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Entrenamiento Hasshoken | P.R - Ryota Miyamoto - 15-05-2026 88 de Otoño - Año 17 10:00AM El sonido del aire siendo cortado resonaba desde el hermoso claro de un bosque, ubicado en los extremos de la isla Neur. Aquel lugar era una extensa pradera despejada, permitiendo una visión de hasta cuarenta metros a la redonda sin ningún obstáculo más que hermosos árboles otoñales rodeando el lugar. Ryota se desplazaba ágilmente por el terreno con los ojos cerrados, al mismo tiempo en que lanzaba diversos golpes al aire y parecía evadir otros de un enemigo imaginario. “Izquierda, derecha, abajo, otra vez izquierda…” Pensaba en cada una de las direcciones desde las que su intangible oponente lo asediaba. El capitán de los Hanu Mahana se encontraba en un entrenamiento solitario, recordando al oponente más fuerte contra el que se habría enfrentado hace algunos meses en aquellas instalaciones del demonio. La icónica risa de la mujer retumbaba en su cabeza, al igual que sus movimientos, los cuales no pudo predecir en su primer enfrentamiento, pero ahora parecían tan lentos como los de una oruga en el invierno. El tiempo que transcurrió desde entonces no había sido en vano, tanto su fuerza como velocidad se habían afilado siendo ahora una amenaza mucho más real para aquellos que buscaran arrebatarle su libertad. “Ahora…” De repente, los ojos color miel del castaño se abrieron de par en par al ver una abertura en la guardia de su contrincante. “¡Buto!” ejecutó un rápido salto que lo impulsó varios metros hacia arriba para luego descender e impactar el suelo con la cabeza, imaginando cómo el estómago de la mujer era golpeado por su cabeza, dejando un cráter en el terreno producto del impacto. La colisión hizo que varias hojas de los arboles aledaños cayeran al suelo, en parte por el ataque y en parte por la estación que vivía la isla. “Bro… ya no es un buen oponente para sombra, aunque de seguir viva.” Recordo sus últimos momentos alzando la mirada hacia el nublado cielo. “Seguro se habría hecho mucho más fuerte…” Se levantó limpiando su ropa y estiró los brazos. Sabía que aún le faltaban unos minutos más de entrenamiento y por mucho que deseara saltárselo, desde su estadía en Karate aprendió que, si no seguían fortaleciéndose, ni él ni los suyos podrían continuar avanzando. Sin más palabras, volvió a levantar su guardia para retomar. Sin embargo, en ese momento escucho pasos entre el prado. “¿Uh?” Giro el rostro para ver de quien se trataba y allí la vio, la hermosa mujer de cabellos negros que lo acompañaba en esa aventura llamada vida. “Hey, ¿también vas a practicar un poco?” Relajo su semblante ofreciendo una sonrisa serena.
