![]() |
|
Fighting - [Priv Bertram Gaufrid / Pasado] - Versión para impresión +- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com) +-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3) +--- Foro: South Blue (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=7) +---- Foro: Baterilla (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=298) +---- Tema: Fighting - [Priv Bertram Gaufrid / Pasado] (/showthread.php?tid=3502) Páginas:
1
2
|
Fighting - [Priv Bertram Gaufrid / Pasado] - Kagura - 07-04-2026 Capitulo 3: Fighting Lugar: Baterilla, bosque Fecha: 17 de otoño del año 16 Hora: 10:20 AM Con un amanecer que parecía prometer un gran día, me encontraba en la cocina dejando que el día comenzara con la rutina diaria, Mientras escuchaba el crujir del tocino que estaba al fuego, me encontraba batiendo dos huevos en un bowl con calma absoluta, tras agregar un poco de cebolla, sal y pimiento, lo pase a un sartén que ya estaba precalentado y aceitado, no era una gran cocinera, pero al menos sabia como prepararme un buen desayuno. Necesitaba desayunar primero antes de partir hacia el lugar que tenía en mente.
Tras terminar de desayunar, no dude en dirigirme a mi habitación para cambiarme de ropa, sintiendo como la energía comenzaba a recorrer mi sistema, me sentía totalmente motivada. Así que para este día elegia un vestuario un poco mas elaborado el cual se compone por una camisa larga de seda, adornada con delicadas decoraciones en tono dorado. Pantalón holgado y ligeramente bombacho, me ofrecía total libertad de movimiento y frescura. Complete mi conjunto con unas zapatillas negras sin adorno, perfectas para el entrenamiento de hoy. Para mayor comodidad, recogí mi cabello con dos adornos, dejando mi rostro despejado para un mayor enfoque, antes de salir de mi apartamento, me observé al espejo para admirar cada detalle, estaba mas que lista. Con una sonrisa de oreja a oreja emprendí mi camino hacia el bosque, debía mejorar mi resistencia física y que mejor manera que hacer flexiones en un lugar amplio. Como si mis pies recordaran a la perfección el sendero hacia el bosque, con un clima casi helado, las copas de los árboles me recibían con una ligera brisa que seguramente venia desde la costa. No sé porque, pero cada paso que daba sentía más comodidad en mi cuerpo como si me desprendiera de algo, ignorando la sensación por completo, estaba enfocada en encontrar un buen tronco que pudiera soportara mis golpes. Al encontrar el indicado, lo palme para verificar su grosor y sin duda era el perfecto, lo que realmente estaba buscando.
Bien…empecemos – Dije tras comenzar a hacer unas cuantas flexibles, realizando unos cuantos movimientos de artes marciales, todo mi cuerpo debía estar en armonía, debía calentar cada músculo para entrar en calor. Al terminar mis replicas pasaría al siguiente movimiento, ahora me encontraba pateando el torso de aquel árbol, un combo de patadas que consistía en patear la parte baja, lanzar una segunda patada al nivel de mi cadera y el ultimo por encima de mi hombro, todo en una secuencia rápida. No sabría decir que hora era con exactitud, pero estaría casi todo el día practicando dichos movimientos, podía escuchar como las hojas de árbol se sacudían levemente por el impacto de mis patadas, respirando regularmente, sentía que mi cuerpo comenzó a sudar gradualmente, pero ¿Por qué me sentía fresca?, a decir verdad, mi ropa me había abandonado hace un momento, técnicamente de camino hacia aquí, solo esperaba encontrarla de nuevo al regresar a casa.
vestimenta
RE: Fighting - [Priv Bertram Gaufrid / Pasado] - Bertram Gaufrid - 11-04-2026 El joven sargento había tenido un encuentro cuanto menos inesperado, no era común encontrar marines dispuestos a recriminar tan directamente a un superior, si bien Bertram apenas estaba un cargo por encima de los reclutas, en una organización militarizada la jerarquía era clara y debía respetarse. No era imposible que un soldado de rango inferior hiciera ver una mala actitud o un error de un superior, pero para ello había un protocolo que seguir para asegurar que el miembro de cargo superior no abusara de su posición en venganza y además para que de descubrirse un problema tomar medidas adecuadas para solucionarlo. Pese a ello, al joven pelirrojo le alegró ver que la joven marine no era de las que se dejaban impresionar, además de tener un carácter bien firme y la capacidad de mantenerse fiel a sus principios que recordó a Bertram su propio carácter y el motivo por el que se llevó tan mal con el sargento con el que tuvo ese desafortunado entrenamiento antes de partir al South Blue.
