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La biblioteca de Alejandría Parte I: Zou [PA] - Versión para impresión

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La biblioteca de Alejandría Parte I: Zou [PA] - Zhang Guolao - 26-04-2026

La biblioteca de Alejandría Parte I: Zou [PA]
Little Garden - Wu Wei - 52 Otoño, Año 17

Drum - Wu Wei - 52 Otoño, Año 17


Ya habían pasado varias noches desde que las voces del pueblo habían llegado a los oídos atentos del mink, quien se encontraba en aquel invernadero regando las plantas.

El viejo burro gris sintió el suave goteo del agua en la tierra húmeda, un sonido que siempre lo calmaba. El invernadero, un contraste verde que, luego de tantos viajes, lucía una gran variedad de plantas del Grand Line. Cada hoja, cada tallo, vibraba con la vida que Zhang le había dado, un pequeño ecosistema dentro del barco.

Hmmm... Pero aún así, Zhang no lograba sacar aquellos rumores de su mente. No entendía cómo, a pesar de ser un exponente en medicina, no parecía que todos pudieran acceder a ella. El anciano asno sintió un nudo en el pecho, una vibración de preocupación.

Zhang frunció el ceño. Solo había un lugar que no había explorado y, aunque no parecía una buena idea, su cuerpo se erizaba al pensar en ello. Sintió un escalofrío que no era de su propia nieve, sino de la incertidumbre. "El castillo de Drum", murmuró para sí mismo, mientras terminaba aquella tarea matutina.

Y tras regarlas, el viejo mink se dispuso a salir de aquel lugar. Ahora, el invernadero era el sitio favorito de Silencio, era posiblemente el lugar más cálido de la embarcación. 

El sol le cegó por un instante. El burro gris frotó sus ojos con sus manos en un intento vago por ver, y tras una espera de un par de segundos, observó al Wu Wei teñido de nieve, brillando bajo el sol. 

Faltaban un par de horas para que el sol se ocultara, y aunque él era un mink diurno, había aprendido a moverse entre las sombras. Quería hacerlo, pero para lograrlo necesitaría toda la ayuda posible, así que se dispuso a buscar a Bai. Habían hecho un pacto días atrás, y el burro confiaba plenamente en su compañera. La confianza, como las raíces de un árbol, es lo que nos mantiene firmes.

Hmmm... Fue en la sala común o para algunos la "biblioteca" donde decidió esperarla. El viejo burro sintió el aroma del papel envejecido, un aroma que le traía paz, como el olor de la tierra después de la lluvia. Se movió con lentitud. Sus ojo cansado, buscaba algo de saber entre aquellos libros olvidados. 

Con un resoplido suave, sus dedos se deslizaron por los libros. Un libro, más gastado que los demás, llamó su atención. El título, escrito en una lengua antigua de Zou, le trajo una familiaridad cálida de su hogar, hacía tiempos que no lo leía. 

Lo tomó con cuidado. Se sentó en un rincón, donde el aire era más tranquilo, y preparó una taza de té. 

El viejo burro abrió el libro, y las palabras le hablaron en su idioma. Mientras sorbía su té, observaba aquellas hojas e historias de otros tiempos... Poco a poco, Silencio y Larry se acercaron, atraídos quizás por la curiosidad. El pequeño mono se acurrucó en su hombro, y Larry observaba atento con sus grandes ojos. 

Zhang Guolao, con el libro de Zou en sus manos y el té en su costado, disfrutaba del silencio y de la paz, por lo que olvido por que había llegado hasta allí . - El elefante que nunca duerme, capitulo 1.- Comenzó a leer en voz alta, mientras ambas mascotas escuchaban con atención, como si entendiesen sus palabras. 

Zhang encantado por los espectadores, comenzó a emanar de su cuerpo algo de nieve, y mientras sus palabras salían de su boca, un gigantesco elefante comenzaba a formarse en el aire, convirtiendo el relato en una experiencia inmersiva. 


