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[Aventura T3][P.A] ¡El juego está arreglado! [Miyori] - Versión para impresión

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[Aventura T3][P.A] ¡El juego está arreglado! [Miyori] - Yuuki - 03-05-2026

Día 65 de Otoño | Año 17
Ciudad Capital del Reino de Ran


Era un excelente día para estar en Matsuri en general. El clima estaba despejado, había pocas nubes y el sol brillaba con intensidad. Aunque podría decirse que se estaba en la estación de otoño, el clima de Matsuri era más bien estable durante todo el año, lo que se prestaba para muchas cosas, tales como festivales y celebraciones culturales de todo tipo a cielo abierto. La isla también era conocida por sus campos de flores y estas solían adornar también las calles de la ciudad capital del Reino de Ran, que era como se conocía al estado que gobernaba sobre la isla junto con el Gobierno Mundial.

Para un día como ese, era normal también ver diferentes carteles y anuncios que se publicaban en los tablones que había a lo largo y ancho de la ciudad. Muchos de esos anuncios mencionaban diferentes audiciones para diferentes actividades que se realizaban en los festivales. Era muy amplio y podía incluir desde pruebas de cocina hasta evaluaciones de destreza y agilidad para acróbatas y espectáculos varios. Había uno que consistía en una prueba de tiro al blanco con cuchillos. Como fuera, para muchos el más popular era una competencia de músicos que se estaba promocionando en uno de esos anuncios.

[Imagen: 3oGdLU0.jpeg]

Estaba muy bien hecho y aunque informaba de una cuota de entrada para los participantes, ofrecía la oportunidad de participar en uno de los festivales próximos que iban a hacerse en la isla. También prometía un premio en berries bastante grande y mucha gente de los que pasaban leyendo los anuncios se quedaba para hacer conversación al respecto. En una de las calles incluso había una pequeña congregación para hablar sobre la competencia. Y por supuesto, había alguien allí promocionando -razón por la cual la congregación era especialmente grande-.

—¡ADELANTE! ¡ÚNANSE A LA GRAN COMPETENCIA MUSICAL! ¡INVIERTE POCO, GANA MUCHO! ¡MÚSICOS DE TODO TIPO SE DISPUTARÁN EL DERECHO POR SER UNO DE LOS MÚSICOS CENTRALES EN NUESTRA PRESENTACIÓN DEL SIGUIENTE FESTIVAL! ¡NO SE LO PIERDAN! ¡VAMOS!

El sujeto que gritaba y pregonaba tenía una hoja de papel en su mano con varias firmas de personas que habían decidido entrar al concurso. Y a su lado, por supuesto, había un grandote sosteniendo una caja que parecía ser en donde guardaban el dinero del pago de entrada de los participantes.

Y así, transcurría ese día en la ciudad capital del Reino de Ran en la isla de Matsuri, ¿Qué aventuras esperaban a quienes allí se encontraban? Bueno. Cada uno tenía una historia diferente que contar.

¡El juego está arreglado!



RE: [Aventura T3][P.A] ¡El juego está arreglado! [Miyori] - Miyori Hoshino - 04-05-2026

 Día 65 de Otoño | Año 17
Ciudad Capital del Reino de Ran




Matsuri fue mucho más que una isla para mí, fue el lugar donde mi corazón aprendió a soltar cuando creía que todo estaba perdido, donde cada paso, cada caída, me ensañaron a levantar la mirada y aferrarme a nuevas esperanzas que creía inalcanzables, los sueños rotos poco a poco dejaron de atormentarme. Aunque, a veces en el silencio suele alcanzarme los recuerdos de quienes caminaron a mi lado, aun cuando nuestros caminos nos llevaron en direcciones distintas, rezo, rezo por ellos anhelando que sus vidas este llena de oportunidades y experiencias maravillosas. Sin importar que una parte de mi siga atrapada en esos días, no cambiaría nada, no me arrepiento de lo que fuimos y vivimos, atesoro sus recuerdos con extremo cariño.

Ahora, aunque mi viaje parezca solitario, nunca he dejado atrás mi sueño de aprender y conocer todo sobre la música. De alguna forma, ese deseo jamás se apagó, y claro, era mi razón de vida. Matsuri aún guarda muchos tesoros escondidos, y he tenido la suerte de ir descubriéndolos poco a poco, cada lugar nuevo, cada pequeño hallazgo, me recuerda por qué sigo aquí. Hoy el clima era agradable, el sol brillaba con fuerza y la brisa se sentía como una caricia suave que anunciaba el día perfecto para nuevas aventuras, y al final, no estaba para nada equivocada de mis sospechas.

Por todos lados ya se veían carteles y volantes publicitando con entusiasmo el festival de otoño en la capital del Reino de Ran, lo cierto es… que no me sorprendía demasiado, los festivales eran algo bastante común en esta isla, y siendo honesta, eso siempre me había parecido hermoso. Esta vez hubo algo que llamó mi atención, una competencia abierta para todo tipo de artistas, las audiciones estaban por comenzar, y aunque el premio sonaba tentador, lo que realmente despertó mi interés fue otra cosa, ¿Que clase de artistas aparecerían?, en mi pecho floreció una emoción que creí haber perdido hace mucho,  ¿No era eso maravilloso?