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RE: Entrenamiento Hasshoken | P.R - Runin D. Kitay - 15-05-2026 ¿Cuánto tiempo lleva formar un hábito? ¿Cuántos días o semanas? ¿Qué tanta determinación debe sentir la persona? El cúmulo de cuestiones atraviesan la mente de la curiosa amazona. A sus pies la dorada hojarasca resuena ante cada uno de sus movimientos, llenando el calzado deportivo de fragmentos que, contrario a ofrecer un aire desaliñado, da la sensación de pertenencia propio de quien disfruta un momento de calma. Ni siquiera el leve relincho a su espalda o el siseo de su serpiente zigzagueando entre las hojas son suficientes para romper la concentración de la fémina. Silba en un tono bajo alguna canción que le gusta pero de la que no recuerda la letra. La cabeza se menea cuando la serpiente se adelanta apuntando hacia una dirección con su cola, como si fuese alguna clase de brújula. La mujer ríe negando al pasar junto a Cardan, de repente los tenues rayos de sol que se filtran por el frondoso bosque otoñal se convierten en la calidez de un cielo despejado y una considerable llanura. De haber un lago en medio del lugar sería perfecto para pasar las horas, el día, semanas. El eco de un golpe al estrellarse contra la corteza rompe la quietud del ambiente. Los pasos se detienen durante un breve momento. La mirada chocolate se expande, los labios forman una línea y un ligero recuerdo borroso pero existente empieza a martillar su mente. Espabila decidiendo acercarse, volviendo a retomar la animosidad. Un silbido asombrado escapa al notar el estado en el que el inocente terreno ha quedado. ![]() —¡Quien te viera, cariño! La jocosidad culmina en una sonrisa que se dedica a observar el amplio espacio. Es consciente de las desapariciones constantes de su capitán para disfrutar las bondades que la vida ofrece, incluso sabe que en ocasiones se escabulle para entrenar, Cardan suele acompañarlo a escondidas, ella lo ha visto alguna vez desde la lejanía de algún árbol. Nunca tan cerca, hasta ese momento. ”No es un cervatillo.” Que pueda huir ante la presencia de otros, que pretenda no esforzarse o que finja quemeimportismo. —¿Tocho? Ya quisiera intentarlo. Mira. —Levanta un poco la diestra, apuntando el pulgar hacia atrás, riéndose. —¡A quien no obedece es a ti! ¡A mi me adora! Solo tuve que darle una zanahoria. —Y por “darle” se refiere a mostrarle la zanahoria de frente y aplastarla entre sus dedos con abrumadora fuerza hasta hacerla papilla. Tanto Cardan como Tocho decidieron que un paseo con la amable y dulce Runin no vendría mal. —Quería hacer ver un par de estrellas a algunos de estos árboles; Cardan me guió, es bastante sapo para ser una serpiente, fufufufu. —Los pasos se acercan hacia Ryota, llegando al centro del claro. —Aunque parece que te adelantaste. ¿Qué te hizo la pobre tierra? ¿La ablandabas para descansar mejor? —El cráter en el suelo provoca un nuevo silbido, esta vez más silencioso. Si, ha pasado tiempo de calidad con su serpiente desde lo sucedido en Kutsukku, algunas malas mañas logran pegarse. ![]() —Isla Karate realmente te cambió, cariño. ¿Aprendiste eso ahí? Lejos de parecer una burla, la amazona sonríe con cierto grado de cariño que roza la admiración. ”Ha cambiado mucho” Hemos cambiado.
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RE: Entrenamiento Hasshoken | P.R - Ryota Miyamoto - 15-05-2026 Los ojos de Ryota se posaron en el corcel tras Runin. Su expresión se mostraba atemorizada y derrotada, la típica de todo hombre que tratara de poner resistencia a los caprichos de la imponente amazona. “¿Si? Kekeke debes tener el toque con los animales…” Forzó la sonrisa, tenía la empatía suficiente para sentir pena por el animal, mas no la estupidez para contradecir a la morena. El trío no tardó en recortar la distancia mientras Runin explicaba el porqué de su visita. Cardan fue el responsable de guiarla hasta allí en la búsqueda de un lugar para ¿canalizar su ira? “Lo mismo que te hubieran hecho esos pobres bros árboles Kekeke” Respondió con humor al motivo de su última técnica. “¿Me cambio?” Siguió a las palabras de Runin. “Ah si, lo aprendí allí… aunque, no creo que haya cambiado mucho… tan solo madure un poco.” Era la primera vez que pensaba en “un cambio” desde que abandonó Karate y ahora que se detenía a reflexionar en ello, encontró sentido en las palabras de Runin. Quizás en la actualidad, si era mucho más confiable que antes. ![]() “Esto fue solo lo que conseguí tras tu consejo.” Hablo con sinceridad, sabiendo que de no ser por esa conversación con Runin, quizás nunca se hubiera dado cuenta de lo que le faltaba. “Se llama Hasshoken, el puño de los ocho impactos.” Explico, elevando su puño izquierdo para chocarlo levemente contra la palma de su mano derecha frente a ella. “Es un estilo de combate que emplea el flujo de la fuerza para atravesar las defensas del oponente y conseguir el mayor daño posible.” En ese momento, una diminuta e inofensiva onda de fuerza se originó más allá de la mano que sostenía el puño. Ryota separó las manos, relajándose para llevarlas a su cabello y peinarlo hacia atrás. “¿Bastante cool verdad? Kekeke aunque fueron muchos días de entrenamiento y creí que iba a morir porque mi maestra era una tirana…” Se relajó un poco más comenzando a reír. “Pero fue lo único a lo que podía aferrarme para seguir avanzando. Si mis golpes débiles consiguieron ser fuertes con esto, los tuyos serían algo abominable kekeke.” No pensó en ese momento, tan solo mantuvo la conversación sin entender que ello podría conllevar responsabilidades casi instantáneas.