Off



RE: La biblioteca de Alejandría Parte I: Zou [PA] - Bai Mudan - 26-04-2026

Bai tenía el cuerpo entumecido cuando entró en la improvisada biblioteca de la nave y, pese a que portaba un abrigo de piel de lobo que le cubría prácticamente hasta las rodillas, el frío del exterior le había calado hasta los huesos. Aunque, a decir verdad, todo tenía una sencilla explicación y era que, ni siquiera en climas tan extremos, se abrigaba como correspondía. Por eso sus manos estaban rígidas, las rodillas doloridas y, sobre todo, sus dedos acartonados negándose a obedecer como si realmente fueran piezas de cartón endurecido ajenas a su voluntad.

—Maldito viento… —murmuró tan pronto cruzó el umbral, observando sus palmas aún envueltas en vendas.

Sí, habían pasado varios días desde su llegada, pero el frío, su entrenamiento y la edad hacían que su cuerpo no fuera tan rápido como diez años atrás.

Después, tras quejarse, alzó la vista y se detuvo al comprobar que no estaba sola en aquel lugar. Y es que, a un lado de la estancia, arrebujado entre animales que descansaban junto a él, Zhang leía en voz alta con voz serena.

Bai sonrió al ver cómo todavía quedaba algo de calidez en aquel lugar. Sin embargo, cuando se dispuso a avanzar, una corriente de aire helado se filtró desde la puerta mal cerrada, erizando el vello de su magnánimo cuerpo que hacía de muro de contención para el resto.

Clanc.

Clac.

El sonido del pomo al girar anunció el cierre definitivo; Bai parpadeó, comprendiendo tarde su propio descuido.

—Perdona, Zhang —dijo en voz baja, consciente de lo delicado de su oído y de que, posiblemente, le habría estropeado la atmósfera—. Continúa, no quería interrumpir.

Tras aquello se desabrochó la chaqueta, mostrando únicamente una armadura por vestiduras; su abdomen estaba apretado por el frío, contraído involuntariamente como si de aquella manera pudiera mantener algo de calor. A continuación, se quitó las pieles y el sonido de la escarcha zumbó cerca de sus oídos.

—Prometo no molestarte demasiado —bromeó con ligereza mientras dejaba la chaqueta sobre una caja que parecía una mesa improvisada.

Luego, avanzó despacio por el lateral de la sala y, al pasar junto a los animales, dejó caer una caricia breve sobre la cabeza de Larry, quien, tras sacar la lengua como de costumbre, animado por el contacto, se sacudió con energía, rompiendo por un instante la serenidad del conjunto.

—¿Qué estás leyendo? —preguntó, continuando su camino como si nada hacia los libros.

Y, una vez ahí, sin pensarlo demasiado, de entre todos los de la estantería, tomó uno muy delgado con el lomo ajado y los bordes roídos.

Curiosamente, de ese libro había también otra versión —solo que en el idioma común— tres libros más allá del que había tomado.

Después, buscando un sitio donde sentarse, agarró una silla y abrió por la tercera página. Alzó la vista hacia Zhang, la bajó hacia el libro y, tras repetir el proceso un par de veces, lo cerró.

—Esto... —Su voz temblaba ligeramente ante no saber cómo pedir lo que quería. —Zhang —terminó por pedir mientras se levantaba—. ¿Crees que pueda sentarme a escucharte un rato? Quizás así pueda hacer mi oído a vuestra lengua o aprender alguna palabra.

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RE: La biblioteca de Alejandría Parte I: Zou [PA] - Zhang Guolao - 27-04-2026

Aquel relato parecía interesar cada vez mas a sus pequeños amigos... El elefante de nieve, formado por el poder de su fruta, se movía en la sala, sus patas heladas flotaban el aire. Silencio, acurrucado en su hombro, emitía pequeños sonidos de asombro, y Larry, con sus grandes ojos, no parpadeaba.
 
De repente, el viejo burro sintió una ráfaga de aire que se colaba por la puerta. Sus orejas se tambalearon, captando el leve murmullo de una voz. Zhang sintió los pasos lentos y pesados de alguien que acababa de entrar.
 
- Hmmm Tranquila, Bai. No has interrumpido nada.- Dijo Zhang con suavidad, mientras se acomodaba un poco en su lugar.
 
