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[Social][Pasado] Estudiar para el Estado rodeado de ¿anarquistas? - Versión para impresión

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[Social][Pasado] Estudiar para el Estado rodeado de ¿anarquistas? - Akira Raito - 04-05-2026

Día 6 de Primavera, Año 15

El sol caía lento y pesado sobre la plaza principal del pueblo Baquella, tiñiendo el cielo de un naranja brillante y los adoquines de la plaza de un cálido color dorado. Akira suspiró, dejando aquel manual tan gordo, más gordo que el libro de Petete, que trataba sobre las leyes y ordenanzas de la justicia, encima de sus muslos. Estaba sentado en una mesa en la biblioteca y mirando por la ventana, había tenido suerte con el sitio y no es que se aburriera si se ponía a observar lo que hacía la gente en la placita. Aunque se acababa perdiendo y olvidándose de que tenía el libro delante. Le faltaban apenas unos días para el examen teórico de ingreso a la Marina, tenía que ponerse las pilas estudiando, pero esa barrera burocrática existía, y tenía que aprobar. Aunque ya estaba cayendo el sol, así que, por hoy, era suficiente.

Bajó a la plaza para disfrutar del atardecer, de aquella enorme estrella gigante que se escondía por el mar, aprovechando para despejar un poco la mente y comprar algo de cena para llevar a casa. Pero el murmullo de la gente lo distraía, y ahora, el futuro marine solo quería paz y desconexión.

A su derecha, nada más salir de la biblioteca, tenía a un adulto tieso, muy recto, con una postura rígida, mirando también al horizonte, pero también con un periódico en sus manos. Junto él, dos hombres más que compartían entre ellos trozos de pan y embutido mientras hablaban en susurros. No sabía diferenciar si estaban cenando tranquilamente o si de verdad estaban tramando algo, así que se acercó a ellos. En esta isla todos se conocían prácticamente, así que tan pronto se acercó le llamaron por su nombre.

—Ya veo… —le dijo aquel que sostenía el periódico tan pronto diferenció el libro que Akira llevaba en la mano—. La justicia no es un concepto abstracto, Akira, es la voluntad del gobierno para garantizar la paz… Pero no te cases con él —le comentó en voz baja intentando acordarse de uno de los primeros artículos sin mucha suerte.

—Parece que estés leyendo la Biblia o algo —le contestó uno de sus compañeros, un hombre de unos 40 años y ojos vivos—. Si la justicia necesita tantos libros para explicarse, igual no es tan natural como nos quieren hacer creer —Akira los escuchaba a unos pasos, así que se acercó a ellos y levantó la vista, entrecerrando un poco los ojos con aquel resplandor final del sol.

—Estudias para el examen de ingreso, ¿verdad? —le preguntó el más callado de los tres.—. ¿Quieres ese uniforme blanco y poder decidir quién muere y quién no?

—Eso lo decide un juez —le interrumpió el rubio—. Yo quiero orden, paz, vivir tranquilo y que nadie me moleste mientras voy a la playa a hacer surf… Y últimamente las costas se están llenando de piratas que no traen nada bueno. El mar es un caos. Y si para tener voz y las herramientas para poder detener esto tengo que aprenderme de memoria tres mil leyes, lo haré.

Y entonces el hombre del periódico lo dobló con precisión y le lanzó una mirada fría que hizo que por un momento Akira se sintiera bajo un microscopio, como un sujeto de pruebas de un laboratorio—. El orden sin disciplina es una ilusión, sin poder no existe. Ten cuidado, Akira, la Marina no busca filósofos ni entusiastas, busca herramientas. Si tu voluntad flaquea, no vas a sobrevivir en este mar, no me quiero ni imaginar en el Grand Line.

—Si mi voluntad flaquea, ya me encargaré yo de fortalecerla —y les dio la espalda. Los dejó mientras seguían hablando de la libertad, del orden y de las herramientas como si el mundo fuera un reloj que necesita que le den cuerda, pero no estaban teniendo en cuenta el factor más importante: la gente. ¿Qué pasa con la gente? ¿Qué pasa cuando a alguien le pegan una paliza o le roban? Si el camino en este mundo para poder proteger era convertirse en una herramienta, Akira iba a ser una herramienta perfecta. No entraba en sus planes actuar para beneficiar a alguien que no fuera la gente buena y honesta.

