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[Presente Absoluto] Caen las máscaras - Sohem - 08-04-2026 16 de Otoño, Año 17
21:09 A bordo del Jagd Hund; Costa de Arabasta. Vengo de aquí La primavera y el verano habían sido suficiente tiempo en este árido desierto y en esta maravillosa civilización tan antigua como el mismo tiempo, pero no había sido hasta hoy que había podido terminar de recuperarme de mis heridas del combate contra el anciano tigre con aquel bastón enorme. Había acabado venciendo, si, pero al costo de haber tenido que exprimir hasta la última gota de mis secretos y mis capacidades... y haber perdido la máscara, no era una opción que me dejase satisfecho para nada. Destaparme al mundo era uno de los mayores miedos que podía llevar conmigo. No por las consecuencias ni porque alguien pudiera cuestionar mi poder al ver mi verdadero rostro, si no porque no tendría forma de pasar desapercibido. Y si no podía pasar desapercibido - por más que llamase la atención cada paso que daba - al final los favores y los reclamos iban a llegar a pares en ambas partes, y yo sólo quería vivir mi aventura tranquilo: Poder disfrutar del mundo, viajar, descubrir, luchar, vencer y morir, como todos. Suspiré pesadamente y chasqueé la lengua, mientras miraba por la ventana de mi camarote, sentado en la silla de mi escritorio y acariciando con mi mano izquierda la cabeza de Lustig que reposaba a mi costado. Hellhound reposaba junto a la mesa, y Emperor encima de ella, con las marcas del enfrentamiento contra aquel anciano y junto a los fragmentos de mi yelmo. Ahora tendría que volver a Foodvalten para que Shoto le hiciera algunos mantenimientos, pero creo que no vendría mal ir a ver cómo estaban las cosas, más aun después de poder estar tranquilo al haber sabido de Viktor semanas atrás por Den Den Mushi — Oe oe... — dije murmurando, mirando en dirección a la nada y refiriéndome a mi cuadrúpedo amigo peludo — ¿Qué hacemos ahora, Lustig? — pregunté retóricamente entrecerrando los ojos dubitativo. Vestía menos 'militarizado' que otras veces, y algo más elegante, si es que esa palabra podía aplicarse en mi. Llevaba unas botas negras, pero de corta y manufactura mucho más fina que las que usaba diariamente. También, un pantalón gris marengo oscuro, ajustado con un cinturón con una hebilla de oro, y una camisa pulcra y blanca, de las pocas a las que no le había arrancado la manga para poder meter el brazo mecánico. La manga sobrante estaba cuidadosamente doblada y recogida junto a la zona del muñón. Llevaba los dos últimos botones desabrochados y se podía apreciar algún leve corte del pasado en ellos así como las marcas curándose de mi autocombustión en la pelea contra el anciano de aquella plaza. Habían sido un par de semanas de descanso y de reposo, quizá más, y había tenido la osadía de descuidarme un poco y que en mi rostro podía notarse la incipiente sombra rosada de una barba de cuatro días, y unas ojeras que si bien eran más comunes, no eran habitual poder verlas dada la cobertura del casco. Llevaba el pelo peinado hacia atrás y algún mechón tímido asomaba lateralmente queriendo ir contra corriente y contra mi propio control de mi mismo, obligándome a pasarme la mano de cuando en cuando para peinarlo hacia atrás de nuevo, entremezclando mis cabellos con mis dedos y con el sello de oro que tomé como triunfo de aquella Shichibukai, como se llamase. — Bueno — dije dejando de acariciar a mi mascota para poner la mano sobre mi rodilla e incorporarme con un ligero sonido que me sorprendió a mi mismo. Me estaba haciendo ¿mayor?. Lustig levantó la cabeza para mirarme — Me parece que es momento de seguir con nuestro viaje ¿no crees? — le pregunté, mirando su cara de idiota, divertido. Sonreí sin temor a que nadie viese mis emociones, y Lustig comenzó a mover su corta cola mientras se incorporaba del todo y su lengua caía por el lateral de sus fauces — Y si no muevo yo a esta belleza nos vamos a estrellar contra cualquier peñasco — afirmé, mientras me giraba para dirigirme a la puerta y chasqueaba los dedos de la mano para que Lustig me siguiera, en dirección hacia el puente de mando y el timón. Estaba confiado. Y eso me hacía vulnerable. No llevaba mi arma conmigo, no tenía a Emperor, no poseía esas reservas de energía, esos escudos, o esos trucos que escondía para mi. Ni tan siquiera llevaba mi anonimato conmigo. Pero sentía que podía confiar en las personas a bordo de este navío. Desde hacía algún tiempo. Como cuando confié en Viktor y Shoto... más o menos.
