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Nunca los confundas con realidades vanas :: PR :: Fic de Recolección y Creación. - Maria Merlot - 06-04-2026

Narrador / María Merlot

MUSIQUITA



Verano (68).
Año 17.
06:27 a.m.
Algún lugar del mar alrededor del Reino de Drum, Paraiso.

La mestiza se encontraba sentada en su cama con la suave luz del amanecer infiltrándose por la escotilla. La cobija la envolvía como una capa mientras derramaba las ideas de su cabeza llena de grillos en las hojas de su libreta de notas. La ultima semana estuvo enfocada en leer, entender y deconstruir todas las armas que compro en la herrería, siempre de la mano con los libros pertinentes. Ahora que en la práctica y la teoría poseía el conocimiento sobre lo fundamental, solo quedaba una cosa por hacer: conseguir los materiales que le permitirían alguna vez fabricarlos. Dándole la vuelta de página al ultimo libro que le faltaba por terminar, concibió algo más ¿Y si podía crear cualquier cosa? Su hermana como carpintera reparaba el barco, porque trabajaba la madera, pero también había construido un estante para sus libros, cuadernos y lápices. María alzo la mirada para ver aquel mueble que ante sus ojos era el más hermoso y valioso del mundo, no por el costo en berrys, sino porque fue hecho desde el amor sincero de su Unnie. Recordar aquel momento la hizo sonreír…

Inicio del Flash Back.

Desde que la Valquiria Besada por El Sol se unió a los Manos Muertas, no cuando llego herida, sino después de manera oficial… cuando sucedió lo de Ashveil, paso a compartir camarote con la mestiza, ocupando el lugar de Odeth. Aunque Maki llego sin nada, su solo presencia cambiaba el lugar, ella se apropio de este y lo hizo suyo, más aún con su mascota pululando por todos lados, junto a Cara Melo. María tenía debilidad por los animales, así que estaba encantada de tener dos en el barco.

El lado de la habitación, el que correspondía a la antigua celeste, siempre estaba lleno de hojas de papel, lápices de todos los colores, libros (principalmente de comercio), los periódicos que iba coleccionando y todo lo que su caótica mente en busca de conocimientos pudiese necesitar. A los ojos de cualquiera podría tratarse de un desorden de magnitudes bíblicas, pero para ella era el orden absoluto de los grillos que vivían en su cabeza, sabia exactamente dónde encontrar cualquier cosa.

Un día, al regresar de su pequeña investigación de las armas encontró un mueble nuevo, con forma de árbol… ¡LOS ARBOLES HACEN LA FOTOSÍNTESIS! ¡Su Unnie la escuchaba! El corazón casi se le sale del pecho ante el regalo recibido, con un abrazo a la Tsundare Maki D. Zennin, María procedió a acomodar sus cosas en el nuevo estante, ubicado al lado de su escritorio. Tal vez, algún día, podrían tener una habitación solo para los libros que iba recolectando y los que ella iba escribiendo con sus aventuras por las islas: Una Biblioteca, la más grande vista en algún barco.

Las repisas estaban colocadas de tal manera que se asemejaban a las ramas de un árbol, el tronco principal servía de soporte para todo, y en lo que vendría siendo el sustrato/suelo, a los lados del tronco, un amplio banco con cojines muy cómodos y coloridos… ¡Perfectos para sentarse a leer! También Había una planta, y un sitio para que sus Den Den Mushis pudiesen estar y descansar durante los largos viajes, aunque siempre los encontraba en los cojines ¡Todo pensado muy bien! La peliverde era sin duda la mejor carpintera, espadachina, mujer y hermana del mundo azul…

Fin del Flash Back.

María se levantó de la cama, fue hacia el mueble subiéndose a este para dejar el libro de armería que estuvo leyendo mientras miraba el bosquejo de una idea tonta que vino a su cabeza: Cascabeles para adornar la barba del buen Thrym-sama. Una noche, de esas en alta mar, cuando lo acompañaba para aprender sobre las estrellas, la navegación y por supuesto porque le gustaba su compañía paternal, este le comento sobre un pequeño deseo que tenia y comenzaba con las campanadas que anunciaban alegría en los cuentos que él tanto le recitaba. El gigante, desde el primer momento, siempre la trato como una hija y aunque ella ponía a prueba su paciencia, ambos tenían una especie de feeling en común que los unía sin mucho esfuerzo, quizás porque el par tenía el mismo buen corazón. Por esa razón, y para poner a prueba los conocimientos, lo que decidió fabricar usando sus manos por primera vez sería para él, algo sencillo que no la frustrara pero que le permitiera entender las implicaciones de las artesanías, de los materiales, del tiempo pero sobre todo que le diera destreza para cuando tuviera que hacer algo mas complejo.

