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[Pasado] Solo es un poco de té, ¿verdad?|Priv. - Versión para impresión

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[Pasado] Solo es un poco de té, ¿verdad?|Priv. - Yuuki - 03-04-2026

Día 75 de Verano | Año 15


Normalmente, siempre tenía el té en casa para su consumo diario. Y sí, normalmente, porque ese día no era normal. No había té. De repente, ninguno de los sirvientes, como tampoco nadie de su familia podía darle razón de qué pasó con el té. Era seguro que se trataba de un complot para castigarla. ¿Castigarla porqué? Bueno, no hacía mucho ya había estado yendo a apostar y habían algunas cosas de la casa que se habían desaparecido. Y cuando le preguntaron a ella, dijo que no sabía qué había ocurrido. Y que le dijeran lo mismo con el sabroso y delicioso té que necesitaba para funcionar durante el día era un castigo que no tenía comparación, según ella. Una cosa es una cosa, otra cosa es otra cosa.

Molesta como estaba, por la falta de teína en su cuerpo que le ayudara a sus neuronas a hacer sinápsis, Yuuki se marchó al mercado en busca de algún comerciante o cafetería que le pudiera dar algo de lo que ella ya consideraba su vicio personal. Las manos no paraban de temblarle mientras caminaba por la calle y los dedos tamborileaban de forma repetida y ascendente. Si no consumía té pronto, iba a causar un alboroto que seguramente a nadie le iba a gustar. Ni un poquito. Y es que hasta el mechón de pelo que solía levantarse sin importar que tan bien se peinara estaba temblando. Las plumas de sus alas andaban también desacomodadas y no hallaba Yuuki cómo calmarse.

Iba vestida, además, con un vestido. Los odiaba. Como nunca los odiaba. Y es que de un momento a otro, en su casa, sus pantalones también se habían desaparecido. Seguramente eran sus padres obligándola a vestir de cierta manera para presentarla con alguien. Otra vez. Pero como siempre, iba a hacer un berrinche y dejar en claro que ella no iba a casarse nunca con nadie. Detestaba sentirse atada; ya lo estaba a la voluntad de sus padres, no lo estaría a la de algún extraño que se apareciera.

Mientras caminaba, refunfuñaba y se mordía el dedo índice, mirando los anuncios de las tiendas y olvidando por completo el camino por el que debía andar. Al fin y al cabo, lo conocía bastante bien. Pero por más que conociera bien el camino, no prestar atención era un riesgo para ella misma y para cualquier otro que también caminara por allí. Constantemente chocaba con gente y luego de avanzar varios metros, ya había más de un curioso queriendo saber qué pasaba con la chica de alas blancas que parecía estar a punto de volverse loca. El morbo de la gente era una cosa aterradora, si se ponía a pensarlo. Pero para Yuuki, solo importaba encontrar un vendedor de té.

Pero el día no iba a ponérselo fácil a la mujer berrinchuda, y cuando finalmente vio un aviso de una tienda de té, volvió a chocar. Esta vez con un poste. Se dio en la frente tan fuerte que incluso rebotó y cayó al suelo vergonzosamente, llevándose las manos a la cabeza para tratar de calmar el dolor que más que sufrimiento por el mismo, le hacía sentirse humillada y miserable. Algunos se reían y otros miraban con pena.

Los ojos de Yuuki se llenarían de lágrimas y quería llorar. Pero no les iba a dar ese gusto. No. Así que se levantó y se quedó allí de pie, esperando a que la gente se aburriera de verla mientras seguía muriéndose de vergüenza. Y nadie aparecía para ayudarla tampoco.