La gente últimamente estaba muy confundida. Puede que el Gobierno Mundial fuera el punto final de lo que dictara la Marina, pero la Marina era mucho más que su cuerpo armado. Los primeros escribían leyes y dictaban sentencia, y los segundos protegían al débil y buscan de hacer del mundo un lugar mejor. Se sentó en un banco de la plaza, junto a la fuente, y terminó de ver el atardecer, dejando a aquellos tres a la entrada de la biblioteca.

—El sistema no es perfecto, pero es lo único que mantiene al mundo unido… Si consigo entrar en la Marina y algo no funciona, podré cambiarlo desde dentro y no quejándome sin hacer nada —pensó mientras se acordaba de la conversación que acababa de tener con aquel grupo de señores que le doblaban la edad y que, a pesar de ser tan críticos, no hacían absolutamente nada para cambiar aquello que les molestaba.



RE: [Social][Pasado] Estudiar para el Estado rodeado de ¿anarquistas? - Alex Arceo - 04-05-2026

Ya era raro que en aquel caluroso día de plaza alguna nube se presentara para calmar el ardor de aquellos fuertes rayos de sol que les impactarían de lleno a sus caras, era entonces además excepcionalmente raro que en ese momento a esa precisa hora un ligero temblor, uno que se repetía de manera continua como que si un dios golpeara la tierra de manera rítmica y no solo eso, para algunas personas en aquella plaza aparecería una sombra que de cierta manera seria vil y generaría un cierto terror.

Aquellos temblores se detendrían en cuanto el gigante hiciera presencia en la fuente que daba a la biblioteca, pero más importante se posiciono frente al carrito de helados… el tendero miraría al cielo con terror puesto que el gigante le habría clavado la mirada y no habría agregado más, eran 25 metros de alto ¿Qué debería de hacer aquel? Claro… tendría una gorra de marine, pero poco mas y para el seguramente, seria suficiente para demostrar su facción, pero claramente era raro, por que de todos sus ropajes que claramente tendrían tintes vikingos solo la gorra tenía tintes marines.

El gigante se pondría en posición de cuclillas para lanzar un acoso mas grande al tendero, pero ¿Qué intentaba? Si realmente no extendía ninguna palabra ni gesto, el gigante elevo la mano derecha con el índice al cielo, era claro de que solicitaba “uno”, pero ¿Uno de qué? ¿un qué? El tendero se desgarraba los ropajes puesto que esta interacción no seria corta, realmente el gigante quería un helado de mango, pero ¿Cómo se supone le diga cuál? No era como que pudiese seleccionar uno “amarillo”, habría al menos 4, por lo que era una batalla de probabilidad.

Eventualmente el gigante señalaría los 4 colores y el heladero con tal de zafarse de la molestia, le ofrecería una bola de cada uno, el gigante extendería el dinero, pero parecería que no le cobraría por cuatro, si no que simplemente le cobro uno.

El chico sonreiría y se erguiría de nuevo, aquel helado no sería más que una tapa muelas para el monstruoso sujeto, pero entendía que no podría obtener la montaña de comida que el necesitaba para satisfacer aquellas necesidades.

Giraría su mirada hacia la biblioteca, no por que alguien en particular estuviera presente para recibirlo o atenderlo, si no por recordar una idea en su ser, esta idea era más un cuento donde pareciera que se le había citado “dentro” de un lugar al cual no podría acceder… y su respuesta fue simplemente sentarse afuera de ella para esperar pasar el tiempo, realmente… ¿Por qué habría hecho eso? ¿Por qué pensaba eso? Pensaba entonces en lo que haría después…

Camino hacia la biblioteca, ni raudo ni perezoso los temblores se reincorporaron al “ambiente” mientras el joven terminaba su trayecto, las vibraciones de las casas, el reflejo en el agua pacifica de la fuente, aves que huian despavoridos y algunos cristales que seguramente reventaban, era nada mas y nada menos que el día a día de los rondines del gigante.