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RE: [Presente Absoluto] Caen las máscaras - Onizuka Jin - 09-04-2026 16 Otoño, Año 17
A bordo del Jagd Haund, Costa de Arabasta.
Vengo de aquí.
Hacía unas horas que los gemidos habían cesado en su camerino y se encontraba solo, saliendo de la ducha. No recordaba, una vez más, el rostro de la persona con la que había compartido el momento íntimo, solo pensando en otra persona más. Salía ahora del baño, después de una ducha. Lo que lo acompañaba, además de la propia toalla sobre sus hombros, era un cigarrillo que, como era mala costumbre en el varón, había encendido poco después de rodear su cuerpo con la segunda toalla y cubrirse. Salió del baño, cosas habían transcurrido en ese tiempo, después de aquel encuentro con el extraño del hacha, no había tenido oportunidad de hacer mucho más. Solo quiso relajarse un poco. Al menos la comunicación se mantenía con aquella persona a la que esperaba siempre. Paseó su mano por su cabello desde el lado de la cicatriz, retirando el cigarrillo con la otra, dejando que el humo se expandiera frente a su rostro al expulsarlo de sus pulmones. Su jefe había perdido la máscara, algo que él mismo no sabía cómo interpretar. No es que hubieran cruzado muchas palabras, tampoco le desagradaba. Al menos era mejor que su otro jefe, pese a la brusquedad, comenzaba a comprender que era parte de su personalidad, del mismo modo que el repetido chasqueo de lengua. —¿En qué andará ahora?
La curiosidad lo llenó por un momento, hasta que vio su propio Den-Den Mushi reposando sobre la mesita al lado de su zona de descanso. El silencio lo llenó por un momento, junto a su calma. El recuerdo de la persona que añoraba le regresó en la mente. Sus pasos se acercaron al objeto, dando un pequeño toque con sus dedos. Sus ojos, enfocados en el objeto. ¿Estaría disponible? ¿Quizás estaría ocupado? Se cuestionó la idea de llamarlo, darse el capricho de, aunque fuera por un momento, aunque fuera un “Jin, estoy ocupado”, escucharlo. Sus dedos índice y corazón se pasearon por la parte de la concha, en un recorrido que ascendía hasta donde se encontraba la parte del comunicador. Lo apretó, se suponía que tenía que ser paciente, pero el tiempo había sido largo. Inspiró aire, sin percatarse de que entre sus dedos el cigarrillo se seguía consumiendo lentamente. Finalmente, la añoranza lo venció, solo para recibir silencio desde el otro lado. Aparentemente estaba ocupado, no sabía con qué, ni cómo, pero confiaba en que tendría asuntos que atender. Dejó escapar un suspiro cuando dejó el comunicador de vuelta, caminando hasta donde tenía sus cosas y poder cambiarse con su habitual vestimenta. El calor lo mataba, por ello se decidió por una camiseta sin mangas, en vez del habitual traje, pero manteniendo los mismos pantalones habituales. Al menos así no sentía la sudoración acompañarlo a cada momento. Se reacomodó, volviendo a revisar su baúl por... no supo qué vez más. Estaba al día de todo, pero seguía organizando como si aquello le ayudara a distraerse. En el fondo, así era en parte. Sentía que no avanzaba, no especialmente por estar donde estaba, sino porque era incapaz de verse más fuerte, todavía siendo el mismo enclenque que había sido desde que salió de los Blues. Se sentó un momento en el propio suelo, elevando su diestra, donde el cigarrillo seguía entre sus dedos, el humo volando por su camarote, todavía consumiéndose. Pensándolo bien, no estaba incómodo con Sohem, de hecho era mucho mejor que Raigo, el jefe del clan Onizuka. Tenía más... ¿Humanidad? ¿Comprensión? No sabía describirlo. No solía gustar de brindar confianza a nadie, quizás fuera demasiado pronto, pero sí supo que los había intentado proteger cuando apareció aquel anciano. No solo eso, había salido victorioso, solo con la máscara rota. ¿Debería quizás de simularle una segunda con sus habilidades usando la madera? Quizás solo se estaba volviendo loco, pero seriamente ese loco que al inicio le había puesto de los nervios comenzaba a caerle bien. Se puso en pie, esperanzado de que el calor abrasador no fuera tan intenso como otras veces, terminando de fumar el cigarrillo y apagándolo en el cenicero que tenía en su escritorio. Quiso estirar las piernas, salir a dar un paseo por el barco, que no es que fuera especialmente pequeño. Ahora conocía a muchos de los soldados de Sohem, no sus nombres, no sus identidades, tampoco sus vidas personales, pero sí veía la fidelidad que le entregaban, algo que él mismo añoraba en parte y, por otra, deseaba también. Como si estuviera siguiendo por la espalda a una gran figura a la que seguir. Finalmente el viento desértico lo golpeó una vez salió del camerino y caminó por la cubierta del barco, viendo el desierto desde un lado, y desde el otro, el propio mar. No esperaba a nadie, más bien se había perdido en sus propios pensamientos. Había dejado su cabello ligeramente caído, revelando flequillo que cubría parte de su cicatriz. Debía enfocarse, ser alguien mejor para que, cuando existiera un reencuentro, pudiera ponerse en pie frente a esa persona con orgullo. Tenía que protegerlo bajo cualquier circunstancia.