RE: [Pasado] Solo es un poco de té, ¿verdad?|Priv. - Onizuka Jin - 07-04-2026

Había perdido la cuenta de las veces que aquello sucedía, más de las que previó incluso alguien como él. Como de costumbre, había dos hombres tras él, uno con tatuajes, más alto que el propio Yakuza y el segundo, un poco más bajo que él, con una cicatriz en el rostro. Su mente divagaba entre planes sobre qué hacer, cómo mover los hilos. Sus manos se encontraban en el bolsillo, el humo lo acompañaba con el cigarrillo de entre sus labios, a cada paso que él daba con mayor seguridad. Sus cejas se fruncieron, molesto por el recuerdo de lo que tenía ahora encima. La visión de un hombre rubio, más corpulento y alto que él, a quien él llamaba jefe, no dejaba de volver en su mente. Le sacaba de quicio. Últimamente ese maldito viejo no hacía más que darle trabajos más complejos que el anterior. 

CLANK

El sonido de un golpe intenso lo devolvió de vuelta a la tierra, elevando su mirada buscando de dónde provenía el sonido. ¿Un animal se habría golpeado? Pronto lo acompañaron las carcajadas, no solo las de mucha gente, también las de los dos hombres que lo acompañaban, uno a un lado del otro, tras su espalda. Fue cuando lo vio o, más bien, la vio. Cabellos rojos intensos desparramados por el suelo por su largo, la expresión llena de humillación y, por supuesto, el poste que había provocado todo aquel alboroto. Sus cejas se elevaron, ciertamente tampoco es que él estuviera demasiado atento, mas no esperaba una torpeza similar. 

Analizó a la muchacha, ahora mejor, de arriba abajo, por desgracia no podía estudiar su rostro, ¿qué pasaba si pese a su torpeza fuera alguien que pudiera resultar útil? Quién sabe... quizás podría. Mientras las carcajadas proseguían, el yakuza caminó en dirección a la muchacha, colocándose frente a ella, mirando de reojo a los hombres que eran sus guardaespaldas y aún seguían riéndose.

—No recuerdo haberos dado permiso de burlaros de una señorita.

Los hombres repentinamente quedaron en silencio, carraspearon e inclinaron su torso. —¡Nuestras más sinceras disculpas, señor! ¡No volverá a suceder! — Jin descendió la mirada ahora hacia el rostro de la mujer, quien ahora tenía un brillo de contener las lágrimas. —Hacedlos callar. — La orden llegó a los hombres, quienes automáticamente comenzaron a moverse. Sus ojos no se habían apartado de la muchacha, había visto tantas veces esa expresión en personas a las que tenía que captar, prostitutas a las que tenía que ver trabajar... Lágrimas de pura humillación, el "trágame mundo". No era compasión, no le importaban. Sí entró una nueva curiosidad; la cicatriz de su rostro, pasando desde su frente hasta la zona inferior de su rostro, en diagonal. Aparentemente, no era el único con algo tan visible en su rostro, pese a que en su caso no era tan grande. La cicatriz en su frente era visible, tampoco es que buscara ocultarlo. 

Descendió su cuerpo, elevando su mano en dirección a la mujer con aquella sonrisa que mostraba picardía, como de costumbre. 

—No les haga caso señorita. ¿Se encuentra bien?

Las risas parecían cesar. La mayoría reconociéndolo, otros siendo silenciados por los hombres que ahora mismo estaban ordenando silencio a su alrededor. —Tendrá que ir con más cuidado la próxima vez. No querrá hacerse daño severo. Deje que la ayude. — Extendió más su mano, a la espera de ver si tendría la suficiente confianza para aceptarla, o si por el contrario la humillación la sobrepasaría y saldría corriendo. Su corbata, por la posición que se encontraba, casi estaba a ras del suelo, no parecía prestarle atención. Su presencia seguía siendo impecable incluso en esa posición, con su rodilla derecha en el suelo y su izquierda en alto.




