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Romance entre las nieves eternas [P.R.][Aventura T3] - Maki D. Zen'in - 30-03-2026 Gyasta era un lugar muy tranquilo, demasiado, pero eso tendría solución en muy poco tiempo. Había una especie de atracción en auge, una nueva moda, le llamaban el castillo de los juegos de invierno. No era un verdadero castillo, sino un rancho pequeño en primera instancia, pero gigantesco en proyectos finales, quien deseaba esta gran prosperidad era un hombre con mucho dinero y una gran ambición, Ralf Laurent Tercero era un hombre que no aceptaba un no por respuesta. Cuando se entra en la ciudad hay uno que otro hombre de traje blanco promocionando la atracción que pronto seria construida, como vaticinando un éxito futuro. Todo aquel que deseara divertirse, comer costillas asadas, en barbecue o simplemente comer un rico pastel helado mientras el escenario era llenado de grandes voces, talentos mágicos y de danza, pero lo que más causaba expectación no era otro que los combates. Justas y combates con espadas de madera o de acero con punta roma, combates donde las frutas del diablo estarían prohibidas. Estas como trampas serian tratadas con desdén y desprecio, tal como Ralf mismo las odiaba. Para dar inicio a dichas obras solo había un pequeño detalle… agua. Necesitaban agua. Ralf trato de negociar con una familia dueña de un puñado de casas y terrenos claves desde donde brotaban manantiales de agua pura y cristalina. Llamado Gus, el hediendo, era dueño de una gran finca, un orfanato pequeño y un par de casas mas con algunas tierras, el agua fresca y el ganado era su oficio y sus hijos y los niños del orfanato eran algunos de los trabajadores de este campo ganaban suficiente dinero con su trabajo que cuando tenían la mayoría de edad se iban con una buena suma a probar suerte a otra isla con una buena idea y músculos acostumbrados a trabajar. La granja de Gus era agradable con varios bovinos a disposición para sacrificio, lanudos grandes y abrigados. Esa mañana los gritos y la desesperación cundió en las afueras, casia a diez kilómetros del orfanato, una mujer corría por el camino principal gritando a viva voz. Un alud, un terrible alud había caído desde una elevación, provocado que gran parte del ganado y unas caballerizas donde había un puñado de jóvenes trabajando, quedasen sepultados. Pocos hombres llegaron rápidamente con palas, carretas y carretillas, pero por cada palada de cada uno. El alud volvía a moverse en relación de uno a veinticinco. Era una tragedia sin precedentes e incluso se escuchaban a los niños y un par de vacas gritar desesperados con el barro hasta el cuello. Byron Frewell cabalgaba por el camino a toda velocidad rumbo a la ciudad en busca de manos o lo que fuera para ayudar Byron de pronto se restriega los ojos en la lejanía… algo que se mueve, que se… desplaza, una… … … Montaña?. Un gigante?... Acelera el caballo, necesita llegar a el… podría ser la respuesta maldición, o mas buen que bendición. —Hey… acá abajo!!! Gigante?...— Byron llamado el gordo más ágil del orfanato se convierte en un segundo en una masa sanguinolenta desangre carne y restos de caballo. Aplastado por lo que parece un pedazo de puente arrancado. Lo ultimo que recuerda haber visto. Un manchón azul que se reía de el mientras gritaba con desesperación. El manchón quedo en medo del camino y la ayuda una vez más se retrasó. Pero la esperanza no moría pues otro jinete cabalgaba raudo por un camino del norte… una vez más. una montaña moviéndose por el horizonte. Una montaña… Roja?.
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RE: Romance entre las nieves eternas [P.R.][Aventura T3] - Thrym - 26-04-2026 Caminar por las montañas de Drum es como intentar moverse dentro de un bloque de hielo gigante, pero al menos ahora no siento que se me van a caer las orejas por el frío. Debo admitir que las mujeres de la tripulación hicieron un trabajo de locos con esta vestimenta. Al fin una buena. Llevaba una chaqueta de lana de fieltro roja tan gruesa y densa que la nieve resbala antes de empaparme, y el forro interior de piel se siente de lo mas cálido El cuello, las solapas y los bordes son de una lana blanca y esponjosa que me llega a las orejas, y las mangas tienen esos remates anchos que evitan que el frío se me meta por los brazos. Los pantalones son del mismo material rojo, de un corte recto que me permite mover mis piernas sin que la tela me frene, y tienen unos bolsillos de fuelle tan grandes que podría meter un par de vacas en ellos si tuviera hambre. Hmmmm vacas....
Se me antojaba una vaquita...
¿Cuántas vacas entrarían en estos bolsillos?
Hmmm... de solo pensarlo me hacia babear..
