Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece
Numb | Privado [Pasado] - Versión para impresión

+- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com)
+-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3)
+--- Foro: South Blue (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=7)
+---- Foro: Baterilla (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=298)
+----- Foro: Pueblo Baquella (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=299)
+----- Tema: Numb | Privado [Pasado] (/showthread.php?tid=3416)

Páginas: 1 2


Numb | Privado [Pasado] - Hasegawa Shin - 19-03-2026

Día 38 de Verano, Año 17.

Un instinto animal, casi caníbal, devorando trozos de piel en su completa visceralidad. Aquel impulso puede robarse el aliento de cualquiera, en cualquier momento, imponer reglas no escritas capaces de sorprender hasta a las mentes más audaces, o aparecer cuando menos se le necesita.

Un monstruo.

Punzante, agresivo, único. Silencioso ante el ruido de mentes dispersas, molesto al despertar por su cacofonía a la guerra en medio de la paz. Contradictorio y desesperanzador, ruín y evasivo, pues nunca cederá a la hora de entristecer lo que un día fue feliz, o clamar a la frustración por no poder luchar contra lo que en su momento supo ser triste.

¿Pero dónde queda la verdad? Tal vez perdida entre lo que no fue, bajo las piedras de hechos que se fueron amontonando ante la inercia de dejar el dolor para después. Ignorarlo hasta que se convierte en el elefante dentro de la habitación, y cambiar el foco se torna en una tarea imposible. Exponer esa misma obra cada que cierra los ojos se torna en un guión cíclico, del cual ya conoce el final, pero insiste en sorprenderlo con el mismo giro, el mismo golpe.

Sus gritos. Las lágrimas cayendo por las mejillas, una desesperación creciente inundándolo aún y si no podía acercarse a pesar de tenerla a escasos metros. El consiguiente silencio envolviendo a una calma casi satírica mientras quiere decirle que todo estará bien, que la ama como nunca amó a nadie, y escuchar esas mismas palabras en sus labios. Sin embargo, nada de eso sucedió, pues la vida de Himari se escapaba junto al brillo inefable de sus ojos, y la muerte insinuaba su inusual e injusto reclamo mediante la ausencia de un gesto que nunca abandonaba aquellos labios. Su sonrisa.

Mientras tanto él sólo era capaz de llamar su nombre, sin poder moverse del suelo, frente al asesino de su amada. Extendiendo un brazo que jamás la alcanzaría, intentando interponerse en medio de la espada que lastimaba a la mujer, incapaz de hacer nada por las distancias. Una mano que, consciente del resultado, quería acariciar su rostro para transmitirle paz en los últimos suspiros.

Y que por ello, se transformaba en puño.

El golpe resonó, seco. La mano vendada, cuyos dedos se mostraban cerrados, mantenía la posición, las gotas de sudor cayendo por el mentón del albino en un claro símbolo del esfuerzo acumulado tras varias horas de entrenamiento. Sus ojos cerúleos vislumbran el interior de la choza en las afueras de Baquella donde se hospedaba, pero veían algo más que su entorno, inmerso en recuerdos que aunque insistía, no podía olvidar, pues significaría arrancar de su corazón las memorias de la única persona que amó en toda su vida.

Por eso frunce el ceño, sabe que muy pronto muchas cosas van a cambiar, en un viaje repleto de incertidumbres. Las noticias viajan con velocidad, el ferry encaminado al puerto de Baquella, el parque de atracciones esperando a sus primeros visitantes y claro, al cuerpo marine para investigarlo a fondo. No sabía si habrían peligros que enfrentar en ese lugar concreto, sin embargo, no había que ser un genio para entender que en los Cabos Gemelos se encontraba el mar más peligroso del mundo, y uno de los desafíos marítimos que peores sensaciones le traían, pues la dificultad para atravesar el Reverse Mountain resultaba prácticamente trivial, una apuesta a sus ojos desconociendo al tripulante que se encargaría de navegar el Tempestad.

Sus nudillos sangraban, algunas tablas de concreto agrietadas a su alrededor desvelan el motivo de esas heridas, cubiertas por vendas. Los movimientos de Hasegawa fluyen como el agua, precisos, controlados, y al finalizar, junta ambas palmas a la altura de su mentón, y exhala un aire que había controlado a la perfección, evitando jadeos o un cansancio pronunciado. Entrenar sólo la akuma sería un error, por eso fortalecía aquel espíritu indomable mediante un control absoluto del cuerpo.

El New Era Joy Park representaba su motivo para volver al centro de Baterilla, y reencontrarse con sus compañeros de División. 

No tardó demasiado en recoger sus pocas cosas y cargarlas en un bolso a su espalda, a pesar del desgaste físico se le veía en plenas condiciones, vistiendo un haori blanco y una remera negra bastante apretada y de tela ligera a causa del calor, los pantalones son de un tono idéntico a la primera mencionada. Todo impecable, oliendo a los mismos perfumes caros y masculinos que siempre usa, y su piel en un estado impoluto si se omitían breves ojeras adornando sus ojos azules, y claro, las manos vendadas. 

El viaje caminando hacia Baquella no duró demasiado, ya tenía apalabrada una reserva en otro lugar de tránsito dentro del pueblo, siendo su última parada previo al gran día, donde descansaría del intensivo entrenamiento realizado en completa soledad, llevándose a sí mismo al límite máximo de sus capacidades físicas. Desde la misión donde se enfrentó a Minato inició aquel proceso, casi sin ver a nadie, ni buscar contacto, quizás por eso cuando llegó al pueblo, entre el calor y la pesadez física que enfrentaba comenzó a ver borroso, sentir la boca extremadamente seca, a su piernas fallar o responder más lento.