Cajita de Tabaco
RE: [Presente Absoluto] Caen las máscaras - Gwendolyn - 09-04-2026 Lo han esperado y ha llegado. En una promesa unilateral que se cumplió. No lo pidió a Dios, porque no quiso dejar el destino a manos de la voluntad del capricho de alguien que no ha podido sentir o ver. Porque muchas tareas le ha encomendado ya.
—Oí que vamos a partir pronto — se volteó a Owen, incluso con los ojos cerrados pudo sentir en donde está. Es inconfundible su presencia, por lo tanto no hizo nada más que sonreír con suavidad, sin preocuparse por la incertidumbre de lo que vendrá. Jamás ha podido ver lo que está adelante ¿Por qué habría de preocuparse ahora? — ¿Cómo está tu brazo? — roto es la respuesta correcta, pero sanando también es una buena opción, por lo tanto tomó la segunda, aferrándose a las buenas noticias, para mantenerse con un semblante animado. —Me alegro que todos hayan llegado Como un goteo o una tortura, no ha sido una marea de noticias, sino que un avance lento. De a uno, pero se los encontró finalmente, celebrando y aguantándose las lágrimas. Se levantó de la cama con suavidad y estiró su mano ofreciéndosela al pelirrojo. No es para que la guíe, no es para apoyarse en él, porque en realidad solo les queda avanzar con los demás, en un camino que tal vez nunca les ha pertenecido, pero han decidido tomar de cualquier manera. — Vamos — habría deseado decir que los esperan, pero es una suposición muy temprana y la respuesta tal vez llegue muy tarde como para apreciarla como deberían. Avanzó apretando la mano de vez en cuando, para sostenerse al sentir el barco mecerse con suavidad. No fue un camino largo y cuando finalmente se encontró en la cubierta se dejó acariciar con suavidad por el viento — Me pregunto cuál será el siguiente destino ¿Deberíamos preguntarlo o que nos sorprendan? — una buena noticia por venir o un infortunio por encontrar, cualquier respuesta puede ser y no le importó en realidad. ¿No es muy tarde para arrepentirse ya? No hay mala cara, solo una sonrisa, porque de existir no le importó enfrentarlos ya, después de todo en algún momento han de llegar. ¿Está siendo tonta u optimista?
Ciega quizás. ![]() —¡Oh! Sohem — lo llamó sin saber si hay algo entre ellos, un muro quizás. Incapaz de ver ese detalle, solo le habló como si pudiese oírla, porque no existen barreras — ¿Estás listo? ¿Cómo está el capitán? — el ánimo intentó salir de sus labios — Un día nos podrías contar lo que pasó ahí, ya sabes, así hago una canción con eso, seguro a tu gente le gusta. — una risa suave salió de sus labios, tirando de Owen para avanzar, como si quisiera hacer un ademán de bailar — Una que se escuche en cada mar.
Una que la gente no deje de cantar.
¿Es así como un hombre se vuelve inmortal?
ପ(๑ˊᗜˋ๑)ଓ Sarabada Arabasta (?