En ese momento ya caminaba por las calles animadas de la isla floral, dejándome llevar por el buen clima del día, el ambiente me invitaba a ser totalmente optimista y atreverme a vivir de la mejor manera, sin desperdiciar cada segundo, y claro, todo es debido a mi interés ferviente de la competencia. Venía preparada para cualquier audición que pudiera surgir hoy, llevaba conmigo a mi fiel compañero, aquel violín azul que me regaló mi padre en mi niñez, al mismo al que llamé por Amphitrite, y claro, llevaba conmigo mi arco y flechas por si acaso, porque sin importar a donde vaya, sé muy bien que mi cabeza tiene un valor para la Marina.

En una de las calles encontré una pequeña multitud que precisamente mencionaba algo sobre el evento, y al parecer había una persona encargada de reclutar los participantes interesados, sonreí tenuemente al descubrirlo. Mi diestra se sujetó con fuerza a la correa de mi violín, y cerré los ojos solo unos minutos para recordar a los seres que amo, y al pensarlos, pedí a la distancia que me brindaran toda la suerte del mundo. —¡Vamos!

Apresuré mi paso para ser la siguiente en apuntarse, y cuando la última persona culminase de inscribirse; yo sería la siguiente en tomar lugar, y miré a ambos hombres con una sonrisa animada de oreja a oreja.

¡Me gustaría participar, por favor! —- comenté en seguida, esperando la oportunidad de llenar los datos correspondiente en la hoja, y pagar la cuota de inscripción. Hoy era un día perfecto para hacer música.

¿No?.


Amphitrite Toca la Cancion



RE: [Aventura T3][P.A] ¡El juego está arreglado! [Miyori] - Yuuki - 04-05-2026

El hombre con la hoja de papel escucharía a la joven. La sonrisa que tenía en la cara se haría aún más grande y le extendería la hoja de papel para que ella pudiera llenar con sus datos el formulario; Miyori podría notar que la sonrisa del sujeto no era precisamente la más cómo que hubiera podido experimentar en una persona. Incluso, la mirada que tenía le podía recordar a la de cierto Gyojin pelágico a quien tuvo la fortuna -o infortuna- de conocer un tiempo atrás en Kutsukku, allí en el South Blues. Y no es que este hombre fuera un Goyjin, no, sino que había algo en su mirada que compartía con ese hombre: Y es que mentía. Y mentía bastante bien... pero al final, dos almas corrompidas por la deshonestidad eran idénticas en su interior.

—¡BIEN! ¡HAZ TU GENEROSO APORTE AQUÍ CON NUESTRO AMIGO! ¡Y CONTIGO COMPLETAMOS LA LISTA DE PARTICIPANTES! ÑAJIÑAJIÑAJIÑAJI —Se rió de manera extraña y luego de que hubiese dejado suficiente tiempo para que ella pusiera allí sus datos, hizo un gesto al hombre grande con la caja para que Miyori hiciera el pago de su cuota.

El tipo de la caja, que medía unos tres metros y medio de alto, y que bien podía ser igual de ancho a cuatro personas juntas una al lado de la otra, puso la caja abierta esperando a que la joven de cabellos rojizos pusiera el dinero allí. Ella podría ver que había bolsas con dinero, y también monedas y billetes sueltos. Había una cantidad considerable en esa caja no más. Fácilmente podría llegar a contar el medio millón de berries del premio. Quizás no era una estafa, después de todo, al menos el dinero del premio se podía ver y se podía intuir de dónde provenía. La misma gente que había pagado la entrada al concurso estaba pagando el premio. Y bueno, no era del todo ilegal. Al final, estaban compitiendo por ganar, ¿No?

—¿Ya terminaste, Chowder? Lleva a nuestra participante con los demás. Yo tengo que asegurarme de que no aparezcan más participantes ya que hemos completado la lista. ÑAJIÑAJIÑAJIÑAJIÑAJI

El grandote asentiría. Tenía una cara bonachona. Se notaba que aparte de ser un grandote no era muy brillante. Aquellos dos hacían una dupla bastante complementaria. Mientras que el grande era ancho y fuerte, el otro era más bien corto de estatura, delgado y bastante vivo. Para alguien como Miyori, quien era conocedora de música, aquellos dos no parecían exactamente el tipo de persona que gustara de crear arte con un instrumento... aunque tampoco estaba bien juzgar un libro por su portada. ¿O sí? Bueno. Eso lo descubriría ella por su cuenta.

—Venga conmigo, señorita azul. Los que hacen musiquita están en la casa de los juegos. ¿Usted toca la guitarra pequeña con el palo? Creo que había otro que lo hacía también. Y había otro que soplaba un cuerno de metal. Ruidoso. Chowder se asusta. La guitarra pequeña es mejor. Hace a Chowder bailar AJUÑAJUÑUJU.


—¡¿QUÉ HACES AHÍ, CHOWDER? LLÉVATE A LA NIÑA CON LOS DEMÁS. LOS ALCANZO LUEGO. ¡Y NADA DE EMPEZAR SIN MI! ÑAJIÑAJIÑAJI


Y con ello dicho, Chowder guió a Miyori hasta el edificio en donde, se suponía, estaban los demás músicos, a quienes conocería más adelante.




El edificio en donde se iba a llevar acabo la competencia entre los músicos era una sala común, que se notaba que había sido alquilada a su propietario para ese propósito. No había ningún anuncio, sin embargo, y era más bien una bodega adecuada para tener eventos dentro. O al menos de eso daba la impresión. También podía parecer que era un sitio de mala muerte, para aquellos que sospechaban de todo. Pero Chowder se veía bastante tranquilo y hasta contento. Cuando abrió la puerta, Miyori vería que en el interior habían unas quince personas más, y todos tenían diferentes tipos de instrumentos consigo.