RE: [Pasado] Solo es un poco de té, ¿verdad?|Priv. - Yuuki - 12-04-2026

Genial. Y mientras estaba en su momento en donde más estaba sintiéndose humillada, una gente se reía de ella, cosa que realmente no le hacía sentir para nada feliz; y que sumado a la sensación previa de torpeza y necesidad, esto no hizo más que simplemente hacer que las lágrimas comenzaran a brotar. Cayendo a través de sus mejillas. El rostro lo tenía rojo a causa de la vergüenza que sentía en ese mismo instante. Y cuando pensaba que todo no podía estar peor, allí estaba ahora este nuevo sujeto hablándole e inclinándose sobre ella; ofreciéndole su mano para ayudarla a levantarse.

Por supuesto, no sería tonta y aceptaría la ayuda de esta persona. Pues también parecía que tenía cierta influencia sobre los matones que iban con él. Sin embargo, y ahora que lo notaba, ¿Quién era éste? ¿Y por qué la estaba ayudando? Como fuera, no importa. Así pues, tomó su mano y se puso de pie y trató de limpiarse de una forma vergonzosa y bastante apenada las lágrimas que aún seguían rodando por su cara. Incluso se le habían hinchado los ojos y algo de rojo se podía ver en su conjuntiva. Y esto no era solo por la vergüenza, sino que también era debido a que no había podido conseguir su té. Necesitaba el té realmente.

—Supongo que debo darte las gracias. Ciertamente. ¿Pero quién eres y para qué te gastas en ayudarme? Quiero que sepas que no soy una chica frágil que simplemente lloran ante la menor de las adversidades. Pero si quieres ayudarme, realmente ¿podrías traerme o invitarme un té? Ciertamente necesito té.

Simplemente se acomodó el cabello y luego pasó a acicalar sus alas, acomodando las plumas y asegurándose de que ninguna estuviera fuera de lugar.

Todavía quedaban alguno que otro mirón que buscaba obtener algo de diversión de la situación que se había metido, pero la peli rosa no sería tan amable con los mirones extraños a quienes directamente pasó a mirarlos con un odio que sumado a su apariencia linda y delicada más bien, parecía ser un perrito de mascota, mirando mal a cualquiera que se acercaba a su dueño.

Por supuesto, no intimidaba a nadie y tampoco asustaba a nadie en lo absoluto. Pero esto no era una limitación para que Yuuki, en medio de su ahora naciente ira, no les lanzara alguna amenaza o improperio. Y para evitar cualquier confusión, vamos a decir que no fueron palabras merecedoras ni dignas de una chica que tenía todas las auras de ser una princesa consentida y berrinchuda.

Se estaba montando un verdadero show en ese lugar. Y ella era consciente de lo que estaba pasando, así que hizo lo más inteligente que podía dada su precaria situación: Aferrarse. Y sería al que se había lanzado como caballero en blanca armadura. Pfft. Hombres ridículos.

Lo miró y le hizo la mejor carita de "yo no fui" que podía hacerle y se aferro también a su brazo. Todo para que así su teatrito pudiera estar completo. Después de todo, no le salía mal actuar como la princesita torpe, quien necesitaba ayuda del primer acomedido que se apareciera. Capaz que podía obtener así su té y quizás alguna otra diversión de paso.

—Por favor, ayúdame. Realmente te necesito; y ya que pregunté tu nombre, te diré el mío. Me llamo Yuuki. Gracias por no reírte de mi desgracia. —Y cuesta creer que no hace mucho había dicho que no era una chica frágil. Se contradecía, pero ¿a quién le importa?


RE: [Pasado] Solo es un poco de té, ¿verdad?|Priv. - Onizuka Jin - 16-04-2026

Podía ver los ojos de la muchacha hincharse. Esperó mientras observaba que se acicalaba las alas. Su mano se elevó, colocando con cuidado el dedo pulgar por debajo de uno de sus ojos, con cuidado, procurando no asustarla. Lo que buscaba con aquel gesto era terminar de limpar el resto de lágrimas que hubieran quedado en ella. Irónico que mencionara sobre no ser “frágil”, pero estamparse contra un poste y encontrarse en lágrimas. Su alrededor, en cambio, parecía haberse quedado en absoluto silencio. Apartó la mano de la mujer, volteando la mirada hacia su alrededor, arqueando una ceja con rostro de disgusto. Su tono de voz, grave, profundo y autoritario, salió de forma automática.

