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[EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 4 - Voz Seductora - 19-04-2026 A medida que todos los allí presentes pudieron salir de las enormes puertas acorazadas que guardaban sus respectivas salas, aquellas en las que habían luchado, sangrado y, en algunos casos, muerto, contra los monstruos que aquel macabro lugar había reservado para ellos, se encontraron en un pasillo bañado por una extraña luz roja. Las estridentes sirenas continuaban sonando por todas partes, haciendo vibrar sus tímpanos como verdaderos tambores. Todo temblaba, como si hubiese una especie de terremoto, o algo peor. Algunos, incluso, pudieron percibir cómo, por las ranuras de la puerta del vertedero, la única que permanecía cerrada y sellada, podía observarse la luz intenta y oscilante de grandes llamaradas. La propia puerta expelía calor, como un horno. Al final del pasillo, a uno de sus lados, unas escaleras metálicas parecían llevar a una puerta abierta, desde la que entraba una corriente de aire frío. Por frío que fuese, sin embargo, todos lo podrían apreciar, pues era indudablemente aire fresco, o todo lo fresco que se podía encontrar en aquella dichosa isla, que entraba en aquel lugar como un vendaval. Fuera, una tormenta arreciaba. Llovía a mares, y el viento huracanado amenazaba con arrancar de cuajo cualquiera de las precarias estructuras metálicas que se repartían por el lugar. El lugar en el que habían estado durante todo aquel tiempo era completamente subterráneo, con apenas algunas salidas de aire y conductos de ventilación como única comunicación con el exterior, a excepción de aquella puerta que se había abierto en el pasillo. El cielo sobre ellos se había cubierto de densas nubes negras, que se arremolinaban sobre la maltrecha Kutsukku casi como una extensión macabra del abundante humo que exhalaban las incontables chimeneas chimeneas presentes por las ciudades de la isla, urbes que quedaban casi ocultas tras el horizonte, en la lejanía. El lugar estaba rodeado de todo tipo de infraestructura eléctrica en deplorable estado; enormes cables pelados, chispeando de forma terrorífica bajo la lluvia y produciendo diluvios de chispas que caían para morir en el suelo; generadores de origen incierto que debían de haber dejado de funcionar hacía años, y trozos de aparatos y maquinaria industrial oxidados, desparramados por el suelo embarrado como vulgares pedazos de basura. No lejos de las instalaciones en las que todos ellos habían estado hasta hacía breves instantes, los restos oxidados y oscilantes de una novia a medio derruir permanecían casi en horizontal, sobresaliendo de una maraña de cables y lodo. Todo el recinto estaba rodeado por altos muros de alambre, cubierto en su zona superior por espino oxidado, del que colgaban señales de peligro de descarga eléctrica. Fuese lo que fuese aquel lugar, estaba claro que había quedado en la ruina hacía mucho. La única salida visible a través de la valla era una enorme verja, sobre la cual colgaba un enorme cartel pintado a mano, tan desvencijado como el resto de la infraestructura: NEW ERA JOY PARK. Próxima inauguración: año 3. Más allá de aquella verja, solo una cosa era visible: el mar, enrabietado, oscuro y temible. Y, como si hubieran estado esperándolos a todos de vuelta, los mismos barcos en los que habían llegado, atracados frente a la costa y mecidos por las olas, como si estuvieran nerviosos, deseosos de emprender un nuevo viaje.
Información importante
RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 4 - Seraphine Soyer - 19-04-2026 [Reacción al post anterior de Voz Seductora]
Parpadeó y una parte de ella quiso no haber abierto los ojos, una enorme luz roja causándole una momentánea ceguera, tardó un poco en reconocer dónde se encontraba, mirando a su alrededor desde el suelo, deteniéndose en la cara de cada uno de sus compañeros, con una clara expresión de que no lo reconocía, hasta que poco a poco los recuerdos volvieron a ella, una enorme incertidumbre se mostraba en su rostro, sin saber muy bien qué estaba pasando ahí. Intentó separar sus labios, queriendo preguntarle acerca de qué estaba pasando, ¿seguían vivos?, pero el menor de los movimientos le produjo un absurdo dolor, que empezó a menguar con el paso de los minutos. Oh. Se mordió el labio inferior al recordar la situación; estaba viva y lágrimas comenzaron a amontonarse en sus ojos, bajando hasta sus mejillas, el cuerpo de Seraphine reaccionó por ella, estirando ambos brazos, pasándolo debajo de las axilas de Ryota, lo abrazó, aliviada por estar con vida, abrazándolo con toda la fuerza que podía, siendo en ese momento que se dio cuenta de lo estúpido que era, apartándose de inmediato para buscar a Jari con la mirada, algo en pánico, hasta que encontró su cuerpo, el de Lana también. De pronto, estaba mareada, tenía náuseas y colocó ambas manos sobre su boca para evitar vomitar ahí mismo, controlando su respiración, cosa que pasó con rapidez al segundo plano; al ver qué sucedía con el collar de Heras, retrocedió unos cuantos pasos, tras batallar contra el impulso de querer ayudarlo. ¿Qué diablos podía hacer ella en ese caso? Tenía gente a quienes volver a ver, protegió sus ojos de aquel color rojo, mientras el corazón le quedaba atorado en su garganta, creyendo que iba a morirse ahí mismo, atrapada por la explosión. Nada. No pasó nada y aun así no se atrevió a mirar, hasta que se vio obligada por la luz roja, dejando escapar un suspiro de alivio al verlo con vida, hasta que tuvo otro susto de muerte cuando su propio collar empezó a hacer sonidos, cayendo sobre sus rodillas con los ojos abiertos, sin saber a quién agradecer por todavía mantener su cabeza sobre los hombros, sin saber muy bien qué sucedió, metió un trozo del collar en sus bolsillos, un recordatorio tal vez. Se dio cuenta de encontrarse vendada y bien tratada, no tardando demasiado en ir a por sus cosas, su libreta y lápiz. —Gracias— Sonrió, sin saber muy bien a quién agradecerle. —¿Vamos?— Les ofreció ambas manos para entrelazar los dedos, en caso de necesitar un poco de ánimos extras. [Reacción al post actual]
