Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece
El Silencio del mar y la promesa del sol [Fic] - Versión para impresión

+- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com)
+-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3)
+--- Foro: Grand Line Paraíso (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=227)
+---- Foro: Corriente Rakusei (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=148)
+----- Foro: Little Garden [Segunda isla] (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=152)
+----- Tema: El Silencio del mar y la promesa del sol [Fic] (/showthread.php?tid=3514)



El Silencio del mar y la promesa del sol [Fic] - Zhang Guolao - 10-04-2026

El Silencio del Mar y la Promesa del Sol
Little Garden - Wu Wei - 04 Otoño, Año 17


Las noches en Little Garden, cada vez eran más tranquilas, y especialmente aquella noche, el Wu Wei se mecía con suavidad sobre las olas, lo que hacía que todo se sintiera en calma, y solo el crujido de la madera rompía con el silencio absoluto.

A esas horas, las chicas posiblemente dormirían, pero alguien debía permanecer vigilante de los peligros de la noche. Las pezuñas de Zhang se posaban firmes sobre la proa, y a pesar de su mala visión, sus oídos permanecían alerta a cualquier sonido extraño. El burro respiró profundo, llenando sus pulmones de aquel aroma húmedo y salado que le recordaba incontables aventuras.


Zhang escuchaba el sonido del viento y la vida, que en aquel Jardín nunca dormía… Hmmm... Soltó un pequeño soplo al aire, mientras su corazón se reconfortaba con aquella paz, que no siempre era duradera. Pero aquella noche le dejaba una sensación fresca y ligera que se posaba en el corazón.

Zhang se levantó de su lugar, y un sonido crujió con fuerza; pudieron ser sus viejos huesos, o quizás la madera de roble… El viejo burro comenzó a dar un pequeño paseo por la embarcación, que ahora se veía imponente y solitaria. Era gigantesca, y navegarla en soledad parecía toda una odisea.

Aquel pequeño recorrido lo llevó hasta uno de sus lugares favoritos: la cocina. Allí, el aire era más cálido, cargado con el olor a especias que hacían vibrar su estómago por costumbre.

El burro se movió con su lentitud característica; sus grandes manos, a pesar de su tamaño, manejaban las herramientas de cocina con una precisión sorprendente. La medicina, la química y la cocina eran similares, y la edad le había permitido aprender a cocinar; era algo que le agradaba. Tomó algunas hierbas y verduras, y al escuchar el sonido del aceite, entendió que ya estaba en su punto. No era una gran cena, solo algo sencillo para calmar el estómago y el alma.

Zhang tomó un poco de agua hirviendo y, macerando un poco aquellas hojas de té, las infusionó en un único cáliz. El vapor de la tetera y aquel olor eran pequeños placeres que hacían sonreír a su rostro arrugado.

Esperó un poco más, y una vez todo estuvo listo, lo sirvió en una taza vieja y un plato de madera. Sorbiendo aquella bebida caliente, detectó unos sonidos familiares… Eran pequeños y juguetones, y venían del cuarto de las mascotas. Hmmm... Sin duda, era Silencio. Aquel pequeño siempre hallaba formas para entretenerse. Zhang sonrió de inmediato.

Pero su cuerpo lo llamaba a otro lugar. Apretando con fuerza la cena de aquella madrugada, Zhang comenzó a ascender; su cuerpo flotó como una nube blanca mientras subía las escaleras, a cubierta, hasta llegar al mástil principal.

El viento era fuerte, pero no más que la terquedad del burro, quien estaba decidido a comer en ese lugar. Y fue así: Zhang, sentado sobre aquel punto más alto de la embarcación, bebió y comió con la lentitud que lo caracteriza. La vida de un pirata no siempre era sencilla, pero no había nada más lindo que vivir en libertad.

Poco a poco el cielo comenzó a encenderse, y lo que antes fue tinieblas, poco a poco comenzó a teñirse de un dorado hermoso. Zhang, con la pipa de Lan entre sus labios, dio varias caladas de aquellas hierbas, mientras el sol se asomaba por el borde del mundo. - Al final, la vida es una sola y siempre saldrá el sol después que llueva -, dijo Zhang, soltando un poco de humo de su cuerpo. Golpeó el mástil con su pezuña como de costumbre, y espero  tranquilo a que la vida le volviese a sorprender. Zhang Gulao, el Ermitaño del mar aún debía continuar el viaje...