los ojos de María se abrieron, luego solo pudo reír — … estas loca, Unnie — le hablo entre risas, viendo como se automedicaba con más pastillas de las recomendadas.
Bien Atún… donde esta la tienda de ropa? Necesito algo ajustado y flexible que no me muestre como una colegiala porn star!!
— ¡No te ves como una colegiala porn star, Unnie! — se defendió la pelirrosada, considerando que la ropa que llevaba era suya — ¡Te ves increíblemente bien! Debemos comparte más falsa, y tops, en muchos colores, especial los pasteles. ¡Y un vestido veraniego! Aunque no sé si aquí lo encontremos, pero te veras hermosa con algo estampado. ¿Verdad, Xandra? — pregunto volteando a ver a la camarera, de la cual ya se había hecho amiga mientras Maki estaba inconsciente, con su don y sintonía natural.
— Para este clima no le serviría de nada, pero seguro que en islas más cálidas se verá muy hermosa. Señorita, me disculpo por mi actitud de antes, es solo que su aspecto es… llamativo, yo no debí juzgarla por cómo se ve… — se disculpó de corazón Xandra. Luego de eso se despidieron, y fueron al sitio que les indico la camarera. Una tienda de ropa, dónde María chillo de la emoción, y compro de todo… literalmente, de todo, total... iba a pagar su Unnie. RE: Protocolo Anticongelante de la Iguana y el Pez :: PA :: Privado. - Maki D. Zen'in - 21-03-2026 Maki sonrió al ver a su Unnie cuidándola, después de todo era uno de sus más grandes pilares, la adoraba, la idolatraba y su inteligencia emocional era tan superior que Maki no podía negarle ni reprocharle nada, es más si ella le pedía algo, era capaz de hacer lo que fuera para cumplir sus deseos y aniquilar sus pesadillas. Jamás podría siquiera decirle algo en su contra… —Que dices Atún … no soy una desgraciada inútil… vamos… larguémonos de aquí, busquemos lo que hemos venido a llevarnos y ya.— Si bien se sentía de la mierda, día con día… mejoraba. Necesitaba su ropa, necesitaban los insumos y necesitaban ropa para Thrym definitivamente. —Ummm… Segura que no me engañas?... sabes que soy muy bruta y no sé cuándo realmente me vacilas. — Hizo un gesto a medio camino entre puchero e ingenuidad. Cuando Xandra le hablo, ella solo bajo la vista, minimizando las cosas, estaba acostumbrada a que le pasaran estas cosas. —Si llegase una boluda tan horrenda como yo, también me pondría nerviosa, descuida… solo fuiste cuidadosa… … … Vamos… movámonos Merlot, no quisiera que volvamos de noche.— Dijo dándole la mano a la camarera, pagando la comida y disculpándose una vez más… La tarde transcurrió sumamente rápido, compraron grandes cantidades de tela, mancuernas d diversos pesos, y ropa, ho dios cuanto añoraba Maki tener ropa de su talla, de su gusto y un poco mas abrigadora. La de Merlot estaba bien, pero le restringían mucho, demasiado… reveladora y fría… sentía un frio tremendo desde que estaba con los Dead Man Hand. Su nueva tripulación hasta que alguna tragedia les azotase una vez más. Extrañamente, cuando terminaron de comprar las cosas para el gigante y las pidieron para que las llevaran al barco pagando un extra claramente, nada era gratis, ni siquiera, aunque se hagan compras de muchos berris. Lo siguiente fueron cosas, insumos y tonterías, cepillos de pelo, de dientes, cremas y algunos perfumes, estos últimos Maki los compro en secreto, le daba una vergüenza terrible que la considerasen superficial, debía ser fuerte y nada más, ese era su valor. Musculo y un muro que los enemigos difícilmente pudieran sortear, proteger a sus amigos era su misión y sin ello o si se derrumbaba esa imagen. No tendría nada. Volvieron al barco en completo silencio… al menos Maki, por que la sirena hablaba hasta por los pensamientos pendientes de Maki hasta el año 40.
Play Me!
RE: Protocolo Anticongelante de la Iguana y el Pez :: PA :: Privado. - PX-4 - 22-03-2026 ✘ TEMA: CERRADO |