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My eyes saw you last night [Pasado|Miyori] - Versión para impresión

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My eyes saw you last night [Pasado|Miyori] - Melly Jellyfish - 26-04-2026

Día 45 de Verano, Año 17.
Corriente Akai, Isla Sabakun
Dunas de Shura (Zona Central) 
9:49 PM, Clima normal. 


Hace ya unos cinco días que el capitán Dharma y yo quedamos varados en esta isla que parece sacada de una pesadilla seca, pero lo importante no es eso, lo importante es que lo logramos, estamos en el Grand Line, concretamente en Isla Sabakun, si es que así se llama este horno con arena, es básicamente un desierto sin ganas de disimular. No hay mucha gente, no hay sombra suficiente y definitivamente no hay nada amable en este lugar. Es como si alguien hubiera decidido juntar todo lo incómodo del mundo en un solo punto y decir ¨sí, aquí pueden vivir¨. Durante el día, el calor es tan absurdo que sientes que te están cocinando desde dentro. Podría jurar que si me quedo quieta demasiado tiempo termino convertida en gelatina hervida y eso no suena nada bonito. La arena quema, el aire pesa y hasta respirar se siente como un esfuerzo innecesario.

Pero en la noche la cosa cambia y no para mejor, el frío cae de golpe, sin aviso, como si el mismo lugar se arrepintiera de no haberte matado ante, es un frío seco, incómodo, de esos que se meten en el cuerpo y no quieren salir. Estoy segura de que ese maldito Arnold estaría encantado aquí, revolcándose en la arena como si fuera su casa, pero yo no, ni un poco, aun así, aquí estamos, varados, pero vivos y si algo he aprendido ya, es que mientras esté viva, siempre hay algo que robar o alguien.

El capitán y yo quedamos en encontrarnos en unos días para intentar zarpar. Hasta entonces yo tenía cosas que hacer, conseguir berries, muchos, como siempre, pero a mi manera, la manera medusa. Así que en cuanto cayó la noche, me deslicé hacia las Dunas Shura. Desde lejos, los asentamientos parecían pequeñas manchas perdidas entre la arena, separados unos de otros como si sus propios habitantes desconfiaran demasiado incluso para vivir cerca, casas aisladas, caminos poco marcados, todo gritaba no te acerques y para mi eso es simplemente perfecto. Esas cosas nunca me han detenido. Avancé con sigilo, aprovechando la oscuridad, dejando que mi cuerpo se moviera suave, casi ondulante, como si todavía estuviera bajo el agua. Cada paso medido, cada sonido evitado. Mis ojos recorrían las estructuras, buscando las más silenciosas, las que no tenían luz, las que parecían, olvidadas.

Había escuchado algo. Que esta gente solía reunirse en un tal oasis, que pasaban horas intentando reclamarlo o protegerlo, algo así. No me interesaban los detalles solo lo que dejaban atrás, casas vacías, oportunidades, por eso me acerqué a una de ellas, inclinando apenas la cabeza mientras escuchaba, no había nada, ni voces, ni movimiento. Solo el viento colándose por las rendijas.—Perfecto, glup —murmuré. Mis dedos se deslizaron hacia la puerta, probando con cuidado, sin prisa. Si estaba abierta, mejor, si no, bueno, para algo tengo manos ligeras. —Vamos a ver qué me dejaron esta noche —susurré, con una pequeña sonrisa formándose, si en este lugar todos desconfían de todos, el verdadero peligro soy yo.

Sin embargo, mientras vigilaba hacia atrás por pura costumbre, por ese instinto que nunca me deja tranquila, la vi, primero unos ojos seguidos de unos labios que formaban una sonrisa. Algo en ella me golpeó directo, como si ya la hubiera visto mil veces, como si la conociera. Mi ceño se frunció al instante, intentando recordar, buscando entre ese desastre que tengo por memoria, pero nada, vacío, solo esa sensación incómoda de que era importante, demasiado importante. Me aparté de la puerta de inmediato y, sin hacer ruido, subí al tejado más cercano, agachándome mientras la observaba a la distancia. Mis ojos no se despegaban de ella, analizándola, intentando arrancarle un nombre a la fuerza.

Mi corazón dio un golpe fuerte y luego otro, como si me estuviera gritando ¨deja de esconderte¨ entonces chasqueé la lengua, incómoda. —¿Misty…? ¿Makenzy…? ¿Mikaela…? —susurré, probando nombres al aire como si alguno fuera a encajar por arte de magia, pero nada, sin embargo no pude quedarme ahí, bajé del tejado con rapidez, moviéndome entre las sombras hasta posicionarme detrás de una de las casas, lo suficientemente cerca como para verla mejor, pero sin exponerme del todo, dudé un segundo y luego me atreví. —Pssss… pssss… —intenté llamarla, haciendo ese sonido ridículo con los labios, parpadee un poco habiendo dado cuenta de la estupidez que acababa de hacer.

