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Marea Roja [Presente relativo - T1] [Priv. Morana] - Versión para impresión

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Marea Roja [Presente relativo - T1] [Priv. Morana] - Hyákinthos - 02-04-2026

Isla de Samba
Día 80 de verano, año 17


6:30 p.m.


En el puerto mercante de la Isla de Samba el día empieza a abrirle paso a la noche. El ir y venir de los lugareños disminuye ahora que las últimas luces del día pintan las maderas del muelle y los barcos anclados; poco a poco solo quedan los marineros, tripulantes de los varios barcos comerciales que están anclados, dispuestos a pasar la noche antes de que, a la mañana siguiente, empiecen una nueva travesía.
 
La rutina, a simple vista, para cualquiera que no conozca las actividades del puerto, parece normal; sin embargo, para aquellos que saben como funcionan las cosas, algo resalta a la vista: los barcos más grandes están custodiados por soldados rasos de la marina y, los más pequeños, tienen a uno o dos sujetos en las afueras del barco que, más que marinos, parecen guardias; pero no todos corrieron con la misma suerte: El Estrela do Meio-dia está protegido solo por su pequeña tripulación.

El barco, una goleta cuya bodega estaba repleta de licores que debían ser llevados a la isla más cercana, era dirigido por un joven capitán, Gabriel Arcanjo, un hombre de 28 años que apenas hace un par de meses había cumplido su sueño de empezar con un negocio licorero, por eso ahora capitaneaba el barco mercante más pequeño de Samba, junto con su tripulación de 4 hombres, todos igual o más jóvenes, sin experiencia bélica alguna, aunque con la suficiente en navegación para viajar a puertos cercanos en el South Blue.

Ninguno de ellos creyó que para salir al mar se necesitaría saber pelear en verdad, aunque con el auge de la piratería en el South Blue, las cosas parecían haber cambiado y el puerto de Samba era testigo de ello.

No sería la primera vez que asaltaran un barco comercial en las últimas semanas, por ello los comerciantes con más influencia habían convencido a otros para vigilar sus naves y atacar a cualquiera que se viera sospechoso y, claro, estos mercantes también tenían los mejores espacios en el puerto, los más concurridos e iluminados...pero la tripulación de Gabriel no tenía la misma suerte.

Estaban en la esquina del puerto, alejados del muelle principal y de la mayoría de los barcos que aún estaban anclados. Su goleta, durante la noche, apenas y resaltaría en la oscuridad, pues los faroles principales no llegaban a darle tanta luz, por eso debían, ellos mismos, encender la mayor cantidad de luces del barco y, por supuesto, estar alertas ante cualquiera que pensara asaltarlos, a fin de cuentas, por lo que escucharon, esos piratas solían llevarse toda la mercancía y dejar los navíos ajenos casi destruidos…Ninguno quería eso, no cuando apenas empezaban a surcar los mares.

Gabriel, su capitán, quería ser positivo, pero tenía un mal presentimiento, uno que se acrecentó cuando la marina le cerró las puertas, descartando su caso y, los guardias privados cobraban precios exorbitantes para vigilar una noche, precios que significarían el sueldo de al menos dos de sus tripulantes…Al final no tuvo más remedio que contarle a sus compañeros la situación y ellos, con gusto, se ofrecieron a vigilar la nave junto a su capitán.

Cada uno, aprovechando las últimas luces del día, se encargó de prepararse. Uno de ellos logró conseguir un arma, era de su padre, los otros consiguieron un par de espadas, Gabriel se quedó con una, otro de sus tripulantes con otra y, los otros dos solo se hicieron con unos palos largos de madera que pensaban usar para golpear a cualquiera que quisiera meterse con ellos. Era todo lo que tenían para defenderse, pero ninguno de ellos parecía tener miedo de defender lo que era suyo. Con ese pensamiento en mente, cada uno tomó su lugar en el barco: uno en el puesto de vigía, otro en la popa, uno en babor, otro en estribor y, por último, su capitán en la popa del barco, vigilando desde ahí con un catalejo.

Todos esperaban que la noche fuera tranquila…pero no podían estar más equivocados.


10:45 p.m.


La actividad del puerto había disminuido casi por completo, solo alguno que otro borracho se tambaleaba por los maderos del muelle. Los tripulantes de otros barcos, lejanos del Estrela do Medio-dia, dormían tranquilos, siendo conscientes de que sus navíos estaban protegidos; sin embargo, la tripulación de Gabriel aún seguía atenta a cada lado del muelle y del mar, esperando cualquier cosa que perturbara su paz…una que no tardó en romperse.