RE: [Social][Pasado] Estudiar para el Estado rodeado de ¿anarquistas? - Dean - 11-05-2026

El ambiente de la plaza era extraño. Demasiado tranquilo para la cantidad de tensión que parecía esconderse debajo de conversaciones casuales y miradas largas, Dean lo notó apenas llegó, lo hacía siempre. Había aprendido hacía años que la gente rara vez decía exactamente lo que pensaba. Y cuando alguien sí lo hacía… normalmente terminaba cuanto menos con problemas con la tan aclamada justicia o con los famosos piratas, al final eran dos caras de la misma moneda, una de la que no quiere pertenecer.

El peliblanco avanzó sin demasiado apuro entre los puestos y bancos de la plaza, con las manos escondidas dentro de las mangas de su ropa y aquella sonrisa distraída descansando en su rostro como si no tuviera una sola preocupación en el mundo. Todo era una fachada, siempre tenía demasiadas. Sus ojos se desviaron brevemente hacia la entrada de la biblioteca justo a tiempo para captar fragmentos de la conversación entre el rubio y aquellos hombres mayores: Justicia, orden, herramientas, disciplina... qué palabras tan potentes para pronunciarlas con tanta tranquilidad.

Dean no redujo el paso ni se quedó mirando demasiado tiempo; solo continuó caminando mientras escuchaba lo suficiente para formarse una idea rápida del chico, aunque tampoco es que aparentara menos edad que él: joven, idealista, convencido de que el sistema todavía podía arreglarse desde dentro (una tontería si le preguntan) y por ello... peligroso, no porque pareciera malo, a simple viste y de forma totalmente prejuiciosa parecía todo lo contrario, pero según su propia experiencia los peores eran normalmente los que de verdad creían estar ayudando.

Su mirada permaneció fija unos segundos sobre Akira mientras este se alejaba hacia el banco junto a la fuente, había determinación en él, una bastante genuina, eso le desagradaba un poco más de lo que quería admitir. Antes de tener la oportunidad de profundizar en sus sentimientos, el suelo tembló. Dean alzó apenas una ceja, luego otra vibración, y otra más. La plaza entera pareció reaccionar antes que él, algunas personas apartándose, otras mirando alrededor con nerviosismo y unos cuantos pájaros huyendo de los tejados como si presintieran un desastre natural.

El peliblanco giró lentamente la cabeza… hasta encontrarse con una sombra gigantesca cubriendo parte de la plaza. - …Ah.  - parpadeó más veces de las que sus ojos necesitaban - Bueno, eso explica los temblores. - mencionó para si mismo. 

Sus ojos recorrieron al gigante con una mezcla de curiosidad y cautela. La gorra marine llamó su atención casi de inmediato, primera vez que veía a un gigante y tenía que pertenecer a esta organización... Con la de ganas que ha tenido de conversar con uno desde que se enteró que de verdad existían, esa interesante conversación tendrá que esperar.

Últimamente los marines parecían salir debajo de las piedras cuando lo único que quería era evitarlos, observó en silencio toda la escena del helado durante unos segundos. El tendero parecía debatirse entre atender a un cliente o sufrir un infarto en el proceso, Dean incluso soltó una pequeña risa por la nariz cuando el gigante terminó señalando prácticamente todos los sabores amarillos disponibles. - Al menos intentó pagar… eso ya lo pone por encima de varios marines que he conocido. -Volvió a murmurar para sí mismo, aunque recordó un pequeño gran detalle, su vara con ellos estaba por el subsuelo.