La mujer se puso las manos en la cintura, miro a su alrededor, viendo en el proceso el Wanted de su peluche al cual le dedico una sonrisa y disparo un guiño. El pobre peluche estaba siendo difamado con esa cantidad de berrys, una cosita tierna como él debería valer muchísimo más. Y no era el único Wanted que pego en su rincón, tenía varios más: de sus nakamas de tripulación, del Príncipe Einar y Kelvin, uno cancelado que hacía burbujear su vena cotilla, y otros más que solo conservo porque eran bonitos, en especial el de la medusita. Yendo detrás del biombo, se baño en la tina haciendo mucha espuma, lavo su largo cabello, el cual había retocado la noche anterior con el tono pastel Hyakinthos, por eso seguía tan rosado y brillante. Al secarse se vistió con las prendas que escogió para ese día: algo abrigador y colorido, con un gorro de gatito.

¡Ahora si estaba lista! Con su libreta y su lápiz, y las ideas claras sobre lo que necesitaba emprendió la marcha a recolectar, y sino lo lograba... entonces compraría, los materiales para llevar a cabo su idea decorativa como una sorpresa para su gigante favorito. Esta vez no llevo a Cara Melo con ella, el frio del lugar podría hacerle daño, tanto como había congestionado a Hyakinthos, Maki y Thrym.

Saltando del barco para caer sobre el hielo fragmento de la superficie salto como un conejo de plataforma a plataforma hasta llegar a las rocas, de ahí camino la franja hasta encontrar un sitio por donde llegar a tierra más firme. Sin perder tiempo, y con una ultima mirada al Flush Royal, comenzó su primera aventura de recolección y creación, algo que hizo realmente hacer vibrar su corazón y plasmar una sonrisa radiante en sus finos labios.

Con su peculiar andar, cautivante pero errático fue andando hacia lo que supuso era el pueblo, por suerte en su camino se encontró con Ala Ska, una amiga que hizo las muchas veces que estuvo en el Sweet Cake. María le caía bien a las personas en general, y con su sintonía natural era difícil no hacerlo. La castaña la llevo hacia donde necesitaba ir, así aprovecharía muchísimo las horas del día: La Herrería. Se despidió con un beso en la mejilla y un abrazo a su amiga, al entrar la calidez del sitio la abrigo, haciéndola quitarse su abrigo.

— Maestro Fraguencio Smith — llamo al dueño del lugar, porque no lo veía por ningún lado. Unos segundos después apareció el gran hombre barbudo quien al verla le dedico una enorme sonrisa, y claro, un leve sonrojo oculto por el vello en su cara.

— Si es mi clienta favorita, y la más hermosa, por supuesto — ante el halago María llevo las manos debajo de su barbilla, como si la sostuviera, cerro los ojos y movió levemente la cabeza varias veces, haciendo un gesto tonto que asocio con “belleza” — Grahaha Grahaha Grahaha. Si, definitivamente mi clienta favorita — se carcajeo el hombretón, invitándola con su mano a pasar a la trastienda donde tenia la fragua y otras cosas.

María aprovecho el conocimiento del hombre para mostrarle las notas hechas durante su investigación sobre las armas, el masculino asentía encantado con el cerebrito de la mujer. ¡Quien lo diría! Dio un par de consejos adicionales, solo para pulir su técnica, los cuales la mestiza anoto con gran alegría, saber que iba por el camino correcto la motivaba a continuar.

Luego de eso, el herrero le indico dónde conseguiría los materiales de mejor calidad. Claro que María iría, pero tuvo que confesarle su falta de orientación, y aunque la mayoría de las veces ignoraba ese detalle, no quería perderse en medio de las heladas montañas de Drum. Su maestro, y amigo, entendió su dilema, así que llamo a uno de sus discípulos y le pidió que la acompañara en su misión de recolección. Se trataba de un rubio con cara de bonachón, lentes y una sonrisa boba, justo el tipo de personas que agradaban a la semi sirena.