Cuando salieron de ahí, era como si hubiese perdido la capacidad de hablar otra vez, no pudiendo creerse lo que veían sus ojos, estaban afuera, podía oler la libertad y no parecía haber persona que pudiese negárselo, por ahora; aun así, la más alta se mostraba algo paranoica en ese momento, dando unos cuantos pasos hacia adelante, cerrando sus ojos y poniendo sus manos delante de ella, por si de pronto algo se le acercaba para darle la otra hostia de su vida. Nada. Y se atrevió a sonreír, con algo de paranoia. Apenas sintió el agua sobre su cabeza, el viento azotando su largo cabello; Seraphine no pudo contenerse, dando enormes saltos de alegría, quizás, pudiese volver a encontrar su tripulación, de inmediato se dio la vuelta; con su libreta en mano, comenzó a escribir con cierta dificultad. —Seraphine Soyer, Revolucionaria. Colocó una mano sobre su pecho e hizo una reverencia. —Lo que ocurrió ahí fue una situación de verdadera mierda y será algo que me dará pesadillas hasta el día de hoy, pero lo importante es que pudimos salir con vida— Sonrió con cierta tristeza. —Lana por otro lado…— Apartó la mirada, mirando el suelo. —Como sea, lo que quiero decir es que tengo que encontrar a mis compañeros— Empezó a abrazar a ambos. —A ellos les hice una promesa, pero me gustaría volver a verlos a vosotros también, en el futuro, en una situación más calmada, muchas gracias por salvarme la vida— Tampoco es como si pudiese decirse que ella hubiera hecho mucho, empezando a separarse del grupo en búsqueda de Mizuki y Kazan. —Debes de estar jodiendome. Gruñó al donde ponía lo de la inauguración, no pudiendo controlarse, y le sacó el dedo del medio; no veía a nadie más, a excepción de sus compañeros, así que decidió que acercarse al mar era lo prudente, no tardando demasiado en subirse al ferry de New Era Joy Park, pensando que quizás llegasen ahí en algún momento.
—Información
RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 4 - Heras - 19-04-2026 Por fin libre de las ataduras, había sucedido, el collar parecía que había perdido sun funcionamiento. En fin. No es relevante en absoluto ya, en cuando la oportunidad de seguir continuamente ignoró a todo y a todos siguiendo su camino hacia libertad. Si ya no tenía que luchar por fin podría seguir su camino en paz sin personas a su alrededor que lo decidan por él. Ruidos de alarma que agotan mis oídos, que agotan mi paciencia, ya no soporto más el paso de todos. Seguramente Asherah también estaría buscando salir así que si me apresuraba y escapaba podría buscarla más adelante. Pasillos infinitos, luces rojas, todo era una alarma constante. Ya sueltenme del brazo. Apresurado siguió su camino escalera arriba, sin guardarse nada, dejando atras a todo y a todos, sin pararse a saludar, sin pararse a preocuparse por nadie, las riñas ajenas no me se iban a cruzar en mi camino ni me iba impedir subir a la escapatoria. Afuera hacía mucho viento, mucha lluvia, como si el caos que le había dejado inconsciente aún estuviese allí esperándolo. Toda una ruina extraña y horrible. No me contuve. Busque el camino correcto hacia la libertad, la costa estaba allí y los vientos que bien eran salvajes le orientaban para saber el camino correcto hacia donde estaban la salida. Evadiendo cables pelados y piezas de metal de aquellas arruinadas atracciones esta mas que claro que el camino a hacia la salida era hacia donde estaba el cartel que encontró más adelante. Pasar por encima de la verja para él no fue fue trabajo, no fue sufrimiento ya que se podía desplazar mucha distancia y saltar sobre ella usando cualquier capacidad atlética que su cuerpo pudiera ofrecer. Ayudándose con sus alas para conservar el equilibrio. No volaría pues las brisas violentas le jugarían en contra seguramente y además si había más amigos de la Jari por allí y lo veían de seguro le querrían disparar. Sus pies, los músculos de su cuerpo nunca se habían cansado tanto, no se guardaría nada, aunque el cuerpo le quemara esquivaba, cortés, fuego y chispazos eléctricos que fueran necesarios con tal de que su sendero lo llevará a la costa. Allí donde los barcos aguardan estaba hasta el barco comercial y sin dudarlo iría él para escapar de aquí. Lo bueno es que de seguro si yo hubiera escapado otras personas escaparon y con esa gente de seguro podría finalizar el viaje que había comenzado. Más que nada por el gran trabajo que trae mover un barco tan grande como el Ferry. Las aguas se veían violentas, pero nada es más violento que esa mujer rubia que lo había destruido muchas veces en poco tiempo. Había experimentado tanto dolor en tantas maneras, tanto sufrimiento acumulado en tan poco tiempo. No dejaría que otra persona impusiera sus deseos así sobre él y de manera segura e inequívoca no participará en otro tipo de circunstancias tan llenas de gente como esta. Debía haber una manera de comandar ese gran Ferry y si nadie había llegado antes de él, tomaría el timón para ir a un lugar lejano de este terror. Haciendo uso de su brújula podría ubicar los puntos cardinales y de la misma manera sabía a donde ir cuando escape. Ya en un lugar seguro se acomodará la cola alta de su cabello que tras tanto correr no estaba ajustada.