Se quedó observando cómo el enorme sujeto avanzaba hacia la biblioteca mientras cada paso hacía vibrar los alrededores. como primera impresión, no le pareció alguien agresivo... Solo demasiado gigantesco para lo que su vista estaba acostumbrada, eso lo hacía extrañamente torpe en un modo casi hasta simpático, remarcando mucho el casi. Dean terminó acercándose a uno de los puestos cercanos de comida callejera, comprando algo pequeño solo para tener una excusa convincente para quedarse en la plaza sin parecer extraño ante cualquier que lo mirara con la suficiente atención.

Mientras recibía la comida, volvió a mirar de reojo tanto al gigante como al rubio del banco, dos marines, pero de perfiles completamente distintos, uno parecía una montaña con gorra, el otro todavía creía en la justicia de esta organización, no podía decidir cuál de los dos era el raro.

Algunos minutos después, el albino dio un pequeño mordisco a lo que acababa de comprar antes de dejar escapar un suspiro silencioso. - Supongo que incluso dentro de la Marina hay personas que todavía quieren creer en algo bueno… —murmuró, tras eso sonrió apenas y tuvo que hacer un esfuerzo por no estallar en risa ante su propio comentario, como si hubiera oído el chiste estrella del mejor comediante de los blues. 

No dudaba en que había marines con buenas intenciones, pero ellos eran tan culpables como el peor de los marines. Todos son parte del sistema, algunos dicen querer cambiarlo desde dentro, siendo la manera más eficaz de hacerlo... Dean ignora cuantos habrán muerto creyendo que eso es posible. Él tenía pocas cosas claras en su vida, pero una de ellas, era que tanto la marina como el gobierno mundial debían caer, no debería quedar rastro de ellos, solo así se puede empezar a pensar en un cambio... Mientras tanto hay que adaptarse.


RE: [Social][Pasado] Estudiar para el Estado rodeado de ¿anarquistas? - Shirohime Hild - 04-06-2026

Un bello día soleado bajo el cielo de la isla de Baterilla y una bella figura que no hacía más que invertir parte de su tiempo en por supuesto, la belleza. Siempre que tenía oportunidad se tomaba el favor de darse una agradable ducha en una tina repleta de agua burbujeante, con una toalla encima de la cabeza para mantener recogido su cabello y dos rodajas de pepino por encima de los ojos. Su cara estaba cubierta de una mezcla que le permitía mantener humectada la piel y con ello, mantener por más tiempo esa apariencia juvenil de la que tanto presumía: carecía de arrugas o marcas por la expresión o patas de gallo siquiera, su cara era visualmente perfecta. Se encargaba de que sus labios no estuvieran resecos ni maltratados por el hábito de sacarse esas "pielcitas" que una persona por inconciencia hace, pero que no hace más que dañar una parte tan envidiable del ser humano. Y mientras descansaba... meditaba acerca de qué hacer en el futuro: Como esa joven promesa era capaz de invertir su bello y preciado tiempo. Y mientras lo pensaba, como siempre: Carmen, su reptiliana amiga albina, se hallaba a no demasiada distancia de ella y vigilando que la rubia no desapareciese de su rango de visión por algún azar del destino.

— Ru-haaaaaa... ~ —, suspiró, como si estuviese liberando las tensiones que su agraciado cuerpo guardaba, — Aaaaah... nada como una bella rutina de belleza para mantener el aspecto de una doncella, nihahahaha. Como es natural, la realeza de este mundo no puede estar exenta de permanecer con el aspecto que inspira admiración y amor en sus iluminados, ¡¡sabiduría divina!! —, alzó sus dos brazos con fuerza arrojando agua hacia el cielo y salpicando, su pecho acompañó ligeramente el movimiento debido a la anatomía que la rubia presentaba, — Mi cara, mi cuerpo, mi vida, y todo lo que me representa. ¡Todo es perfecto y perfectamente calculado, nihahahaha! No hay mujer o persona que se equipare a mi nivel de belleza y de cuidados, ru-ha. —, mientras se expresaba, una de sus manos, la izquierda, apuntaba hacia su boca con los dedos extendidos a la par que exageraba el tono utilizado. La oscuridad que tenía sobre sus ojos no le permitía ver, pero a pesar de eso no se callaba ni por un único segundo de su existencia. Shirohime no se callaba a menos que tuviera un motivo de peso para hacer tal cosa, — ¡Necesito estar siempre lista para mi desfile triunfal, tengo que bailar, tengo que cantar! ¡El mundo de blanco necesita a su símbolo de unión! ¡¡¡HURRA!!! —, mientras se expresaba con exageración reía, y mientras reía se movía de un lado a otro como una niña pequeña salpicando agua en el proceso mientras su compañera, Carmen, se limitaba a permanecer en silencio ante las oraciones de su compañera eterna de viaje. Aquella que por azares del destino es incapaz de callarse sin una buena razón, y hoy no la tenía. Hoy era libre como el viento y ante ello...

