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Destinos Cruzados | Pasado | - Miyori Hoshino - 13-04-2026 10 Verano del año 14
Isla de Baterilla, pueblo de Baquella
Muelle
Un hermoso clima se alzaba por encima del pueblo de Baquella, no era extraño después de todo era la temporada de verano cuando la pescadería se volvía más abundante que otros días, el puerto pasaba concurrido desde temprano o incluso durante el anochecer en sus puestos de comida. Los visitantes buscaban todo tipo de mercancía útil para sus viajes, abastecerse de alimentos, objetos, herramientas, materia prima como madera, cuerda, medicinas, entre otras cosas. El pequeño negocio de mi familia estaba siendo atendido por Takeshi, mi segundo hermano mayor, mis otros dos hermanos estaban en alta mar en su labor pesquera, en mi caso, acompañaba a mi padre por el muelle donde un barco de pasajeros pronto atracarían entre los navíos de los demás visitantes. —- ¿Hace cuanto no ves a tu amigo, papá? —- Le pregunté mientras sostenía mi sombrero playero con mi diestra, procurando que las brisas que traía el oleaje del mar no se lo llevara lejos. Mi padre observaba el horizonte con gran impaciencia, con esa sonrisa enorme reflejada en su rostro, estaba ansioso sin duda, y tras mi comentario solo alzó su mirada al cielo como si intentara recordar la última vez que lo vió, a su amigo. —- Supongo que, hace dieciséis años…—- expresó mientras una de sus manos reposaban sobre su mentón, y luego tiró una carcajada al aire. —- Justamente cuando tú naciste. —- ¿Osea que él no sabe nada sobre mi? —-- Te conoció de bebé, vino al funeral de tu madre, tú apenas eras una recién nacida. —- sentí algo de tristeza cuando él comentó eso, a lo que mi padre notó de inmediato y puso una mano sobre mi cabeza en total consuelo. — Ya ha pasado mucho tiempo de eso, recordamos a tu madre con amor y no con tristeza. —- ¿Tú amigo es carpintero como tú, verdad? ---- Cambié de tema para no preocuparlo en absoluto. —-- Es correcto, somos compañeros en el oficio, cuando era joven compartí algunos trabajos con él, puedes llamarle tío si gustas. —- Ya veremos, jajaja. A lo distancia ya se podía divisar al navío entrando por el arrecife de la costa, estaba seguro que todos los pasajeros desde el barco podían admirar el gran faro emblemático que coronaba el pueblo, más las casas blancas con sus tejados rojos característicos de las residencias de los isleños.
Referencia vestimenta
RE: Destinos Cruzados | Pasado | - Alexander Pendragon - 13-04-2026 No siempre se puede uno limitar a mantenerse en su isla natal para toda la vida, a veces hay que salir a conocer nuevos lugares ya sea por el simple hecho de conocer, valga la redundancia, o por necesidad de superarse, pero precisamente en el caso de los dos Pendragon en Baterilla, por comercio. Papá Pendragon y su hijo Pendragon llegaron esa mañana muy temprano con un pequeño cargamento de muebles para un bar local donde el dueño le había pedido un set completo para todo su negocio y ese día habían llegado a entregarlo y a ordenarlo en su lugar, bueno eso sería el trabajo de su padre, pues él pasearía por el mercado del lugar para comprar unas cosas para su mamá en casa. Cuando estaban por desembarcar, su padre alzó la voz gritando —¡Ooooy! Hoshino-san...