Resumen
[personajeinvalido=3367] RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 4 - Ryota Miyamoto - 20-04-2026 [personajeinvalido=3425]
SALA GRUPO 3
Una vez la pareja atravesara la puerta acorazada, las piernas de Ryota continuaron a toda marcha por el extraño pasillo. A su espalda ondeaba la capa marine que le robó a la Jari bañada con el color rojizo de las luces. “Carajo, carajo, carajo” Apretaba los dientes, mientras buscaba algún indicio que pudiera informarle si sus nakamas también estaban en ese lugar. Por desgracia, tan solo pudo notar como varias personas antes de preocuparse por él, tan solo ansiaban la libertad “¿Sobrevivientes? ¿Acaso pasó lo mismo con todos?” Ryota corrió hasta que llegó al final del pasillo pudiendo sentir una corriente fría. Su cuerpo apaleado por el vapor de las calderas, agradeció el cambio de clima indicándole que podría tratarse del exterior. “Si más salieron, ellos de seguro… no, ¡ellos también podrían con esto!” Pensó y actuó al mismo tiempo, ascendiendo por las escaleras para finalmente salir del dantesco lugar en el que se encontraban. ![]() “No seas ca…bron.” Apenas emergió por la compuerta ansiando la libertad, el punzante tacto de la lluvia lo recibió junto a un deplorable escenario. Los ojos de Ryota se abrieron de par en par mientras avanzaba, alejándose del lugar de evacuación. Frente a él, observó los restos de lo que sin lugar a dudas había sido un lugar repleto de maquinaria, pero ahora se veía como un vertedero muy peligroso. Las nubes negras adornaban el cielo al mismo tiempo que la lluvia torrencial empapaba sus cabellos, limpiando su sangre y mojando sus ropas. “¿Dónde carajos estamos?” Preguntó entonces, alejado ya del ruido, y notó a lo lejos la gigantesca noria que lo golpeó en su entender como una evidencia contundente. A continuación, vio el anuncio a lo lejos sobre la enorme verja que se abría como la única salida posible. “NEW ERA JOY PARK”
Ryota tuvo la misma emoción que probablemente sintieron todos aquellos pobres diablos a los que estafaba en sus apuestas. Esos hijos de puta se aprovecharon de los deseos de personas que tan solo ansiaban un poco de diversión. Su mirada quedó entonces cubierta por su cabello, se detuvo y dejo en el suelo a la joven de hebras sonrosadas. Allí, la chica levantó su libreta. Las letras se mezclaban entre la tinta, el papel y el agua desconfigurando poco a poco los escritos. “Lo importante es que pudimos salir con vida.”
“tengo que encontrar a mis compañeros” “muchas gracias por salvarme la vida” Era ingenua, e ignoraba el verdadero impacto de lo sucedido, pero tenía razón. El chico de cabellos castaños volvió a peinarse hacia arriba realzando su icónica imagen. “Kekeke, Tienes razón, Phine, seguimos con vida y debemos encontrar a nuestros compañeros.” Sonrió al ver lo fuerte que era esa mujer. Incluso en ese momento, seguía enfocada en lo que podía hacer, antes de abrumarse por lo sucedido. “En ese caso, me adelantaré, también debo encontrar a mis compañeros. ¡Te espero más allá de la verja!” Al acabar sus palabras, Ryota volvió a desplazarse en carrera hacia la dirección indicada. Más allá de lo que parecía la entrada al primer y único New Era Joy Park, pudo distinguir la costa y el embravecido mar que mecía con violencia varios barcos; entre ellos, el ferry. Sin tiempo que perder, el oriundo de Baterilla se desplazó hasta el barco y en cuanto llegó a estar cerca, saltó hasta la cubierta, donde aterrizó sobre el barandal y pudo notar que no se encontraba un alma a bordo. Entonces giro en dirección por donde había venido y grito a todo pulmón a quienes abandonaban el mismo lugar. “¡RUNIN! ¡BARALD! ¡TEZCA! ¡YUUKI! ¡WYATT! ¡TOCHO MOROCHO! ¡CARDAN! ¡HANU MAHANA AQUI! ¡NOS LARGAMOS EN ESTE FERRY!”
No tenía idea de si lo iban a escuchar, o siquiera si continuaban con vida; sin embargo, decidió creer en cada uno de ellos, en su capacidad, su tenacidad, y en sus deseos de vivir, tan fuertes o incluso más que los propios. “¡Quienes lleguen! ¡Hace falta todo el personal del barco! ¡Debemos recoger las anclas! ¡Encender las calderas! ¡y soltar las amarras! ¡no se ustedes! ¡pero no me voy a quedar a que esos bastardos esclavistas hagan explotar este maldito lugar!”