Tras ese encuentro Bertram llevó a Rasmussen de regreso a la zona donde atracó el barco que lo llevaría de regreso a Roshawn antes de que le informaran que la partida se pospuso, por lo que dejó a su compañero descansando en el lugar que prepararon para él y se marchó un rato al bosque, quería entrenar un poco con el arco para mantenerse en forma y que si le enviaban a una misión de combate no le pillara oxidado. El joven tomó su arco y un juego de flechas y planeaba ya el entrenamiento, para lo cual también tomó algunas cuerdas y bolsas de arena para que hicieran el papel de objetivos móviles al colgarlas y buscar acertar en la menor cantidad de tiempo posible. -Eso me dará un poco de ayuda, pero no sirve realmente para adaptarme a movimiento enemigo, no se moverán en un patrón establecido como el balanceo de una bolsa. Bueno, también viene bien practicar el simplemente apuntar, centrarme en las bases para potenciar mi precisión y destreza, adaptarme al arco y al entorno.- El joven tenía esos pensamientos continuamente en su mente mientras se adentraba en el bosque, aun ataviado con el uniforme al aun estar de servicio y aunque no lo estuviera tampoco tuvo tiempo para cambiarse realmente. Sus pasos con calmados y sigilosos, una costumbre de cuando era cazador buscar no hacer ruido al moverse, y más aún cuando estaba adentrándose en el bosque, no era buena idea molestar a la fauna local con ruidos repentinos, ya que eso podría provocar un ataque por puro instinto de defensa. El joven se adentró buscando un lugar donde colocarse a entrenar con calma, siendo idóneo un claro o una zona con árboles y un campo más o menos amplio para poder disparar tranquilamente sin que los árboles se entrometan. El joven llegó a una zona del bosque ideal, había troncos para usar de objetivos, ramas donde colgar sus inventos y una gran zona despejada, solo había un pequeño problema además de que estuviera ya llegando la tarde, siendo aproximadamente las cinco de la tarde, y era que había una joven de pelo naranja que parecía sudar, y por algún motivo estaba casi completamente desnuda a excepción de la ropa interior, seguramente habría estado entrenando durante bastante tiempo. El joven se rascó tras la cabeza y se acercó con el mismo sigilo que no le abandonaba y dijo -Buenas tardes, perdona que la moleste señorita, pero quería saber si puedo ocupar parte del lugar para mi propio entrenamiento, por razones obvias es mejor que no pases corriendo delante, sir. Por cierto, ¿qué hace en ropa interior en mitad del bosque?- El joven mantuvo una mirada calmada mientras esperaba la respuesta de la joven, no sabía el motivo de que estuviera entrenando en el bosque, por lo que de momento la trataría con un tono neutro y calmado. RE: Fighting - [Priv Bertram Gaufrid / Pasado] - Kagura - 15-04-2026 Cuando mas pateaba aquel tronco, más sentía la sangre hervir por mi cuerpo, el calor me abrazaba haciéndome sudar ligeramente, cada golpe estaba cargado con una ligera frustración que no podía frenar. Recuerdos que ardían con la misma intensidad con la cual fluía mi sangre, ¿Hacia dónde estaba mirando realmente? ¿Hacia dónde quería llegar? ¿A quién intentaba salvar?, Las imágenes en mi mente eran difusas y aun así dolorosamente nítidas. Lo recordaba perfectamente, la lluvia caía sin tregua, marcando el ritmo de mis latidos mientras trataba de comprender lo que pasaba en ese momento. Ante mis ojos aquella silueta se alejaba paso a paso por los escalones de aquel puerto, deteniéndose al ultimo solamente para girar su rostro y mirarme por sobre su hombre derecho –No te metas en mi camino…sobrevive por tus propios medios- Las palabras de mi hermano mayor aun resonaban como ese día, eran frías, firmes y tan distantes. Él había elegido partir, persiguiendo una vida de logros y riquezas, una que inevitablemente estaría teñida de sangre y quizás venganza.