Uno de los tripulantes fue el primero en caer, específicamente el que estaba en estribor, lo único que sintió el hombre fue un pinchazo en su cuello que lo hizo caer al mar con un sonoro splash que alertó al resto de sus compañeros, incluyendo a su capitán.

—¡Hombre al agua! —El que estaba a babor fue quien más rápido llegó hacia estribor, miró hacia el agua, en donde su compañero luchaba contra la marea alta para mantenerse a flote o, en su defecto, nadar hacia la costa. Su primer pensamiento fue buscar una cuerda para auxiliarlo, pero antes de que pudiera moverse, algo o alguien lo tomó por el cuello y lo siguiente que supo fue que, al igual que su amigo, terminó también en el agua.

—¡Ayuden a sus compañeros! —El capitán, viendo la situación y temiendo lo peor, sacó la espada que le habían entregado, mientras que los otros dos intentaban, con una cuerda, sacar a sus compañeros del mar, pero, de nuevo, el destino no estuvo de su lado, alguien salió del agua y saltó sobre su capitán, alertando a los dos que quedaban sobre el barco.

El agarre fue directo al cuello del joven capitán, quien se quejó, sin poder evitarlo, cuando su espalda chocó con la madera del muelle, aunque no pudo gritar, pues una mano azulada y mucho más grande que la de él, lo sujetaba con fuerza.

—Sssssh…No te haré mucho daño si cooperan conmigo —. Una voz femenina se dejó escuchar en un susurro que le heló la sangre a Gabriel. El hombre solo alcanzó a alzar su mano para colocarla en la muñeca de la ¿Mujer pez? No estaba seguro, nunca había visto a un gyojin antes. —No, no lo intentes, tus compañeros sufrirán las consecuencias en manos de mis hombres si piensas en liberarte.

La mujer sujetó con más firmeza a Gabriel, haciendo que se girara para sujetarlo de la nuca y luego alzarlo del suelo, haciendo que el joven capitán pudiera observar directo a su barco, quedando, ambos, de espalda al caminito oscuro que unía el muelle con el pueblo. En esa posición, el capitán se encontró con la visión de que sus compañeros, los que seguían a bordo, tenían una espada amenazando con cortarles el cuello: un humano y otro gyojin los habían atrapado, pero eso no era suficiente para la gyojin. Ella sentía que algo estaba mal, que todo había sido demasiado fácil, además…sentía el olor de otra persona cerca…muy cerca.

—Jmmm…dime algo… ¿Por qué siento que hay alguien más contigo además de esos cuatro?

Contenido Oculto




Bitácora del Capitán



RE: Marea Roja [Presente relativo - T1] [Priv. Morana] - Morana Von Stein - 19-05-2026

6:30pm

Nunca ha confiado por completo en la calma pues siempre le ha resultado engañosa, la vida le ha demostrado que esta aparece siempre cuando las cosas estan a punto de convertirse en algo complicado. Así es como lo vivió cuando era una nena y su padre se sacrificó por su tribu, por eso odia tanto el silencio y la calma. Al final siempre esta buscando lugares con algo más de vida, y es lo que la lleva a ese lugar, pasear antes de dormir y respirar algo de aire fresco, aunque lo único cierto en ese momento es ese olor salino en la brisa marina le encanta, lo único malo es que reseca un poco su cabello.

Para la chica es esencial una visita a puerto le gusta conseguir algunos ingredientes frescos para poder pedir que los preparen luego en alguna posada, también porque eso sobre la independencia en la cocina aun no lo consigue, asi que mas o menos esa era la razón por la que se encontraba en el lugar, a esto le llamamos algo de relleno y contextualización por falta de inspiración para esta primera parte, perdóneme.

También es lo que más le permite saber a que tipo de navegantes le puede pedir que la lleve a otra isla, aunque la realidad es que le gusta dormir en el puerto para disfrutar de la vista matutina y los olores que traiga la brisa mañanera. –Mora…mora – Balbucea mientras camina para buscar un buen lugar para pasar la noche, ya ha comprado las provisiones para su cena así que está todo oki doki. Tras dar un par de vueltas encuentra un lugar que le parece cómodo. Oculta en la parte alta de un almacén de suministros que se encuentra abandonado cerca del muelle este, desde el caul se puede ver con claridad los barcos que se encuentran en el lugar, una posición perfecta para saber cuando saldrán y correr a pedir que le lleven.