Claro, confiaba en ellos, deseaba que estuvieran vivos más que nada y francamente los necesitaba, aunque ese grito también fue dirigido a todo aquel que deseara sentirse útil para largarse de allí en el menor tiempo posible. Un navío tan grande necesitaba ser comandado por el mayor número de personas ahora que todos los demás habían desaparecido. “…” Sí, claro, desaparecido…
INFO
RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 4 - Miyori Hoshino - 20-04-2026 [personajeinvalido=3426] El sonido de las sirenas no dejaba de martillar mis oídos, proclamando el final de aquella pesadilla encarnada. ¿Pero realmente era el final?, la puerta de salida se había abierto al fin, mostrando lo que parecía ser la única vía de escape de aquella sala congelada. La ansiedad latía en mi pecho, inquieta, arrastrando consigo una preocupación creciente, ¿Y ahora qué se nos venía encima?, el pasillo se abría frente a nosotros, pero mis pies no responden a pesar que los collares ya se encontraban rotos en el suelo. Ya no nos ataban, éramos libres. Miré a Nyra, que estaba justo a mi lado. Luego deslicé la mirada por los demás, en Melly, por último en Kazan. Al encontrar valor en sus miradas, asentí con determinación y complicidad, juntos, cruzaríamos aquella senda hacia lo que sea que estuviera al otro lado. En el umbral de aquel atajo iracundo y ruinoso, al caminar por un pasaje oxidado que parece más el rastro de años perdidos, finalmente llegamos a estar “afuera” de esa cámara de torturas congeladas. Los temblores y el sonido de las sirenas cuál alarma de peligro, quedaron atrás. Un escenario sombrío de una tormenta azotando las costas sin compasión alguna, era hostil y el mar ahora se proyectaba más embravecido que nunca, y aun así, me pareció un escenario profundamente añorado, como si, tras rozar la muerte y volver a alzarme, todo hubiera conducido a este preciso instante. Algunas personas ya habían comenzado a moverse y a tomar acción de huida para salir de este insano lugar, no había tiempo para pensar demasiado. El ferry se encontraba atracado en la orilla de aquella entrada, que parecía ser un sitio abandonado, incluso había carteles de anuncios de inauguración de años antiguos, era la cara de la verdad. Lo que prometía ser una experiencia inolvidable, entre risas y juegos, terminó siendo eso mismo… un juego, pero a costas de vidas. Me acerqué a Nyra con toda la confianza del mundo, y la abracé con fuerza, como si ese gesto pudiera asegurarle que, estaba agradecida por su apoyo y ayuda en todo momento —- Veo algunos navíos de la Marina por allá… supongo que aquí nos separamos. Suerte en tu camino, jamás te olvidaré, y gracias. Luego miré a Melly, la hermosa Gyojin medusa, y lo mismo que hice con Nyra, la abracé con mucho cariño también, deseando suerte y mucha fortuna en su vida. — No sé sí te veo en el ferry después, o si perteneces a algunos de esos barcos en la costa pero jamás te olvidaré, Melly, princesa del rey Ramon, perdona si no recuerdo lo demás jajaja, también espero volvernos a encontrar en el futuro, y muchas gracias por todo. —- Creo que tú y yo vamos al mismo navío, Kazan, te espero ahí…necesito encontrar a los míos pronto, te agradezco tanto por lo que has hecho por nosotras…—- Me despedí con cariño de aquellos a quienes el destino, por alguna razón, quiso poner en mi camino. Gracias a ellos, comprendí lo que significa poner tu vida en manos de otros y viceversa, y con confianza mutua, salir ganando. Corrí sin detenerme, dejándome azotar por la tormenta torrencial sobre mi cuerpo, sin pensar en nada más. A mi alrededor, todos huían, desesperados por alcanzar un transporte con qué irse, irónicamente, volver al ferry donde había dado inicio a esta pesadillas. No tenía heridas, no sangraba, pero el frío aún dolía como un mal recuerdo, persistente de hacerme recordar el momento donde estuve paralizada. Y claro, mi sombrero nunca más lo recuperé. Tras cruzar la valla oxidada, sin volver la vista atrás, dejé que mi mirada azul recorriera cada rincón en busca de mis compañeros, de Cill, sobre todo, necesitaba saber que estaba aquí, que seguía vivo como también esperaba con toda necesidad ver al Lunarian, a Alek. Al no encontrarlos afuera, decidí avanzar hacia el interior del ferry, saltándome cualquier protocolo o presentación al abordar, si es que aún eso importaba. Escuché a un joven gritar a todo pulmón algunos nombres, a su vez pidiendo ayuda con suma urgencia, pero en este momento mi mente estaba completamente enfocada en una sola cosa, en encontrar a los míos. Igual que al inicio de este viaje, la desesperación volvió a apoderarse de mí al no encontrarlos, busqué por todas partes, en la proa, los pasillos, en las habitaciones, sin éxito. La ansiedad y la preocupación aumentaba cada segundo que pasaba, histeria. ¿Y si estaban muertos?, ¿Y si no lograron salir?, ¿Qué hago ahora? Finalmente encontré el final del recorrido y me quedé sujetando la baranda de la popa, observando desde arriba como las personas corrían de un lado a otro, desesperados por subir a cualquier embarcación disponible. Fue entonces cuando pensé en mi violín, en la música. Saqué a Amphitrite de su estuche sin perder el tiempo, y como un llamado para que supieran que estaba allí, en el ferry, comencé a tocar la melodía favorita de Cill. El Sake de Binks.
Y me quedaría ahí, esperando por un milagro, por el encuentro de los míos.