1…2…3 –Flexionaba mis rodillas, pateaba los puntos más fuertes de aquel tronco grueso, mi mente no paraba de repetir esas palabras, ¿Qué era lo que realmente deseaba salvar?, sabia bien que mi objetivo principal era ser Marine en honor a mi padre, pero al surcar esas aguas, ¿Encontraría a mi hermano? ¿Tendría que detenerlo? Pero la pregunta que más énfasis hacía mi cabeza, la que lograba hacer vibrar mi corazón era: ¿Realmente sería capaz de entregarlo? Por mas que quisiera buscar una respuesta clara y definida, me era imposible. No obstante, una voz me hizo regresar a la realidad, volviendo a una postura firme, jadeaba levemente y antes de girarme. Limpie con cautela el sudor de mi frente, con atención escuche sus palabras, sus preguntas y mientras procesaba sus palabras, me gire para encontrarme con un hombre de cabellos rojos, mirada penetrante y facciones afiladas, ante su pregunta sobre mi ropa interior. Desvié mi rostro hacia abajo para darme cuenta de que sus palabras eran totalmente ciertas. Ah, Bueno…es un mal habito, no lo puedo controlar a voluntad propia...–Me excusé, pero no me avergoncé por ello, ya estaba acostumbrada a este tipo de situaciones, ligeramente pose una mano sobre mi cintura para luego volver a levantar el rostro y mis orbes se fijaron en las facciones del joven, parecía tener el mismo objetivo, pero lo que me sorprendió a su momento, era el traje que llevaba puesto, se trataba de un Marine ¿Seria de rango alto?, sacudí mi cabeza, el día de hoy estaba fuera de servicio, lo ideal seria mantenerlo en secreto, o quizás eso me daría problemas. Puede usar el lugar a su antojo, yo concluí…-Decía tras querer moverme, pero mis piernas temblaron por un breve instante, el esfuerzo que realice quizás excedió mis propios límites, por lo tanto caí sentada, amortigüe la caída con mis manos por lo tanto suspire levemente -Lo siento, estaré un rato más...-Mencione con algo de vergüenza, no me gustaba ser importuna pero no podría ir a casa si no descansaba primero, no obstante, odia los momentos incomodos por lo que pase a sentarme de una mejor manera, flexionando mis muslos para colocar mis manos sobre mis tobillos y poder encarar al Marine -Mi nombre es Kagura, ¿Cuál es su nombre señor?...si se puede saber claro. RE: Fighting - [Priv Bertram Gaufrid / Pasado] - Bertram Gaufrid - 22-04-2026 Bertram se encontraba en una situación realmente peculiar y nueva para él, de donde venía la gente no tenía costumbre de ir en ropa interior por el bosque, primero porque al bosque solo acostumbraban a entrar criminales huyendo de la justicia o escondiéndose de cazarrecompensas o ciudadanos que sabían luchar que los buscaban por sus fechorías. Normalmente el pelirrojo evita entrenar tras la puesta del sol, su visión no estaba muy hecha para situaciones de baja iluminación, aunque realmente de noche si tenía suerte habría bastante luz debido a la luz del sol reflejada en la luna y la luz de las lejanas estrellas brillando, muchas de ellas podrían ya ni siquiera existir y lo que veían era la luz residual que seguía viajando esa inmensa distancia, habiendo partido de la estrella hace realmente tanto tiempo que nadie podría saber con exactitud cuando surgió la luz en concreto que llegaba. El joven arquero también aprovechaba momentos de menos luz para mejorar su desempeño en ese tipo de situaciones, aunque siempre lo hacía sin gente cerca, para evitar accidentes durante su entrenamiento en los que una persona inocente terminara herida.