RE: [Presente Absoluto] Caen las máscaras - Owen Yang - 09-04-2026 — ¿Cómo está tu brazo? —
![]() -Igual de roto. Tengo suerte si lo puedo mover otra vez.-
Desconocía cuánto fue el tiempo que traía aquella escayola consigo, pero sabía que la cuestión iba para largo, MUY largo; El golpe propinado por el titán de tamaño miniatura (Y decimos miniatura ya que Owen había empezado a conocer gente colosal por el ancho y largo del mundo, de dimensiones tremendamente mayores a las de un humano promedio) había sido atroz, uno que había partido sus huesos en varios fragmentos y, unirlos, probablemente demore muchísimo más de lo que uno podría imaginarse. Aún así, ya acostumbrado a perder el uso de su mano izquierda (Y lo que costará recuperar la movilidad de la misma) se levantó de aquel colchón que compartía con la mujer que, aparte de ser su compañera, era su elección de todos los días hacia el objetivo común: Cambiar un mundo aún más fracturado que su extremidad superior. Llegaron al Jagd Hund, igual de espectacular que siempre. Ese porte sólido, férreo y rígido que denotaba ser un barco de verdad fuertemente estructurado. Varios hechos ocurrieron en Arabasta que, sin duda alguna, habían provocado una mayor tensión en la vida del pelirrojo y comenzaban, lenta y progresivamente, a hacerlo resaltar por encima de la media. ¿Era algo que le gustaba o que odiaba? Ni lo sabía, pero su preocupación era palpable cuando pensaba en que Gwen, tarde o temprano, pudiese ser capturada si seguían por esta vía repleta de riesgos. La pareja, movida por el vaibén de las olas, buscó aproximarse hacia aquel de cabello rosado que, sorprendentemente, ya no cargaba con aquel petrificado yelmo que le caracterizaba, ¿Acaso era algo ya prescindible? ![]() -Maestro, ¿Hacia dónde vamos ahora? Aquí en Arabasta la gente está loquita total.-
Había curiosidad en sus palabras, ya que Gwen realizaba sus propias preguntas -Hay...algo que quería hablar con usted.- Porque desde aquel encuentro en el casino y luego de que el amor de su vida tenga la posibilidad de al menos tener un mínimo ápice de visión, el profundo respeto que tenía hacia quien le había enseñado una herramienta tan poderosa y que ahora lo llevaba a lograr su objetivo final, ciertamente, provocaba que sea casi la única figura de autoridad que el pelirrojo podría respetar genuinamente -Hace...tiempo, alguien apareció. ALGO apareció. No sé exactamente qué coño era,- intentaba gesticular sin demasiado éxito, el yeso era demasiado rígido. Su rostro podía mostrarse realmente analítico pero con el ceño ligeramente fruncido, observando esa incipiente barba rosada que se aproximaba ante el enorme contraste de sus orbes amarillo brillante -pero era más fuerte que usted. Bastante más. Utilicé el ver sin ver- porque Owen no le decía "Kenbunshoku", no recordaba la palabra así se la hayan mencionado una vez -y pude sentirlo al lado de otro tipo más. ¿Existe gente más fuerte que usted?- era una pregunta genuina, porque Owen, realmente, llevaba muy poco tiempo en el mundo exterior como para, siquiera, tener un ápice de idea de la monstruosidad que podía haber solo dentro del Grand Line. ![]() -De hecho...quería hablar con usted una cosa. En unos días. Luego de que el barco zarpe y se estabilice.-
Owen no solía tener secretismos (De hecho tampoco los estaba teniendo en ese instante con Gwen delante) pero el feroz enfrentamiento que había tenido le había vuelto a demostrar una cosa: Había mejorado, sí, pero todavía seguía a años luz de poder generar un impacto real en este mundo repleto casi o más quebrado que su brazo izquierdo.