No llegó a apreciar si habían personas cercanas a su posición, sencillamente se desplomó, un golpe seco contra el suelo que llegó a amortiguar en el último momento trastabillando con su pie diestro, sintiendo una vez su rostro tocó esa superficie como una sombra negra se presentaba en el contorno de su vista.

Estaba a poco de perder la consciencia.


RE: Numb | Privado [Pasado] - Miyori Hoshino - 20-03-2026

—-♪♫ Las flores nacen durante la primavera, y el atardecer en el verano, ambas brillan y se refugian en mi corazón….  ♫♪ —-  El verano en Baquella es un suspiro tibio sobre la piel, tan dulce como sofocante. Desde alta mar, la brisa llega como un murmullo salino que acaricia el rostro y despierta recuerdos del día a día, como por ejemplo, redes tensadas desde el amanecer por los valientes pescadores del pueblos, su manos marcadas por el esfuerzo y vidas entrelazadas con el ritmo del océano en busca del sustento. Y en esa misma brisa, cargada de historias antiguas y herencias silenciosas, la isla revela su esencia, hermosa, ardua y profundamente viva en su humilde latir.

—-♫♪ Aún en los días lluviosos donde suelo cerrar las ventanas, la luz se desborda de mi corazón y brota hacia el cielo lleno de clamor ♫♪   —- Cantaba suavemente, con una gentileza casi susurrada y un atisbo de felicidad que se deslizaba en cada nota. Había pasado la noche fuera de casa pero los recuerdos… los recuerdos son tesoros que siempre llevo conmigo.

—-- ♫♪ Aunque exista la felicidad o tristeza, las tomaré y caminaré felizmente hacía el frente ♫♪ —- Mi sombrero reposaba sobre mi cabeza, me resguardaba del inclemente sol que caía desde lo más alto de la Baterilla. Vestía un ligero vestido blanco, adornado con suaves revuelos en el escote y al final de la falda, bajo el busto, un listón azul en delicada tonalidad celeste. En mis pies, apenas unas sencillas sandalias blancas que completaban el conjunto, tan livianas como el aire marino y era cómodo transitar de tal manera, en frescura de verano  —--  ♫♪ Esas son las cosas que nos unen con amor ♫♪  

Mis manos se aferraban con suavidad al armazón del estuche de mi violín, Amphitrite, mientras caminaba con calma por las hermosas calles de mi pueblo. Solía recorrer la zona del puerto, donde abundaban los lugares mercantiles como bares llenos de voces, tiendas de recuerdos, rincones donde comer y refugios para los viajeros en la zona hotelera. Sin embargo, mi anhelo era otro, lo único que deseaba era llegar a casa y entregarme, aunque fuera un par de horas, a una buena siesta. Después de todo, mi hogar me aguardaba en la cima más alta de toda la isla. —- ♫♪En otoño las hojas caen, y en el invierno todo duerme con su paso♫♪  

Me parece curioso cómo toda la isla está repleta de panfletos, pancartas y, sin duda, del chusmerío que torno al tan famoso evento en Cabos Gemelos. Si no fuera por la publicidad que inunda cada rincón, tal vez no recordaría nada al respecto, y aún así, pronto tendré que partir hacia esa nueva aventura que mi capitán me propuso. ¿Será divertido?, supongo que sí.—- ♫♪ La dulzura infinita de este mundo aguarda por la noche una plegaria, he de decir…  ♫♪  

Mi mirada azulina se perdía entre el cielo y los barcos que, cargados de mercancías, alzaban sus velas como presagio de partida desde Baquella. Algunos se preparaban para zarpar de inmediato, otros aguardaban futuros viajes, pero todos compartían un mismo destino, el movimiento inevitable del viaje. Al volver la vista al frente, entre la multitud, distinguir el leve tambaleo de un joven alto de cabello blanco, vestido con ropas ceñidas en el torso y más holgadas en la parte inferior, en sus manos, vendajes visibles sugerían algún accidente reciente. ¿Cortaduras? — ♫♪ Y en silencio, en la mañana esperar la luz del sol. ♫♪  

Entonces lo vi desplomarse hacia el suelo, y mi canto se quebró en un leve chillido de sorpresa y preocupación. No dudé, nunca suelo hacerlo cuando se trata de ayudar a alguien. No corrí, pero mis pasos se volvieron apresurados, observando con atención por si lograba incorporarse de nuevo. Sin embargo, al verlo tendido comprendí que algo no estaba bien. Al acercarme, me arrodillé junto al lado izquierdo de su cuerpo, dejando a un lado el estuche de mi violín, y con voz suave, teñida de suma preocupación, intenté hablarle  —- Oye…¿Estás bien?

No, claro que no lo estaría, nadie cae por voluntad propia ni por gusto, eso lo sabía bien. Mi mirada recorrió su cuerpo en busca de algún indicio de sangre o de una torcedura evidente, pero, a simple vista, no parecía haber señales de ellos. Con cuidado, comencé a mecer su cuerpo para intentar girarlo, evitando que permaneciera recostado contra el suelo, no besando el suelo. Al lograrlo, incliné mi rostro apenas lo suficiente para que mi sombrero proyectará algo de sombra sobre él, en ese gesto, los mechones naranjas de mi cabello cayeron cuál cascada a los costados de su rostro, como un velo suave aislante del sol.— ¿Necesitas algo?.

Y, en esa cercanía, solo pude cuestionarme, ¿Qué habría hecho para llegar al punto de desfallecer en plena calle?, ¿Necesitaría agua, alimento… o acaso atención médica?. Debo calmarme, primero, asegurarme de que aún esté consciente, y de no ser así…. ¿Cómo puedo cargar con semejante peso?, era demasiado alto para que alguien de mi estatura lo llevará a arrastras.