Pero junto con ellos, había alguien más. Uno que acompañaba a un niño. El niño tenía un aspecto sombrío. Más bien parecía una persona pequeña. Pero no. Era un niño. Quizás tenía alguna condición que lo hacía lucir más viejo. O a lo mejor era una persona pequeña vestida de niño. ¿Cuáles eran las probabilidades? El mundo era grande y diverso.

Pero volviendo al que acompañaba a ese niño, estaba un sujeto que tenía una cara que no inspiraba mucha confianza. Y no es que pareciera tramposo. En realidad era un tipo que lucía más bien como un tonto. Tenía una sonrisa fingida y una mirada que se notaba que se creía superior a los demás. No llevaba ningún instrumento consigo. Sin embargo, fue el que se aproximó a la entrada para "saludar" a Miyori.

—Pero miren. ¡Bah-hah! Si es una princesita. Y tiene su violín y todo. Un gusto conocerla, señorita. Soy Vercingetórix ¡Bah-hah! ¿Y si deja la competencia y me acompaña en una cita? Mi amo puede pagarnos todo lo que usted quiera ¡Bah-hah!

Chowder no diría nada. Simplemente sonreiría de manera tonta a Miyori y la invitaría a que entrara. Igual no le dejaría mucho tiempo para responder, pues la estaba empujando dentro de la sala de manera pasiva con su cuerpo enorme y cerraría la puerta detrás de sí. Ahora Miyori podría decir, en todas todas, que estaba "dentro" de la competencia. El sujeto de nombre Vercingetórix seguía allí de pie, ofreciéndole su mano a ella, esperando la respuesta a su invitación.


¡El juego está arreglado!



RE: [Aventura T3][P.A] ¡El juego está arreglado! [Miyori] - Miyori Hoshino - 04-05-2026

El dúo que coordina las inscripciones me resultaron curiosas, sobre todo por la forma en que interactuaban entre ellos. Cuando el joven delgado me entregó el formulario, algo en su actitud me hizo mantenerme alerta, ¿Quizás estafadores?, en el pasado, Yuuki me enseñó a reconocer a este tipo de personas, más que todo porque ella estafó a otros en aquel juego de mesa. Sin embargo, al acercarme a la caja de pagos y ver la enorme cantidad de dinero acumulado, entendí que todo parece legítimo, aun así, desde lo ocurrido con Arnold Redflag, mi corazón duda con facilidad de las personas… y eso me duele.

Chowder era el encargado de custodiar el cofre de las inscripciones, a simple vista, parece ser un hombre de complexión corpulenta, con una sensibilidad social algo limitada a comparación de su compañero que era más puntual con sus palabras. Chowder transmitía más bien la impresión de ser un alma pura.

Mi inscripción cerraba la lista, ¿Había límite?, me resultaba quizás algo raro puesto que la publicidad daba a conocer que era un evento de gran magnitud social, es decir, no daba la impresión de ser algo restringido. Y cuando llené el formulario no distinguí ni a cincuenta personas inscriptas. 

Fue entonces que al recibir la orden del coordinador de listado, el joven Chowder se puso en pie y se acercó a mi persona para llamarme por “señorita azul”, el comentario me llamó la atención pues hoy vestía de blanco, aunque quizá se refería al color de mis ojos. Luego me dijo que los que hacían “musiquita” en la casa de los juegos, y, de algún modo, un escalofrío me recorrió la espalda, tal referencia me remontó al recuerdo de aquel Gyojin Marine que intentó acabar conmigo en el pasado, lo recordé soberbio en aquella sala de “juegos” congelados, dejé de pensar en ello cuando el señor trataba de mantener una conversación amena conmigo, logrando que me distrajera de esos horribles recuerdos, no parecía tener malas intenciones, incluso llegué a reírme  ligeramente divertida, no por burla, sino porque me resultó chistosa su referencia sobre los violines, sobre Amphitrite. —- Se llaman violínes —- le corregí —- y sí, su melodía puede ser tanto alegre como triste.

Intenté explicarle pero nuestra conversación se vió interrumpida por los regaños del joven delgado que era su compañero, enojado porque aun seguíamos en ese mismo lugar, y claro, me preocupé por ser la razón por del cual Chowder recibía aquellos reclamos. —- Le sigo. 

En silencio caminé junto al señor Chowder donde me guió hasta un edificio que seguramente encontraría a los demás músicos participantes, y al divisar la estructura, pronto me dí cuenta que se trata de un gran salón, sin anuncios, sin fachada de reconocimiento, como sí se tratase de una bodega nada más. Al abrir la puerta finalmente pude observar la cantidad de personas en su interior, unas quince personas en total, y para mi alivio, todos tenían un instrumento consigo, y eso me hizo sentir emoción como seguridad.

Mis ojos azules comenzaron a recorrer la sala, observando sus esquinas, buscando ventanas, pasillos al fondo o posibles escaleras, ¿por qué?, no lo sé, supongo son las manías que quedaron tras aquella pesadilla en la que casi pierdo mi libertad… mi vida. Mi inspección del lugar se vio interrumpida en el momento en que alguien se acercó lo suficiente como para hacerme notar que me estaban hablando. Entonces, mi mirada se posó sobre un joven de complexión escuálida, alto y con una seguridad absoluta para entablar amistades.

