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Una molestia detrás de otra ♔【 T1 autonarrada 】 - Versión para impresión

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Una molestia detrás de otra ♔【 T1 autonarrada 】 - Seraphim - 20-05-2026

「Un día de Otoño. Cuartel de la Marina. 19ºC.」



Tener el legado de su familia a sus espaldas ya es demasiado duro como para que ahora, encima de todo, tenga que asumir cosas que no son de su responsabilidad. Ella se supone que debería de haber sido la artista de la familia, quien diera prestigio y elegancia a los que la han estado criando de por vida para ello. ¿Y ahora tiene que ponerse un uniforme de invierno blanco con corbata azul para honrar su honor? Si quería mantener el estatus social intacto, debía de entrar en la Marina. Ya sabía que ese iba a ser el destino de alguien de su generación, pero… no esperaba que fuera de ella. Y lo que menos esperaba es no poder tener a su sirviente a su lado para tener las facilidades que tenía en casa.

Desde que llegó a South Blue ha sido todo mucho más complicado. No solo se ha topado con todo tipo de personas y seres, sino que encima de todo ha tenido que hacer ejercicio… ¡y sudar! Qué poco elegante. No podía delegar esa tarea a nadie que quisiera hacerla por ella, por eso tuvo que esforzarse el doble porque su cuerpo pequeño apenas aguantaba tres kilómetros a trote. Menos mal que cuando no miraba su superior ella se paraba a descansar o tiraba de esos compañeros que había hecho para que le ayudarán.

Los días a días en la Marina estaban siendo muy duros, sobre todo cuando había días de entrenamiento. Ah, pero Seraphim no se veía venir que lo más jodido no iba a ser sudar y fortalecer su cuerpo acompañado con las clases (sobre leyes y esas cosas), sino que ahora tenía que hacer tareas denigrantes como fregar el suelo o ayudar en la ordenación de las bodegas. No tenía suficiente con tener que no morirse por correr y hacer flexiones, sino que ahora le mandaban a hacer tonterías que tenían que hacer sirvientes. ¿Acaso aquí no tienen gente para hacerla que no sean los reclutas?
Seraphim quiso quejarse con elegancia, poniendo la excusa de que si hacen esas tareas no pueden destacar adecuadamente para recuperar su cuerpo en un descanso pleno para mejorar su rendimiento al día siguiente. Sus argumentos eran buenos, incluso algunos de sus compañeros de entrenamiento le apoyaban con tal de escaquearse también, pero…

Ella había dado con la olma de su zapato.

Lo que no se veía venir es que en la Marina estaba lleno de personas egocéntricas y con más narcisismo y poder que ella, los cuales no dudaron en reírse de ella en su cara para entonces ponerle una tarea mucho más “denigrante” que tener que ordenar. Ella, junto a un par de compañeros más que la habían apoyado a su petición de descansar, la pusieron justamente a ordenar las habitaciones de un pasillo entero de los reclutas. Entre esas tareas estaba tener que quitar la ropa de la cama, limpiar el polvo, dejar unos documentos en sus mesillas (con nombre y apellidos) donde llevaba el temario a estudiar y ventilar la habitación. Eran tareas simples, sin embargo no tenían mucho tiempo para hacerlas porque era la hora de la cena y apenas en una hora es cuando los reclutas empezaban a ir a sus habitaciones para dormir.

Seraphim, junto a su grupo, tuvo que hacer lo que ese superior de gran mostacho le dijo. Obviamente a sus espaldas estaba haciéndole un traje de críticas del que si la hubiera escuchado seguramente le habría puesto a limpiar los accesos. Ja, menudos tontos quienes tengan esa tarea.

Cuando empezaron con la primer habitación, Seraphim ya estaba con una mente maestra en su cabeza para hacer lo posible para no hacer mucho. Ella ya se adjudico los documentos que le dio su superior para sujetarlos con sus brazos, pegándolo contra su cuerpo; mientras que sus otros compañeros sujetaban el carrito donde iba las sábanas limpias y otro de ellos llevaba el cazo de la ropa sucia.
Al entrar en la habitación, ella fue primero y le echó un vistazo. Hizo un aspavientos y sacó un quejido pesado del olor a “hombre” que había en ese lugar.

— Uf, qué mal huele… Voy a marearme. ¿Esta es la habitación de un chico? Quizá no debería de estar para no invadir su privacidad. ¿Podéis hacer los dos la cama y yo dejo esto y voy abriendo las ventanas? Mejor agilizar el trabajo entre todos. —Diría ella con una falsa sonrisa pintada solo para agradar a los otros dos chicos que la acompañan.

Uno de ellos acepta sin pensarlo —es muy poca cosa y se le nota manipulable— mientras que otro pone una mala cara pero como era amigo del primero que acepta no puede hacer más que seguirle el rollo al otro. Seraphim ha cogido al par de amigos más fácil de controlar si uno de ellos estaba a su favor, por eso sonríe con satisfacción de haberse hecho con la suya.
Haciendo lo que dijo, deja los documentos de la persona dueña de la habitación tras buscarlos lentamente entre los papeles que tiene mientras los otros hacían la cama. Al ver como los otros ya estaban terminando, entonces ella abre la ventana y tose un poco. El polvo de esa habitación es visible cuando el viento sopla desde fuera, así que para no tener que hacer nada ella enseguida habla primero por encima de los otros.