Letra de Canción: Ashita Kuru Hi
Referencia



RE: Numb | Privado [Pasado] - Hasegawa Shin - 06-04-2026

El entrenamiento resultaba tortuoso, más en mente de un prodigio destinado a vivir en el máximo nivel constantemente, al final fue criado bajo ese proyecto de vida, y algunos designios son complicados de borrar incluso si el significado original fue reinterpretado múltiples veces a lo largo de los años. Shin nunca dejaría de pensar que esforzarse al máximo para mejorar sus capacidades físicas y mentales es lo óptimo, aunque a veces la sobrecarga de trabajo y los retiros espirituales como el que planificó esos días truncasen su progreso a corto plazo, obligándolo a descansar, y considerando la misión que se acercaba, esos momentos de reposo serían fundamentales para seguir rindiendo al ritmo que acostumbra.

Pero el calor, algunas heridas del entrenamiento donde se negó a usar su fruta y por supuesto, el desgaste merman incluso a quienes se creen invencibles, recordando que a pesar de las referencias a entidades divinas en el nombre de la fruta que consumió, sigue siendo un simple mortal, capado por la naturaleza humana de su cuerpo, más allá de que el mismo pudiese transformarse en un elemento especial e intangible como lo es la luz.

Su boca está seca, lo que le reclama el cuerpo es refrescarse, tanto por dentro como por fuera, y la tierra pegándose a su piel sudada no ayudaba en lo más mínimo a paliar los efectos de la temperatura. Su bolso contenía una cantimplora con el ansiado líquido fresco que necesitaba, pero a estas alturas parecía haber perdido la fuerza, víctima de una respiración pesada que anhelaba encontrar oxígeno más frío.

Su experiencia en medicina le indicaba que fácilmente podría morir si no se recomponía de alguna forma, o alguien acudía en su ayuda, momento donde pensó que quizás si utilizaba sus poderes encontraría una salida a la situación de la que cayó víctima, pero como si tuviese un Dios aparte, pronto sintió un contacto físico inusual de su lado izquierdo y todo su peso fue volteado, quedando a merced de una presencia femenina. El calor parecía distorsionar hasta el aire entre medio de ambos, pero cuando su sombrero le hizo sombra, y el cabello anaranjado actuó de velo, los ojos cerúleos de Hasegawa se abrieron repentinamente. Sí, como que la apariencia de la joven le hizo recuperar el humor, ¿iba a caer en el cliché...? Obvio, que clase de galán, seductor y donjuán sería si no lo hiciese al menos una vez en la vida.

—¿Un... ángel? —susurró, a penas audible, apareciendo una suave sonrisa en sus labios. —No me digas que estoy muerto... —continuó en personaje, intentando al menos disminuir el dramatismo del paupérrimo estado que le estaba ofreciendo a la pobre muchacha de ojos azules.

—Pensé que el suelo se veía bien para echar una siesta y... bueno, aquí estoy. ¿Crees que sufrí mucho al morir? —el tono va volviendo a una normalidad clara a medida que enaltece su tan inesperada muerte, intentando alcanzar con uno de sus brazos el interior de su bolso. En ese instante consigue sujetar la cantimplora, pero resbala de entre sus dedos y se aleja de su alcance, prolongando el deseo por hidratarse.

—Ah, demonios, ni en el paraíso tengo un poco de suerte. —refunfuñó, apoyando la cabeza en el suelo como vil sentencia, rendido a la voluntad de la joven a su lado y a completa merced de lo que decidiera. Sentía que con un poco de energía podría dirigirse a la sombra, sólo un sorbo de agua y volvería a nacer, listo para seguir su viaje a un descanso más digno de su estatus en el lugar que había rentado.


RE: Numb | Privado [Pasado] - Miyori Hoshino - 10-04-2026

Cuando la consciencia regresó a él, y el despertar de sus ojos azulinos encontrando los míos, un alivio apacible floreció en mi pecho, desbordándose en una sonrisa leve y amable. Él seguía con vida, aunque no dude que estuviera vivo, simplemente me preocupaba que su desmayo hubiese sido algo prolongado, ahora lo único que restaba era ayudarle paciente a que se incorpore nuevamente, y lo haría con sumo cuidado y atención.

— ¿Un ángel? —- Repetí algo confundida, parpadeando un par de veces ante sus palabras, ¿Quizás él estaba alucinando y me estaba imaginando como uno de esas personas aladas?, últimamente he visto a varios Lunarian’s y Barkidianos por la zona. Solo negué con la cabeza ante esa posibilidad, siempre con una sonrisa sútil —- No estás muerto, solo algo desorientado creo.

—- ¿Quizás te excediste con algún esfuerzo físico?, te encontré tirado en medio de la calle…—- Le explicaba con cierta preocupación proyectada en el tono de mi voz, hasta que mi atención se fue hacia donde parecía que su mano se movía dentro de su bolso, buscando a tientas con cierta desesperación no tan obvia. Al parecer intentaba alcanzar una cantimplora, pero esta se le escapó de los dedos antes de lograr sujetarla.

—- Deja que te ayude. —- Expresé amable mientras me quitaba el sombrero y se lo colocaba en su cabeza con cuidado, procurando que la intensa luz del sol no fuese a incomodarle, menos ahora que su rostro apuntaba hacia el cielo. 
Me aparté ligeramente de su lado y avancé apenas un par de pasos. Tomé la cantimplora y, casi de inmediato, ya estaba de nuevo junto a él — Vamos, intenta levantarte un poco.

Intenté incorporarlo con cuidado, deslizando mi mano derecha bajo su hombro izquierdo, apenas rozando el inicio de su espalda, como si temiera causarle algún daño. Con la otra mano tomé su brazo y tiré con suavidad, reuniendo en ese gesto toda la fuerza que podía ofrecer. La cantimplora reposaba sobre mi regazo, cuando al fin lograra sentarlo, le acercaría el agua con la misma delicadeza con la que ahora lo sostenía.