Amphitrite toca la canción
RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 4 - Kazan - 20-04-2026 [personajeinvalido=3367] - SALA DE CONSERVACIÓN POLAR - El décimo segundo pasó. Kazan lo supo porque los contó todos, no iba a ver venir su muerte de forma acobardada, iba a hacerlo como siempre lo hizo, mirando de frente hasta el ultimo segundo. Uno, dos, tres. La luz naranja girando sobre la puerta de forma constante, cuatro. El tictac del collar de metal convertido en algo atronador que vibraba contra las vértebras del cuello, cinco. El collar de cuentas de madera apretado en la palma de la mano izquierda, seis. Las tres figuras a su alrededor, Nyra gritando algo que él no procesó del todo porque su cerebro había tomado la decisión de estar en otro sitio, en el Circo de Sangre, en el día en que aprendió que los números más bajos no sobreviven no porque sean los menos aptos sino porque son los que el sistema tiene más ganas de ver caer. Siete, ocho y nueve. Cerró los ojos. "Cuarenta y cinco años es suficiente. Por las profundidades, cuarenta y cinco años es más que suficiente. Una vida digna de haber vivido peleando." El décimo segundo. Y entonces el collar de metal frío que parecía que llevaba días o semanas, pero que quizás solo llevaba minutos o horas, apretando contra su cuello emitió un sonido diferente a todos los anteriores. Un cortocircuito. Algo en algún lugar había decidido no funcionar, y la consecuencia de que ese algo no funcionara era que el collar de metal emitió una pequeña humareda y luego se deshizo. Kazan abrió los ojos. "..." Miró el collar en el suelo durante un segundo exacto. Luego miró el collar de cuentas de madera que seguía en su mano izquierda, intacto, las mismas cuentas que siempre, el mismo peso familiar que había cargado desde que un hombre cuyo nombre nunca supo se lo puso en la mano antes de morirse protegiéndolo. La risa salió sola y nerviosa, como si en ese momento captara el mensaje que le había dado el universo.-Ga-ha-ha-ha-ha.- Fue lo único que dijo antes de recoger Kurogane del suelo, devolverlo a su posición natural junto a su cuerpo, y encaminarse hacia la puerta roja que se había abierto al fondo de la sala. - PASILLO KUTSUKKU - El pasillo era rojo y ruidoso y olía a metal caliente y a algún tipo de gas que Kazan no reconoció. Las sirenas vibraban en una frecuencia que a diez metros de altura resultaba particularmente desagradable. Sus pasos resonaban en el suelo metálico con el impacto específico de algo que pesa quince toneladas. Vio a personas corriendo en la misma dirección. Algunas de ellas las reconocía del ferry, de la multitud del puerto de Baquella, de ese instante antes de que algo las tumbara a todas y el mundo colapsara sobre sí mismo. Vio caras que no reconocía. Vio la espalda de alguien con alas que desapareció por las escaleras a una velocidad que sugería que no tenía ningún interés en comprobar si había alguien detrás de él. Las escaleras presentaron el problema geométrico de siempre y eso en cierta manera le reconfortaba era como que después de todo el mundo seguia girando como siempre. El primer aire fresco llegó antes de que la puerta al exterior estuviera completamente abierta. Frío de verdad, frío de afuera, no el frío artificial de ventiladores industriales diseñados para mantener a personas incómodas. La lluvia lo golpeó de inmediato el agua cayendo sobre la piel cerúlea y la túnica amarilla y la barba negra. El cielo era de ese color negro gris caracteristico. El terreno bajo sus pies era barro y cables pelados que chispeaban."Por las profundidades. Qué isla más fea pero que pleno me siento." Lo pensó sin hostilidad particular como una observación. Sus ojos recorrieron el terreno con la amplitud de visión que da tener la cabeza a diez metros del suelo. Vio la verja, vio el cartel. NEW ERA JOY PARK. Próxima inauguración: año 3. Lo leyó dos veces porque la primera vez no se lo creyó del todo.-Por las profundidades...- Lo dijo en voz baja. Luego miró más allá de la verja, hacia el mar embravecido, y entre las olas y la lluvia vio las siluetas de los barcos. Y entonces vio algo más. Una figura de cabello multicolor rosado blanco que daba saltos en la lluvia con una expresión de alguien que acaba de descubrir que todavía está viva y que ese descubrimiento merece ser celebrado con toda la energía disponible. Seraphine, era Seraphine. El collar de cuentas de madera estaba en la mano derecha antes de que Kazan tomara la decisión consciente de llevárselo ahí. No corrió. Kazan no corre de ninguna forma que resulte impresionante, pero si avanzó. Tardó lo que tardó y nada mas. Llegó al ferry. La madera de la cubierta crujió bajo sus pies. En algún lugar de la popa, una melodía de violín luchaba contra el viento y ganaba por la calidad del intérprete. En algún lugar de la cubierta, alguien estaba gritando nombres y pidiendo que encendieran las calderas. Kazan encontró a Seraphine antes de que sus ojos terminaran de recorrer la cubierta, porque Seraphine a cuatro metros de altura con el cabello multicolor en una tormenta es algo que no pasa desapercibido aunque uno no tenga ningún interés en encontrarla. Se agachó hasta quedar con la cabeza a su nivel, rodilla contra la cubierta, el impacto de las quince toneladas absorbido por el barco con un crujido de protesta que el ferry expresó pero no ejecutó. No dijo nada durante un momento. La miró con el cabello empapado. La pulsera que ella le había dado y que él llevaba desde el día en que por primera vez en treinta y cinco años alguien le dijo que merecía sobrevivir por algo más que su utilidad como arma. Y le abrazó, como se abraza a alguien que no esperabas a ver de nuevo. -Por las profundidades, Seraphine.- La voz salió más baja que de costumbre. -Sigues aquí.-
Marea Azul
RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 4 - Juan Sebastian - 20-04-2026 [personajeinvalido=3367] En el laboratorio de Kong