— su voz se escuchaba por todo el muelle mientras su mano iba de lado a lado por si alguien no lo había visto. El barco pronto llegó al muelle y este casi se lanzó de él para saludar a su viejo amigo, mientras él, su hijo, desembarcaba a su paso y vigilaba que los demás descargaran las cajas con cuidado. No pasó más de un minuto para que ambos se reunieran y pudiera presentarle a su viejo amigo y su hija a su hijo. —Este es mi hijo, Alexander, no lo conoces porque ya hace 15 años que no nos vemos, tiene 14. Un año menor a Miyori-chan, cuando la conocí apenas había nacido hahaha ya ahora está bien grande.— entre otras series de palabras y conversaciones de adultos. A su lado la miró y sonrió antes de saludar al amigo de su padre, el padre de Miyori, con una respetuosa reverencia hacia un adulto. —Un placer, papá ha hablado mucho de usted.— su tono era bastante neutro y poco animado, pero él es así, no suele demostrar sus emociones con facilidad. RE: Destinos Cruzados | Pasado | - Miyori Hoshino - 13-04-2026 Unos minutos pasaron para que el barco finalmente desembarcara en el muelle, para mí fue corta la espera, para mi padre, una eternidad. Me dió cierta gracia verlo caminar de un lado hacia el otro, o incluso tratar de agudizar su vista al poner una mano en su frente y entrecerrar sus ojos cuál telescopio improvisado. Antes de que el barco hubiese llegado, ambos escuchamos nuestro apellido siendo alzado al aire, pero era obvio que se refería a la cabeza de la familia Hoshino. Ambos colegas desde la bahía se reconocieron jovial. Cuando el puente de madera se colocó para que las personas fueran descendiendo, mi padre apresuró el paso en recibimiento, por mi parte solo me dediqué a ir detrás de él, calmada pero con una sonrisa leve en mis labios, era como ver a un niño impaciente. Y se supone que él es el adulto. Fue entonces que los dos hombres se abrazaron de manera fraternal, llegando a palmear sus manos en su espalda, y posterior separarse con un apretón de mano lleno de confianza, y claro, sus sonrisas amplias de una infinita felicidad al volverse a encontrar. Yo estaba detrás de mi padre, junto a él, así que perfectamente me podían. El señor Pendragon fue el primero en tomar la palabra y en presentar a su hijo, Alexander, un joven alto de piel nívea, ojos grises claros, su pelo en tonalidad azabache con algunos mechones rebeldes en tonalidad grisácea, y su personalidad, hasta el momento me parecía neutral. Y al parecer era un año menor que yo. —-- Vaya vaya, así que no perdiste el tiempo amigo mío… —- Dijo papá mientras lo codeaba en las costillas con cierta picardía escondida en su sonrisa burlona. Luego dirigió su mirada a mi presencia y me tomó de los hombros para ponerme en frente de él, frente a los dos extranjeros que recién estaba conociendo. —- Bien, os presento, ella es mi amada y única hija, Miyori, como sabrás tengo a los otros tres desgraciados, pero a ellos ya los conoces jajaja —- Finalizó en chiste, si, mis hermanos son un caso especial, pero dentro de lo que cabe, son casi idénticos a él. —- Mucho gusto. —- Dije con una sonrisa amable, jovial y educada, y al igual que el chico azabache, Alexander, hice una reverencia en lugar de extender la mano, no sé si eso era propio de su tierra natal, presentar respetos de esa manera cuál saludo. —- Perfecto, ¿Qué tal si le muestras el puerto a Alexander?, yo me quedaré a ayudar a este pobre bandido a desembarcar, y a ponernos al día, ¿traes ron contigo?. —- Mi padre se llevó al señor Pendragon a arrastras, con su brazo cuál gancho alrededor del cuello del extranjero, y por mi parte, me quedé en silencio con el chico de ojos grises. —- ¿Viaje largo?, si estás muy cansado podemos buscar un lugar donde sentarnos