Yun Kee, el nombre de su guía, la llevo con destreza entre los árboles y terreno, ayudándola con la tramposa nieve, y comentándole cosas del Reino de Drum. En el trayecto vieron un par de Hipopótamos Lanudos, María siendo fiel a su naturaleza, se acercó, y según le comento el muchacho, no solían ser ariscos, a no ser que tuvieran alguna cría. La mestiza los abrazo, les dijo cositas bonitas, y también les comento (como si la entendieran) que ella conoció a uno en otra isla, ese hipo en particular se llamaba Rasmussen y pertenecía a un perfecto marine pelirrojo, que resultaba además ser su esposo de mentiras, obligado por una caótica serie de eventos surgidos en un foso y por un primo dorado. 

— … Señorita María, con todo respeto, es usted muy bonita. Su cabello me recuerda a las flores de los cerezos. Es como ver si uno de ellos hubiera tomado forma humana… — comento en una oportunidad el joven, con un gran sonrojo en sus mejillas y tocando su nuca en señal de bochorno por su atrevimiento — … o no sé, como si la Divinidad de los Árboles de Cerezos hubiese descendido a Nuestro Reino ¡Solo puede significar cosas buenas! Disculpe si la incomodo, solo quería que supiera que es todo un honor para mí acompañarla — continuo para luego disculparse.

— Yun Kee, eres muy amable. ¿Cómo una flor de cerezo? ¡Es todo un halago! Jamás había visto algo tan precioso. Sabes quien también es muy divino… ¡Mi Algodón de Azúcar! La próxima vez que venga al pueblo le diré que me acompañe, para que veas que él también es un encantador árbol de flores de cerezos… ¿te gustan las cerezas? — divago como ella sola, no sin recordar lo hermoso que era Hyakinthos, luego le hizo una preguntan random al joven, quien quedo desconcertado, pero siguió con la conversación errática de la muchacha.

Yun Kee la llevo a una especie de mina abandonada, y le fue explicando con mucha paciencia y cariño de dónde provenía el mineral que necesitaba. María prestaba atención, y de cuando en cuando anotaba en su cuaderno los datos más relevantes de la master class del joven aprendiz de herrero. Él le tendió una especie de saco muy resistente, dónde entre ambos fueron colocando las menas. María por sus estudios sabía que no encontraría el acero como tal sino que debía conseguir rocas que tuvieran las concentraciones pertinentes de los elementos que necesitaba para llegar a ese material en especifico ¡Todo un proceso lleno de trabajo duro, conocimiento, sudor y satisfacción!

— Mire esto Señorita María — el joven levanto una piedra que brillaba como chispas radiantes de sol.

— ¡Parece que alguien la lleno de escarchas doradas! ¿Acaso hay duendes en las montañas que se encargan de eso o Hadas de Invierno que en las noches se encargan de llenar de brillis brillis las rocas? — sugirió entre risas, aunque por sus libros ya sabia la respuesta.

— No, es oro. Puede hacer cosas bonitas con los gramos que saque de esta roca, como joyería: pulseras, cadenas, zarcillos, anillos, tobilleras... ¡Lo que se le ocurra! — se la tendió con amabilidad.

— ¿Anillos? ¿Cómo esas bandas sencillas y doradas que usan los esposos? — pregunto, aunque no esperaba una respuesta. Se quedo viendo la piedra, y una sonrisa traviesa se apodero de sus labios. Luego, la guardo en el bolsillo de su chaqueta.

— Si, justo como esos. Son bastante fáciles de hacer, la verdad, aunque cada elaboración tiene algo especial… algunos esposos piden que coloquen algunos detalles adicionales, como inscripciones en su interior, por ejemplo las iniciales de sus nombres o la fecha en que se conocieron o dieron su primer beso. ¿No le parece romántico? — el sonrojo del chico se reforzó como si por su cabeza estuviera pasando alguna escena de romance.