Al principio sonreí cortésmente ante su presentación, tenía un nombre bastante único, sin obviar su sonrisa, sin embargo, cuando me hizo la invitación a una cita no pude evitar mostrar suma sorpresa acompañado de un rubor naciente al darme cuenta de su interés por mí, —- ¿Q-qué, qué?, ¿cita?

Con un ligero empujón suave, no irrespetuoso, Chowder me invitó a entrar a lo que rápidamente dejé de interponerme en el umbral de la puerta, dejando que el hombre continuará con sus obligaciones de evento, como debe ser, luego miraría nuevamente a Vercingetorix, quien me ofreció la mano para corresponder su invitación a una cita patrocinada por su amo, ¿Ahora que hago? No quería ser grosera.

—- No soy buena con las citas, jejeje …. —- Intenté evitar, sujetándome a la correa de mi violín en señal de incomodidad, luego suspiré levemente intentando mitigar la conversación en otra dirección que no llevase a nada de romance. —- Mi nombre es Miyori Hoshino, un placer, ¿Qué clase de instrumentos usas?

Comencé a andar por el lugar, inspeccionando a cada persona que estaba aquí, mis ojos mostraban estrellas de felicidad puesto que esta era mi oportunidad de conocer instrumentos que jamás había visto antes. —- ¿Me acompañas a ver los de los demás?, ¿Hace cuanto están aquí?, me habían dicho que fuí la última en inscribirse.


Amphitrite Toca la Cancion



RE: [Aventura T3][P.A] ¡El juego está arreglado! [Miyori] - Yuuki - 05-05-2026

Mientras Miyori se paseaba dentro del salón y esperaba ver a los músicos, pudo notar que el hombre llamado Vercingétorix no se había tomado muy bien le hecho de que la mujer de cabellos rojizos lo ignorara y se negara a ir en una fabulosa, romántica y muy beneficiosa cita con él. ¿Quién se creía ella? Él era, después de todo, el más guapo, el más apuesto, el más galán, el más varonil, el más genial. ¡Todas las mujeres tenían que rendirse ante el solo nombre de Verncingétorix! ¡Bah hah!

Y luego de este espacio de narración completamente comprado por Vercingétorix, seguimos con la programación habitual.

Miyori miraría que muchos de los músicos parecían estar un poco callados. Tampoco la miraban o mucho, o más bien, evitaban el contacto visual. Y aunque tenían sus instrumentos listos, no es que parecieran personas con voluntad de crear piezas de arte que comunicaran lo que sus almas sentían. Se veían cohibidos, nerviosos, con miedo. Y a lo mejor esa era la mejor forma de hacerlo ver: Miedo. El ambiente de ese lugar estaba completamente sumergido en miedo y no había nadie que estuviera hablando al respecto. Quizás era una alerta más para la mujer del violín sobre que no todo en ese lugar estaba bien. Podría ser una lección nueva, quizás. Pero las cosas no iban a quedarse allí, no.

Las luces del escenario se encendieron y a la sala, por una puerta más al fondo, en dirección opuesta a la entrada, hacían acto de presencia unos cinco sujetos. Todos se veían serios y algo amargados. Se posicionaron frente al improvisado escenario y luego tomaron asiento. Allí se acomodaron y luego sacaron unas hojas de papel, luego se quedaron quietos. Bastante quietos. Tenían trajes negros y gafas oscuras, además de sombreros negros. Podían dar la pinta de ser alguna especie de mafiosos. Incluso tenían tatuajes que se podían ver en el cuello y en las muñecas por debajo de la ropa.

—¡BIENVENIDOS, QUERIDOS PARTICIPANTES! ÑAJIÑAJIÑAJI ¡NOS HEMOS REUNIDO HOY PARA DETERMINAR QUIÉNES DE USTEDES SERÁ EL PRÓXIMO MÚSICO ELEGIDO PARA ACOMPAÑAR A LA FAMIGLIA LASAGNA! Estos nobles caballeros que han venido hoy escucharán su música. Los evaluarán y elegirán al campeón de entre ustedes. ¡NO SE PREOCUPEN! Si pasan a la siguiente ronda, ¡PODRÁN VOLVER A TOCAR Y DEMOSTRAR LO BUENOS QUE SON! ÑAJIÑAJIÑAJI —El flaco había hecho aparición en el lugar y ahora daba una explicación del torneo desde el escenario. Cuando terminó de hablar, aplaudió e hizo una mueca para que Chowder aplaudiera.

Chowder aplaudió igual y ahora todos parecían estar aplaudiendo forzados, incluso los músicos de allí. Los únicos que no lo hacían eran los de traje negro y el otro músico que parecía un adulto muy pequeñito con ropas de niño.

—Aplaude, querida, aplaude, ¡Bah hah! —Dijo Vrecingétorix poniéndose junto a Miyori y casi que llevándola consigo y los demás músicos tras el telón. Nadie parecía decirle nada a aquél hombre.

Una vez tras el telón, Vercingétorix miró con hostilidad a todos, incluída Miyori.

—Van a subirse y van a tocar la peor pieza que sepan. Y lo van a hacer de la peor manera. Y si no lo hacen, cuando bajen, voy a romperles sus instrumentos. ¿Queda claro? Que a ninguno se le ocurra ni por un instante que puede tocar algo mejor que mi maestro, ¡BAH HAH! Y si no se acuerdan de que hablo en serio, recuerden lo que pasó el año pasado con el trompetista tonto... —Después de eso se calló justo cuando Chowder entró en la sala.