Afortunadamente, el joven llegó a aquella zona cuando aun quedaba algo de sol, por lo que podría entrenar sin problema, y aunque prefería estar a solas, si la joven quería seguir entrenando en la zona simplemente el arquero iría con mucho más cuidado, para evitar dañar a la joven de cualquier manera. El joven sin embargo preguntó a la misteriosa chica el motivo de su forma de vestir, mayormente porque era algo nuevo para él encontrar a una persona en paños menores en mitad del bosque lejos de fuentes de agua, pues si estuviera junto a un río o un lago podría haber estado bañándose o lavando la ropa, pero estaba en un lugar sin agua cerca, casi completamente desnuda como si fuera lo más normal del mundo. El joven sargento se rascó tras la cabeza mientras la joven comentaba que era un mal hábito que no podía controlar a voluntad propia, siendo un hábito de lo más curioso para el arquero que tenía un tic propio pero nada cerca de exhibirse ante todos los que lo rodeaban. -Entiendo, curioso hábito mostrarte casi desnuda a la gente, sir.- La joven entonces dijo que podía usar la zona tranquilamente, al haber terminado ella su entrenamiento, pero en ese momento los ojos rojos del marine se fijaron en sus piernas, su costumbre de observar todos los detalles buscando no dejar escapar nada, y por ese vistazo pudo saber que la joven no estaba en condición de moverse, de hecho era raro que aún estuviera de pie. Nada más terminar de pasarle ese pensamiento por la mente, vio a la joven apoyar las manos para evitar una fuerte caída sobre su culo antes de disculparse diciendo que se quedaría un rato más. Dada la forma en la que se cayó y su vestimenta no dejaba mucho a la imaginación, pero ella misma se medio cubrió estando sentada mientras preguntaba por el nombre de Bertram al presentarse como Kagura. Bertram se acercó a ella y sacó de su chaqueta una pequeña barra proteica, algo de lo que siempre llevaba unos pocos encima por si era necesario y le ofreció a la joven diciendo -Yo me llamo Bertram sir. Come un poco de eso, te ayudará a recuperarte un poco más rápido del desgaste por seguramente sobreextenderte en el entrenamiento. ¿Puedo preguntar qué te hace entrenar con tanto empeño? Por experiencia sé que solo aquellos que tienen un motivo profundo dedican tanto tiempo y esfuerzo a entrenar, sir.- Y efectivamente, él mismo no paraba de entrenar con su arco cada vez exigiéndose más por la promesa que se hizo a sí mismo de no dejar a más gente pasar por lo que él pasó si podía evitarlo y para poder encontrar a Titta. RE: Fighting - [Priv Bertram Gaufrid / Pasado] - Kagura - 30-04-2026 El hábito de permanecer con poca ropa no era algo que me provocara incomodidad o arrepentimiento alguno. Después de todo no se trataba de estar completamente expuesta como muchos podrían imaginar. Simplemente en ciertos momentos del día prescindía de las prendas principales como lo era los vestidos, camisa o pantalones,siempre terminaba quedándome en ropa interior; si bien era verdad que no dejaba demasiado a la imaginación, tampoco era algo que me inquietara en exceso. Sin embargo resultaba molesto cruzarme con personas cuyas miradas carecían del respeto adecuado, Pero al analizar al hombre frente a mí, comprendí de inmediato que no pertenecía a ese tipo de sujetos, Su actitud distante, casi fría, pero cargada de respeto, logró arrancarme una sonrisa genuina —*Así que sí existen hombres así*—pensé para mis adentros, observándolo con un interés de curiosidad. Sin duda, era todo un caballero.
Con una calma casi contagiosa, se acercó a mí sin mostrar ninguna intención oculta. Atenta a cada uno de sus movimientos, observé cómo de entre su ropa sacaba una especie de barra y me la ofrecía con una amabilidad genuina. Mis manos se movieron casi por inercia aceptando el gesto mientras escuchaba sus palabras. Me quedé pensativa por un instante repasando mentalmente lo que había dicho. Sin embargo lo único que realmente no lograba procesar era su nombre—¿Ber… trum? ¿Betun…? —murmuré para mí misma, confundida pues era la primera vez que escuchaba ese nombre tan singular. Mientras abría el envoltorio de la barra dejando en evidencia el hambre que intentaba disimular en un principio, hice un esfuerzo por pronunciarlo correctamente su nombre asi que tratando de recordar lo solte de repente—Bertram — Con un leve brillo de emoción, levanté la cabeza para mirarlo de frente y compartir mi logro —¡Mucho gusto!...Perdona, me costó un poco aprender tu nombre, jeje— Reí con cierto nerviosismo, quizas estaba siendo muy confianzuda pero ese viejo hábito de decir todo lo que cruzaba por mi mente volvía a jugar en mi contra. Esperaba, sinceramente, no haberlo ofendido… porque esa nunca había sido mi intención.