un rato. —- sugería en tono suave y tranquilo, esperando a que él decidiera. RE: Destinos Cruzados | Pasado | - Alexander Pendragon - 13-04-2026 El papá con los ánimos en las nubes mientras su hijo por el contrario reflejaba serenidad y ausente de emociones, podía ser por su timidez o simplemente era un hombre demasiado poco emocionante, sea cual sea el caso uno parecía de colores y el otro matrices de gris, tosco y aburrido, incluso en las ropas que andaban se peleaba completamente. Su padre vestía de manera colorida y para algunas personas divertida y para otras como un payaso, como quien dice "una caja fuerte" porque solo él conocía la combinación. En cambio él vestía con una camiseta ajustada al cuerpo color negro y un pantalón beige, un collar y una pulsera doble, además de un piercing en su oreja en forma de diamante color negro; Algo bastante curioso es que a pesar de lo mencionado de su edad, 14 años, lucía mucho más adulto, como en sus 18. Y es que desde los 10 años su velocidad de crecimiento aumentó al doble y con ello sus facciones. Desde su posición su mirada no se apartó de Miyori pero cómo lo tomaría ella eso, pues su monotonía visual podría ser tomada como amenaza o desprecio y para algunos más detallistas hasta juzgando, pero realmente la estaba contemplando y fue hasta que el señor Hoshino mencionó que deberían "pasear" juntos por el puerto que su mirada cambió por unos segundos al papá de ella antes de voltear nuevamente hacia la hija. Rápidamente los dos padres tomaron rumbo a sus quehaceres, a ponerse al día y a trabajar en ese bar que tenían que decorar juntos con los muebles que construyeron. Miyori y él se quedaron solos y por un segundo el silencio reinó hasta que la joven tomó la palabra y este asintió antes de tomar el primer paso hacia cierta dirección, dirección al mercado. Pero no caminó solo, la esperó y se aseguró de que ella caminara a su lado para seguir avanzando. Le agradaba la muchacha. —Vamos al mercado, me gustaría comprar algunas cosas que me encargó mamá antes de que se me olvide. Y después de eso te puedo invitar a un helado quizás o a un dulce. ¿Te gusta lo dulce?— Su andar era pausado y sin prisas, por el contrario parecía más interesado en la compañía y el paseo juntos que en llegar a su destino, mientras se perdía en la conversación ligera para conocerla. —¿Qué te gusta hacer? ¿Cuál es tu sueño?— Quizás la pregunta pueda impactar, de buenas a primeras, pero así es él, directo y al grano con lo que quiere, en este caso conocerla un poco más y las preguntas triviales y lentas no iban con él, además si algo se le cruza en la cabeza, lo resuelve lo más pronto posible y eso era lo que en ese momento estaba pensando, en ella como persona y todo lo que pudiera conocer, ojalá poderla conocer todo el mismo día. Lo bueno es que el trabajo quizás demore varios días y con suerte disfrutaría de su compañía un poco más. —Yo quiero conocer el mundo, viajar por los mares y conocer otras islas, ver lo que depara más allá de lo que he conocido, lo poco que he viajado. Ver qué otra clase de personas y culturas existen más allá. Pienso usar el comercio como medio de transporte, que me impulse a conocer nuevos lugares mientras compro y vendo para subsistir, me parece un buen trabajo para el sueño que tengo.— Se sinceró completamente para abrirse un poco en la conversación, y no ser el típico que pregunta y no ofrece, prefiere ponerse un poco vulnerable para que ella pueda empezar también a hablar con ligereza sin miedos.