—Todos lleven un papelito en el pecho. Papelito con una marquita. Si. Papelito aquí. Aquí. Y aquí también. AJUÑAUJUÑUJU—Les estaba poniendo a cada uno de los participantes una hoja con un número. El de Miyori lo puso con cuidado. Era el número 9—. Papelito para usted, Señorita Azul—. Y así siguió con todos, poniéndoles los números. Luego de eso se fue tan pronto como llegó.

—¡VAMOS A EMPEZARRRRRRR! ÑAJIÑAJIÑAJI ¡Y EL PRIMER CONCURSANTE ES.... EL NÚMERO 12! ¡ADELANTE NÚMERO 12!

Un hombre con una tuba tomaría su instrumento, miraría a Vercingétorix y pasaría al escenario. Detrás del telón, donde Miyori y los otros músicos estaban, se podría escuchar la horrible música. Era un momento terrible. Incluso lso demás músicos lloraban en silencio. ¿Iban a estar siempre sometidos? ¿Nadie haría nada al respecto?

¡El juego está arreglado!



RE: [Aventura T3][P.A] ¡El juego está arreglado! [Miyori] - Miyori Hoshino - 06-05-2026

Tan pronto como comencé a distinguir entre la multitud, aunque llamarla así sería exagerar pues apenas eran unas quince personas, noté que algo no estaba bien en ellas, sus miradas lo decían todo. Silencio reinando, preocupación e incomodidad, y entonces lo entendí, lo que había en su mirada era miedo. Aquella sensación me hizo dudar a cada paso que daba entre ellos, y mi interés por descubrir nuevos instrumentos se desvaneció para ser reemplazado por una necesidad fuerte de saber que es lo que pasaba, el porqué de esos rostros temerosos por solo estar aquí reunidos.

Las luces del escenario finalmente se ascendieron, acompañadas por la entrada de varios individuos vestidos con sacos negros, lentes y sombreros perfectamente combinados. Aparecieron por una segunda puerta, opuesta a la entrada principal, como si se tratara de un acceso trasero reservado solo para ellos. Cada uno portaba una expresión adusta, casi gruñona, rozando quizás un poco con el desdén. A simple vista, eran intimidantes y cuestioné, ¿Era esa la razón del miedo de estas personas?

Minutos después, el hombre encargado de las inscripciones subió al escenario, conservaba su actitud animada y dinámica mientras explicaba las instrucciones a seguir de cada presentación, incluso mencionó el siguiente paso posterior de todas las audiciones, aquellos seleccionados serían enviados con una familia nombre, Los Sagna, quién en representación de ellos estaban estos cinco personajes con sus hojas evaluativas. La verdad… no tenía idea de quiénes eran esta familia, después de todo, no soy nativa de esta isla. Los presentes comenzaron a aplaudir tras sus palabras pero era evidente que aquellos aplausos carecían de entusiasmo, eran desganados, muy obligados. El joven de antes, Vercingétorix me invitó a imitarlos y luego me instó a seguir al grupo que era guiado tras telón, uno aparentemente dispuesto y creado para este evento de selección.

Y tan pronto como estábamos tras el telón, fuera de la vista de los espectadores y coordinadores, justo ahí, toda máscara cayó ante mis ojos, y fue entonces que comprendí la razón y los motivos por el cuál estas personas estaban totalmente cohibidas. *Así que esto era…* Pensé decepcionada mientras mi mano izquierda se sujetaba fuertemente a la correa de mi violín en reacción de un enojo claramente contenido. Estaban siendo extorsionadas por este chico y lo que parece ser su jefe, ¿enano?

Al tener nuestros números designados, y al estar nuevamente solos sin la presencia de Chowder o el coordinador, el momento llegó, y el primero en ser llamado fue un hombre con una tuba que antes de pasar al escenario miró a Vercingétorix, nervioso y  con resignación. Detrás del telón, hizo sonar la melodía más horrible de todas, no propia de un instrumento tan magnífico como el que él tenía. Para cualquier artista dedicado a los instrumentos sabe muy bien que eso se considera un sacrilegio a tan perfecto oficio. Era como el llanto de un artista al cuál le han cortado sus alas, y yo… no lo soportaba.

¿Qué hacer en este momento?, habían muchas personas como para confrontarlo directamente, pensé, reflexioné, y mi mirada se guiaba en todas las direcciones de aquella instancia de reclutamiento, un espacio aparentemente cuadrado en una exactitud de ocho por ocho metros, y justo ahora, trás haber recibido el papel de mi participación, mi primera acción fue el interponerme entre el grupo de personas aglomeradas en el rincón izquierdo, temerosas y aguardando a ser llamadas,  y lo que parece ser el guardián del telón llamado Vercingétorix, quién hablaba en nombre y beneficio de su amo y señor.

—- ¡¿Por qué hacer esto?!... —- Alcé mi voz suave pero con valor alguno, tratando de persuadir la inevitable situación de la corrupción. ¿Corrupción?... no, esto era otra cosa. —- ¡Por favor, esto es innecesario!