Antes de que nos diese tiempo a aclarar las cosas entre nosotros, un mensaje comenzó a emitirse de nuevo, pronunciando números que, por cuestión lógica, equivaldrían al de los collares —¿Habrán pasado nuestros compañeros por algo similar?— Pensé, no tenía ninguna duda, pobre del que le tocase contra Enji, ese veneno no era ninguna broma… En nuestro grupo, el sujeto descartado resultó ser Alek ¿Qué se supone que debía hacer ahora? No podía abandonar a un pobre muchacho a su suerte, tenía que haber una solución, debía encontrar una forma… —¿Filtrados?— Dije en voz alta, antes de dirigirme al chico de piel morena, mientras el sonido de su collar se hacía más y más estridente —No se referirá a…— Una vez mi mente procesó la información, traté de alcanzarlo, si el collar iba a explotar de todas formas, tal vez podría intentar arrancarlo y lanzarlo lejos rápidamente antes de la explosión. El tiempo parecía haberse detenido, la poca distancia que nos separaba parecía infinita y, finalmente, el collar explotó. Le había fallado, una vez más la vida de un inocente se escapaba de mi mano… —Espera… ¿Qué?— Comenté perplejo, al verle delante mía, a poco menos de un metro de distancia. ¿Era un milagro? Nada de eso importaba, la cuestión era que estaba bien, y no solo eso, al estar tan concentrado en el civil, tardé en percatarme de que nuestros collares también se habían roto. Como manitas y cangrejo de ciencia de nuestra división, era mi responsabilidad dar una respuesta a los presentes de lo que había ocurrido en estos momentos tan caóticos —Eeee…— Expliqué detalladamente, sin ser capaz de oír mis propias palabras por culpa de las malditas sirenas —Pues… Se han roto— Finalicé con la precisión quirúrgica de un cirujano, mientras me rascaba la nuca con mi gigantesca pinza. —¡Qué gustito da cuando las cosas salen bien oye! ¿Nos vamos?— Terminé, apuntando a la puerta, para hacer entender el mensaje, que daba por hecho que mis compañeros de habitación no podían escuchar. En el exterior
El camino a la libertad estuvo marcado por tres factores importantes. El ruido de las alarmas, que atravesaban con eficacia mi caparazón y me impedían escuchar mis propios pensamientos, una intensa luz roja, que, para mi gusto, le daba un toque dramático que encajaba muy bien con la situación y, por último, y ciertamente no menos importante, un viento gélido que nos hacía de guía hacia el tan añorado exterior. Al salir no tardé mucho en recobrar mi capacidad auditiva, el entrenamiento bajo la cascada del maestro Batch Kalao había dado sus frutos. La lluvia arreciaba con fuerza, acompañada de un viento huracanado —DEBERÍAMOS IR AL BARCO— Le rugí a Sigrid, sin ser consciente aún del tono de voz que estaba empleando —*Ageeehmm* *Ageehmm* Perdón— Tras ello me dirigí a los dos valerosos civiles que nos habían acompañado en este mal rato —Si tenéis algún problema no dudéis en acudir a nosotros. Estaremos por allí— Apunté en dirección al barco y, finalmente, me despedí de ellos justo antes de salir pitando hacia el barco, con la esperanza de que nos encontremos allí con nuestros camaradas —¡Nos vemos!—. El barco de la Marina en la costa estaba siendo arreciado por el fuerte oleaje, pero al menos era un alivio ver que seguía de una pieza. Subí al mismo de un poderoso salto para encontrar que no había nadie en él —Hemos llegado los primeros— Le comenté con orgullo a Sigrid, con la espalda bien recta y los brazos en jarra sobre mi cintura, como si la carrera al barco se tratase de una especie de competencia. Con la intención de acelerar los preparativos para zarpar, empecé a soltar las jarcias, sin pausa pero sin prisas, tenía plena confianza en que mis compañeros no tardarían en llegar.
Cajita de Tortuga
RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 4 - Yuuki - 20-04-2026 [personajeinvalido=3367] Cuando volvió en sí, fue porque escuchó el disparo. Y no era el revólver de Wyatt. Era un rifle. Yuuki se levantó de golpe y se quitó la mochila. Solo había escuchado el rifle disparar. Y sabía que habían tres marines allí dentro; acostumbrada a los tiroteos, se dispuso a hacer lo que era más propio. Iba a lanzar la mochila dentro de la sala, esperando distraer con ello a los marines y luego entraría disparando a los tres. No tenía tiempo de pensar en dónde sino que solo les dispararía sin más. Ese era el plan: Acabar con los marines y asegurar a Wyatt. Ya luego volvería a preocuparse por sus amigos en esas salas. Sin embargo, pronto tendría presente que las cosas que sucedían no siempre eran al rededor de ella. Había un montón más sucediendo en ese mismo instante en ese mismo complejo. Antes de que pudiera siquiera lanzar la mochila, las puertas se abrieron. Incluso la de la salida. Sus dedos tamborilearon sobre el revólver y tuvo milisegundos para decidir. Malditos marines. —¡Tocho Morocho! —Llamó al caballo y luego silbó fuerte para que el animal fuera con ella. Y mientras esto sucedía, ella lanzaría la mochila dentro de la sala solo para garantizar que la distracción fuera completa. Esto debido a que era seguro que ellos también oirían las puertas abrirse, e incluso lo verían en las pantallas, si es que aún mostraban algo. La última vez que ella estuvo dentro de la sala, funcionaban. Sin embargo, no dispararía contra nadie. simplemente miraría a Wyatt y lo agarraría del cinto de su pantalón, tirando de él tan fuerte como pudo de él y saliendo de la sala. Justo miraba a Ryota corriendo. Y luego a otros. Todos iban por lo suyo. Nadie repararía en la gente que estaba en la sala de controles. Yuuki tan solo repararía en ello luego de haber empujado al muchacho rubio hacia el caballo y de haber corrido, ayudada por el impulso de sus alas, a la salida. Corrió como alma que llevaba el diablo. Ryota ya estaba fuera y ella lo seguiría hasta el infierno si era necesario. Era el capitán, después de todo. Una vez fuera, escuchó los gritos de Ryota recomendando tripular el barco tan pronto como fuera posible. Y notó a más rostros conocidos. Seraphine subía al ferry. También Kazan. Los había leído en el periódico, y los había visto antes en el ferry igual. Miyori abordaba el ferry también y se ponía a tocar el violín. Una melodía que, Yuuki sabía, era para momentos de grandes alegrías o tristezas. Esperaba que todo estuviera bien. Cuando vio que el sujeto que estaba en la sala junto con Ryota y Seraphine estaba vivo, la birkaniana sintió un peso ser retirado de ella. Al final no causó la muerte de alguien. Eso significaba entonces... El marine cangrejo también salía y otros tantos. Yuuki se pararía cerca de la puerta. —¡TEZCA! ¡BARALD! ¡RUNIN! ¡SEÑORITO CARDAN! ¡NOS VAMOS! ¡CIERTAMENTE! Confiaba en que Tocho Morocho y Wyatt hubieran emprendido el camino ya dentro del ferry y luego de gritar ella, corrió por su cuenta al ferry, subiendo de un salto y sin pasar por el puente. Corriendo dentro del navío, encontraría a Ryota y antes de cualquier cosa, asentiría frente a él y se buscaría un sitio en donde poder ayudar a poner el barco en marcha...si tan solo supiera de navegación. Pero eso no la detenía de intentarlo, ¿No? Lo primero que haría sería buscar soltar uno de los amarres que ataban el barco a ese lugar. Fue entonces cuando notó lo que habia frente a sus ojos. ¿El parque habia sido siempre una estafa? Maldita sea. Malditos marines. Malditos estafadores. La próxima vez no seria tan amable con ninguno...aunque tampoco es que lo hubiera sido durante todo el rato que estuvieron allí.