—Claro, Melly, porque claramente es un gato —murmuré para mí misma, rodando los ojos, aun así no me fui, porque había algo en ella, algo que no podía ignorar, sabia que la conocía de algo, era reciente, si, ella estaba en ese incidente raro, en el frio, con el loco del frio, claro que si, era importante.


RE: My eyes saw you last night [Pasado|Miyori] - Miyori Hoshino - 28-04-2026

Día 45 de Verano, Año 17 / 9:50 pm
Corriente Akai, Isla Sabakun
Dunas de Shura (Zona Central) 


 
Nunca en mi vida había presenciado zonas desérticas, o al menos no como estas. No hace ni cinco días que logramos atravesar aquella corriente peligrosa que nos llevó a salvo hasta Isla Sabakun, incluso para todos los pasajeros fue una experiencia maravillosa de escalar la montaña y sentir el vértigo del ascenso para finalmente aterrizar en un mundo completamente nuevo por explorar, incluso yo, en medio de todo, sentí ese impulso voraz por descubrir qué nos deparaba el destino.

Sin embargo, los primeros días no fueron tan sencillos, caí en una especie de crisis donde el miedo y la angustia comenzaron a invadirme, haciéndome cuestionar mi propia moralidad, lo que quiero, y hasta dónde estoy dispuesta a llegar para conseguirlo, había una tristeza constante en mí, porque jamás imaginé que pudiera existir corazones tan oscuros como el de aquel hombre de la marine, Redflag, alguien que sé que nunca podré olvidar. Y cuando finalmente llegamos a las Dunas de Ashura, al estar finalmente establecidos, escuchar el relato de Cill solo empeoró esa sensación, el saber por todo lo que había pasado, algo en mis entrañas se retorció como una amarga decepción, ¿De verdad existen personas tan crueles?, sé que hay quienes matar por placer, lo sé, pero por más que intento entenderlos, por más que busco una razón que dé sentido a sus actos, no logro encontrar una verdad que me convenza.

Justo en ese momento me encontraba caminando por la zona, no podía dormir, y era un poco tarde… A las 9:50 pm. Cill había salido con Alek como de costumbre, en busca de algún tipo de diversión, a mí también me habían ofrecido ir pero preferí desistir. Aun así, tampoco quería quedarme quieta en la posada, sentía la necesidad de caminar, de explorar un poco, aunque en realidad no hubiese mucho por ver, pero incluso así, prefería conocer el lugar a fondo, guardarlo en mi memoria y algún día tener el privilegio de contar qué fue lo que vi, qué fue lo que sentí, y como todo se presentó ante mis ojos. ¿Acaso eso no era bello?, la percepción de uno mismo.

Los hogares parecían solitarios, de hecho, no vi a muchas personas rondando por las calles, según había entendido por la señora de la posada, la mayoría pasaba gran parte del tiempo en el oasis más cercano al pueblo, intentando conseguir algo que realmente valiera la pena llevar de regreso a sus humildes casas. Aquello explicaba el silencio junto con el eco de las brisas del desierto invadir casas vacías, algunas, porque otras si tenían habitantes durmiendo o pasando la noche. Por mi parte quería llegar a la parte más alta de la zona, buscar un punto donde todo se revelara ante mis ojos, una vista completa del lugar, tal vez desde allí podría distinguir a lo lejos las ruinas, y sobre ellas, el cielo estrellado del desierto.

Pero al pasar en la esquina que me llevaba al camino cuesta arriba escuché que trás de mí un sonido que indicaba llamaban a un gato, tal vez mi curiosidad pero tal sonido me hizo guiarme hacia lo que parece un tipo de rincón entre casa y casa, aunque todo oscuro, distinguir una sombra sin duda, algo había ahí.

—-- ¿Hola? —-- Murmuré curiosa, con los ojos muy abiertos, dudando en acercarme o no, inclusó mi cabeza se movía de un lado a otro, en diferente direcciones, como si eso me daría una mejor visión de lo que estaba oculto en ese pequeño rincón. —-- ¿Hay alguien ahí?


RE: My eyes saw you last night [Pasado|Miyori] - Melly Jellyfish - 05-05-2026

Por mi fortuna, o al menos eso quise creer, ella sí me había escuchado. Se giró al notar mi ridículo intento de llamarla como si fuera un gatito, y cuando su voz llegó hasta mí algo hizo clic dentro de mi cabeza. La conocía. No recordaba su nombre, por supuesto, porque mi memoria es una absoluta tragedia, pero la conocía. Era una de ellas, una de las chicas que me ayudaron en aquel lugar. Solo reconocer eso ya fue suficiente para que algo raro se revolviera dentro de mí, una sensación incómoda y cálida al mismo tiempo que me hizo sentir extrañamente expuesta. No me gustó en lo absoluto.
 