Una pequeña sonrisa se formo en sus labios. - Molestar es una palabra fuerte. La compañía es como un buen té: siempre es bienvenida.-
 
Zhang sintió los pasos de Bai acercándose, Larry, animado por el contacto, se sacudió con energía. La pregunta de Bai llegó a sus oídos. Zhang observó cómo Bai abría y cerraba el libro.
 
Hmmm... Claro que sí, Bai. Siéntate. Este libro es de mi tierra, Zou. Zunesha, el Gran Elefante que nunca duerme. - Respondió a Bai en su idioma.
 
El elefante de nieve, reanudo su movimiento, flotando suavemente en la sala. Zhang continuo con el relato, haciendo énfasis en las palabras, a medida que hablaba iba mostrando las figuras intentando, que de alguna forma Bai lograra comprender sus palabras. 
 
- En Zou, la vida es diferente a la de otros lugares. Allí, la tierra respira, se mueve, camina... La isla es un Gran Elefante, Zunesha. Desde hace muchísimo tiempo ronda por los mares en busca de algo. Cargando, no solo con el peso de sus acciones, sino con la vida de toda una tribu, nosotros los Minks. - 
 
Zhang se tomó el tiempo de repetir aquellos párrafos, intentando traducirlo de un modo a su idioma natal. Le gustaba poder ayudar, por eso, continuo con aquel relato, que lo transportaba a su hogar. 
 
- Escucha Bai, nuestro idioma es similar al tuyo, pero hay una pequeña diferencia en como colocamos nuestra lengua, mira así. -Dijo Zhang, quien sin tener mucha idea de lo que hacía, intentaba hacerle entender la importancia de la entonación, y pronunciación. - Mira repite. -
 
Decía Zhang de vez en cuando, cuando palabras familiares sabían en la narración, como "Casa, océano, Berrys, selva". Entre otras, intentaba enfocarse en su entonación, mientras con su nieve intentaba recrearla... esto no era muy sencillo, de vez en cuando, Zhang tomaba un buen sorbo de té para retomar el aliento. 

Continuo entonces con la historia, que, si bien no era extensa, era una buena introducción a su idioma, si de verdad iban a sobrevivir en aquel mundo, era necesario que Bai rompa la barrera del idioma. 


RE: La biblioteca de Alejandría Parte I: Zou [PA] - Bai Mudan - 27-04-2026

Para Bai, Zhang hablaba despacio, instruyendo a la mujer que, atenta a sus palabras, guardaba silencio, consciente de hallarse ante una lección que debiera haber tomado mucho tiempo atrás. Mas, pese a ser consciente de que cada palabra era una enseñanza, su oído, acostumbrado a los sonidos bárbaros de su pueblo, era incapaz de distinguir la mayoría de los fonemas. Y es que, pese a su gran concentración, con gran esfuerzo distinguió sonidos fuertes como el que el mink hacía al pronunciar «tierra» o «Zunesha».

Bai negó con la cabeza, inconsciente de que su mentón ahora apuntaba hacia el suelo y de que su ceño se encontraba fruncido; la traducción literal no había sido la mejor opción. De hecho, la había turbado lo suficiente como para despertar en ella un sentimiento de frustración que iba in crescendo con cada intento fallido de asociación mental entre ambos idiomas.

Por suerte para ella, a Guolao se le ocurrió algo mucho mejor: buscar palabras que parecieran simples a su oído.

—K'sa —repitió, sintiendo que su pronunciación había sido perfecta. Nada más lejos de la realidad—Berrys —continuó, acertando de lleno en la pronunciación esta vez.

Entonces, sintiéndose confiada por sus dos aciertos, intentó hacerlo con las otras dos palabras que le eran completamente ajenas. Primero intentó «selva», pero siseó de más y terminó pareciendo el sonido de una serpiente. Volvió a intentarlo. Su lengua torpe volvió a sisear y se le imposibilitó juntar la «l» con la «v».

—Creo que esa palabra está siendo un problema —se quejó, haciendo hincapié en su incapacidad para repetir «selva». Mas la última palabra a Zhang se le podía hacer prácticamente idéntica a la lengua común utilizada, salvando que la «r» se escuchaba vibrante y fuerte, y la «bl», más que dos sonidos, parecían uno solo.
—¿Cómo has dicho que debía colocar la lengua?