Defuse the Bomb:
RE: [Presente Absoluto] Caen las máscaras - Sohem - 20-04-2026 Con las palabras del dúo más joven mi atención quedó atrapada. Lustig se aproximó hacia la muchacha ciega moviendo el pequeño rabo que tenía y echando hacia atrás sus orejas, venteando con su hocico para captar sus olores — ¿Que qué paso? — chasqueé la lengua y me tomé una pequeña pausa — Que me han hecho esforzarme... Algún día volverá para terminarlo y lo podréis presenciar vosotros mismos — respondí sin dar mayor explicación. No hacía falta recrearse en ello y yo no tenía ganas de ponerme a dar detalles de lo sucedido, pues aun lo estaba asimilando. Me había quitado y dado a partes iguales. Entonces apoyé mi mano en el timón y me dispuse hacer un gesto asintiendo con la cabeza, para que las tropas del Goldreich continuasen con las preparaciones de lo necesario para zarpar cuanto antes, y me puse a mirar hacia el interior del desierto como tratando de ver en la lejanía la maravillosa ciudad que nos había acogido durante este tiempo, sin éxito. Arabasta era un lugar fascinante, que no había podido disfrutar plenamente debido primero a tener que ir con ellos, y a la visita inesperada de aquel anciano. Pero me había dejado algo invaluable, al mismo tiempo que me había arrebatado otras cosas. Ahí fue cuando el chico pelirrojo tomó la palabra llamando severamente mi atención, siendo que frunciera el ceño con disgusto y clavar a mis ojos en él — No era más fuerte que yo — lo miré de arriba a abajo con desagrado — Por eso yo estoy aquí — sentencie con firmeza teniendo confianza absoluta en mis palabras como una certeza ineludible. Y entonces su siguiente pregunta rompió el presente, haciéndome replantearme mi propia seguridad. ¿Que si había gente más fuerte que yo? — Claro que existe gente más fuerte que yo — le aseguré clavando mis ojos en los suyos con un silencio que solo era roto por el movimiento y las voces de la tripulación preparando el barco para zarpar — Pero los voy a vencer a todos — dije con firmeza. Por supuesto que aquel anciano había sido el rival más duro con el que me había podido enfrentar cara a cara si obviábamos al cobarde emperador que me disparó a tantísima distancia - y debíamos obviarlo por razones lógicas - pero que fuera el más fuerte que me había encontrado no significaba que fuera más fuerte que yo, y el chico debería de comprender tarde o temprano que las personas pueden esconder un poder oculto que sólo aflora en determinadas situaciones. Ya sea el haki, o habilidades de Akuma no Mi como el despertar — Ten presente que vales tanto como tu última victoria... y si ese tipo te parecía más fuerte que yo, puedes hacerte una idea de lo que valgo yo ahora — finalicé, y entonces alcé la mano hacia el cielo y silbé de forma aguda para dar una orden al resto de la tripulación quienes desplegaban las velas al máximo. Di un volantazo seco al timón para que el barco comenzara a abandonar el puerto y así nos fuésemos alejando más y más de la ciudad de arena. — Nos dirigimos hacia Jaya, la isla previa a la isla del cielo Skypiea. Vamos a ir lo más despacio posible por si alguien nos está siguiendo y quiere alcanzarnos, para ahorrarnos la sorpresa. Tendremos varios dias para hablar de lo que queráis — le confirme al muchacho, relajando mi gesto y volviendo a centrarme en la mar, mientras el viento que impulsaba las bolas revolvía nuestros cabellos, y el sonido del crepitar de las olas nos anunciaba la banda sonora que nos acompañaría en este viaje. Lleve la mano hacia mis mejillas para rascarme con las uñas. Debía afeitarme pronto...
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RE: [Presente Absoluto] Caen las máscaras - Onizuka Jin - 20-04-2026 El sonido de las olas le brindaba la relajación por la que había salido, sus antebrazos apoyándose sobre la madera que no hacía tanto tiempo había reparado con sus propias manos. Sus brazos, al descubierto, revelaban los músculos que normalmente su traje siempre cubría. Para terceros quizás fuera extraño, a menos que hubieran compartido camerino y/o noche con él. Tranquilidad que pronto fue interrumpida. La presencia de su Jefe era esperable, claro. No fueron necesarias palabras, ya había suficiente ruido para que él indagara mucho más. La sola cuestión o duda ante una posible derrota habría sido inadmisible para el yakuza, pero estaba claro que su jefe no estaba en el mejor de sus humores, quizás la ruptura de la máscara tuviera algo que ver. Sus ojos se volvieron hacia el contrario, algo más que resaltaba su propia debilidad. Le molestaba no tener la oportunidad de mayor entrenamiento, de mejor entendimiento en muchos aspectos. Se veía preparando un segundo cigarrillo entre sus labios, con la mirada alejada de lo que fuera que hubiera a su alrededor. La sola idea de preguntar sobre personas más fuertes, o de una posible derrota de Sohem le parecía inconcebible. —Nunca dudé de ti, Jefe.