El sonido de la tuba me lastimaba por dentro, sentí mi corazón estrujarse como si fuera una tortura, y fue la empatía de saber que el artista que ejecutaba esa melodía… sufría aún más. —- ¡La música es para hacer feliz a los demás, no para hacer daño!

No, las cosas no podían seguir de esta manera, no cuando parece ser un patrón de otros años, era un imperio manipulado por personas que no tienen una pizca de amor por la música. Mi mano derecha ya se encontraba posicionada en el arco junto con mi mano izquierda que ya tenía lista la presencia de dos flechas, mi ubicación era precisamente a cinco metros de distancia de Vercingétorix  no me agradaba la idea de tener que recurrir a la fuerza, pero, esperaba de todo corazón que el diálogo sirviera de algo.

—- Le suplico, que pueda dejar ir a estas personas, esto es deshonesto, no está bien… 


Amphitrite Toca la Cancion



RE: [Aventura T3][P.A] ¡El juego está arreglado! [Miyori] - Yuuki - 07-05-2026

Al escuchar el reclamo de Miyori, Vercingétorix se giraría para verla directo a los ojos. Y si bien antes se comportaba como el típico galán de pueblo, ahora podía sentirse la hostilidad tan solo en su mirada; era como si realmente tuviera cuchillos en lugar de pupilas. Y no solo eso, la expresión general de su rostro era realmente aterradora. Podía parecer un tonto por fuera, pero era claro que no era una de esas personas a quienes debería subestimarse solo por su porte y apariencia.

—¿Te atreves a sermonearme? ¡¿Tu?! ¿Quién eres tu? No sabes quién soy yo. Se nota. ¡Bah hah! Vete a tu rincón y espera tu turno, pelirroja.

Uno de los músicos, también violinista, se acercaría a Miyori y pondría su mano sobre el hombro de ella, buscando llamar la atención. Tenía una expresión lúgubre y triste en su rostro, y con algo de resginación negó con la cabeza en silencio. Otros músicos que estaban allí también miraron a Miyori y le dieron la misma expresión triste. Tan solo querían terminar con todo aquél asunto pronto y sin complicaciones. Era lo mejor que podían hacer. Lueo tendrían oportunidad de recuperar el dinero perdido y de volver a hacer su música, por más que sus almas ahora estuvieran sufriendo.

Entre aquella conversación, iniciada por el reclamo de Miyori, el músico de la tuba terminaba su triste número y volvía tras el telón. Tuvo la mala suerte de que, justo en la escalera que tenía que bajar, estaba Vercingétorix, quien sacó una espada, que más bien parecía un sable, y dio un corte rápido al instrumento, partiéndolo y volviendo la tuba no más que un montón de aros de bronce que caían al suelo. Por supuesto, el músico se había espantado y aterrorizado al mismo tiempo, viendo como su compañero de oficio era destruido sin piedad.

—¡MI TUBA! ¡MI TUBAAAAAAA! —Gritó el pobre músico mientras rompía en llanto y luego se lanzaba al ataque sobre Vercingétorix, quien se burló aún más de él, evadiéndolo y dejándolo que cayera al suelo también.

El malvado espadachín se reíría a carcajadas y observaría al resto, apuntándole con su espada.

—Mas vale que aprendan la lección, músicos de pacotilla. Solo el amo puede ganar ese premio. Y ustedes no pueden atreverse a competir siquiera en un nivel inferior a él. Seguirán con el plan, o los siguientes instrumentos en ser destruidos serán los de ustedes. ¿He sido claro?

Cuando el desagradable hombre terminó de hablar, ahora volvía a escucharse la voz del flaco.

—ÑAJIÑAJIÑAJIÑAJI ¡NAAAAMBERRRRRRRR NAAAAAIN! O sea, número nueve... ÑAJIÑAJIÑAJI

Ahora era el momento de Miyori de pasar al escenario. ¿Qué decidiría hacer nuestra pirata? ¿Seguiría las demandas de aquél matón o daría un concierto digno de una música de primera? Las condiciones estaban puestas y ella sabía qué sucedería, de todos modos, si subía a ese escenario incluso. Era una batalla de orgullo para nuestra heroína, y aunque sabemos bien qué es lo que hará, aún nos puede llegar a sorprender a todos. Sí, este narrador que todo lo ve y todo lo cuenta, está expectante. ¡Date prisa, Miyori!

¡El juego está arreglado!



RE: [Aventura T3][P.A] ¡El juego está arreglado! [Miyori] - Miyori Hoshino - 08-05-2026

Mis palabras se estrellaron contra el muro de su ignorancia, como si intentara razonar con alguien incapaz, o poco dispuesto, a escuchar. Vercingétorix me observó con una mezcla de grandeza y hostilidad, reduciendo mi propuesta de tregua a nada más que un ruido molesto antes de mandarme a callar y arrinconarme, sin olvidar que acababa de llamar “pelirroja” con ese tono despectivo que parecía disfrutar, cuánta maldad podía caber en un solo hombre. Su expresión no dejaba lugar a dudas, estaba completamente decidido a recurrir a la violencia con tal de obtener cualquier ventaja posible.