—--Dime, ¿Comiste algo después de tu labor?, quizás estás débil por eso también. — Expresé mientras mi mirada observaba los locales cercados, en busca de algún establecimiento que brindase alimentos. De momento solo encontraba hotelerías.


RE: Numb | Privado [Pasado] - Hasegawa Shin - 04-05-2026

La sonrisa sutil de la mujer le causaba cierta culpa, porque es verdad que se veía genuinamente preocupada, pero no era suficiente para abandonar el personaje que con tanto esfuerzo se había propuesto ejecutar hasta el final de sus días. O al menos hasta que se canse, lo que suceda primero.

Esa fina presencia, en sus ropajes blancos y con un sombrero de aspecto caro le confirmó lo obvio, no estaba muerto, y negó indirectamente pertenecer a las fuerzas del cielo, viniendo a guiar su alma perdida. Sólo era desorientación, y de querer hacerle las cosas más fáciles le confirmaría que a esa sensación se le sumaba un sobre esfuerzo físico descomunal, y también, una falta evidente de buena alimentación. No por ausencia de recursos ni mucho menos, lo que no le escaseaba era el tiempo tras haberse dispuesto a entrenar con todo, y una sensibilidad extrema al calor considerando que su cuerpo no tenía de donde sacar energías a esas alturas.

El sentido común ajeno hace acto de presencia, enumerando los posibles motivos que lo podrían haber dejado en ese estado, y acertando mayoritariamente, mientras el albino intentaba llegar con las últimas fuerzas que le quedaban al agua, una de las fuentes de energía más inmediatas que poseía. Eso y refugiarse en la sombra, el tratamiento sobre su piel que debería emplear tras semejante exposición requeriría ser ampliamente cuidadoso, más si quería mantener el tono níveo único de su piel.

Se dejaría ayudar por ella, forzándose a sentarse ahora que no estaba solo en esas condiciones, y siendo protegido por el sombrero de la mujer, quien había ido a recoger su cantimplora. Cuando se la tendió, prácticamente bebió todo el contenido de la misma con una sed voraz, permitiéndose por fin volver a hablar tras haber "alucinado" un buen rato con el origen de la pelirroja, manteniendo una sonrisa divertida y sujetando el sombrero en su cabeza, retomando su humor, las vibras que habitualmente lo caracterizaban.

—¡Aaaaah! ¡Esto es como volver a nacer! —exclamó, sintiendo un refuerzo energético que, al menos durante un rato, lo haría sentir como nuevo. —Dígame, amable señorita... —uno, ante semejantes palabras podría esperar el consiguiente agradecimiento que le correspondía a la muchacha, pero Hasegawa optó por algo circunstancialmente diferente, que quizás no habría pasado si no le prestaba su accesorio.

—A que este sombrero me queda espectacular, ¿eh? —hasta se tomó el tiempo de posar y todo, sonriéndole con la desfachatez que lo caracteriza. No tardó en ponerse de pie, con bastante esfuerzo y por fin responder a lo que le preguntaba —Si te soy honesto, comí poco. Pero todo tiene su explicación, quien va a ser el mejor marine de la historia necesita mantener una dieta estricta y un entrenamiento adecuado. —sosteniendo el sombrero con una mano, se apuntó con la que tenía libre, utilizando el pulgar, luciendo más presumido que de costumbre.

Pero ese show finalmente concluyó al momento de devolverle la prenda, junto con una presentación —Mi nombre es Hasegawa Shin, y diría que es mejor que nos vayamos a la sombra antes de que... vuelva a desmayarme. —tambaleó al levantar su bolso del suelo, señalando con el mentón un sitio cercano donde no daba el sol, aunque seguramente seguiría ejerciendo su buena presión con el insaciable calor que hacía.


RE: Numb | Privado [Pasado] - Miyori Hoshino - 11-05-2026

En cuanto sus labios tocaron la cantimplora, la aferró con ambas manos y bebió con una urgencia casi desesperada, me sorprendió lo rápido que la vació, como si el contenido hubiera desaparecido en cuestión de segundos. Sin embargo, bastó ese gesto para notar el cambio, su expresión se alivió y su respiración se estabilizó, eso era todo lo que necesitaba, un poco de agua. Cuando volvió a mirarme me dió la impresión de ver una nueva faceta suya, recuperó su energía, incluso una sonrisa ligera y juguetona, mientras se acomodaba el sombrero sobre la cabeza, se dibujó de inmediato como una chispa que había regresado, y sin darme cuenta, también me hizo sonreír. Aunque lo mío era más por verlo bien.

Dijo algo sobre sentirse como si hubiera vuelto a nacer solo por recuperar un poco de vitalidad, y enseguida dirigió su atención hacia mí, me quedé esperando, atenta, pensando que quizá necesitaría algo más, quizás necesitaba ayuda para levantarse, o quería más agua… cualquier cosa que me pidiera, estaba lista para ayudarle.

“A que este sombrero me queda espectacular, ¿eh? “

Su pregunta me tomó completamente desprevenida, mientras hablaba, adoptó una pose exagerada, casi teatral, rebosando de energía, como si nada hubiera pasado momentos antes. Su sonrisa era amplia, segura, y no parecía tener intención de desaparecer pronto. Lo miré unos segundos en silencio, con los labios entreabiertos por lo inesperado de su comentario. Luego, al ver lo confiado que estaba y la forma en que posaba como si fuera una escena triunfal, no pude evitar comenzar a reír, al principio fue contenido pero después simplemente me dejé llevar, una pequeña risa, baja y sincera, sin rastros de burla. —- Sí, te queda de maravilla.

El ambiente entre los dos se volvió más ligero después de eso. Se incorporó con cierta dificultad pero no necesité intervenir, logró ponerse en pie por sí mismo, aun así, me mantuve atenta por si flaqueaba. Su siguiente declaración me tomó nuevamente por sorpresa por lo que lo miré con gran asombro, no por el hecho de ser parte del otro “bando”, sino porque jamás pensé que fuera parte de la fuerza militar. —- ¿El mejor Marine de la historia?