08:45 pm

La noche comienza a caer en el lugar y el cansancio también en la joven revolucionaria que comenzaba a cerrar sus ojos dejandose caer en los brazos de Morfeo. Y es que la baja de actividad en el puerto hacía del lugar uno muy tranquilo, y el arrullo del mar una verdadera canción de cuna.

Lo ultimo que pudo notar es como algunos soldados de la Marina estaban custodiando grandes naves, asi como lo que presume puede ser seguridad privada, dejando entrever que incluso en ello se puede observar jerarquias de poder adquisitivo. Con eso en mente finalmente se duerme al menos una o dos horas con una tranquilidad absoluta.

10:45
El tiempo de sueño paso relativamente rapido, y el silencio creciente del pueblo ayudaba a que el sueño fuera profundo. Y como todo lo bueno en la vida, tuvo un final abrupto cuando el sonido de un cuerpo golpeando el agua rompe la calma de la noche, seguido de un grito “hombre al agua” La curiosidad le puede y se incorpora rapidamente a observar que es lo que pasa, lo más detenidamente posible. Observa las siluetas de hombres cayendo al mar uno tras otro. –Mora…¿un ataque? – Según lo que puede ver a la distancia parece que otros dos tripulantes quedaron inmovilizados, pero no logra distinguir quienes son, asi que decide bajar de la posición privilegiada que se encuentra, se acerca a un barco, que se encuentra a los dos metros de lo que esta sucediendo y desde allí distingue que en el muelle se encuentra una mujer pez que parece tener por la nuca al que tal vez sea el capitan.

¿y ahora que hago? – Susurra para ella misma, siente esa desesperación por querer ayudar, pero no sabe exactamente como. Si me lanzo contra ellos de la nada, eso terminara afectando a los otros…si quizas ataco a la mujer pez, sus aliados se centraran en mi… uff supongo que es mejor – con el plan trazado en su loca cabecita de lunarian que nada sabe del mundo real, toma su martillo y comienza a hacerlo girar unas cuantas veces en el aire, acumulando una inercia para dar cometido a su propósito. Utilizando toda la fuerza que puede, se impulsa hacia la gyojin con la intención de golperarla con el martillo liberando la energía acumulada. Busca un impacto contundente en el torso de la gyojin, esperando que la sorpresa y el golpe la desestabilice obligándola a soltar al chico que tiene sujeto con fuerza. –Nyahaha… tu olfato no te engaña, pero si tu intuición – Dice con una voz tranquila y cargada de una sinceridad brutal, mientras bosteza levemente. –Deberías soltarlo…no se puede defender y lo que haces no es muy justo – Comienza a hacer ruidos con la boca, con intención de mantenerse concentrada en su situación.

Resumen



RE: Marea Roja [Presente relativo - T1] [Priv. Morana] - Hyákinthos - 04-06-2026

Las manos de Gabriel subieron hasta las ajenas, buscando alejarla de su cuello. Necesitaba que lo soltara, pues con cada segundo que pasaba, respirar se le hacía aún más difícil, pero la fuerza de la mujer azul era tanta que el hombre no podía hacer más que patalear en el aire, sin una posibilidad real de soltarse…solo le quedaba esperar por un milagro.
 
No podían gritar. Nadie vendría a rescatarlos y, de todos modos, con sus compañeros amenazados, al mínimo ruido, seguramente, esos piratas de poca monta no dudarían en cortarle el cuello a sus compañeros…Estaban atrapados.
 
O eso creyó el joven capitán.
 
No había nadie más con él, por eso no pudo entender en un inicio la pregunta de la gyojin, pero, pronto, sin necesidad de tener ningún sentido aumentado, pudo escuchar los pasos pesados de alguien más en el puerto.
 
¿Amigo o enemigo?
 
Riptide arrugó la nariz. Un aroma desagradable llegó a ella…No podía ser cierto… ¿Alguien de esa asquerosa raza de pájaros humanoides estaba en ese puerto?
 
La mujer se giró para encarar a sea quien sea que osara interrumpirla y, si se trataba de alguien de la raza que creía ella…
 
Bueno...¿Qué más daba? Riptide no tuvo tiempo de responder.
 
Había soltado al capitán humano justo a tiempo para que el cuerpo del hombre cayera sobre la madera. El sonido habría resonado en el puerto, pero fue opacado por el golpe seco de un pesado objeto metálico directo contra la carne de la enorme mujer azul.
 