En su momento, Bai se había fijado en cómo el burro pronunciaba aquella ristra de palabras, pero ahora que le había tocado hacerlo a ella, sabía que no había puesto el empeño suficiente —eso o que su mente no era tan flexible como ella pensaba. Entonces, pensativa, se llevó una mano al mentón.

—Creo que... —cerró los ojos un instante y murmuró algo que ella misma no pudo escuchar—. Sí —volvió a murmurar, al tiempo que asentía con la cabeza—. Creo que la palabra inicia de forma muy parecida a «sýstema». —Miró a Zhang y sonrió al tiempo que retiraba la mano del mentón—. ¿No te parece?

Hizo una pequeña pausa sin dejar de atender al mink, reunió toda su fuerza de voluntad y volvió a repetirlo todo.

—K'sa, Berrys, selba —Ahora sonaba mucho mejor—. No era perfecto, pero ya no parecía una serpiente sibilante. —La otra que has dicho... suena imposible para mí.
Sin poder remediarlo, Bai esbozó una sonrisa apesadumbrada que pocas veces se veía reflejada en su rostro pues, considerándose ella una persona inteligente, no estaba acostumbrada a que las cosas le costaran tanto.
—Por cierto, ¿Qué es lo que acabo de decir? —preguntó de repente.


RE: La biblioteca de Alejandría Parte I: Zou [PA] - Zhang Guolao - 28-04-2026

Bai era una mujer inteligente, y con la práctica, seguro dominaría aquel idioma muy pronto. Zhang escuchó atentamente esos primeros intentos, que poco a poco iba perfeccionando. Todo era una melodía que el viejo burro procesaba con paciencia.

Enseñar no era una tarea sencilla, y pese a tener la disposición, le faltaba algo de conocimiento para instruirla de forma adecuada, pero lo intentaría. Zhang exhaló un poco de aire frío de su boca, un aliento que descendió hasta el suelo como una pequeña nube. Silencio, acurrucado, se estremeció un poco.

—Discúlpame, Bai, que a veces me enredo un poco, mi mente se distrae fácilmente. —El viejo burro gris resopló, un sonido profundo y resonante. Un pequeño elefante de nieve, parecía asentir con su trompa —. Me emociono hablando de Zou. Hmmm...

—Pero no te preocupes, ese sonido de 's' que te sale, como el silbido de una serpiente... es natural en tu lengua, pero en español, la 's' es más suave. Hmmm... ¿sabes?-

Zhang quería continuar por ese camino, pues parecía hasta el momento la principal barrera.

—Cuando dijiste 'selva', casi lo tienes. Pero esa 's' al inicio... intenta que tu lengua no toque tan fuerte el paladar. Deja un pequeño espacio. Que el aire fluya sin forzar.- 

Zhang abrió su boca y dio un pequeño ejemplo de la forma adecuada de hacerlo. El burro pronunció lentamente la palabra "selva", con una 's' suave y prolongada.

—Ahora, sobre lo que acabas de decir... Cuando dijiste "K'sa", estabas intentando decir "hogar". - , le tradujo en su idioma. Zhang hizo una pequeña pausa — Luego, "Berrys", ¡ese te salio perfecto! Eso significa "monedas", Bai.

—Y "selba"... hmmm... esa estuvo muy, muy cerca de esa palabra traduce "selva". - Le respondió en su idioma. 

—Sssselva... repitamos esa palabra, pero ahora siente cómo el aire escapa sin esfuerzo, intenta separa tu lengua. —Sin duda sonaba más fácil de lo que era, pero el viejo burro notaba el esfuerzo de la joven.

Zhang tomó un poco de su té, un sorbo cálido. Luego continuó, su voz profunda y tranquila. —En la sel-va hay A-ni-ma-les... Siente cómo tu boca se mueve de forma diferente. ¿Lo sientes?... El sonido de la 's' debe ser suave. Ese es el sonido que buscamos.- 

El viejo burro esperó, escuchando el delicado latido del corazón de Bai, el ligero crujido de su ropa al moverse. Silencio emitió un pequeño quejido, y Zhang le acarició la cabeza.