Justo cuando estaba a punto de replicar a sus palabras, sentí la mano de alguien posarse sobre mi hombro derecho, aquel contacto hizo que desviara la vista hacia quien reclamaba mi atención, encontrándome con una mirada vacía de esperanza, resignada y profundamente triste. Negó lentamente con la cabeza, desaprobando cualquier intento de seguir discutiendo, como si quisiera decirme sin palabras que no valía la pena razonar con él, con Vercin. Entonces observé al resto de músicos, todos me miraban en silencio con expresiones lúgubres y sombrías, como almas agotadas mucho antes de tiempo. No estaban de acuerdo con Vercingétorix… pero tampoco tenían el valor de enfrentarlo, el miedo a perder sus amados instrumentos era más fuerte que cualquier orgullo o deseo de rebelarse, y fue entonces… que decidí callar.

Los minutos pasaron hasta que el músico de la tuba retornó de hacer su lamentable interpretación, y tras cruzar el telón, sin una prórroga de súplica, aquel hombre castaño sacó ahora su arma para hacer y deshacer la tuba que tanto aprecia el señor, y tanto él dueño como los demás artistas, incluyendome, quedamos asombrados y aterrorizados al mismo tiempo por tan despiadado acto, lo hizo como si el instrumento no valiese nada. ¡¿PORQUE?!

El grito de aquel pobre hombre me desgarró el alma, verlo llorar de esa manera hizo que algo ardiera con fuerza dentro de mí, una rabia amarga, impotente, se clavaba en el pecho y dolía más de lo que estaba dispuesta a aceptar. El simple pensamiento de perder mi violín de la misma forma me helaba hasta los huesos, como si el miedo se hubiera filtrado directamente bajo mi piel. Y aun así, contemplar semejante acto frente a mis ojos fue como arrojar un fósforo sobre un barril de pólvora dentro de mí. Cada lágrima de aquel músico, cada gesto cruel de Vercingétorix, alimentaba el incendio de mi indignación, no podía quedarme de brazos cruzados,  ¡NO PUEDO!

Una nueva amenaza estalló en voz alta, cruel y autoritaria, dejando claro una vez más que solo su amo debía alzarse con aquel ostentoso premio. Nos negaban incluso el derecho de competir, de demostrar nuestro talento y el valor que cada uno había cultivado con esfuerzo y sacrificio. Las palabras de Vercingétorix cayeron sobre nosotros como cadenas invisibles, como ser esclavos de sus indicaciones, las consecuencias de no seguir su plan al pie de la letra conlleva a la destrucción de los demás instrumentos. El silencio que siguió después de esa amenaza fue pesado, nadie se atrevía a moverse, nadie quería ser responsable de escuchar otro grito desgarrador, de ver otro instrumento destruido frente a sus ojos. 

Al otro lado de aquel telón escuché cómo pronunciaban mi número entre risas y murmullos burlones, mi mirada recorrió primero a los artistas que me rodeaban, atrapados en aquel ambiente sofocante de miedo y resignación, después observé al hombre que había perdido su tuba, todavía destrozado por lo ocurrido, y finalmente, mis ojos se encontraron con los de Vercingétorix. Lo miré con seriedad, sosteniendo su mirada apenas unos segundos aunque al final no me opuse a sus indicaciones. Avancé entre las personas con mis pertenencias a cuestas, sintiendo el peso de cada paso mucho más de lo normal, al llegar frente a la apertura del telón y el escenario extendiéndose tras ella, sujeté con fuerza la correa del estuche de mi violín y dejé escapar un suspiro pesado, cargado de tensión y pensamientos que amenazaban con desbordarse. 
Entonces avancé con la mirada en alto, las luces de la tarima cayeron sobre mí de inmediato, cegadores y cálidas, arrancándome de la oscuridad tras bambalinas para exponerme frente a todos. 

Estando en medio del escenario, y con los reflectores iluminando desde arriba, miré ahora a los tres hombres de negro espectante de encontrar un buen talento que llevar a su familia. Suspiré con una pesadez del enojo que sentía, así que dispuse a sacar a mi amado violín azul de su estuche y colocarlo sobre mi hombro izquierdo, y mi brazo derecho se alzaba en eje en el ángulo correcto para colocar el arco del violín por encima de las cuerdas, esperando calmado a que deslizara las cerdas que harían la melodía.

Y fue entonces que interpreté una melodía hermosa, tranquila, y con toda pasión viniendo de mi corazón, esta melodía era suficiente para poder declarar la guerra a quién intentó apagar no solo la música, sino, de quitarle el espíritu a quienes solo querían hacer arte con sus instrumentos, tras culminar mi música guardaría nuevamente el violín en su estuche, ofrecería una reverencia a los espectadores, y volvería a ese lugar donde seguramente algo me esperaba.

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RE: [Aventura T3][P.A] ¡El juego está arreglado! [Miyori] - Yuuki - 12-05-2026

Por supuesto, los hombres que estaban escuchando a los músicos que se presentaban ese día no estaban precisamente esperando nada bueno de parte de los concursantes. Pues Miyori poco sabía que el juego realmente estaba arreglado, que la Famiglia Lasagna no estaba interesada en dar premios a nadie que no fuera alguien directo de su grupo. Pero tenían que mantener una apariencia; y era mejor fingir un concurso con aras de aparentar transparencia que simplemente seleccionar al mismo músico de triángulo todos los años para su desfile. Con eso también mantenían algunas relaciones que les daban buenos ojos ante la familia gobernante de la isla. Era todo un teatro.