Se levantó de forma abrupta.

— Es hora de salir a pasear, mi querida amiga. —, su cuerpo expuesto y ahora sus manos yendo a los ojos para quitarse las rodajas de pepino y ver. Luego de eso sacó el respectivo tapón hasta que el agua se fue, lo volvió a colocar y debió proceder a vestirse luego de secarse y retirar la toalla de su cabello rubio, el cual cayó en cascada detrás de su espalda.

Su elección fue simple y llamativa: Un conjunto de piezas rojo y unas botas largas hasta las pantorrillas blancas de suela negra, gruesa y alta. Después salió de ese lugar en el que se hospedaba sin pensar demasiado en que su ropa estaba dentro de su respectiva habitación y que como siempre, su amiga Carmen servía de un excéntrico accesorio al enroscarse en su cuerpo: esta vez de cinturón.

Recibió miradas al salir. Recibió halagos. Y ante ello, la chica de agraciado aspecto se dedicaba a saludarlos como si se tratara de una entrada triunfal: En su mayoría o más bien en su totalidad, hombres. Caballeros que caían ante sus encantos femeninos al pasar y la rodearon en grueso y ruidoso círculo de multitud en una plaza cercana a la fuente.


RE: [Social][Pasado] Estudiar para el Estado rodeado de ¿anarquistas? - Akira Raito - 25-06-2026

Y ahí seguía el joven estudiante rubio, sentadito en el banco de la plaza, junto a la fuente y terminando de ver aquel naranja atardecer que hacía que las casas tradicionales de la isla, que eran blancas y con los tejados naranjas, se iluminaran del mismo color que el rastro que dejaba el sol en el agua, con esos brillos dorados que se mezclaban con el potente azul del mar. Un reflejo precioso en los edificios que entendía a la perfección que atrajera a tantos turistas del resto de las islas del blue.

Y observe todo y a todos. Ya una vez escondido el sol y encendidas las farolas, incluso algún que otro abuelete paseaba con su candil e incluso algún que otro gigante de más de diez metros… Espera, ¿qué?

—¡¡¿PERO TÚ CUÁNTO MIDES?!! —en mi vida había visto a alguien de tamaño tan colosal, eso serían incluso más de 25 metros, pero que exageración de persona, digo, de gigante… ¿Si es que cómo podía alguien así pasear por Baterilla? Era más grande que las montañas, no podía apenas ni poner sus dos pies en la isla—. ¡¡¿PERO TÚ DE DÓNDE VIENES?!! —le volví a gritar mientras que empezaba a trepar por su pierna a una velocidad tan rápida que para él sería algo parecido a una pulga saltarina.

Y entonces noté como unos ojos se clavaban en mi—. ”¿Y ese tipo canoso de qué se ríe?” —y salté de golpe a su lado, respondiendo claramente a su murmullo, el cual había podido diferenciar gracias a mis dotes de cotilla especializado en escuchar conversaciones ajenas—. ¿Quién te ha hecho tanto daño, amigo? —le dije con una amplia sonrisa mientras notaba como se aguantaba la risa. Era un poco más alto que yo, así que estaba medio reclinado hacia atrás y con los brazos en jarra, esperando tranquilamente su respuesta. Yo, por mi parte, todavía no era un marine, pero sí que entendía que había mucha gente en contra del cuerpo, a fin de cuentas, la Marina era el mejor reflejo de la sociedad, te podías encontrar desde el más bondadoso y altruista hasta el corrupto más asqueroso. Pero para eso estábamos estudiando ¿no? Para hacer el bien y, en caso de ser necesario, sacar la basura.