— Si, me parece muy romántico… — afirmo sonriéndole. Recordó como busco los aros en Whisky Peak pero nada estuvo al nivel que su ojo de comerciante exigía — Yun Kee… ¿me ayudarías a hacer un par? — miro al joven, quien se sorprendió y luego asintió.

— Claro que sí, los que quiera… aunque podría preguntar que uso les dará — la confusión en la cara del chico la hizo sonreír aún más.

— Unos amigos me dijeron hace mucho tiempo que un matrimonio no es matrimonio sin alianzas matrimoniales. Entonces, si estoy casada debería tener un anillo en mi dedo anular ¿no? — explico la chica recordando a los piratas novatos de la primera isla del Grand Line.

— Si, estamos de acuerdo… si estuviera casada debería tener uno, si… pero no lo estas… ¡Espera! Señorita María ¿Usted está casada? ¿Es una señora? ¿Hay alguien tan afortunado en la faz de la tierra?  Es un día triste para los corazones de los hombres de Drum… y del mundo — las palabras salieron atropelladas y dramáticas cayendo en cuenta de lo que decía la pelirrosada.

— Si, lo estoy. ¿Eso me hace una señora? ¡Wow! No lo pensé antes… — hablo luego de reírse un rato por su reacción.

— Si, ahora deberé decirle Señora María. Aunque, espere… No, no funciona así. Las mujeres no dan los anillos, lo hacen sus esposos. Él debería proveer ambos. ¿Con que clase de hombre está casada, Señora? — ahí estaba otra vez, esa manía que tenían las personas de juzgar al pelirrojo, cuando lo dijo en Whisky Peak, aquellos maleantes también le dijeron que el esposo debía hacer esto, o hacer aquello. Él no tenía la culpa de estar “supuestamente” casado, fue ella quien monto todo ese circo, y quien debía encargarse de la farsa. Su pelirrojo, a esas alturas, posiblemente ni la recordara, y si lo hacia es porque le llegaban las postales y cartas que enviaba a la marina.

— ¡Tiene un trabajo muy complicado! — lo defendió indignada, solo ella podía molestarlo, nadie más — No me importa encargarme. Así que espero cumplas con tu palabra y me ayudes a hacer los anillos de oro. Y por favor, no lo comentes, mis nakamas aun no saben de mis locuras matrimoniales. Ellos son... algo celosos conmigo — agrego para finalizar con su encantadora sonrisa que no aceptaba replicas.

Así terminaron de llenar el saco con las menas, y empezaron a descender del sitio. María también recogió algunas hierbas que le recordaron a cosas que vio en los libros de medicina de Hyakinthos, seguro les servirían al medico, además que algo creciera en esas condiciones climáticas ya decía mucho sobre su utilidad. En el camino, mientras el aliento formaba vaho frente a ella, y su diestra acariciaba la piedra dorada en su bolsillo, recordó las palabras de Kiwi “…algo sencillo para él, le gustará porque vendrá de ti. El resto es completamente secundario”. Al igual que en aquel momento, ella lo dudaba pero no podía cambiar quien era, solo continuar con sus ideas llenas de absurdos y locuras, total, jamás lo volvería a ver… y le gustaba mucho la imagen mental que se había creado de su “Esposo”.

El regreso se sintió corto, tal vez porque ambos recolectores estrecharon lazos durante la jornada y la conversación fluyo sin más ni menos. En la herrería le dieron un raro delantal, nada a la moda, le pidieron que recogiera su largo cabello, y comenzaron a enseñarle como fundir, plegar, refinar, forjar, recubrir, templar y pulir. Poco a poco las esferas para la barba del gigante iban tomando forma, aunque por el tamaño resulto en todo un proceso. El calor la hizo sudar, y en un par de ocasiones, entendiendo todo al revés, tuvo que comenzar de nuevo la forjadura. Una, dos, tres. Habían salido tres bolas a las cuales dio forma de cascabeles, y dentro coloco tres bolas macizas más pequeñas para que sonaran cuando se moviera, como campanillas. Hizo un par de eslabones para que actuaran como una cadena que pudiera tejer en la barba y así quedara bien ajustado el adorno. Al finalizar, pinto cada esfera de un color distinto: rosado pálido, azul celeste y verde iguana, para que el pelirrojo de Elbaf recordara siempre a sus pequeños nakamas.