Tras dejar el nerviosismo atrás, me concentré en dar una mordida a la barra de proteína mientras asimilaba sus pregunta. Era cierto que estaba allí para aclarar mis ideas tenía mucho que visualizar, planificar y sobre todo, admitir que estaba algo asustada sobre mi futuro. Aun así, era una sensación que intentaba disipar a través de cada pequeño movimiento de ese rigoroso entrenamiento, como si mantenerme en acción evitara que me alcanzara por completo. Aun asi debía responder —Bueno… hay muchas razones —susurré luego de tragar, tomándome un breve momento para ordenar mis pensamientos. Coloque la barra sobre mis muslos los cuales extendí con naturalidad, y me apoyé con mis manos para inclinarme ligeramente hacia atrás. Alcé la vista hacia la copa del árbol, estirando el torso con suavidad pues me sentia algo incomoda, como si buscara claridad entre las hojas —Quiero ser digna de la Marina… —comencé, con voz firme— Quiero lograr aquello que mi padre no pudo… y también encontrar a alguien más allá de estas tierras -- Fui completamente franca con mis metas a pesar de haber tenido una vida complicada hasta ahora, aún conservaba la esperanza de que mi suerte podía cambiar mas adelante—Por lo tanto… debo esforzarme por ser fuerte -- Sin mas bajé la mirada lentamente hasta encontrarme con la suya, sosteniéndola con determinación, Por la forma en que vestía, no pude evitar pensar que quizá se trataba de alguien de mayor rango --Sé que debo presentarle mis respeto...pido disculpa pero mi cuerpo esta algo cansado jaja...
RE: Fighting - [Priv Bertram Gaufrid / Pasado] - Bertram Gaufrid - 11-05-2026 El joven sargento Gaufrid había decidido ir a entrenar en un momento de descanso que tenía, pero en el momento de hacerlo se encontró con dos jóvenes marines, una que le habló sobre su compañero peludo y otra, más tarde el mismo día que ese encuentro decidió ir a una zona más alejada a entrenar, donde no esperaba tener compañía y poder disparar tranquilamente sin el inevitable peligro de acertar a alguien si salía de la nada sin ningún tipo de aviso. Lo último que quería el marine era herir a alguien inocente por accidente, pues si bien era un cazador y arquero con bastante experiencia como para no acertar a alguien por error, era precisamente dicha experiencia la que le hacía consciente de que él tenía un control limitado sobre los desenlaces, pues no podía prever si alguien saldría de la nada justo mientras la flecha estaba ya en pleno vuelo hacia su objetivo.
Una vez llegó a la zona donde iba a entrenar, una zona boscosa alejada de la población, lo último que esperaba era encontrar a una joven semidesnuda y completamente agotada de tanto esforzarse. Muchos de los antiguos compañeros de cacería de Bertram seguramente se verían superados por los impulsos más primitivos del ser humano, dejándose llevar por el lívido y su lado más animal, pero el joven pelirrojo tenía una mente más calmada y tranquila al respecto, logrando controlar sus emociones e impulsos, al menos en la mayor parte del tiempo, motivo por el cual trató a la joven con naturalidad y neutralidad, sin mostrarse incómodo ni tampoco mostrar ninguna intención negativa hacia ella. La joven tomó lo que le ofreció mientras permanecía pensativa ante las palabras de Bertram, y por lo que escuchó el joven mientras iba preparando las cosas para el entrenamiento, le estaba costando aprenderse su nombre. El joven pelirrojo no pudo evitar soltar su pequeña y característica risa -Trehehehe- Mientras seguía poniendo algunas dianas en la distancia, otras colgadas de los árboles para que se agitaran conforme se moviera el viento escuchaba las palabras que iba diciendo la joven quien dijo que le costó un poco aprenderse el nombre del sargento, quien dijo -No te agobies sir, es habitual que pase eso, mi nombre es un tanto peculiar.- El joven terminó de organizarlo todo antes de que la joven decidiera responder a la pregunta de la razón tras un entrenamiento tan exhaustivo que la dejó incapaz de moverse, algo que en otras circunstancias habría sido nefasto pues estaría totalmente indefensa. Bertram se centraba en preparar su arco y sus flechas para el entrenamiento, atendiendo a sus palabras sin interrumpirla y entendiendo gran parte de sus motivaciones. Bertram terminó de prepararlo todo y se rascó tras la cabeza, y la miró con calma diciendo -Entiendo tu punto de vista sir, pero también debes tener cuidado con tu entrenamiento. Está bien estar motivado y esforzarte, pero entrenar hasta no poder caminar no es buena idea, y más cuando lo haces sola sin nadie que te pueda ayudar. Por ahora descansa, si quieres puedo hacer que mi compañero se acerque, tiene algo más de comida en sus alforjas. Una vez estés recuperada te acompañaré a donde te estés hospedando antes de resgresas a mi base, sir.- Una vez dicho eso el joven arquero se pone en posición con el arco, manteniendo una postura perfectamente cuadrada y espléndidamente funcional, siendo que al contrario que muchos arqueros, él usa una postura más antigua y olvidada, una que favorece la velocidad de disparo, permitiendo disparar más flechas en el mismo lapso de tiempo que otros arqueros. RE: Fighting - [Priv Bertram Gaufrid / Pasado] - Kagura - 12-05-2026 Me sentía cómoda en aquel lugar, quizá demasiado. Escucharlo reír suavemente logró inundarme el corazón con una extraña calidez que hacía mucho no sentía. Su forma de actuar era tan recta, tan correcta y perfectamente medida, que por primera vez en bastante tiempo no me sentía avergonzada de mi apariencia desarreglada ni de las fachas con las que había terminado frente a él. Mientras seguía comiendo aquella barra de proteína, lo observé con atención silenciosa, casi hipnotizada. Cada uno de sus movimientos parecía cuidadosamente calculado; la forma en que acomodaba las manos, cómo desviaba apenas la mirada o incluso cómo respiraba transmitía una serenidad difícil de ignorar. No entendía exactamente por qué, pero sentía que si apartaba los ojos aunque fuera un segundo terminaría perdiéndome algo importante de él.