Por suerte o por desgracia, mi personalidad energizante y positiva solía ser contagiosa, y aunque desconocía si eso se daría en esta situación, iba a provocar si era necesario a este muchacho de cabello blanco—. No tienes cara de viejo para tener tantas canas —vaya comentario más pasivo-agresivo, pero sí, era una manera curiosa de hacer amigos y de romper un poco el hielo… O de que me partieran la cara. Pero no iba nada con mala intención, simplemente es que soy un poco vacileta, y bueno... A veces sale bien y otras mal...

Y de nuevo más voces y murmullos, pero esta vez halagando a alguien, a una muchacha con una serpiente enroscada en el cuello, ¿la estaría ahogando? Me partí el cuello para observar la escena, tenía pinta de ser una kuja… Esas mujeres siempre llevan serpientes, ¿sería famosa? Estaba tan poco puesto en las celebridades, que podría ser la reina del mambo que no la iba a conseguir ubicar de ninguna manera. Así que me abrí paso y me acerqué directamente a su lado, recibiendo alguna mirada de rechazo por haberme atrevido tanto con la chica como para estar tan convencido de que me iba a dirigir la palabra, así como también recibí otras tantas miradas de admiración. Que yo también soy guapo, por no decir el más guapo del mundo, y también tenía también el mejor pelazo del mundo, el mejor cuidado y brillante, como mi piel, suave, firme y con ganas de tocarla. ¿Se había convertido esto en un certámen de miss y mister universo?

—¿Eres famosa? No te conozco, pero mira cuánto nos halagan ahora que estamos juntos, podrían hacernos fotos y apuntarnos con luces, que con una sonrisa y un saludo conseguiríamos que se desmayaran.



Alturas

Off




RE: [Social][Pasado] Estudiar para el Estado rodeado de ¿anarquistas? - Alex Arceo - 25-06-2026

El gigante ni siquiera saborearía aquella comida, era totalmente nula en realidad para aquel monstruo que representaba, su avance lo llevo hacia donde los que parecían ser los protagonistas de una historia mal contada, era como los chistes donde diferentes nacionalidades (que aquí no existen) llegaban a un bar…
Alex bajo la mirada, puesto que el marine fue el que mas alzo la voz y con ello fue suficiente para que el monstruo atendiera… bajo la mirada, pero realmente aquellas palabras eran como murmullos, indescriptibles y nulamente entendibles… Alex sonreiría y solo respondería.

Salut… Je suis Alex. Et toi, qui es-tu ? ryuuuuuuuu

Diría sin embargo de antemano sabría que el intercambio moriría con el por qué después de aquello, seria como si un sujeto de una tribu apareciera en medio de la ciudad, no se le entendería nada.

Giraría la mirada y un joven de pelos grisáceos aparecería en la trama, poco después una más despampanante, pero… no se comparaba con lo que los ojos del gigante habían ya seleccionado.
Su siguiente posición seria cuclillas, estaba realmente interesado en aquellos personajes ¿Quiénes eran? ¿Qué querían? Aun cuando el otro era marine… o eso parecía, no le había visto “nunca”.



El estomago del gigante era uno que no podía “subestimarse”, cuando la tenía hambre aquel monstruo rugía con fuerza y como si fuera una máquina de la naturaleza imparable, debía simplemente buscar con que alimentarse… usualmente lo soportaba, pero el día de ayer, no pudo dar caza a nada ni robar algo del cuartes… y cuando quiero decir “algo”, era “todo”



Un sentimiento extraño le vendría al gigante… era correcto, recordó que… tenia hambre.