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RE: Entrenamiento Hasshoken | P.R - Runin D. Kitay - 17-05-2026 ¡Toque con los animales! En efecto, siempre ha tenido una excelente relación con el mundo animal, en especial en los tiernos años de la infancia donde utilizaba el arco de su madre y rudimentarias flechas caseras para disparar hacia aves en reposo, atacar conejos atontados y, cuando tenía algo de suerte, matar algún cerdo salvaje que merodease los alrededores. Incluso Cardan siendo una pequeña serpiente intentaba ayudar robando huevos de los nidos. No es estúpida para no entender las palabras del ajeno, mas no las reprocha, de cierta manera sí que tiene un toque “especial” con los animales. Los vocablos del castaño obtienen la atención de la fémina. ¿Madurar? Durante un par de segundos parece no respirar; algún cúmulo de recuerdos produce cierta sonrisa tenue, no de las que buscan burlarse de sus allegados sino de las que tocan memorias con el cálido tacto de quien comprende las consecuencias que acarrea el paso del tiempo. Los labios de la fémina se separan durante un breve segundo hasta que vuelven a unirse en una sonrisa más pronunciada. ”Incluso su mirada se ha vuelto más determinada.” Una ligera negación es suficiente; ni siquiera Runin, en su esplendoroso egocentrismo, podría tomar partido del esfuerzo realizado por Ryota. Al final del día, las palabras solo son eso: palabras. El navegante hizo más que ello; las convirtió en acciones, en crecimiento. Hasshoken
Sencillo y conciso es el asombro que aparece en la faz del rostro de la amazona, al notar sus cejas elevarse y el mentón buscar acercarse hacia la fuente de la inofensiva onda creada por sus manos, incluso la mirada chocolate parece brillar por unos instantes. Un segundo demora en darse cuenta de la perpleja y curiosa expresión que porta, por lo que vuelve a enderezarse, aun así, los orbes parecen buscar respuestas entre las manos que sujetan el cabello del hombre y el cráter en el suelo. —Si, puede ser, cariño, si, un poco cool. —Los brazos se cruzan bajo el pecho, asiente repetidas veces como quien no quiere la cosa hasta que las palabras van hilándose en su mente: muchos días, golpes fuertes, abominable. ¿Qué es eso que empieza a bullir en su interior? La diestra que sostiene su brazo izquierdo presiona percatándose del objeto bajo el hoodie, el brazalete que acaricia sobre la tela. De repente una idea divertida atraviesa su mente, movida por un nuevo deseo. ![]() —Oh… ¿Tanto te costó, cariño? La melosidad en su tono de voz no augura nada bueno, en especial cuando una risa queda escapa. Los brazos se sueltan y un paso avanza hacia el objetivo: Ryota. —¡Días de entrenamiento! Tuvo que ser duro, aterrador. Te imagino sudado, exhausto, esforzándote al máximo… —Ronda al muchacho, su mano izquierda acaricia el hombro derecho del castaño, en especial al colocarse tras su espalda, pegando su cuerpo al ajeno, sujetándolo. El rostro se eleva, relame sus labios con parsimonia al llegar hacia el lóbulo de su oreja, susurrando. —Si tus golpes débiles se hicieron fuerte, los míos serán abdominales. ¿No? ¿Te interesa hacer una apuesta, cariño? —De repente se aleja un poco solo para obligarlo a darse la vuelta, enfrentándola. La mirada chocolate brilla con tanta intensidad que incluso parece irradiar energía. Si, es esa mirada caprichosa que le insta a superar a los demás, que le impulsa a demostrar valía, que la convierte en el narciso que la tripulación conoce. —¡Enséñame el