Como sea, no era momento de pensar en comida. Sujetando todo este conjunto llevo un cinturón ancho de cuero negro, pulido y firme, con una hebilla rectangular de hierro forjado que tiene un acabado martillado muy rústico. También llevaba unas botas altas, de un cuero negro que brilla contra el blanco del suelo, y me aseguré de meter los bajos del pantalón dentro de ellas para que la nieve no me moje los pies. En las manos llevo unos mitones de piel y lana de oveja, de un color grisáceo que combina con el cielo plomizo de la isla. Y para rematar, una especie de gorro frigio rojo con un borde blanco que termina en un pompón que no para de bailar sobre mi hombro cada vez que doy un paso (Seguro fue idea de MM). Lo único que me tiene un poco molesto es que a MM se le olvidó comprarme una camisa, así que llevo la chaqueta directamente sobre la piel desnuda de mi pecho; el forro de cuero ayuda, pero cuando el viento soplaba de frente, me hacia tiritar. Me encontraba bordeando la zona de Gyasta. Había visto carteles de un tal Ralf Laurent Tercero promocionando un castillo de juegos de invierno y combates. A mí eso me sonaba bien; la fuerza bruta y el acero son lo que un guerrero de verdad respeta, y hacia mucho que no participaba de un torneo. El terreno aquí es accidentado, con elevaciones de piedra negra cubiertas por capas de nieve que llegan a los tres metros de espesor. Mis botas se hunden hasta la mitad de la pantorrilla con cada zancada, y cada paso que doy deja una huella del tamaño de un estanque. A unos diez kilómetros de lo que parecía ser una finca o un orfanato, vi el desastre. Un alud colosal se había deslizado desde una de las elevaciones, cubriendo las caballerizas y atrapando a un grupo de jóvenes y vacas lanudas. Desde mi altura, el desprendimiento parecía una lengua de tierra gris que lamía la base de la montaña, pero podía ver a los hombres de abajo desesperados con palas, intentando mover una masa que avanzaba un palmo por cada paso que ellos daban. A mis oidos llegaban gritos débiles de hombres desesperados por solucionar aquel desastre. Estaba observando la escena, sin dejar de acercarme, cuando divisé a un jinete que cabalgaba hacia mi dirección, alejándose del alud de nieve que tenia a sus espaldas, exactamente a donde yo me dirigía. Caminé con paso firme, haciendo que la tierra vibrara. El jinete que venía hacia mi se frenó en seco al verme, a unos 20 metros aproximadamente, tal vez algo intimidado por mi tamaño. Me incliné lentamente, apoyando una de mis rodillas sobre la nieve acumulada para no parecer tan amenazador, aunque dudo que eso sirviera de mucho viendo cómo el pobre hombre sujetaba las riendas de su caballo con los nudillos blancos. La nieve bajo mi rodilla crujió con un estruendo sordo, compactándose hasta llegar al lecho de piedra negra del camino, y el aire que solté por la nariz formó una nube de vapor tan densa que por un momento nos envolvió a ambos como si estuviéramos en medio de una neblina. —¡Oye, pequeño! No te quedes ahí pasmado....— Le dije con mi voz más pausada, aunque el retumbar de mi pecho debió sacudirle hasta las ideas. Señalé con un movimiento de mi mano enguantada en el mitón grisáceo hacia el desastre que se divisaba a lo lejos, donde el alud seguía amenazando con tragarse lo poco que quedaba en pie. —He escuchado gritos y he visto a un grupo de hombres allá adelante que parecen estar perdiendo la batalla contra ese montón de nieve. Cuéntame rápido, ¿Qué es lo que ha pasado exactamente?—
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RE: Romance entre las nieves eternas [P.R.][Aventura T3] - Maki D. Zen'in - 27-04-2026 La nieve se acumulaba en cantidades absurdas, la única forma era palear los caminos o que simplemente cuentes con un gigante con una que sea capaz de ayudar con el proceso. Ralf tenia a su servicio una. era una maldita montaña caminando y había adquirido un contrato con ella para participar en sus shows. Rumble Rice y Ralf Laurent hacían buena pareja. Ella ponía el musculo y él el dinero. Juntos habían construido un par de cosas sin importancia, pero esta era la más grande de todas y con ella seguro podrían comenzar un negocio tremendo. La gente por otro lado en el lugar del incidente paleaba como si se les fuera la vida. La gente gritaba en un caos tremendo. Los caballos ayudaban a palear la tierra el fango y las rocas y arboles arrastrados causaban nuevos deslizamientos por que el fango fresco era una mierda incontrolable. Gus no perdía tiempo buscando ayuda solo trabajaba trabajaba y trabajaba sin descanso. Los mugidos de los bovinos y los trabajadores y niños atrapados eran desesperados y apenas se podían escuchar en el exterior. Las mujeres traían agua, herramientas y otras cosas que con el furor de los hombres se rompían irremediablemente. La situación era desesperada, angustiante y todos los presentes solo rogaban por la llegada de ayuda, era su verdadera esperanza, pero de los seis jinetes solo uno de ellos volvió. El vapor de su boca era como un huracán. Cada paso un destino funesto, su voz era un trueno capaz de partir la mente de cualquiera que estuviera desprevenido. El eco de su presencia era poderoso. Ahí rojo y refulgente era un baluarte al destino. Era la solución a sus problemas, sin embargo… era alguien en quien confiar? No lo sabían pero no había mas opciones. Cada jinete tenia grabado en su mente la misión de traer ayuda a como de lugar. De los seis. Esperaban que al menos uno encontrase algo de ayuda. El valiente jinete apenas podía respirar y recobrando el aliento grito con furia y desesperación. El caballo ante los pasos pesados del gigante coceo y escapo violentamente al horizonte… —LA GRANJA DE GUS RAPIDO GIGANTE AYUDANOS!!!— Grito cayendo de rodillas con espuma en la boca… esperaba que sus gritos cayeran en oídos amables, que fuera su salvación. Maldición uno de sus hijos era el caballerizo a cargo de la operación de esta mañana. El pobre cayo desmayado apuntando hacia el deslizamiento de barro. Cinco manchones rojos en el suelo era todo el resto de los jinetes. Nada más, nada menos, pero al menos uno de ellos había logrado llegar al objetivo. Gus gritaba todo lo que podía animando y deseando que la gente no perdiera el ánimo. No podían permitirse el perder a ningún trabajador ni huérfano. Aparte de las costas por algún funeral o entierro. El parar días para arreglar el desastre supondría quizás la perdida de la granja… pero no estaba todo perdido. Podría venderle quizás al tipo ese perfumado que ofrecía comprar tierras… este… este desastre provocaba que Gus quisiera vender la jodida tierra.
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RE: Romance entre las nieves eternas [P.R.][Aventura T3] - PX-5 - 07-05-2026 Aventura cancelada por abandono.
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