Combo de pollito frito con papas
RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 4 - KuroVongola - 20-04-2026 [personajeinvalido=3367] El sonido del collar cambió de repente. No fue una explosión inmediata ni un estallido limpio. Una vibración más agresiva recorrió el metal alrededor de mi cuello, seguida de un chasquido seco que me hizo tensar el cuerpo al instante. Durante un segundo, esperé lo peor. Pero en lugar de eso, el mecanismo falló. Una pequeña nube de humo escapó del dispositivo y, casi al mismo tiempo, sentí cómo perdía presión, cómo dejaba de aferrarse a mi cuello. Un último crujido, y el collar se deshizo, cayendo al suelo en fragmentos inútiles. No fui el único. A mi alrededor, el mismo sonido se repitió. Donde antes había una amenaza, ahora solo quedaban restos inservibles esparcidos por el suelo. No hacía falta decirlo en voz alta, algo había salido mal en su sistema. La puerta, que hasta ese momento había permanecido cerrada, comenzó a abrirse con un sonido pesado, arrastrado. No dudé. Guardé mis armas sin perder tiempo y avancé hacia la salida, manteniendo la atención alta por si aquello era otra trampa. Pero no hubo ataque. Solo un pasillo iluminado por una luz roja y una alarma que perforaba los oídos. El suelo temblaba ligeramente bajo los pies mientras avanzábamos. No miré atrás. No había nada que recuperar allí dentro. Solo tiempo perdido. El recorrido no era especialmente complejo, pero mi sentido de la orientación no ayudó en absoluto. Entre la luz roja, el ruido constante y la prisa por salir, dudé más de lo que debía y terminé desviándome en un cruce evidente. Avancé unos pasos en la dirección equivocada antes de darme cuenta de que algo no cuadraba, justo cuando las voces de los otros me corrigieron desde atrás. Chasqueé la lengua, girando sobre mis talones sin detenerme demasiado, retomando el camino correcto con rapidez para no quedarme rezagado. —Ya lo tenía controlado.— Mentira evidente, pero no me detuve a discutirlo. Ajusté el rumbo y seguí avanzando, acelerando el paso para recortar la distancia que había perdido. Entre los tres, mantuvimos el ritmo sin separarnos demasiado, evitando más errores innecesarios. Las escaleras aparecieron al final del pasillo. Subí sin detenerme, sintiendo cómo el aire cambiaba a medida que ascendíamos, más frío. Cuando finalmente crucé la última puerta, el contraste fue inmediato. El viento golpeó con fuerza, arrastrando lluvia y obligándome a entrecerrar los ojos por un instante. Aun así, no me detuve. Di un par de pasos más, asegurándome de estar completamente fuera. Miré alrededor con rapidez, ubicando el entorno. Estructuras deterioradas, cables expuestos, el suelo embarrado, y más allá, el mar. Los barcos seguían ahí. Eso era suficiente. Sin perder tiempo, avancé en esa dirección. El terreno no ayudaba, pero tampoco era un obstáculo real. Salté algún tramo inestable, esquivé lo necesario y mantuve el ritmo constante hasta alcanzar la zona de embarque. El ferry seguía en su sitio, balanceándose con la marea. Subí sin dudar, apoyando una mano en la barandilla al entrar para estabilizarme. Solté el aire con calma, dejando que la tensión acumulada terminara de asentarse. —Al final sí que había salida.—
OFF
RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 4 - Barald Kane - 21-04-2026 [personajeinvalido=3367]
Un minuto nunca había sido tan largo como en ese momento; tras sus últimas palabras se hizo un silencio inminente en aquel lugar hasta el zumbido previo al desastre. Quien sabe realmente el por que todo esto había ocurrido ¿cual sería realmente el objetivo de quien fuera que los envió a ese lugar? no tenía tiempo para andar pensando en esas cosas por más que le gustara saberlo y controlarlo todo, así era la realidad; no todo sucede como quieres. Sin poder hacer nada al respecto, tan solo escuchó la voz que se alzaba por encima de cualquier sonido en la cloaca planeta océano, el lugar oscuro y mal oliente donde aguardaba el azotador de intangibles y ambidiestros. - ¿Protocolo damocles? - Acechado por un peligro constante e inminente consiguió exprimir al máximo sus habilidades en combate, esas que le habían hecho detener ataques sin llegar a verlos, cortar las duras escamas de un ser gigantesco, y lo más importante, salir de allí con vida; una vida que no podía detenerse aunque el destino le hiciera creer lo contrario. Agachó su cuello para mirar en primer plano su collar que empezó a emitir aquel indicativo de que algo malo iba a pasar, su parpado derecho comenzó a moverse por su propia cuenta así como hacía siempre que algo malo estaba por ocurrir, colocó ambas manos agarrando el metal oscuro que abrazaba su cuello y empezó a forcejear para intentar librarse de su destino así como había hecho durante toda su vida, pero aquello, no sería suficiente. La