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[Fic Recolección-Fabricación] [P.R] Aquí no sirven los flojos - Kiyoshi Maeda - 15-05-2026 45 de Otoño - Año 17
Trabajar, qué palabra tan curiosa. Odiada por muchos, querida por pocos. Muy pocos. Entre ese mínimo porcentaje se encuentra Kiyoshi, quien odia quedarse de brazos cruzados. Tras tanto tiempo en esta isla, ha podido hacerse con la idea de que es un lugar muy rico para explorar y recolectar recursos. De esta forma es que ha logrado hacerse con dinero e incluso ahorrar, pero rendirse ahora para únicamente quedarse sentado en una silla dentro del barco no tiene sentido. Aparentemente, se quedarán aún una larga temporada más aquí, por lo que asentarse y aprovechar el tiempo es la decisión menos tonta que puede tomar nuestro protagonista. Como es normal, toma su rifle, el cual carga con munición normal en esta oportunidad. Este se encuentra colgando de su espalda, mientras que en la mano izquierda carga un pequeño bolsito con distintos implementos, entre ellos, cuchillos y bolsas especiales para guardar productos separándolos según su tipo. De hecho, cada una tiene una cinta adhesiva pegada con una palabra escrita. Antes de salir, se aplica el inhalador dos veces para así controlar su asma al menos en lo que dura el paseo. No debería tomarle mucho, por lo que si consideramos que sale alrededor de las 10 de la mañana, tiene la confianza necesaria de regresar a su barco antes de que anochezca. Para empezar, lo primero que buscará son las hierbas medicinales. Estas pueden ser fácilmente encontradas bajo las raíces de grandes árboles. Sabido es que, en el centro de la isla, se encuentra el Árbol de Oro. Si bien excavar bajo de él puede ser considerada una odisea para Kiyoshi, algo impensable, sumándole que quizás puedan intentar impedírselo y meterlo en problemas, alrededor debe haber árboles de buen tamaño, sin importar que no puedan compararse al protagonista. A fin de cuentas, lo que quiere fabricar son ungüentos. Antiguamente, habría simplemente caminado hasta llegar a su destino, pero, con su mejora en la condición física, hay trazos de camino que los ha avanzado trotando, apurando el paso. Algo impensado meses atrás. Finalmente nuestro pequeño Kiyoshi está creciendo, aunque se tomó su tiempo para eso, pues no olvidemos que ya está casi en sus treinta años. — Debo incrementar mi equipo médico. Eros cayó, cuando parecía imposible. Nadie dice que a Varo y Uker no les pueda pasar algo parecido, por lo que debo estar siempre lo mejor preparado posible. — La salud de sus compañeros es la mayor prioridad que tiene actualmente, por lo que le es imposible sacarse de la mente el tiempo tan prolongado en que Eros estuvo enfermo. Llegando a la zona de árboles, a paso tranquilo es que se da una vuelta hasta encontrar un buen tronco. Tras darle unas palmadas con la diestra enguantada, abre su equipaje para extraer el equipo necesario para trabajar. Se coloca unos guantes más gruesos y se arma con una navaja perfectamente afilada. Primero, comienza a excavar alrededor del tronco, queriendo poco a poco ir encontrándose con las raíces, las cuales corta. ¿Por qué busca aquí? Porque muchas plantas medicinales se ocultan del sol, y esta zona es perfecta. Alrededor de dos horas le basta para guardar en su bolsita las hierbas necesarias. Tampoco es que necesite tantas. Cada diez minutos se detuvo a tomar un poco de agua para mantenerse hidratado, además de seguir aplicándose el inhalador según las horas correctas para su tratamiento. Ya con las plantas listas, se viene conseguir grasa, siendo lo que menos le gusta. El hecho de tener que tocar un animal muerto, abrirlo y sacar lo que quiere conlleva mucha sociedad. Pero hay cosas que debe hacer aún cuando le provocan cierta repulsión. Lo llama “ser profesional”, pues consiente es que es imposible que a alguien le guste absolutamente todo de su profesión. Cada tanto hay que mancharse las manos y eso es justamente lo que hará Kiyoshi. Ya habiéndose alejado de la zona de árboles anterior, busca animales salvajes que pueda encontrar dispersos, o al menos no en manada. Ya bien sujeto es que tiene su rifle con munición normal, balas sin demasiado daño, pero con la precisión quirúrgica que tiene el limpiador, es suficiente. Una hora después da con la bestia. Un metro y medio de alta, cuadrúpeda, seguramente más de 100 kilos. Enfrentarla cara a cara sería un rotundo error, pero Kiyoshi es un especialista de la distancia. Tras dar un salto de diez metros, se sitúa sobre una rama de árbol lo suficientemente gruesa como para estar de pie, afirmando el costado de su cuerpo en el tronco, dándole este la estabilidad que necesita para apuntar. Al momento de jalar el gatillo, la bala del cargador se rodea por una partícula de jabón lo suficientemente concentrada como para que el daño sea mayor. Dispara desde una distancia de 40 metros directamente al cuello del animal, matándolo en el acto. Se toma apenas cinco segundos de descanso con los ojos cerrados, como si fuera una señal de respeto ante el ser vivo caído. Acto seguido, desciende de donde está y avanza hasta el cadáver. Un buen rato le toma cortar la piel, arterias y nervios con tal de llegar a la grasa que necesita. Le cuesta, pues no es una labor sencilla en un terreno como este. Lo normal sería tener una mesa lo suficientemente alta y un equipo de corte mucho más avanzado, pero aquí, en medio de la nada, en una isla de la Gran Línea, debe recurrir a lo primero que tiene. En cuanto a proporción, necesita menos grasa en comparación a las hierbas que recogió antes, pues cuando extrae lo que necesita, la guarda en una de esas bolsas previamente preparadas que mencionamos al principio. Eso sí, grasa no es lo único que se lleva. Desde el principio también tuvo en mente llevarse unos tres kilos de carne que puedan servirle a Uker para hacer la cena o el almuerzo del día siguiente. Si gastas todo un día en recolectar, lo mínimo es que le saques todo el partido posible. Ya de regreso en el barco con todo lo recolectado, se encierra en la enfermería, la cual funciona como su oficina todo el tiempo en que no haya un paciente dentro. Ya extrañaba tener este lugar privado para él, pues con el tonto del capitán enfermo, siempre estuvo aquí. Iniciando, trabaja con las hierbas. Separa las hojas útiles de los tallos, colocando todo en una mesa perfectamente higienizada con los mejores productos que pudo encontrar. Acto seguido, las tritura dentro de un frasco para crear una pasta verdosa. Para trabajar la grasa, robó una olla de la cocina sin pedirle permiso a Uker. El subcapitán no tiene porqué. Ya aquí tiene una pequeña cocinilla que compró en Drum, colocando la olla con la grasa dentro. Las impurezas que va soltando la grasa mientras se derrite poco a poco con extraídas con una cuchara de palo. Cuando ya la grasa está limpia y líquida, se mezcla con la pasta de antes, generando ya lo que viene a ser el ungüento. Mezcla con cuidado, pues es creyente de que las cosas hechas a la rápida nunca salen bien. Una vez termina con eso, la empaqueta de manera simple para poder usarla con facilidad ya sea él o cualquiera de sus compañeros.
Utilidad del tema
OFF ROL
RE: [Fic Recolección-Fabricación] [P.R] Aquí no sirven los flojos - Sentomaru - 21-05-2026 ✓ Recolección Completada Materiales: — Ungüento. |