hasshoken! Cualquiera de sus técnicas, la aprenderé en un día. —Eleva el índice de su diestra. —Hoy mismo. Si logro aprenderla hoy me enseñarás qué más tienes en tu arsenal sin opción a negarte. Si no lo logro tienes derecho a un deseo, el que quieras. ¡Se tan caprichoso como desees, fufufufu! —Tanto como ella puede serlo, de ser eso siquiera posible. ![]() —¿Qué dices, Ryota? El deseo de Ryota le es irrelevante: No piensa perder. Incluso si dice que “no”, Runin no aceptará esa respuesta, de una u otra manera la terca kuja buscará hacerse fuerte, cada día un poco más, porque en el Grand Line no hay salidas fáciles. Podría confiar plenamente en sus amigos y permitir que ellos luchen por ella, pero, hablando con honestidad… ¡Ese no es el estilo de una verdadera amazona!
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RE: Entrenamiento Hasshoken | P.R - Ryota Miyamoto - 17-05-2026 “Ujum, Ujum, Ujum” El rostro del varón asintió conforme las palabras de la fémina reflejaban un interés inusual. Ella no tardó en deslizar su suave tacto sobre la figura ajena hasta situarse en su espalda, en donde un cálido abraso elevó la temperatura entre ambos. ![]() “¿Una apuesta?” Las palabras a su oído, junto con la sensación suave y reconfortante que empujó contra su espalda, robo por completo la atención del pirata. Runin poseía una forma de hacerse escuchar a la que ningún hombre por experimentado que fuera, podía siquiera resistirse. Ante la ausencia de tan agradable tacto, el castaño se giró en dirección hacia ella, buscando entender el motivo de aquella interrogante. La propuesta lo recibió de golpe, la mirada chocolate irradiaba picardía, vivacidad y el ímpetu necesario para conseguir lo que deseara. “¿En un día?” Repitió, incapaz de creer lo que acababa de escuchar. Estaba claro que Runin no era consciente de la verdadera dificultad para dominar ese golpe y por eso, la primera reacción de Ryota fue sonreír para luego estar a punto de comenzar a reír como un demente. Sin embargo, el derecho a un deseo, el que quisiera… consiguió captar por completo su interés. ![]() “Creo plenamente en ti, sé que eres capaz de hacerlo Runin. Acepto tu apuesta, pero no porque dude de que seas capaz de hacerlo, simplemente porque fue tu idea y ya sabes que no me gusta decirte que no, ni a ti, ni a ningún bro.” Eso era lo que decía, pero lo que pensaba… ![]() “A webo kekeke, ya se me hizo el milagrito kekeke por fin me va a dar el %$#&%.” Canturreaba para sus adentros, completamente convencido de que ganaría aquella apuesta sin lugar a dudas. Quizás se veía mal estafar a la persona por la que sería capaz de darlo todo, pero, siendo ella quien había propuesto el trato, habría sido aún más triste no aceptarlo. Después de todo, sabía perfectamente lo que hacía. Runin era un prodigio del combate, sí, pero incluso para alguien como ella, dominar ese golpe no era algo sencillo. ![]() “Bien, comencemos.” Ryota se giró dando su espalda a Runin para comenzar a caminar en dirección al final del claro, hasta donde los grandes árboles se alzaban. Esperaba que Runin lo siguiera y cuando estuvo frente a un gran árbol de unos dos metros de grosor, llevó su diestra al bolsillo de su pantalón. “Dale un golpe a este árbol, con toda tu fuerza.” Indicó, sacando de su bolsillo un chicle para llevarlo a su boca. “Tu objetivo será no dañar la corteza en lo más mínimo con tu impacto, tan solo hacer que sus hojas caigan.” ¿Siquiera era posible? ¿Acaso Ryota estaba haciendo trampa? Claro que no.