La noche había caído hacia mucho tiempo, cuando finalizo lo que necesitaba para Thrym. Luego, y como estaba rebosante de energía, continuo con lo segundo, y tal como prometió, Yun Kee la ayudo. La siguiente fabricación fue un proceso más sencillo, sí, pero mas delicado. Usando la piedra con oro, la fundió y saco impurezas, y luego moldeo poco a poco. Lo cierto es que desconocía las medidas del dedo del pelirrojo pero el rubio parecía tener su complexión así que uso su dedo como orientación. Claro, siendo como era de despistada, Yun Kee la interrogo sobre el hombre, y aconsejo un tamaño más, ella le hizo caso, después de todo era el experto en anillos matrimoniales. Cuando tuvo ambos aros dorados en la mano sonrió con esa picardía de alguien que hace una travesura, el color le hizo recordar al primo dorado que casi los mata en aquel foso del averno. Por último, grabo algo diferente en el interior de cada anillo, su caligrafía de finos trazos le fue de mucha ayuda: 1. El más grande, el masculino: 30 O 16 - Wabi-Sabi 2. El más pequeño, el suyo: 30 O 16 - La Douleur Exquise.

María se quedo hasta el amanecer con sus amigos herreros, quienes la invitaron a desayunar, la mujer no había dormido nada pero la sonrisa y el brillo en sus ojos revelaba la felicidad que la embargaba al ver todo lo que su esfuerzo, constancia y perseverancia habían logrado. Fue divertido para la mestiza verlos desencajarse cuando no pudo probar mucho de lo servido, ya que era vegana y los platillos en la mesa se componían sobre todo de proteínas. Cuando fue el turno de retirarse, ambos hombres la ayudaron a llevar lo fabricado, las bolas, los anillos iban en su bolsillo. Y no solo eso, también le dieron unos listones de madera como regalo. 

Horas más adelante.
Flush Royal, Algún lugar de la Costa del Reino de Drum.

La adrenalina de los últimos días seguía recorriendo su cuerpo. La ropa estaba manchada de hollín, su mejilla derecha también, parte de su bufanda estaba quemada. Su cabello era un desastre, toda ella en realidad, y aun así se veía más hermosa que nunca, considerando que su alma vibraba a otro nivel esos últimos días. El Reino de Drum la estaba haciendo salir de la crisálida que por tantos años la aprisiono, una dónde nunca pudo ser quien quiso ser… ahora era distinto, con la libertad y la confianza de sus amigos, las cadenas iban cayendo, las paredes derrumbándose, y lo que alguna vez fue un imposible, ahora tenia la confianza y optimismo puro que dé podría alcanzarlo, de que sería posible.

Subió las esferas al barco, los listones de madera los subiría después, vio a lo lejos al dormilón navegante. Seguro Hyakitnhos dormía, y Maki entrenaba en la habitación. Tomo uno de los cascabeles, y fue corriendo hacia él, saltando de un mástil a otro para posicionarse en su pecho.

— ¡THRYM-SAMA DESPIERTAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! — grito con alegría subiéndose al enorme gigante, quien dormía bajo cobijas en la cubierta del Flush Royal — ¡SON CASCABELES COMO LOS QUE QUERÍAS! UNO DE CADA COLOR, NOS REPRESENTA COMO TRIPULACIÓN. PARA TU LARGA BARBA ROJA. Y ASÍ NUNCA NOS OLVIDES — explico saltando sobre él mientras tenia el gran cascabel rosado en la mano, sin embargo, era bien conocido el pesado sueño del hombre.

María hizo un puchero sentándose en su pecho, pero luego fue directo a la barba y ella mismo se lo puso, repitiendo esa acción con los otros dos. Seguro cuando despertará los encontraría y sería tan feliz como ella. Así como la mestiza había empezado el camino para cumplir sus sueños, deseaba de corazón que todos sus amigos también estuvieran en rumbados a los suyos, por ahora, el saber que contribuyo al de su paternal gigante, la hizo sentir que le estaba dando vida a algo hermoso, algo que antes confundió con realidades vanas.

THE END…



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RE: Nunca los confundas con realidades vanas :: PR :: Fic de Recolección y Creación. - PX-4 - 13-04-2026

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