De repente ahora era a ella a la que el aire le faltaba, además, quedó inclinada hacia el frente, mientras que con una de sus manos se sostenía el pecho y la otra estaba apoyada en su rodilla para evitar caer. No le daría el lujo a su atacante.
 
—¡CAPITANA!
 
La voz preocupada de los dos hombres que habían atrapado a los tripulantes de Gabriel en el barco hizo eco en esa parte del muelle, uno de ellos, incluso, soltó su espada, haciendo que cayera sobre la cubierta con pesadez y tiró hacia un lado al hombre al que sujetaba. Dejando al pobre chico inconsciente en una esquina por el golpe que recibió cuando su cabeza se estrelló contra una de las cajas de mercancía del barco, pero, a pesar de eso, se pudieron escuchar los pasos del hombre bajo el mando de la gyojin, corriendo con premura hacia la proa. Pretendía saltar para ayudar a su jefa; sin embargo, ella previó sus intenciones.
 
Giró su cabeza y lo miró de reojo, para luego alzar uno de sus brazos, con el que se sostenía el pecho, para darle una señal, sin hablar, para que el gyojin que había salido a su rescate se detuviera ipso facto.
 
—¡No te atrevas a venir! —La mujer gyojin, ahora que había recuperado el aire, se enderezó y miró a su atacante. La rabia centelleaba desde sus ojos cafés, una rabia que era acentuada gracias a la poca iluminación de esa parte del puerto, lo que le daba un aspecto tanto dramático como sombrío a la capitana.
 
—No, por supuesto que mi olfato no me engaña, fácilmente podría percibir la presencia de cucarachas como tu a kilómetros de distancia. Todos tienen ese mismo aroma a sudor y a mierda de pájaro —. Riptide escupió hacia un lado. La saliva vino acompañada de sangre…No era extraño que algo se le hubiera roto en el interior luego de ese tremendo golpe. —¡Ja! ¿Y tu quién se supone que eres? ¿Por qué mierda defiendes a este hombre? —Al terminar su pregunta, la pelinegra levantó su pierna y pateó con fuerza al capitán del Estrela do Medio-dia, quien apenas intentaba incorporarse del suelo…claro, el golpe lo devolvió a su lugar.
 
—Así es tu gente…siempre metiéndose en lo que no les importa, siempre queriendo humillarme —. ¿Por qué creería ella esto?, ¿por qué tanto desprecio hacia los lunarians? Simple, años atrás estuvo atrapada en la mansión de unos lunarians con bastante poder…Ella servía como un simple entretenimiento…claro, eso hasta que pudo defenderse y revelarse de quienes se atrevieron a llamarse amos suyos. —¿De verdad quieres que lo suelte?
 
La gyojin se inclinó para sujetar al chico por el cuello de su camisa, hasta dejarlo a su altura, lo miró a la cara. Él estaba maltrecho y apenas tenía fuerzas para hablar…sí, para que negarlo, temía por su gente…No quería que les hicieran daño.
 
—Ve…vete, por favor…no dejes que te lastime….—Pero tampoco podía permitir que le hicieran daño a la bella desconocida que parecía no saber en que estarse metiendo, por más que luciera fuerte.
 
—Mimimimi… ¡Calla! Aquí hablo yo… ¿Qué son amantes ustedes? ¡Ja! —Volteó ahora a ver a la Lunarian. Había una sonrisa socarrona dibujada en el rostro de la gyojin. —Responde… ¿De verdad quieres que lo suelte? Entonces… ¿Por qué no vienes por él?
 
En ese instante aprovechó de lanzar al capitán justo frente a la mujer Lunarian; sin embargo, aunque el cuerpo del hombre ni siquiera avanzó medio metro, lo cierto es que la mujer gyojin lo usó como distracción para poder cerrar los dos metros que la separaban de la Lunarian, mientras que tensaba los músculos de su cuerpo y, cuando cerró esa distancia que la separaba de la otra mujer, cerró su mano en un puño que no dudó en estampar directamente contra la cara de la chica Lunarian y, acto seguido, se separó un metro de ella al dar un salto hacia atrás.
 
—¡Que ninguno de ustedes se atreva a meterse conmigo y esta chica! Voy a destruirla ¿Por qué no mejor empiezan a saquear el barco? Seguro han de tener mucho de valor encima ¿No creen? —Era claro que la pirata no iba a desistir de su verdadero objetivo, aunque ahora sintiera la necesidad de encargarse de la lunarian recién aparecida.
 
Bitácora del Capitán