Las palabras iban con honestidad, del mismo modo que la seguridad de la que siempre alardeaba frente a las personas. Apartó sus brazos de la madera, agradeciendo en silencio salir de aquel clima desértico que ya lo había torturado suficiente. Sus manos se posicionaron en los bolsillos, con el cigarrillo entre sus labios, observando a su jefe de reojo, sin hablar demasiado. No eran necesarias demasiadas palabras. —Conque Jaya... — Murmuró en voz baja. ¿Qué tipo de clima se encontraría allí? Deseaba que por lo menos no fuera como Arabasta. Debatió la idea de preguntar, pero prefirió mantenerlo para sí mismo. —Si alguien se atreve a seguirnos, nos daremos cuenta. — Elevó su diestra, retirándola de su bolsillo, de forma despreocupada, pese a que la curiosidad lo mataba por dentro. Sacudió despreocupadamente su mano, volviendo en el interior del barco. No planeaba alargar demasiado su estadía bajo el sol. Ya sabiendo que al fin salían de aquel infierno era suficiente alivio para él. Además, era necesario. No sabía el tiempo que les iba a requerir aquel viaje, solo deseaba que fuera fugaz, que terminara pronto y olvidarse por un tiempo de ese desierto. Todo a su tiempo. Cerró la puerta tras de sí al salir de la vista de su Jefe, caminando de vuelta hasta su camerino. Una vez en el interior, una vez más, observó lo que había utilizado no hacía demasiado tiempo, el Den-Den Mushi, en silencio. Se estaba tardando más de la cuenta en comunicarse con él. El humo lo acompañaba entre sus labios, juntando ambas manos para pensar con más calma y aclarar su mente. Debía entrenar, debía mejorar. Los pasos que había estado dando hasta entonces no habían sido suficientes. En algún momento tendría que conseguir otra conversación privada con Sohem, necesitaba entrenar. Apretó sus manos entre sí, siendo que la vista solo era interrumpida por el humo que no le impedía del todo la visión que tenía al frente. Inspiró profundamente, apretando más las manos. Si no avanzaba de ese modo, tendría que plantearse otros métodos. Ni siquiera había podido con ese topo en su momento en el reencuentro. ¿Tendría el fortunio de reencontrarlo con el médico? ¿O seguirían por Arabasta? No había contemplado la opción de una nueva visita hasta el momento en que partían. Fuera como fuere... El destino estaba escribiendo la continuación de su historia.
Cajita de Tabaco
RE: [Presente Absoluto] Caen las máscaras - Owen Yang - 21-04-2026 La resolución del pelirosado era mucho más clara que la del pelirrojo: "Si yo estoy aquí, es que soy más fuerte" y en efecto, a los ojos no podíamos mentirle. Sin embargo...lo que Owen sintió en aquel instante contradecía completamente el hecho empírito que yacía justo ante sus narices, ya que, gracias al "ver sin ver", resultaba totalmente irrefutable que aquello que sintió, solo en un soplido, era bastante más poderoso de quien le había enseñado esta impresionante capacidad. — Claro que existe gente más fuerte que yo —
![]() -...-
— Pero los voy a vencer a todos —
![]() -Entonces no me equivoqué. Ese tipo sí era más fuerte que El Maestro.-
Porque por mucho que la realidad sea una, uno jamás puede mentirle a los sentidos que ya han sido despertados. Tal y como cuando uno aprende por ósmosis o simplemente por comprender una situación por práctica y patrón, y Owen no fallaba en su resolución, y de la misma manera miró a Gwen que, hacía un tiempo ya, era capaz de poder observar (aunque con matices) todo aquello que le rodease -¿Última victoria?- no hubo tal, incluso, no sabía si había sido derrotado tan terriblemente rápido que ni siquiera lo reconoció; Un recuerdo vago, nublado, con voces y sonidos opacados por un exceso de graves y destellos de algo irreconocible. Figuras gigantescas, luces, el sonido de un ¡CRAK! imposible para borrar de la memoria y el corte del metal al viento brotaron como cientos de sensaciones en la resolución final: Su cuerpo maltrecho, tirado en el suelo, siendo recuperado por un titán que le triplicaba la altura fácilmente (Uno con un aspecto bastante espectacular, si tuviese que opinar) -De eso...justamente, quisiese hablar con usted, Maestro.