Resumen



RE: [Social][Pasado] Estudiar para el Estado rodeado de ¿anarquistas? - Dean - 01-07-2026

Como era normal, aquel sujeto más alto que cualquier edificio de la zona llamó poderosamente la atención. Había un grupo de personas que estaba más concentrado en rodear a una chica que lamentablemente le daba una vibra conocida, pero el resto tenía la mandibula desencajada ante la presencia del gigante. La existencia de los gigantes no era un secreto para Dean, pero era muy distinto verlo de cerca, sobre todo a alguien que parecer ser incluso más alto que un gigante normal. El hecho de ser del mismo tamaño que su zapato lo hizo sentir un poco insignificante, suponía que esto era lo que sentiría una hormiga si tuviera consciencia... Pobrecillas. 

Intentó ver hacia arriba para ver qué gorra estaba utilizando, pero por más que lo intentara su mirada solo se encontraba con la víscera, así que por el momento se quedó con la duda. Luego de eso, vio que un marine rubio fue el primero en hablarle al edificio con patas, aunque hablar no es tan correcto, gritó todo pulmón, aunque dudaba que esos esfuerzos rindieran frutos, pues los oídos del gigante estaban muy lejos como para que un simple grito llegue hasta él. Lo que más le extrañó fue que el gigante pareció responder, aunque no entendió nada de lo que dijo, será algún idioma gigante raro que en algún momento aprenderá... si, seguro que lo aprende.

Aquel mismo marine no dudó en ir hasta el albino, quien no esperaba llamar la atención, pues no consideraba que fuera a llamar más la atención que una persona de quien sabe cuantos metros de altura. Aquel sujeto del cual no sabía su nombre le preguntó quien le había hecho tanto daño, se llevó la mano al mentón analizando si tenía que sacar la lista o simplemente dejar pasar la pregunta. Fue entonces cuando divisó que la chica que estaba siendo rodeada por un grupo de hombres era Shirohime, al menos apareció en el momento perfecto para sacarse esa molesta pregunta. - Mira ella es una de las que me ha hecho mucho daño. - Dijo mientras apuntaba a la chica y al grupo de hombres que le rodeaba. Nunca le ha hecho nada malo, pero solo recordar el apodo que le puso cuando se conocieron le generaba cierto disgusto. 

La pregunta por el tipo rubio fue hecha con una gran sonrisa, era una forma un tanto rara de iniciar una conversación, pero él tampoco era el más apto para juzgar como alguien tiene que socializar. Tras un rato preguntó por el cabello de Dean, quien instintivamente se llevó la mano a su pelo. Era cierto que su tono era algo fuera de lo común, pero desde pequeño que tuvo el mismo color, así que estaba seguro que no se debía al paso de los años. - Digamos que es por el estrés - Soltó una pequeña risa, pues no quería armar ningún conflicto, así que optó por seguirle el juego al desconocido. - Tu deberías decirme que ungüento usas en el cabello para mantenerlo así, es increíble que no se te desordene. - La verdad es que le llamaba la atención la forma tan peculiar de su cabello, también los aretes que ocupaba, pero no quería avasallar con preguntas. 

Pasó unos minutos cuando aquel chico fue hacia el grupo que rodeaba a Shirohime, con lo cual suspiró, con el breve intercambio que tuvo con él, ya podía suponer que ella lo mantendría entretenido mucho tiempo, así que se alegró al volver a tener su tranquilidad inicial. 

Volvió a dirigir su mirada hacia el gigante, pues cuando se agachó para hablar pudo observar que su gorra era blanca, pero no pudo distinguir más detalles. Por su mente pasó la gorra de la marina, pero prefería pensar que era cualquier otro diseño que usa el blanco como base, no quería tener que sentir una animadversión unilateral con el primer gigante que ve en su vida. 

Su resentimiento contra la marina y la gran mayoría de piratas era algo que le bloqueaba muchas oportunidades y quizá, hasta algo infantil, lo tenía más que claro. Lamentablemente no es algo que piense cambiar, después de todo son dos lados de la misma moneda que solo velan por intereses propios en nombre de algo más grande como "justicia" o "libertad". Para Dean, solo eran palabras que usaban para justificar algunos actos que no se le ocurrirían ni al peor de los villanos.