Repetí sus palabras casi sin pensar, procesando la idea, frente a mí había alguien que hablaba con tanto seguridad y orgullo, incluso parecía dramatizar un escenario donde los reflectores solo apuntaban a él, fue por eso, que le seguí el juego con una sonrisa tranquila, casi cómplice, como si su exageración fuera parte de una obra de teatro y yo fuese el espectador. Incluso aplaudí suavemente fingiendo admiración.

Nos pusimos en marcha al mismo tiempo, yo recogí mi violín del suelo y él tomó sus pertenencias. Hasegawa Shin era su nombre, y ahora sabía tres cosas de él, su nombre, su oficio, y que definitivamente no era muy resistente al clima árido.

—- Trataré de no olvidar nunca el nombre del mejor Marine de la historia…. —-- respondí mientras caminábamos hacia una zona más fresca, bajo el toldo de un negocio cercano. —- Últimamente he estado conociendo a varios Marines desde que regresé al pueblo.

—--- Aunque tengas una dieta estricta, debes cuidarte mejor, ¿Si? —-- Estando debajo de ese toldo procedí a quitarme el sombrero y ahora peinaba un poco los mechones frontales de mi fleco. —-- y sobre todo, nunca te excedas, llegar a la cima es un largo tramo que recorrer… pero…. 

Mis ojos azulinos se perdieron por un instante entre la multitud que iba y venía frente a nosotros, cada uno inmerso en su rutina, en sus propios sueños, en sus propios destinos, fue inevitable pensar también en los míos, en aprender, descubrir y avanzar…. cada uno, llegar a ser la mejor versión de uno mismo al final del camino. —- La vista lo vale. —-- Lo miré ahora con una sonrisa gentil y dulce.

—-- Mi nombre es Miyori Hoshino, un placer.


RE: Numb | Privado [Pasado] - Hasegawa Shin - 29-05-2026

No le tomó demasiado tiempo definir las buenas vibras que aquella chica le transmitía, desde la mera acción de acercarse a ayudarlo cuando una gran parte de los transeúntes en los alrededores ignoraba su presencia, y enfatizándolo en las leves risas ante sus comentarios mientras iba reincorporándose. Es el tipo de energía que emanan las buenas personas, almas en apariencia sin malicia a la vista, lo cual reconfortó la comodidad del albino, y rebajó su picardía coqueta, tan habitual cuando conoce a una nueva mujer.

Le siguió la broma en referencia al sombrero, y pareció cuestionarse a sí misma el concepto que lanzó tan a la ligera, en relación a ser el mejor marine de la historia en un futuro lejano. Hasta se anima a aplaudir, lo que le arranca una sonrisa tenue, reflejando a la desconocida de cabellos anaranjados en sus iris cerúleas, sin perder detalle de sus gestos tan puros.

Mientras caminaban a una zona con más sombras, y habiéndole devuelto el sombrero, notó el instrumento que cargaba con ella a medida que le aseguraba no olvidar su nombre, reconociendo que ha estado interactuando con otros compañeros de profesión. Intuyó que se encontraba frente a una artista, y bajo aquel punto objetivo no le extrañaba que supiese manifestar emociones tan pegadizas con esa facilidad, agradando todavía más al hombre.

—¡MiyoMiyo! —exclamó, elevando la diestra al cielo, como si se hubiese dado cuenta de algo y no pudiese contener sus palabras. Cruzó el cuerpo frente a ella, aunque sin invadir el espacio personal, y con sus orbes brillando aún más que aquel cielo de verano enmarcó una realidad que a su filosofía era incuestionable —Quien está destinado a la cima, no puede descansar. —alzó el índice de esa misma mano, antes de recuperar su postura.

—Y llegar hasta ahí, sólo es el principio. No hay vista que valga lo mismo que mi objetivo real. —confesó, dirigiendo su mirada al mismo punto que Hoshino había observado antes, preguntándose cuántos esclavos darían su vida con tal de renacer en un cuerpo que experimentase esa cotidianidad tan sencilla. El sólo hecho de imaginarlo lo volvía inquieto, como si quedarse charlando allí fuese una pérdida de tiempo, segundos que podrían ser utilizados en seguir entrenando o estudiar la política global.

—El poder mueve al mundo, y por eso debo asegurarme de que esté del lado correcto. —cuando conocía a alguien y salían tópicos en referencia a objetivos de vida, era una frase que representaba varios puntos de su filosofía y disciplina, la puerta de entrada hacia el resto de sus ideales, y que se señale al decirlo con una sonrisa resplandeciente no era casualidad.

Sin embargo, hablar sólo de él sería aburrido.

—¿Y tú? ¿Eres una superestrella de la música? ¡De ser el caso esperaré el día en que compongas una canción sobre mis hazañas! —expandió los brazos, esparciendo su ego como siempre, y se mantuvo expectante de la respuesta.


RE: Numb | Privado [Pasado] - Miyori Hoshino - 04-06-2026

Mi mirada azulina se vio atrapada en cada una de sus palabras y cuando su diestra señaló el cielo no pude hacer otra cosa más que dejar que mi mente se perdiera en su discurso, en esa visión tan distinta a la mía. “Quién está destinado a la cima… no puede descansar”, fue lo que dijo. —- ¿Ehh? —- murmuré quedándome intrigada ante su respuesta mientras seguía aquel brillo intacto en su mirada como un fulgor creciente que nacía al encontrar una verdad que… de algún modo, parecía contradecir mi forma de ver las cosas, una corriente más activa que mis estilo en calma.