—Intenta decir 'sol'... Una 's' suave, como el calor que apenas se siente en la piel al amanecer. Ssssol... No te preocupes si no sale perfecto a la primera, Bai. Cada intento te empuja a un mejor resultado. - 


RE: La biblioteca de Alejandría Parte I: Zou [PA] - Bai Mudan - 28-04-2026

Todavía no dominaba la diferencia entre la «v» y la «b»; de hecho, era algo que no lograría hacer hasta posiblemente mucho tiempo después, pero, mientras el sonido fricativo de la «s» fuera tan extranjero como lo era en su pronunciación, el labiodental de la «v» seguiría sintiéndose como el bilabial de la «b».

Esto tenía un motivo sencillo.

Y es que, por la movilidad de su lengua poco acostumbrada, le era mucho más rápido y simple juntar los labios en un sonido sonoro —valga la redundancia— que en uno suave donde los dientes hacían casi todo el trabajo.

—En... —Repitió en cuanto Zhang dejó un pequeño espacio entre sus palabras—. La... —Continuó sintiéndose envalentonada por dos sonidos tan simples de desconocido significado—. «Ssel-va»... —Prosiguió, mejorando notoriamente el sonido de la «s» y suavizándolo bastante—. Hay animales.

Y ahí estaba de nuevo la diferencia que tanto le había costado escuchar las primeras veces.

—Animales... —Bai arrugó el ceño y volvió a repetir la palabra entre murmullos—. A-ni-ma-les... Les... Hizo un breve silencio y, observando a Zhang, dijo: —«Sýstema» de animales. Sistema de animales.

Apenas hubo terminado de decir aquella curiosa frase, dos cosas ocurrieron al unísono. La primera fue que, en sus ojos, un extraordinario brillo semejante a una febril llama germinó de la nada con la fuerza de un huracán. La segunda, en cambio, fue un grito que se escapó de entre sus labios.

—¡Es eso! —exclamó por fin—. ¡Cómo no lo sentí antes!

Su pecho se agitó nervioso por el éxtasis al que el mink le había conducido con aquel enorme descubrimiento.

—Siento lo que dices, Zhang, el movimiento de la boca es...

Sus manos se agitaron frenéticamente en un aspaviento que realmente carecía de significado.

—La lengua. Los labios...

Estaba tan contenta que por un momento se había olvidado de su pobre maestro, que con tanto ahínco le enseñaba.

—Ah, sí, claro —respondió volviendo, tratando de calmar su agitación—.Sssol, ssol, s-ol . Cada vez que repetía la palabra, colocaba mejor la postura de su boca al pronunciar y, al final, a la cuarta, junto a una mueca exagerada de la verdadera pronunciación, dijo: —Sol. Sol, K'sa, berries, selva.

Bai levantó la cabeza orgullosa e incrédula por lo que acababa de ocurrir, pues, ¿de verdad había salido la «s» sola? Apenas podía creérselo, aun cuando su pecho henchido le indicaba violentamente que sí.

—Sss... —El sonido fricativo salió solo y sin tensión—. S...

Tras aquel descubrimiento, el brillo en sus ojos se volvió más intenso que antes.

—¡Problema, ya no suena como selva! —concluyó de repente, sintiendo el éxtasis de haber aprendido algo que desconocía por completo pero, tan pronto como apareció, el brillo en sus ojos se apagó al darse cuenta de algo trementamente importante.
—Entonces... —su voz tembló con suavidad mientras su vista se dirigía hacia Zhang— Si la unión cambia el sonido, cosa que es obvia porque no pronunciamos igual «Q» que «Qué»... ¿Es posible que hayan sonidos que se vuelvan sordos o duros dependiendo de dónde va la letra?

Bai sintió que un golpe de aire frío violentaba su pecho. Ahora necesitaba comprobarlo por ella misma.

 —Crees que... ¿Crees que puedas leerme un poco más? Necesito escuchar sonidos como esos en un texto largo y ver si puedo diferenciarlos o si se escuchan diferentes cuando cambias las letras de posición.

Evento importante



RE: La biblioteca de Alejandría Parte I: Zou [PA] - Sentomaru - 02-05-2026

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TEMA: CERRADO

STAFF DE NAKAMA NO MI