luz que emitía el collar iluminó su rostro que lejos de mostrar el intenso miedo que sentía, aceptó su destino. ![]() - Estuve tan cerca ... - Y una vez más, obra del todo poderoso pospuso la hora de su muerte. El collar que parecía que iba a explotar de pronto, hizo unos sonidos extraños de algo rompiéndose en su interior y de pronto, el collar se rompió quedando en sus manos, que no se habían despegado del collar al haberlo agarrado antes. Elevo su mirada para ver al final de la sala que ahora era mucho más visible que antes por la extensa luz roja mientras tiraba las dos mitades del collar al suelo; la puerta del final se estaba abriendo después de todo lo vivido y la con ello, se abría la oportunidad de salir de aquel lugar. Ya habría tiempo de dominarlos a todos, era momento de escapar. Giro su mirada para ver donde estaba Tezca que aun permanecía a su lado y sin preguntarle si quiera lo agarró del brazo y le cargo en su espalda. - Dahahahahahahaha - Ya estaba riendo cuando sus piernas corrían en dirección a la salida, era hora de abandonar ese lugar y nada se lo iba a impedir. Elevó su mano derecha en medio de la carrera, formalizando su despedida con el gesto y acompañando unas últimas palabras dirigidas a sus aliados. - Ya acabo nuestra alianza perritos del gobierno, si os condecoran por lo que paso aquí sabéis que todo fue gracias a mi ¿no vayais a mentir a vuestros superiores eh? - Junto con Tezca, cruzaría aquella puerta, destrozados, pero vivos y eso era lo mas importante. Aun las piernas del espadachín tenían fuerzas para salir corriendo, sin pensarlo había atravesado la puerta que los conduciría hasta ese nuevo escenario, un pasillo iluminado por la misma luz roja que iluminaba el planeta océano. Sin detenerse ni un segundo, siguió corriendo, y corriendo. Mientras sus piernas se movían lo más rápido que podían y sus ojos permanecían alerta ante cualquier señal que pudiera ser de utilidad para salir de aquel lugar. - ¿Somos geniales sabias? - A pesar del molesto ruido de las sirenas que acompañaban su huida, se escuchaban perfectamente el uno al otro al estar tan cerca. Tezca no podía correr en su estado y Barald, cargaría con el hasta que se partiera las piernas si hacía falta, jamás lo abandonaría a su suerte en aquel lugar. El suelo temblaba pero el espadachín no se iba a detener, ni aunque un terremoto sucedería. Llegaron al final del pasillo, observando la puerta abierta que dejaba entrar la claridad del día y una brisa fresca al final de esas escaleras a uno de los lados. Tras sufrir el subir esas escaleras con Tezca a la espalda, lograrían cruzar la puerta y con ello, dejar de respirar aquel ambiente y por fin respirar algo de aire fresco. Pero ... que era lo que veían sus ojos. Sus piernas no habían parado de correr en todo este tiempo y no iban a hacerlo ahora, por más que sus pies pisaran algún que otro charco de agua, sortearía cualquier tipo de chatarra que allí se encontrara, aunque quien sabe, guardaría aquel lugar en su memoria, si tan solo tuviera algo más de tiempo seguramente pudiera encontrar algo de mucha utilidad por allí, era una lastima. Al poco de avanzar pudo ver los restos de aquella noria gigantesca, al parecer, aquello si que pudo ser un parque de atracciones pero debió ser abandonado hace mucho. Se detuvo para leer el cartel de NEW ERA JOY PARK. Próxima inauguración: año 3. - ¿14 años de retraso ...? - Arqueó una ceja al verlo, si que fueron a un parque de atracciones, pero abandonado, y todo eso acabó en una pelea contra un cocodrilo gigante la cual Barald acabará contándole a sus hijos. En aquel instante, escuchó la voz de su amigo el castaño. Miro a Tezca inmediatamente, sonriendo. - ¿Ryota? - Sintió un gran respiro sabiendo que ese cabronazo estaba vivo, sin pensarlo, Barald correría en la dirección del reclamo del castaño. Pudo ver el gran ferri en el que habían llegado hasta aquí allí atracado y había mas gente, escuchó los nombres de su tripulación de nuevo, esta vez era Yuuki, pudo ver su pelo morado y la reconoció al instante, se sintió enormemente aliviado de ver que estaba allí y sobre todo, que estaba viva y no les faltaba ningún brazo ni nada por el estilo, pero ¿donde estaba el resto? ¿y Ryota? ¿estaría dentro del ferri? Barald al llegar a las escaleras del ferri dio un salto con todas sus fuerzas con Tezca a la espalda para ahorrarse el tener que subir andando con todos los demás, saltándolos por encima sonriendo, dando un salto de unos 7 metros de altura para alcanzar a caer al final de las escaleras mientras sonreía. Pudo ver a Ryota y a Yuuki dentro del barco espera ... ¿llevaba una capa de la marina? parecía estar hecho mierda también. Todos lo habían pasado mal en aquel sitio. ![]() - ¿Nos echaban de menos? -
Cofre del tesoro
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