— Eh, aquí hay mucho polvo, vamos a terminar aquí y hacer las otras habitaciones que me da aprensión el polvo. —Estaba exagerando pero no era mentira. Ella estaba acostumbrada a que siempre estuviera todo limpio en su hogar por lo que encontrarse habitaciones así de sucias era cuanto menos asqueroso.

Por suerte para esos tres solo tenían que dejar el cuarto decente para cuando la persona llegara a dormir, así que con solo hacer la cama, abrir la ventana y limpiar un poco por encima iba bien. Y claro que Seraphim solo se dedica a abrir las compuertas de cristal de cada cuarto y dejar los papeles encima de la mesita —algunos teniendo que sujetarlo con algo porque si no se volaban—. A medida que iban haciendo cada habitación, la Skypean se ponía más exigente en cada rincón que limpiaban los otros porque “como se nota que los hombres no limpiéis mucho”. Gracias a su cara bonita y a que ella daba consejos desde la distancia porque “tiene mejor ojo que los otros”, no ha tocado ni un trapo ni una sábana sucia. Ah, bueno, al menos ha ayudado a colocar sábanas limpias. Es todo un avance. Al menos ha hecho cosas; para que luego le digan que no ha hecho nada…

La hora pasó más rápido de lo que ella esperaba, y finalmente lograron completar la ultima habitación en tiempo límite. Ella tuvo que poner la sábana de la almohada mientras los otros habían terminado de pasar el polvo. Cuando se miró el reloj para ver la hora que era, ella ya vio que las agujas apuntaban hacia la hora acordada para informar de que su tarea estaba acabada. Ellos no habían cenado como castigo por la protesta, pero al menos pudieron acabar su turno de limpieza. Sus estómagos gruñian, pero Seraphim intentó disimular que no pasaba nada con una sonrisa ancha hacia esos dos chicos que la “acompañaron”.

— Bueno, chicos, ya hemos acabado. ¡Buen trabajo a los dos! —Ella hace una palmada y les mira a ambos, pero en especial a ese que

— Seraphim, no has hecho una mierda. —Reclamó el que tiene más carácter con un tono serio.

Pero para evitar conflictos, ella enseguida sabe como responder y rebatir a eso que su compañero intenta decirle para sacar su frustración por no haberse salido con la suya. Ella, con la mano en el pecho, pone una cara de pena fingida mientras su voz dulce y clara parece calmar las aguas.

— Ara, ara~ Claro que sí, todos hemos colaborado pero estabas tan centrado que no te has dado cuenta. —Le diría para dar la vuelta a sus argumentos dejándolo a él como el “loco” que no vio nada; típico de quienes quieren controlar la acción.— Gracias al trabajo de todos hemos acabado, y si queréis puedo ir a hablar con el superior para ver si nos deja comer algo de las sobras de la cena para no ir a la cama sin cenar. Esperadme en el comedor para que le diga qué hemos hecho, y mientras ver si podemos pillar algo. —Ella no da pie a que le digan nada porque se gira para marcharse con esa sonrisa superficial y por compromiso.

Para ir a enseñarle su éxito ante la tarea, Seraphim es la primera en llegar ante el superior que les ha puesto ese “castigo” por quejarse. Obvio que ella tergiversa todo de lo que ha pasado en esa hora para contar que ha sido quien ha ayudado a sus compañeros en todo, les ha guiado en hacerlo todo bien y todo ha quedado como ha querido. Entre sus palabras estaba esa mueca curva que muestra sus blancos dientes, como si fuera una pequeña niña que no rompió un vaso.
Y tal vez sea porque el superior estaba muy cansado como para tener que lidiar con el ego de Seraphim o porque se ha creído la mentira de que ha evolucionado después de haber hecho esa tarea. Por lo que sea, al final recibe el indulto por hoy para poder ir a cenar el resto que haya quedado de sobras que sus compañeros hayan dejado e irse a dormir.

— Pero no te lo pondré fácil, recluta. A partir de mañana tendrás que empezar a moverte más porque enseguida te pienso buscar una división, ¿estamos?

Sus amenazas hicieron que a Seraphim se le removiera algo por dentro parecido a lo que algunos llaman como “temor”, pero ella no quiere catalogarlo así para no quedar como la cobarde y tonta que cree por sentir eso. Ella prefiere llamarlo “molestia”, pues tener que adaptarse ahora a una división, conocer a esas personas, saber de qué pie cojean y poder tener una excusa para manipularlos y caerles bien a todos… menuda molestia.

Efectivamente, estar aquí es una molestia… por ahora.


RE: Una molestia detrás de otra ♔【 T1 autonarrada 】 - PX-4 - 23-05-2026

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Aventura Autonarrada: Completada
RECOMPENSAS:

— Puntos Mugiwara: 5

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