—¿Acaso no tienen cosas que hacer ustedes además de perder el tiempo?

Aquella voz provocó, en más de uno, escalofríos suficientes para que buscaran excusas de cosas que les estaban surgiendo, como si nada. Mientras, el hombre, habituado al gesto, acomodaba nuevamente la mano en el bolsillo, observando a la joven que, aparentemente, estaba bastante mejor. Si tenía fuerzas para pedir una invitación, significaba que ya no necesitaba más su ayuda. Pronto, los que hubieran podido quedar, desvanecieron. Fue cuando sintió el brazo de la muchacha en él, y se volteó a verla. De nuevo arqueó la ceja, gesto que repetía involuntariamente por costumbre. ¿Por qué la había ayudado? Esa era una buena pregunta. Sus ojos volvieron a su estado original, observando el frente.

—Digamos que... Me recuerdas a alguien. — Eso era cierto; misma energía, misma torpeza, misma confianza. Una muchacha de cabello entre negro y blanco y mirada violenta. —Y no me gusta que ridiculicen a nadie en mi presencia. — Más bien le importaba entre nada y menos. Lo peor era que, al verla con aquellos ojos supo exactamente el tipo de mujer que era. Aprovechada, quizás vívora. ¿Iba a rechazarla? En absoluto. Podría aprovechar más bien eso a su favor. Hacía tiempo que no disfrutaba de la compañía de una mujer. 

Esta vez, su expresión impasible se convirtió en una media sonrisa cargada de picardía. Elevó su mano zurda, ya que la diestra estaba ocupada con el agarre de la mujer, y la pasó por el mentón de la muchacha, sin eliminar dicha expresión.

—¿Estás segura de que necesitas mi ayuda? ¿O más bien quieres ofrecerme una?

El tono de voz, pese a que inicialmente con aquellos que habló había sonado amenazante, ahora estaba cargada de pirardía, diversión y algo que mejor dejaría a la imaginación de la muchacha. —Hay muchas formas de ofrecer ayuda a una señorita. — Aprovechó para ver a los hombres que hasta entonces lo habían seguido, apartando lentamente la mano del mentón de la joven. Cambió su semblante, haciendo una sola señal con la cabeza, fugaz, pero que en silencio todos comprendieron. Les dejaron intimidad, una que quién sabe cuánto iba a durarles.

—No tiene que agradecerme nada, señorita Yuuki. Ha sido un gusto ayudarla.

Comenzó a caminar, sin revelar a dónde se dirigían. Por el momento, si ella planeaba algo, se dejaría arrastrar. Quizás podría ver qué tipo de persona podría ser además de las primeras impresiones. No le afectaba la petición de ayuda, eso era irrelevante, pero sí el interés genuino. —No me parece gracioso reírse de que alguien pueda distraerse. — Sus ojos, sin embargo, pese a estar atentos al frente, sus otros sentidos se encontraban en alerta. Nunca podía bajarla, quizás podría resultar fatal. ¿Qué pasaba si la mujer era alguien contratada por una banda rival? Si era el caso lo sabría, de momento probaría suerte. —Y dígame, señorita. ¿Qué tipo de té es el que le gusta? Parecía tener mucha prisa.


RE: [Pasado] Solo es un poco de té, ¿verdad?|Priv. - Yuuki - 26-04-2026

Algo no iba bien. Estaba siendo demasiado fácil. Y no es que no le gustara que las cosas salieran fácil. En lo absoluto. Y a lo mejor era la falta del té lo que la hacía ponerse a pensar por fuera todo el tiempo; o quizás solo estaba dándose cuenta de que realmente estaba jugando sus cartas muy mal y que el tipo aquél solo estaba divirtiéndose con ella. Y eso último sí que no le gustaba para nada. Era ella la que jugaba con los otros, no al revés. Nunca al revés. Yuuki siempre estaba por encima, ¿Quién se creía él para poder pretender que estaba en control total de la situación?