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RE: Entrenamiento Hasshoken | P.R - Runin D. Kitay - 20-05-2026 ¿Alguna vez han escuchado esa frase “El que mucho aclara es porque algo esconde”? La fémina de mirada chocolate entrecierra los ojos con la típica expresión de aquellos que rebuscan el más mínimo indicio a mentira o verdades a medias. Entiende la confianza que Ryota deposita en ella durante el diario vivir más aquellos es diferente: una apuesta no es algo que puedan dejar al aire. ¡Si hay algo que motiva a los piratas, en especial a personas como los Hanu Mahana, es la imperiosa necedad y necesidad de competir incluso por las cosas más ínfimas! Quizá por ello Runin levanta una mano negando hacia la nada, como si las intenciones del castaño fueran lo mínimo a soportar durante esa nueva aventura a la que acaban de embarcarse. —Ni a mi, ni a ningún bro, ni a nadie; fufufufu. —La risa aflora conociendo a la perfección al ajeno. Una apuesta es una apuesta incluso en la última isla del mundo. ¿No? Las condiciones son aclaradas y ambos aceptan lo que está a punto de llegar. El corazón de la fémina late descontrolado cuando la figura de su capitán se aleja del claro para acercarse hacia la zona más boscosa. Respira profundamente antes de dar el primer paso. No puede evitar sonreír al sentir la extraña emoción que alberga su mente porque es la primera vez que entrenan juntos, al menos propiamente dicho. Lo ha visto combatir a su lado, ha notado sus heridas y ha ayudado a atenderlas; sin embargo es la primera vez que ve algo de sus nuevas habilidades adquirirlas en solitario. ¿Cuántas cosas más habrá aprendido? ¿Qué tan fuerte se ha hecho? El recuerdo de la recompensa del castaño le saca otro silbido bajo mientras lo sigue, si, debe dejar de hacer ese sonido. Pensándolo mejor, incluso cree que debería hacer algo al respecto con ello. Una sonrisa aparece en el rostro de la amazona, una mezcla entre diversión e intenciones ocultas que, en realidad, no tendría por qué temer decirlas en voz alta. ¡Quiere obtener tanta recompensa como su capitán! Si la tiene es porque se ha vuelto fuerte. Ella desea probar un poco de eso, quiere aprender… por primera vez le interesa conocer y hacer crecer sus habilidades por algo más egoísta que solo sobrevivir en ese vasto mundo, por algo más que cuidar de los suyos, algo tan mezquino y mundano que roza lo ilógico. En el fondo disfruta eso, le hace sentir menos atada a la realidad y más enfocada en ser libre y hacer lo que quiera, cuando así lo desee. ![]() —¿Toda mi fuerza? La mirada de la amazona se centra en el árbol de considerable grosor. Evalúa un momento el significado de dichas palabras, piensa si sacar los guantes que mantiene ocultos o no hacerlo. Si usa una técnica con toda su fuerza el pobre árbol terminaría destrozado, así que decide no utilizar ni “the sun”, ni su akuma, al menos de momento. —Bien, suena sencillo. ¿Este es el mortal entrenamiento al que te viste sometido? —Se burla sin poder evitarlo, aunque su voz no se muestra grosera o sarcástica, tampoco mal intencionada; sólo divertida. Al menos hasta que