Shin parecía perseguir un objetivo mucho más grande que cualquier panorama tranquilo que la vida pudiera ofrecer, algo que iba más allá de alcanzar la cima y contemplar el triunfo desde lo más alto, ¿Qué podría ser más importante que eso?, la pregunta cruzó mi mente por un instante pero entonces dijo algo que me hizo reflexionar, habló sobre cómo el poder era lo que movía al mundo, y aunque no era una idea que compartiera por completo no puedo negar que representaba muy bien una cara de la moneda, una realidad que existe independientemente de lo que yo quisiera creer. —- Comprendo…. —- respondí finalmente, dejando escapar aquellas palabras mientras meditaba en silencio sobre su perspectiva.

—-- ¡¿Super estrella?! —-- me sonrojé ligeramente ante aquella idea, la verdad era que nunca me había detenido a pensar en convertirme en una figura de semejante importancia, no, mi camino siempre había sido otro, uno sobre conocer más, aprender más, descubrir el mundo y encontrar mi propio lugar dentro de la música hasta hacerla verdaderamente mi mundo entero, y por supuesto, cuando mencionó que esperaría el día en que yo compusiera una canción sobre sus hazañas como el mejor marine de la historia, no pude evitar soltar una suave risa mitigada con mis dedos apoyados en mis labios tratando de mantener mi prudencia frente a él. Quizá era su manera de decir las cosas o la seguridad con la que hablaba de un futuro que todavía no existía, pero había algo en Shin que me transmitía una extraña sensación de calma, una paz sencilla y sincera que hacía que conversar resultara tan natural como dejarse llevar con la corriente.

—--- Hmmm…. —--- murmuré un poco para después quedarme algo pensativa por unos instantes, descansando mi mentón sobre mi mano mientras intentaba imaginar algún título para aquella melodía que él me pedía, ¿Tal vez una sonata lírica?, ¿O quizá algo inspirado en antiguos cánticos heroicos?, no… eso podía decidirse después, al final lo verdaderamente importante era encontrar el nombre adecuado. Mientras reflexionaba sobre ello, volví a observarlo con más detenimiento, admirando aquella energía tan viva que parecía brotar de cada uno de sus gestos y de cada palabra que pronunciaba, había algo extraordinariamente contagioso en su entusiasmo, una calidez difícil de describir que convertía cualquier conversación o circunstancia en algo agradable. Era el tipo de persona que parece llevar el sol en su interior.

—--- ¿Qué te parece?, ¿Shiny? —-- pregunté de pronto como si acabara de descubrir un tesoro oculto entre mis pensamientos, lo señalé sin ninguna intención irrespetuosa, de hecho mi índice apuntaba hacia el cielo mientras la mano se inclinaba a su favor, como si aquella repentina inspiración reposara sobre la punta de mi dedo, una pequeña expresión de triunfo iluminó mi rostro al creer haber encontrado el nombre perfecto. — significa “brillante” en otras lenguas —- añadí con una sonrisa satisfecha. —- me gusta de hecho.

—-- Respondiendo a tu pregunta… sí, soy músico pero no sueño con la fama ni con la grandeza… dije mientras entrelazaba los dedos de mis manos, uniéndolas frente a mí como si se tratara de una plegaría, sin embargo, mis pensamientos estaban lejos de cualquier oración, se encontraban inmersos en aquel gran anhelo que habitaba en lo más profundo de mi ser. —- Ansío con todo mi corazón convertirme en una gran artista… — continué, dejando que una tenue sonrisa se dibujara en mis labios —- Quiero aprender toda clase de música, conocer más de mil instrumentos, poder aprender a tocarlos, quiero poder crear melodías en cada una de sus formas y comprender el tipo de sonido que puedan crear… no solo verlos como simples instrumentos… no, quiero comprender el motivo y la razón por la cuál fueron creados.

Avancé unos pasos hacia el frente, dejando que la luz del sol me envolviera por completo, sus rayos se reflejaban sobre la tela blanca de mi vestido, haciéndolo brillar con suavidad mientras giraba sobre mi propio eje, permitiendo que la brisa acompañara aquel pequeño movimiento hasta finalmente quedar frente a Shin a tan solo unos cuantos pasos de distancia —- La música tiene el poder de sanar corazones, Shiny —- dije con una sonrisa serena, llevando una mano hacia mi pecho como si aquellas palabras nacieran directamente de allí… —- y yo deseo capaz de hacer felices a las personas. —- mi mirada permaneció fija en él, llena de una convicción que no dudaba de lo que quiero. —- si algún día logro arrancar una sonrisa, aliviar una tristeza o acompañar a alguien en sus momentos más difíciles mediante una canción… entonces sentiré que todo el esfuerzo, las prácticas y los estudios… habrá valido la pena.

—-- Dijiste antes que el poder mueve al mundo… y no dejas de tener razón… — comenté con suavidad, respetaba sus ideales y la firme convicción con la que perseguía la fuerza necesaria para alcanzar sus objetivos, y sinceramente no dudo de que sus intenciones fueran nobles, sin embargo, considero que existe algo más importante que el poder, algo igual de fuerte como para cambiar el rumbo de las personas. Ese algo que aprendemos en el instante que llegamos a este mundo. Mis manos descansaron detrás de mi espalda mientras una suave brisa costera agitaba algunos mechones de mi naranja cabellera… —- Pero el amor es el primer paso para acabar con una guerra, un camino más largo... Pero es más efectivo.

Incliné apenas la cabeza hacia un lado y le dediqué una pequeña sonrisa amena — ¿No lo crees?. —-- pregunté, dejando que aquella sencilla cuestión quedara flotando entre los dos.


RE: Numb | Privado [Pasado] - Hasegawa Shin - 29-06-2026

El sonrojo de Miyori llegó a llamarle la atención, y no había nada negativo en ello, únicamente fue un detalle del cual aprendió un poco, comprendiendo que detrás de una reacción tan pura y natural existían ciertos retazos de humildad que sí, la mantenían vinculada a la música, pero quizás por motivos muy diferentes a los típicos. El reconocimiento por el arte es algo que puede manchar el propio concepto en sí, dato que Hasegawa sabe y ha experimentado al conocer a pintores o músicos ligados a su elitista familia.