—Earl Grey. Ese estaría bien. Se de un buen sitio. Ese de allí.

¿Y porqué estaba respondiéndole a la pregunta sin hacer berrinche? ¿No estaba sintiéndose ofendida? Sí. Quizás. Pero también le estaba ofreciendo té, ¿No? Y té era lo que necesitaba. Que se jodiera todo lo demás. Solo denle el maldito té y ya ella podrá arreglarse con todo lo demás. Ni narrar bien se puede cuando la adicta esta de mierda puede pensar y hay que rellenarle cabeza con algo. ¿Qué? Oh, mierda. Y ahí va de nuevo...

—No es que tenga prisa. Bueno. Sí. Tengo prisa. Creo. ¿Te ha pasado que tienes una rutina específica para cada maldito día y luego no la puedes cumplir? Es eso. Sí. Sí.

¿Quién mierdas se engancha al té? Existen los adictos al café y a otras sustancias, seguro. ¿Pero té? Bueno. En caso de que no lo sepas, el té y el café tienen la maldita misma molécula. Así es. La cafeína y la teína son la misma mierda. Pero parece que se metabolizan diferente y este no es un artículo científico. Y Yuuki otra vez anda pensando estupideces y no es capaz de pensar de manera adecuada. Perdón por dar tanta lora. La niña está dañada.

La birkaniana señalaría una tienda de té que estaba allí y caminaría hacia ella, tirando del brazo al hombre que la había ayudado. Ese tal Jin ahora se veía interesante, suficiente como para que le pagara el capricho... y ya que estaba, se veía como una opción bastante adecuada para que ella pudiera dedicarse a perder el tiempo ese día y se escapara por un día más de las responsabilidades y demás que tenía en su casa. Y no es que fuera una vaga -aunque sí-, sino que no le daban ganas de jugar a la princesa bonita que recibía visitas o que estaba para servir a otros.

A Yuuki le gustaba sentirse libre y hacer lo que le entrara en gana. Y sí, ya estaba grande y mayorcita. Pero fue mimada toda su vida y nunca tuvo una oportunidad real para madurar, por lo que tampoco es que supiera hacer otra cosa... y para ser francos, en Baterilla era hacer lo que decía su familia o dedicarse a pescar. Ninguna de esas opciones se veía suficiente para ella. Eso era una maldita jaula. Y las escapadas que se daba solo eran intentos de abrir la jaula... algún día lo lograría.

Llegando a la tienda, entró y saludó al hombre que atendía, quien suspiró al verla de brazo con aquél sujeto. El dueño no era exactamente alguien especial, pero conocía a Yuuki de muchos años ya y era el responsable de surtir a la familia de la pelirrosa del té que consumían en la villa donde ella vivía. No se le extrañaba que ella a veces llegara a la tienda cuando en su casa la dejaban sin nada y, bueno, Yuuki siempre pagaba y eran negocios. Pero el hombre no se cortaba para sermonearla cuando podía.

—Ya sabe que no la molesto, niña Yuuki. Pero esto se está saliendo de control, ¿No es más fácil que haga caso a lo que dig-

—Ah, no. ¡Tu no te atrevas a decir nada! Está siendo un día horrible. Y este buen hombre se ofreció a ayudarme. Se llama Jin. ¿No es un hombre amable? —Sonrió mirando a Jin poniendo cara de víbora fingiendo ser santa paloma. Se notaba. Luego volvió a ver al de la tienda—. ¿Puedes ponernos algo de té para los dos, porfi?