respira profundo, avanza hasta quedar junto a Ryota, extender su puño y a una velocidad considerable golpear la corteza del árbol. El mismo se mueve con rudeza, como si las pobres raíces buscaran estabilidad, las hojas caen y las ramas crujen. —Eso se sintió bien, cariño. —La jocosidad desaparece cuando separa el puño notando el daño hacia la corteza del árbol. ¡Ah! Esa no ha sido la indicación. ¿No? Dubitativa observa de reojo a Ryota, más no pide ayuda. —Otra vez. —Se mueve un poco para no golpear en el mismo lugar, piensa un poco, incluso golpea el puño sin ejercer fuerza alguna contra el árbol, como si buscase algún ángulo o truco místico. Al final niega al notar que esos suaves toques no harán mover ni la hoja más endeble, y eso que están en otoño, es demasiado decir. Exhala aire volviendo a golpear el árbol, nuevamente falla, puede sentir la presión ejercida por sus nudillos, por la piel, por cada músculo. Tanto su carne como la madera vibran, incluso parece que el árbol teme bajo sus intentos salvajes de obtener el golpe perfecto. Los intentos crecen, algunas veces el daño es mayor o menor. Cuando es muy suave, nada cae; cuando es muy ruda, todo vibra y cruje. Las marcas de sus golpes se extienden tanto que empieza a ver factible usar otro árbol para continuar entrenando. ¿Cuánto tiempo pasa? El rostro de la fémina se frunce y algunas gotas de sudor caen por su rostro, no solo por el constante movimiento sino por la frustración de no entender su error. En algún punto se aleja un metro del árbol, mirándolo de arriba hacia abajo, pensativa. De repente lanza un golpe hacia el frente, hacia la nada, como si quisiera entender cuál es la diferencia entre golpear un objeto a no golpear nada. ![]() —¿De dónde nace esa onda extraña que lánzate antes, cariño? Empiezo a creer que no de la fuerza bruta ¿O si? Arquea una ceja hacia Ryota, en especial al notar que Tocho Morocho y Candan han regresado, ambos están acostados bajo las sombras de los árboles, aburridos mirando a Runin entrenar, incluso se han extraído su almuerzo para empezar a comérselo ellos. —Le puse veneno a las zanahorias. —Susurra impresionando al caballo más este continúa comiendo, sabiendo que es mentira. De cualquier manera se ha llevado comida extra, incluso para Ryota. —Me refiero. Dices que es una técnica para incrementar la fuerza de la persona, ¿No? Intenté reducir mis golpes para no romper la corteza pero, además de difícil, es contradictorio. Así que no se debe tratar de hacer eso. También hice lo que dijiste, golpear con todas mis fuerzas, pero tampoco surte efecto. —Comenta, volviendo la mirada hacia el frente, golpeando el aire con sus puños, la sensación es más fresca. Le gusta. Podría ahogarse en la confianza de lograrlo por sus medios pero también es consciente de que se aprende no solo haciendo sino también escuchando. Es por ello que no teme cuestionar, llegado el momento dejará de hacerlo y comenzará a actuar, como siempre lo ha hecho en la vida, hasta que las cosas suenen a constancia y le parezcan más mecánicas que otra cosa. Hasta que su mente y cuerpo logren acostumbrarse a ello.