- porque se sentía como si hubiese tenido la noche más loca de su vida ya que, luego de ingerir una bebida de tonos amarronados con pleno fulgor del desierto y acompañado de exactamente el mismo sujeto que curó sus heridas al final, ahora, intentaba recabar cada momento hasta conectar cada pieza del puzzle. Casi que ignoró el hecho de que se dirigían a una isla que, la siguiente, estaría en el cielo. Sí, en el cielo. El fuerte silbido del "ahora sin máscara" resonó en todo el navío, el cual se tambaleaba muy ligeramente por una que otra ola timidona que desestabilizaba unos pies que ya se habían acostumbrado a los movimientos de vaibén del mismo. Dando un poco de escapio y tirando ligeramente de la mano de su compañera, mientras que el mafioso yacía como el cuarteto predilecto por el pelirrosado, buscó llamar la atención de la muchacha al empujar un poco el juntar de sus manos hacia abajo, buscando que le mirase con su nueva capacidad -Quiero ver si El Maestro puede darme algo para ayudarte.- acotó, poco perceptible, aunque posible para quien tenga un oído lo suficientemente entrenado ya habiéndole quitado la vista de encima a esos ojos ámbar brillantes y esa barba que dejaba de ser incipiente -Algo que me ayude a ayudarte a empezar a atacar más.- frunció el ceño, con decisión, con una mirada perdida que solo conllevaba a un único pensamiento -A que no tengas miedo de hacerme daño, que me ataques a matar.- porque si ella iba a cambiar este mundo, hay enemigos que, varias veces, no van a entender solo con las palabras. Tal vez Owen pecaba de autoritario, pero, sin más dilación, por haber pecado de pasivo y confiado en su último enfrentamiento colapsó en una décima de segundo (Bajo su concepto, aunque sepamos la locura que ocurrió en el medio y el fuerte estado de ebriedad no se lo permitiese recordar). ![]() -Si quieres tener la fuerza para cambiar el mundo, debes derrotarme, Gwen.-
Defuse the Bomb:
RE: [Presente Absoluto] Caen las máscaras - Gwendolyn - 22-04-2026 ¿Cuál es la fuerza que se debería alcanzar? O en realidad, cuál es a la que debería aspirar. No hizo nada más que sonreír con suavidad, bufando para esconder una risa suave, una que no se burló de la respuesta, sino de lo simple de esta. Ha sido una anécdota que tal vez algún día cuente con un poco más de detalles, porque para ella son los importantes.
Una oración escueta no es más que un fantasma que desaparecerá cuando nadie lo recuerde. —Entiendo
Pero no lo hace del todo. Es un vaivén de emociones que se acompasó con el mar, porque aunque ya ha sido víctima de la violencia como respuesta, siempre existe el resquemor de que podría ser de otra manera. Una mejor, una en la que no haya perdedor.
La sonrisa se apagó al escuchar sus palabras, siendo reemplazadas por una mueca extraña. No es una broma, no es un chiste mal contado, es algo que no esperó, que aparece ahora — ¿Eh? De qué hablas, Owen. Creo que no te oí bien —como si cantara la oración su tono se apresuró, subiendo y bajando, expresando los nervios que se sumaron al resto de las emociones. —No quiero lastimar a nadie.
No debo hacerlo. —Pero… lo pensaré. O no. En realidad intentaré dejar de hacerlo. —Deberíamos prepararnos para partir — su mano apretó la ajena y lo empujó, incómoda, esperando que la idea se hunda en el mar, como un tesoro que nadie debería encontrar. — ¡Bien! Con qué canción los deleitaré hoy. — de su bolsillo sacó el objeto para que la escuchen mejor, el micrófono que la ha acompañado en la travesía. No hubo muchas más palabras y el bochorno por la noticia de Owen siguió tinturando su rostro, no como una decoración, sino como una mala noticia. — ¿Están listos?
Porque creo que yo no lo estoy.
ପ(๑ˊᗜˋ๑)ଓ Sarabada Arabasta p2 (?
RE: [Presente Absoluto] Caen las máscaras - Saint Sheperd Ju Peter - 22-04-2026 ✓ Viaje: Completado STAFF DE NAKAMA NO MIRIESGO: — Paraíso Pre-Skypiea: 6. NAVEGANTE: — Sohem (Maestre): -6. BARCO: — Jagd Hund (Velero Tier 3): -3. RIESGO TOTAL: 6 (riesgo) - 6 (navegante) - 3 (barco) =0 VIAJE REALIZADO SIN DAÑOS |