El hombre suspiró y asintió. Luego señaló una mesa en donde podían sentarse y fue a limpiarla con un trapo que se veía bastante nuevo. Incluso tenía un aroma cítrico. Se notaba que el hombre gustaba de tener todo bastante pulcro. Y mientras limpiaba, miraría a Jin y le hablaría en un susurro.

—No se ve que seas una buena persona. Esa mujer se cree que es peligrosa. Pero no conoce nada. Y su abuelo era buen amigo mío... sea lo que sea que se le pase por la cabeza, que no me entere yo que salió lastimada... —El tono fue más bien solemne, suficientemente serio como para mostrar preocupación. Sin embargo, tampoco es como que estuviera amenazando a alguien que se podía ocupar de dejar a media guarnición de Baterilla fuera de combate antes de que nadie supiera qué pasó.


RE: [Pasado] Solo es un poco de té, ¿verdad?|Priv. - Onizuka Jin - 12-05-2026

Rutinas, conocía bien sobre ellas. Sus pasos ahora eran seguros mientras caminaba hasta el lugar señalado junto a la muchacha, con paciencia y calma. —Suelo ser muy organizado. En mi trabajo, si no lo eres, terminas teniendo algo de caos, y no me gusta que las cosas se salgan de lo estipulado. — Normalmente eso sería sinónimo de que algo no iba bien, y no estaba dipuesto a pasar por eso. —Así que supongo que más o menos puedo comprenderla. Por cómo se ve pidiendo un té y lo que acaba de decirme, ¿puedo deducir que el té es una especie de ritual con el que se siente más viva? ¿Como mi café por las mañanas? — O posiblemente su tabaco tan característico. 

Sencillamente se dejó arrastrar por la mujer, haciendo una señal con la otra mano, a sus espaldas, a los hombres que hasta entonces lo habían seguido fielmente. Quién sabe, quizás sí podría terminar divirtiéndose con aquella muchacha. Estaba tan llena de vida que internamente se interesaba en verla de otras formas. El respeto de la señal fue inmediato, siendo que los hombres no atacaron a la brusquedad de la muchacha. 

Una vez dentro del local, se permitió el momento de analizar el sitio. Sencillo, pero pulcro y perfectamente limpio, sitios que a él le gustaban realmente. Prefería la tranquilidad a bullicios innecesarios. Quizás acompañarla no había resultado ser tan mala idea como creía. Volvió la mirada hacia la joven cuando escuchó de nuevo su nombre, solo saludando al hombre que parecía dueño del local con un leve y veloz asentimiento de cabeza. —Puede soltarme señorita. Yo la invitaré al té de hoy. — Caminó luego hasta la mesa que el hombre estaba preparando, permitiéndose un poco de distancia, la cual lo comenzaba a sofocarlo teniendo en cuenta que no estaba habituado a ese tipo de contactos fuera de la propia intimidad, agradecido, al fin, de conseguir un poco de libertad en su brazo.

Sus ojos se elevaron cuando la voz del hombre le habló de forma directa. Lo tomó como lo que realmente era: una verdadera amenaza. Ese hombre se había metido con la persona equivocada. Quizás, en otro momento, le haría aprender la lección. Por el momento, fingió no solo ignorancia, sino que, descendiendo su propio tono de voz, de forma que solo ese hombre pudiera escucharlo con una claridad implícita.

—No tiene por qué salir lastimada si no osa hablarme de ese modo.

Ahora, si no existían motivos de dañarla, acababan de nacer a consecuencia de ese varón que se atrevió a hablarle de esa forma. No solía percibirse como alguien “peligroso”, pero sí era normal que lo tomaran como alguien que emanaba un aura capaz de hacer temblar a cualquiera. Su voz, para más inri, fue implícito en el tono. Una voz profunda, pausada, que postaba una calma que lejos de revelar tranquilidad, no hacía más que demostrar la amenaza que podría resultar si así lo deseaba. Era capaz de poner los pelos de punta a cualquiera que pudiera escucharlo.