Mientras terminaba de comer, comencé a escuchar sus palabras con mayor atención y apenas comprendí el tono serio detrás de ellas, sentí como si un balde de agua helada hubiera caído directamente sobre mi cabeza haciéndome entender la gravedad de la situación. Mis mejillas se tiñeron ligeramente de rojo mientras bajaba la mirada hacia la barra de proteína que se encontraba entre mis manos —Sí, pero…— intenté replicar casi por reflejo aunque las palabras murieron antes de salir. Su punto de vista era demasiado acertado como para discutirlo con excusas. ¿Qué estaba haciendo en ese lugar exactamente? Había entrenado con tanta desesperación y terquedad que terminé llevando mi cuerpo al límite, ignorando completamente las consecuencias pensé que solo era un detalle menor. Pero en otra situación podrían haber encontrado con personas peligrosas, probablemente habría terminado indefensa a su merced. La simple idea hizo que me sintiera todavía más avergonzada y a la vez asustada. Permanecí en silencio unos segundos antes de suspirar suavemente, perdi ante su punto de vista —Lo tomaré en cuenta la próxima vez…y estaré más que agradecida de ser escoltada— respondí finalmente, sintiéndome extrañamente igual que una niña siendo reprendida por su padre. Por otra parte, observé cómo el joven comenzaba a preparar sus herramientas. Optando por posturas refinadas, me percate que entrenaría con el arco por lo que sentí más curiosidad que antes. Desde mi punto de vista, era un joven totalmente serio, pulcro y sin duda muy guapo, seguramente derrite el corazón de cualquier dama. Sonriendo levemente, mi atención se desvió a su arco cuya cuerda estaba lista con sus flechas, atenta a sus movimientos, me sentía satisfecha en ese momento, por lo que pronto comienza a buscar el compañero de mi superior –¿Puedo acariciarlo? – pregunte abiertamente, me gustaban mucho los animales. RE: Fighting - [Priv Bertram Gaufrid / Pasado] - Bertram Gaufrid - 19-05-2026 El arquero no quería regañar a la joven recluta, al contrario, solo le estaba dando consejos como un superior preocupado que buscaba su mejoría y que no le pasara nada por cometer un error tan simple como el de ese día, pues estaba bien entrenar y comprobar los límites de su cuerpo, y de hecho era necesario hacerlo de vez en cuando para conocer tus capacidades y poder identificar los indicios de que estás alcanzando tu límite a tiempo en situaciones donde perder por completo la energía no era una opción. La joven parecía haberlo entendido, además de mantener una atención poco habitual en el joven arquero, que estaba más acostumbrado a ser una sombra, alguien que pasa desapercibido entre los demás, algo idóneo para un tirador con alma de cazador, pues mientras la atención estuviera en otro foco no irían a por alguien cuya defensa era precisamente la distancia y no ser percibido. Una vez terminado de aconsejarla pudo notar ligeramente como la joven se desanimó un momento frente a sus palabras, pero no podía estar consolándola continuamente, y ella debía buscar una manera de enfocar mejor los consejos, pues si bien era entendible que uno se sintiera recriminado, lo mejor era verlo como alguien preocupándose por su bienestar.