Vestimenta
RE: Destinos Cruzados | Pasado | - Miyori Hoshino - 14-04-2026 Me quedé unos minutos observando a mi padre irse junto con su amigo, y posterior a ellos, en medio del silencio prolongado, mi atención se dirigió ahora en el joven azabache que tomaba camino hacia el inicio del muelle, parándose justamente ahí para esperar a que me incorporara junto a él. Le sonreí dulcemente decidiendo caminar en su dirección. Al parecer el mercado era de su interés más que nada por algunos encargos de su madre, y me sorprendió que tuviese intención de invitarme un helado o alguna golosina, inclusive consultandome si era de mi gusto lo dulce. —- Me encanta. —- Respondí dudosa, pues creo que al ser el invitado, era yo quién debía tener esa responsabilidad con él, quizás Alex solo quería aplicar algún gesto de caballerosidad. —- ¿Te parece bien síi compro algún detalle para ti?, como agradecimiento de las golosinas. Nuestro andar no era apresurado, incluso podría decir que era calmado, siempre con cuidado de no interponernos en el camino de ninguna persona, ambos atentos a las conversaciones que iban fluyendo entre los dos, me agradaba que fuera sereno y tranquilo, también que fuese totalmente educado. —- Pues…. —- Ante su pregunta no pude evitar ver el cielo unos segundos sin detener mi andar, y luego miré hacia el frente, contemplando cómo el mercado poco a poco se iba ampliando ante nuestros ojos, pero aún había muelle por recorrer. —- Me encanta la música, la adoro, suelo tocar diferentes instrumentos pero mi favorito es el violín. — Cuando yo hablo de música sé que se me ilumina la mirada en absoluta devoción, y claro, una sonrisa amplia incapaz de borrarse. —- ¿Sueños?, supongo que hasta el momento no me lo he planteado tan a fondo, pero, me gustaría siempre estar dentro del mundo de la música, ser una artista.—- Culminé inclinandome un poco hacia el frente sin detener mi andar para intentar ver al menos la parte lateral de su rostro. —- ¿Qué hay de ti?, ¿Algún sueño por alcanzar? Me enderecé en cuanto comenzó a hablar, al parecer tenía un sueño de navegante, conocer otras islas, y al parecer optar por el camino del comercio sería su llave para abrir esa puerta. Parece interesado en conocer personas, culturas, aventura, y obvio, forjar ese sueño a punta de su trabajo. Parecía ser un sueño noble. —- Es un sueño maravilloso, digno de admirar. —- Con la presencia de la brisa tendía a colocar mi mano derecha por encima de mi sombrero para evitar que saliera volando. —- Entonces, ¿Es tú primera vez en Baquella? RE: Destinos Cruzados | Pasado | - Alexander Pendragon - 16-04-2026 Asintió ante su ofrecimiento aunque no fuese necesario el intercambio de detalle, no iba a negárselo por el hecho de que hacerlo sería descortés de su parte, sus manos se escondieron en los bolsillos de su pantalón mientras andaba, su mirada hacia al frente y mentón en alto, el andar de un hombre con confianza en sí mismo, en lo que se dirigen hacia el mercado del pueblo. —Así que música, la verdad nunca he tocado un instrumento. Pero igualmente me gusta, aunque no suelo hacerlo para ser sincero, ojalá tuviera más oportunidades de escuchar o mejor aún, de escucharte tocando alguna canción.— Se llevó una mano a su cabello y se lo acomodó hacia atrás mientras le sonreía, un gesto muy habitual en su persona, sin percatarse que justo en ese momento ella se hizo hacia adelante para mirarlo, al darse cuenta ladeó su rostro y la miró, su mirada conectó con la suya y por un segundo se paralizó antes de recobrar la situación y le sonrió. En su mente por un momento pensó en por qué lo estaba mirando así, si estaba pasando algo o simplemente fue un momento curioso. No le puso más mente al asunto por si se equivocaba, no hacerlo tan evidente y continuó la conversación. —Si, primera vez, no había salido de Isla Kárate desde mi nacimiento, una pequeña isla no muy lejos, y siempre miraba el mar desde la costa y ver el mundo perderse tras el horizonte me hace intentar imaginarme qué es todo lo que me estoy perdiendo. Siempre veo barcos que llegan y salen a lo lejos como si fuera una dimensión aparte. Por eso me hice de la idea de querer