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RE: Entrenamiento Hasshoken | P.R - Ryota Miyamoto - 31-05-2026 Ost
—¿Este es el mortal entrenamiento al que te viste sometido? — ![]() “Kekeke búrlate ahora, pero no olvides que quien ríe de último, ríe mejor.” La respuesta del castaño guardó un secreto incierto, uno que comenzaría a hacerse cada vez más evidente con cada impacto que los puños de la morena descargaban contra la madera. Al mismo tiempo en que la hermosa morena buscaba cumplir la condición del entrenamiento. Ryota buscó descanso sobre el suave prado, recostó su espalda contra el mismo e infló bombas de chicle mientras perdía su mirada en las nubes más arriba de sus cabezas. Ryota sabía que pasaría un tiempo antes de que ella pidiera algún consejo, no porque fuera alguien de pocas luces, sino más bien por la terquedad que la caracterizaba. “También tardé en entenderlo al principio…” Sus ojos vieron las hojas que se desprendían del árbol danzar en el aire, siendo una pacífica entretención que lo acompañó los próximos sesenta minutos. El varón ya se estaba quedando dormido cuando los impactos cesaron y la voz de Runin se dirigió a él. “Uh…?” Levanto la cabeza junto con su torso para quedar sentado, observando la pequeña riña entre los ladrones de comida y la amazona. “Pobres Bros…” Opinó sobre las zanahorias envenenadas con una media sonrisa, para luego centrar su atención en las palabras de la sádica morena. ![]() “Yo no dije eso.” Volvió a inflar una bomba de chicle frente a sus labios alzando los hombros. “Dije que gracias a ella mis débiles golpes se hicieron más fuertes, pero no porque haya aumentado mi fuerza.” El chicle regresó a su boca tras reventarse la bomba. “Lo que cambió fue mi forma de golpear.” Ryota volvió a levantarse para caminar hasta el árbol en donde Runin se encontraba. “Presta atención”, dijo tras colocarse junto a la amazona frente al árbol y adoptar una postura clásica para dar un puñetazo. Pierna derecha en frente de la pierna izquierda, brazo derecho a la altura del mentón y puño izquierdo recogido a la altura del pecho. “Cuando se realiza un ataque, utilizamos nuestros músculos para ejercer la fuerza en el pie, la cadera, el hombro y el brazo.” A medida que hablaba, movió las respectivas partes mencionadas para llevar el puño izquierdo sobre la corteza del árbol con una lentitud explicativa. “Todos convergen en un solo movimiento para dotar el ataque de fuerza, pero terminan su función una vez se ejecuta el golpe, causando daño solo en la superficie afectada, ¿no?” Volvió a retraer el puño preparándose para un segundo ejemplo. “El Hasshoken va más allá, el flujo de tu fuerza no termina solo en la superficie del enemigo, sino que obliga a esta a fluir al interior del oponente…” De nuevo, el puño de Ryota se movió, pero en esta ocasión a gran velocidad, impactando de lleno contra la corteza del árbol. Ante los ojos de Runin, la corteza alrededor del puño permaneció intacta mientras el tronco comenzaba a vibrar, ocasionando que varias hojas de las ramas cayeran al suelo. ![]() “Tus golpes no se hacen más fuertes de lo que ya son, simplemente se vuelven más destructivos porque aprendes a dominar ese flujo para dañar el interior de tu oponente.” En ese momento, abandono su postura y llevo las manos detrás de su nuca. “De todas formas, por más que te lo explique, es algo difícil de dominar. Solo la repetición y experiencia te harán poder lograrlo…” Concluyo con un suspiro, para volver a alejarse, esta vez en dirección a tocho morocho y cardán. “Sigue tratando de replicarlo, voy a ir con los bros para ir por algo que te ayudará.” Al finalizar sus palabras, llegó junto al caballo negro y la serpiente blanca. Habló en la oreja de ambos y los dos parecieron dispuestos a ayudarlo.
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Sin cruzar otra palabra, se subió al caballo para comenzar a alejarse. “No tardaré, sigue entrenando.” Gritó mientras se alejaba junto con ambos.