Y sí, el arte puede refinarse, perfeccionarse y aprenderse desde la técnica. Pero si existe, es gracias al tipo de reacciones que observaba en aquella chica, gestos tan pequeños y espontáneos que exhiben el alma detrás de las intenciones superficiales. Shin no pudo evitar sonreír mientras le permitía pensar, observándola con una intriga genuina que se iba desarrollando a medida que interactuaban, recuperándose del enorme bache que fue caer casi inconsciente bajo un sol abrasador.

Tras un rato, lo sorprendió con una palabra que incluía los sonidos de su nombre, y al mismo tiempo parecía representar algo distinto. Como los típicos apodos que le suele poner a las personas que se va topando a lo largo de su camino en la vida, y eso consiguió agarrarlo con la guardia baja, ladeando la cabeza hacia un lateral, curioso por el objetivo tras aquel título. La explicación que le siguió fue llenando ese vacío que sentía inicialmente, y completó el significado detrás de la primera idea que se le cruzó, claramente errónea.

Fue graciosísimo darse cuenta de que añadiéndole esas letras a su propio nombre, en otras lenguas se formaba la palabra "brillante", porque de alguna manera eso se alineaba con lo que pretendía hacer frente al mundo, y claro, la voluntad que le otorgaba su fruta del diablo, regalándole extraños poderes de carácter elemental basados en la luz. Es como si el mundo lo tuviese todo predestinado, o la base de esas extrañas habilidades eligiera a sus portadores, siendo sincero nunca lo entendería.

La sorpresa lo dejó mudo durante breves instantes, y en esos segundos ella retomó la palabra. Mala suerte, tendría que postergar la demostración que planificó en cero coma tras escucharla.

Y que bueno, porque lo siguiente que le dijo comenzó a llenar su pecho de una calidez que muy pocas veces experimentó en su vida. Si debía hacer memoria, podía adjudicar la emoción a la primera vez que Himari, su ex pareja fallecida, le habló sobre sus verdaderos sueños, el modo en que hablaba sobre la belleza del mundo y lo hermosa que sería una sociedad más justa y sin esclavitud.

Si debía elegir una palabra...

Definitivamente era admiración.

La sonrisa del albino se hizo presente, tan cálida como tenue, pues le salió de manera natural. Quedó hipnotizado por la forma en que hablaba de los instrumentos, el deseo puro de conocer el motivo tras la existencia de los mismos, los sonidos que podían producir y la fantasía de qué canciones ella podría escribir gracias a ese universo de melodías.

Permitió que se acercara, envuelta en los rayos del sol, dándole una imagen radiante que ayudó a transmitirle de mejor manera la filosofía por la cual vivía, entonces la curva en labios del marine comenzó a borrarse, abriendo la boca con claros retazos de sorpresa. No entendía por qué su esencia brillaba tanto, ni cómo conseguía llegar hasta él con semejante facilidad, enmarcándose en los pasos que recortaban la distancia entre ambos, pero Hoshino parecía entender el tempo de la vida, escurriéndose entre esos mismos compases con tanta dulzura que parecía pertenecer a ese sonido angelical.

'La música tiene el poder de sanar corazones, Shiny'

Suspiró, cerrando los ojos e imaginando las certezas tras esa frase. Al final, esa influencia permitía inspirar a quienes escuchasen, y lo que movía a Miyori era algo tan altruista como el ver a los demás felices, muy a pesar de que entre la brisa marina y su magnetismo natural pronunciase algo con lo que en realidad, no estaba de acuerdo.

Pero para eso habría tiempo. Por ahora, su conexión con la mujer iba más allá de sólo caerle bien, prueba de ello es la forma en que rebaja sus niveles de payasería —Estoy empezando a creer que sí eres un ángel, ¿cómo lo haces? —se encoge de hombros, suspirando nuevamente. Rarísimo.

Pero de forma abrupta, recorta las distancias con Hoshino, y prácticamente se pone cara a cara con ella, invadiendo su espacio personal y observando a sus ojos azules con la intensidad de los cerúleos propios.

—Eres demasiado tierna, MiyoMiyo.

Su afirmación dejó unos pocos segundos de silencio, donde el silbido del viento hizo eco entre ambos. Por supuesto, y fiel a su estilo, Hasegawa volvería a su posición original como si no hubiese hecho ese halago, cambiando de tema desde la mismísima nada, o mejor dicho, pasando a responder sobre algo de lo cual la propia Hoshino ya había hablado, con una naturalidad que en algunos incluso podría rayar lo molesto. —Mi objetivo en la vida es proteger a personas como tú, que piensan que el amor todo lo puede. ¡Definitivamente no debes cambiar nunca! Sólo ten cuidado... —al decir esas palabras, la señaló sin vergüenza alguna.

—Porque no es suficiente. Y no quiero parecer que me hago el arisco, pero ese sentimiento jamás detendrá el ataque de alguien que decidió abandonar sus emociones, lejos de cualquier rastro de humanidad. —a ese punto su mano ya había bajado, volviendo a su posición original, con una expresión un tanto más sombría, pues la seriedad había invadido su semblante.

Llovían los gritos en sus pensamientos, se manchaba de sangre ante cada recuerdo. La forma en que no pudo proteger a su amada, asesinada frente a sus ojos.

—Quiero un mundo donde no existan los esclavos, y dentro de leyes que ayuden a fortalecer la paz mundial, cada persona pueda decidir su destino. El problema es que siempre existirá el mal, Miyori, y si personas como tú confían demasiado en la bondad oculta de gente así, pueden terminar muertos. —entonces se encoge de hombros, volviendo a sonreír con el característico tono egocéntrico que siempre lo delata.