Asomé apenas parte del rostro desde la oscuridad detrás de la casa, todavía sin mostrarme del todo, como si esconder medio cuerpo fuera suficiente para protegerme de la vergüenza de no recordar quién era. Mis dedos juguetearon nerviosamente con el borde de mi bufanda mientras intentaba encontrar palabras menos ridículas, claramente sin éxito. —¿Conoces… conoces a una medusita, glup? —pregunté al final, con una voz mucho más baja de lo normal, casi como si estuviera compartiendo un secreto importante. Me sentí absurda apenas terminar la frase, pero ya era demasiado tarde para retractarme. La observé en silencio, esperando alguna reacción, alguna pista, cualquier gesto que me confirmara que no estaba equivocándome de persona. Porque sinceramente, no recordarla ya era suficientemente humillante, pero confundir a una desconocida con alguien importante para mí sería todavía peor y por alguna razón que no entendía del todo, esta vez sí me importaba no quedar como una completa idiota.
 
—Creo que te conozco y creo que tú me conoces. O sea, si nosotras nos conocemos… o sea, estábamos en un sitio, quiero decir que tú y yo pudimos habernos encontrado… —Las palabras salían atropelladas, una encima de otra, sin orden, sin sentido y definitivamente sin dignidad. Mientras más hablaba, peor sonaba todo, como si mi boca hubiera decidido traicionarme justo en el peor momento posible. Podía sentir el calor subir por todo mi rostro. Mi piel tomó un tono más rojizo de lo normal, casi brillante bajo la poca luz, y juraría que estaba a nada de empezar a echar humo por la cabeza como una olla a presión mal cerrada. Apreté un poco más mi bufanda entre los dedos, evitando mirarla directamente durante un segundo, como si el suelo fuera de pronto muchísimo más interesante.
 
—Lo que intento decir es que… probablemente no eres una desconocida —murmuré después, corrigiéndome con bastante más torpeza de la necesaria. Solté una pequeña mueca, mezcla de vergüenza y frustración conmigo misma. Toda esta situación me resultaba absurdamente incómoda, podía colarme en una casa ajena, robar una cartera sin pestañear y mentir sobre ser princesa de un reino inventado, pero hablar normal con alguien que me importaba aparentemente era demasiado pedir. —Tengo muy mala memoria, no es personal —añadí rápido, como si eso solucionara algo —Olvido caras, nombres, tragedias varias. — La señalé apenas con un dedo, todavía medio escondida tras la pared.
 
—Pero tu cara me suena muchísimo, así que eso debe significar algo bueno… creo, glup. —


RE: My eyes saw you last night [Pasado|Miyori] - Miyori Hoshino - 08-05-2026

En medio de la oscuridad pude distinguir cómo una figura se asomaba desde aquel rincón, era pequeña, pero de una cosa estaba segura, me estaba mirando fijamente desde las sombras. Di unos cuantos pasos hacia esa figura, aunque me detuve al escuchar su voz casi murmurante, tan baja que apenas me permitía reconocer su timbre de voz original.

Sin embargo su pregunta me obligó a rebuscar entre mi memoria, preguntó puntualmente sobre si conocía a una “medusita” seguido de un pequeño hipo que reconocí al instante, ¿Acaso era quién pensaba que era?. Parpadeé varias veces seguidas, como si mis propios sentidos intentaran engañarme.

Pero lo que comenzó a decir después me hizo dudar, no había pasado demasiado tiempo desde que atravesamos juntas aquella pesadilla congelada, ¿Me estaría confundiendo con alguien más?, sus palabras dibujaron confusión en mi rostro aunque necesitaba confirmarlo por mi cuenta. Avancé un poco más hacia aquel rincón que aún me impedía verla por completo, mientras ella, nerviosa, trataba de explicarme que quizá nos conocíamos.

Entonces vi cómo me señalaba con el dedo, me explicó que debido a su mala memoria solía olvidar rostros, nombres y muchas otras cosas, pero las personas a quienes había querido demasiado permanecían dentro de sus recuerdos aunque fuese de manera borrosa, y claro que la comprendí perfectamente.

¡Melly! —- dije con una voz llena de emoción apenas estuve frente a ella, mi sonrisa se extendió de lado a lado, incapaz de ocultar la felicidad inmensa que sentía al verla bien, de verla con vida. Después de haber salido de aquella cámara de tortura y juegos esclavistas, después de sobrevivir a aquel viaje insano donde naugragar parecía el destino más probable, aun así habíamos logrado llegar juntos hasta aquí, a Sabakun, casi como si manos divinas se apiadaron de nuestras almas para encontrar estas aridas tierras.

La abracé con todo el amor del mundo, estaba feliz, tan feliz de reencontrarla y cuando por fin aquellos minutos de emociones desbordadas se calmaron un poco, me separé apenas para mirarla de nuevo colocando ambas manos sobre sus hombros. —- ¡Claro que nos conocemos!, ¡Somos amigas!

—- Ya que no lo recuerdas, ¿Quieres que te cuente todo?, te asombrarías de las cosas que nos pasó.

No la podía juzgar, tener problemas de memoria era algo que pacientemente se tenía que reconstruir, una vez una señora dijo “No hay nada como la primera vez”.