El joven sargento escuchaba la respuesta de Kagura mientras terminaba de prepararlo todo y adoptaba su postura de tiro, manteniendo sus orbes rojos y avizores fijos en los objetivos. Con la sutileza de un costurero y la presencia de un cazador el joven tomó una flecha y tensó el arco con la flecha sujeta, apoyada en el lado derecho del arco, el mismo que el de la mano que sostenía la flecha. Tomó aire y soltó la flecha con calma, casi como si fuera algo natural y sencillo como el respirar observando como la flecha volaba veloz por el aire rumbo al primer objetivo, impactando de lleno en el centro. El joven volvió a tomar aire mientras colocaba otra flecha en el arco y tensaba la cuerda, manteniendo la respiración y sus ojos fijos en el mismo objetivo. El joven estudió el viento y ajustó ligeramente la dirección el arco antes de disparar para que la flecha impactara en el mismo punto, al lado de la primera. Tras terminar esos dos disparos y escuchar la pregunta de la joven, el pelirrojo sonrió con amabilidad y tranquilidad y dijo -Siéntete libre de hacerlo, le encanta que le acaricien, aunque hiciste bien en preguntar, suele ser más receptivo en esos casos. Por cierto, no te machaques demasiado con lo que te dije, se nota que has visto a lo que me refería, sir. Yo mismo a veces entreno hasta el agotamiento, pero siempre llevo a mi compañero peludo conmigo y con un compañero marine, así si alguien intenta atacarme cuando estoy agotado tengo quien me defienda y pueda pedir ayuda. Bajo mi punto de vista, entrenar hasta el agotamiento es necesario cada cierto tiempo, es la mejor manera de entender tu cuerpo y aprender a reconocer las señales de que estás llegando al límite a tiempo en situaciones delicadas, sir.- RE: Fighting - [Priv Bertram Gaufrid / Pasado] - Kagura - 25-05-2026 Bertram era sin lugar a dudas una persona fascinante. Permanecí sentada observando con atención cómo manejaba el arco con una precisión impecable, casi hipnótica. Sus dedos tensaban aquella cuerda que parecía irrompible y con la fuerza que enmarca en sus brazos y la estabilidad elegante de su espalda, era imposible no admirarle. Todo en él transmitía agilidad, disciplina y experiencia, algo a lo que aspiraba llegar a ser algun dia. Sin embargo, más allá de su destreza, lo que verdaderamente capturaba mi atención eran sus facciones serenas y afiladas, aquella calma casi inquebrantable que mantenía incluso al disparar las flechas. Me pregunté en silencio ¿Cuánto tiempo le habría tomado alcanzar una habilidad tan impresionante como esa?
Al desviar mi atención hacia el pequeño animal peludo, hice una suave seña con los dedos para invitarlo a acercarse un poco más, esperaba que no se me lanzara o me mordiera, pero según las palabras de Bertram...le encantaba ser acariciado. Cuando finalmente estuvo lo suficientemente cerca, no dudé en tomarlo con delicadeza entre mis manos, comenzando asi a acariciarle de manera más insistente y cariñosa. Mis dedos recorrieron lentamente sus orejas, descendieron por su cabeza y terminaron moviéndose sobre su cola en un ritmo tranquilo y repetitivo, no queria abrumarlo asi que lo hacia con total cuatela. La suavidad de su pelaje resultaba extrañamente relajante entre mis dedos, logrando que mi expresión se suavizara por completo con una sonrisa leve. Mientras continuaba mimándolo, elevé nuevamente la mirada para prestar atención a las palabras de mi superior —Tiene razón, debido a que siempre paso entrenando, mi cuerpo termina sufriendo las consecuencias al final pero…creo que vale la pena el resultado jaja— comenté con naturalidad sin arrepentirme por ello. Cada movimiento suyo parecía preciso, elegante y natural; la cuerda del arco vibraba apenas antes de liberar la flecha con impecable firmeza y rapidez. Observé la escena durante unos segundos, completamente atrapada por la facilidad con la que parecía hacerlo. Guiada por la curiosidad finalmente dejé al animal en libertad, permitiéndole alejarse a su propio ritmo o que se mantuviera cerca si así lo prefería, mientras acomodaba un mechón de cabello tras mi oreja y volvía la vista hacia él con evidente interés por aprender —¿Qué tan difícil es disparar un arco…? —pregunté con suavidad tras levantarme del suelo, acercándome apenas unos pasos esbozar una pequeña sonrisa — ¿Puedo intentarlo? Con aquellas condiciones tan poco apropiadas de una marine. Aun así, la curiosidad pudo más que la incomodidad y me acerqué al pelirrojo con pasos lentos, Siguiendo su línea de visión, fijé la mirada en los blancos a los que apuntaba, entrecerrando los ojos con cierta concentración —Parece fácil… —murmuré en voz baja, ladeando apenas la cabeza, entrando a su eje — Pero… ¿no lo es, verdad? RE: Fighting - [Priv Bertram Gaufrid / Pasado] - Bertram Gaufrid - 27-05-2026 El joven sargento entrenaba tranquilamente con su arco, siguiendo el mismo procedimiento de entrenamiento que hizo desde pequeño, manteniendo la postura indicada por su abuelo, recordando las correcciones duras y dolorosas, pero al mismo tiempo eficientes y cargadas de amor y preocupación, pues en la línea de trabajo de la familia de Bertram, un error podría ser letal y no solo para él sino para todos los presentes. El joven lanzaba una flecha tras otra demostrando una soltura y una sutileza que hacía ver que era algo tremendamente sencillo, pero en realidad era algo que el joven logró a base de largos e intensos entrenamientos, llegando a sangrarle las manos de tanto entrenar, y a quedarse inconsciente en el patio de su casa donde entrenaba sin descanso todos los días, demostrando no solo talento desde pequeño, sino una gran dedicación y una mentalidad poco común en los chicos de su edad de la zona.