Con esa pose, comenzó a brillar. Era diferente al juego de luces solares reflejándose en el vestido blanco de la mujer, Hasegawa estaba emitiendo luces de manera literal, transformando gran parte de su cuerpo en aquel elemento, envuelto en un dorado único e irrepetible, como si la mismísima luz hubiese tomado forma humana.

—Pero no te preocupes, con este poder iluminaré el mundo, y protegeré a los pequeños angelitos como tú, es una promesa. —entonces se señaló con el pulgar, guiñándole el ojo —¡Sólo no debes alejarte demasiado! Sería una pena perderme alguna de las tantas melodías que vas a crear. —por dentro, inclusive a pesar de las palabras bonitas, sopesaba la idea de morir en el intento.

Sin embargo, confiaba en que sus ideales pudiesen llegar a más personas.

Y en el peor de los casos, sobrevivir a través de una voluntad transferida.

Compartiendo su luz.

Let there be light



RE: Numb | Privado [Pasado] - Miyori Hoshino - 20-07-2026

La repentina cercanía de Shin me tomó por sorpresa, algo que no pude evitar reflejar en mis ojos, tan azules como los suyos, incluso la sombra de mi sombrero acunaba su rostro mientras sus palabras llegaban hasta mí con una declaración que sinceramente no creía merecer en lo absoluto, mi mente entró en crisis, incapaz de encontrar una respuesta adecuada a su pregunta.

¿Qué cómo lo hago?
Simplemente… no hago nada, solo creer en lo bueno de las cosas, de las personas.

Tan pronto como comprendí sus comparaciones, aquellas que me asociaban con un ser celestial, y escuché cómo me describiría como alguien tierna, mi rostro se tornó completamente rojo, aquellos adjetivos hicieron que un mar de nerviosismo se apoderó de mí, llevándome a cerrar los ojos con fuerza y mover la cabeza hacia un lado, intentando escapar de su mirada, como si observarme de aquella manera fuera algo con lo que no estaba del todo de acuerdo. — ¡N-no lo soy!

Durante unos segundos permanecí en silencio pues parecía que él poseía un ideal completamente distinto al mío, con suma devoción, intenté comprender la analogía que había empleado, y la razón detrás de ella me pareció simplemente admirable. Mis ojos azules se abrieron un poco más, reflejando el dorado que ahora envolvía el cuerpo de Hasegawa, como si ante mí estuviera contemplando un pequeño fragmento del sol.

Nunca me equivoqué con él.

Poco a poco, mi expresión se suavizó al caer en cuenta de todo lo que había dicho, así como de aquellas posibles cicatrices que no eran visibles a simple vista, soy consciente de lo soñadora que puedo llegar a ser, pero también entiendo que existen personas que han aprendido, de primera fila, que un ideal tan absurdo como el mío puede terminar convirtiéndose en la guillotina de mi propia perdición.

Su advertencia, la seriedad y el mundo que Shiny desea construir, todo aquello de cierta forma lo vi brillando radiante en su sonrisa de una futura victoria de días lejanos, y por eso mismo, sonreí encantada de imaginarlo llegando a la cima.

— No creo que seas arisco… — negué por completo aquella percepción que tenía de sí mismo ante el sentimiento que, para mí, podía con todo — creo que eres una persona muy amable.

Cerré los ojos durante un momento, tratando de explicarme mejor respecto a lo que había explicado antes, quizás había sonado demasiado ingenua, o quizás simplemente me negaba a abandonar aquella idea sobre que la paz podía alcanzarse sin tener que mancharnos las manos de sangre.

—- No pienso cambiar…. — lo dije con convicción sonriente —Siempre será suficiente.

Con lentitud, abrí nuevamente los ojos para encontrarme otra vez con aquellos orbes azules, tan parecidos a los míos.

— Pero tampoco creo que el amor pueda detenerlo todo, ni que todas  las personas sean buenas de primas a primera, sé que hay quienes hacen cosas horribles como también sé que no siempre se puede llegar a ellos con una sonrisa o con palabras bonitas. — Suspiré ante aquella verdad, sin embargo eso no significaba que estuviera dispuesta a resignarme a mi ideal. Mi verdad.

— Si dejo de creer en la bondad sólo porque existe gente mala, entonces nunca encontraríamos personas maravillosas en el camino, ¿no? — mi diestra se colocó sobre mi mentón como si intentara reflexionar sobre eso, y me sentí completa al recordar a todas esas personas que he conocido en mi aventura en el mar — Y eso sería muy triste, ¿no crees?, un mundo sin personas que ven lo bueno en la vida.

— Y nadie es perfecto, siempre puede haber un bandido que se arrepienta de ser malo como también puede haber un soldado que encuentre torcido su camino ante la tiranía de su corrupción.

Observe a detalle la luz que emanaba Shin y la forma en cómo su rostro se iluminaba con esa personalidad implacable, fue entonces que sonreí con una calidez aún más profunda.

Extendí mi mano hacia él, específicamente el dedo meñique como si esperara que pudiera enganchar el suyo con el mío en una especie de promesa pero no buscaba protección, nunca había deseado que otros me protegieran, al contrario… quería ser lo suficientemente fuerte para poder ayudar a aquellos que amo. — Prométeme que nunca dejarás que alguien apague esa luz que llevas dentro, que siempre darás lo mejor de ti, y que… sobre todo…

¡Que serás el mejor Marine del mundo!

—- Así que… si alguna vez sientes que la luz empieza a apagarse, puedes venir a escuchar una de mis melodías — pausé un momento, deseando que eso jamás ocurra, el de verlo completamente vacío y sin dirección — tal vez no pueda solucionar tus problemas, pero… puedo quedarme contigo hasta que se sientas un poquito mejor.