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RE: Entrenamiento Hasshoken | P.R - Runin D. Kitay - 07-08-2026 El rostro de la fémina se inclina con suavidad hacia uno de sus costados al escuchar las palabras provenir desde el despreocupado castaño. ¿La forma de golpear? Instintivamente los orbes chocolate recaen sobre su propia mano, cierra y abre el puño repetitivamente hasta que las palabras “Presta atención” la regresan al presente. Se mueve un paso a un costado para darle cabida a su capitán, ¿quién diría que algún día ambos estarían practicando puñetazos contra árboles? La irrisoria imagen provoca una expresión menos tensa en su rostro; la clásica y perfeccionada postura del hombre es algo que perdurará en su mente para toda la vida. Tiene que aguantar para no intentar imitarlo al ser una persona de ideas y acciones entrelazadas, es por ello que cruza los brazos, se centra en él y en los vocablos que expresa. Runin debe aprender, no, quiere aprender, de esas técnicas que el castaño adquirió en Karata Isla y llegaron a su vida para quedarse. Asiente en una demostración de concentración hacia sus palabras, entiende perfectamente las bases de efectuar un golpe básico, del daño ejercido con cada puñetazo ejecutado. Los labios se separan tan solo un poco. ¿Más allá? La impresión no demora en llegar. Con la explicación viene la práctica, el árbol vibra internamente, las hojas caen y la amazona descruza los brazos hallándose sorprendida. En teoría empieza a entender a qué se refiere el hombre. No necesita más fuerza de la que ya posee para ejecutar un golpe de esa magnitud, lo que en realidad requiere es control. “Más destructivos” dice Ryota, y a Runin le brillan los orbes chocolate. ¿Acaso tiene planeado utilizar algo así con alguien en específico? En lo absoluto. Lo que realmente atrapa a la morena es la necedad de querer ganar por sobre otros, incluso con la apuesta que ha hecho. ¿Podrá aprender el hasshoken en tiempo record? Ahora parece más emocionada que antes. ![]() ”No es cuestión de fuerza bruta.” Se repite una y otra vez, trata de mentalizarse, de entender a lo qué atenerse. —¡No te preocupes, cariño! Soy bastante cabeza dura cuando me lo propongo. —Es cierto, no se puede controlar algo que recién se aprende de un momento a otro, mas la fémina no piensa descansar un solo segundo hasta lograrlo. Si debe hacerlo todo el día,sin importar que el anochecer llegue o el hambre reclame atención, lo hará. —¿Ah sí? Qué tendrás planeado, cariño. Si también me quieren traer una botella de vino para más noche, no me molestaría. —Bromea. Cardan se lo toma bastante en serio porque busca dentro de la mochila de donde han extraído la comida, la infalible petaca de la morena, dejándola en el suelo para que luego pueda cogerla. Ella niega ahogando una pequeña risa mientras los tres se secretean. —Ya voy, maestro. —Concede volviendo la mirada hacia el árbol. Inhala y exhala al menos tres veces, de forma lenta, como si esa fuera toda la concentración que requiere. El castaño se aleja y el suplicio de la amazona vuelve a dar inicio. Los primeros golpes salen con una potencia arrolladora que le obliga a torcer el gesto, en cualquier otra ocasión se sentiría conforme mas esta vez no, no es lo que busca. Un golpe tras otro. Algunos imbuidos en extenuante vigor, otros tan sutiles que no asustarían ni al infante más cobarde. El tiempo se hace agua entre sus dedos, incluso las manos empiezan a doler cuando la piel se enrojece con el pasar de las horas. Durante un momento trata de buscar esparcimiento en su mente, bebe un trago de vino mas no se lleva la petaca con ella, vuelve a dejarla sobre la superficie. Del mismo modo bebe algo de agua antes de continuar, no demasiado, eso sí. Al menos el clima y las vistas logran relajarla a pesar de sus vanos intentos por superar la prueba. ¿Qué tan rápido el cuerpo de Ryota consiguió entender la manera de atacar para utilizar el hasshoken? ¿Qué más le falta? ¿Calma? Intenta estarlo. En ocasiones la mente piensa en cosas diversas antes de volver a centrarse en el momento, en el lugar y la actividad. Suspira profundo volviendo a enfrentarse al árbol, la potencia ha disminuido, pero no es nula. Busca cada ángulo, no es suficiente. Es algo que debe nacer de ella misma, por lo que continúa. La soledad nunca se le había antojado apetitosa, en ese momento es su mejor aliada para aventurarse a aprender algo nuevo sin presiones, sin su propio ego haciendo de puente, sin ningún tipo de vergüenza. Solo ella tratando de aprender hasta que el diverso trío decide regresar.
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