Tras sus palabras el joven volvió a su entrenamiento, sin dejar de prestar atención a Kagura y sus respuestas a sus palabras de antes, pues si bien se quería centrar en entrenar y ese era el motivo de su presencia en esa zona, pero no era tan maleducado como para ignorarla en mitad de una conversación, además le serviría para entrenarse para las peleas reales, donde no siempre tendrá tiempo o silencio para disparar, siquiera podrá quedarse quieto sin moverse si no quería ser un blanco fácil de alcanzar para otros tiradores o para sujetos rápidos para acercarse a golpearle. La joven parecía haber aprendido, aunque sentía que merecía la pena tanto esfuerzo era bueno que tuviera en cuenta las consecuencias de tanto sobreesfuerzo. El joven marine seguía en su entrenamiento cuando vio a Rasmussen acercarse con calma a la joven y como ella rodeaba su cuello con calma y acariciaba su pelaje, haciendo que el hipopótamo soltara un pequeño sonido de agrado y felicidad. Ante la primera frase de la joven el arquero sonrió mientras seguía disparando con precisión y soltura, atinando cada disparo en el punto deseado, aunque notaba que le faltaba bastante por mejorar y llegar al nivel de su abuelo, quien una vez vio atravesar dos pájaros volando con una sola flecha, haciendo ver como si fuera lo más sencillo del mundo antes de reírse y decir que con la dedicación de Bertram estaba seguro que algún día lo superaría. Entre tiros no pudo evitar ver la forma en la que la joven lo miraba, algo que le recordaba a cómo él miraba a su abuelo, admirando esa postura que tenía tan recta, impecable e imponente a pesar de la edad. La joven se acercó con calma aún en ropa interior y preguntó si podía probar tras preguntar que tan difícil era usar un arco, y antes de decir que parecía fácil, pero dudando de si realmente lo era. El joven se detuvo un momento mirando a la muchacha, arco en mano y con la otra rascándose tras la cabeza meditando si dejar que usara su arco para intentar disparar algunas flechas para comprobar si realmente le resultaba difícil. Bertram simplemente dijo -Tal y como has dicho cuando ves a alguien experimentado parece fácil, pero en realidad lleva mucho trabajo y dedicación poder siquiera lograr disparar, mucho menos hacerlo con precisión sir. Sin embargo, si quieres probarlo realmente no tengo problemas en dejar que lo hagas, simplemente ten cuidado de no hacerte daño en el proceso.- Tras eso el joven arquero se hizo a un lado y le ofreció el arco a la joven, junto a una flecha pues de lo contrario poco podría hacer. Normalmente no haría eso, pero algo le decía que la joven era de fiar por lo que mientras le entregaba el arco y la flecha dijo -Primero trata de imitar mi postura y disparar, sé que has estado prestando atención por lo que al menos deberías saber como es la postura para disparar y la forma correcta de tomar el arco, sir. Si tras so veo que no lo consigues te ayudaré a adoptar la postura correcta y a lanzar una flecha para que notes la sensación necesaria antes de volver a intentarlo por tu cuenta.- Ahora solo quedaba esperar que ella disparase y ver si era capaz de hacerlo medianamente bien en su primer intento o necesitaba algo más de ayuda, igualmente Rasmussen se acercó a una posición detrás de la joven y cerca del pelirrojo quien le acarició el pelaje observando a la joven, a quien luego preguntaría claramente el motivo por el que entrenaba tanto y cuanto llevaba en la marina. |