Volvió entonces la mirada hacia la joven, retirando un paquete de tabaco de su bolsillo, y lo encendió, buscando un cenicero sobre la mesa. Nada mejor que esa sensación que le provocaba la nicotina. Los ojos se enfocaron en la muchacha, con una calma muy clara, observándola pacientemente. —Espero que mi compañía no sea un inconveniente para usted, señorita Yuuki, y que no le moleste el tabaco. — La voz que había usado en el varón parecía que ahora era más suave, como si nunca hubiera existido ese tono de voz.

—Por la bienvenida que le ha dado el caballero, parece que la conoce bien.

Sonó interesado, mientras los ojos del hombre ahora analizaban el rostro y la expresión viva de la muchacha. Con lo que le dijo ese viejo, ahora solo deseaba verla llorar. Quién sabe, quizás podría conseguirlo en la cama. La media sonrisa no hizo más que ampliarse, cargada de picardía y diversión. —Si quiere, después de tomar el té, podemos dar un paseo. Conozco muy buenos lugares en la zona.

Cajita de Tabaco



RE: [Pasado] Solo es un poco de té, ¿verdad?|Priv. - Yuuki - 02-07-2026

—¿Conoces bien la zona? Pues yo soy de la zona. Ciertamente. —Sonrió Yuuki con una cara amable, cerrando los ojos y ladeando la cabeza hacia el lado izquierdo. Aunque tenía ya cierta edad, algunas de las cosas que hacía todavía le dejaban dar cierto brillo de inocencia.

—En cuanto al viejo, ni te preocupes, ¿Sí? Creo que era algo así como muy conocido por mi abuelo... y a veces se siente que me quiere proteger. Pero dejemos de hablar de él, ¿Sí? Solo es el dueño de este lugar y no tiene nada que ver conmigo. Es más. Llegará el día en que yo deje este lugar, ¿Sabes? Esta isla es demasiado pequeña para mi.

Y ahora estaba dando lata, hablando sin parar. Incluso se acomodó un poco sobre una de las sillas a las que había señalado antes; se notaba que conocía cómo sentarse bien, por su postura, pero decidía simplemente ignorar cualquier etiqueta y tomar la postura que más le gustara para hablar mientras compartía el tiempo con aquél hombre, Jin.

Jugueteaba ahora con uno de sus dedos, enredando su cabello alrededor del índice de la mano derecha y también movía el tobillo izquierdo, haciendo que el pie pareciera que estuviera moviéndose a algún ritmo que ella demarcaba. Se había cruzado de piernas, pero tenía la espalda reclinada hacia atrás sobre la mesa y la mano izquierda se acercaba al rostro de ella, que daba la impresión de estar reposando el mentón sobre los dedos índice y medio de esa mano. Los ojos miraban hacia todos lados, pero se posaban ocasionalmente en Jin. Mantenía silencio y una actitud que daba la impresión de querer escuchar... ¿Escuchar qué? Lo que fuera que Jin tuviera para decir.

El tiempo pasaba algo lento allí, entre Yuuki que buscaba que Jin le contara algo sin pedírselo y el hombre de la tienda que llegaba a dejarles el té servido y hacía miradas al yakuza, recordándole de manera silenciosa lo que le había dicho antes. No pasó mucho más, aunque luego, independientemente de lo que hubiera dicho Jin en ese tiempo, Yuuki empezaría a hablar una vez más.

—Oye. ¿Sí sabías que se me da muy bien disparar? Hablo de pistolas y esas cosas. Tengo un campo de prácticas no muy lejos de aquí. ¿Qué te parece si apostamos un poco? Tu pon las condiciones de la apuesta y luego nos ponemos a disparar... hacerlo sola es algo aburrido y parece que eres alguien divertido. Bueno. Si no tienes nada para hacer ahora, digo.