explorar más allá de la línea que separa el mar del cielo para conocer el mundo entero. ¿Suena raro verdad? Bwahahaha— Se le escapó su risa, una risa que difiere totalmente de su tono neutro y de su faceta seria, por el contrario su risa es bulliciosa y extravagante, vaya que si se ríe con ganas, probablemente la gente a su alrededor que iba en lo suyo se voltearon a mirarlo, algunos por curiosidad y otros extrañados, pero siempre continuaron con sus asuntos. Pronto llegaron a la zona mercader donde se ya ven los distintos puestos, entre ellos el de helado, al ser lo primero que vio, aceleró brevemente su paso para llegar a él. —Dos helados por favor. Uno de limón y otro de...— hizo una pausa llevando su atención a Miyori. —¿Tú de qué quieres el helado Miyori?— Mientras esperaban que el helado estuviera listo, se apoyó en el mueble de la heladería un momento, se cruzó de brazos frente a sus marcados pectorales. —Dime ¿Qué hay de interesante para conocer en Baquerilla? ¿A dónde me llevarás?— sonrió ampliamente. Tomó los dos helados cuando estuviera listo y luego le entregó el de ella, emprendiendo camino ahora a las demás tiendas, primero conseguiría lo que mamá le pidió para salir de deudas y después lo que les depara el resto del día. ¿Se preguntó por un momento qué es lo que ella quería comprarse a su persona como detalle. Se quedó un par de segundos callados que disimuló con calmados lengüetazos a su helado de limón, mientras su vista danza entre los distintos puestos. RE: Destinos Cruzados | Pasado | - Miyori Hoshino - 17-04-2026 Mientras caminaba, atenta a cada palabra de Alexander, comenzaba a comprender mejor su forma de ver el mundo. Venía de la Isla Kárate, un lugar que, en realidad, me era completamente desconocido, solo sabía de su existencia por los anuncios del puerto cuando indicaban partidas de navíos hacia ese destino. Por eso entendí tan bien lo que quería decir con observar barcos que llegan solo para marcharse de nuevo, rumbo a otros sitios. Como si pertenecieran a un mundo ajeno… uno del que, por ahora, no hemos tenido la fortuna de explorar en su totalidad, no solo de ir de Baterilla a Isla Kárate, o viceversa, era saber que hay más allá de todo Blues. Como aves que aún no abandonan el nido. Y, de manera imprevista, tomándome completamente con la guardia baja, lo escuché reír de una forma tan peculiar que me hizo desencajar la mandíbula, dejando al descubierto mi asombro. Incluso algunas personas a nuestro alrededor voltearon a vernos con curiosidad, o simplemente por chisme. Cuando él terminó de reír, yo comencé a hacerlo, aunque de una forma más suave, más contenida… —- Para nada raro… es una idea encantadora. Estando en el puerto mercantil, no tardamos en encontrar una heladería, que por toda la zona había como tres puestos de helados. El chico azabache tomó la delantera, colocándose frente a la fachada para adelantar el pedido, yo lo seguía a paso tranquilo y sin apuro. Ordenó un helado de limón y luego me miró para preguntarme por mi preferencia de sabor, al situarme a su derecha le correspondí su atención con una sonrisa amable — Uno de mora azul, por favor. Mientras la persona encargada se ponía en marcha con los helados, Alexander volvió a mirarme y me preguntó, con puntual interés, qué cosas interesante había en Baquella. Yo simplemente llevé mi dedo índice a los labios y alcé la mirada al cielo, pensativa, buscando entre mis recuerdos el mejor sitio que el pueblo tenía. Era difícil escoger. —- Hay muchos lugares interesantes… —- respondí calmada, fijando mis ojos azulinos sobre los grisáceos suyos. —- Desde hermosas playas hasta un bosque totalmente tropical, sin peligro alguno, muchas flores coloridas, animales, también existe un faro casi en la cima donde podríamos ver todo el pueblo. Tomé ahora el helado de mora azul que él me entregaba, mientras disponíamos nuevamente a caminar con calma por el muelle de madera, siempre con cuidado de no interponernos en el camino de alguien, por los momentos, buscar recuerdos materiales parecía una misión importante para el chico. —- ¿Qué clases de adornos les gustan a tu madre?, quizás un collar vendría bien, ¿No? |