Pero cuando oyeron a Miyori tocar, cuando Amphitrite dejó salir tan bellas melodías, los cinco jurados parecían haberse encontrado en el paraíso. Y eso lo pudo ver Miyori por los gestos que aquellos hombres rudos y con cara de piedra ponían mientras ella tocaba su música en un acto de desafío a Vercingétorix y a la intimidación a la que la habían sometido momentos antes. Cuando la melodía daba sus últimas notas, los jurados buscaron recomponerse y sin mucha parsimonía, la mandaron de regreso a donde estaban los otros músicos. No dijeron nada más aparte de informarle que tendrían que escuchar al resto.

Al otro lado del telón, lo que encontraría Miyori sería apabullante. Junto a la tuba destrozada, o bueno, sus restos, estaba el músico lastimado y lleno de cortes. Parece que algo había sucedido mientras ella no estaba allí disponible y el desagradable espadachín se había despachado con el hombre de la tuba. Yacía inconsciente, y ninguno de los otros se atrevía a moverse por temor a terminar igual. Y por parte de Vercingétorix, Miyori lo vería lanzándose contra ella para agarrarla de la muñeca derecha y tirarla al suelo del camerino.

—Ojalá te haya gustado tu musiquita. Porque no vas a tocar ninguna más. Nunca. ¡Bah hah! —Y dicho aquello, lanzó un corte largo y descendente con su espada, que sostiene en la mano derecha, dirigiendo el golpe al hombro izquierdo de la pirata y logrando herirla.

Por alguna razón, no llamaron a nadie esta vez. Es como si el flaco que atendía el evento supiera exactamente lo que ocurría... y bueno, es que lo hacía. Miyori vería al hombre estando en una parte alta detrás del telón sobre un andamio, con una puerta de acceso externa al escenario. Quizás esto le daría alguna pista para saber la estafa en la que la habían metido... o quizás no. Como fuera, el flaco simplemente se retiró del lugar usando su puerta.

¡El juego está arreglado!



RE: [Aventura T3][P.A] ¡El juego está arreglado! [Miyori] - Miyori Hoshino - 12-05-2026

Lo sabía… sabía que al cruzar el telón encontraría una escena que me revolvería el estómago, pero jamás imaginé algo así… no era únicamente una posibilidad de encontrar destrozados instrumentos o partituras rasgadas… era de encontrar sangre de un hombre inocente. Aquel señor que minutos atrás lamentaba la pérdida de su amada tuba, ahora yacía tirado sobre el suelo del camerino, cubierto de cortes que tenían su ropa y el suelo bajo él. El aire olía a hierro mezclado con miedo. Mis ojos recorrieron con rapidez el salón hasta detenerse en el grupo de artistas apiñados contra el rincón más lejano, abrazándose entre ellos como si así pudiera hacerse invisibles.

¿Arrepentimiento?

Cuando noté el acercamiento de Vercingétorix ya era demasiado tarde, sus dedos se cerraron sobre mi muñeca con una violencia que me arrancó el aliento, tiró de mí sin esfuerzo y mi cuerpo chocó contra el suelo con brusquedad. El golpe me hizo sentir un latigazo recorrer mi cuerpo, pero peor que eso fue mirar sus ojos enardecidos, había odio ahí, un odio tan profundo que parecía desbordarse en cada respiración, en cada palabra esculpida entre dientes. Tomé mi arco apenas pude reincorporarme y sujeté unas cuantas flechas entre los dedos, elevando la mirada hacia él con cautela. Mi corazón golpeaba con fuerza dentro del pecho mientras intentaba mantener la guardia alta. Pero fui lenta… demasiado lenta.

Tras sus palabras jurandome que me quitaría la posibilidad de volver a tocar música, su espada atravesó en un tajo limpio cual destello metálico para interceptar mi hombro izquierdo, abriéndome una herida superficial, pronto un dolor ardiente me recorrió el brazo entero y por ende un quejido escapó de mis labios antes de que pudiera contenerlo. Apreté los dientes mientras me negaba a cerrar los ojos, no podía sucumbir en eso, no ahora, no me podía permitir caer mientras estaban ellos presentes, los demás artistas que temían ser los siguientes en encontrar la ira de este hombre.

El silencio se apoderó del salón en cuestión, fue entonces cuando mis ojos encontraron al hombre de las inscripciones observando la escena desde el fondo, inmóvil, indiferente… como si todo hubiese sido planeado desde el principio, después desapareció tras una puerta oculta entre las sombras.

Ya no había duda… esto estaba arreglado.

—-No hay mal que dure mil años… —- las palabras de mi difunto maestro en Baquella regresaron a mi cabeza, es por él que siempre he visto el mundo por igual, y cuando algo es completamente oscuro, tarde o temprano, algo, o alguien, tendrá la fuerza para cambiarlo.

Me arrastré un poco en el suelo mientras aliviaba el sofocante dolor, en cuanto me viese en una posición apropiada, y con rapidez, posicioné el arco y las flechas en puntería ascendente, y al fijar el blanco perfecto, direccioné cuatro flechas continuas en parábola, dos iban directo a su hombro derecho y la otras flechas hacia cada pierna, al dar con el blanco me levantaría de forma inmediata.

El dolor que sentía era incómodo pero no era momentos para enfocarme en eso, debía sacar a todas personas de aquí, ilesas, me posicioné nuevamente entre el grupo y Vercingétorix, precisamente en la misma ubicación a cómo todo esto inició, cinco metros lejos de él y tres metros del grupo de personas. Analizando la situación frente a mí, y también en busca de su aliado, su jefe.

—-Por favor, en cuanto lo vean oportuno, ¡Salgan de aquí!



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